ISAGOGIA DE QOHELET
El libro sagrado de "Eclesiastés" es de especial significado para mí, y le guardo un profundo aprecio, y gran gratitud a Dios por él, pues el Espíritu Santo lo utilizó conmigo de manera especial para preparar mi corazón para la evangelización, cuando era un estudiante de psicología, y me atosigaba con los libros de Freud, Nietzsche, Sartre y demás. Tengo la experiencia espiritual de haber sido tocado por Dios mientras estudiaba atentamente este libro. Aró la tierra en cuanto me despojaba de las falsas ilusiones humanistas con que nos engañamos a nosotros mismos debajo del sol; y tornó mi corazón hacia la búsqueda de Dios mismo. "Y dediqué mi corazón a conocer la sabiduría, y también a entender las locuras y los desvaríos; conocí que aun esto era aflicción de espíritu. Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor…/…Después volví yo a mirar para ver la sabiduría y los desvaríos y la necedad; porque ¿qué podrá hacer el hombre que venga después del rey? Nada, sino lo que ha sido hecho. Y he visto que la sabiduría sobrepasa a la necedad, como la luz a las tinieblas. El sabio tiene sus ojos en su cabeza, mas el necio anda en tinieblas; pero también entendí yo que un mismo suceso acontecerá al uno como al otro. Entonces dije yo en mi corazón: como sucederá al necio, me sucederá también a mí. ¿Para qué, pues, he trabajado hasta ahora para hacerme más sabio? Y dije en mi corazón, que también esto era vanidad. Porque ni del sabio ni del necio habrá memoria para siempre; pues en los días venideros ya todo será olvidado, y también morirá el sabio como el necio…/…Y ¿quién sabe si será sabio o necio el que se enseñoreará de todo mi trabajo en que yo me afané y en que ocupé debajo del sol mi sabiduría? Esto también es vanidad…/…Porque ¿qué más tiene el sabio que el necio?.../…Respecto de lo que es, ya ha mucho que tiene nombre, y se sabe que es hombre y que no puede contender con Aquel que es más poderoso que él…/…Yo, pues, dediqué mi corazón a conocer sabiduría, y a ver la faena que se hace sobre la tierra (porque hay quien ni de noche ni de día ve sueño en sus ojos); y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará; aunque diga el sabio que la conoce, no por eso podrá alcanzarla. Ciertamente he dado mi corazón a todas estas cosas, para declarar todo esto: que los justos y los sabios están en la mano de Dios…/…Me volví y vi debajo del sol, que no es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos…/…Ahora, hijo mío, a más de esto, sé amonestado. No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio es fatiga de la carne. El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala" (Ecl.1:17, 18; 2:12-16, 19; 6:8ª,10; 8:16, 17; 9:1ª, 11; 12:12-14). Y esto, por ahora, solo respecto de la sabiduría debajo del sol, sin lo relativo a muchas otras cosas. Gracias a Dios que la moneda tiene dos caras: Si por una cara dice: "Vanidad de vanidades", por la otra dice: "Cantar de los cantares". Y el estilo y uso de las palabras es del mismo autor, como veremos; "Cantar de los cantares, el cual es de Salomón" (Cant.1:1); y una misma la inspiración y complementación dentro del contexto general de la revelación divina. A pesar de algunos cuestionamientos subjetivos aislados, el Eclesiastés ha sido reconocido tradicionalmente por el Judaísmo y por el Cristianismo como parte de las Escrituras Sagradas. El Señor Jesucristo, con su declaración general de que la Escritura no puede ser quebrantada (Jn.10:35b), incluye al Eclesiastés bajo Su cobertura. Lo mismo hace el Espíritu Santo con las declaraciones apostólicas (Rom.3:1, 2; 2Tim.3:16, 17). El hecho de que el Libro del Eclesiastés pertenezca al Canon de las Sagradas Escrituras inspiradas por Dios, tiene muchas implicaciones, no percibidas por el espíritu de escepticismo destilado sutilmente, y no tanto, por el modernismo liberal que se expande como un cáncer, arrastrando a la inconsecuencia y sus derivados nefastos. Por eso es necesario "cortar por lo sano". Para el creyente en la inspiración de las Sagradas Escrituras, lo consecuente es atender cuidadosamente las declaraciones internas de ella misma. La hermenéutica debe ser acorde a la hermenéutica revelada intrínseca. En el juicio crítico acerca de cualquier documento, se debe presumir su autenticidad, hasta que no se demuestre fehacientemente lo contrario, habiendo oído con atención todas las ponderaciones y examinándolas exhaustivamente. El Eclesiastés, al igual que todas las demás Sagradas Escrituras, ha sufrido el ataque inmisericorde del modernismo liberal corrosivo y escéptico. Su verdadera base, la de los ataques, es la sin razón de su antipatía incrédula, vestida de aparente racionalidad; pero ese tipo de crítica ha sido, a su vez, sometida también a la crítica, como corresponde en todo juicio, y ha resultado falsa y nula, dejando a la tradición impertérrida, y sin razones para inmutarse. Según la evidencia interna, la autoría se atribuye a Qohelet ben David, rey en Jerusalem (1:1): "Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén". "Yo el Predicador fui rey sobre Israel en Jerusalén. Y di mi corazón a inquirir y a buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo…Miré todas las cosas que se hacen debajo del sol; …Hablé en mi corazón, diciendo: He aquí yo me he engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mi en Jerusalén; …y dediqué mi corazón a conocer la sabiduría,…Dije yo en mi corazón: Ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes…Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención de la necedad, hasta ver cual fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los días de su vida. Engrandecí mis obras, edifiqué para mí casas, planté para mí viñas; me hice huertos y jardines, y planté en ellos árboles de todo fruto. Me hice estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde crecían los árboles. Compré siervos y siervas, y tuve siervos nacidos en casa; también tuve posesión grande de vacas y de ovejas, más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén. Me amontoné también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; me hice de cantores y de cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase de instrumentos de música. Y fui engrandecido y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; a más de esto, conservé conmigo mi sabiduría. No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno…Después volví yo a mirar para ver la sabiduría y los desvaríos y la necedad; porque ¿qué podrá hacer el hombre que venga después del rey?" (1:12, 13ª, 14ª, 16ª, 17ª; 2:1ª, 3-10ª, 12ª). Y así continúa en primera persona, dándonos testimonio de su propia vida privilegiada de rey sabio hijo de David, con la intención manifiesta de ver y enseñar cuál fuese el bien de los hijos de los hombres en el cual ocuparse por el resto de la vida en la tierra. Primero se dedicó a la sabiduría, y entonces también a los placeres y a las riquezas, volviendo luego con reflexiones a la sabiduría, habiendo examinando los desvaríos y la necedad. "He visto…, Entonces dije yo en mi corazón…, Aborrecí, por tanto, la vida…, Asimismo aborrecí todo mi trabajo que había hecho debajo del sol,…Volvió, por tanto, a desesperanzarse mi corazón acerca de todo el trabajo en que me afané, y en que había ocupado debajo del sol mi sabiduría…Yo he visto…, Yo he conocido…He entendido…Vi más debajo del sol…y dije en mi corazón: al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y todo lo que se hace. Dije en mi corazón: es así, por causa de los hijos de los hombres, para que Dios los pruebe, y para que vean que ellos mismos son semejantes a las bestias… ¿Quién sabe…? Así, pues, he visto…Me volví y vi…Y alabé yo a los finados…He visto asimismo que…Yo me volví otra vez, y vi…Vi….Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal. No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras. (Como también aprendió al final el sabio Job a cerrar la boca)…Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque Él no se complace en los insensatos." (3:10ª, 12ª, 14ª, 16ª, 17, 18, 21ª, 22ª; 4:1ª, 2a, 3ª, 7ª; 5:1, 2, 4ª; Job 42:1-6). Con su volverse constante y progresivo, este rey sabio, hijo de David, y rey sobre todo Israel en Jerusalén, redescubre a Dios. Y por eso entonces aconseja, y por eso entonces continúa en los capítulos 5, 6 y 7 del Eclesiastés, con una serie de proverbios semejantes a los del Libro de los Proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel (Prov.1:1ss). Ahora habla con inmenso realismo de lo que aprendió en el parto; tanto de la vanidad de la vida debajo del sol, como de la parte del bien debajo de ella, como también del sentido trascendente de la vida en Dios mismo. "Respecto de lo que es, ya ha mucho que tiene nombre, y se sabe que es hombre y que no puede contender con Aquel que es más poderoso que él" (6:10); "Mira la obra de Dios…" (7:13ª); "He aquí que esto he hallado, dice el Predicador, pesando las cosas una por una para hallar la razón…He aquí, solamente esto he hallado: Que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones" (7:27, 29). Y aquí el autor habla a la vez de sí mismo, tanto en primera como en tercera persona: he hallado; dice el Predicador; he aquí esto he hallado. Y sigue concluyendo: "Aunque el pecador haga mal cien veces, y prolongue sus días, con todo yo también sé que les irá bien a los que a Dios temen, los que temen ante su presencia; y que no le irá bien al impío, ni le serán prolongados los días, que son como sombra; por cuanto no teme delante de la presencia de Dios" (8:12, 13). Y terminando el capítulo 9, y a lo largo del 10, vuelve al tipo de proverbios semejante al del Libro de los Proverbios de Salomón, como lo venía haciendo en los capítulos 5, 6 y 7; y ahora en el capítulo 11 vuelve a los consejos, también semejantes a los de aquel Libro. Concluye, pues, con la tercera persona, que ya había introducido antes, definida e indefinida, el Predicador, un Pastor, alternándola con la primera literariamente, tal como lo hacemos muchos autores; yo mismo varias veces; "Ahora, pues, hijo mío…Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque este es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala" (12:12ª, 13, 14). Y el mismo Libro asemeja el Eclesiastés a los Proverbios: "Cuanto más sabio fue el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo; e hizo escuchar, e hizo escudriñar, y compuso muchos proverbios" (12:9). Cantares, Proverbios y Eclesiastés comienzan de manera similar, pero con contenido progresivo: "Cantar de los cantares, el cual es de Salomón" (1:1). "Los Proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel" (1:1). "Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén" (1:1). Podríamos considerar a Cantares un Libro con los bríos de la juventud; a Proverbios un Libro de madurez; y a Eclesiastés un Libro de ancianidad. En Cantares el amor es más importante que el reinado, y en el inicio no se menciona el reinado, aunque en el interior sí; el nombre de Salomón es más importante que el título de rey. En Proverbios el nombre de Salomón se une al de su padre David y al título de rey, conforme a la majestad del apogeo. En Eclesiastés, conforme al espíritu íntimo del libro, aunque el autor se identifica como hijo de David y rey de Jerusalem, como también (v.12) rey sobre Israel, no obstante, prefiere ahora en la ancianidad, ya vuelto de sus andanzas vanas, ocultar humildemente el nombre tras la mera identidad del oficio de asambleísta congregador, lo cual se entiende del título Qohelet, traducido al griego en la Septuaginta como Eclesiastés. De la misma manera que Billy Graham, cuando fue convidado a lanzarse para la presidencia de los Estados Unidos, no se rebajaría de su condición de predicador para ser apenas presidente de la república. Es mejor la humildad del púlpito que la vanidad que rodea al trono. También Jacob, en su ancianidad, actuó de manera humilde y digna ante el faraón; como bien lo resalta Watchman Nee To Sheng en su libro "Transformados a Su semejanza". Qohelet es una palabra que proviene de Qahal, la cual última significa: asamblea, congregación, grupo, en cuanto sustantivo de origen; en cuanto verbo nominativo, diferenciado del anterior por las señales masoréticas vocales, significa: convocar reunión. Otras palabras derivadas de la misma raíz son: Qehilâ (que también significa asamblea o congregación), como igualmente: Maqhël. La Septuaginta traduce el verbo hebreo Qahal al griego Ekkaleö. Por eso también asamblea se traduce iglesia, de ekklesía; y por tanto, Eclesiastés de Qohelet. Pero la Septuaginta también traduce en varias ocasiones Qahal por: Sinagoga; por lo tanto, podría incluir también: Sínodo. A su vez, Qahal provendría del verbo Qôl: hablar, como aparece principalmente en Ezequiel y en los Documentos del Qumram. La terminación de Qohelet es femenina, como también sucede en castellano con nombres femeninos de extracción masculina, tales como Amparo, Socorro, Pilar, etc. Así Qohelet puede decirse en castellano: asambleísta, con terminación en "a" como los femeninos, pero aplicable a los dos géneros. Viendo, pues, todas las aplicaciones raizales, no está equivocado que algunas traducciones traduzcan Qohelet por Predicador. Y a veces un nombre común se torna propio. Por lo cual, el Midrás Qohelet Rabbah habla de los tres nombres del hijo de David, rey de Israel en Jerusalem: Salomón, Jedidías y Qohelet (QoR.I:1.3.1.2). Es interesante notar que aunque la terminación hebrea de la palabra Qohelet tiene visos femeninos, no obstante, en el hebreo bíblico generalmente se conjuga con verbos en forma masculina, con apenas una excepción en Eclesiastés 7:27, que algunos sospechan ser quizás una separación equivocada de palabras. (Véase Jack P. Lewis de Memphis, en DITAT; J. Y. Campbell, "Orígen y significado del uso cristiano de la palabra "iglesia" "; Nils A. Dahl de Darmstadt, "Das Volk Gottes"; F. Zimmerman, "La Raíz "qahal" en algunos pasajes de la Escritura"). El texto arriba referido del Midrás Qohelet Rabbah es el siguiente: "Se le llama de tres formas: Yedidías, Salomón y Qohelet. Rabí Yehosúa ben Leví sostenía en cambio que de siete: Agur, Yaqué, Lemuel, Itiel, más los tres mencionados son siete. Rabí Samuel bar Najmán decía a su vez que, en principio, los auténticos son tres:Yedidías, salomón y Qohélet; admitía, sin embargo, los otros cuatro, siempre que se entendieran como apodo de Salomón, y que fueran dados con la intención de ser interpretados: Agur, porque había acumulado palabras de la Torá; Yaqué, porque vomitaba su discurso, como un cuenco que primero se llena y después se vacía; así Salomón aprendió la Torá primero para olvidarla después; Lemuel, porque habló contra Dios en su corazón al decir: yo puedo aumentar el número de mujeres sin pecar; Itiel, porque dijo: Dios está conmigo, así que puedo". (Traducción castellana de la filóloga complutense Dra. Carmen Motos, del Midrás Qohelet Rabbah, publicado por la Biblioteca Midrásica, N.22, Navarra 2001). Las opiniones de los rabíes Yehosúa ben Leví y Samuel ben Najmán, de ser siete los nombres de Salomón, no me parece plausible, pues Agur ben Jaqué, Itiel I, Itiel II, Ucal y Lemuel (Prov.30:1; 31:1), son nombres de diferentes personajes: el primero, un sabio profeta; y el último, un rey; y los tres intermedios, los destinatarios de la profecía del primero mencionado. Salomón no solamente escribía, sino que también recopilaba la sapiencia de otros sabios (Prov.24:23; Ecl.12:9-11). Además, muchos de los Proverbios de Salomón, y de los que él recopilaba, fueron a su vez copiados en días del rey Ezequías de Judá (Prov.25:1). Los varones de Ezequías editaron, pues, tales colecciones, como también los Salmos davídicos y los Salmos asáficos (2Cr.29:30). Sirva de glosa al margen en este momento, la llamada de atención acerca de que toda esta labor escrituraria y editorial de David, Asaf, Salomón, Ezequías y sus varones, incorpora el trasfondo mosaico, como pudo verse, por ejemplo en este escrito, en las alusiones de Salomón a los mandamientos de Dios, al igual que a la Ley en los Salmos; lo cual refuta las hipótesis documentarias de tipo wellhausiano. (Al respecto, véanse de este mismo autor Gino Iafrancesco V., los libros: "Aproximación a Crónicas", "Preliminares a una exégesis cosmogónica" y "Al Principio"). Los asuntos filológicos se verán, Dios mediante, más adelante. Retomando el asunto de los nombres de Salomón según el Midrás Qohelet Rabbah, el autor mismo anónimo del mencionado midrás, apenas parece reconocer tres: Jedidías, Salomón y Qohelet. El último aparece alguna vez en hebreo con artículo, rebajándolo de la categoría de nombre propio a mero título; aunque también ya dije que a veces nombres comunes se tornan propios.
Examinando, pues, la evidencia interna, en lo que respecta a lo dicho por el mismo texto inspirado del Eclesiastés, su autor es Salomón Jedidías Qohelet, hijo de David, y rey de Israel en Jerusalem. Ciertamente que en el caso de libros judaicos no inspirados, y otros, algunas veces el autor asume un nombre que no es el propio, sino el de algún héroe bíblico; pero ese no puede ser el caso en un libro verdaderamente inspirado por el Espíritu Santo, según es el caso de Eclesiastés, de acuerdo a la enseñanza del Señor Jesús y sus apóstoles, pues se le estarían atribuyendo mentiras al Santo Espíritu. El autor de Eclesiastés fue hijo de David, rey de Israel en Jerusalem. La expresión simple “hijo de David”, ciertamente puede aplicarse no solamente a Salomón, sino también a otros hijos y nietos y descendientes de David, etc; pero la expresión “rey de Israel” solamente se puede aplicar a Saul, Is-Boset, David y Salomón, que fueron los únicos reyes de Israel que reinaron sobre las doce tribus. Pero como Saul e Is-Boset no fueron hijos de David, entonces solamente nos queda Salomón, que además fue rey de Israel en Jerusalem. Saul e Is-Boset no reinaron desde Jerusalem. El que Salomón diga que fue rey de Israel en Jerusalem, no significa que ya no lo sea cuando escribe, sino simplemente que lo ha sido, o que ha llegado a serlo.
Por otra parte, el hecho de que el autor de Qohelet haya dicho que fue engrandecido mucho más que los que fueron antes de él en Jerusalem, no significa necesariamente, como algunos sostienen, que el plural implica no ser Salomón el autor. Pero debemos tener en cuenta que antes de David, padre de Salomón, que se tomó la ciudad por mano de Joab, ya existieron reyes jebuseos en la ciudad anteriores a David y a la toma de Joab, los cuales también son aludidos en el plural. Además, cuando Salomón se refiere a que fue engrandecido más que los que fueron antes de él en Jerusalem, no dice necesariamente que fueron reyes antes de él en Jerusalem, sino simplemente que fueron en Jerusalem antes de él, no necesariamente reyes; por lo cual la frase puede también referirse a todos los que existieron o vivieron en Jerusalem antes de él, sin necesidad de haber sido reyes.
Las circunstancias reales que vivió Qohelet hijo de David rey de Israel en Jerusalem, fueron las típicas que vivió Salomón según lo dicho en otras de las Escrituras Sagradas que a él se refieren, como Reyes y Crónicas. No hay candidato mejor. Por lo tanto solo resta considerar los asuntos filológicos levantados imprudentemente por el modernismo escéptico liberal, refutados, no obstante, suficientemente por la erudición conservadora tradicional. Al igual que lo hasta aquí dicho, las consideraciones filológicas también constituyen evidencia interna.
Debemos tener en cuenta, dentro de las consideraciones filológicas, que ha existido una historia arqueológica de descubrimientos lingüísticos, posterior a las críticas apresuradas del modernismo liberal, las cuales han sido acalladas por la evidencia documental. Supuestos neologismos en el Texto sagrado, se demostraron más bien ser arcaísmos semíticos comunes al hebreo, arameo y ugarítico arcaicos. También el codearse salomónico con la cultura fenicia de Hiram ha sido puesto de manifiesto especialmente por Mitchell Dahood, James Muillemberg y Margoliuth; de donde se ve que los supuestos arameísmos tardíos alegados, ya eran arcaicamente empleados en las inscripciones fenicias, como las de Eshmunazar y Tabnith. Además, Gleason Archer corrige algunas especulaciones de M. Dahhod, haciendo mucho más claro el contexto fenicio histórico arcaico. Los 97 términos que Franz Delizsch alista como arameísmos post-exílicos, fueron fácilmente reducidos a una decena por Hengstemberg, y mucho más por Robert Dick Wilson.
-------- Continúa. Gino Iafrancesco V. 2 de octubre de 2009, Bogotá D.C., Colombia.
EL MISTERIO DEL REINO DE DIOS LAS DIEZ VIRGENES Localidad de Teusaquillo (2 de junio de 2006) (Gino Iafrancesco V) Buenas noches, hermanos. Con la ayuda del Señor vamos a dar continuidad a las consideraciones de los misterios del reino de los cielos en las parábolas del Señor Jesús; vamos ya casi llegando al fin de esta serie y todavía es necesario que consideremos, con la ayuda del Señor, algunas otras pocas parábolas que ya nos faltan. Hoy estaremos mirando una que está en el capítulo 25 de Mateo y que se encuentra también en lo que se ha dado en llamar el Pequeño Apocalipsis Sinóptico. El pequeño Apocalipsis Sinóptico es lo que el Señor habló cuando salió del templo hacia el Monte de los Olivos dos días antes de ser crucificado. Sus discípulos, en ese ínterin, le preguntaron ciertas cosas y El respondió. Esa respuesta está registrada en Mateo 24 y 25, también en Marcos 13, en Lucas 21, y también a veces Lucas utiliza ciertos temas y los ubica en otro lugar, porque, a veces, su criterio, más que cronológico, en algunas ocasiones es temático. Entonces, en la disposición de estos temas, de estas perícopas, hay una combinación de un criterio cronológico y un criterio temático; a veces en un contexto histórico se trata una parábola que recuerda a otra parábola que se dijo en otro contexto, pero como es relacionada temáticamente entonces se narra a continuación. Por eso hoy vamos a saltarnos Mateo 24 desde el versículo 45 al 51, que es una parábola sobre el siervo fiel o infiel que ya vimos en el contexto de Lucas, cuando estábamos viendo la parábola de los siervos vigilantes. Puesto que hablaba de siervos vigilantes, Lucas recordó esta parábola que fue dicha en el contexto del Pequeño Apocalipsis Sinóptico, pero que, por el tema, fue ubicada por Lucas en el capítulo 12. Y cuando la estudiamos, nos adelantamos al contexto cronológico por causa de la analogía temática. Entonces hoy, sin negar la ubicación cronológica de esa parábola, vamos a pasar por encima de ella porque ya la consideramos en un contexto temático diferente, y vamos en lo cronológico al capítulo 25 donde aparece la famosa parábola de las diez vírgenes. Es una parábola sumamente importante; aquí en algunas ocasiones la hemos considerado; mas es necesario tenerla en este contexto, en esta serie. Vamos a volver, con la ayuda del Señor, a meditar en ella; confiamos que la gracia del Señor nos ayudará, que nos hablará. Voy a leerla primeramente de corrido, para que luego regresemos, comentando, con la ayuda del Señor, algunas partes; y seguramente algo que no sea dicho desde aquí puede el Espíritu Santo decírselo a ustedes mientras leemos o comentamos. Dice así Mateo 25: "Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir". La parábola comienza allí en el 25:1 de Mateo con la palabra "Entonces"; quiere decir que esta palabra "entonces" nos muestra que la parábola de las diez vírgenes está comenzada con un contexto más amplio. La palabra "entonces" nos obliga a interpretar esta parábola dentro del contexto. "Entonces" quiere decir que acababa de decir cosas que viene diciendo a todo lo largo del capítulo 24; es en el contexto del Pequeño Apocalipsis Sinóptico que le preguntan los discípulos: Señor, ¿cuándo serán estas cosas? Eso de que no quedará piedra sobre piedra sobre este templo de Jerusalén, y ¿cuándo será que Jerusalén será rodeada de ejércitos y serán llevados cautivos a todas las naciones? Eso de que la abominación desoladora será puesta, y todas las cosas que tiene el contexto de la venida del Señor, las cosas inmediatamente anteriores a la venida del Señor. Ese es el contexto en el cual Él habla esta parábola. Por lo tanto, no debemos interpretar la parábola como si no hubiéramos leído todo el capítulo 24. A veces se aísla la parábola y se interpreta sola; entonces se ubican unas cosas fuera del contexto; pero la palabra "entonces" nos obliga a interpretar la parábola en el contexto; por lo tanto, no debemos ignorar todo lo que dice el capítulo 24. La vez pasada, cuando vimos lo relativo a "Como ladrón en la noche", vimos el contexto general de este capítulo; y por lo tanto, hoy no nos vamos a detener en eso, sino solamente a recordar que es necesario tener presente todos los detalles a los que el Espíritu Santo nos ha estado llamado la atención de esos pasajes. "Entonces el reino de los cielos será semejante a…"; aquí la parábola de las diez vírgenes es una parábola acerca del reino de los cielos; la parábola no es una parábola acerca del arrebatamiento; el tema de la parábola es el reino de los cielos; por lo tanto, así como tenemos que ubicar esta parábola en el contexto del Pequeño Apocalipsis Sinóptico, también debemos colocar esta parábola dentro de la colección de las parábolas del reino de los cielos. Cada parábola del reino de los cielos nos presenta un aspecto del reino de los cielos. Cuando tenemos todas ellas juntas, nos damos cuenta de que la expresión: "el reino de los cielos", se refiere a dos capítulos principales del reino de Dios; lo que tiene que ver con la historia de la Iglesia, desde la primera venida de Cristo, y lo que tiene que ver con la segunda venida de Cristo y la entronización del Señor en el Milenio; o sea, la historia de la Iglesia y la historia del Milenio enmarcadas entre la primera y después de la segunda venida de Cristo; la Iglesia entre la primera y la segunda, el Milenio a partir de la segunda venida; eso es lo que en el contexto de la colección de las parábolas del reino de los cielos se habla. Por lo tanto, también debemos tener en cuenta cuando el Señor dice: el reino de los cielo será semejante…; tenemos que recordar que El ya dijo eso también en otras ocasiones, y que lo dijo con otras parábolas; por lo tanto, a esas otras parábolas tenemos que tenerlas también en cuenta para interpretar ésta; no podemos interpretar la parábola de las vírgenes fuera del contexto del Pequeño Apocalipsis Sinóptico, ni fuera del contexto de la colección de las parábolas del reino de los cielos. No hay que interpretar aisladamente, sino interpretar teniendo en cuenta el contexto inmediato y el contexto mediato. El inmediato es el Pequeño Apocalipsis Sinóptico, el contexto mediato es la colección de las parábolas del reino de los cielos. Entonces las parábolas del reino de los cielos nos hablan de lo que acontece en la historia de la Iglesia y lo que acontecerá en el Milenio; por tanto, cuando El habla de las bodas, algunas veces nosotros, al asociar las bodas, las pensamos como en un momento demasiado corto, sin tener en cuenta que aquí El está comparando las bodas con el reino de los cielos. El reino de los cielos, todo el reino, será semejante a diez vírgenes; no está hablando solamente del momento del arrebatamiento; está hablando del reino de los cielos; está semejanza no habla solo de un momento, sino que habla de todo un contexto mucho más amplio. Dice así: "Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo". Las diez eran vírgenes, las diez eran creyentes, las diez tenían aceite en sus lámparas; por lo tanto, eran personas renacidas, eran personas regeneradas; las diez tenían la expectativa de la segunda venida de Cristo, porque las diez salieron a recibir al esposo; o sea, ellas tomaron una decisión de vivir teniendo en cuenta la venida del Señor; sólo que la venida del Señor parece retardarse. Entonces algo comenzó a suceder con estos creyentes que habían salido a recibir al esposo. Aquí no hay personas incrédulas, aquí no hay personas eternamente perdidas, aquí se trata con el número diez que es el número de la universalidad; en la Biblia el número diez es el número de la generalidad; aquí el Señor está representando con estas diez vírgenes a la generalidad de los hijos de Dios, de las iglesias, de las personas creyentes. La lámpara, vamos a leerlo, pues a veces lo decimos rápido, y por causa de los hermanos nuevos es necesario mostrar los versículos. Vamos al capítulo 20 de Proverbios, al versículo 27, para que entendamos lo que allí dice. Proverbios 20:27: "Lámpara de Yahveh es el espíritu del hombre; la cual escudriña lo más profundo del corazón"; o sea que la lámpara del Señor es el espíritu del hombre; nuestro espíritu humano es la lámpara del Señor. El Espíritu de Dios en el espíritu humano hace que el espíritu humano alumbre; nuestro espíritu humano es la lámpara, el Espíritu del Señor es el aceite; entonces el aceite en la lámpara es el Espíritu de Dios en nuestro espíritu. 1ª a los Corintios nos dice que el que se une al Señor un espíritu es. Con Él (añade el traductor); quiere decir que el Espíritu de Dios viene al espíritu del hombre, y el hombre regenerado llega a ser un nuevo espíritu, como Dios había dicho prometiendo por Ezequiel: les daré un nuevo espíritu. Antes de recibir al Señor, nuestro espíritu estaba muerto; se dice que estábamos muertos en delitos y pecados, pero que El nos dio vida. Cuando creímos en el Señor por la fe, el Espíritu del Señor entró a nuestro espíritu y nos regeneró; por lo tanto, todas las diez vírgenes tienen lámparas, porque todos los seres humanos tienen espíritu; y todos los creyentes tienen espíritu humano con minúscula y también todos los creyentes tienen aceite en la lámpara; o sea, tienen el Espíritu de Dios en su espíritu humano mezclado como uno solo; entonces las diez vírgenes tienen aceite, como vamos a ver, en la lámpara; y la lámpara se refiere a nuestro espíritu. Este versículo es el que Pablo tenía presente en 1ª a los Corintios 2:11, si ustedes lo quieren ver conmigo. 1ª a los Corintios capítulo 2 versículo 11 dice: "Porque ¿Quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él?" Es la primera parte del verso 22; miren como concuerda eso con lo que acaba de decir Proverbios, la cual, esa lámpara de Yahveh que es el espíritu del hombre, escudriña lo más profundo del corazón; y aquí dice: "Quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él?" O sea que el espíritu del hombre escudriña lo más profundo de nuestro corazón y de nuestro ser. Entonces la lámpara se refiere a nuestro espíritu humano. Ahora dice Mateo 25:1: "tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo". Quiero utilizar un énfasis en la palabra "tomar". Hay que tomar la lámpara y hay que tomar la vasija; tomar la lámpara es un ejercicio de responsabilidad, tomar la vasija es un ejercicio de responsabilidad. Tomar la lámpara: nadie, si no hubiera recibido al Señor, si no hubiera responsablemente recibido al Señor por la gracia de Dios, podría tomar la lámpara; pero allí todas las diez recibieron al Señor; por lo tanto, tienen el Espíritu del Señor en su espíritu; las diez vírgenes son creyentes regeneradas. "tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo". Hubo la decisión de esperarlo, de recibirlo; pero dice: "Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas". Es decir, insensato es el que actúa sin ejercer su alma debidamente. La palabra "insensato" quiere decir una persona que no está en sus cinco sentidos; es una persona necia o fatua, una persona que no es cuidadosa, que no examina bien, y eso es lo que vamos a ver; el problema de las vírgenes fatuas era un problema de su alma, de su irresponsabilidad; la palabra "insensato" se relaciona con la palabra "irresponsable". Entonces aquí dice que la mitad de ellas eran prudentes y la mitad eran insensatas; y la prudencia y la insensatez se revela en el resto de la parábola; o sea, el Señor nos quiere enseñar a cada uno de nosotros en qué consiste la verdadera prudencia y cuál es la verdadera insensatez, que es irresponsabilidad. Entonces dice en el verso 5: "Y tardándose el esposo"; aquí ya comienza a introducirse la prueba del tiempo; dos veces con mucha claridad aparece la prueba del tiempo en esta parábola; aquí acaba de decir: "tardándose el esposo"; y después las que se tardaron fueron ellas; también aparece la prueba del tiempo. Primero, El se tardó para darle tiempo a ellas; entonces la tardanza de Él, dice el apóstol Pedro, es para arrepentimiento; ustedes recuerdan lo que dice 2ª de Pedro; hay que interpretar la tardanza del esposo según lo dice 2ª de Pedro capítulo 3, que dice en el verso 9: "El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento". Entonces lo que uno interpreta como tardanza, es paciencia del Señor, es misericordia del Señor, dándonos tiempo para el arrepentimiento, para que no perezcamos; no es tardanza, es paciencia y misericordia; pero la prueba del tiempo es una prueba seria. Uno puede estar avivado por tres años, quizás en tiempo de avivamiento; pero cuando pasa la montaña y comienza la bajada y le entrada en el valle por otro tiempo, ahí es cuando uno dice: ¿Y ahora? ¿voy a seguir vivo? ¿voy a seguir en el Espíritu? ¿voy a seguir sirviendo al Señor? Porque la prueba del tiempo es una prueba seria. Pasar un mes, dos meses, un año, dos años, hasta tres. Cuando se estudia la historia de los avivamientos, generalmente los avivamiento duran a veces máximo por tres años, y los otros tiempos, que no son de avivamiento, también tienen fieles, pero fieles en circunstancias más difíciles; porque ser fieles en tiempo de avivamiento es más fácil que ser fieles en tiempos normales; porque lo normal no son los avivamientos, lo normal es ser probados con el largo tiempo. Se dice de Israel que estaba fastidiado por el largo tiempo. Entonces, volviendo al verso 5, dice: "Y tardándose el esposo, cabecearon todas…"; y aquí no dice que no cabecearon las prudentes; todas cabecearon "y se durmieron". Aquí esta frase es bastante difícil de interpretar, qué significa este dormir; yo creo que no podemos interpretar este dormir sin el contexto general de la parábola, sin el contexto del Pequeño Apocalipsis Sinóptico, sin el contexto de la colección de las parábolas del reino de los cielos. Como está hablando de la venida del Señor, y está hablando de lo que pasa con los santos, que son como estas diez vírgenes mientras el Señor viene, lo más probable es, y lo digo así sin dogmatismo, lo más probable es que este cabecear y dormir general se refiera a la muerte física; porque entre la primera venida y la segunda venida del Señor, la mayoría de los creyentes murieron sin que el Señor todavía viniera; solamente una pequeña minoría fue reservada para el fin; pero en lo general llevamos 21 siglos de cristianos que han muerto en el Señor; pero ¿cómo murieron? ¿En qué situación entraron? Porque es importante saber esto, que la resurrección primera tiene que ver con la clase de vida que se vivió; para esto quiero llamarles la atención también a 1ª a los Corintios, capítulo 15. Dice 1ª a los Corintios capítulo 15 desde el versículo 36: "Necio (que es la misma palabra de insensato o fatuo), lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes". Es decir, primero hay que morir a nosotros mismos para vivir por el Espíritu, y primero hay que morir físicamente para resucitar. "Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano; pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo". Dios le da el cuerpo a cada semilla que fue sembrada; cada uno de nosotros es como una semilla que es sembrada; morimos para esperar la resurrección; y el Señor a cada uno le dará un cuerpo como el Señor quiere; pero entonces el resto del pasaje nos dice cómo es que Él quiere; dice: "y a cada semilla su propio cuerpo"; o sea que no todos resucitarán con gloria idéntica. Vamos ahora a la 2ª a los Corintios capítulo 4, donde la palabra del Señor habla en el verso 17: "Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria"; o sea, lo que vivimos aquí en la tierra tiene repercusiones en lo que se llama "peso de gloria"; el peso de gloria es la calidad en la resurrección; por eso en Hebreos se dice que algunos no aceptaron rescate porque esperaban una mejor resurrección; o sea que en la resurrección habrá como estrellas de diferente magnitud; no todos brillarán de la misma manera en la resurrección. Sigamos leyendo ahora otra vez allí en 1ª a los Corintios 15, para que veamos ese aspecto que es necesario tenerlo presente en este contexto. Sigue diciendo desde el verso 39: "No toda carne es la misma carne"; o sea, él está mostrando las distinciones que habrá en la resurrección: "sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves. Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales. Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria"; entonces él está mostrando las distinciones que hay en los cuerpos que vienen de la resurrección. "Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual". Entonces nos damos cuenta de que así será en la resurrección; como hay distinción entre las lumbreras, que una tiene una gloria diferente de otra; cuando tú miras a un arcángel, y cuando miras a un ángel, tú sabes que éste es el ángel y aquel es el arcángel; ¿se dan cuenta? Eso se nota; esos son cuerpos espirituales. Entonces en la resurrección una estrella diferirá de otra en gloria. Por ejemplo, quien esté sobre diez ciudades tiene una gloria de una decápolis; quien está sobre cinco ciudades tiene una gloria menor; uno es un gobernador de una decápolis, otro sólo de una pentápolis; otro puede ser de una ciudad, puede ser un prefecto, un alcalde, y otro puede ser un ciudadano, sin ser un alcalde; todos son salvos; los ciudadanos que están en una ciudad del reino, están en una ciudad del reino, no están en el infierno, son personas salvas; pero hay salvos que sólo son ciudadanos, y salvos que son alcaldes, y salvos que son gobernadores o reyes de una pentápolis, y salvos que son reyes de una decápolis. O sea que algunos tienen mayor magnitud en gloria que otros. Y por eso dice Pablo que la leve tribulación momentánea que sufrimos aquí, producirá cada vez mayor peso de gloria; quiere decir que en la resurrección habrá algo que se llama "peso de gloria", habrá algo que se llama "magnitud de gloria". Tenemos que tener en cuenta el peso de gloria y la magnitud de la gloria en la resurrección; y eso nos ayuda a entender un poco mejor esta parábola. Entonces, lo más probable es que este cabecear y dormir se refiere a la muerte, al dormir de la muerte física de estas personas; pero dice la Escritura: Bienaventurados los que mueren en Cristo porque descansan de sus trabajos porque sus obras con ellos siguen (Ap.14:13); ellos están esperando, como el autor de Hebreos esperaba una mejor resurrección (Heb.11:35). Todo el mundo va a resucitar, incluso los perdidos; en la segunda resurrección van a resucitar, pero ¿con qué gloria van a resucitar? Van a resucitar con vergüenza, van a resucitar para ser juzgados en el cuerpo con que pecaron; en ese cuerpo entrarán al lago de fuego. Así que todo mundo va a resucitar, incluso los perdidos; pero aquí de lo que se trata no es solo de resucitar, sino de resucitar bien, con mayor peso de gloria y mayor magnitud de gloria, porque una estrella difiere de otra en gloria, y así también será en la resurrección de los muertos. Cuando le decían: Señor, que en tu reino nosotros nos sentemos a tu derecha y a tu izquierda, eso no es así, eso no es de esa manera que se decide, ¿amén? Por eso el Señor dice: que ninguno tome tu lugar, que ninguno tome tu corona; quiere decir que a una persona a quien Dios le quería dar una determinada gloria, otro va a tenerla, si esa persona se descuida. Y por eso se habla de una carrera y de que tenemos que correr la carrera que todos corremos, pero que sólo uno se lleva el premio; todos corren, pero no todos se llevan el premio; ese premio no se refiere a la salvación; la salvación no es un premio, la salvación es un don; pero para entre los salvos que corren, hay un galardón adicional a la salvación, el cual es su posición de más o menos gloria en el reino. Volvamos al capítulo 25 de Mateo, versículo 6: "Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡aquí viene el esposo; salid a recibirle!" Quiere decir que hay un momento en que, cuando la venida del Señor esté cerca, todo mundo tiene que prepararse para recibirlo; acuérdense de que no todos los que van a recibir al Señor estaremos aquí en la tierra; la mayoría de los hijos de Dios estarán en el paraíso, y tienen que ser reunidos de un extremo del cielo hasta el otro para venir a tomar sus cuerpos para resucitar (Mt.24:31); porque el Señor traerá con El a los que durmieron en El; los muertos en Cristo resucitarán primero, y luego nosotros seremos transformados y arrebatados juntamente con ellos (1Tes.4:14-17); pero para poder recibir al Señor en el aire, ellos tienen que ser recogidos en los cielos, o sea en el paraíso, el tercer cielo (2Cor.12:2-4), y venir a tomar sus cuerpos; y allí en sus cuerpos aparecerá lo que ellos son: ángeles o arcángeles, hablando figuradamente; ninguno es ángel ni arcángel; lo que quiero decir es acerca del peso de gloria de ellos que aparecerá en la resurrección; y habrá personas que se sentirán como que sus lámparas se apagan; no se han apagado, pero sienten que como que se apagan, como que tienen poca fuerza en su espíritu. Entonces hay que tener en cuenta lo que dice acá en el verso 7: "Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas"; aquí el asunto eran las lámparas; pero dice: "Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan"; noten qué cosa curiosa: Esta sola frase del Señor Jesús derriba toda la teoría de obras supererogatorias y del purgatorio que utilizan los católicos; porque los católicos dicen: Bueno, San Francisco hizo tantas buenas obras, que ya le sobran para su salvación; entonces lo que le sobra se le puede aplicar a otra persona si compra un sufragio; entonces los que compran sufragios es como si estuvieran comprando los méritos de los santos; y esa es la teoría del purgatorio católico, como si fuera un superávit de algunos santos a quienes les sobró para su salvación, porque ellos piensan que se salvan por obras; y entonces, como ellos hicieron tantas buenas obras, tienen un almacén de méritos, que a través de un negocio aquí con los jerarcas del catolicismo, pueden hacer la transferencia electrónica de los fondos de San Francisco, o de Santa Teresita, o de San Juan de la Cruz, o de cualquier otro. Pero aquí el Señor muestra en esta frase que eso no es así; esta es una responsabilidad personal. "Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan"; no se habían apagado, pero se sentían como sin la suficiente fuerza, como que no tenían la misma gloria que las prudente; ellas se daban cuenta de que aquellas tenían más aceite que éstas. Entonces por eso es necesario ver lo que dice aquí en el verso 9: "Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas"; ¡qué cosa esta! Comprad para vosotras mismas. Aquí el verbo clave es "comprar"; la palabra "comprar" quiere decir: pagar un precio; así como habla la palabra: tomar las lámparas, es un ejercicio responsable de recibir al Señor, sustentados en su gracia, pero ejercitando la responsabilidad; sostenida la responsabilidad en la gracia, pero no desaparecida la responsabilidad. Así también habla de tomar las vasijas; y tomar aceite para las vasijas. La vasija ya no es la lámpara; la vasija se refiere a lo que contiene de reserva de aceite para la lámpara; la vasija es para contener un aceite adicional; el aceite en la lámpara es una cosa y el aceite en la vasija es otra. Tener aceite en la lámpara es ser regenerado; todo hijo de Dios tiene aceite en la lámpara, pero no todos tienen aceite además también en la vasija; y la prudencia, la sensatez, la responsabilidad consiste en preocuparse por tener un aceite adicional; no solamente tener aceite en la lámpara, sino en la vasija. La vasija se refiere a nuestra alma, incluso nuestro cuerpo, porque también cuando estamos cansados, el Espíritu vivifica también nuestros cuerpos mortales. O sea que hay un aceite adicional para la lámpara en la vasija, y para nuestra alma y nuestro cuerpo mortal. Entonces hay que ejercitar la responsabilidad, por lo que la palabra dice aquí. Primero hay que comprar; quiere decir que unas habían comprado; las prudentes habían comprado, habían pagado a tiempo el precio; porque esta es una cuestión de la prueba del tiempo; es decir, que tenemos que aprovechar el tiempo para pagar el precio, para poder tener aceite adicional en la vasija, como en nuestra lámpara; el aceite en nuestro espíritu es un regalo; dice que al que creyere se le da el Espíritu; el Espíritu es un don, el Espíritu de Dios en nuestro espíritu es un don; pero para el Espíritu en la vasija se necesita un precio; hay que pagar un precio para tener aceite en la vasija, para que el Espíritu que hemos recibido nos esté ungiendo nuestros pensamientos, sentimientos, voluntad, incluso la debilidad de nuestro cuerpo; tenemos que pagar un precio; El ya nos dio el aceite y el aceite es un regalo, es el don del Espíritu Santo en nuestro espíritu que es la lámpara; pero otra cosa es el aceite en la vasija; el aceite en la vasija es en el alma, o sea, como está escrito: consigo mismas, en nuestros pensamientos, etc. ¿Será que nuestros pensamientos son todos ungidos? A veces nos detenemos en ciertos pensamientos o sentimientos, o decisiones que no son aprobados por el Espíritu Santo, y somos debilitados, y comenzamos a apagar el Espíritu; porque la Palabra nos hace a nosotros responsables. O sea, apagamos el Espíritu, o somos vivificamos por Él. La palabra dice por Pablo: No apaguéis el Espíritu; nos lo dice a nosotros; quiere decir que nosotros somos responsables de tomar decisiones, o incluso de tomar una decisión tardía, de no decidir a tiempo, y nos quedamos flacos, nos quedamos débiles, nos quedamos sin fuerza, nos quedamos sabiendo pero no pudiendo. Entonces a tiempo tenemos que tomar una decisión ungida para que ese pensamiento, o sentimiento, o decisión sea cortado a tiempo para que nuestro espíritu no se apague; no se disminuya la fuerza de la resurrección en nuestro ser. Por otra parte dice el apóstol: fortaleceos; se lo dice la nuestra alma, a nosotros mismos: fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza; o sea, yo soy el responsable de que mi espíritu se apaga o de que mi espíritu sea ferviente; el mandamiento de ser ferviente se nos da a nosotros; sed fervientes en espíritu; no apaguéis el Espíritu. Yo lo soy, es mi alma la que apaga el Espíritu, o es mi alma la que hace ferviente al espíritu. Por ejemplo, el Señor Jesús dice: el que a mi viene, de su interior correrán ríos de agua viva; o sea, si yo vengo al Señor, esa es la manera de que yo haga ferviente mi espíritu y yo me fortalezca en el poder de Su fuerza; no es sólo que El me va a fortalecer, aunque también; pero yo me tengo que fortalecer en Su poder; es una responsabilidad de mi alma; mi alma tiene que decidir estar sumergida en el Espíritu; no importa cuán débil yo esté, pero si yo vengo al Señor, Él dice: el que a mi viene, yo no echo fuera; ¿está cansado? venga a Mí, yo le haré descansar; el que a Mi viene, o en Mi cree, de su interior correrán ríos de agua viva; y ese fluir del espíritu pasa del espíritu al alma; es decir, de la lámpara a la vasija y luego se retroalimenta. Si nos volvemos al Señor, si invocamos al Señor, si dependemos del Señor, si buscamos su perdón, su limpieza, su gracia, su fortalecimiento, El lo va a hacer; y entonces tendremos aceite no sólo en el espíritu, sino también en la vasija; porque la diferencia entre las prudentes y las insensatas es que las prudentes tienen también aceite en la vasija y no sólo en la lámpara. Entonces, por eso, siguiendo dice: "Para que no nos falte a nosotras y a vosotras (porque en este caso no hay supererogatorios, sino que cada uno es responsable de su peso y magnitud de gloria con que resucitará, ¿ven?), id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas". Así que también hay gente que vende, que nos ayuda a andar en el Espíritu, en un discipulado, si pagamos a Dios el precio, pues el Espíritu no se puede comprar de los hombres, aunque hombres de Dios nos pueden ayudar de gracia, pero esforzándonos nosotros en ella. El problema no solo fue que ellas no fueron a comprar, sino también que ellas fueron a pagar el precio demasiado tarde, se les pasó el tiempo y se les acabó sin haberlo aprovechado en crecer en Cristo, en madurar, en servir; entonces por eso dice: "comprad para vosotras mismas". Ahora, dice que hay personas que venden aceite, y esto es muy interesante; pero no eran ellas, no eran las vírgenes las que vendían, no, ellas tenían que ir a pagar un precio para ser llenas de aceite. Verso 10: "Pero mientras…"; ahí está otra vez la prueba del tiempo, ahí estuvo el problema, fue el tiempo perdido; "mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas y se cerró la puerta". O sea, hay que estar preparados para las bodas; por eso dice en Apocalipsis 20 que se sentaron en tronos a juzgar los que recibieron facultad de juzgar; aquí nos estamos facultando, esta vida es la facultad que estamos viviendo, nos estamos facultando para reinar con Cristo en el Milenio, la parte del reino de los cielos que es el Milenio, que es las bodas, porque la parábola de las bodas de las vírgenes con Cristo es una semejanza del Reino; y cuando venga Cristo entraremos con Él al Milenio. Entonces, para reinar en el Reino, en el Milenio, las vírgenes tienen que estar preparadas; y estar preparadas quiere decir, como dice el Señor: erguidos porque nuestra salvación está cerca; personas que están en Espíritu, que están con la disposición de servir, y que a última hora no dicen: no nos alcanzó. No se dice que las fatuas se perdieron eternamente; aquí no habla de perdición, aquí la palabra perdición eterna no aparece, pero si aparece la exclusión del Reino, porque es que lo del cielo nuevo y la tierra nueva va a venir después del Reino, pero antes Dios va a premiar o a corregir a sus hijos en el Reino, en el reino del Milenio; ya después será lo del cielo nuevo y la tierra nueva. Durante el Milenio, ellas, las insensatas, estarán en circunstancias no muy agradables, y habrán aprendido lo que es ser descuidadas, para entonces, corregidas, estén listas para la Nueva Jerusalén; pero no estuvieron listas para el Milenio. Entonces esto es lo delicado acá. Verso 11: "Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos!" Ellas lo confesaban como Señor, pero el Señor no las reconoció dignas del Reino, dignas del Milenio. "Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco". Este conocer no quiere decir que Dios no es omnisciente y que no sabe quiénes son ellas, sino que este no conocer, es no reconocerlas dignas; "no os conozco" quiere decir: no las reconozco dignas del Reino. Por eso esa expresión de dignos la dice el Señor Jesús; dice por Pablo: para que seáis tenidos por dignos del reino por el cual asimismo padecéis (2Tes.1:5). Ese padecer por el Reino es el comprar aceite para la vasija. Amén. Verso 13: "Velad, pues". Otra vez se apela a nuestra responsabilidad de velar, "porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir". Entonces hermanos, yo pienso que esta parábola nos habla, es una parábola bastante seria, ¿verdad? El verso 4 decía: "…mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas juntamente con sus lámparas"; tomaron aceite en sus vasijas, tomaron, o sea, ejercieron la responsabilidad de tomar aceite en sus vasijas juntamente con sus lámparas. Ellas no dijeron: bueno, yo ya soy salva, siempre salva, ya no hay problema; no, ellas querían reinar, estar en la boda; la boda se refiere al Reino porque el Reino de los Cielos es semejante a esta boda, ¿amén? Vamos a dar gracias al Señor y que el Señor nos ayude. Gino Iafrancesco V., 2/VI/2006, Teusaquillo, Bogotá D:C:, Colombia Transcripción: Marlene Alzamora Para revisión del autor
EL MISTERIO DEL REINO DE DIOS. LOS TALENTOS. Localidad de Teusaquillo (9 de junio de 2006) (Gino Iafrancesco V) Ruego que me apoyen en oración. Querido Padre, en el precioso nombre del Señor Jesús, te agradecemos que nos hayas dado su Nombre para invocarte; venimos a ti, Señor, porque nada somos en nosotros mismos, sino pura necedad. Señor, en tus manos encomendamos toda nuestra necedad, todo nuestro ser; dejamos todo, Señor, en tus manos y a tus pies. Hemos puesto sobre ti todos nuestros pecados, lo único que hacemos y lo único que te ofrecemos; ten misericordia de nosotros, límpianos con Tu preciosa sangre. Que tú nos puedas tocar con Tu palabra, que la sencillez de Tu palabra, que el mensaje que ya sabemos acerca de estas cosas no impida que nos toques; algunos hemos leído esta palabra bastantes veces, hemos oído unas mismas cosas muchas veces, pero si Tú nos tocas todo es diferente. Necesitamos de Ti e imploramos Tu presencia y Tu toque; tócanos con Tu Espíritu mientras leemos Tu preciosa y siempre fiel palabra; en el Nombre del Señor Jesús, amén. Hermanos, siguiendo, con la ayuda del Señor, la serie que estamos viendo sobre los misterios del reino de los cielos en las parábolas del Señor Jesús, estamos ya considerando casi todas las parábolas; nos faltan unas tres; hoy estaremos entonces en la antepenúltima y ella se encuentra solamente en el libro de Mateo, el evangelio que escribió Mateo, en el capítulo 25, también junto con la parábola de las diez vírgenes que consideramos la vez pasada; esta parábola fue pronunciada a continuación. El Señor a veces decía una detrás de otra; varias parábolas. Esta parábola no se encuentra sino en Mateo, la parábola de los talentos. Hay una parábola parecida, que ya consideramos, que es la parábola de las minas; pero no es igual. La parábola de las minas, que se encuentra en Lucas, habla de que a cada uno de los siervos le fue dada una mina; todos tienen la misma mina, pero uno hace que esa mina produzca diez, otro hace que produzca cinco, o dos, y otro la entierra. Esta parábola de los talentos es diferente; por lo tanto, no es una misma parábola; entonces hay alguna otra cosa, junto con aquella de la parábola de las minas, que ahora, con la de los talentos, nos quiere enseñar el Señor; y la parábola está relacionada con la parábola anterior; está en el capítulo 25 desde el verso 14. Aquí voy a tener que apelar a la confianza de los hermanos; estuve revisando en el texto griego, y hay unos pequeños comentarios de crítica textual que quisiera hacer, para que nos sirvan mejor en la exégesis, en el entendimiento de la parábola. La parábola, aunque en sí misma es una perícopa, es una unidad, por su comienzo con la palabra “Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos…”, allí la palabra “porque”, realmente dice: “pero es como…”; la expresión “el reino de los cielos” no está incluida en el texto griego; pero al decir: “es como”, venía hablando del reino de los cielos en la parábola de las diez vírgenes; y por lo tanto, la expresión “el reino de los cielos” está incluida de manera tácita, se sobreentiende; entonces los traductores, como por el contexto se sobreentiende, incluyeron esa expresión “el reino de los cielos”. “Porque es como…”; no dice: “El reino de los cielos es como”, sino que, como venía hablando del reino de los cielos en la parábola anterior de las diez vírgenes, entonces la expresión está incluida allí de manera implícita o tácita, y el traductor solamente es quien la hizo explícita. Entonces, vamos a leerla, como solemos hacerlo, de corrido, y luego volveremos sobre nuestros pasos para comentarla, masticarla un poquito más, con la ayuda del Señor. “Porque (o pero) es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos, y les entregó todos sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno; a cada uno conforme a su dinami (lo que aquí se traduce capacidad; la palabra en el griego es dinami; o sea, conforme a su dinámica o capacidad) y luego se fue lejos. Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. Respondiendo su señor, le dijo: siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes”. Parábola seria que, ya con una sola leída, lo hace pensar a uno, verdad? pero vale la pena no sólo leerla, sino masticarla, para poderle extraer algo más; porque a primera vista captamos unas cosas, pero cuando masticamos captamos otras; las cosas espirituales tienen esa característica; cada vez que se consideran, muestran que tenían una capa debajo; es como una cebolla que tiene varias capas; primero tú ves la primera, después la segunda, después la tercera y así sucesivamente. Entonces, la palabra: “Porque”, significa también mas, sin tilde, o pero, y está vinculando esta parábola con la anterior; y la parábola anterior, ustedes recuerdan que comienza también: “Entonces”; quiere decir que la está vinculando con toda la enseñanza que aparece en el Pequeño Apocalipsis Sinóptico, que son las revelaciones que hizo el Señor Jesús a sus discípulos, dos días antes de la pascua, cuando salía del templo, y salía por el torrente de Cedrón, y subió al Monte de los Olivos. Allí conversaron bastante, tanto en el templo, como saliendo y bajando, y subiendo de nuevo al monte, y sentándose en el monte; fue un momento de mucha comunión. El Señor estaba a punto de ser entregado, y El les habló como un resumen de la conclusión del programa de Dios aquí en la tierra, mientras tanto, con la iglesia, luego con el reino; y les habló del Reino. Esa palabra “entonces” de la parábola de las diez vírgenes, y aquí traducida por Reina y Valera: “porque”, nos muestra que es una parábola que tiene que ser interpretada en su contexto mediato; no solamente leída como perícopa aislada, sino como perícopa ensartada en un contexto mayor; la perícopa mayor sería el Pequeño Apocalipsis Sinóptico; y la perícopa menor sería la parábola de los talentos. “El reino de los cielos es…”; eso está implícito, como lo decía, en el griego; pero explícito en la traducción. “…como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos”. El Señor sabía que iba a morir; el Señor conocía el pensamiento de ellos; a pesar de que El había dicho estas parábolas, todavía, cuando resucitó, le preguntaron sus discípulos: ¿Señor, restaurarás el reino a Israel en este tiempo? O sea que ellos tenían un sentimiento de la venida inmediata del Señor; pero el Señor tenía que explicarles que entre la primera venida y la segunda venida hay un trecho que es el trabajo de la Iglesia; el reino de la Iglesia se extiende por medio del trabajo de la Iglesia en Espíritu. Los judíos, cuando leen las profecías mesiánicas, ellos no ven sino una sola venida del Mesías; ellos están esperando una venida gloriosa que cambie el mundo. Como el mundo no cambió, aunque sí cambió, pero no como ellos esperaban, con la venida del Señor Jesús, entonces ellos creen que Jesús no es el Mesías, porque ellos no entienden que el Mesías vendría dos veces; y aquí, en esta parábola, muy claramente el Señor muestra que hay una segunda venida y que hay un período intermedio largo entre la primera y la segunda venida; casi los judíos no lo podían entender, que el Mesías fuera a venir dos veces: una vez y otra vez; ellos pensaban que iba a venir una sola vez. A veces pensaban ellos que había dos Mesías: uno sufriente y otro político; uno hijo de David y otro hijo de José; esa era la interpretación judía; pero quiero leerles, para complementar y ayudar a entender esta parábola, un pasaje de Miqueas capítulo 5, donde, con toda claridad, el Señor ya profetizaba las dos venidas: la primera y la segunda del Mesías. Uno no la entendería sino a la luz de los acontecimientos, a la luz de los hechos; pero ahora que han pasado tantos años, comprendemos mejor la profecía y las parábolas. Dice Miqueas capítulo 5, en los primeros tres versos, de la siguiente manera: “Rodéate ahora de muros…”; ésta fue la profecía que los escribas sabían cuando los magos llegaron a preguntar por el niño que había nacido, el Rey de los judíos, y Herodes preguntó: ¿dónde es que tiene que nacer? Y ellos sabían que en Miqueas decía que era en Belén. Fue ésta profecía la que ellos conocían, y le respondieron a Herodes y a los magos: “Rodéate ahora de muros, hija de guerreros; nos han sitiado…”; eso sucedió en Jerusalén. Jerusalén, en el año 70, fue sitiada por causa de que persiguieron al Mesías, porque mataron al Mesías; lo mismo decía Daniel; la profecía de las 70 semanas de Daniel dice: quitarán la vida al Mesías, y entonces el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario. Entonces esa profecía tiene también esta parte que dice aquí: “Rodéate ahora de muros, hija de guerreros; nos han sitiado”; pero ¿a qué se debió el sitio? Al rechazo del Mesías. Entonces dice aquí: “con vara herirán en la mejilla al juez de Israe” .Entonces aquí se ve a este juez de Israel que es el Mesías; lo vemos sufriente, como lo dice también Daniel: quitarán la vida del Mesías. Por eso Pablo decía: era necesario, y Cristo lo decía también resucitado, y les mostraba por toda la Escritura lo que de Él decía: era necesario que el Cristo padeciese, y después entrase en su gloria; padeciese; quitarán la vida al Mesías; “con vara herirán en la mejilla al juez de Israel. Pero tú,…” ¿de dónde va a venir ese juez, ese Mesías? “Belén Efrata”, de Belén, la ciudad de David, porque a él le fue prometido que de su descendencia nacería el Cristo, y bueno, qué mejor escoger la ciudad de Belén, la ciudad de David, para que ahí naciera su descendiente; “tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas…”; para mostrar que ese que nacería en Belén preexistía, entonces dice: “sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad”. Aquí está mostrando la preexistencia del Mesías. En el principio era el Verbo, antes de la fundación del mundo. “Padre, glorifícame Tú con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese”, antes de la fundación del mundo. Desde el principio son sus salidas; desde el principio, las apariciones teofánicas del Verbo de Dios; y aquel Verbo se hizo carne; lo que fue la venida del Mesías, en Belén. Sus salidas son desde el principio; Él no tiene comienzo aquí; el Mesías viene desde la eternidad, y ha intervenido como el Ángel de Jehová, no siendo un ángel creado, sino el Mensajero, la teofanía divina, y ahora viene como un niño, como un hombre que va a sufrir. Mas ahora viene y habla de las dos venidas; Por Miqueas Dios dice: “sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad. Pero los dejará…”; noten estas parábolas que estamos estudiando, que hablan de que El se va a ir lejos; Él no está diciendo nada distinto de lo que ya estaba profetizado: “los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz”; ustedes recuerdan que la mujer ha de dar a luz; la mujer es el pueblo del Señor, tanto Israel como la iglesia; tienen que dar a luz; Israel tiene que recibir al Mesías; es una nación que tiene que recibir al Mesías. Y la iglesia tiene que recibir al Mesías; ya lo recibimos, pero tiene que formarse en ella, así como un bebé se forma en el vientre de su madre; así en nuestro espíritu y en el resto de nuestro ser, Cristo debe crecer y formarse. Entonces dice: “los dejará”; o sea que El vino y por un tiempo se fue, “los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; y el resto de sus hermanos se volverá con los hijos de Israel”. Pero cuando dice: los dejará hasta, quiere decir que no es para siempre, quiere decir que volverá; entonces en esta profecía de Miqueas 5:3, están claramente mostradas las dos venidas del Mesías; la primera vez sufriendo y los deja por un tiempo; ¿para qué? para que la que ha de dar a luz, o sea la Iglesia e Israel, la mujer que es el pueblo de Dios, tanto de los israelitas como de los gentiles, dé a luz, reciba al Mesías, y se forme el Mesías en ellos. Entonces aquí vemos claramente que el Señor sí tenía claro que eran necesarias una primera venida y una segunda venida; El lo sabía. Los apóstoles pensaban: -bueno, Señor, ¿restaurarás en este tiempo el reino a Israel?- Ellos pensaban solamente en Israel, como compartía nuestro hermano aquel domingo; pero el Señor, aunque es el Dios de Israel, es también el Dios de todos. Israel es un instrumento de Dios en función de todos; la Simiente de Abraham es para que en ella sean benditas todas las familias de la tierra. Entonces el objetivo de Dios no era quedarse solo en Israel; mas sí comenzar con Israel, primero en Jerusalén, y entonces en Judea, y entonces en Samaria, hasta lo último de la tierra. O sea que entre la primera y la segunda venida, habría un tiempo. Y habría personas que dirían: -aquí está el tiempo, ya llegó el tiempo-. No, no, esta guerra no es todavía la final; va a haber muchas guerras, y después va a haber otra guerra; no es todavía, porque la gente tiene que comprender que hay el trabajo principal que demora, que retarda, la venida del Señor, que es que ella no da aún a luz. Cuando ella dé a luz, llegó el cairós, porque el Señor no tiene en cuenta el cronos, el tiempo horario, cronológico, sino el cairós, el tiempo espiritual, la maduración real, la formación real de Cristo en la Iglesia. Ese es el tiempo que El está esperando. Dice: -cuando el grano está maduro, enseguida se mete la hoz-; ¿por qué no se ha metido la hoz? Porque el grano no está maduro; cuando el grano esté maduro, enseguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado. ¿Cuándo llega la siega? Cuando el grano esté maduro. Nadie va a cosechar un grano que apenas está floreciendo y que no está maduro; cuando esté maduro es que llega la siega; el Señor sabía eso y El lo muestra aquí y dice así. Volvemos a la parábola de los talentos, en Mateo 25: “un hombre que yéndose lejos”; lo más lejos que puede haber: la diestra del Padre, que a la vez va a ser lo más cerca, pero también lo más lejos; “…llamó a sus siervos y les entregó sus bienes”; esa palabra: les entregó sus bienes, o sea, sus posesiones, esa palabra es muy amplia; algunos la limitan, la interpretan de una manera limitada; yo pienso que no necesitamos restringirnos a una interpretación limitada por un lado, o por otro, sino que todas ellas pueden incluir lo que quiere decir “bienes”. Por ejemplo, el hermano Witness Lee dice que los bienes son la Iglesia; pero también hay la parábola del mayordomo, donde puso los bienes para dárselos a la casa; o sea que los bienes ahí no son la Iglesia, sino hay que dárselos a la Iglesia. Entonces los bienes significan algo más que la Iglesia, aunque a la Iglesia no hay que descartarla; todo lo que el Señor es, todo lo que el Señor nos dio, es el bien; o sea, primeramente Él mismo se nos dio; el propio Dios nos dio su propia vida, el Padre se nos dio en el Hijo; todo lo que es del Padre es del Hijo; Tú, oh Padre, en Mi y Yo en ello; o sea, la vida divina del Padre, el Hijo y el Espíritu, todo lo que implica la vida divina, todas las capacidades de la vida divina y de la vida humana de Cristo victoriosa; porque no solamente nos fue dada la naturaleza divina, sino que Cristo como hombre venció, y El dijo: Padre, por ellos, yo me santifico a mi mismo para que también ellos sean santificados..; o sea, uno de los bienes que nos fue dado es que Cristo se santificó en su humanidad; El en su humanidad consiguió para el hombre la perfección; Cristo llevó la humanidad al estado de máxima perfección, y entonces El dijo: El pan que yo daré a comer es mi carne; o sea que nosotros nos alimentemos de su victoria; es decir, nos dio su naturaleza, su divinidad y su humanidad, su victoria humana; El venció al pecado, El venció al mundo y El venció la muerte; todo eso es parte de los bienes de Dios. Pero también hay unos bienes, que son, por ejemplo, lo que El ha creado, lo que nos ha dado; todos esos son los bienes de Dios; el cielo y la tierra son bienes de Dios, la calidad de ser seres humanos, los talentos en el sentido de capacidades que El dio a cada uno, diferentes tipos de inteligencia. Hoy se habla de la inteligencia emocional, de la artística y de tantas clases de cosas; todos esos son bienes. Yo pienso que no deberíamos restringir la interpretación de la palabra: “bienes”, no. Se dice que todo lo que el Señor hizo es bueno; o sea, si aún la creación primera, la material, es buena, cuanto más la nueva creación; todo eso son bienes; las oportunidades que el Señor nos da son también bienes; el Señor nos da a veces bienes materiales y también emocionales, intelectuales, espirituales; es decir, todo lo que viene de Dios son bienes de Dios; si viene de El, el Padre de las luces, es un bien; se dice que todo bien perfecto viene de Él; entonces dentro de esta palabra: “les entregó sus bienes”, se quiere decir todo eso, todo lo que hemos recibido del Señor; si algo hemos recibido del Señor, no es un mal, es un bien; o sea que el Señor nos entregó sus bienes; en verdad, hermanos, es poco lo que nos hemos dado cuenta de todo lo que El nos ha dado. Yo quisiera que miremos en la epístola paulina a Filemón, el verso 6, solamente para ver como uno a veces puede tener riquezas sin darse cuenta; en la epístola de Pablo a Filemón, que está después de aquella a Tito, antes de Hebreos, leo desde el verso 4 para llegar hasta el 6; en el 6 está la idea clara: “Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones; porque oigo del amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús, y para con todos los santos”; o sea, Filemón era alguien que compartía la palabra y sus bienes; entonces Pablo oraba por él, pero oraba con este objetivo: “para que la participación de tu fe”, o sea, cuando Filemón administraba el misterio de la fe, “la participación de tu fe sea eficaz”; o sea que produzca efecto; y aquí dice Pablo en qué consiste el secreto de que la administración de la fe produzca efecto; dice: “eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús”; entonces de esta frase: todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús, dice Pablo: Mira Filemón, yo estoy orando por ti para que cuando tú compartas, tu compartir sea eficaz; Filemón, ¿sabes en que va a ser eficaz tu compartir? en el conocimiento de todo el bien que está en nosotros por Jesucristo. La Biblia usa varias palabras para conocimiento; aquí se refiere al conocimiento de experiencia íntima espiritual; no es solamente un conocimiento mental, externo, que también fue creado por Dios y tiene su lugar, intelectual; pero es más que eso, es el conocimiento de la experiencia de intimidad, de cercanía; y dice: “para que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros…”; no dice que estará sino que está; mira Filemón: tú ya tienes todo el bien en ti, pero tú no lo conoces; en la medida que conozcas, experimentes todo lo que El te dio, todo lo que El te hizo, todo lo que es tuyo por la gracia, y tú cuentes con eso y vivas en la fe, entonces va a ser más eficaz tú compartir Filemón, “eficaz en el conocimiento de todo el bien…”; ahí están los bienes, “todo el bien que está en vosotros”. Es como si alguien te diera un sobre, y en ese sobre hay 10 millones de dólares en unos chequecitos viajeros; pero tú no sabes, tú ves solo el paquete por fuera; a lo mejor te imaginas que es el juez que te está llamando para dar cuenta por alguna cosa, y tú guardas el sobre, y es tuyo, pero tú no sabes lo que tienes, no porque no lo tengas, sino porque no lo sabes, no lo conoces; pero de pronto empiezas a abrir el paquete y te das cuenta de que eras un millonario, siempre lo fuiste, desde que recibiste ese sobre, pero nunca te habías dado cuenta; ya estaba el bien en tu bolsillo, pro no lo usabas porque no sabías. Entonces dice: “la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús”; es decir, por haber recibido a Cristo, en Cristo recibimos al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo, la naturaleza divina, la victoria humana sobre el pecado, sobre el mundo, sobre el diablo, sobre la muerte; todo eso está en Cristo, y a ese Cristo victorioso lo recibimos; no es que lo vamos a recibir, lo hemos recibido y está en nosotros, pero no contamos con El; pero en la medida, dice Pablo a Filemón, que vayas conociendo el bien que ya hay en ti, entonces vas a ser más eficaz. Entonces esos son los bienes que El nos ha dado, ¿para qué? para ponerlos a funcionar. Volvamos a Mateo 25:14: “…y les entregó sus bienes”; esos bienes están representados aquí en talentos; o sea que aquí incluye no solamente las cosas espirituales, sino también las naturales, ¿ven? Hay personas que son buenas para la música, por ejemplo; personas que son buenas para las matemáticas, para la literatura, o tienen una facilidad para las artes manuales y otras capacidades; otros se quedan sin saber hacer, pero ellos las hacen, como Bezaleel y Aholiab que sabían manejar el hierro y el cobre, y hacían bellezas; cuántas clases de bienes también en esa área. Entonces dice: “yéndose lejos llamó a su siervos”; los siervos son llamados; “y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos; y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos”. Aquí hay un misterio en esta frase; por qué el Señor a unos les dio cinco; a otros les da dos, y a otros les da uno, ¿Por qué no a todos, como en la parábola de las minas, que a todos les dio una mina? O sea que hay cosas que son iguales en todos; la parábola de las minas nos muestra lo que es igual en todos, pero la parábola de los talentos nos muestra que Dios en algunas cosas reparte diferente: a unos les da cinco, a otros les da dos; claro que al que le da cinco, no le va a pedir cuenta por dos; si le da cinco, le va a pedir cuenta por cinco; si le da dos, le va a pedir cuenta por dos; el Señor dijo: mirad, vosotros los que oís, porque recibiréis mayor condenación, porque al que mucho le es dado, mucho le será demandado. Entonces no pienses que a ti se te va a pedir conforme a otra persona. ¿Qué te dio Dios a ti? ¿Hasta dónde has conocido el evangelio, la palabra del Señor? ¿Qué oportunidades has tenido en la vida? ¿Has podido estudiar o no? ¿te has podido preparar en esto? ¿Tienes habilidades para esto? o no para esto, pero para aquello otro sí? Todo eso hay que tenerlo en cuenta; eso es un regalo de Dios, y ese regalo puede multiplicarse, o se nos puede quitar en el Milenio; porque es que una persona, que era inteligente aquí, puede ser menos inteligente, o más inteligente, en el Milenio; si tiene capacidad en la música, puede tener más capacidad en la música en el Milenio, o menos que ahora; alguien puede ser un mejor músico en el Milenio, o un músico peor. Uno pensaría: bueno, si aquí aprendió a tocar guitarra, o violín, puede ser que en el Milenio pueda tocar más; pero puede tocar menos, porque se le va a quitar si no lo pone a funcionar; no se le va a dejar; se le quitará si no puso al servicio ese bien, ese talento, esa oportunidad, ese dinero, esa sabiduría; por eso dice la Biblia: -echa tu pan sobre las aguas y después de muchos días lo hallarás. Reparte a siete y aún a ocho porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra- O sea, lo mismo que dijo en la parábola de las minas: negociad entretanto que yo vengo. Es decir, que todo el mundo tiene que poner a trabajar las cosas; pero trabajar para el Señor; porque miren lo que va llegando acá, donde dice: le dio a cada uno conforme a su capacidad. La palabra capacidad acá es conforme a su dinamis, su dinámica, su poder, su capacidad de actuar; porque digamos que es como un niño al que tú no le puedes dar una cuchilla y una pistola porque va a matar a alguien, o él mismo se puede cortar, o matar; entonces, según lo que la persona es, el Señor le da y eso le va a demandar. Si le dio dos, ¿tú que hiciste con dos? ¿Produjiste otros dos? Le dijo lo mismo que al que le había dado cinco: Bien, buen siervo fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor; o sea, le dijo lo mismo al de cinco que al de dos y la recompensa fue igual, porque a uno le dio cinco pero le pidió cuentas sobre cinco; a otro le dio dos, y le pidió cuentas sobre dos; así que no hay injusticia en Dios; injusticia sería si a uno le da uno y le cobra cinco; después a otro le da cinco y le cobra uno; pero si le da cinco, le va a pedir por cinco; si le da dos, le va a pedir por dos; así que no se preocupe si hay gente más rica que usted en este mundo, porque ellos van a tener que dar cuenta por todo ese dinero que tuvieron en el banco, invertido en hoteles y en porquerías; cada uno va a dar cuenta de todo lo que ha hecho con lo que ha recibido de Dios. Sigue diciendo el verso 15: “y luego se fue lejos”; vuelve a hablar: yéndose lejos, se fue lejos. Verso 16: “Y el que había recibido cinco talentos fue…” Note ese verbo: fue; aquí hay actividad; no hay que ser pasivos, hay que ir; Jesús dijo: id. Entonces este fue, pero uno se queda, no está yendo, uno está esperando que El venga, pero El ya dijo: vayan, id, negociad, ya la orden está dada, hay que salir a negociar, hay que actuar, no hay que quedarse pasivos, id, dice el Señor. Trabajad entretanto que tenéis la luz porque la noche viene cuando nadie puede trabajar, ahora que tenemos oportunidad hay que trabajar, hay que prepararse, hay que evangelizar, hay que discipular, hay que dar testimonio, hay que madurar, ahora, porque después va a ser muy difícil; ahora nos podemos reunir aquí, pero el enemigo ya está cerrando el círculo; entretanto podemos, avancemos; “fue y negoció con ellos”; fue y negoció, son las palabras: ir y negociar, trabajar, poner a funcionar lo que Dios le ha dado; haga lo mejor que puede; en eso fue que el Señor defendió a María Magdalena cuando Judas y los discípulos, azuzados por Judas, criticaban porque ella había derramado el vaso de alabastro a los pies del Señor; y El les dijo: ¿por qué la criticáis? ella ha hecho lo que podía. Entonces miren esa frase: ha hecho lo que podía. Usted no tenga a otra persona como modelo, sino al Señor Jesús; usted haga lo que usted pueda, trabaje con las uñas, no espere que las cosas le lleguen, vaya y negocie, así sea con las uñas, que el Señor va a decir: miren, éste con las uñas hizo esto; dice que en el día del juicio se van a levantar los de Nínive y van a acusar a los de Capernaum, porque los de Nínive se arrepintieron con la predicación de Jonás que era menos, porque mayor que Jonás es Jesús, y los de Capernaum no se arrepintieron con la predicación de Jesús; por eso los de Nínive van a juzgar a los de Capernaum. Yo estuve ahora en octubre del año pasado en Israel; muchas ciudades se mencionan en la Biblia y tú las ves ahí, allí está Nazareth, allí está Belén, allí está Caná, allí está Sarón, allí está Haifa, ahí están muchas ciudades, pero Capernaum, Corazín, Betsaida, de las que el Señor dijo: ay de ti!, no existen esas ciudades, son pura ruina, piedras, casi no se sabe donde está Corazín, difícilmente se puede encontrarlo, cosa difícil! Se le dio mucho e hizo poco. Aquella reina de Sabá hizo un esfuerzo desde el sur de Arabia, desde Sabá, y vino en esos tiempos en que no había avión, seguramente se vino en camello, en caballo, en burro, no se sabe que usó, pero se vino a oír la sabiduría de Salomón; pero ellos tenían a Jesús, que es más que Salomón, y no le ponían atención, y lo tenían entre ellos. En aquel día dirán: Señor, entre nosotros comiste, y tal; pero responderá: no os conozco, no os conozco. O sea que una por algo menor hizo más, y esa va a juzgar al que teniendo más hizo menos. Dice el verso 17: “Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos•; o sea, ganar, aquí la responsabilidad es ir, negociar y ganar; es decir, no tenemos que volver como vinimos, no, sino que tenemos que aprovechar el tiempo para ganar, ganar a Cristo, ganar en madurez, ganar en la cuenta de nuestro banco celestial, del que se dice en Filipenses, que tenemos una cuenta.¿ Recuerdan lo que alguna vez compartió Arcadio de lo que está en Filipenses?: Busco fruto que abunde en vuestra cuenta; o sea, tenemos una cuenta. No os hagáis tesoros en la tierra, sino en los cielos; hay una cuenta en los cielos donde debemos estar abonando durante nuestra vida. Verso 18: “Pero…”, aquí está, ese es el problema, “el que había recibido uno”, él hubiera podido hacer lo mismo, trabajar con uno y venir con otro; pero cuál fue el problema? Dice: “cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor”; ¿qué es cavar en la tierra? ¿A qué se refiere la tierra? ¿Sabe qué es la tierra? El mundo; muchos pusieron su talento al servicio del mundo y no del Señor; eso es enterrarlo en la tierra. Elvis Presley era un hermano de las Asambleas de Dios, pero después empezó a cantar rock para el mundo; en cambio al hermano Danny Berrío, le propusieron grabar, pero no canciones cristianas sino mundanas, pero él dijo: no, no, yo me quedo con las cristianas. A Billy Graham le propusieron ser Presidente de Estados Unidos y él dijo: Yo no me voy a rebajar a ser Presidente, yo soy siervo de Dios; pero nosotros hacemos al revés, lo del Señor lo dejamos de último, a lo del Señor no le ponemos atención, pero lo que es del mundo eso sí consideramos que es serio, porque ahí está el gerente, el profesor, el patrón, esos si son serios, lo del Señor es de segunda. Hermanos, todas nuestras capacidades las ponemos al servicio del mundo y no del Señor; para el Señor no producimos nada, pero para el mundo dejamos el talento debajo de la tierra. ¿Recuerdan lo que dijo el Señor, que vino y sembró trigo, y vino el enemigo y sembró cizaña, y cuando se vino a espigar se dice que se sembró en el campo del mundo? O sea, la tierra donde se siembra es el mundo; y muchos pusieron sus talentos, no al servicio del Señor, sino al servicio del mundo, porque el mundo paga, el mundo aplaude, en cambio el Señor.... Él paga más, pero lo mejor un poquito después, amén? Dice: “cavó en la tierra”; éste también fue, ¿se dan cuenta? Pero ¿a dónde fue? Fue a cavar, o sea, a trabajar; ese también trabajó, pero no para el Señor; escondió el talento, lo escondió debajo de la tierra, y no era de él, era de su señor; nada de lo que tenemos es nuestro, es de nuestro Señor; ¿en qué estamos empleando lo que tenemos? Entonces dice en el verso 19: “Después de mucho tiempo”; noten como el Señor dijo: no es dado a vosotros saber los tiempos y las sazones, no, no es ahora, que esta guerrita ya es el fin, no, que el mundo se iba a acabar el martes, no, hay que madurar; entonces dice: “Después de mucho tiempo”; aquí el Señor está mostrando la segunda venida como estaba profetizado, hasta que dé a luz la que ha de dar a luz; no los va a dejar para siempre, va a volver, por eso dice: “hasta”, ahí están las dos venidas. “Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos”; o sea, eso se llama “el tribunal de Cristo”; es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo para que cada uno reciba según lo que haya hecho, sea bueno o sea malo; aquí no está hablando de la salvación, está hablando del Reino; el Reino es el contexto milenial donde se recompensa a los hijos, a los siervos que trabajan; tanto el beneficio como el castigo no tienen que ver con la salvación, porque la parábola de los talentos es en el contexto de las parábolas del Reino; o sea, el período de la Iglesia y el período del Milenio; esos son los períodos de los capítulos del Reino que ya aquí los hemos estudiado; por eso lo digo rápido, no está hablando aquí de la salvación, porque la salvación nunca podríamos merecerla; por más que trabajemos nunca mereceremos la salvación; la salvación es un regalo, no por obras para que nadie se gloríe; la salvación es un don de Dios; la dádiva de Dios es vida eterna, no por obras para que nadie se gloríe; entonces ¿para qué son las obras? Para colaborar con Dios por amor, y por lo cual Él nos da el galardón que es distinto de la salvación; el galardón es tu posición en el Reino, sé sobre cinco ciudades, sé sobre dos ciudades, ese es el galardón, no la salvación; aquí no se trata de la salvación, aquí el asunto es el Reino, el Milenio, ese es el asunto de que se trata aquí. Entonces dice: “arregló cuentas con ellos”; porque nuestra salvación ya está arreglada. Dice: el que cree ha pasado de muerte a vida y no vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida, ya resucitó espiritualmente; o sea, esa persona tiene la vida eterna, pero la tiene para trabajar con ella, para producir fruto que será recompensado con una recompensa adicional y diferente de la salvación, lo que es el Reino, el galardón. Entonces dice acá: “arregló cuentas con ellos”. Dice el verso 20: “Y llegando el que había recibido cinco talentos”; llegaron porque debían presentarse cada uno; “trajo otros cinco talentos”, o sea, el doble de lo que recibió. “Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos”. Entonces dice el Señor que por haber sido fiel en lo poco, lo colocaría sobre lo mucho. Las mayores cosas que recibamos en la tierra es lo poco; y lo que hagamos para el Señor es lo poco, Él lo considera poco; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; pero fíjate, aquí añade una frase que es muy linda; cuando habló la parábola de las minas, El también dijo esto, sobre mucho te pondré, sé sobre diez ciudades; eso se refiere a la recompensa externa, a nuestra posición en el Reino; pero hay una cosa todavía mejor que no se esperó, que no es exterior, sino interior; dice: “entra en el gozo de tu señor”; o sea, si entendiéramos lo que quiere decir el gozo de nuestro Señor, imagínense que sólo pudiéramos vislumbrar qué significa eso, el gozo de tu señor, o sea, disfrutar internamente el gozo de Dios; uno puede estar reinando sobre diez ciudades, pero si está triste, qué? pero no, aquí dice además: entra en el gozo de tu señor; es decir, disfruta la corriente de los ríos de agua viva de Dios, la vida de Dios llenándote de adentro para afuera; ser como Él es y servir como Él es mejor que cualquier cosa que puedas tener por fuera. Hay gente que vive en una jaula de oro, todo por fuera es de oro, pero por dentro están presos, están tristes, de nada les sirve lo que tienen; pero en cambio aquí hay un gozo en el amar, dar y servir; dice que será un gozo que salta para vida eterna; aquí dice: el gozo de tu señor; no dice solamente: sobre mucho te pondré, aunque eso es también una promesa, sobre mucho te pondré; pero hay algo más, entra en el gozo de tu señor; porque nosotros tenemos nuestros gocitos, y hay cosas que a nosotros nos alegran; pero ahora el gozo de Dios! Esto es lo más grande, el gozo del Señor; es más grande que cualquier cosa. Luego dice así en el verso 22: “Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos”; o sea, hizo exactamente lo mismo que el otro; uno pensaría pero no, este tenía diez, pero es igual, porque diez es del doble, y cuatro es el doble, porque el Señor es justo; no es como ahora que le cobran el IVA a los pobres, y los pobres como los ricos pagan el mismo monto; pero el sistema correcto es el diezmo, porque si usted gana 10, el diezmo es 1; si gana 100 el diezmo es 10; si gana 1000, el diezmo es 100; si gana 10000, el diezmo es 1000; o sea, el sistema justo del Señor es el porcentaje, no el monto en sí. El Señor no dice: pero es que este dio 50, el monto en sí; pues el 50 del rico no es ni la centésima parte de lo que gana; entonces Dios no es injusto. El principio del Señor es el principio del diezmo. Entonces así, ese principio deberían los ministros de hacienda establecer en los países; es decir, que se diga que el impuesto es, para todos, el 5% de las ganancias. Entonces el que gana 1, paga 00,20, pero el que gana 10 millones tiene que pagar 500.000; eso sería lo justo, el principio correcto, el porcentaje, y no el mismo valor agregado a las mercancías para todos. Entonces aquí en la parábola de los talentos vemos que los dos son iguales porque uno tuvo cinco y produjo diez, o sea produjo el doble, un 100% más, y el otro también produjo 100%. Usted no juzgue las cosas por la apariencia; parece que diez es más que cuatro, pero no, diez es el 100% de uno, y cuatro es el 100% de otro; ¿por qué? porque éste sólo tenía dos y con las uñas produjo el 100%; y el otro, más holgado, también trabajó para producir su 100%; por eso Jesús le dice lo mismo. Verso 23: “Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel (exactamente lo mismo) sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”. En el caso de la parábola de las minas es diferente, pues a todos les dio la misma mina; entonces uno con una mina produjo diez; entonces a ese le dio de una manera más exaltada la bendición; el otro con la misma mina produjo cinco, y entonces a éste también le habló, pero no igual que al primero. Entonces esta es una parábola, y aquella es otra; y tratan aspectos diferentes. Hay cosas que todos tenemos por igual; por ejemplo, el Espíritu Santo que todos tenemos, es igual; la capacidad que tiene el Espíritu Santo en todos es igual, ¿ven? Pero hay cosas que son distintas. Uno, por ejemplo, nace con la cucharita de plata en la boca, y otros nacen por allá en una barriada, porque los ricos le invadieron la tierra a los pobres. Y ahora es a los barrios de los pobres a los que llaman de barrios de invasión; es decir, consideran que los pobres le invaden la tierra a los ricos, a los terratenientes; pero, ¿no son acaso los terratenientes los que invadieron para sí mismos tan solo, lo que también de parte de Dios era igualmente para los pobres? ¿Quiénes dejaron arrinconados a los pobres? Esos agalludos son los invasores, los que agarran todo lo que Dios creó para todos, y de eso se sirven unos pocos; esos son los invasores; no estoy hablando del fruto justo del trabajo justo, sino de lo que Dios creó y no se repartió con equidad; por ejemplo, la tierra, las minas, el petróleo; ¿hubo alguno que trabajó sembrando el petróleo? Y la tierra, ¿alguien la produjo? ¿Las playas las sudó alguno y trabajó para producir playa? Esas playas son de todos, la tierra es de todos, el petróleo, el oro, las esmeraldas, son de todos, ¿se dan cuenta? Hay cosas que son de todos. Ahora, lo que alguien trabaja, basado en herencia divina equitativa, por eso sí merece, pero no porque se agarró lo de todos. Hay que saber distinguir donde hay mérito y donde hay bandidaje, ¿verdad? porque ahora se le llama bueno a lo malo, y malo a lo bueno, ¿verdad? Entonces ahí Dios dice lo mismo: “sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”. Verso 24: “Pero”, siempre hay peros; imagínense que le hubiera dado cinco y hubiera enterrado los cinco; el Señor lo sabía de antemano; entonces le dio uno, y dice: “llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía”; este verbo “te conocía” es exterior; o sea que no conoce al Señor íntimamente, se imaginaba que el Señor era duro, le trató de duro al Señor, imagínense; hay personas que suponen que Dios es un ogro, que Dios tan terrible! Y así hablan. “eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste”; claro, pero ¿acaso no le dio Dios los talentos? El vino y sembró, vino y predicó allá en Israel y Él va a cosechar en Colombia, pero El dio talentos en Colombia, en Perú y en cada país. Y dice el verso 25: “por lo cual tuve miedo”; o sea, la persona que se imagina que Dios es un ogro, no tiene esa confianza de ir y negociar, sino que tiene miedo; o sea que el miedo paraliza; no hay que tener miedo; ¿por qué habríamos de tener miedo? Lo que el Señor nos dio, vamos a trabajarlo, vamos a recibirlo con acción de gracias, vamos a disfrutarlo y vamos a trabajar y a producir para el Señor, no enterrarlo, ir; uno fue, los dos fueron, pero ¿para dónde fue el otro? A cavar; cavar es peor que negociar, porque negociar es un trabajo mejor que cavar; por allá el mayordomo no quería cavar, quería negociar; el mayordomo infiel, ¿recuerdan? Este otro negoció, no cavó; y aún otro dedicó su vida a trabajar, pero para hacerle ladrillos a faraón; enterró en la tierra, en el mundo, lo que era para el Señor; “tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo”; él pensaba que no se había robado nada, si se le dieron cinco, le devuelve cinco, pero no, como se le dio uno, es para devolverle por lo menos dos, o por lo menos algunos intereses, no usureros, pero sí intereses. Pero malgastó sus oportunidades. Verso 26: “Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente”; esta palabra es muy seria; es decir, esa actitud de pensar así del Señor, eso es maldad, el Señor lo llama siervo malo y negligente, o sea perezoso, persona que no funcionó, no fue dinámico en lo que debía hacer; y dice: “sabías”, como dice en la otra parábola: por tu propia boca te juzgo, “sabías que siego donde no sembré”; el Señor no dice que no, dice sí, yo siego donde no sembré y recojo donde no esparcí. Verso 27: “Por tanto, debías…”; aquí está el deber, el deber es que si tenemos un talento, no tenemos que enterrarlo, y ni ponerlo al servicio de los intereses del mundo, sino ir a los banqueros; la palabra “banquero” en el griego es casi la palabra “trapecista”, que sabe moverse y hacer sus vueltas, su manera de producir; entonces dice: “debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses”. El asunto de los intereses sí es de Dios, pero claro que la usura no; pero los intereses del trabajo sí; si se siembra cinco, no es para cosechar 4, no, sino para cosechar 30, 60, 100 por uno, ¿verdad? Entonces la vez pasada mencionamos esto de los banqueros; si tú solo no sabes producir, asóciate con otros, trabaja en equipo con otras personas, asóciate para que tu trabajo sea un trabajo en equipo, que sea todo el equipo galardonado y tú estés ahí; pero si estás solo, no haces nada; pero si en el equipo uno hace una parte, otro hace otra parte, todos hacen su parte y todos juntos apoyándose, sirviendo al Señor en equipo, eso quiere decir lo de dar el dinero a los banqueros, asociarse con los que saben manejar el dinero; pero si nos quedamos solos, ahí no podemos hacer nada. Ahora viene lo que estábamos diciendo: “Quitadle, pues, el talento”; eso es lo que es terrible; no dice que se le dejó con el talento, no, sino que se le quita; o sea que hay personas que aún siendo siervos de Dios van a tener menos en el Milenio que ahora, ¿por qué? porque dice: el que gana su vida en este mundo, la perderá, pero el que la pierda por causa del Señor, la ganará; entonces puede haber pérdidas en el Milenio. Imagínese a una persona que tiene buena vista y que sea un miope en el Milenio. Imagínese a un guitarrista aquí y en el Milenio ni maracas. ¿Se dan cuenta? ¿Me entienden, hermanos? Porque dice: “Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos”; o sea, a éste que produzca, a éste que haga, ¿verdad? Y no sólo eso. Añade ya terminando: “Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más”; a la persona que es diligente, que se ocupa de hacer las cosas, vienen los demás y lo apoyan, y saben a quien se le puede confiar esto, porque saben que es persona diligente. Hay incluso ministros de hacienda que ni siquiera ellos mismos organizan las finanzas del país, sino que contratan a un técnico, como de aquellos judíos que saben mover el dinero por aquí y por allá, y ellos son los que organizan las finanzas del país, ¿se dan cuenta? No estoy hablando despectivamente; no vayan a tomar esto despectivamente; no soy antisemita; “al que tiene le será dado, y tendrá más”; estoy explicando que a quien sabe hacer una cosa, a él se la encargamos, y con él trabajamos y le apoyamos; “y al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado”; vuelve y repite, “le será quitado”; esta es una palabra del Señor; parte del castigo es pérdida, no de la salvación; mas dice: sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, así como por fuego, dice 1ª a los Corintios 3; o sea que si habrá salvación, no pérdida de la salvación, sino pérdida de algo del galardón, algo de capacidad para actuar; ya no tuvo más oportunidad, ahora le toca es entrenarse durante el milenio para la Nueva Jerusalén y ahí si habrán aprendido la lección. Lo que no se aprende en la historia de la Iglesia, a la fuerza se va a tener que aprender en el Milenio. Ahora dice ahí donde va a estar este caballero; verso 30: “Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera”; si la presencia del Señor es luz, estar lejos es como tinieblas; claro que hay gente que está acostumbrada a las tinieblas, pero es mejor estar en la luz, ¿verdad? Que en las tinieblas de afuera. Aquí no se está hablando la palabra “eterna”; no se dice que la persona se perderá eternamente, porque era un siervo, fue llamado y le fueron dados los bienes del Señor; pero entonces aquí habla de una corrección, “allí será el lloro; o sea, llorar por las burradas que uno cometió; entonces es mejor llorar ahora, ¿verdad? antes de que sea tarde. “…y el crujir de dientes”; ¡Dios mío! No quiero ni imaginarme eso. Termino diciendo lo que un hermano decía en San Antonio do Monte, que un pariente cercano, su esposa estaba pasando una situación tan terrible, de depresión, de lucha, un caso nervioso, y decía que nunca había visto a nadie sufrir tanto; que si eso es acá, como será al otro lado; Dios tenga misericordia, el Señor nos guarde hermanos. Padre, en el nombre del Señor Jesús, Tú no dejas de insistir en nosotros, de invertir y convidarnos; Señor, ayúdanos y encamínanos en el servicio a Ti, queremos estar cerca de ti, queremos dar oportunidad a Tu Espíritu para que nos use, para que puedas usarnos, que no estemos embotados, que nos estemos enredados, que no estemos enterrados por montón de basura, sino que podamos estar disponibles para Ti, cooperar con las cosas Tuyas y contigo, con Tu persona, con Tu Espíritu. Límpianos con Tu sangre, Señor, perdónanos a todos, todos los que estamos oyendo Tu palabra, perdónanos y límpianos con Tu sangre de toda maldad y negligencia, y haznos personas diligentes que aprovechan el tiempo, que aprovechan las oportunidades, que aprovechan los bienes, que aprovechan los talentos, lo que Tú has dado a cada uno; ayúdanos a ir y a negociar para tener algo que presentar a Ti, porque queremos participar de Tu gozo, entrar en el gozo Tuyo, servirte en el Reino, en el Nombre de Jesucristo, amén y amén! Gino Iafrancesco V., 9/VI/2006, Teusaquillo, Bogotá, Colombia. Transcripción de Marlene Alzamora, revisada el autor.
(49) EL SEÑOR Y SUS SIERVOS
Los Misterios del Reino de los Cielos en las parábolas del Señor Jesucristo (49)
EL SEÑOR Y SUS SIERVOS
Del Pequeño Apocalipsis Sinóptico.-
Hermanos, buenas noches. Que la paz del Señor Jesús sea con todos. Con la ayuda del Señor, llegamos hoy al penúltimo capítulo de la serie de los misterios del reino de los cielos en las parábolas del Señor Jesús. Hoy estaremos considerando la última parábola incluida en el llamado Pequeño Apocalipsis Sinóptico, que es aquel discurso escatológico del Señor Jesús, saliendo del templo de Jerusalén, descendiendo al torrente de Cedrón, y subiendo hacia el monte de los Olivos, donde se sentó y continuó respondiendo a sus discípulos. Ese Pequeño Apocalipsis Sinóptico es llamado así porque se encuentra en los tres evangelios sinópticos: está en el capítulo 24 de Mateo, es también registrado en el capítulo 13 de Marcos, y como Lucas a veces organiza las cosas con un criterio más temático que cronológico, él tiene porciones en los capítulos 12, 17 y 21 de su evangelio. Lo que vamos a ver hoy, se encuentra solamente en Marcos; Mateo no lo menciona de la misma manera que Marcos, ni tampoco Lucas, sino que esta parábola se encuentra solamente en Marcos; pero fue pronunciada, como estamos diciendo, en la ocasión de este discurso escatológico llamado el Pequeño Apocalipsis Sinóptico, dos días antes de la pascua. Nos queda después una parábola, ya hacia el día mismo de la pascua; pero ésta que veremos, Dios mediante, hoy, fue dicha dos días antes, en el contexto que estamos diciendo.
Vamos al capítulo 13 del evangelio de Marcos, y vamos a leer los últimos versos de este capítulo; voy a leer, para tomar el contexto, desde el versículo 31, y vamos a seguir hasta el versículo 37; podríamos llamarle: la parábola del Señor y sus siervos, para resumir; realmente merecería un título más largo, pero basta con éste. Leo primero de corrido, y con la ayuda del Señor después volvemos sobre nuestros pasos para comentar un poquito, para meditar un poquito en lo que leímos.
Marcos 13, desde el 31 hasta el 37, leyendo el inmediato contexto: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Pero de aquel día (porque eso era lo que El venía diciendo durante todo el discurso escatológico; eso era lo que le habían preguntado sus discípulos, y ese era el tema, cuando sería su venida, qué señales habría de ella, etc.; y El estuvo explicándolo; entonces dice:) de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aún los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo”. El Hijo, en Su divinidad es omnisciente, sabe todas las cosas; pero debemos recordar que El se vació a Sí mismo, tomó forma de siervo, se hizo hombre, y se sometió a la condición de hombre, a la condición de siervo; entonces, El está hablando en este momento antes de Su glorificación, y está hablando en Su humillación.
Por eso también, en el libro de Hechos de los Apóstoles, en el primer capítulo, cuando los discípulos le preguntan: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? El respondió: No os toca a vosotros saber los tiempos y las sazones, o sea los kronos y los kayrós, que el Padre puso en su sola potestad.
Entonces dice aquí en Marcos: “ni aún los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuando será el tiempo. Es como (o sea, en este contexto, ya terminando, según el testimonio de Marcos, este Pequeño Apocalipsis Sinóptico, El empieza con esta parábola: Es como, o sea, es semejante a, como El suele comenzar sus parábolas) Es como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase. Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad”.
Comenzando la parábola.-
Aquí el Señor da unos datos que no recordaron bien Mateo ni Lucas, aunque ellos recordaron otros aspectos; al leer esto, nos recuerda aquellos aspectos que recordaron Mateo y Lucas; pero aquí hay unos detalles que no aparecen en Mateo ni en Lucas, lo mismo que, viceversa, hay cosas que no aparecen en Marcos que sí aparecen en los otros; pero valdría la pena tomar éstos que aparecen en Marcos en este contexto.
Vamos a comenzar de nuevo a masticar un poquito desde el verso 34, porque realmente allí es donde comienza la parábola; quise leer desde el 31, para tomar el contexto inmediato; pero la parábola propiamente, aunque aquí no es llamada parábola, por el hecho de decir: es como, ahí nos damos cuenta de que es una parábola.
Hombre yéndose lejos.-
“Es como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa”; lógicamente que este hombre es el Hijo del Hombre; es el Señor Jesús. La vez pasada recordábamos, viendo la profecía de Miqueas en el capítulo 5, especialmente en el versículo 3, que se nos habla de dos venidas del Mesías: una primera venida, pero que nos dejaría, ¿verdad?, hasta que diera a luz la que tenía que dar a luz; no nos dejaría para siempre, sino hasta que…; o sea, El volvería; está implícita la segunda venida del Señor allí. Es lo mismo que dice acá: “Es como el hombre que yéndose lejos”; realmente esta palabra “lejos”, es bien lejos, porque, en el caso del Señor Jesús, se fue a la diestra del Padre, a donde nadie puede llegar sino El mismo, y los que El mismo lleve y siente con El en Su trono, los vencedores; el lugar más lejos.
Dejando su casa.-
“Es como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa”; lógicamente que esta casa aquí se refiere a la Iglesia; la Iglesia es la casa del Señor; entonces, El dejó Su casa; cuando El ascendió a la diestra el Padre, en la tierra quedó la Iglesia; y la Iglesia quedó en la tierra con una misión. El dijo: Padre, no pido que los saques del mundo, sino que los guardes del mal; ¿por qué que no los saques del mundo? porque Yo los he enviado al mundo, los he enviado al mundo; el Señor podría, tan pronto recibiéramos al Señor, inmediatamente llevarnos; y así lo ha hecho con algunas personas que a última hora lo reciben, y el Señor se las lleva; gracias a Dios son salvas, eternamente salvas, porque la salvación depende de la gracia del Señor, y no de las obras de ellos; ahí es la salvación la que está en el asunto.
Cuando se trata del reino, ya es algo diferente; ahí sí tienen lugar las obras de los salvos; los salvos no obran para salvarse, sino que porque son salvos, obran; y esas obras tendrán una recompensa adicional a la salvación. Y entonces aquí, al dejar Su casa, El dejó Su casa con una misión, que será recompensada; pero El aquí quiere llamarnos la atención a la vigilancia; y dice algunas cosas que tienen que ir juntas con la vigilancia; o sea, debemos vigilar haciendo ciertas cosas. Son varias las parábolas que nos hablan de la vigilancia. Vimos la parábola de los siervos vigilantes, que está en Lucas 12, la parábola que continúa, la del mayordomo fiel o infiel, la parábola de las diez vírgenes, la parábola de los talentos, y como ladrón en la noche, que aquí está también relacionada; y ésta del Señor y sus siervos.
Dando autoridad.-
Entonces dice: “dejó su casa y dio autoridad…”; es interesante que aquí mencionó la palabra “dejar” y luego “dar autoridad”; hubiera podido decir: dio autoridad a sus siervos y dejó su casa, ¿verdad? Pero realmente es como dijo el Señor Jesús; dice así: “yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos”. El, cuando estaba aquí, le dijo a la Iglesia: he aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones; id y predicad el evangelio a toda criatura, y todas esas cosas; pero les dijo: Esperad en Jerusalén hasta que seáis investidos de poder de lo Alto. Este orden que aparece aquí en la parábola es el mismo orden que aparece en Efesios capítulo 4; me gustaría que lo miráramos, porque se trata exactamente de lo mismo; lo que se habla en Efesios 4, y lo que habla esta parábola en Marcos 13, es exactamente lo mismo.
Dice el capítulo 4 de Efesios, desde el verso 10: “El que descendió…”, ese es el Verbo que se hizo carne y vino, descendió del cielo, de la gloria, a la tierra, y de la tierra bajó a las partes más bajas de la tierra, a las partes inferiores; o sea, al Seol, que es el Hades, y al Tártaro; y luego resucitó, apareció y ascendió a lo más alto, por encima de todos los cielos. Entonces dice: “El que descendió es el mismo que también subió por encima de todos los cielos…”; ese es el hombre que se fue lejos, “subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. Y él mismo (aquí en esta versión de Reina y Valera dice la palabra: constituyó; la palabra griega es edoken, o sea, dio, Dios dio, Cristo dio siervos a la Iglesia, y también dio autoridad a los siervos; entonces, la palabra es dar) él mismo dio a unos apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la media de la estatura de la plenitud de Cristo”. Esto que dice Pablo aquí, se relaciona con lo que acabamos de leer del Señor Jesús: “Es como un hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos”; el Señor Jesús dio autoridad a sus siervos.
Cuando apareció resucitado, nos cuenta Mateo en el capítulo 28, al final de su evangelio, y dice que El se apareció, aunque algunos dudaban; se los encontró El en Galilea, y les dijo: Toda potestad me es dada en los cielos y en la tierra. Id, por tanto, y haced discípulos a todas las naciones; o sea, toda potestad me es dada; ahora id, y por tanto, haced discípulos, bautizándolos en el nombre de Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; o sea, cuando el Señor nos da Su Nombre, quiere decir que nos da Su autoridad. Hay una distinción entre autoridad y poder. Autoridad es la representación del poder; el Señor tiene el poder, pero El nos delegó la autoridad, o sea Su Nombre.
Autoridad y poder.-
Voy a darles un ejemplo: Un policía de tránsito se para en una esquina de una avenida; él no tiene poder para frenar una tremenda tractomula que llega al semáforo; pero él tiene la autoridad; es decir que él, por causa del uniforme, está representando a la nación; y la nación sí tiene el poder; si esa tractomula pasa por encima del policía, ya no se va a enfrentar meramente a un solo policía, sino a muchos policías, y no solamente con un pito, sino con ametralladoras, con helicópteros; es decir, con todo lo que se haga necesario lo van a agarrar, y lo van a someter. Entonces aquel policía actúa con autoridad; él no tiene el poder, pero él tiene la autoridad; quien tiene el poder es aquel que le delegó la autoridad, ¿ven? El que le delegó la autoridad es el que tiene el poder; entonces el policía le dice al camión: pare, y el conductor del camión obedece a la autoridad, porque sabe que si desconoce a la autoridad, se encontrará con el poder; ¿se dan cuenta?
Y el poder no necesita aparecer todavía; el poder aparecerá después. Dios tiene poder para echar en el infierno, con cuerpo y con alma. Hoy casi todo el mundo rechaza a la autoridad, y se burla, y dice cualquier cosa; pero el Señor juró por Sí Mismo que delante de Él se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará Su Nombre; ahora ellos pueden hacer lo que quieren, burlarse, hacer sus señales diabólicas, etc.; pero, porque no han conocido el poder, están desconociendo la autoridad; un día se encontrarán con el poder; la mano dura del Señor vendrá; como dice, por ejemplo, que acontecerá con aquellos de la sinagoga de Satanás que menosprecian a la iglesia en Filadelfia; y el Señor dice: Yo haré que vengan y se postren delante de ti y reconozcan que yo te he amado; o sea, cuando la iglesia estaba dando testimonio, la iglesia en Filadelfia, aquella sinagoga de Satanás desconocía ese testimonio, desconocía la autoridad, y se burlaban; es porque Dios está callado, y en otros pasajes proféticos dice Dios: Hasta ahora he estado callado, pero gritaré como la que está de parto; o sea que Dios deja que los hombres hagan, pero no para siempre; un día El actuará. Entonces le dice a la iglesia en Filadelfia al respecto de la sinagoga de Satanás: Yo haré que vengan y se postren delante de ti y reconozcan que yo te he amado; ahí ahora el enfrentamiento será con el poder; o sea, cuando la mano de Dios viene sobre la cerviz de las personas. El sabe como doblegar nuestra cerviz, como quebrantarla; viene con poder y nos somete, y nos hace reconocer, y confesar lo que no queríamos; porque Dios juró, y juró por Sí Mismo que toda lengua confesará Su Nombre y toda rodilla se doblará delante de Él. Ese es el poder; pero antes de venir el poder, que es la palabra “dinamis”, viene la palabra “exousía”, que quiere decir en griego: autoridad; o sea, la delegación de autoridad.
Entonces dice aquí el Espíritu Santo, que el Señor envió a Sus siervos; o sea, a toda la Iglesia; porque no hay ningún miembro de la Iglesia que no sea siervo de Dios; los siervos de Dios no son sólo algunos; no son sólo los apóstoles, o los pastores, o los profetas; ¡no!; todos los hijos de Dios son siervos de Dios, y a todos Dios les dio autoridad; les dio, como decir, el uniforme de la policía para que represente el orden en la nación. Una cosa es el poder; a veces usted dice: pero es que no siento poder; es que usted tiene que entender que el poder es del Señor; a usted se le ha dado autoridad; usted tiene que tener fe, y hablar con autoridad que el Señor es el que tiene el poder; no es usted el que va a amarrar a los demonios; es el Señor el que lo va a hacer; pero El está esperando que usted lo diga.
Un hermano, que se llama Roland Buck, escribió un libro llamado “Angeles en misiones especiales”; él escribe un testimonio, porque a él se le aparecieron ángeles, y dos ángeles que se le aparecieron a él, le contaron la anécdota de cuando ellos estuvieron en tiempos de Moisés; que Dios les había dado la orden a ellos, de que cuando Moisés dijera: Levántate Yahveh, y sean esparcidos tus enemigos, ellos entraran. Entonces, la clave era la palabra de Moisés; la palabra de Moisés era una palabra de autoridad; él decía: Levántate oh Yahveh, y sean esparcidos tus enemigos; y allí, detrás de la autoridad, entraba el poder; venían los ángeles y actuaban. Entonces, con Dios está el poder, y con nosotros está la autoridad.
Cuando tú hablas en el nombre del Señor, tú no tienes que gritar, o hacer fuerza, a menos que el mismo Espíritu te haga levantar, a veces, la voz; pero no es necesario forzarla, sino hablar en el mismo tono que te dé el Espíritu; el que respalda esa palabra es el poder de Dios; la autoridad es respaldada por el poder; inclusive por señales y maravillas que Dios hace; nosotros no hacemos milagros. ¿Quién les dio este poder? preguntaba aquel Simón mago; y también los otros pensaban así; pero los apóstoles decían: ¿acaso piensan que fue con nuestro poder que hemos hecho algo? No, no fuimos nosotros; el Nombre del Señor fue el que lo hizo; el que tiene el poder es el Señor; Suyo es el poder; pero El dio autoridad; la autoridad es la representación.
El dijo: el que a vosotros recibe, a Mi me recibe; y el que me recibe a Mi, recibe al que me envió; o sea, al Padre; y a la vez también dijo: el que a vosotros rechaza, a mi me rechaza; por eso es delicado rechazar a los hermanos, y rechazar la función del ministerio de los hermanos. A veces nosotros decimos: Este hermano no me gusta; ¡ay! Si Dios le dio algo a él, entonces hay algo de Cristo que no me gusta entonces; nosotros, a veces, tenemos nuestros favoritos; pero nuestro favorita debe ser la plenitud de Cristo, Cristo en plenitud en todo Su cuerpo; y recibir, y no menospreciar a ningún pequeñito. El Señor dijo: el que recibe un pequeñito en mi nombre, a mi me recibe; y El dijo: Y el que a vosotros rechaza, a mí me rechaza, y el que me rechaza a mí, rechaza al que me envió; entonces, el Señor dio autoridad a Sus siervos.
En Su Nombre.-
Cuando El dijo: id y haced discípulos bautizándolos en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, eso no es meramente una fórmula. Algunas personas se ponen a discutir; bueno, parece que Mateo 28 se contradice con Hechos 2:38, porque Mateo 28 dice que hay que bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y Hechos 2:38 dice que es en el nombre del Señor Jesucristo. No es una contradicción; Mateo 28 le habla a los que van a bautizar, a la iglesia; hacer discípulos y bautizarlos; o sea, está hablando de la autoridad que tiene la Iglesia; el Padre envió al Hijo en Su Nombre; el que recibe al Hijo, recibe al Padre; y luego el Hijo envió al Espíritu Santo, y a la Iglesia en su Nombre. El Espíritu Santo y la Iglesia, porque el Espíritu Santo está en el vehículo de la Iglesia; viene en el nombre de Jesucristo.
Entonces, el Padre tiene autoridad y poder, y envió al Hijo que lo represente; y el Hijo es la exacta representación del Padre, es la hipóstasis, el carácter de Su hipóstasis, como dice Hebreos 1:3, la exacta reproducción de Su hipóstasis o subsistencia; y luego el Hijo a la vez dice: Padre, la gloria que me diste, yo les he dado; como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo; el que a vosotros recibe, a mi me recibe. Entonces, ahora, la Iglesia, por el Espíritu Santo, no viene en su propio nombre; la Iglesia viene en el nombre del Espíritu Santo, porque el Espíritu es el que mueve a la Iglesia, el Espíritu es el que arregló las circunstancias para que usted testifique; no es solamente usted el que está testificando; recuerde que usted lo está haciendo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; no es usted solo; es el Padre actuando a través del Hijo, y el Hijo actuando a través del Espíritu, y el Padre, el Hijo y el Espíritu, actuando a través de usted, a través de la Iglesia, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
En Hechos dice: Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre del Señor Jesucristo…; no hay contradicción; ahí ya no le está hablando a la Iglesia que va a bautizar, sino a los que van a bautizarse; los que se van a bautizar van a ser identificados en la muerte y resurrección de Jesucristo; van a ser bautizados en el nombre del Señor Jesucristo, para morir con Cristo y resucitar con Cristo; pero ¿quién tiene autoridad de hacer eso con la gente, presentarles el evangelio, el ministerio de la reconciliación? La Iglesia. Está escrito que nos fue confiado el ministerio de la reconciliación, como si Dios rogase por medio de nosotros: Os rogamos, en nombre de Cristo, reconciliaos con Dios.
La iglesia nunca debe olvidar que le fue dada autoridad, que le fue dado el Nombre del Señor, y que el Señor, cuando se compromete con algo, El está pendiente y El está atento a lo que usted está diciendo; y lo que usted está diciendo se le va a contabilizar en el día del juicio a esa persona; ¡Ay de esa persona que no se da cuenta de que Dios está hablando a través de usted! Ese fue el error que cometió Josías. El rey Josías fue un gran rey; y los reyes buenos duraron mucho tiempo, según la Biblia; pero Josías duró poco tiempo por un error; él no se dio cuenta de que Dios le estaba hablando por medio del faraón Necao. El faraón Necao le dijo a Josías, que salió aliado de Babilonia, a defenderla de Egipto; y le dice Necao de Egipto: ¿Qué problema tengo contigo Josías? Yo no vengo a pelear contigo; yo vengo a pelear contra Babilonia. Pero Josías no entendió que Dios le estaba hablando por medio de un pagano; porque a veces Dios usa a los paganos para reprender a los creyentes; porque los paganos, los incrédulos, esperan que los creyentes sí vivan como dicen; pero ellos no; los paganos quieren vivir como se les da la gana. A mí no me vengan con eso de no robar, no fornicar, no matar, no mentir; eso es para los creyentes; pero los paganos, los incrédulos, esperan que por lo menos los creyentes sí obedezcan eso; ellos saben que los creyentes tienen un testimonio que por lo menos ellos debieran obedecer; porque su conciencia les dice que si uno da un testimonio, debe ser consecuente con él.
Entonces, los creyentes tienen autoridad, tienen una representación. No es necesario que usted sienta algo raro, sienta que se le paran los pelos; a veces se le paran a uno los pelos; sí, a veces uno siente corrientazos y todo; pero eso no es necesario; eso, a veces, sucede; sí, pero es por la fe; usted, cuando hable, tiene que hablar en el Nombre del Señor; no es usted solo: Jesús dice: Os envío como ovejas en medio de lobos; vayan y hagan discípulos en las naciones, y bautícenlos en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. O sea, no son ustedes solos los que lo están haciendo; es el Padre el que está haciendo eso; pero ¿cómo lo está haciendo el Padre? Por medio del Hijo; y ¿cómo lo está haciendo el Hijo? Por medio del Espíritu Santo: y ¿cómo lo está haciendo el Espíritu Santo? Por medio de la Iglesia, por medio de usted.
Imagínese a un policía todo flaquito, al que una tractomula de esas lo dejaría como una estampilla; pero él sabe quién es, y lleva un uniforme, y cuando pita, cualquier chorrera de tractomulas tiene que parar; ¿se dan cuenta? Y la gente que tiene respeto a la autoridad, aunque sea flaquito el policía, ve que no se trata solo del policía, sino que es el orden del país el que está representado en ese policía. ¿Se dan cuenta de por qué es que hay que respetar al policía de tránsito y a todos? hay que respetar a la autoridad porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido constituidas. Entonces uno no debe confundirse con lo flaquito y bajito que es el policía; él está representando el orden en tu Patria. Y lo mismo acontece con la Iglesia; no eres tú solo, no importa cuán flaquito seas; lo que importa es en nombre de quien estás ahí; ¿acaso no dijo Jesús: el que reciba a un niño en mi Nombre, a mi me recibe?, y no quedará sin recompensa; y a la vez, el que lo rechaza, no sabe a Quien está rechazando.
Cuando Dios envió a Samuel, y la gente rechazó a Samuel, ¿qué le dijo Dios a Samuel? Samuel, no te han rechazado a ti, sino a mi es a quien han rechazado; rechazar a Samuel era rechazar a Dios; eso quiere decir que Dios dio autoridad a Sus siervos; cada hermano debe comprender que, al nacer de nuevo, y ser un hijo de Dios, tiene la autoridad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo para testificar lo que sabe, aquello que creyó, que lo hizo salvo, que Jesús es el Hijo de Dios, que vino del cielo, y vivió una vida perfecta como hombre, y murió por nuestros pecados, resucitó, ascendió y va a volver; y por la fe en El, se es perdonado de los pecados. Algo que se dice en medio minuto, sin embargo es lo más valioso que se puede decir en la tierra. Eso es lo que todo el mundo necesita para ser salvo; y si no se reciben esas palabritas de 40 segundos, se van para el infierno eternamente. Usted puede ser la persona más simple, pero puede decir la verdad más grande en un minuto; y a veces no es necesario dar tantas vueltas, sino ir directo al grano. Ese paso que la persona va a dar parece el más pequeño, pero a la vez es el más grande. Creyó, aceptó, recibió al Señor, y casi no se dio cuenta; pero algún día va a comprender qué paso dio; a aquella vera del camino estaba hundido, pero aquí está salvo; aquella mitad se hunde, pero esta mitad está firme. Quien está en Cristo, fue trasladado al reino del Amado Hijo de Dios, y está firme; pero el que continúa en sí mismo, en sus pecados, está perdido para siempre.
Entonces, la Iglesia, hermanos, tiene autoridad; Dios le dio autoridad; esa es una primera parte; pero dice la parábola algo más: “dio autoridad a su siervo”; no hay siervo de Dios que no tenga autoridad; es un miembro de autoridad; y por lo tanto, tiene autoridad; lo que ataréis en la tierra, será atado en el cielo; lo que desataréis en la tierra, será desatado en el cielo. Si dos de vosotros se ponen de acuerdo acerca de algo, eso que ustedes aten, Dios lo considera atado en los cielos; lo que ustedes desaten, Dios lo considera desatado en los cielos; eso es autoridad.
Ilustraciones.-
Recuerdo una vez, y el Señor me pone a contarlo, que eran tiempos antiguos aquí mismo en Colombia; antiguos de mi vida, no de Colombia; estábamos por ahí por los años 1985 u ’86; orábamos un grupito de cuatro o cinco hermanos; nos reuníamos a orar por distintas cosas los sábados a la tarde; y a las tres de la tarde orábamos por ahí hasta las cinco o seis, pidiendo cosas. Hermanos, lo que pedíamos ese sábado, no necesitábamos esperar al otro sábado; ya en esa semana el Señor contestaba. Por ahí una vez le dijimos: Señor, no queremos que haya programas de brujos en la radio; atamos en el Nombre del Señor Jesucristo los programas de brujos; éramos solo como cuatro hermanos; el jueves siguiente a la oración, antes del otro sábado, la Alcaldía Distrital prohibió los programas de brujos en la radio; pero nosotros lo prohibimos primero orando, y después obedeció el Alcalde; nosotros tenemos la autoridad, el Señor tiene el poder y sucedió. Lastimosamente dejamos de orar por eso, y volvieron a aparecer después; así que hay que seguir cerrando muchas cosas. Por eso las reuniones de oración, ya sean de dos o tres, son importantes, porque la Iglesia tiene la autoridad.
Recuerdo que una vez, no voy a decir el nombre, para no deshonrar a la persona, porque no es mi deseo deshonrar a nadie; pero había un político que era de esos terribles, de esos que hablan y encienden, queman, y destilan veneno de aquí para allá; una situación muy difícil; y nosotros dijimos: Señor, derribamos a este hombre; pero no pensamos que se iba a caer del helicóptero; nosotros pensábamos que lo íbamos a tumbar de la política, pero esa semana se cayó su helicóptero y murió; decíamos: Señor, te pedimos que pongas personas que teman a Dios allí, personas que tengan temor de Dios y amor de patria; pon a esos y quita a los otros; y el Señor fue respondiendo y haciendo cosas; la Iglesia tiene autoridad; en lo que dos o tres de vosotros se pongan de acuerdo en la tierra, en el cielo eso queda atado; y si se desata, queda desatado; eso es autoridad.
La obra del ministerio.-
Ahora, hay otra cosa que también nos fue encomendada, además de autoridad; dice: “y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra”; esa es otra frase importante: “a cada uno su obra”. Hay la obra en general, o sea la obra del Señor en general, y la obra de cada uno; la obra de cada uno es parte de la obra en general. Acabamos de leer Efesios 4 donde decía que el que descendió, que es el Señor en Su encarnación, sepultura, viaje a ultratumba, El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo, y El mismo dio a unos apóstoles; a otros profetas; a otros evangelistas; a otros pastores y maestros; ¿para qué los dio? Para perfeccionar a los santos; y ¿para qué? ¿Perfeccionarlos para sus negocios, para su vida familiar, para su vida devocional? Sí, eso está incluido, pero no es sólo eso. Hoy muchos santos piensan que solamente los predicadores tienen que trabajar para Dios, y que les enseñen a ellos como ser buenos maridos, como ser buenas esposas, como ser buenos hijos, buenos ciudadanos; claro, eso está bien, eso también está incluido; tenemos que ser buenos ciudadanos, esposos, padres o hijos, patronos o trabajadores; tenemos que ser buenas personas; la palabra nos enseña eso; pero dice que el ministerio del Nuevo Pacto ha sido dado a la Iglesia para perfeccionar a los santos para la obra del ministerio. Los santos para la obra del ministerio; todos los santos, todos los hijos de Dios, están involucrados en la obra del ministerio; la obra del ministerio es una obra en singular, es la obra macro del Señor, que es la edificación de un cuerpo para Cristo; edificar el cuerpo de Cristo hasta la plenitud de Él; esa es la obra del ministerio; todos los hijos de Dios, todos los santos, estamos involucrados en esa macro obra; esa es la obra macro de Dios; por eso se habla en singular, la obra del ministerio; el Señor es uno solo, entonces el plano es uno solo, el Espíritu de Dios, el agente, es uno solo, y por lo tanto, como el Señor es uno solo, y el Espíritu es uno solo, el cuerpo de Cristo es uno solo, y la obra del ministerio es una sola; no hay muchas obras en lo general; en lo general, la obra del ministerio es una sola. Cualquier persona que esté en Espíritu, y que esté en el ministerio del Nuevo Pacto, de la Nueva Alianza, en el ministerio del Espíritu, es una persona que va a colaborar con el propósito eterno de Dios, y con la edificación del cuerpo de Cristo, y no va a estar haciendo obras aisladas, desvinculadas del objetivo, desvinculadas de la comunión del cuerpo, y aisladas en división; ¡No!, sino vinculadas en Espíritu, edificando un solo cuerpo, velando para que ese cuerpo único sea edificado en todo lugar; todos los santos somos llamados a eso; y el trabajo de los apóstoles, de los profetas, de los evangelistas, de los pastores y maestros, es perfeccionar a los santos para hacer la obra del ministerio, de edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos, que no pare, hay que seguir en esa obra, la obra en singular, la única obra que Dios está haciendo en la tierra; la obra de Dios, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; o sea, la obra de Dios consiste en llevar a todo el cuerpo de Cristo a la plenitud de Cristo; esa es la obra, y todos estamos involucrados en la misma obra, todos tenemos el mismo Señor, el mismo Espíritu, pertenecemos al mismo cuerpo, y hacemos la misma obra en lo macro; pero esa obra grande tiene obras pequeñas subordinadas a la grande.
Digamos, si la obra de un arquitecto es construir una casa para alguien que lo contrató para construirle una casa, un arquitecto, un ingeniero, bueno, esa es la obra; hay que construir esta casa para este dueño; pero uno se encarga de sacar la tierra y poner los cimientos, otros se encargan de poner las piedras, otro se encarga de levantar los muros, las principales vigas, las principales planchas, otro se encarga de las paredes, otro se encarga de revocar, otros se encargan de pintar, otro se encarga de limpiar, otro se encarga de hacer las instalaciones eléctricas, poner los bombillos; es decir, la obra es una sola, pero uno es el electricista, otro es el plomero, otro es el maestro albañil, otro es el pintor, etc. etc. Entonces, así como la Biblia habla del reino de Dios, y el misterio del reino está compuesto por capítulos, el misterio el reino se compone de los misterios del reino, el misterio de Dios se forma de los misterios de Dios, y la obra de Dios, la obra del ministerio, de edificar el cuerpo hasta la plenitud de Cristo, está distribuida en la obra de cada uno; cada uno de los hijos de Dios, de las hijas de Dios, de los miembros del cuerpo, tiene una obra micro que está relacionada con la obra macro de Dios; cada cosa pequeña que yo hago tiene que hacerse en el Espíritu y en la trascendencia, vinculada con la obra macro; no debo hacer nada micro que contradiga o estorbe lo macro; lo micro que hago debe ser en virtud de lo macro; a cada uno le dio su obra.
La obra de cada uno.-
Entonces hice este preámbulo de la obra del ministerio, para que sirva de fundamento de la obra de cada uno; entonces la parábola lo que dice es: a cada uno dio su obra; esa palabra “dio”, ya la había dicho antes: “dio autoridad”; y está implícita; a cada uno su obra, a cada uno dio su obra. Entonces, hermanos, a cada uno dio su obra; puedes ponerte tu nombre, tu apellido, si quieres el segundo nombre, el segundo apellido, y la cédula; ese eres tú; tú particularmente tienes de Dios una obra que hacer.
Dice la Escritura, y ustedes lo recuerdan, pero a los que no lo recuerdan, podemos leerlo en Efesios capítulo 2, por los más nuevos, y voy más despacio. Efesios, capítulo 2; vamos a leer desde los versos 8 al 10: “Porque por gracia…”, no es por obras, es sólo por gracia, “por gracia sois salvos por medio de la fe”; el evangelio es que somos salvos por la fe en el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, quien murió por nuestros pecados, resucitó, ascendió y es el Señor; la esencia del evangelio, por fe; “por gracia sois salvos por medio de la fe”; ese es el piso, el fundamento de la salvación; “y esto no de vosotros, pues es don de Dios”; pero explica: “no por obras, para que nadie se gloríe”; o sea que las obras nuestras nada tienen que ver como base de la salvación, pero ahí no terminó Pablo, porque ahí no terminó el Espíritu; el Espíritu siguió hablando en el siguiente verso: “Porque somos poema suyo (esta palabra que aquí se tradujo hechura, es la palabra que en griego quiere decir: poema, una obra maestra de Dios; lo que aquí se tradujo hechura es la palabra griega que significa una obra maestra.
Entonces miren lo que dice, vamos a traducirlo así; “somos obra maestra suya, creados en Cristo Jesús (esa es la salvación, creados en Cristo, pero ¿creados para qué? no por las buenas obras, no por eso; sino que es por la fe, pero para…,) creados en Cristo Jesús para buenas obras”; o sea, ningún hijo de Dios nació de nuevo sin sentido; cada hijo de Dios nació de nuevo, y fue reclutado en la casa de Dios, en el ejército de Dios, para la obra de Dios; y cada uno tiene su obra; entonces dice: “para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”; entonces, fíjense en esa expresión: Dios preparó de antemano las buenas obras de los salvos; no son buenas obras para que sean salvos; ¡no!; sino que por ser salvos, ahora son nuevas criaturas, fueron creados, son de la nueva creación, ya no de la vieja, creados en Cristo, participantes de la nueva creación, pero la nueva creación tiene una función que cumplir: creados para buenas obras; o sea que tenemos que hacer buenas obras, pero no las buenas obras que a nosotros se nos ocurren. Bueno, podríamos suponer, entonces ahora vamos a ir al África, vamos a empezar a dar leche a los hambrientos; y en verdad puede ser que eso también se lo mande Dios a algunos; pero aquí dice: “buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano…”; preparó, preparó.
Preparado de antemano.-
Hermano, cuando has caminado con el Señor un tiempo, y miras para atrás, te das cuenta de que Dios había preparado todo, incluso hasta tus tiempos de incrédulo, incluso hasta tus “metidas de pata” eran parte de la preparación; era Dios preparándote para comprender mejor después, poema suyo, obra maestra suya, para buenas obras que Dios preparó de antemano. Ningún hijo de Dios ha sido improvisado por Dios. En el reino de Dios no existe la improvisación; en el reino de Dios existe la predestinación; Dios te conoció antes de la fundación del mundo, y que conocerías y recibirías a Cristo, y que por eso nacerías de nuevo, que serías su hijo; te escogió y te destinó, te dio un trabajo, un lugar en el plano, un lugar irreemplazable en la economía divina, porque Dios no hace jabones en serie. Bueno, alguno podría pensar que el hermano Gino es igual que el hermano Arcadio; que el hermano Arcadio es igual que Alejandro; que Alejandro es igual que Germán; no, nada que iguales; cada uno es cada uno, nadie tiene que ser igual a otro; tú no tienes que imitar a otro; tú tienes que ser absolutamente auténtico, porque tú tienes tu propia obra que es distinta de la del otro; claro que todas esas obras están asociadas en la gran obra de Dios, y por eso no trabajamos sólo para nosotros; a veces trabajamos para otras generaciones, a veces la obra tuya no se ve todavía, se ve después; pero debes saber que Dios preparó una obra para ti, Dios no está improvisando, tú tienes que decir: Señor, quiero conocer lo que tú has preparado para mí; ¿acaso fue usted el que escogió nacer en el siglo XX y después pasar al XXI, y nacer en Colombia? Quizás usted hubiera preferido nacer en Miami, o quedarse usted por allá en la Costa Azul de Francia, o en Paris, o Miami; pero no, Dios escogió que nazcamos en Colombia, y que nazcamos en esta generación, y Dios escogió nuestros padres, nuestra raza, la clase social en la que nacimos, las oportunidades o las no oportunidades que tendríamos; inclusive las no oportunidades son oportunidades en otro sentido; fueron escogidas por Dios, ¿por qué? porque Dios es un Dios que prepara, aún los caminos estrechos que tendríamos que pasar; es una preparación de Dios. Si no pasabas por ahí, no estarías listo para cumplir tu misión; todos los túneles y molinos por los que hemos tenido que pasar son para prepararnos para cumplir una misión particular. Hermano, subrayo la palabra “particular”, porque hasta aquí, la primera parte subrayaba la palabra “general”; ahora voy a subrayar la palabra “particular”, porque dice: a cada uno su obra; y ¿dónde dice “particular”?
Miembros en particular.-
Vamos allí a 1ª a los Corintios 12 para ver esa palabra: “particular”; lo particular está dentro de lo general; lo particular no es contra particular; no, todos los particulares de Dios son coordinados en lo general de Dios. Dice en el capítulo 12 de 1ª a los Corintios, y primero voy a leer el verso 27 donde aparece lo de particular; y luego leemos el contexto de nuevo. “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular”, noten esa expresión: miembros cada uno en particular; es decir, tú fuiste planeado por Dios para hacer algo. Si un ingeniero, por ejemplo mecánico, está haciendo un aparato, un motor, dice: bueno, el tornillo es para esto, la tuerca es para esto, este tubito es para esto, este resortito para esto, esta plaquita para esto; cada cosa la hace para una cosa; luego dice: esto va con esto, esta tuerca va con este tornillo apretando esta plaquita y en este punto; y este resortito va aquí, sube acá, baja acá, enganchado aquí, y es para esto; y este tubito y este cablecito van aquí; cada cosa tiene su lugar. Cuando tú ves una cosa suelta, tú no sabes para qué sirve; es en la comunión del cuerpo donde tú te das cuenta para qué sirves; es en medio de los demás que te das cuenta de que Dios te dio capacidad aunque sea de hacer arepas; y esas arepas pueden servir para traer un hermano de Chile, o de Brasil; qué importante entonces hacer arepas con amor y con propósito, ¿se dan cuenta?
Hermano, cada uno sirve para algo, cada uno tiene que hacer algo, Dios tiene una misión para cada uno, y la tiene ya preparada, y Dios no ha improvisado con tu vida; todo lo que usted ha pasado ha sido para formarlo a usted, para cumplir su parte, la parte del motor que le toca a usted; tenemos que dejarnos ensamblar con los demás; ensamblar con los demás no quiere decir que todos tenemos que ser como el hermano Gino, que todos nos vamos a dejar la barba, que todos nos vamos a dejar el bigote, que todos nos vamos a vestir así y así; no, no; Dios los guarde a ustedes de ser como el hermano Gino; pobres de ustedes; ustedes tienen que ser como Cristo, y yo también; usted tiene que mirar al Señor; pero dese cuenta de que todos hacemos la misma obra, en lo general, y a la vez cada uno hace la suya propia; pero la de cada uno debe estar en relación con la de Dios. Usted tiene un llamamiento particular, usted es un miembro particular del cuerpo; no es que Dios dice: bueno, todos los miembros son como cubitos, todos los cubitos son iguales, se pone cubito con cubito y hacemos un montón de cubitos; no, no, no; uno es pulmón, otro es hígado, otro es bazo, otro es el estómago, o el esófago, o los dientes, o las muelas, o los ojos, o las pestañas, o la hipófisis, o lo que sea; cada uno es particular. Usted no trate de imitar a nadie, ni se mida por otro; imagínense a la hipófisis diciendo: pero yo tan blandita, tan chiquita, escondida, nadie me ve, en cambio esos brazotes durotes aparecen por todas partes; pero quítese la hipófisis, y no le funciona ni los brazos; esa hipófisis pequeñita, escondidita, es muy fundamental en el cuerpo; su función es producir una gotita nada más; pero esa gotita que destila de la hipófisis pone a funcionar todo el metabolismo del cuerpo; imagínense, afecta a todo el cuerpo esa gotita de la hipófisis; ella sólo tiene que producir esa gotita, nada más, pero qué importante es esa gotita.
Entonces, hermanos, nadie, como dice este capítulo 12, piense: ah, como yo no soy mano, no soy del cuerpo; no, usted no tiene que compararse con nadie; usted agradezca que existe como usted es, agradezca donde usted nació, agradezca si es alto, si es bajito, si es blanco, si es negro; agradezca, Dios lo hizo así con un propósito; nadie puede tomar su lugar, usted tiene que hacer eso. Siempre suelo contar a los hermanos el ejemplo de la mesa. Si a la mesa le falta una pata, se derrama la sopa, no importa sí las otras tres estén; si falta la cuarta, se derrama la sopa; la cuarta tiene que estar; pero si yo soy más o menos como el otro, puedo decir, y no hago falta; no, no; usted tiene que estar ahí, porque el otro hace una parte, el otro la otra; pero si usted no hace la suya, es como dejar a los otros sin rueda; si usted es la rueda, los otros pueden ser el resto del carro, pero el carro no va a andar sin las ruedas; usted puede ser las manos; no debemos dejar al carro sin ruedas, ni al cuerpo manco; no debo decir: porque está otro, yo no estaré; era necesario que usted estuviera para que usted hiciera esa otra parte que el otro no puede; y no es contra usted, y no es compitiendo uno con otro; ese espíritu de competencia es cuando no se entiende el cuerpo; ¿cómo va a competir una rana con una tortuga? por ejemplo, o con un león; cuando se necesita la tortuga, ahí está; cuando se necesita al león ahí está; no hay que compararse; hay que aceptar la diversidad, hay que aceptar la variedad, y hay que alegrarnos por la multiplicidad, por las diferencias; Dios hizo distintas razas, distintas clases sociales, distintos temperamentos, dio distintos dones, distintos talentos, distintas oportunidades, pero toda esa variedad está controlada por un mismo Espíritu, un mismo Señor y un mismo Dios; un mismo Dios, un mismo Señor y un mismo Espíritu está detrás de toda esa variedad, y está detrás para ensamblar a uno con otro; no tenemos que ser iguales, pero tenemos que ser complementarios; no somos iguales, somos complementarios; las cosas las podemos hacer si cada uno hace su parte; uno hace su parte, el otro la suya, el otro la suya; ahí está el cuerpo andando; es Cristo ministrando Su Espíritu, Su Palabra, Su Nueva Alianza, a través del cuerpo, todos trabajando, cada uno en particular.
Ustedes ya conocen el capítulo 12; no se los voy a leer; sólo se los estoy llamando a la memoria. No puedo decir: porque no soy ojo, no soy del cuerpo; ¿acaso no será del cuerpo? Si todo el cuerpo fuese ojo, dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, donde estaría el olfato? Si todo fuese olfato, donde estarían las manos, etc. ¿se da cuenta? Entonces, usted no trate de ser otro; dele gracias a Dios porque El lo amó con amor eterno, y lo planeó con amor, y le dio un lugar inigualable e irremplazable que usted tiene que cumplir; y dice que Él ordenó el cuerpo de tal manera para que no haya desavenencia; y eso sí lo voy a leer, la parte final; ustedes después pueden repasar todo el capítulo 12 de 1ª a los Corintios, pero voy a leer esta última parte, desde el verso 15 del capítulo 12: “Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo; ¿no será del cuerpo? Y si dijere la oreja, porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? Mas ahora Dios ha colocado los miembros, cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso…”, y noten que El hace eso conforme a Su carácter; Su carácter es justo, y es misericordioso, y es práctico, y es amoroso, y también nos entrena. “Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. Ni el ojo puede decir a la mano: no te necesito…”
Interdependencia y complemento.-
Hermano, eso que uno piensa, que no necesita a los otros, eso es pura paja; nadie puede decirle a otro miembro: no te necesito, “ni tampoco la cabeza a los pies”; ni siquiera los hermanos que el Señor pone para representar la autoridad de Dios pueden menospreciar a los pies. Cristo, en cuanto Verbo divino, El no necesita nada; pero El delega Su autoridad a personas; entonces, en este caso, las autoridades delegadas son la cabeza de que habla aquí, la que necesita a los pies; Dios no necesita, pero nosotros sí necesitamos. Y dice: “ni tampoco la cabeza a los pies: no tengo necesidad de vosotros. Antes bien (noten) los miembros del cuerpo que parecen más débiles…”, como les estaba diciendo, por ejemplo, de la hipófisis, de la tiroides, digamos del corazón; ¿qué es más duro? ¿El corazón o el fémur? Pero usted no puede vivir sin corazón, aunque puede vivir sin fémur; hay mucha gente que perdió el fémur; entonces no se preocupe por ser débil; lo importante es la función que Dios realiza aunque usted sea débil; no se preocupe, la debilidad no es problema; al contrario, dice la Biblia que me gloriaré en mis debilidades, porque cuando soy débil, entonces soy fuerte; cuando soy débil, me doy cuenta de que necesito al Señor; entonces pido socorro, como decimos aquí, pido “cacao”, y Dios nos ayuda en nuestra debilidad.
Decoro.-
Entonces dice: “Antes bien, los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; y aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente”; ¿no es así? “Y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro”. No todos tienen el mismo decoro; y a veces decimos: parece que a estos hermanos como que los tratan con más decoro; precisamente porque tienen que meterse con cosas más indecorosas; lo que es indecoroso se cubre con más decoro. No a todos se les dice: General, o se les dice: mi Teniente; no, porque no todos son tenientes; la mayoría son soldados; pero ¿por qué se le trata con más decoro? Porque es necesario, por causa de que le toca tratar con lo que es indecoroso; entonces por eso vean lo que dice aquí: “aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente”.
Por eso yo les contaba una vez a los hermanos que, cuando estando en Paraguay, me ponía a observar a los que el Señor nos había puesto al frente, éramos los peores de todos; y yo decía: pero nosotros somos los peores de todos, somos los más malos, somos los más difíciles, los más complicados, tenemos unas pruebas terribles, y Dios nos pone al frente; yo veía a aquellos otros hermanos tan queridos, a estos otros hermanos así, y aquellos hermanos tan preciosos, ¿cómo es que no están ellos al frente? Ahora entiendo porqué; porque a los indecorosos El los cubre con decoro; no tenga envidia de los tratados con decoro, porque ellos son los más indecorosos; no tenga envidia, usted no sabe la verdad; Dios es el que sabe la verdad. Por eso dice: “y aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente. Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad”.
Algunos tienen unas necesidades que otros no tienen; no todos tienen la misma necesidad; ¿qué les parece? “pero Dios, (¿Quién?), Dios ordenó el cuerpo”; no piense que el cuerpo está desordenado, que si usted no lo cuadricula va a quedar desordenado; usted no cuadricule el cuerpo, déjelo como el Señor lo hizo; no trate de meter su mano; porque nosotros, a veces, tratamos de bajar al que está arriba, subir al que está abajo, por nosotros mismos; tratamos de reorganizar el cuerpo, y lo que hacemos es dañarlo. Todos tienen que ser iguales, decimos nosotros, todos iguales; y lo que hacemos es dañarlo. ¿Cómo va a competir la hipófisis con el fémur en una carrera? Dejemos que Dios haya repartido como El quiere. Señor, pero ¿por qué me diste a mí un talento, y al otro dos, y al otro cinco? Y ¿qué te importa a ti? ¿Y qué a ti? ¿acaso no le dijo el Señor eso a Pedro? porque el Señor le dijo lo que le iba a pasar a Pedro; y Pedro, dijo: ¿Y a Juan qué?. ¿Qué te importa lo que yo quiera con Juan? ¡sígueme tú!, ¡qué a ti!, ¿a ti que te importa mi relación con Juan? lo importante es que tú me sigas como Pedro; Pedro es Pedro, y la relación del Señor con Pedro es con Pedro, con Juan es Juan; no trates de comparar a uno con otro, porque eso no es sabiduría; no es sabiduría compararse con nadie; esté, pues, agradecido de ser usted, esté agradecido que usted existe, que Dios quiso que usted existiera, o si no, usted no tendría conciencia de ser una persona; pero si usted tiene conciencia de ser alguien, Dios quiso que usted existiera; y cuando lo quiso, lo quiso con amor, con amor eterno, y lo planeó; usted es un plan eterno de Dios; y todo lo que hizo Dios es bueno, nada es de desecharse; Dios hizo algo bueno cuando lo hizo a usted; no se compare con nadie; simplemente descubra quien es usted para Dios.
La recompensa de una piedrecita blanca.-
Escrito está que, en el último día, cuando el Señor esté recompensando a los vencedores, a cada vencedor le va a dar una piedrecita blanca con un nombre nuevo escrito que ninguno conoce, sino aquel que lo recibe; o sea que sólo el Señor y usted van a conocer el profundo significado de su nombre definitivo. Este nombre que tenemos ahora es un nombre que nos pusieron nuestros padres; y claro, Dios les dio el derecho temporal de ponernos el nombre; y a veces, ¡qué nombrecito le han puesto a algunos! ¿verdad? Porque nosotros ponemos nombres que nos parecen bonitos; que me perdonen los Sinforosos y todos ellos; pero amados, si los padres tienen un derecho temporal de ponerte nombre, el que te pone el nombre definitivo a ti es Dios; y en la Biblia el nombre no es un sonido sin sentido; en la Biblia el nombre expresa el significado de la persona para Dios; o sea, el nombre que Dios tiene para ti, es lo que tú, de manera particular y distintiva, significas para el Señor; eso es lo que va a significar tu nombre; por eso dice: y nadie conocerá ese nombre, sino el que lo recibe. Todos podemos saber, este es Pedro, este es Juan; pero qué significa tu nombre, quien eres tú para Dios, ese algo es irremplazable, nadie lo conocerá sino Dios y tú, porque sólo Dios sabe en tu intimidad qué relación tiene contigo, porque tú eres de una manera distinta del otro, ¿se dan cuenta? Entonces, tu nombre verdadero es el que vas a recibir cuando llegue la hora del tribunal de Cristo; entonces Dios te va a decir: Esto eres para mí, y te dará tu nombre; y cuando oigas ese nombre, vas a comprender qué significa ese nombre, y qué significas para Dios, y cuál es tu lugar en Su reino, y conocerás como fuiste conocido. Y no es un significado en el aire; sino qué significas para Dios, qué significas tú para Dios; ese es el sentido del existir; estará expresado en ese nombre qué significas para Dios; porque a veces queremos significar algo para esta persona, pero no significamos lo que quisiéramos, y siempre estamos buscando significar algo, y a veces nos podemos chiflar buscando significar algo para alguien en esta tierra; resultamos pensando que somos “Napoleón”, o la reina “Elizabeth V”, porque nos sentimos muy achantados por un lado, y tratamos de compensar ese achante, y empezamos a creernos quien sabe qué, ¿verdad? Pero nadie te comprende como el Señor; lo importante es quien eres tú para el Señor; como el Señor le dijo a Moisés: te conozco; o sea, tú eres alguien especial; no tienes que serlo para otro; sólo tú vas a conocer ese nombre, sólo tú vas a saber porqué estás aquí en ese lugar, y cuál es tu lugar, y tu función, y como Dios lo aprecia, aunque nadie lo aprecie; aunque nadie se dé cuenta, Dios se da cuenta; aunque nadie te valore, Dios te valora. Hermano, cada uno tiene su obra, cada uno tiene su nombre, cada uno es miembro en particular.
La palabra de Dios nunca nos dice que seamos homogenizados, todos así cuadriculados, como si fuéramos al estilo bien comunista; no, no; Dios hizo personas; nosotros no somos descendientes de los monos de Darwin; sino que somos seres humanos creados a la imagen de Dios; aunque todos tenemos la misma naturaleza humana, y somos salvados por el mismo Señor, por la misma sangre, y por el mismo evangelio, y tenemos al mismo Dios, y pertenecemos al mismo cuerpo, sin embargo, somos diferentes, y tienes que aceptarte con gratitud por todo lo que Dios te hizo a ti; debes darle gracias a Dios; no te compares con nadie; Dios te quiso a ti, y Él sabe lo que significas para Él, y Él quiere tener relación directa y personal contigo, que tú andes cerca de Él, y tú hagas tu parte, la tuya, la que nace de tu intimidad con Dios. En tu intimidad personal con Dios ha de nacer una inspiración para ti; a ti el Señor te la mostrará, a ti te va a impulsar a hacer algo; puede ser algo pequeño; a veces algo pequeño puede tener significado grande. A veces una cosa pequeña puede producir un efecto grande tanto en lo bueno como en lo malo.
Haga su parte.-
Yo les conté que la primera guerra mundial comenzó por una bofetada que un hombre le dio a otro; así empezó la primera guerra mundial. Un hombre abofeteó al otro, y esa bofetada fue el comienzo de la primera guerra mundial. Uno pensaría: pero ¿qué hacer o no hacer? Usted dejó de hacer algo, y quedó un hueco, y nunca más se hará lo que tú tenías que hacer, y eso siempre faltará; lo que haga otro es después, y ya es en otra época. Entonces, hermano, usted está ahí para hacer lo mejor que usted pueda, lo mejor que usted entienda; usted tenga intimidad con Dios, y lo que el Señor ponga en su corazón, hágalo, hágalo usted; no piense: pero si el otro no lo hace; cuando el otro haga, yo lo hago; no, no; hágalo usted. Puedes decir: pero yo pido perdón cuando el otro pida. No! Más bien pida usted; no piense en el otro; haga usted lo que debe hacer, haga lo mejor que pueda, que eso está tendiendo un puente para la eternidad. Si usted hace lo mejor que puede, usted no va a hacer todo, pero lo que usted haga es necesario; otro hará otro pedazo, y otro hará otro pedazo, y ahí haremos entre todos lo que Dios quería; pero si usted no hace, es, como les digo, quitarle la pata a la mesa; si usted falta, se derrama la sopa; ¿me entienden, hermanos? Usted tiene que estar ahí. A cada uno le dio su obra.
Leo el verso 24: “los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba”; o sea, usted no se preocupe si a otro le dan más honor que a usted; a usted no le falta, al otro le falta, a usted no. Y dice porqué lo ordenó de esa manera Dios: “para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan”. ¿Será que nos gozamos cuando otro recibe honra, o será que nos da rabia? ¿Nos gozamos? Si estamos en el Espíritu, nos gozaremos con cada miembro, con su especificidad, porque él es como él es, y tú no lo puedes cuadricular a tu estilo; ¿verdad? ¡Gracias a Dios! Y dice: “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular”.
Diversidad.-
Y luego da algunos ejemplos de variedad: “Y a unos (no a todos, por eso dice: la obra de cada uno), a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas”. Ah! todos queremos ser apóstoles, pero ¿ayudantes? Eso de ser ayudantes no nos parece tan hermoso como ser apóstol, ¿verdad? Pero se necesitan muchos ayudantes para que la obra de Dios se haga. Usted va al gallinero y encuentra un gallo y como 30 gallinas; ¿qué hace el gallo sin las gallinas? Ni poner huevo puede, ¿se dan cuenta? Así que no envidiemos al gallo, y más bien pongamos huevos; ¿amén?
Entonces dice: “si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular”; y ahí aparecen los que ayudan, etc. “¿Son todos apóstoles?” No; “¿son todos profetas?” No; “¿todos maestros?” No; “¿hacen todos milagros?” No; ¿Tienen todos dones de sanidad?” No. ¡Ay! pero ¿por qué estos hermanos oran y las personas se sanan, y yo oro y siguen enfermos? Dios sabe porqué con éste se sana; Dios es el mismo, y es por gracia; no quiere decir que el otro es más poderoso y por eso se sana; No; es que usted tiene otra función.
Entonces dice ahí: “¿hablan todos lenguas?” No; “¿interpretan todos?” No. Yo pienso que cada pregunta de éstas, aunque no está la respuesta explícita, la respuesta tácita es No; no somos iguales, no debemos medir a uno por otro. Ah! pero allá me gusta más, decimos; allá en esa iglesia cantan, allá echan demonios y todo; bueno, está bien; es la misma Iglesia, no es otra Iglesia: la Iglesia es una sola; todos los hijos de Dios somos una sola familia; no tenemos que ser como la otra iglesia; No; nosotros somos la Iglesia con todos los hermanos; pero usted sea como usted es; no trate de ser como otro; haga su parte, la que nace del Espíritu, la que nace de su comunión con Dios, su comunión íntima con Dios; haga lo que Dios puso en su corazón; hágalo usted, porque si usted no lo hace, quizá otro no lo haga, ¿amén? Y dice: “Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino más excelente”. Y ese camino es el amor.
Portero.-
Volvemos a Marcos; todo esto era el comentario de esa frase que dice allí: “Y a cada uno su obra”; y dio un ejemplo: “y al portero mandó que velase”. En la familia de Dios hay porteros. Cuando había el templo, el templo tenía unas puertas de cuatro alas, y había porteros; entonces hay personas a quienes Dios les encarga ser los porteros; los porteros son las personas que disciernen quienes entran y quienes salen, quienes son de adentro y quienes son de afuera; los porteros comprenden cómo llevar una persona a Cristo para que entre, y también, de una persona que no es de Cristo, saben que no es aún de adentro, y saben que aún son de afuera. Hay hermanos que tienen que estar velando en la iglesia, para no dejar entrar lo que no debe entrar, y abrir las puertas a quienes se las tienen que abrir; porque a veces se las cerramos a quienes se las tenemos que abrir, y a veces las abrimos a los que tenemos que mantenérselas aún cerradas. Entonces, en la casa de Dios hay porteros. Cuando usted lee el libro de Crónicas, usted ve la lista de los porteros; y aquí voy a decir algo: tanto en el trabajo de los porteros, como en el de los músicos, como en cualquier otro trabajo, Dios siempre puso al mayor con el menor; y esto lo digo a propósito, para que la iglesia no se divida en iglesia de viejos y en iglesia de jóvenes; Dios siempre quiere que todos estemos juntos. Si hay reunión de jóvenes, deben también ser uno con todos los adultos. Me alegraría que los jóvenes, cuando tienen reunión, o campamento, se alegren cuando se les cuelen los viejos; no se molesten; alégrense cuando llegue un joven con arrugas, porque Dios quiere que los jóvenes y los adultos estén juntos. Todas las instrucciones de Dios al respecto son estas; siempre quiere que estén juntos; excepto cuando es necesario tratar casos privados entre los ancianos o los obreros. Así que no nos molestemos; tenemos reuniones para unos y para otro0,s por función; pero eso no debe convertirse en motivo de división del cuerpo, porque en el cuerpo tiene que ser un solo Espíritu; hay un solo cuerpo y somos miembros de un solo cuerpo; entonces las reuniones normales sean abiertas, sean inclusivas; nadie excluya a nadie, ¿amén hermanos?
Vigilia.-
Ya terminando acá, dice el Señor: “Velad, pues, porque no sabéis cuando vendrá el señor de la casa”; y aquí menciona las cuatro vigilias típicas romanas; los judíos, no la Biblia, pero sí la tradición judaica posterior, dividía la noche en tres vigilias de cuatro horas; pero los romanos la dividían en cuatro vigilias de tres horas; y el Señor usó las vigilias de los romanos; noten, aunque El era judío, usó en la parábola las vigilias de los romanos, y ahora quedaron canónicas; el Señor las canonizó; ahora está en esta parábola la vigilia que usaban los romanos; ¿por qué nos vamos a molestar? El Señor no es sólo el Dios de los judíos; El es el Señor de todos. Entonces El menciona las cuatro vigilias: “al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana”. La primera vigilia es desde cuando se pone el sol; por ejemplo, de seis a nueve de la tarde o noche; la segunda, de nueve a doce; la tercera, de doce a tres de la madrugada; y la cuarta de tres a seis de la mañana. En todas las vigilias es necesario estar atentos al Señor, esperando Su venida. Es necesario esperarlo también en la noche, porque es más fácil esperarlo de día; hay que esperarlo incluso cuando es difícil, cuando hay oscuridad, cuando hay pruebas, cuando hay problemas, cuando hay persecución, cuando hay malentendidos, cuando hay inflación, cuando hay guerrilla, cuando hay subida y bajada de la bolsa, etc. etc. En la noche hay que estar velando, esperando al Señor, y en cualquiera de las vigilias. El Señor, a propósito de la segunda venida, no dijo la fecha; de la primera venida sí dijo acerca de los 70 septenarios, las llamadas 70 semanas de Daniel; allí dice del día de la visitación; y en el día exacto, Jesús entró en un burrito, y nadie se dio cuenta, y entonces Él lloró: no conociste el día de tu visitación; el día exacto en que se cumplían las 69 semanas de años, o septenarios, en ese día era la primera venida. Pero para la segunda venida no hay día conocido, ni hora, y nadie sabe nada, sino el Padre. Si aparece alguien por ahí diciendo que en tal año, en tal fecha, será la segunda venida del Señor, usted sabe que está hablando paja; nadie sabe el día exacto, ¿amén? Entonces Él quiere que estemos listos a cualquier hora, y especialmente de noche.
Trabajad y velad todos.-.
El Señor Jesús dijo así: Trabajad entre tanto tenéis luz, porque la noche viene cuando nadie puede trabajar. Hermano, trabajemos ahora, cooperemos ahora con la obra del Señor, pongámosle ruedas al carro, pongámosle manos al cuerpo, cooperemos todos, ¿amén? Cada uno haciendo su parte. Y dice: “para que cuando venga de repente…”; El Señor viene de repente; es decir, cuando menos lo esperamos, es la hora; “no os halle durmiendo”; este dormir no es el físico, sino que es el espiritual. La novia en Cantares dice: Yo dormía, pero mi corazón velaba; una persona puede estar en vela, atenta al Señor, y descansando físicamente cuando se requiere descansar físicamente; pero cuando llega la hora, como cuando el Señor estaba durmiendo en la barca, y luego como que el diablo lo quiso hundir, y se armó aquello; ese lago de Galilea es tranquilo; para que se arme algo tan grande tiene que ser un demonio que provocó eso allí; y el Señor lo reprendió; estaba dormido, pero velando; este no dormir es espiritualmente; nuestro espíritu tiene que estar alerta; no debemos estar embotados, no estar perdiendo el tiempo, especialmente durante el mundial de fútbol; hay que estar alertas; ¡Dios tenga piedad de nosotros y nos guarde! “Y lo que a vosotros digo…”, o sea, a sus discípulos, “a todos lo digo”. Es decir, vosotros vais a enseñar todo lo que yo os mando, a todas las naciones; “Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo”; lo que le dijo a los apóstoles es para que se le diga a todo el mundo: “Velad”. Y cada uno a su obra; ninguno esté de vago; descubra su lugar en el cuerpo, en la comunión con Dios. ¡Amén! Y en cuanto a imitar a otros, imitemos solamente a los que, como Pablo, imitan, en Espíritu, al Señor.
Gino Iafrancesco V., 16/VI/2006, Bogotá D.C., Colombia.
Transcripción de Marlene Alzamora, revisada por el autor.
Los Misterios del Reino de los Cielos en las parábolas del Señor Jesucristo (50)
LA MUJER QUE ESTÁ DE PARTO
La paz del Señor sea con los hermanos. Con la ayuda del Señor estamos llegando en esta noche al último capítulo de la serie "Los misterios del reino de los cielos en las parábolas del Señor Jesucristo". Hoy vamos a considerar la última de las parábolas dichas por el Señor antes de morir. Se encuentra solamente en el evangelio según San Juan; de ella no nos dice nada Mateo, ni Marcos, ni Lucas. Hubo dos parábolas finales que habló el Señor la misma noche después de la cena, la santa cena, cuando salieron y descendieron esa noche hacia Getsemaní en el monte de los olivos. Mientras El oraba, vino Judas Iscariote trayendo a los que le iban a prender; y lo prendieron, lo llevaron ante los sacerdotes, luego ante Pilatos, y luego lo crucificaron; o sea, ese jueves realmente ya sería el viernes, porque desde las 6 de la tarde, desde el punto de vista bíblico, hay el cambio de día; el día de la pascua era realmente ese viernes, llamado día de la preparación, antes del sábado, porque el viernes no comenzaba a las 12 de la noche, sino que empezaba a las 6 de la tarde; cuando se ponía el sol en el jueves ya comenzaba el viernes. Realmente la pascua, todo este proceso del Señor ser tomado en Getsemaní preso y ser llevado ante los sacerdotes, todo eso aconteció en el viernes, si contamos desde el jueves a las seis de la tarde. Después de la cena, el Señor mencionó dos parábolas: una que ya mencionamos en un contexto temático, que es el de la vid y los pámpanos, que correspondió a la misma ocasión, pero que ya lo tratamos en una vez pasada; y ésta de hoy, de la mujer que está de parto, que es la última parábola que el Señor dijo antes de partir.
Si ustedes se dan cuenta, en el capítulo 14 de Juan, el Señor está hablando en el cenáculo cuando llegó la noche; era el día de la preparación, que hoy se dice: jueves santo, pero que realmente ya era el viernes. El comenzó a decir las palabras que registra Juan en el capítulo 14, capítulo 15, capítulo 16 y capítulo 17; en el cenáculo El habló las palabras del capítulo 14 de Juan. Luego el capítulo 14 de Juan termina con la siguiente frase: "Levantaos, vamos de aquí"; o sea que ellos se levantaron del cenáculo donde habían celebrado la pascua ese noche, que sería el jueves llamado santo, que era el viernes, la tarde del viernes, porque empieza con la tarde y la mañana, empieza con la oscuridad y se sale a la luz; así son los días de Dios. Entonces ellos se levantaron, salieron de Jerusalén, comenzaron a descender hacia Getsemaní en el monte de los olivos. Las últimas parábolas que consideramos también fueron dichas cuando descendían de Jerusalén, bajaban al torrente de Cedrón, llegaban al pie del monte de los olivos, y pasaban a veces la noche en el monte de los olivos, luego volvían a Jerusalén. Las parábolas anteriores del Pequeño Apocalipsis Sinóptico se pronunciaron dos días antes de la pascua; pero ésta se pronunció dos días después, o sea, durante la misma noche de la pascua; ellos celebraron la cena del Señor que era la pascua esa noche, y luego, cuando El dijo: -Levantaos, vamos de aquí-, ellos de noche salieron, descendieron al torrente de Cedrón, y llegaron a Getsemaní. Entonces, cuando ellos descendían de Jerusalén a Getsemaní, El dijo primero la parábola de la vid, saliendo de la ciudad, y luego ésta parábola, cuando ya se estaba despidiendo el Señor. Con ésta parábola es que el Señor se despide.
Realmente, la palabra "parábola" aparece solamente en los evangelios sinópticos: parabolé; pero la palabra "paraimía", que es la que utiliza el apóstol Juan, y la usa siempre de esa manera, se ha traducido "alegoría"; las dos palabras pueden traducirse, si se considera de una manera amplia y no muy restricta, también como "parábola"; porque Juan no usa la palabra "parábola", sino la palabra "paraimía", o sea un símil, una imitación; "imía", de ahí viene la palabra "imitación"; y de "para", paralela, al lado de; es decir, parecido con. Entonces también se puede traducir de una manera amplia como parábola, aunque aquí se le llama en el capítulo 16: "alegoría". Cuando El dice: -ya no os hablaré por alegorías-, la de la mujer que está de parto fue la última que El dijo antes de no hablarles más por alegorías. Dijo: -no hablaré más en alegorías-; ésta última parábola, es ésta que vamos a estar considerando hoy, y que se encuentra en el capítulo 16. El habló que el mundo aborrecería a los cristianos, que no se extrañaran cuando estas cosas sucedieran; habló de la obra que haría el Espíritu Santo, convenciendo al mundo de pecado, de justicia y de juicio; y entonces comenzó a despedirse. En un campamento, hace ya varios años, en Melgar, el Espíritu Santo nos hizo detenernos en este tema: "todavía un poco"; ese fue el tema del campamento: "todavía un poco"; y en ese contexto es que aparece ésta parábola; entonces vamos a considerarla para terminar la consideración de todas estas parábolas, para que el Señor nos hable. Estas fueron prácticamente sus últimas palabras, aparte de las que dijo a los sacerdotes, a Pilatos y en la cruz. Leo desde el capítulo 16, verso 16, y voy a leer hasta el verso 25. Primeramente voy a leer de corrido; y luego, con la ayuda del Señor, consideraremos de nuevo lo que leímos. "Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre .Entonces se dijeron algunos de sus discípulos unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: Todavía un poco y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis, y, porque yo voy al Padre? Decían, pues: ¿Qué quiere decir con: Todavía un poco? No entendemos lo que habla. Jesús conoció que querían preguntarle, y les dijo: ¿Preguntáis entre vosotros acerca de esto que dije: Todavía un poco y no me veréis, y de nuevo un poco y me veréis? De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo. También vosotros ahora tenéis tristeza, pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo. En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido. Estas cosas os he hablado en alegorías; la hora viene cuando ya no os hablaré por alegorías, sino que claramente os anunciaré acerca del Padre. En aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios. Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre." Hasta aquí. Después ya hizo la oración sacerdotal de Juan 17, y después, ya en el capítulo 18, estando ya en Getsemaní lo arrestan, lo juzgan y lo crucifican y entonces resucita.
Esta parábola es entonces la última de las parábolas o alegorías habladas por el Señor mientras estaba en la tierra. En el hebreo, esa palabra es "mashal", tanto alegoría como parábola, incluso proverbio; caben dentro de esa palabra: "mashal". Esta fue la última; después de ésta ya no les voy a hablar más así, porque me voy a ir, y va a venir el Espíritu Santo, que ya no va a necesitar hablar por parábolas. Empieza aquí el Señor, en el capítulo 16, versículo 16, usando una expresión que, para entenderla bien, necesitamos ver las otras ocasiones en que El usó esta misma expresión. El Señor usó esta expresión: "todavía un poco", en varias ocasiones en esos mismos días; entonces podríamos considerar las otras ocasiones, para que podamos entender qué es lo que el Señor quería decir. Vamos primeramente al mismo evangelio de Juan, al capítulo 7; vamos a mirar allí el versículo 33; fue cuando el Señor se iba a levantar diciendo: -El que bebiere de esta agua, no volverá a tener sed jamás-, el penúltimo día de la fiesta de las cabañas; o sea, unos meses antes de esta otra ocasión. La ocasión de Juan 16 que estamos considerando, es el día de la pascua; y la anterior, en Juan 7, fue el día de los tabernáculos, que es la última fiesta del año; en cambio la pascua es la primera, y hay una diferencia, más o menos, entre octubre y marzo o abril; o sea que hay unos cinco o seis meses de diferencia entre estas dos fiestas. 5 ó 6 meses antes del día de la pascua, El empleó esa expresión, y lo dice así. Voy a leer desde el 32 para tener el contexto: "Los fariseos oyeron a la gente que murmuraba de él estas cosas…"; o sea, si era o no el Cristo; que si lo era, se los dijera abiertamente; "…y los principales sacerdotes y los fariseos enviaron alguaciles para que le prendiesen"; noten, que lo prendiesen; observen que ya lo querían agarrar preso desde meses antes. "Entonces Jesús dijo: Todavía un poco de tiempo estaré con vosotros, e iré al que me envió. Me buscaréis, y no me hallaréis; y a donde yo estaré, vosotros no podréis venir." Es decir, El sabía que iba a morir, sabía que en la próxima pascua El moriría; entonces cuando El dijo: -Todavía un poco-, se estaba refiriendo a esos meses que le quedaban antes de morir.
Vamos ahora al capítulo 12, verso 35, del mismo evangelio de Juan; el Señor anuncia su muerte aquí cuando es ungido en Betania; los griegos lo buscan, y El dice que es necesario que el grano de trigo caiga en tierra y muera para que dé fruto; y anuncia su muerte. Entonces en el verso 35, cuando le dicen ellos: - "Nosotros hemos oído de la ley que el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo, pues, dices tú que es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del Hombre?"- Levantado tanto en la cruz como en la resurrección. Ellos esperaban la primera venida del Cristo como si fuera la segundara; ellos esperaban que viniera a establecer un reino, la manifestación gloriosa del reino, sin necesidad de El morir y resucitar. ¿Pero cómo iban ellos a ser perdonados? ¿cómo iban a recibir el Espíritu Santo, y a ser transformados, y a ser gente del reino, sin primero el Señor morir y resucitar? Entonces El decía que era necesario que el Hijo del Hombre fuese levantado, tanto en la cruz, como en la resurrección; y entonces dice el verso 35: "Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco…"; volvió a decir eso; ya eran menos días que faltaban para su muerte, ya era apenas como una semana, porque cuando Jesús fue ungido esta vez, ya faltaba poco tiempo; después de esto El se reunió con los discípulos para lavarles los pies, esa noche de la pascua. Fue en esos días inmediatamente anteriores que El dijo esto: "Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va. Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz". El les decía: Entre tanto, aún por un poco; entonces este primer poco, por este contexto nos damos cuenta de que está acercándose al primer poco, a la hora de su muerte.
Otro pasaje está en el capítulo 13, que fue ya la noche de la pascua, porque la pascua abarcaba las primeras vigilias, que eran desde las 6 de la tarde hasta medianoche, y luego las otras vigilias, desde medianoche hasta salir el sol, y luego todo el día; ese era el día de la pascua; hoy sería jueves y viernes; pero ese día era solamente el día de la preparación, que se llamaría hoy "viernes". En el capítulo 13, versículo 33, ya en el contexto de la santa cena, cuando les lavó los pies, ahora les dice a los discípulos, ahí mismo en la santa cena: "Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros…", noten: -como dije a los judíos-; o sea que les está diciendo lo mismo; había dicho a los judíos; y ahora: -como dije a ellos, también se lo digo a ustedes. "Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir"; el Señor parece estarse refiriendo en ese primer poco, a su muerte.
En el capítulo 14, verso 19, esa misma noche, todavía conversando en el cenáculo, en el aposento alto donde celebraron la mesa del Señor, allí el Señor, hablando en el contexto de la venida del Espíritu Santo, dice lo siguiente: "Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis". Entonces aquí el Señor ya comenzó a adelantar algo acerca de cuándo El sería visto; por el contexto vamos a darnos cuenta de que el Señor está hablando en tres niveles. Los discípulos no tenían ni idea como era eso de la segunda venida de Cristo; ellos, incluso resucitado, le preguntaron: -¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Quiere decir que no habían entendido. Varios de los discípulos le hacían preguntas. Por ejemplo, le preguntó Pedro, le preguntó Tomás, le preguntó Felipe, le preguntó Judas Tadeo; todos tenían esa preocupación; no entendían; y aun cuando el Señor está hablando por allá en el torrente de Cedrón, y por Getsemaní, todavía ellos preguntaban entre ellos cómo sería eso de la ida del Señor; ellos no lo entendían. Vamos a ver las preguntas de ellos. Primero, la de Pedro la encontramos en el 13:36; todas estas preguntas fueron en el cenáculo: "Le dijo Simón Pedro: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después." Esa era la pregunta de Pedro: ¿A dónde vas? No entendían; como decían los otros: El Mesías va a venir para siempre, va a establecer un reino político, glorioso, para siempre; ¿cómo es eso de que te vas? Los apóstoles también participaban de esas preguntas. No habían entendido Miqueas 5:3, que Él debía dejarlos por un tiempo hasta dar a luz la que debía dar a luz. La mayoría de los judíos hasta hoy tampoco han entendido esto. Más adelante, en el capítulo 14, en el verso 5, del evangelio según Juan, el que le pregunta es Tomás: "Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre (porque El iba al Padre) sino por mi". Bueno, ya preguntó Pedro, y parece que Tomás todavía no entendió; ahora le pregunta también Felipe, en el verso 8: "Felipe le dijo: Señor, muéstranos al Padre, y nos basta"; ya que estás hablando del Padre, queremos ver al Padre. "Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido Felipe?"
Luego viene Judas Tadeo, y en el verso 22 del mismo capítulo 14, todavía en el cenáculo: "Le dijo Judas (no el Iscariote)," o sea, Tadeo, uno de sus hermanos menores, que era discípulo de entre los doce: "Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?". Noten, ellos estaban confundidos, y esa misma confusión continúa, porque era en el mismo día; sólo que salieron del cenáculo, fueron descendiendo después que les dijo la parábola de la vid verdadera; al ir saliendo por las calles de Jerusalén, les fue diciendo lo de la vid, y siguieron bajando al torrente de Cedrón, ya rumbo a Getsemaní, y ahí fue cuando les dijo lo que dice el verso 17 del capítulo 16: "Entonces se dijeron:…" Noten esta pregunta: se dijeron. A veces nosotros hablamos entre nosotros, y consultamos entre nosotros, y a veces no es suficiente. Si no invocamos al Señor mismo, si no le preguntamos directamente al Señor, vamos a seguir confundidos aún entre nosotros. Mientras sigamos sólo hablando entre nosotros, vamos a seguir en oscuridad; hay que preguntarle al Señor mismo. Hermano, las dudas que tú tienes, ¿se las has preguntado al Señor mismo? Claro que se las podemos preguntar a otros hermanos también, pero primeramente al Señor mismo. El Señor puede utilizar a nuestros hermanos para respondernos, pero la pregunta hay que hacérsela a El. Pero dice aquí: "Entonces se dijeron algunos de sus discípulos unos a otros…" Es como cuando los teólogos empiezan a consultar sobre un tema, y el uno cita al otro, y el otro al otro, y fulano dice así, y el otro dice así, pero todavía no le preguntan al Señor. "Qué es esto que nos dice: Todavía un poco y no me veréis; y de nuevo un poco…". El habló de dos pocos: "y me veréis; y, porque yo voy al Padre? Como quien dice: ¿Qué tiene que ver con que El vaya al Padre, que haya otro poco, y que después, en el segundo poco lo vamos a ver. ¿Y el primer poco, y el segundo poco, qué es esto? No entendían. Verso 18: "Decían, pues: ¿Qué quiere decir con: Todavía un poco? No entendemos lo que habla"; ellos seguían perplejos, seguían confundidos; claro, porque el Señor era espiritual y ellos eran carnales; hasta no nacer de nuevo eran carnales; la mente natural no puede comprender las cosas que son del Espíritu de Dios. "Jesús conoció que querían preguntarle"; no es que le preguntaron, no; querían preguntarle, pero no le preguntaron; pero El, tan misericordioso, se les adelantó, "y les dijo: ¿Preguntáis entre vosotros"; ese es el problema, no me preguntaron a mí, se quedaron conversando entre ustedes; "Preguntáis entre vosotros acerca de esto que dije: Todavía un poco y no me veréis, y de nuevo un poco y me veréis?" Para que nos demos cuenta de que el Señor está respondiendo algo muy profundo, El contesta con una parábola. Si hubiera sido solamente, bueno, me voy a morir, pero voy a resucitar, está bien; la resurrección ya fue un gozo; eso fue después, a los tres días del primer poco; lo mataron, y resucita; ya es una gran alegría; pero todavía tienen que recibir el Espíritu Santo, y todavía Cristo se tiene que formar en ellos, y todavía Cristo tiene que volver. O sea que ese gozo es un gozo que comienza con la resurrección, pero que se culmina con la segunda venida; ese gozo comienza con la resurrección; estaban tristes, llorando, y hasta escondidos por medio a los judíos, dice otro evangelista; pero resucitó y comienza el gozo; de gozo no lo creían, dice. Ahí comenzó el gozo, pero todavía apenas sopló el Espíritu Santo para que renacieran; pero les dijo que quedarían en Jerusalén hasta que viniera Poder de lo Alto, hasta que fueran investidos con el Poder de lo Alto, hasta que fueran bautizados con el Espíritu Santo; y ahí el Espíritu Santo comienza a revelarles quien es el Hijo, y empiezan a ver espiritualmente al Hijo; pero comenzar no es todavía comprender al Hijo. Para conocer al Hijo directamente hay que permitir que el Hijo se forme en nosotros, que el Hijo, que entra en nosotros por el Espíritu, se forme; y en la medida en que El se forme lo conocemos más y nos gozamos más, y somos más afirmados; pero el gozo definitivo, el cumplimiento total, es cuando El venga, cuando seamos transformados. Cuando Cristo, nuestra vida, se manifieste, nosotros seremos semejantes a El también; ahí se completará nuestro gozo; pero el gozo comienza con la resurrección.
Entonces ese poco puede ser los días entre las horas porque ahora ya estaban en la pascua; esa madrugada ya El iba a tomar el primer poco, que tiene el primer sentido entre los días de la muerte y la resurrección; el segundo poco: entre la resurrección y la venida del Espíritu Santo, que son cincuenta días. Luego, la vida aquí en la tierra mientras Cristo se forma, y la venida del Señor Jesucristo, que viene en breve. Ese segundo poco tiene, pues, tres niveles; por eso dice así: "Jesús conoció que querían preguntarle, y les dijo: ¿Preguntáis entre vosotros acerca de esto que dije: Todavía un poco y me veréis, y de nuevo un poco y me veréis?" ¿Por qué no dijo las cosas así rápido: es que me van a matar aquí en unas horas, pero al tercer día voy a resucitar? Porque hay otras cosas implicadas; por eso es necesario hablar de nuevo en parábolas, porque cuando venga el Espíritu Santo, entonces ya no me preguntaréis nada; ahora entenderéis todo; pero todavía no había venido, ¿se dan cuenta? Si les hablaba claro, no entenderían, porque la mente natural no puede captar lo que es del Espíritu; entonces les habla en parábolas para que el Espíritu les recuerde, les dé el sentido, y ese sentido les ayude en todos los momentos, en esos tres días, en esos cincuenta días, durante toda la historia de la iglesia, hasta la venida del Señor. Entonces la parábola es útil para todas esas etapas.
Entonces comienza El a explicar: "De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis…" Claro, cuando lo mataron, la gente llora; pero no solamente llora porque lo mataron; porque aún después de que resucitó, mientras se forma en nosotros, también lloramos. Eso es lo que El llama "la mujer con dolores de parto", Si el Señor habla de que lamentaremos y de que lloraremos, eso entonces no es algo extraño en la vida de los cristianos. "vosotros lloraréis y lamentaréis"; así que ninguno piense que no lloraría y que no se lamentaría. Mientras el mundo se está alegrando, ustedes están sufriendo; incluso el mundo se puede alegrar en nuestros sufrimientos, porque las sociedades bárbaras, como dice un hermano, se gozan en el sufrimiento de los otros; solamente los civilizados se duelen del dolor ajeno. El que se goza del dolor ajeno, de otro ser humano, o de un animal, ese es un bárbaro, ese es un insensato. Una persona civilizada no se goza en el dolor ajeno, verdad? se duele con el que se duele. Entonces dice aquí: "vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará"; o sea, en ese primer poco, mientras el Señor se va, primero los deja porque ellos estaban acostumbrados a vivir con El; estaban pensando: bueno, a tu derecha y a tu izquierda nos vamos a sentar, Juan y Jacobo; ellos no entendían bien las cosas como eran; entonces el Señor les habla del lloro y del lamento que comienza a cumplirse cuando a El lo matan, lo crucifican, y ellos quedan confundidos, y conversaban entre ellos: -nosotros pensábamos que éste era el que iba a libertar a Israel, pero ya hace tres días que lo mataron-., Ellos debían esperar. A pesar de que El les había dicho que iba a resucitar, ellos no entendían que significaba eso de resucitar al tercer día, ¿ven? Entonces hay oscuridad; la primera oscuridad es aquella de ese primer poco de tristeza y de lamento; pero como también la formación de Cristo en nuestro ser requiere el morir a nosotros mismos, entonces ese es el lugar de los dolores de parto de la mujer que ha de alumbrar ese niño, del que dice Jesús aquí, y del que dice Apocalipsis 12, que es lo mismo, que es el cumplimiento de Génesis 3:15, una mujer, que al dar a luz la simiente de la mujer, aplastará la cabeza del dragón.
Habrá enemistad entre las dos simientes: la simiente de la serpiente y la simiente de la mujer; y si habrá enemistad, habrá lloro, habrá lamento, habrá tristeza. Nosotros los cristianos debemos saber que nuestra vida debe pasar por ahí, debe, es necesario que pase por tristezas. Dice Pablo, confirmando a las iglesias, no asustándolas: es necesario que a través de muchas tribulaciones, entremos en el reino de Dios. Para que Dios reine en nosotros, debemos pasar por estas tristezas, por estas angustias del alumbramiento. Entonces dice aquí: "lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes…"; o sea que los cristianos experimentaríamos tristeza en el hombre exterior; como dice Pablo, hay una tristeza que produce fruto, en 2ª a los Corintios 7:10. Hay una tristeza del mundo que es para muerte; pero hay una tristeza que es para bien en el nuevo hombre, para que el hombre interior sea fortalecido. Dice: mientras éste, nuestro hombre exterior se desgasta, el interior se renueva; porque es que nosotros tenemos al Señor en el espíritu, y nos tenemos a nosotros mismos en el alma; y cuando vivimos en nosotros mismos, no damos lugar a que el Señor se exprese a través de nosotros; entonces Dios tiene que hacer un doble trabajo en nuestras vidas: En cuanto al hombre interior, toda la intención de Dios es fortalecer nuestro espíritu, que nuestro espíritu sea fortalecido, que seáis fortalecidos con poder en el hombre interior por el Espíritu; pero en cuanto al hombre exterior, que es el obstáculo para la manifestación del interior, le corresponde otro tratamiento; el tratamiento para el hombre interior es aceite, pero el tratamiento para el hombre exterior es la cruz, es la despabiladera.
El sumo sacerdote tenía que hacer ese trabajo doble: tenía que añadir aceite a las lámparas, y al mismo tiempo tenía que usar la tijerita, la despabiladera, para quitar la parte seca del pabilo que no está ungida, que enrarece el ambiente, que se quema, que echa humo; a esa parte del pabilo la tiene que cortar. Eso se refiere a la parte de nuestro hombre exterior, a nuestra alma. Entonces respecto a esa parte exterior, se dice que le convienen tribulaciones; y Pablo le llama a esa tribulación de leve; él dice: esta leve tribulación momentánea; la palabra tribulación se refiere a tribulación misma, pero leve; como un sandwish: por un lado leve, y por el otro lado momentánea; no se asuste diciendo: ¡qué terrible!, No, no; es leve y momentánea; así era Pablo, animado; él entendía que las tribulaciones, aunque terribles, eran leves y momentáneas en comparación con la eternidad; ¿amén? Sigue hablando acá de "vuestra tristeza"; o sea, la de nuestra alma, la del yo, la vuestra, "se convertirá en gozo; ese es el nuevo nacimiento, ese es un niño; y empieza a dar el ejemplo del niño que está dentro de la madre, y tiene que salir de adentro; y para salir, a la madre le duele; pero ese dolor es pasajero, ya no se va a acordar de él cuando haya nacido el niño. Entonces Jesús les va a explicar en el verso 21: "La mujer cuando da a luz, tiene dolor"; el Señor, sabiendo que la mujer tipifica a la iglesia, por causa del pecado, y como el pecado está en los miembros de la iglesia, dijo: con dolor dará a luz; por causa del pecado que hay en nosotros debemos pasar por el dolor y la tristeza. "La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora". Dios tiene una hora para el nacimiento. Al principio son unos dolorcitos; sí hay dolores en las preñeces, pero los dolores serios son en su hora; la hora más terrible es la del nacimiento; el nacimiento es el momento en que la tristeza se convierte en gozo; la mayor tristeza termina cuando nace el bebé, y comienza el gozo. ¡Qué paradoja! Que esté tan cerca la tristeza del gozo. Por eso no nos debe asustar ni la tristeza ni el dolor; debemos presentir el gozo, ¿amén? "La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia"; como dice el Señor: que no vengan a vuestra memoria los días pasados; eso ya pasó; ahora estamos en el gozo, ¿amén? La tristeza es pasajera, leve y momentánea. Cuando nace el niño ya no se acuerda del dolor; cuando Cristo resucitó, cuando recibimos el Espíritu, cuando Cristo se forme en nosotros y cuando venga el Señor Jesús, habrá alegría total. Esa alegría comienza con la resurrección, con la regeneración, con la configuración a Cristo; y ello se completa definitivamente cuando seamos transformados en su venida, y seamos como El, y entremos en el gozo de nuestro Señor, en el reino; "ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo".
Noten, espero que eso sea lo normal. Hoy en día no quieren que nazcan muchos niños; para ellos no es un gozo; pero el Señor dice: es un gozo, un gozo que nazca un hombre en el mundo; es alguien que nace quien puede llegar a conocer al Señor, ser casa y templo del Señor, y ser testigo de la gloria de Dios; ¿cómo no va a ser un gozo? Eso es bueno sentirlo en estos tiempos en que se habla del aborto "terapéutico"; y aquí les voy a contar esto: Un profesor universitario le preguntaba a los alumnos: Miren, los padres eran sifilíticos, y el primer niño nació con deformidades; el segundo, también; el tercero, también; el cuarto, el quinto, el sexto, el séptimo y el octavo, todos nacieron con problemas; y ahora viene el noveno; ¿qué dicen ustedes? Y la mayoría del curso dijo: ¡Que aborte! Y les contestó el profesor: Acaban de matar a Beethoven. ¡El noveno era Beethoven, qué cosa! "El gozo de que haya nacido un hombre…"; (es un ser humano, este hombre puede ser mujer), "en el mundo. También vosotros ahora…", eso es ahora, gracias al Señor eso es pasajero, "ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver…", primero en la resurrección; cuando se les apareció, lo volvieron a ver; pero también hay frases donde El da a entender que también es cuando el Espíritu Santo venga y nos revele a Cristo; es también otra manera de ver; primero resurrecto, pero El dijo: Bienaventurados los que no vieron y creyeron; quiere decir que es más bienaventurado creer sin haberlo visto resucitado que haberlo visto, porque ahora se le conoce espiritualmente; entonces, cuando le conocemos al Señor en el espíritu, también hay gozo; y ese gozo nos establece y nos afirma; y cuando El venga, ya no será por fe sino por vista, pues mucho más ese gozo será cumplido.
Entonces esta frase tiene tres niveles: "os volveré a ver"; primero la resurrección; segundo la venida del Espíritu Santo y la formación de Cristo en nosotros, y tercero la venida segunda de Cristo en gloria; porque "os volveré a ver"; cuando resucitó ¿no lo volvieron a ver? Y cuando se forme en nosotros y lo estemos comprendiendo desde adentro, ¿acaso no es que lo estamos también viendo, espiritualmente hablando? y también cuando El venga en gloria y majestad. A veces una profecía se cumple varias veces, de varias maneras; "os volveré a ver"; aquí no dijo que sería solamente una sola vez, pero os volveré a ver se cumple de esas varias maneras. "Os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón"; el corazón es el que se entristece, porque el problema nuestro es en el corazón; pero también en ese mismo corazón habrá gozo, "se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo"; ¡Qué maravilla! A veces cosas bobas nos quitan el gozo, pero cuando llegue este gozo de "verlo", nadie nos lo quitará.
Verso 23: "En aquel día no me preguntaréis nada"; eso significa entender directamente las cosas; ahora preguntan, pero en aquel día no preguntaréis nada. "De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará". Con toda fe, Señor, listo, ahí está. Dice un profeta: aún estará la palabra en su boca y yo ya habré oído, dice Dios; en mi nombre, lo que pidieren, lo haré, lo dará.
Verso 24: "Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre"; hasta aquí han sido buenos judíos, han invocado a Yahveh el Padre, pero nunca han entendido que para obtener algo de Yahveh, hay que basarse en los méritos del Hijo. El Hijo de Dios es el que ha venido. Parte del gozo es las respuestas a nuestras peticiones; esa es parte de este gozo con que nos gozaremos.
Verso 25: "Estas cosas os he hablado en alegorías; la hora viene cuando ya no os hablaré por alegorías, sino que claramente os anunciaré acerca del Padre". ¿Por qué les hablas por parábolas? Para que viendo no vean; el hombre exterior no entiende las parábolas, pero viene la hora cuando ustedes vean que Cristo resucitó, cuando reciban su Espíritu, cuando nazcan de nuevo, cuando Cristo se forme en ustedes y cuando sean transformados a su imagen, de ahí en adelante, en todo ese proceso, me van a conocer directamente. A los suyos les decía claramente todas las cosas. Así comenzó esta serie; analizando esto: que El a los de afuera les hablaba en parábolas, para que viendo no vieran, y oyendo no entendieran; pero a los suyos en particular les declaraba todas las cosas. Así como comenzó, así termina: Ya no les hablaré por alegorías; ustedes captarán el sentido, entenderán directamente las cosas espirituales instantáneamente, no necesitarán preguntar, ustedes captarán y entenderán claramente las cosas, ya no por alegorías, sino claramente.
Vamos ahora, hermanos, por unos minutos, a considerar Apocalipsis capítulo 12; hay muchos otros versos donde se habla de esta mujer; comienzan en Génesis 3:15, donde el Señor dice que la simiente de la mujer aplastaría la cabeza de la serpiente. Normalmente no es la mujer la que tiene simiente; es el hombre el que siembra la simiente en la mujer para que nazca un bebé; pero aquí el Señor está profetizando que habría una mujer que daría a luz sin necesidad de la intervención del hombre; y esa mujer también es la iglesia; primeramente fue María, como parte del pueblo de Israel, que estuvo esperando al Mesías, y nació el Señor Jesús. Nació de una virgen, ¿ven?, y esa mujer, María, tipifica a la iglesia. Primeramente, ella es parte de Israel, ella es Israel, y representa a Israel; y ella es de la iglesia, representa a la iglesia; ella es la mujer. La mujer en la Biblia representa al pueblo de Dios, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Los que serán la esposa del Señor, un solo cuerpo con judíos y gentiles, injertados en el mismo olivo, esa es la mujer. La que aparece en Génesis 3:15 es la misma que aparece aquí en Apocalipsis 12, de la que se dice: "Apareció en el cielo una gran señal:" ¿Por qué aquí el Señor revela con señales o símbolos para interpretar? porque una imagen habla más que muchas palabras. "Una mujer"; esta mujer es la que ha de ser la esposa del Señor.
Noten que en Cantar de los Cantares la esposa es considerada la misma madre. Dice, hablando de Salomón, figura de Cristo, como hijo de David. Dice: Mirad al rey Salomón con la corona con que lo coronó su madre en el día de su desposorio. En el día de su casamiento con su esposa, en el día de su desposorio, su madre lo corona. Es una frase mística. Mirad al hijo de David con la corona con que lo coronó su madre en el día de su desposorio. Cuando ella y él se hacen uno, cuando nos hacemos uno con el Señor, cuando el Señor se ha formado en nosotros, y nosotros permanecemos en El, nos hacemos uno; ese es el día de la boda; ese es el día cuando su madre, que es aquella que lo tiene en su vientre hasta que él se forme, lo corona. Cuando él se forma en nosotros, ese es el día de la boda, y ese es el día en que El es coronado por su madre; porque mientras no somos uno con El, no lo estamos coronando; pero ¿qué era lo que se estaba cantando al principio? "Te coronamos a Ti, Oh Señor Jesús". Coronarlo es reconocerlo como rey y someternos a su voluntad; es hacer lo que El quiere; es conformarnos, configurarnos a El. Configurarse a El, ese es el desposorio, y esa es la coronación de El. Cuando El se casa con su esposa, es lo mismo que la madre coronándole a El. La madre es la Nueva Jerusalén; esa es la madre de todos nosotros; esa es la madre que tiene a su niño formándose en su vientre. La mujer, cuando va a dar a luz, tiene dolores. El compara a la Iglesia con una mujer. Vosotros ahora sois como esta mujer; y esta mujer tiene en su vientre a un niño, lo está gestando, hasta que ese niño nazca para reinar. Bueno, entonces, esa mujer representa a la iglesia, ¿se dan cuenta? Entonces, la iglesia, como va a dar luz a ese niño, es la madre. Jesús habló que quien hiciera la voluntad del Padre, ese era su madre, hermana y hermano. Cuando ella se haga uno con El, es el día del desposorio; y por lo tanto, el día de su desposorio su madre lo corona. Coronar al Señor es hacerlo rey de nuestras vidas. Entonces, por una parte, somos la madre; y por otra parte somos la esposa, porque la mujer es una figura de esta realidad espiritual.
Sigue diciendo aquí: "una mujer vestida del sol"; el sol de justicia es el Mesías, es Cristo; esa mujer revestida de Cristo tiene que ver con la parte de la Iglesia; la parte de la iglesia, en esta mujer, es notada por la vestidura de sol. Pero la parte del Antiguo Testamento, porque esta mujer es una sola, que comienza desde los primeros justos en la época patriarcal, hasta el tiempo de la segunda venida de Cristo. Dice: "con la luna debajo de sus pies"; ella estaba parada sobre la luna; y la luna es la que refleja al sol; el sol es la realidad de Cristo en el Nuevo Testamento, pero la luna es la tipología. El Antiguo Testamento era una tipología; y por lo tanto, el Nuevo Testamento, Cristo y la iglesia, están parados sobre las promesas y la tipología del Antiguo Testamento. Por eso la mujer aparece parada sobre la luna, y la luna bajo sus pies.
"Y sobre su cabeza una corona de doce estrellas". En cuanto a Israel, esas doce estrellas, como lo vio José en su sueño profético, eran los hijos de Israel; pero ¿quiénes van a reinar y a juzgar las doce tribus de Israel, y en las doce puertas, donde estarán los nombres de los doce hijos de Israel? son los doce apóstoles. El Antiguo Testamento se continúa con el Nuevo, y estas doce estrellas representan también a los apóstoles que juzgarán a las doce tribus de Israel.
Pero dice el verso 2: "Y estando encinta"; esta mujer ha estado encinta; de este parto ya se hablaba; los profetas en el Antiguo Testamento ya hablaban de el; Miqueas ya hablaba: hasta que dé a luz la que ha de dar a luz; no sólo en el capítulo 5, sino también en el 4 ya lo había dicho. Israel era esta mujer en el Antiguo Testamento, esperando que le naciera el niño, el Mesías; y luego la iglesia ahora continúa en las labores de Israel; y Cristo se forma en la iglesia, y la iglesia también está esperando que le nazca Cristo. Que Cristo se forme en nosotros, para que estemos pronto a recibirlo en gloria y majestad. Por eso dice aquí: "Y estando encinta, clamaba con dolores de parto"; clamaba, no son esas molestiecitas primeras; no, clamó a gritos; son dolores fuertes, como sufrió Israel, y también sufre la iglesia. Israel, hasta que viniera Cristo, y la iglesia hasta que Cristo se forme para que El pueda venir. Porque cuando el grano está maduro, entonces enseguida se mete la hoz porque la siega ha llegado; la siega llega cuando el grano está maduro; nadie va a meter la hoz cuando el grano todavía está verde y biche; cuando el grano está maduro, entonces se mete la hoz porque llegó la siega. El grano maduro es cuando la vida del primer grano, que es Cristo, entró y formó la espiga, y llenó la espiga de granos; la espiga es la iglesia. Cuando la iglesia ha madurado en Cristo, ese es el día del desposorio, es el día del nacimiento del niño varón, es el día de la coronación, ¿amén?
Entonces, aquí dice: "clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento"; para alumbrar, habrá dolores; para que el reino del Milenio se establezca, tiene que haber los dolores de la gran tribulación, de la persecución contra la iglesia, y de la maduración de la iglesia en Cristo, para que esté lista para recibirlo y entrar en su gozo, cuando El venga.
Verso 3: "También apareció otra señal en el cielo"; por una parte, se ve el reino de Dios; por otra parte, se ve el otro reino: "he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos"; y luego dice en Apocalipsis 17 que esas cabezas son los reinos de la bestia; las cabezas del dragón se refiere a los principados demoníacos que influyen en las llamadas civilizaciones. En Daniel 7 aparecen esas bestias; en Apocalipsis 13 y 17, aparecen también las siete cabezas de la bestia, que se corresponden con las siete cabezas del dragón; las cabezas del dragón son los principados; como por ejemplo, el príncipe de Persia, que es aquel principado demoníaco que influía en la llamada "civilización persa". Cuando cayó el imperio Persa fue porque primero fue derribado el príncipe espiritual, y después vino el de Grecia; y por tanto, surgió el imperio Griego; esas son las cabezas del dragón. Los enemigos de la Iglesia son los enemigos de Cristo, son los imperios mundiales, la corriente de este siglo; ese es el dragón con sus cabezas, que son el reino espiritual de las cabezas de la bestia. La bestia es el aspecto político de la llamada entre comillas civilización; pero el Señor no la llama "civilización"; por eso digo yo entre comillas; el Señor le llama "bestias", o sea, brutales, civilizaciones brutales que el Señor las tiene que comparar a bestias; ese es el mundo, esa es la historia universal, la historia de las bestias.
Pero hay otra historia, la historia sagrada, la de esta mujer con angustia, con dolores de parto, para dar a luz la simiente de la mujer: Cristo el Señor formándose en nosotros, para que estemos listos para recibirlo en gloria y majestad, porque El está a la diestra del Padre esperando que estemos listos. Dice: Siéntate a mi diestra, dijo el Padre al Hijo, hasta que ponga todos tus enemigos por estrado de tus pies. Esto es lo que está haciendo el Señor.
Entonces dice allí: "y en sus cabezas siete diademas". Eran coronados, así como el Señor es coronado; estos príncipes son coronados; la gente les sigue a ellos la corriente; los hombres les obedecen; por eso tienen diademas.
Verso 4: "y su cola", que le sigue, esa cantidad de ángeles caídos, "arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo"; las estrellas son figura de los ángeles; "y los arrojó sobre la tierra"; cada vez la tierra estará más inundada del infierno, más inundada de cosas malignas; ¿no se han dado cuenta ya? Cada vez más, porque en la pelea celestial, esos ángeles caen a la tierra. "Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese." Fíjense: cuando iba a nacer Jesús, ahí estaba el imperio Romano representado en Herodes, y mandó a matar los niños, ¿se dan cuenta? Entonces José, María y el niño Jesús huyeron a Egipto; y después, cuando el niño había tenido unos añitos más, tres años y medio después, regresaron a la tierra, y El llegó a ser el Mesías; El lo era, pero llegó a ejercer su ministerio; ese es un primer aspecto. Pero ese niño, Cristo que nació de María en Belén, que vivió, murió y resucitó, ahora vive en la Iglesia; por lo tanto, el mismo dragón que persiguió a Jesús, persigue a la Iglesia. Nosotros tenemos que dar a luz en las narices de la persecución, porque el dragón se paró frente a la mujer, con el objetivo de devorar al niño cuando nazca. El mundo entero no sabe que está siendo dirigido por Satanás; y el objetivo de Satanás es esa mujer y ese niño; lo que él más odia es que Cristo se forme en nosotros, que Cristo tenga algo en la tierra que El pueda considerar suyo, y que nosotros en verdad le honremos a El. Eso es lo que menos quiere Satanás; y él va a hacer lo posible para lanzar su río y arrastrar a la mujer; pueden ser ríos de ejércitos en la persecución, y puede ser la corriente de este mundo que nos arrastre, porque ahí se habla de ese río.
Verso 5: "Y ella dio a luz un hijo varón". Cuando nació Cristo de María, que representaba a Israel, nació para después cumplir su ministerio; entonces ascendió a la vista de testigos y se sentó a la diestra del Padre. Por eso dice aquí: "un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones. Pero el Cristo que ascendió, es el mismo Cristo que nos sentó con El en lugares celestiales, es el mismo Cristo que se está formando en nosotros, es el mismo Cristo que dijo: el que venciere, se sentará conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono. Lo que se dio en Cristo, se está reproduciendo, y se tiene que reproducir en la Iglesia, para que también nosotros nos sentemos con El; pero para eso es necesario vencer. Y dice el verso 6: "Y la mujer huyó al desierto", como María huyó a Egipto, y también como cuando el imperio Romano iba a tomar Jerusalén, los cristianos huyeron a Jordania; así también la Biblia dice que está reservado un lugar en Jordania para que se esconda el pueblo de Dios de aquellas tierras durante la gran tribulación. Si eso les parece raro, se los voy a leer por dos testigos.
Daniel capítulo 11. La gran tribulación comienza a ser descrita en el capítulo 11 desde el versículo 31; allí se describe la segunda mitad de la septuagésima semana o septenario de la profecía de Daniel 9. En Daniel 9 hay setenta shabúas, sietes, semanas de años, o sea, septenarios, semanas de siete años; la última semana se divide en dos: la segunda mitad de la semana es el gobierno bestial del anticristo; o sea los últimos tres años y medio; eso es descrito desde que se establece la abominación desoladora que está en el verso 31 de Daniel 11; allí dice: "Y se levantarán de su parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación desoladora"; o sea, el establecimiento de la abominación desoladora, la imagen de la bestia, ese es el momento de la plena gran tribulación, los tres últimos años y medio, la segunda mitad de la septuagésima semana o septenario de los setenta de Daniel.
Verso 32: "Con lisonjas seducirá a los violadores del pacto"; los infieles a Dios serán seducidos por ese gobierno mundial, ese gobierno globalista hacia el cual todo está siendo dirigido ahora; "mas el pueblo que conoce a su Dios…", gracias a Dios que, a pesar del anticristo, hay un pueblo que conoce a su Dios, que no estará en el cielo, sino en la tierra, esforzándose y actuando. Los que murieron sí estarán en el tercer cielo, pero aquí habla del pueblo que está en la tierra mientras el anticristo está gobernando; y dice: "…el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará. Y los sabios del pueblo instruirán a muchos; y por algunos días caerán a espada y a fuego…"; éstos todavía no están en el paraíso; los que quedan, los santos que quedan, serán perseguidos por 42 meses; entonces dice: "caerán a espada y a fuego, en cautividad (o sea cárcel) y despojo (los bienes) Y en su caída, (la caída quiere decir en la persecución, en el despojo, en la cárcel, en la muerte) serán ayudados de pequeño socorro, (o sea, el Señor los protegerá con una mínima protección), y muchos se juntarán a ellos con lisonjas (o sea, gente que no es fiel se mezclará, como pasó cuando Israel salió de Egipto; muchos se mezclaron con ellos, y no eran verdaderos, son sólo lisonjeros, apariencia) También algunos de los sabios caerán para ser depurados (porque se puede ser sabio y a la vez impuro; entonces hay que ser depurados) y limpiados (porque se puede ser sucio) y emblanquecidos (porque se puede ser sabio y manchado, y el Señor en su misericordia permite esta persecución para depurar, limpiar y emblanquecer), hasta el tiempo determinado; porque aún para esto hay plazo". ¡Aleluya! Gracias a Dios que hay plazo para ser depurados, limpiados y emblanquecidos. No nos preocupe el método, nos interese el resultado, ¿amén?
Y dice el verso 36: "Y el rey (o sea, este anticristo, este gobernante mundial) hará su voluntad, y se ensoberbecerá, y se engrandecerá sobre todo dios;" como describe Pablo al anticristo en 2ª a los Tesalonicenses capítulo 2, ¿verdad? "y contra el Dios de los dioses hablará maravillas, y prosperará, (pero no para siempre) hasta que sea consumada la ira"; hasta que Dios derrame las siete tazas de la ira.
Verso 37; "Del Dios de sus padres no hará caso"; puede ser un israelita apóstata, porque si los judíos lo van a recibir como el Mesías, entonces tiene que ser uno de su pueblo; pero que no será una persona que cree verdaderamente en Dios; será un ocultista que cree en Satanás, un satanista, porque dice acá: "Del Dios de sus padres no hará caso, ni del amor de las mujeres…"; eso puede ser que no le importará que ellas lo amen o lo que ellas aman, lo que puede ser otra interpretación; "ni respetará a dios alguno, porque sobre todo se engrandecerá"; él se presentará como si él fuese Dios.
Verso 38: "Mas honrará en su lugar…"; noten a quien va a honrar, al dragón, al diablo; escrito está que el dragón le dará su poder a la bestia, como dice Apocalipsis; y entonces dice acá en Daniel: "al dios de las fortalezas, dios que sus padres no conocieron", ese es lucífer, dios con minúscula, "lo honrará con oro y plata, con piedras preciosas, y con cosas de gran precio. Con un dios ajeno (o sea, Satanás) se hará de las fortalezas más inexpugnables (porque Satanás ayuda a los que le sirven, por un rato; después los tortura, pero mientras tanto los usa) y colmará de honores a los que le reconozcan, y por precio repartirá la tierra" .
Verso 39: "Pero al cabo del tiempo…" ¿por qué será que Venezuela y el tercer mundo están tan molestos por Europa y Estados unidos? Noten por qué: "al cabo del tiempo el rey del sur…", corresponde al sur de Israel, que es el mundo musulmán y el tercer mundo; "…contenderá con él". No es que va a vencer a la civilización del hemisferio norte, occidental, no, pero sí va a haber problemas, resistencia, contienda; "y el rey del norte…" que ya es Rusia, porque al norte de Jerusalén está Magog, y Mesec que es Moscú, "se levantará contra él"; o sea, habrá el Armagedón. Por una parte está el anticristo, pero también los del sur, los del norte y los de oriente (o sea China, Japón, Corea, etc.,) contenderán con él; van a converger en Israel para el Armagedón. Entonces dice allí: "se levantará contra él como una tempestad, con carros y gente de a caballos, y muchas naves; y entrará por las tierras, e inundará, y pasará". Con carros, gente de a caballo y naves.
Verso 40: "Entrará a la tierra gloriosa"; esa es Israel; "y muchas provincias caerán…" y aquí vamos a llegar a lo que les estaba diciendo: "mas éstas escaparán de su mano:" ¿Cuáles? ¿Cuáles van a escapar de la mano del anticristo? "Edom" que es el sur de Israel; ahí está todo el sur de Israel, que es Edom, "Moab", que es la parte sur de Jordania; miren donde está Moab, de ahí del Jordán a la izquierda, al oriente; "…y la mayoría de los hijos de Amón", que es al norte, donde está Amán, que es la capital de Jordania. Estas provincias escaparán de su mano: el sur de Israel, Moab y la mayoría de los hijos de Amón; o sea, Jordania y el sur de Israel. Ahora vamos al profeta Isaías, segundo testigo. Isaías capítulo 16. Todo el capítulo 15 y el 16 es una profecía de Isaías acerca de Moab; entonces Moab, ya vimos que es el sur de Jordania; entonces dice así en el capítulo 16, los primeros versos; dice Dios por Isaías: "Enviad cordero al señor de la tierra"; pero ¿a quién va dirigida esta profecía? Dice: Profecía sobre Moab que comienza en el capítulo 15; está hablando de Moab, el mismo Moab de que habló Daniel, ya hablaba ya antes Isaías; y ¿qué dice? "Enviad cordero al señor de la tiera, desde Sela del desierto al monte de la hija de Sion. Y cual ave espantada que huye de su nido, así serán las hijas de Moab en los vados de Arnón". Arnón es uno de esos arroyos que descienden al Mar Muerto del lado oriental; y miren lo que le dice al gobierno de Jordania: "Reúne consejo, haz juicio; pon tu sombra en medio del día como la noche"; es decir, esconde, "pon tu sombra en medio del día como la noche; esconde a los desterrados, no entregues a los que andan errantes. Moren contigo mis desterrados, oh Moab; sé para ellos escondedero de la presencia del devastador (ese es el anticristo), porque el atormentador fenecerá, el devastador tendrá fin, el pisoteador será consumido de sobre la tierra". Por eso el Señor Jesús les dijo: cuando vean Jerusalén rodeado de ejércitos, huyan a los montes; y los cristianos, cuando vieron el ejército de Tito y Vespasiano llegando, se fueron, ¿saben para dónde? Para Jordania; cruzaron los vados del Jordán y llegaron a Petra y a Pella, y se escondieron allá, ¿se dan cuenta?
Volvamos a Apocalipsis 12, verso 6; todo esto es parte de la angustia y de los dolores de parto de los tiempos finales: "Y la mujer huyó al desierto…" así como hizo María, como hicieron los cristianos de la iglesia primitiva; también los que estén por allá, viendo todas las cosas cumplirse, y claro que los sefarditas estarán en el Neguev, que es lo que era Edom, y ustedes saben que me refiero a la profecía de Abdías. "Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días". El atormentador fenecerá, escóndelos. Verso 7: "Después hubo una gran batalla en el cielo". Después, fíjense, esta batalla donde aparece Miguel en Apocalipsis 12, es la misma dónde aparece Miguel en Daniel 12. Después de que describió lo que acabamos de leer, de la tribulación, a finales del gobierno del anticristo, no habrá antes un arrebatamiento, sino después de la tribulación. Hacia el final de la tribulación se levantará Miguel; y eso es lo mismo que dice Apocalipsis 12, como Daniel 12, : "Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos", como Satanás que se presentaba a acusar a Job ante Dios, "el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos (nuestros hermanos) le han vencido por medio de la sangre del Cordero (con la que sus pecados fueron limpiados) y de la palabra del testimonio de ellos ( el testimonio que ellos dieron de lo que Dios es, lo que les dio en Cristo y lo que somos en Cristo, cuando dieron la palabra del testimonio, ellos confesando a Cristo y lo que Cristo hizo y lo que somos en El) y menospreciaron sus vidas (la de sus almas) hasta la muerte". Estuvieron dispuestos a morir; esos eran vencedores.
Verso 12: "Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos" (porque ya la mayoría están allá) ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! (Ahí vienen las copas de la ira desde el capítulo 15 y 16, "porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo". El sabe, él está engañando a la gente, pero él sabe que tiene poco tiempo. "Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón", o sea, a Israel y a los cristianos.
Dice el verso 14: "Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila" que dice ahí, esa gran águila es el mismo Señor; dice que el Señor, como gran águila, los tomó en sus alas, "para que volase de delante de la serpiente", no detrás; hay que adelantársele a la serpiente, porque dice: si muerde la serpiente antes de ser encantada, de nada sirve el encantador; hay que adelantársele a la serpiente. Entonces dice: "para que volase de delante de la serpiente al desierto"; puede ser en avión porque hay que volar, "a su lugar, donde es sustentada por un tiempo (que es un año) tiempos (que son otros dos años, van tres) y la mitad de un tiempo" tres años y medio, la última semana y la segunda mitad de la última semana o septenario.
Verso 15: "Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer…", noten lo que el diablo quiere hacer, arrojar "agua como un río, para que fuese arrastrada por el río"; puede ser persecución, o pueden ser las porquerías de este mundo, que es la corriente de este mundo, un río para arrastrarnos. "Pero la tierra (gracias a Dios) ayudó a la mujer"; la tierra es nuestra aliada, incluso con terremotos; los terremotos son nuestros aliados, porque miren lo que dice: "la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había echado de su boca. Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto (el resto es el remanente, los últimos que quedan) de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo". Este es el momento del parto final de esta mujer, la angustia de la mujer; dio luz a Cristo y ahora Cristo se forma en nosotros y nos espera la gloria, pero pasando a través de estos dolorcitos previos y pasajeros.
Vamos a dar gracias al Señor, no sólo por lo de hoy, sino porque hoy terminamos esta serie. Padre: en el Nombre de Jesús, te agradecemos esta oportunidad que nos diste de considerar estas cosas; concédenos masticarlas de nuevo, digerirlas, que produzcan efecto espiritual en nuestra vida, que nos encaminen y que sean armas de nuestro testimonio para presentarlo al mundo, a las naciones, a las demás personas, en el Nombre del Señor Jesús; amén!. Oración de la trascriptora: Padre amado: Al finalizar hoy la transcripción de esta serie, yo también quiero darte infinitas gracias por haberme concedido este privilegio, esta gracia, con el deseo grande de que estos mensajes sean útiles para la edificación de Tu casa. Te ruego que aprovechemos al máximo lo que nos has enseñado a través de ellos, y que ésta, Tu palabra, corra y circule entre los demás miembros de Tu cuerpo, para que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios. Sólo agradecerte, porque de ti viene la disposición y la fortaleza para realizar este pequeño trabajo. Todo sea para Tu gloria y Tu alabanza, amén!
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Gino Iafrancesco V., 23/VI/2006, Bogotá D.C., Colombia.
Transcripción de Marlene Alzamora, revisada por autor.
LAS PR0VISIONES DE LA RESURRECCIÓN Y LA ASCENCIÓN (8):
LA RENOVACIÓN
Localidad de Teusaquillo
(4 de mayo 2007)
(Gino Iafrancesco V)
Vamos a dar continuidad a lo que hemos estado viendo en estos viernes sobre las provisiones de la resurrección; especialmente la parte de hoy está íntimamente entrelazada como continuidad del capítulo anterior que vimos sobre la regeneración. Vamos a orar.
Querido Padre: te damos gracias que por tu infinita bondad nos has concedido llegar hasta aquí; te rogamos Señor que podamos seguir recibiendo de tu compasión, el Espíritu que brote de tu compasión para que podamos levantarnos para Ti, levantarnos de todas nuestras caídas y fracasos, levantarnos Señor de nuestros hábitos, levantarnos de nuestro nivel para un nivel más elevados; no nos dejes estancados Señor, atráenos a Ti, que podamos en Espíritu superarnos a nosotros mismos, superar al mundo y al diablo, y la carne por medio del Espíritu Santo; te pedimos que a través de su sangre seas con nosotros, con tu Espíritu, que podamos leer tu palabra con verdadero aprecio, con el verdadero deseo de caminar en el Espíritu, que no seamos solamente oidores olvidadizos, sino personas que de todo corazón quieren tu socorro para caminar contigo; en el nombre del Señor Jesús, amén!
Entonces, hermanos, vamos a abrir de nuevo la palabra del Señor como la vez pasada, en la epístola que el apóstol Pablo le escribió a Tito, donde nos habíamos detenido en una primera expresión y ahora necesitamos pasar a la expresión siguiente. En el capítulo 3 de esta epístola de Pablo a Tito, habíamos leído desde los versos 4 hasta el 7; volvamos a leerlos para tener el contexto más inmediato y dar continuidad con la ayuda del Señor: "Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por", primero, "por su misericordia", segundo, "por el lavamiento de la regeneración" y tercero "y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna". Entonces nos habíamos detenido en este pasaje, viendo como la provisión completa del Señor tiene un desarrollo progresivo en la medida que vamos poniendo nuestro pie en ella, como los israelitas tenían que poner su pie en la tierra que el Señor les había dado; El ya les dio la tierra, pero ellos tenían que poner el pie y no ser negligentes en poner el pie en la tierra, para que la tierra efectivamente pudiera ser posesión de ellos; aunque Dios se la había dado, sólo cuando ellos la disfrutaran podían decir que efectivamente la tenían y habían aprovechado lo que Dios les había provisto, porque a veces la provisión inmensa y grande de Dios no la aprovechamos toda, a veces solamente aprovechamos un poco; por eso necesitamos ver los distintos niveles de la provisión de Dios, las provisiones de la cruz y las provisiones de la resurrección.
Habíamos visto que habla de una salvación y vemos que esta salvación, cuando dice aquí Pablo, como leímos, "nos salvó", no se refiere solamente al primer aspecto inicial de la salvación, al aspecto jurídico del perdón, lo cual está incluido, claro que sí, cuando dice: "nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia", entonces ahí está el perdón de Dios, ahí está la justificación por la fe, está el aspecto jurídico de la salvación; es decir que cambia nuestra posición jurídica y objetiva delante del justo juicio de Dios; pero el interés de Dios no es solamente cambiar nuestra posición objetiva exterior jurídicamente en su presencia; El también quiere cambiarnos a nosotros mismos; por eso la salvación de Dios tiene otros aspectos, por eso no se contentó Dios solamente con perdonarnos, sino que nos regeneró en el inicio de la regeneración; claro que ese inicio de la regeneración, o de la nueva vida de Dios, el Espíritu del Señor, la vida eterna, la naturaleza divina que viene de su vida, vienen a nuestro espíritu; pero eso es lo inicial; el objetivo de Dios es que de nuestro espíritu, la vida divina pase a nuestra alma y la vida divina pase también a nuestros cuerpos mortales, y la vida divina nos dé también un cuerpo glorioso de resurrección y nos edifique como un solo cuerpo glorioso para el Señor; todo eso es parte de la gran salvación de Dios; la salvación no es sólo el perdón y que no nos vamos para el infierno definitivamente; la salvación es que somos librados también de nosotros mismos, somos librados del mundo, somos librados de Satanás, somos establecidos, trasladados al reino de su amado Hijo y estamos en ese reino en el espíritu y también ese reino toma posesión de nuestra alma y nuestra alma toma posesión de la vida y del reino y también nuestro cuerpo, y también la naturaleza será libertada de la esclavitud de corrupción para que participe con nosotros y nosotros con la naturaleza en una tierra nueva y en un cielo nuevo; o sea, la gran salvación de Dios es grande, pero comienza, la regeneración comienza en nuestro espíritu; entonces esa era la parte siguiente del aspecto orgánico después del jurídico donde dice en segundo lugar, después del primero, "por su misericordia", el segundo "por el lavamiento de la regeneración"; o sea que la regeneración, el nuevo nacimiento, pone en nosotros la vida del Señor y la vida del Señor es una vida que fluye, la vida del Señor, como dijo el Señor Jesús, "el que a mi viene, de su interior correrán ríos de agua viva" y explica San Juan por el Espíritu Santo: esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en El; pero entonces la palabra clave en este contexto en el que estamos hablando es la palabra griega "ek", de su interior, o sea, "desde" su interior, el correr del fluir de los ríos del Espíritu, es desde el espíritu, pero es hacia el atrio también, pasando por el lugar santo; el fluir de Dios viene desde el lugar santísimo y la intención de Dios es que pase por el lugar santo, pase por el atrio y salga a las naciones; por eso no podremos morir en la consumación final del plan de Dios, de nuevo, porque aquí ya estudiamos Apocalipsis, una figura apocalíptica al final del capítulo 21 y en el 22, prácticamente comenzando el 22 vamos a llegar allí desde el verso 1, a lo que dice aquí: "Después me mostró un río limpio de agua de vida"; estas son las aguas vivas del Espíritu; ya había mostrado la gloria de Dios, había mostrado al Cordero en el trono del Padre y ahora muestra al Espíritu en el río: "me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal"; tal es la pureza que el Señor quiere dispensarnos, "que salía", y esa palabra es el dispensarse de Dios, "salía", salía del corazón de Dios, debajo de su trono hacia nosotros, "ek", "desde", "salía del trono de Dios y del Cordero".
Quiero llamarles la atención a este fluir desde el lugar más íntimo, desde el lugar central, desde la capital del universo, desde el trono de Dios; debajo del trono fluía el río de agua limpia, ese río venía hacia la ciudad, iba pasando por en medio de la calle de la ciudad, que es una sola calle que desciende como rampas a los alrededores de esa pirámide que es la Nueva Jerusalén; la Nueva Jerusalén es como una pirámide con alto, largo y ancho iguales; es exactamente una pirámide; aquí está el trono y desciende una calle y por en medio de la calle desciende el río y el árbol de la vida que es como una vid al lado y lado del río, va descendiendo también para alimentación y luego llega y el río sale de la ciudad hacia fuera; lo mismo para el Milenio de la misma manera.
Vamos a mirar primero estas figuras, porque las figuras exteriores nos ayudan a entender la experiencias interiores. Vamos al libro de Ezequiel, al capítulo 47; vamos a ver la figura ahora respecto del Milenio; aquella fue respecto de la Nueva Jerusalén; ahora, en el capítulo 47 de Ezequiel, donde la Sociedad Bíblica le llamó "Las aguas salutíferas", también como estas aguas que acabamos de leer en la Nueva Jerusalén, ahora en el Milenio "Me hizo volver luego a le entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa; o sea, salían era de la casa y pasaban por debajo del umbral, "hacia el oriente, porque la fachada de la casa estaba al oriente", porque el templo tenía la puerta en el oriente, porque nos orientamos por el oriente, "y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar"; o sea que ustedes imagínense allá en Jerusalén, ustedes ven el Mar Muerto, subiendo del Mar Muerto una línea perpendicular hacia arriba al Río Jordán, subiendo un poquito donde desemboca el Río Jordán en el Mar Muerto, si usted toma hacia la izquierda, o sea hacia el mar occidental que es el Mediterráneo, el llamado el Gran Mar, entonces va subiendo, allá cerca de donde desemboca el Jordán, un poquito hacia donde está Jericó, y de Jericó se sube hacia Jerusalén y en Jerusalén está la casa de Dios; entonces el río, aunque realmente son dos ríos, pero aquí el primero está describiendo la parte que él vio, aunque él mencionó que había dos ríos, pero quien los describe es Zacarías, por cuanto Ezequiel está describiendo la parte oriental del río, el primer río que es descrito, desciende entonces desde Jerusalén y baja hacia el Arabá, baja hasta el nivel del mar muerto, porque cuando usted viene andando desde Jerusalén hasta Jericó, más o menos a mitad del camino, subiendo a la montaña es el mar occidental, el Mediterráneo, pero hacia el mar muerto sigue bajando unos 400 metros y llega por debajo del nivel del mar Mediterráneo; baja y sigue por todo el Arabá hasta descender al Mar Rojo que va a dar hacia el Océano Índico. Entonces el río desciende primero hacia el oriente hasta llegar al nivel del Arabá y limpia el Mar Muerto, va a vivificar el Mar Muerto, va a criar peces en el Mar Muerto, como lo vamos a ver ahora, y sigue bajando, bajando, y purifica el Océano Índico y el Pacífico. Y el otro río que dice Zacarías va hacia el Mar Occidental, o sea el Mediterráneo y purifica el Océano Atlántico, porque estos mares van a ser afectados en las copas de la ira; por lo tanto, en el Milenio necesitan ser purificados por los ríos que salen del trono, de la casa de Dios en Jerusalén; uno hacia el occidente y luego hacia el sur, y el otro hacia el oriente.
Vamos a leer primero la parte del oriente que está en el capítulo 47 de Ezequiel y dice al final del verso 2: "y vi que las aguas salían del lado derecho", o sea hacia el sur, como lo dice al final del verso 2, del lado derecho de la casa, al sur del altar. "Y me sacó por el camino de la puerta del norte, y me hizo dar la vuelta por el camino exterior, fuera de la puerta, al camino de la que mira al oriente"; entonces ya está imaginando que él salió de la ciudad y subió hacia el norte por fuera, por el camino de afuera, porque la ciudad está rodeada por un camino hasta hoy, y luego en vez de seguir al norte él vio desde el oriente, entonces dice acá: "y vi que las aguas salían del lado derecho", porque si usted está mirando al oriente, entonces el lado derecho es el sur, o sea que la diestra queda al sur; al norte queda la siniestra.
Verso 3: "Y salió el varón hacia el oriente, llevando un cordel en su mano; y midió mil codos, y me hizo pasar por las aguas hasta los tobillos. Midió otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta las rodillas. Midió luego otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta los lomos. Midió otros mil, y era ya un río que yo no podía pasar"; noten el fluir de Dios, cada vez es más fuerte, qué maravilla! "porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado". Lo que ahora es un desierto, después del Mar Muerto, es el desierto del Arabá, es como el fondo de un río anchísimo; va a ser este río, qué maravilla! Y luego dice: "Y me dijo: ¿Has visto, hijo de hombre?" ; o sea, esto es para ver, por eso la pregunta: ¿Has visto? Esto es lo que Dios va a hacer. "Después me llevó, y me hizo volver por la ribera del río", él fue descendiendo, ahora va por la ribera, fue hasta la ribera occidental porque la ribera oriental es la de Moab y la ribera occidental es la de Israel; en esa ribera occidental, abajo donde comienza el Mar Muerto, allí está lo que era Sodoma y Gomorra; comienza a subir un poquito y allí está lo que era Zoar desde donde después más adelante Abraham miró hacia abajo y Lot fue bajando; sigue subiendo por el borde oriental del Mar Muerto y llegamos a lo que era Masada; sigue subiendo y ya cuando está por llegar al norte, está Engadí, hoy se le llama Enguedi, pero en la Biblia se le llama Engadí; después llegando al norte mismo del Mar Muerto está cerca el Qumram y en la desembocadura está Keila; entonces leo esto para que entendamos aquí lo que vamos a leer.
Verso 7: "Y volviendo yo", porque él vio hasta donde llegaban las aguas, el Señor le mostró hasta abajo, "vi que en la ribera del río había muchísimos árboles a uno y otro lado". Hoy es desierto, pero había muchísimos árboles; Dios le mostró la vida, eso es lo que hace el Señor, El introduce vida en el desierto, todo esto es para entender la figura de lo que quiere decir la renovación. "Y me dijo: Estas aguas salen a la región del oriente"; o sea, primero es desde Jerusalén al oriente hasta el pie del monte de los olivos, y entre el monte Moriah donde está Jerusalén y el monte de los olivos al oriente, está el valle de Cedrón o el arroyo de Cedrón; por ahí descienden las aguas que empiezan a dividirse, bajando, bajando hacia el Arabá; entonces dice aquí: "salen a la región del oriente, y descenderán al Arabá, y entrarán en el mar"; o sea, el mar muerto, y luego continúa por el Arabáhacia el mar Rojo al sur, sobre el Golfo de Akaba, donde está Eilat, donde era Ezión-Geber; allí desembocará el río para sanar las aguas; "y entrarán en el mar; y entradas en el mar, recibirán sanidad las aguas. Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ríos...", ya él dijo que habían dos ríos, pero el segundo él no lo describe; él supo que habían dos, aquí menciona a los dos, pero no describe sino uno; el otro lo describe Zacarías, él describe los dos; pero aquí nos damos cuenta de que Ezequiel sabía que habían dos, pero está describiendo sólo uno, y dice: "vivirá" . "Toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ríos, vivirá"; entonces, cuando habla de alma viviente, digamos los animalitos, viven; pero hablando ya espiritualmente, nuestras almas son renovadas, vivificadas, o sea, esto es figura de la renovación en el Espíritu Santo. Seguimos: "Y toda alma viviente que nadare por donde quiera que entraren estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces"; ahora lo que hay es como si fuera un charco salado, que es el Mar Muerto, donde no hay ni un pez; pero dice: "habrá muchísimos peces por haber entrado allá esta agua, y recibirán sanidad, y vivirá todo lo que entrare en este río". Que maravilla! "Y junto a él", o sea a la ribera del río, "estarán los pescadores"; ahora no hay pescadores, ahora procuran traer aguas por mangueras, y en un rinconcito del desierto, ahí donde está la montaña que sube y arriba del Arabá y a la subidita a la esquina de la montaña ahí está En-gadí donde se escondía David; y ahora hay como una especie de bases allí, con plantaciones, con agua que traen en mangueras; dice que desde ahí comenzarán los tendedores de redes de pescadores que van a pescar en ese río. Qué maravilla. Y dice: "desde En-gadi hasta En-eglaim", o sea, toda la ribera occidental desde arriba hasta abajo, desde la parte montañosa, esa montaña que va al sur, que va bajando y sigue bajando, son las montañas que son de Seir, se llaman los montes de Esaú; entonces todo eso va a ser vivificado y dice: "será su tendedero de redes, y por sus especies serán los peces tan numerosos como los peces del Mar Grande. Sus pantanos y sus lagunas no se sanearán; quedarán para salinas. Y junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas nunca caerán, ni faltará su fruto. A su tiempo madurará, porque sus aguas salen del santuario, y su fruto será para comer, y su hoja para medicina". ¿Se dan cuenta como ya en el Milenio comienza a anticiparse la Nueva Jerusalén? Lo que vimos en Apocalipsis es el cielo nuevo, la tierra nueva y la Nueva Jerusalén; lo que vemos en Ezequiel es el Milenio.
Ahora vamos a Zacarías para completar el cuadro y luego sí pasamos a la aplicación espiritual. Zacarías capítulo 14 versículo 8: "Acontecerá también en aquel día..."; si ustedes se dan cuenta por el capítulo, que es la introducción del Milenio, lo que aparece al comienzo del capítulo es la séptima taza, corresponde la séptima taza de la ira, la número siete y ya para el final establecer el Milenio; los reinos del mundo vinieron a ser del Señor. "Acontecerá también en aquel día que saldrán de Jerusalén aguas vivas, la mitad de ellas hacia el mar oriental"; o sea, éstas fueron las que vio Ezequiel; "y la otra mitad...", porque Ezequiel dijo que había dos ríos, pero él no describió el otro, sólo uno; aquí está el otro: "y la otra mitad hacia el mar occidental, en verano y en invierno", no importa la estación, haga frío o haga calor, siempre habrá aguas; entonces es una figura exterior de lo que también es una experiencia espiritual interior.
El hermano Watchman Nee interpretaba espiritual y físicamente la Nueva Jerusalén; el hermano Witness Lee interpretaba sólo espiritualmente; yo me inclino más a pensar como el hermano Watcham Nee, porque a lo espiritual Dios lo hace representar también en lo material; y las dos cosas existen, porque el hombre que Dios quiso que existiera no es sólo espíritu; es espíritu, alma y cuerpo; entonces este fluir del río de Dios es una figura del fluir del Espíritu; digamos que es la parte exterior que representa el fluir interior; entonces Jesús habló también de un río de aguas vivas interiores, porque El habló que el verdadero templo es el Señor Jesús. Acuérdense que ellos adoraban en aquel templo y la samaritana dijo: nuestros padres adoraron en este monte, pero ustedes los judíos dicen que en aquel templo; pero Jesús le dijo: Mujer, créeme, la hora viene cuando ni en este templo, ni en Jerusalén,adoraréis al Padre, porque Dios es Espíritu, y los que le adoran es necesario que le adoren en espíritu. Entonces El mostró que hay una realidad espiritual, y la exterior simboliza la interior; pero hay una realidad interior espiritual que se corresponde, lógico, con el ambiente exterior; porque nuestro ser será integral, e incluso con cuerpos glorificados que tendrán su propio medio; ¿amén?
Ahora vamos a ver otra tipología, para después pasar al Nuevo Testamento. Vamos al Libro de Crónicas, al Libro 2º de Crónicas, al capítulo 5, para ver otro tipo de tipología aquí en relación a este fluir del dispensarse de Dios en Espíritu a nuestro ser. En el capítulo 5 se describe el traslado del Arca por el Hijo de David al lugar santísimo en el templo; el hijo de David es Salomón, que es figura de Cristo; y una de las cosas tenía que hacer el hijo de David era construirle casa al Padre. Dios le había dicho a David: Mira David tú has derramado mucha sangre, tú no me edificarás casa, pero tu hijo que nacerá de ti, él me edificará casa; entonces Salomón le edificó casa, pero eso es apenas una figura de la edificación del cuerpo de Cristo por el verdadero Hijo de David que es el Señor Jesús, el Señor Jesús es el verdadero Hijo de David que edifica el cuerpo de Cristo que es el verdadero templo de Dios; pero aquella era la figura material de la realidad espiritual, que entonces nos sirve como sombra, como figura, como maqueta para discernir las cosas espiritual. Entonces en este capítulo 5 Salomón lidera la entronización del Arca en el lugar santísimo, que quiere decir la formación de Cristo en la iglesia, que es lo que lidera el Señor Jesús: que Él se forme en su iglesia; y en medio de todos los detalles, que son muchos y no tenemos tiempo de considerarlos en detalle hoy, vamos a detenernos un poquito desde el verso 7 y vamos a leer hasta el 9: "Y los sacerdotes..."; ahora todos nosotros somos sacerdotes y debemos colaborar con la entronización de Cristo. Dice así: "Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehová en su lugar"; o sea, el lugar del Señor es el lugar primero, el lugar central, el lugar de preeminencia; nunca debemos hacer nada que le quite a Él esa preeminencia; y cuando lo hacemos, debemos pedir perdón y desagraviar al Señor. Entonces luego dice aquí: "en el santuario de la casa"; ese es su lugar, ahí metieron el Arca, "en el lugar santísimo, bajo las alas de los querubines"; podríamos decir que esto se inicia con la regeneración. Cuando somos regenerados, el Señor viene a nuestro espíritu; pero miren el versículo 9, pero leamos desde el 8: "pues los querubines extendían alas sobre el lugar del arca"; los querubines son los guardianes que están los extremos porque Dios habla sobre el propiciatorio bajo las alas de los querubines, en el lugar santísimo; allí se declara Dios, allí es donde Dios nos habla, en el lugar más íntimo; "y los querubines cubrían por encima así el arca como sus barras". Estas barras son las barras del Arca; o sea que el Arca tenía que tener en sus extremos abajo, unas argollas por las cuales se pasaban las barras con las cuales los levitas cargaban elArca; el peso del Arca sobre los corazones de los levitas hacía que el Arca fuera llevada; o sea que esas barras nos hablan del desplazamiento del Arca, del mover del Espíritu, del mover, de la circulación de Dios; el Arca no era estática, el Arca debía circular, el Arca debía correr, el Arca debía presidir; de hecho, cuando iba a haber una guerra, ellos llevaban el Arca, y con sólo el Arca ya los enemigos salían disparados; o sea, el Arca no está para quedarse quieta, el Arca tiene que circular; y miren donde empieza la circulación, miren el verso 9, pongan atención al verso 9 que es muy significativo: "E hicieron salir las barras, de modo que se viesen las cabezas de las barras del arca delante del lugar santísimo"; o sea, en el lugar santo, "mas no se veían desde fuera, y allí están hasta hoy"; o sea, hasta cuando Samuel con Natán y Gad completaron este libro de Crónicas, este libro se llama "Las Crónicas de Samuel, Natán y Gad"; la historia que está en el libro de Samuel, los libros que se llaman de Samuel fueron escritos por Samuel, Natán y Gad; Reyes fue escrito por Jeremías y Baruc, y Crónicas fue escrito por Nehemías, pero basado en esas crónicas anteriores que vienen desde Samuel, se repiten otra vez en Crónicas; el testimonio cercano fue el de Samuel, y las crónicas de Samuel las completó Natán y las completó Gad; y luego, basados en otros testimonios de los profetas contemporáneos a los hechos, Jeremías, con Baruk, escribió el libro de Reyes; y luego, basado en esos testimonios, Nehemías volvió a contar la historia en Crónicas; o sea, el testimonio viene desde la época de Samuel y llega hasta Nehemías.
Dice aquí en el verso 9: "hicieron salir las barras"; o sea, las barras que representan la movilidad, la circulación, daban señal en el lugar santo, pero no se veían desde afuera porque había un velo; quiere decir que es como si las dos barras empujaran el velo un poquito y ese turupito que formaban las cabezas de las barras hacia fuera eran la señal de la presencia del Arca; esto es muy significativo, hermanos, esto todo es muy significativo, estas barras representan lo mismo que el río, porque el río representa el fluir, el dispensarse de Dios desde el lugar santísimo hacia el lugar santo, hacia el atrio, hacia el exterior; o sea, el fluir de Dios de adentro hacia fuera, es lo mismo, las dos barras representan la movilidad del Arca, el fluir del Arca, la circulación del Arca; y esas barras empujaban el velo de manera que señalaban al lugar santo la dirección del Arca, ¿me comprenden? ¿Qué dirección tenía el Arca? quiere decir que en nuestro espíritu nosotros recibimos la dirección hacia nuestra alma; por eso vamos a ver que hay un aspecto que es la regeneración inicial, que es para la regeneración total en la resurrección, y hay un aspecto que es la renovación que comienza en el espíritu, comienza en el lugar santísimo, pero tiene que pasar al alma. El objetivo de Dios es que lo que recibimos en el Señor y fluye en el espíritu, pase también al lugar santo; y por eso las barras mostraban la dirección del Arca en el lugar santísimo; no se veían, pero se discernía hacia donde se dirigía el arca; esa es una experiencia espiritual; nuestro espíritu es el que recibe la dirección, y la pasa ¿a quién? a nuestra alma; nuestra alma debe interpretar la dirección del Espíritu. A veces el Espíritu de Dios se mueve en nuestro espíritu y no sabemos que es lo que El nos está avisando, ¿por qué esa revolución?, ahí tenemos que orar hasta poder interpretar, para que el Espíritu alumbre los ojos de nuestro entendimiento, porque el entendimiento corresponde al nivel del alma y a veces no entendemos qué sucede en nuestro interior.
A veces las hermanas van a profetizar; al principio no saben cual es la frase que tienen que decir; está el mover del Espíritu en el espíritu hasta que el alma interpreta la primera frase, la segunda, la tercera, la cuarta, y así pasó del santísimo al santo; es la circulación, es como las barras mostrando como el Señor dirige de adentro hacia fuera.
Ahora vamos a ver eso en el Nuevo Testamento, porque primero vimos la tipología, porque la tipología está para ayudarnos. Pasemos a 1ª a los Corintios, vamos al capítulo 14, vamos a leerlo desde el versículo 9. Ya desde el capítulo 12, pasando hasta el 14, son capítulos de tratamiento de las manifestaciones carismáticas del Espíritu. La vez pasada hicimos mención de las diferentes manifestaciones del Espíritu; y en estos capítulos, la vez pasada nos detuvimos en el 12; hoy nos detendremos en el 14, en esta sección de 1ª a los Corintios, que es una carta para poner en orden las cosas prácticas de la iglesia en la localidad; el aspecto carismático está siendo puesto en orden aquí. Leamos desde el 9, verso 9 del capítulo 14; entonces dice así: "Así también vosotros, si por la lengua no diereis palabra bien comprensible, ¿cómo se entenderá lo que decías? Porque hablaréis al aire". Está hablando del don de lenguas; o sea, hay una oración en el espíritu, hay un gemir en el espíritu, que cuando colaboramos con él, como dice la palabra: Abre tu boca y yo la llenaré, te produce otras lenguas, y tú hablas por el Espíritu en otras lenguas, y hablas a Dios; pero si no se te entiende, ni tú entiendes, es como si hablaras al aire; entonces ¿qué hay que hacer? Miren lo que sigue diciendo: "Tantas clases de idiomas hay, seguramente, en el mundo, y ninguno de ellos carece de significado. Pero si yo ignoro el valor de las palabras (o sea, el significado, el sentido espiritual) seré como extranjero para el que habla, y el que habla será como extranjero para mi. Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia. Por lo cual, el que habla en lengua extraña (o sea que el Espíritu se manifiesta en su espíritu, hasta el punto que incluso le da otro idioma, ¿qué debe hacer?) pida en oración poder interpretarla"; o sea, ¿cuál es la dirección apostólica por el Espíritu Santo? Que no se quede el dispensarse de Dios solamente en nuestro espíritu, sino que intercedamos al Señor para que ese fluir pase a nuestra alma, pase a nuestro entendimiento, para poder interpretar con la mente, que tiene sede en el alma, para poder interpretar el movimiento del Espíritu en nuestro interior y pueda iluminar los ojos de nuestro entendimiento, de manera que podamos interpretar hacia donde nos conduce el Espíritu; interpretar, o sea, abrirle espacio al río que viene desde el lugar santísimo para que corra también hacia el alma, así como aquellas dos barras salen del santísimo e indican la dirección en el lugar santo; así también, cuando el Espíritu se mueve en nuestro interior y no sabemos de qué se trata, debemos parar, interceder hasta entender que es lo que está pasando, entender al Señor; no solamente quedarnos con aquella percepción que el espíritu percibe, pero a veces la mente está engrosada, es como una cañería que está tupida, que está trabada y hay que limpiarla para que pueda fluir de adentro hacia fuera el río y pueda llevarnos a nivel de los tobillos, después de las rodillas hasta los lomos y luego nadar en el río, ser llevados por el río. Entonces sigue diciendo acá: "El que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla". Dios quiere que nosotros le abramos espacio al fluir del Espíritu que viene desde el interior hacia el exterior; y sigue diciendo: "Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento. Porque si bendices sólo con el espíritu, el que ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias? Pues no sabe lo que has dicho. Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero otro no es edificado. Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida". El hablaba en lengua desconocida, en privado, pero en la iglesia lo importante es edificar; o sea que el fluir del Espíritu, el fluir de la vida es para edificar, para eso es la vida, para edificación, ¿amén? Entonces aquí en este pasaje nos damos cuenta del querer de Dios; el querer de Dios es que el dispensarse de Dios, el Padre en plenitud, que vino plenamente en el Hijo, la plenitud de la Deidad corporalmente, como se sintió movido nuestro hermano Manolito a leer de la plenitud de la Deidad en el Hijo, ahora el Padre y el Hijo vienen a hacer morada en nosotros; pero vienen primeramente a nuestro espíritu, pero no quieren quedarse atrapados en nuestro espíritu, así como el germen de trigo no quiere quedarse atrapado en las cáscaras duras del grano de trigo. Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, no da fruto, pero si se abre, se pudre el grano de trigo, se abre la puerta, se rasga el velo, se muere el grano de trigo, la vida empieza a florecer y empieza a salir la plantita. Así nosotros hemos recibido al Señor, pero nadie ve la plantita porque nosotros con nuestra personalidad fuerte la tenemos encerrada; entonces hay que abrir espacio para que las riquezas que recibimos del Espíritu pasen a través de la brecha que abre la cruz, el velo que se rasga entre el santísimo y el santo, ¿para qué? para que pueda haber una circulación de Dios, de adentro hacia fuera. Dice: "oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento"; y si no logro interpretar, voy a orar hasta poder interpretar; o sea que las cosas pasen de adentro hacia fuera; eso es lo que Jesús dijo: El que a mi viene, de su interior correrán ríos de agua viva y eso dijo el Espíritu que recibiríamos los que creyésemos; pero dice: "de", "ek", o sea, desde el interior, es decir, del espíritu.
Ahora llegamos a una palabra nueva, que es la palabra "renovación", que tiene que ver con el paso del Espíritu de Dios desde nuestro espíritu a nuestra alma; esa es la renovación; la regeneración comienza cuando la vida divina que estaba sólo en Dios, que vino a nosotros en Cristo, y el que tiene a Cristo tiene la vida, y El sopló su Espíritu para entrar en nosotros; entonces cuando la vida divina, el Espíritu de Dios, vino a nuestro espíritu, se hizo un solo espíritu con nosotros, ahí nacimos de nuevo, del Espíritu, esa es la regeneración, o sea, el comienzo de la regeneración; fuimos regenerados en espíritu con el objetivo de que también nuestra alma, y nuestro cuerpo definitivamente en el día de la resurrección, también participen de la vida nueva de Dios; entonces por eso Jesús habla también de la regeneración como la resurrección, pero comienza en el espíritu, y tiene que pasar por el alma. Cuando comienza en el espíritu, esa es la regeneración en cuanto a nuevo nacimiento, la primera parte de la regeneración; pero cuando del espíritu pasa hacia el alma, eso se llama "renovación"; o sea que la renovación es cuando el correr del río ya pasó para el lugar santísimo; ahí es donde brota y pasa para el lugar santo, para nuestra alma, o sea para nuestra mente, para nuestro entendimiento, para nuestros sentimientos, para nuestra voluntad; ahí es cuando somos renovados, pero claro que la renovación comienza en el espíritu y vamos a ver eso en el Salmo 51, inicialmente; vamos allí y vamos a ver el comienzo de la renovación por el Espíritu Santo en nuestro espíritu.
Vamos a leer por lo menos la primera parte de este Salmo que nos ayuda mucho porque David pecó, el título que está en letras chiquitas, que está debajo del título de las Sociedades Bíblicas, es parte del texto sagrad; a veces los hermanos van a leer un Salmo y se olvidan de leer esa letra chiquita, pueden olvidarse de leer el título; por ejemplo, las Sociedades Bíblicas dicen: "Arrepentimiento y plegaria pidiendo purificación"; bueno, eso fueron las Sociedades Bíblicas, pero el texto sagrado, el texto masorético, el texto hebreo, no lo pone en letras más chiquitas, sino en letras iguales al resto del texto, eso es inspirado también; no se salte las letritas porque esas letritas lo ubican a usted en el contexto. Y dice allí: "Al músico principal. Salmo de Vida, cuando después que se llegó a Betsabé, vino a él, Natán el profeta"; o sea, David pecó, envió a la muerte a un hombre de una manera solapada, lo puso en lo más difícil de la batalla para quedarse con su esposa, después que adulteró con ella; ese fue un pecado grave de David; él pecó y en esa ocasión cuando Natán lo reprendió y él se arrepintió, ahí fue cuando escribió este Salmo. Si usted no lee ese pedacito, no va a entender mejor el Salmo; entonces ahí dice: "Ten piedad de mi, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad (o sea, él sabía que eso es maldad) y límpiame de mi pecado"; le pone los puntos a las íes; él no dice: era que yo era debilito, no, él le llama maldad y le llama pecado. Hay que ponerle los puntos a las ies; esos arrepentimientos así a groso modo no son verdaderos; hay que confesar las cosas como son y pedir perdón, para alcanzar entonces así misericordia. "Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, (no sólo contra Urías) contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos, para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio". Reconoce que él pecó, para honrar la palabra de Dios; la palabra de Dios le llama a eso pecado y Dios es justo en sus juicios y David no va a insistir en lo de él, sino que va a aceptar el paradigma de Dios y no va estar en el propio. "He aquí, en maldad he sido formado"; esto fue lo que vio Pablo en Romanos 7, "en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre"; como quien dice, heredé la naturaleza pecaminosa y he aquí que se manifestó en lo que yo soy y en lo que he hecho. "He aquí, tu amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. Purifícame". Aquí en el título de las Sociedades Bíblicas se refiere sólo al principio que es el aspecto jurídico; pero la oración de David va más allá del aspecto jurídico de la purificación; miren: "Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve. Hazme oír gozo y alegría (porque estaba bien abatido) y se recrearán los huesos que has abatido." Ahí es vivificado el cuerpo mortal, aún los huesos, ¿se dan cuenta? ese es el atrio. "Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades. Crea en mí", allí está, ya llegó, pasando de afuera para dentro. Cuando habla de los huesos abatidos está hablando del atrio, pero ahora va pasando al santo y al santísimo, habla del corazón y por fin llega al espíritu, entonces dice: "Crea en mi,. Oh Dios, un corazón limpio, y renueva (noten que la renovación comienza en el espíritu) un espíritu recto dentro de mi"; ese mi, es el alma, pero dentro de su alma está su espíritu. Cuando dice: renueva un espíritu recto dentro de mi, quiere decir que la renovación comienza por el espíritu, porque primero la regeneración es la base de la renovación; si Cristo no resucita, no viene el Espíritu; si no viene el Espíritu no comienza la regeneración, y mucho menos la renovación. Primero el Padre salió a nosotros en el Hijo, y el Padre y el Hijo vinieron a nosotros por su Espíritu, y su Espíritu vino a nuestro espíritu, nos hizo nacer de nuevo, y ahí comenzó la regeneración; ahí fuimos regenerados en el espíritu rumbo a la regeneración total de la resurrección, pero comenzó en el espíritu; pero ahora del espíritu tiene que fluir la renovación y dice: renueva un espíritu recto dentro de mí; esa rectitud es la función de la conciencia en el espíritu; o sea que la renovación comienza por la conciencia. Si la persona no tiene conciencia de lo que está mal, si sus paradigmas no son los mismos del Señor, el Señor le dice malo y yo le digo bueno, y a lo que El le dice bueno, yo le digo malo, entonces vamos en direcciones distintas. Arrepentirse es tomar la dirección del Señor y ver las cosas como El las ve y poner los puntos en las ies como el Espíritu los pone; ahí hay un verdadero arrepentimiento, si no, no. Entonces ¿ven donde la renovación comenzó? En el espíritu, renueva un espíritu recto, pero dice, dentro de mi, porque desde ahí es por debe pasar, tiene que pasar. Ahora miremos como el fluir pasa del espíritu a la mente.
Vamos a la epístola a los Efesios capítulo 4, vamos a leer desde el verso 22 hasta el 25; ya en el 26 es el desglose de la esencia que está aquí; capítulo 4, versos 22 hasta el 25: "En cuanto a la pasada manera de vivir", o sea, en lo natural, en la carne, "despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme los deseos engañosos"; o sea, nuestro viejo hombre fue crucificado y por tanto en virtud de esa crucifixión con Cristo, en su nombre podemos despojarnos, nos toca despojarnos, "y renovaos;, ahora viene la renovación, ¿ven? "renovaos en el espíritu de vuestra mente", renovación tiene que ver con el paso de la vida del santo al santísimo, el río fluyendo, las barras saliendo hacia el lugar santo, la circulación de Dios, "renovaos en el espíritu de vuestra mente"; no es solamente en el espíritu, dice: un espíritu recto me sustente dentro de mi; o sea, desde dentro, tiene que circular al alma de David; y aquí dice: el espíritu de vuestra mente; o sea que la vida del espíritu tiene que pasar a nuestra mente, como leíamos: oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; o sea que la mente, como se dice en Romanos 8, tiene que ser puesta en el Espíritu para que la mente de Cristo llega a ser poseída por nosotros; por eso dice la Escritura que tenemos la mente de Cristo; pero ¿quién pone en nuestra mente, que es vieja y sucia, la de Cristo? ¿Quién renueva nuestra mente? El Espíritu; no hay que dejar la mente en lo exterior, sino poner la mente en el interior, en el mover de Dios en tu interior. Entonces ¿ustedes ven la relación del alma con el espíritu y del espíritu con el alma? Dice: el espíritu de vuestra mente; o sea que la vida divina que llega a nuestro espíritu tiene que pasar y permear, renovar, nuestra mente, renovarla, para que nuestra mente ahora no esté en lo natural, sino que sea una mente alumbrada, una mente iluminada porque el Señor nos da la vida; pues dice la Biblia que en Él estaba la luz de la vida; o sea que la vida tiene luz, la vida tiene luz y alumbra los ojos de nuestro entendimiento, de manera que nuestra mente llega a tener un espíritu, llega a expresar el Espíritu de Dios que vino a nuestro espíritu y circuló a nuestra mente. Por eso dice: renovaos en el espíritu de vuestra mente; o sea, la mente es la que tiene que ser renovada, pero ¿cómo? Por el Espíritu y no el espíritu seco, solo, sino el Espíritu de Dios, de Cristo, con las riquezas de Cristo, con todos los elementos de la Santa Unción viniendo a nuestro espíritu y ahí buscando espacio para circular de adentro hacia fuera, para ser renovados en el espíritu de nuestra mente; o sea que la renovación tiene que ver también con la mente; la renovación es el fluir del Espíritu al alma y en el alma está la mente y están también las emociones, y también la voluntad. Primero usted piensa, y segundo, lo que usted piense, usted lo siente; por eso dice la Escritura, hablando de Nabal, aquel esposo de Abigail, que era un insensato, dice: porque según es el pensamiento en su corazón, tal es él; o sea, la persona se convierte en lo que piensa. Si usted se pone a pensar porquerías, usted inmediatamente va a quedar demasiado caliente y si se pone a pensar en lo que hizo fulano y en lo que hizo sutano, inmediatamente va a tener rabia, y después, cuando de la mente pasa a las emociones, ahora el alma toma una decisión con su voluntad, errada, se da cuenta que lo malo circula y también lo bueno; depende de donde esté puesta la mente, si en la carne o en el Espíritu, ¿se da cuenta? Entonces la renovación tiene que ver con el fluir de Dios, del Espíritu en nuestro espíritu, hacia nuestra alma; de esto también habla 2ª a los Corintios capítulo 4 verso 16; ahí está el aspecto de la renovación en el espíritu para pasar al alma.
Vamos a 2ª a los Corintios 4:16; dice así: "Por tanto, no desmayamos, antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva..."; la renovación del hombre interior; o sea que la renovación comienza en el espíritu, el hombre interior es el espíritu, "se renueva de día en día", renueva un espíritu recto dentro de mi, pero del espíritu ¿a dónde pasa? A la mente, al alma; entonces vamos a ver eso en Romanos capítulo 12 donde vuelve a hablar de la renovación, que es la base de la transformación, que es otra de las provisiones de la resurrección, pero ven dónde comienza, resucita, asciende, va al Espíritu, nos trae su vida, su naturaleza divina con la ley del Espíritu dentro de El y viene a nuestro espíritu e inicia la regeneración, y luego inicia también la renovación, que es para que la vida pase del espíritu al alma, circule desde debajo del trono por el río hacia el santo, hacia el atrio y hacia las naciones, amén?
Vamos al capítulo 12 verso 2 de la epístola de Pablo a los Romanos: "No os conforméis a este siglo"; miren, hay que ser inconformistas al statu quo, hermanos; si nosotros somos manejados por el ambiente, si somos manejados por el statu quo, vamos a deshonrar, vamos a agraviar al Señor, porque dice la Escritura que el temor del hombre pone lazo; entonces nosotros nos sometemos al ambiente, ¿qué va a decir el mundo? ¿Qué va a decir el anticristo?, pero el mundo dirá de él: ¿quién como la bestia?¿ Quién podrá luchar contra ella? Dicen que hay que acomodarse a los tiempos, y así van a adorar al dragón y a la bestia. Si desde el principio no nos animamos, como los salmones, a nadar contra la corriente, hermanos, el diablo va a hacer de las suyas; él sabe, él conoce nuestras debilidades, él sabe en que medio nos coloca para que deshonremos al Señor; y tan pronto lo deshonramos, ¿usted cree que el diablo va a sentir que somos de él? no, se va a burlar de nosotros, nos va a escarnecer; no piense que contemporizando con el mundo usted se va a salvar. "No os conforméis a este siglo, sino transformaos...", aquí viene la transformación. La palabra aquí: "transformaos" en esta traducción está en una voz activa del verbo, pero en el idioma griego está en voz pasiva, "sed transformados"; no transformaos vosotros solos, eso es voz activa; "ser transformados" es voz pasiva; en el original griego está en voz pasiva: "sed transformados por medio de la renovación de vuestro entendimiento"; entonces ahora vemos la renovación relacionada con el entendimiento, o sea con el ámbito del alma, ahora ya pasó el circular de vida, del espíritu pasó al alma, pasó al alma, ¿se dan cuenta? El Señor dijo que quitaría el corazón de piedra y nos daría un corazón de carne; y el corazón es una combinación del alma con la conciencia del espíritu, porque el corazón es la puerta de la vida; por eso dice la Escrirura: Hijo, sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de él mana la vida (esa es la circulación), o sea, mana del espíritu a la mente, de la mente a la emociones, de las emociones a la voluntad y de la voluntad a los hechos; entonces fíjense en qué río nos está dirigiendo, qué soplo está moviendo nuestras velas, ¿el mundo, el espíritu de este mundo, o el Espíritu del Señor? El Espíritu del Señor ya vino a nuestro espíritu, ya se hizo uno con nuestro espíritu, nuestro espíritu es nuevo porque ya nacimos de nuevo, ya somos nuevas criaturas y tenemos la vida divina; tenemos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo en el espíritu, pero ahora tiene que circular, el Arca tiene que ser cargada, pero los ríos tienen que fluir de dentro hacia fuera, tienen que saturarnos y ¿dónde está esa vida? Está en nuestro espíritu y el velo tiene que ser rasgado porque Dios a través del velo rasgado llegó a nosotros para abrazarnos y llevarnos a nacer otra vez, Él vino a nuestro hueco oscuro de muerte y nos dio vida cuando estábamos muertos y ahora nos resucitó y nos ascendió y nos sentó junto con El en lugares celestiales; el Señor abrió, extendió la mano y nos metió, ¿amén? Vino a este mundo que está perdido, muertos estábamos y nos dio vida y nos resucitó, nos sentó con Él, nos introdujo de nuevo detrás del velo, pero el velo tuvo que ser rasgado y el velo fue la muerte de Cristo y es nuestra muerte juntamente con Cristo, morir a nosotros mismos para que la vida de Dios pueda pasar a nuestra alma, a nuestra mente, para que el Espíritu de Cristo sea el Espíritu que opera, te inspira y se expresa, también en nuestra mente. Nuestros pensamientos sean de la mente de Cristo, no los naturales, y nuestros sentimientos también, y nuestras decisiones juntamente con Cristo; entonces ahí va el Señor formándose, va circulando de adentro hacia fuera. Entonces ahí dice: "sed transformados"; está en voz pasiva en el griego "por medio de la renovación", Entonces, para que pueda haber transformación tiene que haber primero renovación, para que pueda haber renovación tiene que haber primero regeneración o nuevo nacimiento y para eso tiene que haber Espíritu y tiene que haber resurrección, son las provisiones de la resurrección, ¿se dan cuenta? Cristo resucitó, ascendió y obtuvo la promesa y envió al Espíritu con todas las riquezas a nuestro espíritu y nos hizo nacer de nuevo, pero el objetivo es regenerar todo nuestro ser hasta la resurrección, entonces tiene que recorrer todo el camino de adentro hacia fuera, pasar del espíritu, circular, comenzar la renovación en el espíritu y pasar al alma. Ya cuando habla de renovación del entendimiento, ya estamos en el lugar santo. Oraré con el espíritu, cantaré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento, cantaré también con el entendimiento; si no logro interpretar al Espíritu intercedo para poder interpretar, o sea, abrir espacio en nuestra alma, abrir espacio en nuestros pensamientos, en nuestros sentimientos, en nuestras decisiones, para que habite Cristo por la fe, ahora también en el alma, ¿se dan cuenta? comenzando en el espíritu, ahí comienza la renovación, en el espíritu, pero circula hacia el alma; después eso tiene que seguir circulando. Después de la renovación viene la transformación, es decir, sigue circulando hacia el cuerpo hasta la resurrección plena y no sólo en lo individual, porque este Espíritu nos sumerge en un solo cuerpo, porque el cuerpo de Cristo es la espiga que brotó de la resurrección del grano único, o sea, el cuerpo es provisión de la resurrección también.
En la cruz se acabaron las diferencias de judío, de griego, de bárbaro, de escita, de hombre, de mujer, eso se acabó; pero ahora en la resurrección Cristo es el todo y en todos, eso es provisión de la resurrección, pero vamos por etapas, y la etapa de hoy es la renovación, o sea, recibir el Espíritu de Dios desde nuestro espíritu en todos los rincones de nuestra alma. Para nacer de nuevo basta un segundo, pero para ser renovados necesitamos toda la vida, porque tiene que haber grietas para el fluir a través de las grietas; y esas grietas se llaman desgastar el hombre exterior; el hombre exterior se va desgastando ¿para qué? para que no te apoyes más en ti mismo ni en tu propia prudencia, ni en tu propia fuerza, ni naturalidad, ni nada heredado de Adán, sino que con lo que Dios te dio a través de Cristo, le haces lugar a Cristo en todo; ya no piensas solo, piensas con Cristo, ya no sientes solo, sientes con Cristo, que haya el mismo sentir que hubo en Cristo, el mismo pensar, el mismo hablar para que no haya entre vosotros divisiones ; ahí nos damos cuenta de que pasamos ya al ámbito del alma, el río divino comenzó a fluir hacia el alma y tiene que fluir a diestra y a siniestra, al oriente y al occidente, llenar los mares y sanarlo todo, amén; pero eso es desde adentro para fuera, ponga atención al fluir desde adentro hacia fuera. Gracias hermanos.
(Pedimos disculpas por publicar mientras tanto la trascripción en bruto, sin corrección del autor, por cierrtas dificultades técnicas momentáneas. En breve, Dios mediante, se hará la revisión; pero el tema es urgente).
La paz del
Señor Jesús sea con los hermanos. Es una alegría ver los rostros
de varios que hace unos días no nos vemos; con algunos, más de varios
días; y es la primera reunión unida que el Señor nos concede en este
año, que pinta como muy profético. El Señor nos ayude este
año a estar juntos y a estar en su presencia y a seguirle de cerca.
Hagamos
una oración antes de que estudiemos y miremos algo de la palabra del
Señor:
Querido Padre,
en el precioso nombre del Señor Jesús, te agradecemos, porque es la
única base por la cual podemos estar delante de ti, porque tú has
sido inmensamente bondadoso y por la obra del Señor Jesús no estamos
muertos. El ha muerto por nosotros y también en otro sentido también
nosotros estamos muertos pero a la vez vivos, resucitados para ti y
sentados por ti en los lugares celestiales; es algo que has hecho
con nosotros no en base a nuestros méritos sino en base a tu amor y
a tu fidelidad; a tu amor a tu Hijo y a tu amor a nosotros que
nos diste a tu Hijo, nos uniste a tu Hijo para recibirnos como a tu
propio Hijo siendo El santo y nosotros pecadores. Señor te damos gracias
por tu amor infinito y profundo, que es difícil para nosotros
comprenderlo. Ayúdanos a verlo cada vez más con nuestro espíritu
y ayúdanos Señor a vivir en santo temor y a tomar fuerzas de
ti para vencernos a nosotros mismos y a la serpiente, en el precioso
nombre del Señor Jesús. Ahora te pedimos Señor, que con tu Santo
Espíritu, tú mismo puedas hablarnos, tú mismo puedas dirigirnos a
tu propia palabra y darnos la capacidad espiritual, la competencia que
viene del cielo, para recibir tu palabra con luz, con espíritu y con
vida que no la producimos nosotros sino tu gracia. Que podamos ser iluminados,
esclarecidos, fortalecidos, encaminados, que tengamos los ojos
abiertos y las lámparas encendidas y las vasijas también llenas de
aceite en estos días, ayúdanos Señor, te lo pedimos a ti y este es
nuestro deseo, sabemos que no hay nada en nosotros a lo cual acudir
para esto, pero también creemos que a pesar de nuestra absoluta inutilidad,
podemos acudir a ti porque tú nos has traído, tú nos has llamado,
nos has llamado de los muertos a la vida, y es tu voz, tu palabra la
que hemos oído y por eso ahora vivimos por medio de la fe que tu palabra
misma nos ha dado, en el nombre del Señor Jesús. Amén.
Con un grupo
mas pequeño de hermanos, aquí en la localidad de Teusaquillo,
estuvimos revisando algunas porciones de la palabra del Señor,
relativas a la coyuntura actual, relativas a las señales de los tiempos
que nos ha tocado vivir y es bueno que seamos de parte de Dios, unidos
con la palabra del Señor para que podamos interpretar esas señales
de los tiempos desde los paradigmas de Dios; porque estamos constantemente
bombardeados por miles de voces y miles de paradigmas que quieren ganarse
nuestras simpatías o incluso sembrarnos antipatías. Entonces nosotros
necesitamos aprender a conocer las cosas, no según el hombre natural
como la mayoría de las personas interpreta las circunstancias
y su propia vida y los tiempos; necesitamos como dice allí en la carta
que Pablo escribió a los corintios, la segunda, la llamada
segunda, que dice que de aquí en adelante, es decir a partir
de que hemos recibido al Señor y las cosas viejas pasaron y nacimos
de nuevo y somos nuevas criaturas, dice que ya no conocemos
así las cosas según la mente natural según el hombre natural sino
según el espíritu, debemos aprender a no confiar en nuestra propia
prudencia, ni tampoco en la del mundo, sino en la del Señor. Debemos
aprender a no confiar en nuestra propia prudencia, como dice el Señor:
hijomío no te apoyes en tu propia prudencia, que es
a lo cual el ser humano esta acostumbrado, sino fíate del Señor
en todos tus caminos y el enderezará tus veredas. O sea que nuestra
propia prudencia nos lleva por veredas torcidas, el Señor enderezará
nuestras veredas si aprendemos a desconfiar de nosotros mismos. Pienso
que muchas de las cosas que Dios permite que nos acontezcan son precisamente
para conducirnos a desconfiar de nosotros mismos como le tuvo que pasar
a Pedro, que estaba tan seguro de sí mismo, que el Señor tuvo que
permitir una caída para trasladar su confianza de él al Señor, que
no confiara más en él mismo, en lo que él sentía, en lo que
él pensaba, que eso es completamente indigno de confianza, lo que nosotros
pensamos y sentimos. A veces somos tan idólatras con nosotros mismos
que estamos tan seguros porque nosotros pensamos o sentimos que las
cosas son de una manera, que después el Señor tiene que sorprendernos
y quedarnos asombrados de que también nosotros nos podíamos equivocar,
que los falibles no eran solamente los demás sino también yo, también
yo soy falible; entonces por eso necesitamos ponerle atención a las
razones de Dios, ponerle atención a la palabra del Señor porque nosotros
solo conocemos un poquito, a veces no conocemos bien las cosas, no conocemos
cada punto desde su inicio y todo su desarrollo y necesitamos que Dios
nos ayude. Necesitamos recibir de Dios, luz de la palabra de Dios y
por eso hay que llegar a la palabra del Señor queriendo ser aprendido,
aprender del Señor; que El nos enseñe, no venir solamente a buscar
lo que nosotros quisiéramos, sino, dejar que el Señor nos hable y
seguramente que a veces encontraremos cosas que no entendemos muy bien
y hay que detenerse y hay que preguntárselas de todo corazón al Señor
y confiar que de alguna manera y en su momento el Señor nos responderá
esas preguntas y nos ayudará y así iremos seguros de la mano del Señor
porque los seres humanos están engañados por miles de demonios por
causa de confiar en su propia prudencia, en sus propios sentimientos,
por poner la esperanza en carne. Millones y millones de personas están
engañadas en la tierra por no seguir al Señor sino a sí mismos y
a otros hombres pero no al Señor Jesucristo, entonces digo esto
para que nuestros paradigmas provengan de la palabra del Señor; un
paradigma es una cosmovisión por medio de la cual interpretamos el
mundo, interpretamos la historia, interpretamos nuestras circunstancias,
el pasado, el presente y el futuro, eso se llama un paradigma, y
hay a fin de cuentas, dos paradigmas principales. Paradigma que proviene
de Dios mismo, que es la voz de Dios, la palabra revelada por Dios que
es la verdadera luz y están las otras voces que son multifacéticas
pero que en el fondo se identifican allá detrás de todos los velos,
porque Satanás no tiene un solo velo sino muchos, como en la masonería,
hay que ir pasando de velo en velo hasta satanizarse; entonces a través
de esos muchos velos y muchas voces en el fondo se esconde un mismo
diablo que quiere sustituir a Dios por sí mismo y que le vendió a
la humanidad el mismo cuento, seréis como dioses sabiendo el bien
y el mal, como quien dice andando por ustedes mismos sin necesidad
de Dios y Dios no forzó al hombre, ahí estaban los dos árboles que
representan esos dos paradigmas: el de la vida, que representa la vida
en comunión y dependencia de Dios, una vida realista sabiendo que nosotros
no somos dios y que Dios es fiel y que podemos confiar en El y vivir
por El, pero como El no nos obliga entonces ahí está el otro árbol
que representa esa vida que no confía en Dios, sino que se confía
en sí misma y que en el fondo participa de los mismos deseos del diablo,
que son hacerse a sí mismo Dios, sacar a Dios y ese es el problema:
sacar a Dios de la vida, sacar a Dios de las cosas humanas, sacar a
Dios incluso de la religión, incluso en el ámbito de la religión
Satanás quiere usurparle a Dios la adoración, cuánto más en los
otros u otras áreas subsidiarias, en el área de la administración
sacar a Dios, en el área del comercio sacar a Dios, en el área de
la economía sacar a Dios, en el área de la política sacar a Dios,
en el área de la ciencia sacar a Dios, en el área del arte sacar a
Dios, pero cuando tú piensas que Dios hay que tenerlo solamente
en el ámbito privado de las creencias particulares y que no tiene por
qué afectar las demás áreas, ahí ya estamos enredados y bien apretados
por la serpiente. Ustedes recuerdan 1Co.15:28 donde dice una frase que
se las voy a decir de memoria: “Pero luego
que todas las cosas le estén sujetas,
o sometidas al Hijo de Dios, al Señor Jesús bajo sus pies entonces
también el Hijo mismo se sujetará y también sujetará todas las
cosas al que le sujetó a él…”
porque quien le está sujetando todo a El es el Padre, Hijo:
siéntate a mi diestra, hasta que
yo ponga bajo tus pies todos tus enemigos
y ese es el significado de la historia. Qué es al fin de cuentas el
asunto que está aconteciendo en la historia, cuál es el quid de la
cuestión? Pues ese: el Padre le dijo al Hijo: Hijo, siéntate a mi
diestra hasta que yo ponga todas las cosas, todas, inclusive el comercio,
la política, la ciencia, la agricultura, la economía, el arte, la
filosofía, la religión, lo espiritual, lo intelectual, lo biológico,
lo material, todas las cosas por estrado de tus pies; Hijo: en
ti yo tengo contentamiento y a ti voy a confiarte todo, no voy a crear
sin ti sino contigo, no me voy a revelar sin ti sino a través de ti,
no voy a crear, no solo planear sino crear nada sin ti sino contigo,
y en ti y para ti. Y también voy a redimir por medio de ti y también
voy a juzgar por medio de ti y voy a reinar por medio de ti, todo se
lo confió el Padre al Hijo. Le agradó al Padre que en el Hijo habitase
toda plenitud porque el Padre conoce al Hijo; antes nadie conocía al
Hijo sino solo el Padre, ahora el Padre nos ha venido dando a conocer
al Hijo, y el Hijo nos ha venido dando a conocer al Padre y hemos empezado
a conocer a Dios por medio de la relación del Padre con el Hijo en
el Espíritu que es el Espíritu conjunto, el único Espíritu pero
que es del Padre y del Hijo; no necesitan ser dos espíritus es un solo
Espíritu que proviene de la relación de amor eterno entre el Padre
y el Hijo y es ese Espíritu el que determina el único paradigma verdadero,
la verdad, que proviene del Padre y del Hijo por el Espíritu. Entonces
Dios está demostrando por qué es que le dio al Hijo el primer lugar
y la preeminencia en todas las cosas, porque le dio también oportunidad
a todas las demás criaturas, además su Hijo El lo hizo también una
criatura, aunque su Hijo no es una criatura, El estaba con el Padre
como parte de la Trinidad, sin embargo, la persona segunda de la Trinidad,
el Verbo de Dios, su propia razón su propia imagen, su propia palabra,
su propia expresión y resplandor pleno, decidió el Padre con el Hijo
y el Espíritu, que se hiciera como una criatura, se hiciera un
hombre y en serio, no de mentiritas, no como decían los gnósticos
… que la encarnación fue apenas solo una apariencia, no! El vino
en carne y como un hombre verdadero para ser probado de verdad como
cualquiera de nosotros es probado. Dios no necesitaba que el Hijo fuera
probado pero nosotros sí necesitábamos conocer al Hijo y solo por
medio de las pruebas del Hijo es que lo vamos conociendo y va apareciendo
el contraste entre el Hijo y el enemigo. Por qué Dios le confió al
Hijo y no a Lucero, no a Lucifer las cosas? Bueno, Dios le dio oportunidad
a cada uno de hacer sus cosas y cada uno salió con la suya y
por ahí Satanás también salió con la de él y no es que lo puso
por allá en un rincón oprimiéndolo por allá como el
ultimo angelito, no; lo puso en medio de los querubines, un querubín
protector cerca del trono, en medio de las piedras de fuego se paseaba,
dirigía la alabanza, los loores a Dios, lleno de sabiduría y de hermosura;
pero él no siendo, pretendió hacerse Dios, pero como ya había Dios,
además ese era el modelo que él quería, entonces se rebeló contra
Dios y el Señor siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a
Dios como cosa a qué aferrarse sino que se despojó. El enemigo usurpó
y el Señor no usurpó sino que se despojó, siendo, se sometió hasta
lo último, hasta la copa más amarga sin escandalizarse de su
Padre y confió todas las cosas que el Padre le había dado, se las
confió de nuevo al Padre otra vez, así como Dios le pidió que eso
hiciera Abraham. Dios le dio a Abraham a Isaac pero se lo pidió para
que Abraham participara de la naturaleza de su Hijo y Abraham le dio
a Isaac y claro Dios se lo devolvió; pero una cosa es tener a Isaac
devuelto y otra cosa es tener a Isaac sin que se nos sea pedido; Dios
le pidió todo a Abraham como le pidió todo a su Hijo. Dios ya sabía
eso; Dios desde la eternidad conocía a su Hijo y tenía contentamiento
en su Hijo, pero El empezó a explicarle a la creación por qué es
su Hijo el Señor, por qué su Hijo es el rey de los reyes y el Señor
de los señores y la cabeza de todas las cosas. No de balde fue probado
en todo, como todos somos probados y al final de la prueba entonces
dijo Dios: bueno, quién es digno de abrir el libro? en ese libro estaba
el secreto, el proceso, cómo el Señor conduciría todas las cosas
bajo su gobierno, para expresar su reino, todas las etapas. Quién es
digno de abrir el libro, desatar sus siete sellos? y hubo un buen tiempo
a ver, pero hasta el propio Satanás se quedó callado, ni tampoco nadie
en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra fue hallado digno
de abrir el libro y desatar sus sellos. Es después de un silencio prudencial
y después del llanto incluso de Juan; entonces el cielo a través de
aquel anciano de los veinticuatro, uno de los que ocupan aquellos veinticuatro
tronos, porque allí en Colosenses se nos describe que hay un mundo
invisible y un mundo visible y entre las criaturas del mundo invisible,
las primeras que se mencionan son los tronos y después los principados
y dominios y potestades y huestes, pero los primeros que son mencionadas
del mundo invisible, las criaturas más antiguas y que por eso son llamados
ancianos, porque ellos conocen toda la historia del mundo invisible,
porque fueron como decir los primeros en ser creados, después Dios
creó otras cosas y la gente del mundo invisible vio la creación del
visible. Ahí en Job nos declara cómo los hijos de Dios, que se refiere
al mundo angelical, veían cómo Dios trazaba las medidas de la tierra
y cómo colocaba justamente la tierra en el punto de beneficio de toda
la ecuación macroeconómica para que hubiera vida y para que estuviéramos
nosotros. Fue una explosión dicen los científicos, de alta bienaventuranza,
explotó tan bien que aparecimos aquí en esa explosión. Eso no fue
un bing-bang, fue un fiat, sea! sea esto! Las cosas explotaron fue
para esto, no explotaron, Dios habló y de la palabra de Dios salió
el universo; pero Dios lo hacía todo para el Hijo y después de las
pruebas de su Hijo y en la medida que nosotros mismos vamos siendo probados,
ahí poco a poco vamos conociendo al Hijo de Dios y vamos conociendo
las razones de Dios, por qué Dios ama a su Hijo, por qué Dios todo
se lo da al Hijo y el Hijo otra vez se lo devuelve todo al Padre y por
qué Dios quiere que su Hijo sea nuestra vida: porque nos ama tanto
y quiere tenernos como a su Hijo. Entonces el paradigma de Dios, la
simiente de la mujer, la línea del hijo varón que es Cristo, ese es
el paradigma por medio del cual nosotros debemos interpretar el todo,
todas las cosas, la historia, las circunstancias, el presente, el futuro,
las tendencias las prognosis, o sea pronósticos; los hombres hacen
pronósticos o prognosis, pronósticos, pero Dios profetiza; profetiza
y las cosas acontecen tal como Dios las dijo. Entonces hermanos debemos
aprender a ser sabios y el comienzo de la sabiduría es el temor de
Dios, cuando usted se sienta o se crea más sabio que Dios y que puede
pensar y sentir distinto a la palabra revelada por Dios tenga miedo
de usted mismo porque está cometiendo la mayor burrada, la mayor necedad.
Dios renueve nuestro entendimiento y ponga en nuestro pensamiento
los paradigmas de Dios; que tengamos la mente de Cristo, el sentir de
Cristo, y estemos en el Espíritu de Cristo y por medio del equilibrio
y la naturaleza del Espíritu de Cristo, podamos conducirnos y juzgar,
examinar todas las cosas las coyunturas y los tiempos y sus señales,
las señales de los tiempos.
Estamos en
el 2009 y nos tocó empezar con guerra, ya en Colombia viene una guerra
de hace rato, pero, todas las guerras son con un propósito. Quién
fue el que dijo al caballo rojo erkou, venga y vaya, eso es lo
que quiere decir, acércate, es la palabra acércate, muy parecida a
la palabra erkou, acércate, erkou que ha sido traducida ven o anda;
fue el Señor. Fue el Señor el que le dijo y el que le dio la espada
al caballero del caballo rojo, porque El había enviado antes
otro jinete, el caballo blanco que era el que estaba destinado a vencer.
El Señor ascendió como un cordero recién inmolado; como nadie era
digno de abrir el libro, no se encontró a ninguno -cuando dice no se
encontró quiere decir que se buscó- imagínese como si se hubiera
hecho un repaso minucioso de la vida de cada una de las criaturas y
no se halló ninguno digno de abrir el libro, y cuando hasta uno de
los propios apóstoles, el propio Juan estaba llorando, aquel anciano
le dijo: No llores Juan, el león de la tribu de Judá ha vencido para
abrir el libro y desatar sus sellos y cuando se volteó a ver quién
era ese león, era el cordero, era su amigo, su primo Jesús; porque
Jesús era primo porque Salomé la madre de Juan era hermana de María
como lo dicen los evangelios y se asombró que su primo había vencido,
aleluya, el león era el cordero y hasta aquellos ancianos nobles se
quitaron sus coronas, se las ponían a los pies y le fue dada
honra como lo había ya previsto Daniel. Daniel en el capítulo siete,
dice que el Hijo del hombre llegó en una nube al Anciano de días;
ahí no está hablando de la segunda venida de Cristo en las nubes a
la tierra, sino que cuando El murió, El se presentó, estaba recién
inmolado, al tercer día El resucitó. No pasaron sino cuarenta días,
El estuvo aquí en la tierra enseñándoles y ascendió y una nube le
cubrió; así El va a venir en la nube pero porque se fue en la nube
pues esa nube lo cubrió y El continúa en la nube y dice Daniel que
él vio al Hijo del hombre viniendo en una nube pero no viniendo del
cielo a la tierra sino viniendo en la nube al Anciano de días o sea
al Padre, a la diestra del Padre y le fue dado dominio, le fue dada
toda potestad en los cielos y en la tierra, todas las cosas para que
El las reúna, El las encabece, El las ponga en orden porque El es
el único que está en orden con Dios, El es el único que puede
poner en orden todo lo que hay en los cielos porque en los cielos fue
que comenzó el desorden, no en la tierra. Lucero estaba en el cielo,
allá comenzó el desorden y el Hijo vino a reconciliar, o sea, a poner
en orden todas las cosas en los cielos y en la tierra. Los que
se reconcilian vuelven y entran y los que se revelan se van al lago
de fuego; es la hora del juicio; ahora, antes es la hora de la aprobación,
la prueba; incluso el Hijo fue probado y por eso El hablaba de
sus pruebas y le decía a sus discípulos: vosotros que habéis estado
conmigo en mis pruebas. El fue probado y El fue aprobado y por eso El
resucitó. Dios dio testimonio dos veces tanto de su vida privada cuando
terminó su ministerio y de su vida oculta antes del ministerio público,
cuando recién se acercaba a bautizarse, no porque El tuviera
que ser perdonado pero El tenía que asumir el pecado por nosotros,
entonces tenía que bautizarse, aunque El dijo quien de vosotros me
redarguye de pecado, nadie lo podía reargüir de pecado, sin embargo
dijo: Juan, Juan sabía pero, soy yo Juan, yo Juan soy el que necesito
ser bautizado por ti, tú vienes a mí; Juan, conviene que cumplamos
toda justicia. Si El no asumía nuestro lugar, si El no moría por nuestros
pecados y por eso, eso fue lo que El anticipó cuando vino a bautizarse.
Se bautizó y sin embargo en el bautismo, como para que nadie entendiera
mal, el Padre dijo: este es mi Hijo amado en
el cual tengo contentamiento, a El
oíd. Después su vida pública también fue probada cuando
ya era la hora de ir a Jerusalén a morir allá en el monte de la transfiguración,
volvió ahora Dios a dar testimonio acerca de su Hijo, porque Dios es
un Dios que da testimonio de las personas. Dice Jesús que el que venciere,
confesará su nombre delante de su Padre y delante de los ángeles.
Dios da testimonio de las personas y por eso nosotros no debemos
confiar en nuestra propia prudencia y juicio que siempre solamente mira
las apariencias y sus elementos de juicios son muy incompletos y muy
distorsionados por muchas clases de prejuicios que tenemos y de
ignorancias y por eso no podemos confiar en nuestra propia prudencia
sino confiar en el Señor para aprender a juzgar no según las apariencias
y según la carne sino según el Espíritu. Y así como al Hijo
solo se le puede conocer por el Espíritu, a las demás personas y a
las circunstancias y las señales de los tiempos solo se pueden conocer
según el Espíritu y la voz del Espíritu es la palabra de Dios; esa
espada es la voz del Espíritu y la palabra de Dios es la que Dios ha
hablado, los hombres por providencia de Dios la han conservado y nos
han llegado las sagradas escrituras. Las escrituras no pueden
ser quebrantadas, ni una jota ni una tilde dejará de cumplirse. Todo
lo debemos examinar desde las escrituras y debemos aprender a despojarnos
de nuestra soberbia, de nuestra pretensión, de nuestra ceguera y comenzar
a ser sabios por medio de la reverencia a la palabra de Dios. Hay gente
que se cree tan grande, tan sabia, que piensa que puede decir algo distinto
a Dios y hay millones de locos en toda la tierra hablando necedades.
Guárdenos el Señor, nosotros también hablamos necedades por mucho
tiempo, pero el Señor nos ha ido corrigiendo, ha ido cerrando nuestra
boca, ha venido apretando nuestras tuercas sueltas, porque teníamos
las tuercas flojas, para pensar conforme a la mente de Cristo y sentir
conforme al sentir de Cristo. Es necio llamarse cristiano y pensar
distinto a Cristo. Si somos cristianos tenemos que pensar como pensaba
Cristo, hablar como hablaba Cristo, andar como andaba Cristo, en eso
se conocerá si somos cristianos. Dice: El que dice que le
conoce debe andar como el anduvo
¡Ay! ¡ay! Dios tenga misericordia y perdone nuestras muchas necedades
y nos conceda tiempo de arrepentirnos o sea cambiar de rumbo,
porque arrepentimiento tiene que ver con paradigma. La palabra arrepentimiento
significa en el griego metanoia que quiere decir cambio
de nous o sea de entendimiento o sea de cosmovisión, de manera
de ver las cosas; eso es el arrepentimiento, tiene que ver mucho con
los paradigmas por los cuales juzgamos las cosas, a los demás y a nosotros
mismos y a los acontecimientos. Entonces hay que arrepentirse; arrepentirse
significa no confiar más en nuestra manera de ver y hacer las cosas
sino decirle: Dios yo confío en ti, en nadie más puedo confiar, ni
en mi mismo, enséñame tú, enséñame tú, dame sabiduría, hazme
más sabio que mis enemigos, déjame entenderte y Dios decía por Jeremías:
El hombre no se gloríe en ninguna otra cosa, ni en esto ni en aquello
ni en aquello, en una sola cosa yo le voy a permitir gloriarse
al hombre: En entenderme y conocerme. Gloriarse no en nosotros, que
nos tocó la gracia, por gracia nos dio el perdón y sobreabundó la
gracia también dándonos a conocer el misterio de su voluntad que también
es por gracia. La gracia de Dios nos va quitando todas esas nubes que
teníamos en la mente porque ese montón de demonios parece que llena
la mente como de algodones de oscuridad, la gente es tan loca que blasfema
contra Dios, dice que no hay Dios, pero sí hay Dios, pero no lo quieren,
por eso lo blasfeman y porque si no hubiera Dios para que va a protestar
contra Dios y para que le va a echar la culpa a Dios y para que va
a decir ¡Ah! Pero por qué Dios termina! Ah, esa pregunta la
hacen pero no quieren oír la respuesta como Pilato que le preguntó
a Jesús, y qué es la verdad? pero no se quedó para escuchar, salió
inmediatamente y tuvo que confesar, antes que Jesús le contestara,
él ya se daba cuenta: no encuentro ningún mal en este hombre.
Como decía Jesús: “sin causa me aborrecieron”, y esa
es la condenación, que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más
las tinieblas que la luz. El vino a ser luz, pero El dijo: sin
causa, ah! hay cantidad de volúmenes de personas que dizque pretenden
tener causa, hasta Shakira estaba por ahí con una canción diciendo:
Dios, pero por qué tú hiciste a los perros pelearse con los gatos,
echándole la culpa a Dios, cuando la tierra fue maldecida por culpa
del hombre, y todos los males del hombre se los achacamos a Dios, y
Dios, cómo aguanta, cómo aguanta, y cómo sigue amando, gente que
no lo ama, y él Señor dice: De tal manera amó, no sólo a
los creyentes, amó al mundo, que dio a Su Hijo, se lo dio al
mundo entero, para que todo aquel que crea en El no se pierda;
si no creen en el Hijo se pierden en sus propias luces que son oscuridad.
Entonces hermanos,
todo lo que está pasando, debemos analizarlo, porque para eso tenemos
la capacidad de análisis con la mente que Dios nos dio para usarla;
sólo que las emociones, la mente, la voluntad, nuestro ser todo, fue
creado para funcionar en unión con Cristo. Así que El Espíritu de
Cristo tiene que ungir nuestro espíritu y llenarlo y saturar nuestros
sentimientos y nuestros pensamientos, porque nuestros pensamientos en
unión con el Espíritu de Cristo van a ser muy diferentes de nuestros
pensamientos solos. Nuestros pensamientos solos, sin ser refrigerados,
de refrigerio, no de refrigeración, permeados, regados por la presencia
de Cristo, son peligrosos. Nuestros pensamientos y nuestros sentimientos
son los primeros asesinos, después vienen los asesinatos, pero ellos
comienzan en el corazón, porque la Biblia pone los pensamientos
no solo en la mente sino en el corazón, la Biblia habla de los
pensamientos y las intenciones del corazón. Entonces hay caminos que
al hombre le parecen derechos pero su fin es camino de muerte.
Hermanos, todo
esto es sólo un preámbulo para leer las noticias de hoy, ya desde
ayer Israel entró en Gaza con tanques, y el mundo entero se está levantando
contra Israel, y ellos quieren juzgar la cuestión Palestina sólo a
partir de ciertos años para acá y sólo desde un ángulo, pero
no han oído las razones de Dios. Saben que dice Dios en su palabra?
Por tres pecados de Gaza y aún por el cuarto, no revocaré
su castigo, prenderé fuego en el muro de Gaza.
Ahora, Dios no solamente dice, prenderé fuego en el muro de Gaza, no.
El dice: Por tres pecados de Gaza prenderé
fuego en el muro de Gaza y aún por el cuarto no revocaré
su castigo, si usted no le pone atención a las razones de Dios,
solamente escucha las filosofías de ciertos medios de comunicación,
entonces usted no va a entender a Dios; si usted solo cuenta la historia
a partir de cierto punto, por ejemplo, yo tengo aquí diez millones
de pesos, pero yo se los robé a Hernando, pero yo no cuento que se
los robé a Hernando, yo solamente cuento que yo tenía diez millones
de pesos y que los dejé aquí, y vino Hernando a llevárselos, pero
si yo no cuento que era que eran de Hernando antes de que yo se los
robara, entonces yo voy presentar una historia muy diferente, muy diferente.
Entonces tenemos
que leer lo que dice Dios acerca de las cosas, porque todo lo que acontece
en Israel es el reloj de Dios, porque en cuanto a tiempos, Dios relacionó
los tiempos con Israel, lo que pase con Israel y la relación que la
iglesia ha de tener con Israel por medio del Mesías que Israel recibirá
en medio de la angustia, porque las naciones de la tierra vendrán contra
Israel por medio de esa angustia, así es como va a nacer, va a dar
luz esa mujer en cuanto a Israel tiene que ver. En la Biblia la mujer
representa al pueblo de Dios tanto al del antiguo como al del nuevo
testamento, tanto en el antiguo como en el nuevo Dios le llama su
mujer a su pueblo. Dios dice que el fue como un marido para
con Israel y también la iglesia es llamada la esposa de Cristo, o sea
aquella que decidió casarse con El, decirle sí a la invitación de
Dios; quieres ser mi novia? Mmm… será no será… pero en la medida
que fue conociendo al Señor, entonces dijo quiero. Amén. Israel recibió
al Señor hasta cierto punto, a veces no le entendió bien, también
fue corregido, pero no fue desechado. Duramente ha sido corregido Israel,
más duro que cualquier otro pueblo! No hay pueblo contra el cual
se hayan ensañado tanto en la historia como contra el pueblo de Israel,
pero Dios dijo que eso no sería para siempre; que así como había
levantado su mano para herir, la levantaría para curar, que así como
los había esparcido a los cuatro vientos, los reuniría de nuevo en
su tierra sin que nadie los espantara, pero después del parto.
Israel está en parto en este momento. si juzgamos las cosas como
si no hubiera Dios, como si la palabra de Dios no fuera digna
de ser tenida en cuenta, con razones meramente humanistas, pero humanistas
caídas porque el hombre esta caído si no cuenta con Dios y las razones
de Dios, entonces hermanos nosotros tenemos que aprender a examinar
las cosas desde el punto de vista de Dios. Qué dice Dios? Acaso
ha sido Dios parcial con Israel? Dios es recto, incluso a su propio
Hijo probó y a nosotros nos prueba. Nunca ha ocultado el mal de sus
siervos, lo publica claramente: David hizo esto, Pedro hizo esto, fulano
hizo aquello; Dios no es connivente con el pecado de nadie, sin
embargo, dice de la iglesia y dice de Israel: Un pueblo
al cual antes conocí porque Dios sí conoce a los que antes conoció,
basado en su presciencia, en su conocimiento anticipado eligió, porque
la elección de Dios, dice la palabra de Dios, descansa en la presciencia:
elegidos según la presciencia enseña el Espíritu Santo por el
apóstol Pedro. Dios eligió y no eligió al más grande pueblo sino
al contrario, al más pequeño, al más insignificante de los pueblos.
Le dijo a Israel: Israel no pienses que por ser tú mejor… al contrario,
por ser el más pequeño, el más insignificante, porque Dios escogió
lo vil, lo que no es para deshacer lo que es, para que la gloria sea
de Dios y no del vaso. Por eso el tesoro Dios lo pone en vaso
de barro para que la Gloria sea de Dios; pero si Dios escogió porque
conocía ¡Ah! hay que temer a Dios, hay que temer a Dios porque no
solo de la iglesia se dice que nos predestinó; de Israel se dice lo
mismo; su pueblo al que de antemano, de antes conoció. Por alguna
razón Dios escogió a Israel y dice: Acaso no era Esaú hermano de
Jacob? y usted pueblo de Jacob me está diciendo: pero Dios, tú dices
que nos amaste, pero en qué nos amaste? Mira lo que nos ha sucedido,
mira lo que pasa, mira todo lo que ha sido nuestra historia, en qué
nos amaste? y Dios dice en qué los amo: y acaso no era Esaú hermano
de Jacob? y escogí a Jacob y a Esaú aborrecí. La palabra aborrecer
es no escoger de la misma manera, tomar una decisión. Dios sabía
de antemano que Esaú no valoraría para nada la primogenitura y Dios
le dio la oportunidad de nacer primero, pero él amó más un plato
de lentejas, por eso no me gustan las lentejas. Dios sabía que Esaú
menospreciaría la primogenitura, o sea la bendición de Dios. Para
él, esas eran cosas etéreas, en cambio las lentejas son cosas reales,
saben rico, llenan la panza y todo. Bendición? Qué es eso tan etéreo?
Así la gente dice: no, eso la ontología, la metafísica eso ya no,
desde la edad de la degustación ya terminamos con la metafísica; ahora
se quedaron con las lentejas. En cambio dice de Jacob: A
mis ojos fuiste honorable y yo te amé.
Aunque él era tramposo en su manera de actuar, en su íntimo
él quería era la bendición de Dios e hizo lo que quería para
quedarse con la bendición de Dios. Dios conocía ese secretito que
no lo conocían los demás; además solo sabían los problemas de Jacob
y de hecho el nombre de Jacob es suplantador,engañador.
Se disfrazaba y era astuto y hacía negocios, como los judíos; pero
en su corazón Dios veía algo que no veían los otros. Los pueblos
de alrededor querían maldecir a Israel y contrataron a un adivino para
que viniera a hacer conjuros de maldición y cuando iba a maldecir,
Dios le cambiaba la maldición en bendición y decía Dios: no he
visto iniquidad en Jacob. Todo mundo veía, pero Dios no. Pero quién
ve mejor? Nosotros juzgamos según las apariencias, Dios no; además
estaban debajo de la expiación, ellos confiaban en la expiación; por
eso la iglesia es la continuación de Israel y por eso cuando Israel
reciba al Mesías una vez que los de la iglesia que vienen de los gentiles
se han consolidado, cuando haya entrado la plenitud de los gentiles,
entonces Dios volverá con Israel, pero antes del parto es que son los
mayores dolores. Ellos tuvieron dolores, fueron perseguidos, holocausto
por acá, y ahora están queriendo negar el holocausto, claro porque
no son ellos ni sus parientes los que han pasado por el horno. Pero
Dios dijo: Así como velé, Dios lo confiesa claramente: Yo velé para
castigarlos, yo velé para que les venga espada, yo velé para que les
venga sufrimiento, yo velé para que sean dispersos por toda la tierra,
pues así como hice esa parte, voy a hacer la otra y ahora estamos en
el tiempo de la otra, del retorno de Israel. Llegó la hora dice, ahora,
como los esparcí, así los traeré de nuevo y los trajo de nuevo y
en el orden que estaba profetizado porque ahí en Zacarías 12, dice
que comenzaría por los bordes de afuera, por las tierras de Judá para
que los de Jerusalén no se engrandecieran y primeramente a partir de
1948, aquellos colonos que habían tenido que entrar subrepticiamente
durante el protectorado Británico que sucedió al de los turcos, colonos
proclamaron la nación de Israel. En un día como estaba profetizado,
nació de nuevo Israel y nadie quería nada con ellos. La tierra estaba
desolada, las ciudades derruidas, no había plantas sino desierto, era
peor que el tercer mundo. Pero Israel regresó y comenzaron a
trabajar y tan pronto fue proclamado nación se le vinieron miles de
los países de alrededor en contra a barrerlos! Se les había dado un
pedacito de franja del 10% y a Palestina se le dio el 90%. Cuando Israel
nació en 1948, nació con 10% y el 90 se le dio a los árabes, pero
ellos no querían el 90, querían el cien por ciento para que todo siguiera
en la misma desolación y ruina que venía desde siempre que estuvo
en las manos de ellos, mientras Israel estuvo castigado en la
dispersión, en la diáspora. Pero Dios dijo que los traería de nuevo
y los trajo de nuevo y comenzaron a trabajar los colonos el desierto,
hasta de aquí van a aprender agricultura; agricultura en
un país que está en el desierto, porque ellos desalinan las aguas,
a cada plantita le ponen su gotita y tienen para los beduinos, no solo
para ellos, para los beduinos tienen agua en el desierto y tú recorres
y encuentras grifos de aguas en pleno desierto para los beduinos que
no son Israelitas. Les hacen casas a los beduinos y barrios y ellos
siguen durmiendo en las tiendas y las casas las llenan de cabras; continúan
en aquello viejo. Pero ahora las ciudades de Israel son del primer mundo,
vuelven otra vez a crecer, volvió el idioma, volvió la nación como
Dios lo había dicho. Esto lo había hablado Dios, dijo: Yo Yahvé digo
esto, así dice Yahvé Adonai. Sería muy bueno que las personas conocieran
lo que Dios ha dicho para que interpreten las cosas desde el punto de
vista de Dios; porque ahora las cosas se cuentan desde otros puntos
de vista.
Vamos a leer
un poco, Zacarías 12. Profecía Ah! Dios hablando del futuro
ya no es solamente una prognosis de tendencias, un análisis estadístico
de probabilidades ¡no! Profecía de las que se han cumplido
al pie de la letra todas las veces. …de la palabra de
Yahvé acerca de Israel. Yahvé que extiende los cielos y funda la tierra,
y forma el espíritu del hombre dentro de
él, o sea lo que ninguno otro ha dicho sino solo El, El es el que
habla, ha dicho: He aquí
yo… Quien? El que extiende los cielos y funda la tierra y forma
el espíritu del hombre. …yo pongo a Jerusalén por copa
que hará temblar a todos los pueblos de alrededor contra Judá,
o sea, los pueblos de alrededor, todos los pueblos de alrededor contra
Judá, contra los Judíos; pero Dios dice: Yo pongo a Jerusalén por
copa que hará temblar a todos los pueblos de alrededor contra Judá,
en el sitio contra Jerusalén. Ah, esa palabra es terrible porque
ya una vez y otra vez y otra vez estos sitios se dieron. Jerusalén
ha sufrido muchos sitios por sus pecados, en los tiempos de Nabuconodosor
y antes en el de Senaquerib, después con Antioco Epifanes y con Pompeyo
y después con Tito, y después en el tiempo de Barcocha con Adriano
y después con los cruzados y con los turcos, los sultanes, luego con
la propia Gran Bretaña que oprimió a Israel pero que al fin le dejó
a las naciones unidas, que siempre han votado en contra de Israel, y
que en cuyas instalaciones se guardaban los fusiles para atacar a Israel.
Las instalaciones de la ONU! No son los Estados Unidos. Qué le pasó
a Israel cuando confió en Roma, lo que pasó con los Macabeos; Dios
los libertó nada menos que de Antioco Epifanes, que era un prototipo
del anticristo, pero tan pronto se confiaron en Roma, hicieron alianza
con Roma, perdieron la libertad que habían recuperado con los Macabeos
y quedaron otra vez bajo el yugo de los romanos. Los romanos sí vinieron
a defender de los antíocos, de los sirios, pero luego se quedaron con
todo y establecieron la provincia romana de Siria, de las cuales Israel
ni siquiera era un país, era un pedacito de la provincia de Siria,
cuando ellos habían vencido al prototipo del anticristo, Antíoco Epifanes,
que se había declarado dios a sí mismo. Theo - Epifanes quiere decir
el dios manifiesto, se decía él, decía ser Júpiter olímpico encarnado,
prototipo del anticristo y una partida de guerrilleritos sionistas,
los Macabeos, lo vencieron cuando confiaron en Dios. Pero tan pronto
se aliaron con los romanos, los romanos se los comieron. Y quedaron
bajo el yugo de los romanos y así fue y de ahí siguió la dispersión
por toda la tierra, hasta que Adriano – por eso cuando mi esposa le
puso Adriana a mi hija, claro mi esposa no sabía esta historia,
hay yo le puse Salomé y gracias que ahora le decimos más Salomé que
Adriana, porque sabe qué hizo el “bondadoso” emperador Adriano?
Arrasó con Jerusalén y sembró sal y sacó a todos los judíos de
Jerusalén. Eso era cuando Dios estaba castigando a Israel por haber
rechazado al Mesías; pero ahora lo va a redimir y Dios ya sabe, porque
El conoce de antemano todas las cosas. Ya muchos se están convirtiendo,
muchos judíos se están convirtiendo al Mesías y los judíos mesiánicos
se están multiplicando en Israel. Entonces dice Dios: …yo pongo
a Jerusalén… Ayayay, quién puso a Jerusalén? Y la puso
para qué, la puso por qué? Yo pongo a
Jerusalén por copa que hará temblar a todos los pueblos de alrededor
contra Judá, en el sitio contra Jerusalén. Porque al final, todas
las naciones de la tierra se volverán contra Israel y ese es el momento,
cuando todos vengan contra Israel, Dios simplemente cambia los polos
magnéticos del planeta con un terremotito mundial y remueve y derriba
todas las ciudades y los montes y las islas y eso es lo que va a pasar.
Y en aquel día yo, que extiende los cielos y funda la tierra y
forma el espíritu del hombre, yo pondré
a Jerusalén por piedra pesada a todos los pueblos. Israel, como
decía el hermano David Hunt, una nación tan pequeñita comparada con
otras no es nada, pero casi el 35% de las deliberaciones de la ONU son
acerca de Israel, como si fuera un continente poblado como Asia. Ahí
dice la palabra, piedra pesada a todos los pueblos, todos
los que se la cargaren, oigan eso, serán despedazados. Dios
sabía que le iban a mandar cohetes Kasan y todo eso, pero también
sabía que los que le mandaren serían despedazados. Pobre Irán, está
destinado a los chulos. Vea Ezequiel 38 y 39 donde habla del destino
eterno. Dice aquí todos los que se la cargaren
serán despedazados, bienque todas las naciones
de la tierra, o sea las Naciones Unidas, se
juntarán contra ella. Y eso es debido a qué? A falsos paradigmas,
a falsas interpretaciones, por no involucrar a Dios en el análisis
de la situación, por no oír las razones de Dios. Van a oír a otro
espíritu; los mismos que expulsan misioneros como Chávez y que traen
misioneros chiítas a “evangelizar”, musulmanizar guayúes, están
contra Israel. Ahí se nota que esos dos espíritus están aliados.
Justo en qué días, decidió Hamas romper la tregua que tenía con
Israel? Justo antes de Navidad, porque ellos asocian Navidad con los
cristianos, como para aguarles la Navidad. Por qué no respetaron por
lo menos esos días? Ellos no acostumbran respetar; desde el principio
entraban en caballos en la tumba vacía o por lo menos lo que creían
que era la tumba porque la verdadera estaba escondida y tuvieron que
ponerle unas puertas bajitas para que la gente entrara agachada y no
pudieran entrar los caballos, por el irrespeto total a Dios y el odio
a los cristianos. Saben qué casas escogen ellos para lanzar sus cohetes?
Las casas de los cristianos. En la pasada guerra de Hizbolá ponían
las plataformas en los barrios cristianos poblados y en las casas de
los cristianos para que cuando Israel revirara contra los ataques y
destruyera las plataformas, destruyera las casas de los cristianos,
para que los cristianos se levantaran contra Israel. Y ellos se esconden
en medio de la población civil y no la cuidan, para echarle la culpa
a Israel. Pero Israel les dejó a ellos gratuitamente la franja de Gaza;
unilateralmente les entregó todo y ellos lo que hicieron fue mándele,
mándele y mándele ……….. a Israel. Pero dice
…todos los que se la cargaren serán despedazados,bien que
todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella.
Entonces, qué le va a pasar a las naciones? Simplemente entrar en la
gran tribulación, por haber tratado así a su pueblo, a la iglesia
y a Israel. Por eso entrarán en gran tribulación, porque Dios dice
en 2Tes.1 Porquees justo delante de Dios pagar con tribulación
a los que os atribulan.
Entonces dice: En aquel día, dice Yahvé, heriré
con pánico a todo caballo, por qué? No solamente con bombas, con
pánico, aterrorizados porque están metiéndose con Dios, no solamente
con Israel. Eso es lo que la gente no entiende, ellos no ven el
lugar de Dios en el asunto, ellos no se dan cuenta que no se están
levantando solo contra Israel, sino contra el propio Dios! Entonces
dice: Y con locura al jinete, mas sobre la casa de Judá
abriré mis ojos, por eso es que los cohetes caen es en el desierto
y asustan a algunos pero matan muy pocos. …abriré
mis ojos, y a todo caballo de los pueblos heriré
con ceguera. Unos están ciegos y Dios está con los ojos abiertos.
Dios abre los ojos para defender al morador de Jerusalén y ciega como
cegó a los sirios cuando venían contra Eliseo y Eliseo le dijo a Giezi,
tranquilo Giezi, más son los que están con nosotros, pero no se veían,
pero eran más, que los que están con ellos. Pero Dios le abrió los
ojos al siervo y él vio a un profeta rodeado de carros de fuego, y
de gente de a caballo, pero caballos de fuego. Entonces dice: Y los
capitanes de Judá dirán en su corazón,
ellos se darán cuenta, no es que somos fuertes, no, no. Ellos dirán:
Tienen fuerzas loshabitantes de Jerusalén en Yahvé
Sabaoth, su Dios. Jehová de los ejércitos. Podría decir
en este caso, Yahvé el pastor, Yahvé Shalom, Yahvé Jiré, pero aquí
dijo: Yahvé Sabaoth porque El está en medio de la guerra. Pero
es Yahvé Sabaoth, Jehová de los ejércitos. En aquel día pondré-
dice Dios- a los capitanes de Judácomo brasero de fuego
entre leña,y como antorcha ardiendo entre gavillas y consumirán
a diestra y a siniestra a todos los pueblos alrededor; y Jerusalén
será otra vez habitada en su lugar, en Jerusalén. No es esto lo
que está pasando, desde que nació Israel? Son los otros siempre los
que han atacado y mientras los otros atacan nadie protesta, nadie sale
a la calle, nadie levanta un pañuelo, mas después de mucho aguantar
y aguantar a Sadam Hussein que quería involucrar a Israel y Estados
Unidos le dijo tranquilo, deje esto con nosotros. Israel ha aguantado,
ha soportado todas las humillaciones y nadie protesta, nadie dice nada,
nadie se mete en los otros conflictos, nadie sale a las calles para
protestar, por los niños que se mueren de hambre en Ruanda, por lo
que pasa en Sudán, por lo que pasa en otra parte, pero Israel se defiende,
dicen: no, pero está defendiéndose muy fuerte, entonces dígame cómo
quiere que se defienda, con pañitos de agua tibia? Cómo no se va a
defender si en la frontera le están disparando cohetes? Tiene que ir
y hacerse sentir, que toda esa frontera no puedan ya más lanzarle cohetes,
pero cómo? Los que están protestando digan a ver cómo se va a defender.
Eso les toca es a ellos y Dios dijo cómo era: …como brasero de
fuego entre leña, los pueblos de alrededor son Leña, Israel es
el brasero; los pueblos de alrededor son gavillas, como decir, paja
seca, Israel es la antorcha. Siempre fueron otros los que empezaron,
siempre en todas las guerras no fueron ellos los que comenzaron, siempre
los atacaron, a veces cuando estaban en el día santo, en el Yonkipur,
el día más sagrado de ellos que estaban de licencia todos los soldados,
ahí los atacaron y casi los aniquilan porque vinieron Egipto, Libia,
Jordania, todos para barrer contra ellos, pero ellos quedaron barridos
porque Dios dijo: …abriré mis ojos, y aunque se demoraron
tres días en reaccionar en el Yonkipur, barrieron a todos los que los
atacaron. Nunca nadie protestaba cuando los atacaban, cuando los masacraba
Hitler; no los querían recibir ni siquiera los suizos, ni los suizos
recibían a los famélicos judíos, se los devolvían a los hornos,
pero la plata sí se quedaba en sus bancos. Colombia no recibió un
barco de judíos. Tan pronto Colombia votó contra Israel, en el año
siguiente comenzó la violencia en Colombia, para que Colombia entienda.
Hoy Colombia debe ser aliado; ahora, si será una de las naciones que
se vuelven contra Israel, que no sean todos los colombianos, no seamos
nosotros. No hay que quedarse callado, hay que hablar y esto lo vamos
a publicar por Internet aunque le llamé de cierta manera a Irán, porque
el Señor dice: decid esto a las naciones, hay que decirlo. Entonces
dice aquí: Y los capitanes de Judá
dirán en sus corazón:Tienen fuerza los habitantes de Jerusalén
en Yahvé Sabaoth, su Dios. En aquel día pondré
a los capitanes de Judá como brasero de fuego entre leña, y como antorcha
ardiendo entre gavillas; y consumirán a diestra y a siniestra, a todos
los pueblos de alrededor; y Jerusalén será
otra vez habitada en su lugar, en Jerusalén.
Y miren la profecía cómo se ha cumplido: Y librará
Yahvé las tiendas de Judá primero, o sea en el 48, pero todavía
no ha recuperado Jerusalén, para que la gloria de la casa de David
y del habitante de Jerusalén no se engrandezca sobre Judá. Por
eso Dios empieza con los pobres, con los bordes, porque si empezara
con las élites, las élites pensaban que eso era solo para ellas, porque
eso es lo que piensan ellos, los demás no son sino carne de cañón,
peones de brega, conejillos de indias y el mundo es de ellos, terrible!
El Señor siempre empezó por los bordes, por los pobres, por los menospreciados,
por los débiles, y así comenzó por los colonos que ya no podían
vivir en ninguna otra parte. Por ahí empezaría Dios. Y dice: En
aquel día Yahvé, Yahvé, ojalá Israel crea esto,
esta es la hora en que tenemos que orar por la fe de Israel, que Israel
crea, que sean oraciones definidas, insistentes y creyentes, Yahvé
defenderá; no dice que los Estados Unidos, no es Barak Obama, es
Yahvé. Yahvédefenderá
al morador de Jerusalén; el que entre ellos fuere débil, sí,
habrá débiles, pero el más débil será
como David. En aquel tiempo, será como David, el más débil será
como David que fue el que peleó las batallas de Yahvé y la
casa de David, como Dios. Esta sí es una frase serísima. Dios
está plenamente identificado y con la casa de David, porque quién
es el heredero de la casa de David? Quién es la raíz, el linaje de
David, no es el Hijo de Dios? No es el Señor Jesús? Entonces aquí
no se están metiendo solo con Israel; esta es la propiedad, la niña
de los ojos del Señor. Así le dijo Dios a Moisés: Moisés, Aarón
va a ser tu profeta y Aarón va a ser ante faraón como el profeta pero
tú vas a ser como Dios, es decir, lo que tú digas es lo que yo digo.
Dios se identificó de tal manera con Moisés que dijo que Moisés sería
como Dios, decía vengan piojos, y venían piojos, venga esto, y venía,
eso no lo hace ningún hombre; los otros magos después imitaron hasta
un puntito esas serpientes que parecían varas que ellos hipnotizan
y quedan como varas; las soltaban pero la de Moisés se las comió.
Entonces dice: …como el ángel de Yahvé, delante de ellos.
Y quién es, por qué dice que será como la casa de David, como el
ángel de Yahvé, quién es el ángel de Yahvé? Es el Señor Jesús,
no es un ángel creado, es el ángel que apareció en la zarza y dijo:
Yo soy el Dios de tu padre Abraham, Isaac y Jacob, hay que estudiar
este ángel de Yahvé en la Biblia, ya lo hemos estudiado y está por
ahí, porque no se puede hablar todo al tiempo. Se refiere al Señor
mismo, la teofanía de Dios que es el Verbo de Dios. Y en aquel
día yo procuraré destruir a todas las naciones que vinieren contra
Jerusalén. Oiga, no solo los palestinos; cuántas naciones en manos
de gobernantes ciegos, van a llevar a la destrucción sus países por
meter las narices donde no les corresponde, sin saber de qué se trata.
No podemos quedarnos callados los cristianos; tenemos que asesorar al
gobierno. Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores
de Jerusalén, eso era lo que faltaba, ya la parte de las guerras
ya la estamos viendo, y ya la conversión de los judíos a Cristo, ya
está conduciendo en parte y esto continuará más. …derramaré
sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu
de gracia y de oración; porque es que si no tienen guerra con los
vecinos, si no se le levantan todas las naciones, como que no van a
orar y Dios sabe por qué tiene que permitir que todos se enojen con
ellos, para que oren, para que reciban el espíritu de gracia y entonces
qué va a pasar cuando pasen de lo natural a lo espiritual? …y
mirarán a mí, viene hablando Yahvé, quién era el que crucificaron,
el que traspasaron? Era el propio Yahvé! …y mirarán a mí
a quien traspasaron, y llorarán arrepintiéndose por eso es que
después del día de las trompetas viene el Yonkipur, donde todos tienen
que llorar y lamentarse porque en el plano de Dios que está profetizado
ese ciclo de las fiestas, esa fiesta del Yonkipur incluye la conversión
de Israel. Al final, antes de la fiesta de las cabañas, que es en el
milenio. Entonces por eso dice acá …y llorarán como se llora
por hijo unigénito. Note que esa expresión no se la inventó San
Juan, no, esa la dijo Dios con sus propias palabras. El hijo unigénito,
afligiéndose por él como quien se aflige
por el primogénito. En aquel día habrá
gran llanto en Jerusalén, como el llanto de Hadad-rimón en el valle
de Meguido. Y la tierra lamentará, cada linaje aparte; los descendientes
de la casa de David por sí, y sus mujeres por sí; los descendientes
de la casa de Natán por sí, y sus mujeres por sí; los descendientes
de la casa de Leví por sí, y sus mujeres
por sí; los descendientes de Simei
por sí, y sus mujeres por sí; todos los otros linajes, cada uno por
sí, y sus mujeres por sí. En aquel tiempo, o sea cuando ellos
lloren y se arrepientan, así como cuando Jesús tipificado en José,
estaba por darse a conocer a sus hermanos, solo faltaba Benjamín, por
eso escribí Sefer Gitaim, y cuando ya Benjamín recibió su porción,
que era el último hermanito que faltaba por ser reconocido y José
retuvo preso a Judá hasta que llegara Benjamín, cuando llegó Benjamín,
ya está llegando, Pablo mismo era de Benjamín, entonces ahí llegó
la hora. En aquel tiempo habrá
un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de
Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia.
Ese manantial es el reconocimiento del Mesías, porque manantiales de
los otros ha habido todo el tiempo, abluciones ha habido todo el tiempo,
pero no quitan el pecado ni la inmundicia, la que los quita es la sangre
del Mesías. Ahí comprenderá por qué tenía que haber muerto el Mesías,
por qué tenía heridas en sus manos. Y en aquel día, dice Yahvé
Sabaoth, quitaré de la tierra los nombres de lasimágenes,
cuánta brujería hay todavía allá en Israel, hechicería, masonería
y catolicismo y tanta cosa y también haré
cortar de la tierra los profetas y al espíritu de inmundicia,
esla falsa profecía. Dice: Y acontecerá
que cuando alguno profetizare aún,
le dirána dirán su padre y su madre que lo engendraron: No vivirás,
porque has hablado mentira en el nombre de Yahvé; y su padre
y su madre que lo engendraron le traspasarán cuando profetizare.
Cosa seria y lo está diciendo Dios. Y sucederá
en aquel tiempo, que todos los profetas se avergonzarán de su visión
cuando profetizaren; ni nunca más vestirán el manto velloso para
mentir. Y dirá: No soy profeta; labrador soy de la tierra. Antes
ser profeta era mejor que ser labrador; aquí estar en un kibut labrando
el desierto y haciéndolo florecer será más honroso que estar con
profecías falsas. …pues he estado en el campo desde mi juventud.
Y le preguntarán: ¿Qué heridas son estas en tus manos? Y
él responderá: Con ellas fui herido en casa de mis amigos.
Hermanos, ya
se va a enfriar la comida y este capítulo que sigue aquí es demasiado
largo para tratarlo hoy provechosamente entonces vamos a dejarlo para
otra vez
Dios nos ayude,
hemos leído solo un pedacito, hay mucho más que leer. Oremos. Vamos
a orar por Israel, vamos a orar por Jerusalén que el Señor derrame
como prometió espíritu de oración y gracia.
Querido Padre,
en el nombre de Jesús, estamos viendo lo que está aconteciendo, por
lo menos en una ínfima parte. Te pedimos en esta hora, misericordia
para con los inocentes, para los que no saben, atrapados en este torbellino
sin saberlo. Sabemos que tú nunca harás nada malo ni errado y además,
que esta vida no es la única que hay. Concede descanso a los sufrientes.
Oramos en esta hora por la nación de Israel, sabemos que tú estás
ceñido como Yavhé Sabaoth, con tus ojos abiertos y como muro, porque
serás muro a Israel. Te rogamos Señor que los guardes, que des sabiduría
a sus líderes, a sus capitanes y también Señor, que tú Espíritu
Santo traiga convicción a muchos para que no entren en pánico ni locura,
que escojan Señor, la sabiduría y no la necedad. Ten misericordia
de Israel y los pueblos de alrededor. Señor tú sabes qué es lo que
tienes que hacer; no hay nadie más sabio que tú, no hay nadie que
sepa qué debe hacer pero rogamos Señor que en tu ira te acuerdes de
tu misericordia. Rogamos que salves a muchos y sobre todo oramos por
la conversión de Israel, oramos que derrames lo prometido y que sigas
derramando espíritu de gracia y de oración sobre Israel y los guardadores
de Jerusalén. Señor y que ellos tengan ojos para ver y sepan quién
eres tú, que comprendan esta profecía, no solo la parte de la leña
y del brasero, sino la parte del que traspasaron, el manantial purificador.
Te rogamos de manera especial en el nombre de Jesucristo por esta hora.
Ayúdanos Señor a entender, abre nuestros ojos y danos tu palabra en
el nombre del Señor Jesús y ayúdanos a estar donde nosotros debemos
estar. Señor ayúdanos tú guianza, cada paso que demos tú vayas delante
de nosotros como Yahvé Nissi nuestra vanguardia y sé también nuestra
retaguardia porque tú decías que en la guerra de Dios, nosotros debíamos
dar la espalda al enemigo y mirarte a ti porque quien guarda nuestras
espaldas eres tú. En vano vela la guardia si tú no guardas la ciudad,
en vano trabajan los edificadores si tú mismo no edificas la casa.
Te rogamos que edifiques Padre, en el nombre del Señor Jesús. Ayúdanos,
ayúdanos y bendice nuestro testimonio como tú dices que digamos esto
a las naciones, ayúdanos a decir y lleva tu palabra a donde tenga que
llegar y no temamos porque bajo tus alas no hay que temer. Ayúdanos
a permanecer por la fe escondidos con Cristo en Dios, no confiando en
armas humanas porque nuestras armas no son carnales pero sí son poderosas
en Dios; un grano de mostaza de fe es un arma más poderosa. Señor,
guárdanos y ayúdanos a estar de tu parte en esta hora en el nombre
del Señor Jesús. Limpia nuestros pecados por la sangre del cordero,
amén.
Los misterios de Dios están estrechamente relacionados entre sí, y cada uno de ellos es un capítulo necesario a la totalidad. No debemos olvidar ninguno de ellos, a la vez que no debemos considerar a ninguno de ellos aislado de los demás, ni sobredimensionarlo en detrimento de la armonía del cuadro completo. Claro está que no se puede tratar de todo al mismo tiempo, pero debemos prever que al considerar uno de los capítulos, al mismo tiempo se tengan también en cuenta los demás. La razón de este preámbulo es para que podamos considerar el misterio de Israel dentro del amplio contexto de los misterios de Dios. Éstos comienzan y terminan con Dios mismo: el misterio de Dios a consumarse, el misterio de Dios: Cristo, el misterio de la voluntad divina, el misterio de la economía divina, el misterio de la piedad, el misterio del evangelio, el misterio de la fe, el misterio de Cristo: la Iglesia, el misterio del matrimonio, el misterio de las siete estrellas en la diestra del Hijo del Hombre y de los siete candeleros, el misterio de la sabiduría divina oculta predestinada para la Iglesia, el misterio del reino de Dios, el misterio de Israel, el misterio de las naciones, el misterio de la mujer y de la bestia que la trae, el misterio de Babilonia, el misterio de la iniquidad, el misterio de la final trompeta.
En trabajos anteriores hemos dedicado tiempo a todos estos respectos, especialmente en los libros: "La Administración Apostólica de los Misterios de Dios" y "Los Misterios del Reino de los Cielos en las Parábolas del Señor Jesucristo", además de consideraciones, exhaustivas o no, de varios de los aspectos fundamentales de la economía divina, y del lugar central de Cristo y la Iglesia en ella, que se pueden ver en los escritos exegéticos, teológicos, antropológicos, cristológicos, pneumatológicos, soteriológicos, eclesiológicos, escatológicos, filosóficos y poéticos de este autor. Por eso, al tratar ahora un poco más acerca del necesariamente contemporáneo misterio de Israel, remito a los lectores a la ambientación complementaria de todo lo que ya antes de esto se ha tratado. No consideraremos este misterio in vacuo ni aisladamente, sino como algo que tiene necesariamente un apropiado lugar en la revelación divina y que no debe ser ignorado. El apóstol Pablo, en su sobresaliente epístola a los romanos, después de tratar de asuntos de primera magnitud acerca del evangelio, y un poco antes de considerar aspectos prácticos de la vida del cuerpo de Cristo, se ocupó del misterio de Israel escribiendo: "Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos:…" (Rom.11:25a). Si, pues, alguno piensa y siente que puede seguir ignorando esto, permítame decirle que yo personalmente, en conciencia y comisión[1], no puedo hacerlo. No quiero dejar de anunciar todo el consejo de Dios que me ha sido encomendado.
Así que pasaré inmediatamente, para esta hora coyuntural presente, a considerar el divino tema revelado de la elección de Israel, de su lugar en la estrategia divina, de su endurecimiento parcial en relación a la primera venida del Mesías en aras de la inclusión de los gentiles en el misterio de Cristo, y entonces, principalmente, por causa de la coyuntura presente, pasaremos a considerar de su restauración tras la trasgresión y defección, de su admisión tras la exclusión, y de su reinserción tras el desgajamiento. Ante el contexto complejo y completo del misterio de Israel en todas las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamentos, no podemos, basados en una interpretación in vacuo de la parábola mesiánica de los labradores malvados, pretender cerrar definitivamente el caso con una teología del reemplazo absoluto de Israel. Ciertamente el Mesías dijo: "Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él" (Mt.21:43); pero, por el contexto íntegro de las Escrituras, y por la sujeción del Mesías a ellas, debemos comprender también el status transitorio de tal declaración, y su objetivo aleccionador para Israel: para despertarlos a celos. Tal despertamiento es el objetivo de la declaración mesiánica, y no su exclusión definitiva de las irrevocables promesas divinas. Tales promesas es necesario considerar atentamente. Todas ellas eran las que el apóstol Pablo tenía presentes al escribir acerca del misterio de Israel a los gentiles en su carta a los romanos.
Escribía allí (Rom.11) Pablo: "Digo, pues…", (ya que en el capítulo 10 había hablado de la contradicción parcial y temporal de Israel frente al evangelio); "¿Ha desechado Dios a Su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín". (Es decir, las iglesias de Judea, Samaria y Galilea, y los convertidos cristianos regenerados de entre los judíos por toda la tierra y la historia, demuestran que el endurecimiento de Israel es apenas parcial y temporal). "No ha desechado Dios a Su pueblo, al cual desde antes conoció". (Y aquí emplea Pablo la misma expresión que usa en relación a la presciencia divina, a Su conocimiento anticipado, para la elección y predestinación de la Iglesia). "¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme? Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado 7000 hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra. ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos; como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy. Y David dice: Sea vuelto su convite en trampa y en red, en tropezadero y en retribución; sean oscurecidos sus ojos para que no vean, y agóbiales la espalda para siempre". (Tal pasaje proviene de un Salmo mesiánico, donde se profetiza que pondrían hiel por Su comida y que en Su sed le darían a beber vinagre, como aconteció con Jesucristo, Hijo de David. El Salmo 69:23b decía: "Y haz temblar continuamente sus lomos"; lo que Reina y Valera (1960) en Rom.11:10b traducen inconsecuentemente: "…para siempre"; pero debiera ser, como allá, apenas "continuamente". Aunque claro está que los rechazadores del Mesías, en cuanto personas, perecen para siempre; mas Israel, como nación, tiene por gracia un remanente constante que desembocará, por fin, en la conversión de la nación). Sigue Pablo: "Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su trasgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos". (El tropiezo de la nación de Israel no es para caída definitiva de la nación, pues un remanente suyo ha recibido al Mesías; pero la trasgresión de rechazar al Mesías en Su primera venida, dio lugar a que Dios también los provocara a celos, abriendo la puerta de la salvación a los gentiles, tal como lo había prometido por medio del Cántico de Moisés en Deuteronomio 32:21: "Ellos me movieron a celos con lo que no es Dios; me provocaron a ira con sus ídolos; Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es pueblo, los provocaré a ira con una nación insensata"; y muchas más cosas dice el Cántico de Moisés al respecto, añadiendo también allí que se retendría de raerlos por completo, para que sus enemigos no se vanagloriaran, y entonces se arrepentiría y haría expiación por ellos y los vengaría de sus enemigos, mandando a las naciones alabar aIsrael). Por eso continúa Pablo enseñando que la trasgresión de Israel resultó en la riqueza del mundo, y su defección en la riqueza de las naciones. Y evangelizaba también para provocar a Israel a celos para salvación. Y entonces exclama: "¿Cuánto más su plena restauración?" Si la trasgresión y la defección de Israel resultaron en riqueza para las naciones insensatas en su idolatría, ¡qué mejor será la plena restauración de Israel! Pablo, pues, espera la plena restauración de Israel, conforme al cuadro profético completo. Y añade: "Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?" Y asocia Pablo aquí la admisión de vuelta de Israel con el lenguaje profético de Ezequiel cuando Dios proclamó: "Así ha dicho Yahveh Adonai: He aquí Yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel. Y sabréis que Yo soy Yahveh, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío. Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que Yo Yahveh hablé, y lo hice, dice Yahveh" (Ezq.37:12-14), en el contexto de la Visión del valle de los huesos secos.
Vemos, pues, que Pablo hasta aquí ya ha hablado inspiradamente, y sobre la base de los profetas, de la admisión de Israel y su plena restauración. Por lo tanto, la teoría del reemplazo absoluto de Israel, no es consecuente con el tenor general de las Escrituras inspiradas. Continúa entonces Pablo hablando de la santidad de la masa restante de donde se tomaron las primicias, y de la santidad de las ramas, gracias a la raíz. No todas las ramas fueron desgajadas, pues debemos recordar el remanente constante; por lo tanto, mediante la fe, y por eso hablamos abiertamente delante de Israel, habrá una reinserción nacional, conforme a las promesas y al pacto de Dios para con Israel. El misterio de Israel tiene, pues, en su final, tres partes principales: (1) Por sus pecados, el pueblo escogido, Israel, sería endurecido en parte, y entonces corregido y esparcido; (2) Serían entonces provocados a celos cuando Dios tomase un pueblo para sí de entre los gentiles; (3) Israel sería entonces plenamente restaurado como nación, volviendo de la dispersión, admitido al recibir la vida que viene del Mesías por Su Espíritu, y reinsertado en el reino de Dios. Todo esto debido al llamamiento y don irrevocables de Dios, por causa de la promesa a los patriarcas, y del celo de Dios por Su propio Nombre.
En cuanto al actual retorno de Israel, que es la coyuntura presente, y lo que a esto sigue, debemos recordar varias profecías que atañen a la tercera parte del misterio referido. PorIsaíasdice Dios claramente: "En aquel tiempo el renuevo de Yahveh será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel. Y acontecerá que el que quedare en Sion, y el que fuere dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en Jerusalén estén registrados entre los vivientes, cuando el Señor lave las inmundicias de las hijas de Sion, y limpie la sangre de Jerusalén en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu de devastación…/…Acontecerá en aquel tiempo que la Raíz de Isaí, estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y Su habitación será gloriosa. Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Yahveh alzará otra vez Su mano para recobrar el remanente de Su pueblo que aún quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del mar. Y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra. Y se disipará la envidia de Efraín, y los enemigos de Judá serán destruidos. Efraín no tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín; sino que volarán sobre los hombros de los palestinos al occidente, saquearán también a los de oriente; Edom y Moab le servirán, y los hijos de Amón los obedecerán. Y secará Yahveh la lengua del mar de Egipto; y levantará Su mano con el poder de Su Espíritu sobre el río, y lo herirá en sus 7 brazos, y hará que pasen por él con sandalias. Y habrá camino para el remanente de Su pueblo, el que quedó de Asiria, de la manera que lo hubo para Israel el día que subió de la tierra de Egipto…/… Días vendrán cuando Jacob echará raíces, florecerá y echará renuevos Israel, y la faz del mundo llenará de fruto. ¿Acaso ha sido herido como el que lo hirió, o ha sido muerto como los que lo mataron? Con medida lo castigarás en sus vástagos. Él los remueve con Su recio viento en el día del aire solano. De esta manera, pues, será perdonada la iniquidad de Jacob, y este será todo el fruto, la remoción de su pecado; cuando haga todas las piedras del altar como piedras de cal desmenuzadas, y no se levanten los símbolos de Asera ni las imágenes del sol. Porque la ciudad fortificada será desolada, la ciudad habitada será abandonada y dejada como un desierto; allí pastará el becerro, allí tendrá su majada, y acabará sus ramas. Cuando sus ramas se sequen, serán quebradas; mujeres vendrán a encenderlas; porque aquel no es pueblo de entendimiento; por tanto, su Hacedor no tendrá de él misericordia, ni se compadecerá de él el que lo formó. Acontecerá en aquel día que trillará Yahveh desde el río Eufrates hasta el torrente de Egipto, y vosotros, hijos de Israel, seréis reunidos uno a uno. Acontecerá también en aquel día, que se tocará con gran trompeta, y vendrán los esparcidos en la tierra de Asiria, y los que habían sido desterrados a Egipto, y adorarán a Yahveh en el monte santo, en Jerusalén…/…Y los redimidos de Yahveh volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido…/…Del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré. Diré al norte: Da acá; y al sur: no detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra, todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice…/…He aquí éstos vendrán de lejos; y he aquí éstos del norte y del occidente, y éstos de la tierra de Sinim…tus edificadores vendrán aprisa…Alza tus ojos alrededor, y mira: todos éstos se han reunido, han venido a ti. Vivo Yo, dice Yahveh, que de todos, como de vestidura de honra, serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia. Porque tu tierra devastada, arruinada y desierta, ahora será estrecha por la multitud de los moradores, y tus destruidores serán apartados lejos. Y dirás en tu corazón: ¿Quién me engendró éstos? Porque yo había sido privada de hijos y estaba sola, peregrina y desterrada; ¿quién, pues, crió éstos? He aquí que yo había sido dejada sola; ¿dónde estaban éstos? Así dijo Yahveh Adonai: He aquí, Yo tenderé mis manos a las naciones, y a los pueblos levantaré mi bandera; y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros. Reyes serán tus ayos, y sus reinas sus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que Yo soy Yahveh, que no se avergonzarán los que esperan en Mi…/…Ciertamente volverán los redimidos de Yahveh; volverán a Sion cantando, y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas; tendrán gozo y alegría, y el dolor y el gemido huirán…/…De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin dinero seréis rescatados…/…Dice Yahveh Adonai, el que reúne a los dispersos de Israel: Aún juntaré sobre él sus congregados…/…Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos…¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes, y como palomas a sus ventanas? Ciertamente a Mi esperarán los de la costa, y las naves de Tarsis desde el principio, para traer tus hijos de lejos, su plata y su oro con ellos, al nombre de Yahveh tu Dios, y al Santo de Israel, que te ha glorificado. Y extranjeros edificarán tus muros, y sus reyes te servirán; porque en mi ira te castigué, mas en mi buena voluntad tendré de ti misericordia…/…Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones…/…Sacarédescendencia de Jacob, y de Judá heredero de mis montes; y mis escogidos poseerán por heredad la tierra, y mis siervos habitarán allí…/…¿Concebirála tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos. Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? Dijo Yahveh. Yo que hago engendrar, ¿impediré el nacimiento? Dice tu Dios…Y pondré entre ellos señal, y enviaré a los escapados de ellos a las naciones, a Tarsis, a Fut y Lud que disparan arco, a Tubal y a Javán, a las costas lejanas que no oyeron de Mí, ni vieron mi gloria; y publicarán mi gloria entre las naciones. Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a Yahveh…" (Is.4:2-4; 11:10-16; 27:6-13; 35:10; 43:5b-7; 49:12,17a,18-23; 51:11; 52:3b; 56:8; 60:4,8-10; 61:4; 65:9; 66:8b,9,19-20a).
La Raíz de Isaí, Jesucristo, el León de la tribu de Judá, Heredero de todas las cosas, ya ha sido puesta por Dios como pendón a todos los gentiles, y por eso Su Iglesia se encuentra en todas las naciones. Una vez castigado Israel por sus pecados e incredulidad, el Mesías, cual pendón a las naciones, envía apóstoles a Occidente, al Norte de África, al Asia Menor, a Siberia, a Grecia, y a las costas lejanas, a publicar la gloria divina, y a portar la señal divina que indique que es la hora para que se recoja a los dispersos de Israel de nuevo a su tierra. Incluso los gobiernos de las naciones, amigos de Israel, han de colaborar en este asunto, para que los israelitas regresen a Israel desde Irak, Egipto, Eritrea, Etiopía, Asia Central, Kuwait, Siria, Líbano y ultramar, etc.. Los entendidos del plan divino deben cooperar para que las legislaciones contemplen el ayudar y apoyar al retorno de los israelitas a su tierra. Y no solo desde los ámbitos gubernamentales, sino también desde la filantropía civil. Entonces vuelven los dispersos de Israel a su tierra desde el Oriente, el Occidente, el Norte y el Sur, desde Sefarad y los principados de Tarsis, y desde la China y sus países vecinos, desde el Aquilón y desde el Austro. Las ciudades de Israel ya han sido reedificadas, y lo seguirán siendo. Palestina estará bajo la sombra de Israel, Jordania cederá, los gentiles ayudarán. La nación ya ha nacido, y no está más dividida en dos reinos, sino que es una sola, y acoge a sus hijos que vuelven desde todas las procedencias, circunstancias y mezclas. Dios corrige entonces a sus enemigos y opresores. Todo esto lo podemos comprobar de Isaías.
Ahora bien, en pleno tiempo de cautiverio y dispersión babilónica, también por Jeremías profetizó Yahveh: "…Yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán. Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni serán menoscabadas, dice Yahveh.He aquí que vienen días, dice Yahveh, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En Sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y éste será Su nombre con el cual le llamarán: Yahveh, justicia nuestra.Por tanto, he aquí que vienen días, dice Yahveh, en que no dirán más: Vive Yahveh que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto, sino: Vive Yahveh que hizo subir y trajo la descendencia de Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde Yo los había echado; y habitarán en su tierra…/…Porque he aquí que vienen días, dice Yahveh, en que haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho Yahveh, y los traeré a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán. Estas, pues, son las palabras que habló Yahveh acerca de Israel y de Judá. Porque así ha dicho Yahveh: Hemos oído voz de temblor; de espanto, y no de paz. Inquirid ahora, y mirad si el varón da a luz; porque he visto que todo hombre tenía las manos sobre sus lomos, como mujer que está de parto, y se han vuelto pálidos todos los rostros. ¡Ah, cuán grande es aquel día! Tanto, que no hay otro semejante a él;tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado.En aquel día, dice Yahveh sabaot, Yo quebraré su yugo de tu cuello, y romperé tus coyundas, y extranjeros no lo volverán más a poner en servidumbre, sino que servirán a Yahveh su Dios y a David su Rey, a quien yo les levantaré.Tú, pues, siervo mío Jacob, no temas, dice Yahveh, ni te atemorices, Israel; porque he aquí Yo soy el que te salvo de lejos a ti y a tu descendencia de la tierra de cautividad; y Jacob volverá, descansará y vivirá tranquilo, y no habrá quien le espante. Porque Yo estoy contigo para salvarte, dice Yahveh, y destruiré a todas las naciones entre las cuales te esparcí; pero a ti no te destruiré, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo. Porque así ha dicho Yahveh: incurable es tu quebrantamiento, y dolorosa tu llaga. No hay quien juzgue tu causa para sanarte; no hay para ti medicamentos eficaces. Todos tus enamorados te olvidaron; no te buscan; porque como hiere un enemigo te herí, con azote de adversario cruel, a causa de la magnitud de tu maldad y de la multitud de tus pecados. ¿Por qué gritas a causa de tu quebrantamiento? Incurable es tu dolor, porque por la grandeza de tu iniquidad y por tus muchos pecados te he hecho esto. Pero serán confundidos todos los que te consumen; y todos tus adversarios, todos irán en cautiverio; hollados serán los que te hoyaron, y a todos los que hicieron presa de ti daré en presa. Mas Yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Yahveh; porque desechada te llamaron, diciendo; Esta es Sion, de la que nadie se acuerda. Así ha dicho Yahveh: he aquí Yo hago volver los cautivos de las tiendas de Jacob, y de sus tiendas tendré misericordia, y la ciudad será edificada sobre su colina,y el templo será asentado según su forma.Y saldrá de ellos acción de gracias, y voz de nación que está en regocijo, y los multiplicaré, y no serán disminuidos; los multiplicaré, y no serán menoscabados. Y serán sus hijos como antes, y su congregación delante de Mí será confirmada; y castigaré a todos sus opresores.De allí saldrá su príncipe, y de en medio de ella su señoreador; y le haré llegar delante cerca, y él se acercará a Mi; porque ¿quién es aquel que se atreve a acercarse a Mi? Dice Yahveh.Y me seréis por pueblo, y Yo seré vuestro Dios. He aquí que la tempestad de Yahveh sale con furor; la tempestad que se prepara, sobre la cabeza de los impíos reposará. No se calmará el ardor de la ira de Yahveh, hasta que haya hecho y cumplido los pensamientos de Su corazón;en el fin de los días entenderéis esto.En aquel tiempo, dice Yahveh, Yo seré por Dios a todas las familias de Israel, y ellas me serán a Mí por pueblo. Así ha dicho Yahveh: el pueblo que escapó de la espada halló gracia en el desierto, cuando Israel iba en busca de reposo. Yahveh se manifestó a mi hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. Aún te edificaré, y serás edificada, oh virgen de Israel; todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en alegres danzas. Aún plantarás viñas en los montes de Samaria; plantarán los que plantan, y disfrutarán de ellas.Porque habrá día en que clamarán los guardas en el Monte de Efraín: Levantaos y subamos a Sion, a Yahveh nuestro Dios.Porque así ha dicho Yahveh: regocijaos en Jacob con alegría, y dad voces de júbilo ala cabeza de naciones; haced oir, alabad,y decid:oh Yahveh, salva a Tu pueblo,el remanente de Israel. He aquí Yo los hago volver de la tierra del norte, y los reuniré de los fines de la tierra, y entre ellos ciegos y cojos, la mujer que está encinta y la que dio a luz juntamente; en gran compañía volverán acá. Irán con lloro, mas con misericordia los haré volver, y los haré andar junto a arroyos de aguas,por camino derecho en el cual no tropezarán; porque soy a Israel por Padre, y Efraín es mi primogénito.Oíd palabra de Yahveh, oh naciones, y hacedlo saber en las costas que están lejos, y decid:El que esparció a Israel lo reunirá y lo guardará, como el pastor a su rebaño. Porque Yahveh redimió a Jacob, lo redimió de mano del más fuerte que él. Y vendrán con gritos de gozo en lo alto de Sion, y correrán al bien de Yahveh, al pan, al vino, al aceite, y al ganado de las ovejas y de las vacas; y su alma será como huerto de riego, y nunca más tendrán dolor. Entonces la virgen se alegrará en la danza, los jóvenes y los viejos juntamente; y cambiaré su lloro en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor. Y el alma del sacerdote satisfaré con abundancia, y Mi pueblo será saciado de Mi bien, dice Yahveh. Así ha dicho Yahveh: Voz fue oída en Ramá, llanto y lloro amargo; Raquel que lamenta por sus hijos, y no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron. Así ha dicho Yahveh: reprime del llanto tu voz, y de las lágrimas tus ojos; porque salario hay para tu trabajo, dice Yahveh, y volverán de la tierra del enemigo.Esperanza hay también para tu porvenir, dice Yahveh, y los hijos volverán a su propia tierra. Escuchando, he oído a Efraín que se lamentaba: - me azotaste, y fui castigado como novillo indómito; conviérteme, y seré convertido, porque Tú eres Yahveh mi Dios. Porque después que me aparté tuve arrepentimiento, y después que reconocí mi falta, herí mi muslo; me avergoncé y me confundí, porque llevé la afrenta de mi juventud.- ¿No es Efraín hijo precioso para Mí? ¿No es niño en quien me deleito? Pues desde que hablé de él, me he acordado de él constantemente. Por eso Mis entrañas se conmovieron por él; ciertamente tendré de él misericordia, dice Yahveh.Establécete señales, ponte majanos altos, nota atentamente la calzada; vuélvete por el camino por donde fuiste, virgen de Israel, vuelve a estas tus ciudades.¿Hasta cuándo andarás errante, oh hija contumaz? Porque Yahveh creará una cosa nueva sobre la tierra: la mujer rodeará al varón. Así ha dicho Yahveh sabaot, Dios de Israel: Aún dirán esta palabra en tierra de Judá y en sus ciudades, cuando Yo haga volver sus cautivos: Yahveh te bendiga, oh morada de justicia, oh monte santo. Y habitará allí Judá, y también en todas sus ciudades labradores, y los que van con rebaño. Porque satisfaré el alma cansada, y saciaré a toda alma entristecida. En esto me desperté, y vi, y mi sueño me fue agradable. He aquí vienen días, dice Yahveh, en que sembraré la casa de Israel y la casa de Judá de simiente de hombre y de simiente de animal. Y así como tuve cuidado de ellos para arrancar y derribar, y trastornar y perder y afligir, tendré cuidado de ellos para edificar y plantar, dice Yahveh. En aquellos días no dirán más: los padres comieron las uvas agrias y los dientes de los hijos tienen la dentera, sino que cada cual morirá por su propia maldad; los dientes de todo hombre que comiere las uvas agrias, tendrán la dentera.He aquí que viene días, dice Yahveh, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron Mi pacto, aunque Yo fui como un marido para ellos, dice Yahveh. Pero éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Yahveh: Daré Mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y Yo seré a ellos por Dios, y ellos Me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: conoce a Yahveh; porque todos Me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Yahveh; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.Así ha dicho Yahveh, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Yahveh sabaot es Su nombre: Si faltaren estas leyes delante de Mi, dice Yahveh, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de Mi eternamente. Así ha dicho Yahveh: Si los cielos arriba se pueden medir, y explorarse abajo los fundamentos de la tierra, también Yo desecharé toda la descendencia de Israel por todo lo que hicieron, dice Yahveh. He aquí que vienen días, dice Yahveh, en que la ciudad será edificada a Yahveh, desde la torre de Hananeel hasta la puerta del Ángulo. Y saldrá más allá el cordel de la medida delante de él sobre el collado de Gareb, y rodeará a Goa. Y todo el valle de los cuerpos muertos y de la ceniza, y todas las llanuras hasta el arroyo de Cedrón, hasta la esquina de la puerta de los caballos al oriente, será santo a Yahveh; no será arrancada ni destruida más para siempre…He aquí que Yo los reuniré de todas las tierras a las cuales los eché con Mi furor, y con Mi enojo e indignación grande; y los haré volver a este lugar, y los haré habitar seguramente; y Me serán por pueblo, y Yo seré a ellos por Dios.Y les daré un corazón, y un camino, para que Me teman perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos. Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de Mí. Y me alegraré con ellos haciéndoles bien, y los plantaré en esta tierra en verdad, de todo Mi corazón y de toda Mi alma.Porque así ha dicho Yahveh: Como traje sobre este pueblo todo este gran mal, así traeré sobre ellos todo el bien que acerca de ellos hablo. Y poseerán heredad en esta tierra de la cual vosotros decís: está desierta, sin hombres y sin animales, es entregada en manos de los caldeos. Heredades comprarán por dinero, y harán escritura y la sellarán y pondrán testigos, en tierra de Benjamín y en los contornos de Jerusalén, y en las ciudades de Judá; y en las ciudades de las montañas, y en las ciudades de la Sefela, y en las ciudades del Neguev; porque Yo haré regresar sus cautivos, dice Yahveh.
[CONTINUARÁ, DIOS MEDIANTE]
[1] La segunda noche de la Conferencia de Contagem del año 2007, el Señor Jesús me visitó en sueños y me entregó una caja de herramientas sobre las que sobresalía una llave inglesa, y me dijo: - el retorno de Israel.- Entonces desperté. Pero, además, el ministerio del cuerpo de Cristo no puede ignorar el neotestamentario misterio de Israel (Rom.11:25), sino que debe anunciar todo el consejo de Dios (Hchs.20:27; .Is.66:19,20;Jer.31:7-10).
Vamos a 1ª a Timoteo 4:12: "Ninguno tenga en poco tu juventud, si no sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza".
Pienso
que se entiende muy clara cada palabra hasta donde dice: amor: pero
luego dice otra palabra, que es, de entre todas las seis, la carga del
Espíritu para la presente consideración. Es la palabra "espíritu" (en
minúscula); luego menciona fe y pureza. Pero hay algo que se llama
"espíritu" en minúscula; y me gusta que esté en minúscula, por que está
involucrando al espíritu de la persona.
¿En qué espíritu está la persona?. Hay algo que se llama aquí "espíritu".
Sé ejemplo de...espíritu. La carga específica es: sé ejemplo en espíritu. ¿ En qué espìritu estoy?, ¿en qué espìritu està la persona?. ¿Què es eso del espìritu? Sé ejemplo en espìritu.
De eso también se habla en Lucas 9:51-56.
Estas
cosas se disciernen precisamente con el espirìtu. Esto existe y es
precioso; pero es algo que no tiene sabor exterior, que no tiene color,
pero que en el ámbito espiritual es preciosísimo.
El espíritu se aprecia con el espíritu. Recibes en tu espíritu la
capacidad de tocar el espíritu; el espíritu toca el espìritu; nuestro
espìritu toca el espìritu de la persona, de la comunidad, de la época.
Existe,
pues, algo misterioso que es el espìritu, y es de gran valor; las
personas se tocan en el espìritu. No se tocan meramente en el cuerpo,
la mente, la emoción, sino que se tocan en el espìritu.
Nuestro espìritu percibe en qué espìritu está la persona; si está en un espìritu luminoso, o si está en un espìrtu tenebroso.
Leemos en Lucas acerca de Jesús: "Mas no le recibieron porque su aspecto era como de ir a Jerusalén".
Por causa de ese espìritu no le recibieron. ¡Cómo se sufre cuando no se es recibido!. Pero es fàcil cuando somos recibidos.
Los discípulos se enardecieron cuando vieron al Señor siendo injuriado;
ellos incluso hasta tenìan fe con ardor, como para decir: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elias, y los consuma?
Pero escuchen lo que les respondió el Señor Jesús en el v.55: "Vosotros no sabéis de qué espìritu sois".
¡Que contraste de espíritu!.
¿De
qué espiritu sois? ¿Qué espíritu están canalizando? ¿A qué espìritu
están dando lugar en el ambiente? ¿Qué espíritu está contaminando?
Jesús les habla de tal manera, para aclararles en qué espíritu están, y también para cambiarles de espíritu.
El Señor no va a juzgar a unos con el paradigma de otros, sino que tiene en cuenta el paradigma de cada uno.
La declaración seria es: Vosotros no sabéis de qué espiritu sois.
A veces uno no se da cuenta en qué espíritu está. No es cuestión
meramente de palabras y apariencias; aparentemente hasta se puede ser
muy "bíblico", pero muchas veces no se está en el espíritu correcto. Sé ejemplo en espíritu.
Entonces, las personas que son espirituales, disciernen el espíritu. A
veces se es fácilmente engañado por las apariencias; pero los que son
personas que tienen el espíritu ya entrenado para discernir el espìritu
de las cosas, el espìritu que se està moviendo en el ambiente, se dan
perfectamente cuenta cómo y hacia dónde se están llevando el agua para
el molino ajeno. A veces hay una aparente calma, pero se discierne que
hay algo en el ambiente; como suele decirse: "una calma chicha".
Este
asunto es de sumo valor para Dios: En qué espíritu se hacen las cosas,
en qué espìritu se expresan las palabras; porque en realidad es como si
uno pudiera ser de varios espíritus, según la ocasión. Cuando el Señor
dice: de qué espíritu sois, es como si dijera:
-ustedes no se dan cuenta la clase espíritu, tan diferente a mí, que
les tocó. A veces no nos damos cuenta qué espíritu nos ha tocado y en
qué espíritu estamos; y a veces no queremos darnos cuenta, aunque
nuestra conciencia nos advierte muy debajito que no estamos en el
espíritu correcto.
La Palabra de Dios nos dice que existen contaminaciones de carne y de espíritu.
De
eso podemos leer, por ejemplo, en 2ª a Corintios 7:1. Así que las cosas
de la carne nos contaminan,; pero también hay contaminación de
espíritu. En el libro de Job se habla de que el paladar degusta las
palabras; es como si fuese un paladar espiritual. No solamente hay,
pues, contaminación de carne, sino también de espíritu. Si yo no estoy
en el Espíritu de Cristo, entonces yo mismo puedo contaminar. A veces contaminamos, y a veces podemos también ser contaminados.
A
veces, en cierto ambiente, se mueve determinado espíritu. Podemos decir
que en cada sociedad, en cada grupo, se mueve un determinado tipo de
espíritu. Por eso el Señor, en Apocalipsis, habla de los ángeles de las
iglesias; pues cada iglesia y cada época está en un determinado
espíritu y en una determinada tónica que se manifiesta en su respectivo
liderazgo.
A
veces todo esto puede ser muy sutil. Suceden las cosas, siendo
influencia la clase de espíritu en que estamos. ¿De qué espíritu somos?
Nuestro espíritu debe ser purificado.
Nuestro entendimiento a veces se queda corto para interpretar las cosas del espíritu.
Pero cuando tu espíritu ha sido entrenado por Dios, entonces tú puedes discernir en el espíritu.
Miremos también Efesios 4:22-24.
En el v.23 dice: "Renovados en el espìritu de vuestra mente".
Nuestra mente puede ser renovada o contaminada. A veces vivimos bajo
paradigmas y sentimientos de opresión. A veces somos muy duros, o a
veces muy laxos.
El
Señor tenía y tiene equilibrio entre la gracia y la verdad. Como
necesitamos aprender a ser verdaderos, llenos de gracia y de verdad. El
señor Jesús logró combinar en Él la gracia y la verdad. ¡Que espíritu
tan equilibrado!, no contaminado, sino libertador.
Observemos
siempre qué espíritu está circulando, y vigilemos si nuestra mente o
sentimientos están siendo contaminados. ¿En qué espìritu se está
actuando? Jesús dijo: vosotros no siempre lo sabeis. A Laodicea mandó
escribir que no se daba cuenta de ser cuitada y miserable y de estar
ciega y desnuda.
Cuando Jesús iba a Jerusalén, sabía para qué iba; por eso pudo perdonar a los samaritanos.
Si estamos en un buen espìritu, nos podemos ayudar mutuamente.
Pero Satanás es como un roedor que quiere siempre dañar el ambiente.
El enemigo quiere siempre dañarnos el espìritu; el diablo quiere dañar el espìritu de la comunidad.
Pero
debemos ser como Isaak, que aunque repetidamente los filisteos le
anegaron los pozos, él continuaba abriendo pozos hasta que no se los
pudieron anegar más. Debemos ser como Isaac, figura de Cristo, para no
permitir que Satanás nos mantenga presos de un mal espíritu.
Limpiémosnos de toda contaminación de carne y de espìritu.
Yahveh Elohim es el Dios Eterno,[1]Uno
y Trino[i][2],
cuyo Verbo Divino, igual a Sí, el Hijo eterno de Dios, Su propia Imagen y
resplandor de Su gloria, por Quien Dios se revela[3],
es el arquetipo conforme al cual fue creado el hombre. Cuando Elohim dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme
a nuestra semejanza[ii][4], tal imagen y semejanza es el Hijo de Dios[5].
El hombre sería, pues, corporativo[6],
destinado a la relación estrecha con el Hijo de Dios[7],
conteniéndolo como vida para vivir por Èl[8],
y configurándose a Su imagen y semejanza para expresar Su gloria[9].
Adam, el primer hombre[10],
fue, pues, figura del que habrìa de venir[11].
Eva[12], entonces,
figura de su mìstica esposa[13],
tomada de su costado mientras él pasaba por el sueño profundo, para ser su
asistente compañera y coheredera, su ayuda idónea, carne de su carne y hueso de
sus huesos[14]. La
vida del hombre sería la del Árbol de la Vida[15],
corporificación de la vida divina que está con el Padre y es Su Hijo[16].
Al venderse el hombre al pecado y quedar bajo su poder y el de Satanás y el de
la muerte[17], Yahveh
Elohim prometió una Simiente de la Mujer
que aplastaría la cabeza de la serpiente aunque fuese herida en el calcañar[18].
Vencería, pues, al pecado y a la muerte, al mundo y al diablo con su séquito.
También Yahveh Elohim cubrió la desnudez del hombre con las túnicas de pieles
de un sacrificio que prefiguraba el del Cordero de Dios[19].Por eso Abel[20]se
acogió por la fe a este sacrificio para poder ser acepto ante Dios, y lo fue en
lugar de Caín[21]
que apenas se confió en el fruto de su propia labor, lo cual es siempre
insuficiente para reparar la ofensa de lesa majestad cometida contra Dios, Su
santidad, justicia y gloria[22].
Desde Adam en el Edén y desde
Abel, los hombres comenzaron a entender y usar el valor protector del
sacrificio propiciatorio[23].
A esta fe se acogió Set [24]
y su hijo Enós[25],
comenzando éste último, como frágil mortal, a invocar el hombre de Yahveh. Enós
fue el gran sacerdote antediluviano que enseñó a la humanidad primigenia la
invocación a Yahveh; es, pues, figura del Sumo Sacerdote[26].
Caín, no obstante, salió y huyó de la presencia de Yahveh Elohim, tornándose Nod el errante y edificando con sus
descendientes su propia civilización cainita, enajenada ahora del Único Dios
Verdadero[27]. Aunque
Caín mató a Abel, no pudo evitar que éste fuese sustituido por Set[28].
De Enós setita vino luego el séptimo desde Adam, el profeta que anduvo con
Dios, Enoksetita, arrebatado por Elohim[29].
Éste Enok setita profetizó diciendo: “He
aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio
contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías
que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los impíos han hablado
contra Él”[30].Y por este profeta vino luego, por Matusalem[31]
y Lamek setita[32], Noé[33],
que construyó inmediatamente antes del Diluvio el arca salvadora que
prefiguraba al Salvador[34].
Este Noé hizo pacto con Dios, el cual fue bendecido como Dios de Sem, hijo de Noé, que acoge en sus
tiendas al engrandecido Jafet[35].
Por los semitas vino Abraham[36]
a quien Dios prometió que por su simiente bendeciría a las familias de la
tierra[37].
Isaak, hijo de Abraham, prefiguró a
aquella Simiente de Abraham por quien serían bendecidas las familias de la
Tierra[38].
La Simiente de Abraham sería, pues,
la antigua Simiente de la Mujer, prometida para vencer el imperio de la
serpiente. Isaak y su hijo Jacob I Israel recibieron la confirmación de las
promesas hechas por Dios a Abraham[39].
Sara prefiguró el Nuevo Pacto, e Isaak al nacido por el Espíritu. Agar
prefiguró al viejo pacto en la carne, e Ismael al nacido de ésta[40].
De Israel nació, pues, el pueblo de Israel según la carne, formado por las Doce
Tribus; pero en medio de este Israel, se fue formando el Israel Espiritual, el
verdadero Israel, circuncidado de corazón, con aquellos verdaderos creyentes en
el Dios de Abraham y en su simiente prometida que bendeciría a las naciones,
formado por los fieles y los profetas[41].
Jacob I Israel, antes de morir,
inspirado por el Espíritu de Dios, profetizó a sus doce hijos. Entre ellos
profetizó a Judá que no sería quebrado el cetro de Judá hasta
que vinieraSilo[42],
es decir, el Enviado, Aquella Simiente de la Mujer y Simiente de Abraham
prometida, prefigurado en Adam, Cabeza de la Humanidad. Que no sería quitado el
Legislador de entre sus piernas.
Silo, pues, el Enviado, el Ungido, el Mesías, el Cristo, sería el verdadero Legislador,
y vendría del linaje de Judá.
Yhaveh Elohim llamó y envió
entonces a Moisés por medio del cual
realizó con Israel y sus prosélitos, los términos de la Antigua Alianza que
entregaba al hombre mandamientos a la carne, para demostrarle a éste la necesidad
de una mayor liberación. Mas junto a los mandamientos colocó Dios las fiestas,
y los sacrificios que cubrían sus pecados, prefigurando éstos, sacrificios y
fiestas, incluido el sábado, la Gesta del futuro Mesías, el Ungido, el Cristo,
aquella Simiente de la Mujer, y Simiente de Abraham, aquel Silo del Linaje de
Judá[43].
Lo transitorio y pasajero de la Antigua Alianza lo enseñó Moisés al profetizar
que Dios enviaría después de él a Un
Profeta como él, que le salvaría la palabra de Dios, y que quien no oyese a
ese Profeta, las palabras que El nos hablaría de parte de Dios, sería
desarraigado del pueblo[44].
En tiempos de Moisés también profetizó Balaam que saldría Estrella de Jacob y se levantaría Cetro de Israel[45].
La simiente de la mujer que aplastaría al dragón, la Simiente de Abraham por
quien serían bendecidas las familias de la tierra, las naciones, la Estrella de
Jacob, el Enviado, o Silo, del Linaje de Judá, Legislador de entre sus piernas,
sería, pues, el Profeta anunciado por Moisés que hablaría las palabras de Dios
que nadie podría desatender sin gravísimo peligro, y quien sería el verdadero
Cetro de Israel.
Antes de que ese Cetro comenzase
a ser más proyectado proféticamente, el Verbo de Dios, en una de sus salidas
desde la eternidad como el Ángel de
Yhaveh que apareció a Moisés en la zarza como el Dios de Abraham, de Isaak
y de Jacob[46], y que
había aparecido a Agar como el Viviente que Ve[47],
y que luchó como Dios con Jacob en forma de varón[48],
Éste, en otra de sus salidas desde la eternidad[49],
así como acompañó a Israel en el desierto cual Angel de Yhaveh y Roca herida
dadora de aguas[50], Éste
apareció a Josué como Príncipe de los Ejército de Yhaveh introduciéndoles en la
Tierra Prometida[51], figura
de la plenitud de Cristo[52].
Josué, como Conquistador, prefiguraba al Mesías; y por eso la semejanza de su
nombre con el de Jesús. Y el Ángel
de Yahveh también apareció al pueblo de Israel Boquim, en el tiempo de los
Jueces, confirmándoles el Pacto[53].
Era el mismo que había hablado a Job desde un torbellino[54],
como hablaba a los patriarcas antes de èl[55].
Fue Aquel que apareció a la madre de Sansón y a su padre Manoa[56].
Habiendo Samuel establecido la monarquía hebrea[57],
y habiendo sido escogido David[58]como rey según el corazón de Dios, prometió
Dios a David que de su descendencia levantaría al Cristo. Que David mismo, por
haber derramado mucha sangre, no le levantaría casa a Dios pero que el Hijo de David, Éste sí le levantaría
Casa a Dios, y Dios le sería a Él por Padre, y Él le sería a Dios por Hijo, y
Su trono seria eternamente[59].
Salomón, pues, en figura tipológica,
como hijo de David, edificó el templo en Jerusalén[60];
pero el verdadero Hijo de David que le edificaría el verdadero templo no hecho
con manos humanas, sería el Mesías, el Cristo, el Ungido, el Enviado, Silo del
Linaje de Judá, Cetro de Israel, Estrella de Jacob, el Profeta, Simiente de
Abraham y Simiente de la Mujer, ahora descendiente del rey David y edificador
de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, verdadera Casa de Dios, formada por
israelitas y gentiles[61],
así como el templo de Salomón fue edificado con madera de Israel y de los
gentiles allegada a Israel por Jope[62],
hoy Tel-Aviv, entrada internacional a Israel de los gentiles, lugar donde el
apóstol Pedro recibió en visión orden de Dios de abrir las puertas de la
Iglesia Cristiana a los gentiles, tal como Jesús de Belem y Nazareth había
ordenado a sus discípulos ir, después de a Jerusalem, a Judea y a Samaria,
también hasta lo último de la Tierra para hacerle discípulos, de modo que la
bendición de Abraham alcanzase a los gentiles según la promesa de Dios[63].
También otros profetas profetizaron acerca de la Bendición a los gentiles por
medio del Mesías de Israel. Y así como cuando Salomón terminó de edificar el
templo e introdujo el Arca del Pacto mientras 120 sacerdotes tocaban sus
trompetas[64], así
también 120 discípulos del Mesías testificaron del descenso del Espíritu Santo
a la Iglesia Cristiana, Casa de Dios, a partir de Jerusalem[65].
Por eso profetizó David por el Espíritu Santo con las
siguientes palabras postreras: “Habrá un
Justo que gobierne entre los hombres, que gobierne en el temor de Dios. Será
como la luz de la mañana, como el resplandor del sol en una mañana sin nubes,
como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra”[66].
David, siendo profeta, ya quien Dios le
había prometido que de su descendencia levantaría al Cristo[67],
hablando inspiradamente por Su Espìritu[68],
profetizó que sería traicionado[69],
horadados sus manos y sus pies, escupido, golpeado, mofado, abandonado a la sed
con vinagre, clamando a Dios ante el abandono[70],
pero que en la muerte su cuerpo descansaría sin ver la corrupción pues su alma
no sería dejada en el Seol = Hades[71];
entonces, pues, resucitaría y se sentaría a la diestra del Padre, hasta que
todos sus enemigos le fuesen puestos por estrado de sus pies[72].
También profetizó Job al decir que aún deshecha su piel en la
muerte, aún en su carne vería a su Redentor[73].
Salomón también lo prefiguró en el Amado de la Amada
en el Cantar de los Cantares.
De Éste Simiente de la Mujer, Simiente
de Abraham para bendición de las familias de la Tierra, Estrella de Jacob, Silo
del Linaje de Judá, Legislador de entre sus piernas, Profeta anunciado por
Moisés, Hijo de David prefigurado y también por él profetizado, de Éste
profetizaron también los profetas de Israel y de Judá. Isaías profetizó que la virgen daría a luz un niño, cuyo nombre Emanuel significa Dios con nosotros[74];
que tal niño nacería como Hijo que nos era dado y cuyo nombre sería Admirable,
Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz que reinaría eternamente
sin lìmites[75]. Que
saldría una vara del tronco de Isaí,
y un vástago retoñaría de sus raíces. Y reposaría sobre Él el séptuple Espíritu
de Yahveh quien le haría entender diligente en Su temor. No juzgaría según la
vista de sus ojos, ni argüiría por lo que oyeran sus oídos, sino que juzgaría
con justicia a los pobres, y argüiría con equidad por los mansos de la tierra,
hiriéndola con la espada de Su boca. La justicia y fidelidad serían cinto de
Sus lomos; y en Su reino hasta los animales estarían en paz entre sí y con los
hombres. La Raiz de Isaí sería Pendón a los pueblos, y los gentiles lo
buscarían[76].
También profetizó Isaías con estas palabras: “He aquí que para justicia reinará un rey y príncipes presidirán en
juicio. Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio
contra el turbión; como arroyos de aguas en tierras de sequedad, como sombra de
gran peñasco en tierra calurosa”[77].Profetizó también que Dios mismo vendría y la
lengua del mudo sería abierta, el ciego vería y el cojo andaría y saltaría de
gozo y el sordo oiría, y que habría Calzada y Camino de Santidad desde Su
venida[78].
Mas sería precursado por una voz del desierto, Juan el Bautista[79],
que le prepararía el camino y le enderezaría las sendas[80].
También profetizó Isaìas: “He aquí mi
siervo; yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he
puesto sobre èl mi Espìritu; él traerá justicia a las naciones. No gritará, ni
alzará su voz, ni la hará oír en las calles. No quebrará la caña cascada, ni
apagará el pabilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia. No se
cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas
esperarán su ley…. Yo Yahveh te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano;
te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por Luz de las naciones, para que
abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de
casas de prisión a los que moran en tinieblas”[81].
Y más profetizó Isaías diciendo: “He aquí
que mi siervo será prosperad, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy
en alto. Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los
hombres su parecer, y su hermosura que la de los hijos de los hombres, así
asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque
verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído.
¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿ Y sobre quièn se ha manifestado el brazo
de Yahveh? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no
hay parecer en èl, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le
deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores,
experimentado en quebrantos; y como que escondimos de Él el rostro, fue
menospreciado y no lo estimamos. Ciertamente llevó El nuestras enfermedades, y
sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios
y abatido. Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros
pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros
curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por
su camino, mas Yahveh cargó en Él el pecado de todos nosotros. Angustiado Él y
afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja
delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por
juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de
la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso
con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca
hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Yahveh quiso
quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en
expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de
Yahveh será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y
quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y
llevará las iniquidades de ellos. Por tanto, Yo le daré parte con los grandes,
y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la
muerte, y fue contado entre los pecadores, habiendo El llevado el pecado de
muchos, y orado por los transgresores”[82].
También Isaías, prefigurando al Mesías, profetizó con las siguientes palabras:
“El Espíritu de Yahveh está sobre Mi,
porque me ungió Yahveh; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos,
a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a
los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de
Yahveh, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los
enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sión se les dé gloria en lugar de
ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu
angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Yahveh, para
gloria suya”[83]. Y
también Isaías, en el capítulo 63 de su libro, habla inspiradamente acerca de
la venida del Señor para pisar el lagar[84].
El profeta Jeremías profetizó diciendo:
“He aquí que vienen días, dice Yahveh, en
que levantaré a David Renuevo Justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso,
y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel
habitará confiado; y éste será su nombre con el cual le llamarán: Yahveh
Justicia Nuestra”[85].
Igualmente Jeremías anunció de parte de Dios que El haría un Nuevo Pacto, que
daría Su ley en la mente y la escribirìa en el corazón, y que sería conocido
hasta del más pequeño de los hermanos, y que perdonaría la maldad de su pueblo
sin acordarse ya más de su pecado[86].
Como también el profeta Ezequiel anunció de parte de Dios que El quitaría el
corazón de piedra y daría corazón de carne, y espíritu nuevo, haciendo andar en
Sus estatutos, y colocando Su Espìritu dentro de Su pueblo[87].
Ezequiel vio al Hijo del Hombre en la gloria divina en medio de los querubines[88].
Oseas profetizó que Dios nos daría
vida después de dos días y que al tercer día nos resucitaría y viviríamos
delante de Él[89]. Joel profetizó que quien invocare el
nombre del Señor sería salvo, y que El derramaría de Su Espíritu[90].
Jonás sirvió de señal al volver
prácticamente de la muerte al tercer día[91].
Miqueas profetizó como Isaías acerca
del reino de Yahveh y anunció la venida y sufrimientos del Mesías diciendo: “Con vara herirán en la mejilla al rey de
Israel. Pero tú, Belèn Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá,
de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el
principio, desde los días de la eternidad. Pero los dejará hasta el tiempo que
dé a luz la que ha de dar a luz; y el remanente de sus hermanos se volverá con
los hijos de Israel. Y Él estará, y apacentará con poder de Yahveh, con
grandeza del nombre de Yahveh su Dios; y morarán seguros, porque ahora será
engrandecido hasta los fines de la tierra. Y éste será nuestra paz”[92].
Habacuc vio su venida gloriosa con rayos brillante de
luz[93].
Prácticamente casi todos los profetas hablaron de ese día glorioso final. Hageo profetizó diciendo: “Porque así dice Yahveh Sabaot: De aquí a poco yo haré temblar los
cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las
naciones y vendrá el Deseado de todas las naciones”[94].
El profeta Daniel en Babilonia, Media y
Persia profetizó acerca del Mesías y su reino[95].
Interpretando el sueño de Nabucodonosor[96]
vio que una Piedra no cortada con mano de hombre destruía la estatua que
representaba la historia de los imperios mundiales, y crecía cual el Monte del
Reino de los Santos del Altìsimo. También vio Daniel al Hijo del Hombre en una
nube recibiendo del Anciano de Días el reino tras los imperios mundiales. Vio
su sufrimiento a manos de un Vil, y la muerte del Mesìas, no por sí, tras los
69 septenarios contados a partir de la orden de Artajerjes[97]
de restaurar y edificar Jerusalem. Vio el reino y la resurrección[98].
Zacarías también profetizó de su primera venida humilde y para
sufrir, y también de su segunda venida gloriosa para juzgar y reinar. Anunció
Zacarías así: “Alègrate mucho, hija de
Sión; da voces de júbilo, hija de Jerusalem; he aquí que tu rey vendrá a ti,
justo y salvador, humilde, cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de
asna. Y de Efraim destruiré los carros, y los caballos de Jerusalem, y los
arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones, y su señorío
será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la Tierra. Y tú también
por la sangre de tu pacto serás salva; Yo he sacado tus presos de la cisterna
en que no hay agua”[99].
Y también anunció Yahveh por Zacarías diciendo: “Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi
salario treinta piezas de plata… ¡Hermoso precio con que me han apreciado!....”[100].
Y dijo también: “Mirarán a mi, a quien
traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él
como quien se aflige por el primogénito”[101],
Y también: “Se afirmarán sus pies en
aquel día sobre el monte de los olivos, que está enfrente de Jerusalem al
oriente… Y vendrá Yahveh mi Dios, y con él todos los santos… Y Yahveh será rey
sobre toda la tierra”[102].
Malaquìastambién lo anuncia y a su mensajero, así: “He aquí yo envío mi mensajero, el cual
preparará el camino delante de Mi; y vendrá súbitamente a Su templo el Señor a
quien vosotros buscáis, y el Angel del Pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí
viene, ha dicho Yahveh Sabaot”[103].
[10] Adam de Edén, también conocido entre los
antiguos como Atumu, Atum, Tum, Alulim, Aloros, Mula, Tanna-Kumpok, Tiki-ahua,
Kuksu, Ask, Tuglay, Sihai, Unkulunkulu, Pelasgo, Foroneo.
[20] Abel de Quedem, hijo de Adam, conocido en el
Catálogo de Beroso como Alaparos, hijo de Aloros. En los priemas Weld-Blundell
62 y 444, de los sumerios, es llamado Alalgar, o Alagar. En otros lugares se le
llama Amilabés.
[21] Caín Nod, conocido entre los sumerios como
Kidunnusakinkin, según el prima Weld-Blundell 62. Quizá también conocido por
los antiguos nórdicos como Imer, y su esposa Belsta. En Jubileos 4:9 la esposa
de Caín es llamada Awan; y según el Liber Antiquitatum 2:2 es llamada Temec.
Otros la llaman Saye, o Asaoúl, o Eswt.
[29] Gn.5:18-24; 1Cr.1:3; Lc.3:37; Heb.11:5; Judas
Tadeo Lebeo 1:14,15; La tradición arcaica acerca del profeta Enok setita
aparece también en los Catálogos de Grandes Personajes Antediluvianos del año
2400 antes de Cristo, es decir, el año humano 1920 desde Adam, en la época de
Taré, encontrados por Weld-Blundell. El Catálogo W.B.444 hace mención de Enok
setita llamámdolo Enmenduranna de Sipar, ocupando también el séptimo puesto del
Catálogo, al igual que en Génesis y Judas Tadeo Lebeo que presenta a Enok
setita como séptimo desde Adam. El Catálogo W.B.62 coloca a Enmenduranna de
Sipar en el octavo lugar, pues incrusta otros personajes y cambia de lugar a
algunos. Enmenduranna también es llamado Emenduranki, y el Catálogo de Beroso
lo llama Evedoranjos de Pautibibla. En el Catálogo de Beroso, Evedoranjos de
Pautibibla ocupa también el séptimo lugar como en Génesis, Judas Tadeo Lebeo y
W.B.444. Batibira y Pautibibla son equivalentes; lo cual puede verse al
comparar entre sí los Catálogos W.B.444, W.B.62 y Beroso. La tradición arcaica
presenta a este personaje del que nos ocupamos, como hombre recto amado del
Cielo, profeta que recibe revelaciones y a quien son comunicados los secretos,
además de gran astrónomo y matemático, trasladado a los Cielos, líder
sacerdotal antediluviano y escriba. Dícese que sus escritos fueron preservados
por Matusalem y que sobrevivieron al Diluvio [4Enok92:1]. El Eclesiástico 44:16
lo llama “ejemplo de ciencia para todas las generaciones”. El sacerdote caldeo
Beroso escribió de él en tiempos de Alejandro Magno, en el año 275 a.C.; es
decir, en el año humano 4045 desde Adam. En el período intertestamentario las
tradiciones enoquianas pasaron legendarias al llamado Libro 1 de Enok. También
existen los Libros 2, 3, 4, 5 y 6 llamados de Enok. El Libro 1 de Enok se ha
conservado en etiópico y griego; el Libro 2 de Enok en eslavo; el Libro 3 de
Enok, sin embargo, no trata del Enok terrenal, sino de las visiones de la
Merkabah contempladas por el rabino Ismael, el cual dice que en su visita al
Cielo se encontró con Enok el hijo de Jared en la forma de Metatrón. El Libro 4
de Enok son fragmentos arameos. El Libro 5 de Enok son fragmentos coptos. Estos
dos últimos se relacionan con el primero. El Libro 6 de Enok consiste de
fragmentos en copto sahídico hallados en Asuán en 1909 y publicados por Munier.
También hay noticias de la tradición enoquiana en los Textos del Qumram,
principalmente de la Cueva 4. La Pistis Sofía también se refiere a Enok como
escritor. Mahoma, en el Corán, se refiere a Enok como el sabio. Ver también
[Jubileos 4:16-29]. El Liber Antiquitatum (1:15) llama a los hermanos de Enok:
Lead, Anac, Soboa y Yetar; y a sus hermanas: Tetseco y Lesse.