El Blog

Calendario

<<   Junio 2009    
LMMiJVSD
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30      

Categorías

Sindicación

Enlaces

Alojado en
ZoomBlog

(8) LA RENOVACIÓN

Por Gino Iafrancesco V. - 5 de Junio, 2009, 15:20, Categoría: General

LAS PR0VISIONES DE LA RESURRECCIÓN Y LA ASCENCIÓN (8):



LA RENOVACIÓN  



Localidad de Teusaquillo  

(4 de mayo  2007) 

(Gino Iafrancesco V) 
 

Vamos a dar continuidad a lo que hemos estado viendo en estos viernes sobre las provisiones de la resurrección; especialmente la parte de hoy está íntimamente entrelazada como continuidad del capítulo anterior que vimos  sobre la regeneración. Vamos a orar. 

Querido Padre: te damos gracias que  por tu infinita bondad nos has concedido llegar hasta aquí; te rogamos Señor que podamos seguir recibiendo de tu compasión, el Espíritu que brote de tu compasión para que podamos levantarnos para Ti, levantarnos de todas nuestras caídas y fracasos, levantarnos Señor de nuestros hábitos, levantarnos de nuestro nivel para un nivel más elevados; no nos dejes estancados Señor, atráenos a Ti, que podamos en Espíritu superarnos a nosotros mismos, superar al mundo y al diablo, y la carne por medio del Espíritu Santo; te pedimos que a través de su sangre seas con nosotros, con tu Espíritu, que podamos leer tu palabra con verdadero aprecio, con el verdadero deseo de caminar en el Espíritu, que no seamos solamente oidores olvidadizos, sino personas que de todo corazón quieren tu socorro para caminar contigo; en el nombre del Señor Jesús, amén! 

Entonces, hermanos, vamos a abrir de nuevo la palabra del Señor como la vez pasada, en la epístola que el apóstol Pablo le escribió a Tito, donde nos habíamos detenido en una primera expresión y ahora necesitamos pasar a la expresión siguiente. En el capítulo 3 de esta epístola de Pablo a Tito, habíamos leído desde los versos 4 hasta el 7; volvamos a leerlos para tener el contexto más inmediato y dar continuidad con la ayuda del Señor: "Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por", primero, "por su misericordia", segundo, "por el lavamiento de la regeneración" y tercero "y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna". Entonces nos habíamos detenido en este pasaje, viendo como la provisión completa del Señor tiene un desarrollo progresivo en la medida que vamos poniendo nuestro pie en ella, como los israelitas tenían que poner su pie en la tierra que el Señor les había dado; El ya les dio la tierra, pero ellos tenían que poner el pie y no ser negligentes en poner el pie en la tierra, para que la tierra efectivamente pudiera ser posesión de ellos; aunque Dios se la había dado, sólo cuando ellos la disfrutaran podían decir que efectivamente la tenían y habían aprovechado lo que Dios les había provisto, porque a veces la provisión inmensa y grande de Dios no la aprovechamos toda, a veces solamente aprovechamos un poco; por eso necesitamos ver los distintos niveles de la provisión de Dios, las provisiones de la cruz y las provisiones de la resurrección.  

Habíamos visto que habla de una salvación y vemos que esta salvación, cuando dice aquí Pablo, como leímos, "nos salvó",  no se refiere solamente al primer aspecto inicial de la salvación, al aspecto jurídico del perdón, lo cual está incluido, claro que sí, cuando dice: "nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia", entonces ahí está el perdón de Dios, ahí está la justificación por la fe, está el aspecto jurídico de la salvación; es decir que cambia nuestra posición jurídica y objetiva delante del justo juicio de Dios; pero el interés de Dios no es solamente cambiar nuestra posición objetiva exterior jurídicamente en su presencia; El también quiere cambiarnos a nosotros mismos; por eso la salvación de Dios tiene otros aspectos, por eso no se contentó Dios solamente con perdonarnos, sino que nos regeneró en el inicio de la regeneración; claro que ese inicio de la regeneración, o de la nueva vida de Dios, el Espíritu del Señor, la vida eterna, la naturaleza divina que viene de su vida, vienen a nuestro espíritu; pero eso es lo inicial; el objetivo de Dios  es que de nuestro espíritu, la vida divina pase a nuestra alma y la vida divina pase también a nuestros cuerpos mortales, y la vida divina nos dé también un cuerpo glorioso de resurrección y nos edifique como un solo cuerpo glorioso para el Señor; todo eso es parte de la gran salvación de Dios; la salvación no es sólo el perdón y que no nos vamos para el infierno definitivamente; la salvación es que somos librados también de nosotros mismos, somos librados del mundo, somos librados de Satanás, somos establecidos, trasladados al reino de su amado Hijo y estamos en ese reino en el espíritu y también ese reino toma posesión de nuestra alma y nuestra alma toma posesión de la vida y del reino y también nuestro cuerpo, y también la naturaleza será libertada de la esclavitud de corrupción para que participe con nosotros y nosotros con la naturaleza en una tierra nueva y en un cielo nuevo; o sea, la gran salvación de Dios es grande, pero comienza, la regeneración comienza en nuestro espíritu; entonces esa era la parte siguiente del aspecto orgánico después del  jurídico donde dice en segundo lugar, después del primero, "por su misericordia", el segundo "por el lavamiento de la regeneración"; o sea que la regeneración, el nuevo nacimiento, pone en nosotros la vida del Señor y la vida del Señor es una vida que fluye, la vida del Señor, como dijo el Señor Jesús, "el que a mi viene, de su interior correrán ríos de agua viva" y explica San Juan por el Espíritu Santo: esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en El; pero entonces la palabra clave en este contexto en el que estamos hablando es la palabra griega "ek", de su interior, o sea, "desde" su interior, el correr del fluir de los ríos del Espíritu, es desde el espíritu, pero es hacia el atrio también, pasando por el lugar santo; el fluir de Dios viene desde el lugar santísimo y la intención de Dios es que pase por el lugar santo, pase por el atrio y salga a las naciones; por eso no podremos morir en la consumación final del plan de Dios, de nuevo, porque aquí ya estudiamos Apocalipsis, una figura apocalíptica al final del capítulo 21 y en el 22, prácticamente comenzando el 22 vamos a llegar allí desde el verso 1, a lo que dice aquí: "Después me mostró un río limpio de agua de vida"; estas son las aguas vivas del Espíritu; ya había mostrado la gloria de Dios, había mostrado al Cordero en el trono del Padre y ahora muestra al Espíritu en el río: "me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal";  tal es la pureza que el Señor quiere dispensarnos, "que salía",  y esa palabra es el dispensarse de Dios, "salía", salía del corazón de Dios, debajo de su trono hacia nosotros, "ek", "desde", "salía del trono de Dios y del Cordero".

Quiero llamarles la atención a este fluir desde el lugar más íntimo, desde el lugar central, desde la capital del universo, desde el trono de Dios; debajo del trono fluía el río de agua limpia, ese río venía hacia la ciudad, iba pasando por en medio de la calle de la ciudad, que es una sola calle que desciende como rampas a los alrededores de esa pirámide que es la Nueva Jerusalén; la Nueva Jerusalén es como una pirámide con alto, largo y ancho iguales; es exactamente una pirámide; aquí está el trono y desciende una calle y por en medio de la calle desciende el río y el árbol de la vida que es como una vid al lado y lado del río, va descendiendo también para alimentación y luego llega y el río sale de la ciudad hacia fuera; lo mismo para el Milenio de la misma manera. 

Vamos a mirar primero estas figuras, porque las figuras exteriores nos ayudan a entender la experiencias interiores. Vamos al libro de Ezequiel, al capítulo 47; vamos a ver la figura ahora respecto del Milenio; aquella fue respecto de la Nueva Jerusalén; ahora, en el capítulo 47 de Ezequiel, donde la Sociedad Bíblica le llamó "Las aguas salutíferas", también como estas aguas que acabamos de leer en la Nueva Jerusalén, ahora en el Milenio "Me hizo volver luego a le entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa; o sea, salían era de la casa y pasaban por debajo del umbral, "hacia el oriente, porque la fachada de la casa estaba al oriente", porque el templo tenía la puerta en el oriente, porque nos orientamos por el oriente, "y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar"; o sea que ustedes imagínense allá en Jerusalén, ustedes ven el Mar Muerto,  subiendo del Mar Muerto una línea perpendicular hacia arriba al Río Jordán, subiendo un poquito donde desemboca el Río Jordán en el Mar Muerto, si usted toma hacia la izquierda, o sea hacia el mar occidental que es el Mediterráneo, el llamado el Gran Mar, entonces va subiendo, allá cerca de donde desemboca el Jordán, un poquito hacia donde está Jericó, y de Jericó se sube hacia Jerusalén y en Jerusalén está la casa de Dios; entonces el río, aunque realmente son dos ríos, pero aquí el primero está describiendo la parte que él vio, aunque él mencionó que había dos ríos, pero quien los describe es Zacarías, por cuanto Ezequiel está describiendo la parte oriental del río, el primer río que es descrito, desciende entonces desde Jerusalén y baja hacia el Arabá, baja hasta el nivel del mar muerto, porque cuando usted viene andando desde Jerusalén hasta Jericó, más o menos a mitad del camino, subiendo a la montaña es el mar occidental, el Mediterráneo, pero hacia el mar muerto sigue bajando unos 400 metros y llega por debajo del nivel del mar Mediterráneo; baja y sigue por todo el Arabá hasta descender al Mar Rojo que va a dar hacia el Océano Índico. Entonces el río desciende primero hacia el oriente hasta llegar al nivel del Arabá y limpia el Mar Muerto, va a vivificar el Mar Muerto, va a criar peces en el Mar Muerto, como lo vamos a ver ahora, y sigue bajando, bajando, y purifica el Océano Índico y el Pacífico. Y el otro río que dice Zacarías va hacia el Mar Occidental, o sea el Mediterráneo y purifica el Océano Atlántico, porque estos mares van a ser afectados en las copas de la ira; por lo tanto, en el Milenio necesitan ser purificados por los ríos que salen del trono, de la casa de Dios en Jerusalén; uno hacia el occidente y luego hacia el sur, y el otro hacia el oriente.  

Vamos a leer primero la parte del oriente que está en el capítulo 47 de Ezequiel y dice al final del verso 2: "y vi que las aguas salían del lado derecho", o sea hacia el sur, como lo dice al final del verso 2, del lado derecho de la casa, al sur del altar. "Y me sacó por el camino de la puerta del norte, y me hizo dar la vuelta por el camino exterior, fuera de la puerta, al camino de la que mira al oriente"; entonces ya está imaginando que él salió de la ciudad y subió hacia el norte por fuera, por el camino de afuera, porque la ciudad está rodeada por un camino hasta hoy, y luego en vez de seguir al norte él vio desde el oriente, entonces dice acá: "y vi que las aguas salían del lado derecho", porque si usted está mirando al oriente, entonces el lado derecho es el sur, o sea que la diestra queda al sur; al norte queda la siniestra.  

Verso 3: "Y salió el varón hacia el oriente, llevando un cordel en su mano; y midió mil codos, y me hizo pasar por las aguas hasta los tobillos. Midió otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta las rodillas. Midió luego otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta los lomos. Midió otros mil, y era ya un río que yo no podía pasar"; noten el fluir de Dios, cada vez es más fuerte, qué maravilla! "porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado". Lo  que ahora es un desierto, después del Mar Muerto, es el desierto del Arabá, es como el fondo de un río anchísimo; va a ser este río, qué maravilla! Y luego dice: "Y me dijo: ¿Has visto, hijo de hombre?" ; o sea, esto es para ver, por eso la pregunta: ¿Has visto? Esto es lo que Dios va a hacer. "Después me llevó, y me hizo volver por la ribera del río", él fue descendiendo, ahora va por la ribera, fue hasta la ribera occidental  porque la ribera oriental es la de Moab y la ribera occidental es la de Israel; en esa ribera occidental, abajo donde comienza el Mar Muerto, allí está lo que era Sodoma y Gomorra; comienza a subir un poquito y allí está lo que era Zoar desde donde después más adelante Abraham miró hacia abajo y Lot fue bajando; sigue subiendo por el borde oriental del Mar Muerto y llegamos a lo que era Masada; sigue subiendo y ya cuando está por llegar al norte, está Engadí, hoy se le llama Enguedi, pero en la Biblia se le llama Engadí; después llegando al norte mismo del Mar Muerto está cerca el Qumram y en la desembocadura está Keila; entonces leo esto para que entendamos aquí lo que vamos a leer.  

Verso 7: "Y volviendo yo", porque él vio hasta donde llegaban las aguas, el Señor le mostró hasta abajo, "vi que en la ribera del río había muchísimos árboles a uno y otro lado". Hoy es desierto, pero había muchísimos árboles; Dios le mostró la vida, eso es lo que hace el Señor, El introduce vida en el desierto, todo esto es para entender la figura de lo que quiere decir la renovación. "Y me dijo: Estas aguas salen a la región del oriente"; o sea, primero es desde Jerusalén al oriente hasta el pie del monte de los olivos, y entre el monte Moriah donde está Jerusalén y el monte de los olivos al oriente, está el valle de Cedrón o el arroyo de Cedrón; por ahí descienden las aguas que empiezan a dividirse, bajando, bajando hacia el Arabá; entonces dice aquí: "salen a la región del oriente, y descenderán al Arabá, y entrarán en el mar"; o sea, el mar muerto, y luego continúa por el Arabáhacia el mar Rojo al sur, sobre el Golfo de Akaba, donde está Eilat, donde era Ezión-Geber; allí desembocará el río para sanar las aguas; "y entrarán en el mar; y entradas en el mar, recibirán sanidad las aguas. Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ríos...", ya él dijo que habían dos ríos, pero el segundo él no lo describe; él supo que habían dos, aquí menciona a los dos, pero no describe sino uno; el otro lo describe Zacarías, él describe los dos; pero aquí nos damos cuenta de  que Ezequiel sabía que habían dos, pero está describiendo sólo uno, y dice: "vivirá" . "Toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ríos, vivirá";  entonces, cuando habla de alma viviente, digamos los animalitos, viven; pero hablando ya espiritualmente, nuestras almas son renovadas, vivificadas, o sea, esto es figura de la renovación en el Espíritu Santo. Seguimos: "Y toda alma viviente que nadare por donde quiera que entraren estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces"; ahora lo que hay es como si fuera un charco salado, que es el Mar Muerto, donde no hay ni un pez; pero dice: "habrá muchísimos peces  por haber entrado allá esta agua, y recibirán sanidad, y vivirá todo lo que entrare en este río". Que maravilla! "Y junto a él", o sea a la ribera del río, "estarán los pescadores"; ahora no hay pescadores, ahora procuran traer aguas por mangueras, y en un rinconcito del desierto, ahí donde está la montaña que sube y arriba del Arabá y a la subidita a la esquina de la montaña ahí está En-gadí donde se escondía David; y ahora hay como una especie de bases allí, con plantaciones, con agua que traen en mangueras; dice que desde ahí comenzarán los tendedores de redes de pescadores que van a pescar en ese río. Qué maravilla. Y dice: "desde En-gadi hasta En-eglaim", o sea, toda la ribera occidental desde arriba hasta abajo, desde la parte montañosa, esa montaña que va al sur, que va bajando y sigue bajando, son las montañas que son de Seir, se llaman los montes de Esaú; entonces todo eso va a ser vivificado y dice: "será su tendedero de redes, y por sus especies serán los peces tan numerosos como los peces del Mar Grande. Sus pantanos y sus lagunas no se sanearán; quedarán para salinas. Y junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas nunca caerán, ni faltará su fruto. A su tiempo madurará, porque sus aguas salen del santuario, y su fruto será para comer, y su hoja para medicina". ¿Se dan cuenta como ya en el Milenio comienza a anticiparse la Nueva Jerusalén? Lo que vimos en Apocalipsis es el cielo nuevo, la tierra nueva y la Nueva Jerusalén; lo que vemos en Ezequiel es el Milenio.  

Ahora vamos a Zacarías para completar el cuadro y luego sí pasamos a la aplicación espiritual.  Zacarías capítulo 14 versículo 8: "Acontecerá también en aquel día..."; si ustedes se dan cuenta por el capítulo, que es la introducción del Milenio,  lo que aparece al comienzo del capítulo es la séptima taza, corresponde la séptima taza de la ira, la número siete y ya para el final establecer el Milenio; los reinos del mundo vinieron a ser del Señor. "Acontecerá también en aquel día que saldrán de Jerusalén aguas vivas, la mitad de ellas hacia el mar oriental"; o sea, éstas fueron las que vio Ezequiel; "y la otra mitad...", porque Ezequiel dijo que había dos ríos, pero él no describió el otro, sólo uno; aquí está el otro: "y la otra mitad hacia el mar occidental, en verano y en invierno", no importa la estación, haga frío o haga calor, siempre habrá aguas; entonces es una figura exterior de lo que también es una experiencia espiritual interior.  

El hermano Watchman Nee interpretaba espiritual y físicamente la Nueva Jerusalén; el hermano Witness Lee interpretaba sólo espiritualmente; yo me inclino más a pensar como el hermano Watcham Nee, porque a lo espiritual Dios lo hace representar también en lo material; y las dos cosas existen, porque el hombre que Dios quiso que existiera no es sólo espíritu; es espíritu, alma y cuerpo; entonces este fluir del río de Dios es una figura del fluir del Espíritu; digamos que es la parte exterior que representa el fluir interior; entonces Jesús habló también de un río de aguas vivas interiores, porque El habló que el verdadero templo es el Señor Jesús. Acuérdense que ellos adoraban en aquel templo y la samaritana dijo: nuestros padres adoraron en este monte, pero ustedes los judíos dicen que en aquel templo; pero Jesús le dijo: Mujer, créeme, la hora viene cuando ni en este templo, ni en Jerusalén,  adoraréis al Padre, porque Dios es Espíritu, y los que le adoran es necesario que le adoren en espíritu. Entonces El mostró que hay una realidad espiritual, y la exterior simboliza la interior; pero hay una realidad interior espiritual que se corresponde, lógico, con el ambiente exterior; porque nuestro ser será integral, e incluso con cuerpos glorificados que tendrán su propio medio; ¿amén?  

Ahora vamos a ver otra tipología, para después pasar al Nuevo Testamento. Vamos al Libro de Crónicas, al Libro 2º de Crónicas, al capítulo 5, para ver otro tipo de tipología aquí en relación a este fluir del dispensarse de Dios en Espíritu a nuestro ser. En el capítulo 5 se describe el traslado del Arca por el Hijo de David al lugar santísimo en el templo; el hijo de David es Salomón, que es figura de Cristo; y una de las cosas tenía que hacer el hijo de David era construirle casa al Padre. Dios le había dicho a David: Mira David tú has derramado mucha sangre, tú no me edificarás casa, pero tu hijo que nacerá de ti, él me edificará casa; entonces Salomón le edificó casa, pero eso es apenas una figura de la edificación del cuerpo de Cristo por el verdadero Hijo de David que es el Señor Jesús, el Señor Jesús es el verdadero Hijo de David que edifica el cuerpo de Cristo que es el verdadero templo de Dios; pero aquella era la figura material de la realidad espiritual, que entonces nos sirve como sombra, como figura, como maqueta para discernir las cosas espiritual. Entonces en este capítulo 5 Salomón lidera la entronización del Arca en el lugar santísimo, que quiere decir la formación de Cristo en la iglesia, que es lo que lidera el Señor Jesús: que Él se forme en su iglesia; y en medio de todos los detalles, que son muchos y no tenemos tiempo de considerarlos en detalle hoy, vamos a detenernos un poquito desde el verso 7 y vamos a leer hasta el 9: "Y los sacerdotes..."; ahora todos nosotros somos sacerdotes y debemos colaborar con la entronización de Cristo. Dice así: "Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehová en su lugar"; o sea, el lugar del Señor es el lugar primero, el lugar central, el lugar de preeminencia; nunca debemos hacer nada que le quite a Él esa preeminencia; y cuando lo hacemos, debemos pedir perdón y desagraviar al Señor. Entonces luego dice aquí: "en el santuario de la casa"; ese es su lugar, ahí metieron el Arca, "en el lugar santísimo, bajo las alas de los querubines"; podríamos decir que esto se inicia con la regeneración. Cuando somos regenerados, el Señor viene a nuestro espíritu; pero miren el versículo 9, pero leamos desde el 8: "pues los querubines extendían alas sobre el lugar del arca"; los querubines son los guardianes que están los extremos porque Dios habla sobre el propiciatorio bajo las alas de los querubines, en el lugar santísimo; allí se declara Dios, allí es donde Dios nos habla, en el lugar más íntimo; "y los querubines cubrían por encima así el arca como sus barras".  Estas barras son las barras del Arca; o sea que el Arca tenía que tener en sus extremos abajo, unas argollas por las cuales se pasaban las barras con las cuales los levitas cargaban elArca; el peso del Arca sobre los corazones de los levitas hacía que el Arca fuera llevada; o sea que esas barras nos hablan del desplazamiento del Arca, del mover del Espíritu, del mover, de la circulación de Dios; el Arca no era estática, el Arca debía circular, el Arca debía correr, el Arca debía presidir; de hecho, cuando iba a haber una guerra, ellos llevaban el Arca, y con sólo el Arca ya los enemigos salían disparados; o sea, el Arca no está para quedarse quieta, el Arca tiene que circular; y miren donde empieza la circulación, miren el verso 9, pongan atención al verso 9 que es muy significativo: "E hicieron salir las barras, de modo que se viesen las cabezas de las barras del arca delante del lugar santísimo"; o sea, en el lugar santo, "mas no se veían desde fuera, y allí están hasta hoy";  o sea, hasta cuando Samuel con Natán y Gad completaron este libro de Crónicas, este libro se llama "Las Crónicas de Samuel, Natán y Gad"; la historia que está en el libro de Samuel, los libros que se llaman de Samuel fueron escritos por Samuel, Natán y Gad; Reyes fue escrito por Jeremías y Baruc, y Crónicas fue escrito por Nehemías, pero basado en esas crónicas anteriores que vienen desde Samuel, se repiten otra vez en Crónicas; el testimonio cercano fue el de Samuel, y las crónicas de Samuel las completó Natán y las completó Gad; y luego, basados en otros testimonios de los profetas contemporáneos a los hechos, Jeremías, con Baruk, escribió el libro de Reyes; y luego, basado en esos testimonios, Nehemías volvió a contar la historia en Crónicas; o sea, el testimonio viene desde la época de Samuel y llega hasta Nehemías. 

Dice aquí en el verso 9: "hicieron salir las barras"; o sea, las barras que representan la movilidad, la circulación, daban señal en el lugar santo, pero no se veían desde afuera porque había un velo; quiere decir que es como si las dos barras empujaran el velo un poquito y ese turupito que formaban las cabezas de las barras hacia fuera eran la señal de la presencia del Arca; esto es muy significativo, hermanos, esto todo es muy significativo, estas barras representan lo mismo que el río, porque el río representa el fluir, el dispensarse de Dios desde el lugar santísimo hacia el lugar santo, hacia el atrio, hacia el exterior; o sea, el fluir de Dios de adentro hacia fuera, es lo mismo, las dos barras representan la movilidad del Arca, el fluir del Arca, la circulación del Arca; y esas barras empujaban el velo de manera que señalaban al lugar santo la dirección del Arca, ¿me comprenden? ¿Qué dirección tenía el Arca? quiere decir que en nuestro espíritu nosotros recibimos la dirección hacia nuestra alma; por eso vamos a ver que hay un aspecto que es la regeneración inicial, que es para la regeneración total en la resurrección, y hay un aspecto que es la renovación que comienza en el espíritu, comienza en el lugar santísimo, pero tiene que pasar al alma. El objetivo de Dios es que lo que recibimos en el Señor y fluye en el espíritu, pase también al lugar santo; y por eso las barras mostraban la dirección del Arca en el lugar santísimo; no se veían, pero se discernía hacia donde se dirigía el arca; esa es una experiencia espiritual; nuestro espíritu es el que recibe la dirección, y la pasa ¿a quién? a nuestra alma; nuestra alma debe interpretar la dirección del Espíritu. A veces el Espíritu de Dios se mueve en nuestro espíritu y no sabemos que es lo que El nos está avisando, ¿por qué esa revolución?, ahí tenemos que orar hasta poder interpretar, para que el Espíritu alumbre los ojos de nuestro entendimiento, porque el entendimiento corresponde al nivel del alma y a veces no entendemos qué sucede en nuestro interior.  

A veces las hermanas van a profetizar; al principio no saben cual es la frase que tienen que decir; está el mover del Espíritu en el espíritu hasta que el alma interpreta la primera frase, la segunda, la tercera, la cuarta, y así pasó del santísimo al santo; es la circulación, es como las barras mostrando como el Señor dirige de adentro hacia fuera.  

Ahora vamos a ver eso en el Nuevo Testamento, porque primero vimos la tipología, porque la tipología está para ayudarnos. Pasemos a 1ª a los Corintios, vamos al capítulo 14, vamos a leerlo desde el versículo 9. Ya desde el  capítulo 12, pasando hasta el 14, son capítulos de tratamiento de las manifestaciones carismáticas del Espíritu. La vez pasada hicimos mención de las diferentes manifestaciones del Espíritu; y en estos capítulos, la vez pasada nos detuvimos en el 12; hoy nos detendremos en el 14, en esta sección de 1ª a los Corintios, que es una carta para poner en orden las cosas prácticas de la iglesia en la localidad; el aspecto carismático está siendo puesto en orden aquí. Leamos desde el 9, verso 9 del capítulo 14; entonces dice así: "Así también vosotros, si por la lengua no diereis palabra bien comprensible, ¿cómo se entenderá lo que decías? Porque hablaréis al aire". Está hablando del don de lenguas; o sea, hay una oración en el espíritu, hay un gemir en el espíritu, que cuando colaboramos con él, como dice la palabra: Abre tu boca y yo la llenaré, te produce otras lenguas, y tú hablas por el Espíritu en otras lenguas, y hablas a Dios; pero si no se te entiende, ni tú entiendes, es como si hablaras al aire; entonces ¿qué hay que hacer? Miren lo que sigue diciendo: "Tantas clases de idiomas hay, seguramente, en el mundo, y ninguno de ellos carece de significado. Pero si yo ignoro el valor de las palabras (o sea, el significado, el sentido espiritual) seré como extranjero para el que habla, y el que habla será como extranjero para mi. Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia. Por lo cual, el que habla en lengua extraña (o sea que el Espíritu se manifiesta en su espíritu, hasta el punto que incluso le da otro idioma, ¿qué debe hacer?) pida en oración poder interpretarla"; o sea, ¿cuál es la dirección apostólica por el Espíritu Santo? Que no se quede el dispensarse de Dios solamente en nuestro espíritu, sino que intercedamos al Señor para que ese fluir pase a nuestra alma, pase a nuestro entendimiento, para poder interpretar con la mente, que tiene sede en el alma, para poder interpretar el movimiento del Espíritu en nuestro interior y pueda iluminar los ojos de nuestro entendimiento, de manera que podamos interpretar hacia donde nos conduce el Espíritu; interpretar, o sea, abrirle espacio al río que viene desde el lugar santísimo para que corra también hacia el alma, así como aquellas dos barras salen del santísimo e indican la dirección en el lugar santo; así también, cuando el Espíritu se mueve en nuestro interior y no sabemos de qué se trata, debemos parar, interceder hasta entender que es lo que está pasando, entender al Señor; no solamente quedarnos con aquella percepción que el espíritu percibe, pero a veces la mente está engrosada, es como una cañería que está tupida, que está trabada y hay que limpiarla para que pueda fluir de adentro hacia fuera el río y pueda llevarnos a nivel de los tobillos, después de las rodillas hasta los lomos y luego nadar en el río, ser llevados por el río. Entonces sigue diciendo acá: "El que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla".  Dios quiere que nosotros le abramos espacio al fluir del Espíritu que viene desde el interior hacia el exterior; y sigue diciendo: "Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento. Porque si bendices sólo con el espíritu, el que ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias? Pues no sabe lo que has dicho. Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero otro no es edificado. Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida". El hablaba en lengua desconocida, en privado, pero en la iglesia lo importante es edificar; o sea que el fluir del Espíritu, el fluir de la vida es para edificar, para eso es la vida, para edificación, ¿amén? Entonces aquí en este pasaje nos damos cuenta del querer de Dios; el querer de Dios es que el dispensarse de Dios, el Padre en plenitud, que vino plenamente en el Hijo, la plenitud de la Deidad corporalmente, como se sintió movido nuestro hermano Manolito a leer de la plenitud de la Deidad en el Hijo, ahora el Padre y el Hijo vienen a hacer morada en nosotros; pero vienen primeramente a nuestro espíritu, pero no quieren quedarse atrapados en nuestro espíritu, así como el germen de trigo no quiere quedarse atrapado en las cáscaras duras del grano de trigo. Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, no da fruto, pero si se abre, se pudre el grano de trigo, se abre la puerta, se rasga el velo, se muere el grano de trigo, la vida empieza a florecer  y empieza a salir la plantita. Así nosotros hemos recibido al Señor, pero nadie ve la plantita porque nosotros con nuestra personalidad fuerte la tenemos encerrada; entonces hay que abrir espacio para que las riquezas que recibimos del Espíritu  pasen a través de la brecha que abre la cruz, el velo que se rasga entre el santísimo y el santo, ¿para qué? para que pueda haber una circulación de Dios, de adentro hacia fuera. Dice: "oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento"; y si no logro interpretar, voy a orar hasta poder interpretar; o sea que las cosas pasen de adentro hacia fuera; eso es lo que Jesús dijo: El que a mi viene, de su interior correrán ríos de agua viva y eso dijo el Espíritu que recibiríamos los que creyésemos; pero dice: "de", "ek", o sea, desde el interior, es decir, del espíritu.  

Ahora llegamos a una palabra nueva, que es la palabra "renovación", que tiene que ver con el paso del Espíritu de Dios desde nuestro espíritu a nuestra alma; esa es la renovación; la regeneración comienza cuando la vida divina que estaba sólo en Dios, que vino a nosotros en Cristo, y el que tiene a Cristo tiene la vida, y El sopló su Espíritu para entrar en nosotros; entonces cuando la vida divina, el Espíritu de Dios, vino a nuestro espíritu, se hizo un solo espíritu con nosotros, ahí nacimos de nuevo, del Espíritu, esa es la regeneración, o sea, el comienzo de la regeneración; fuimos regenerados en espíritu con el objetivo de que también nuestra alma, y nuestro cuerpo definitivamente en el día de la resurrección, también participen de la vida nueva de Dios; entonces por eso Jesús habla también de la regeneración como la resurrección, pero comienza en el espíritu, y tiene que pasar por el alma. Cuando comienza en el espíritu, esa es la regeneración en cuanto a nuevo nacimiento, la primera parte de la regeneración; pero cuando del espíritu pasa hacia el alma, eso se llama "renovación"; o sea que la renovación es cuando el correr del río ya pasó para el lugar santísimo; ahí es donde brota y pasa para el lugar santo, para nuestra alma, o sea para nuestra mente, para nuestro entendimiento, para nuestros sentimientos, para nuestra voluntad; ahí es cuando somos renovados, pero claro que la renovación comienza en el espíritu y vamos a ver eso en el Salmo 51, inicialmente; vamos allí y vamos a ver el comienzo de la renovación por el Espíritu Santo en nuestro espíritu.  

Vamos a leer por lo menos la primera parte de este Salmo que nos ayuda mucho porque David pecó, el título que está en letras chiquitas, que está debajo del título de las Sociedades Bíblicas, es parte del texto sagrad; a veces los hermanos van a leer un Salmo y se olvidan de leer esa letra chiquita, pueden olvidarse de leer el título; por ejemplo, las Sociedades Bíblicas dicen: "Arrepentimiento y plegaria pidiendo purificación"; bueno, eso fueron las Sociedades Bíblicas, pero el texto sagrado, el texto masorético, el texto hebreo, no lo pone en letras más chiquitas, sino en letras iguales al resto del texto, eso es inspirado también; no se salte las letritas porque esas letritas lo ubican a usted en el contexto. Y dice allí: "Al músico principal. Salmo de Vida, cuando después que se llegó a Betsabé, vino a él, Natán el profeta"; o sea, David pecó, envió a la muerte a un hombre de una manera solapada, lo puso en lo más difícil de la batalla para quedarse con su esposa, después que adulteró con ella; ese fue un pecado grave de David; él pecó y en esa ocasión cuando Natán lo reprendió y él se arrepintió, ahí fue cuando escribió este Salmo. Si usted no lee ese pedacito, no va a entender mejor el Salmo; entonces ahí dice: "Ten piedad de mi, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad (o sea, él sabía que eso es maldad) y límpiame de mi pecado";  le pone los puntos a las íes; él no dice: era que yo era debilito, no, él le llama maldad y le llama pecado. Hay que ponerle los puntos a las ies; esos arrepentimientos así a groso modo no son verdaderos; hay que confesar las cosas como son y pedir perdón, para  alcanzar entonces así misericordia. "Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, (no sólo contra Urías) contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos, para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio". Reconoce que él pecó, para honrar la palabra de Dios; la palabra de Dios le llama a eso pecado y Dios es justo en sus juicios y David no va a insistir en lo de él, sino que va a aceptar el paradigma de Dios y no va estar en el propio. "He aquí, en maldad he sido formado"; esto fue lo que vio Pablo en Romanos 7, "en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre"; como quien dice, heredé la naturaleza pecaminosa y he aquí que se manifestó en lo que yo soy y en lo que he hecho. "He aquí, tu amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. Purifícame". Aquí en el título de las Sociedades Bíblicas se refiere sólo al principio que es el aspecto jurídico; pero la oración de David va más allá del aspecto jurídico de la purificación; miren: "Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve. Hazme oír gozo y alegría (porque estaba bien abatido) y se recrearán los huesos que has abatido." Ahí es vivificado el cuerpo mortal, aún los huesos, ¿se dan cuenta? ese es el atrio. "Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades. Crea en mí", allí está, ya llegó, pasando de afuera para dentro. Cuando habla de los huesos abatidos está hablando del atrio, pero ahora va pasando al santo y al santísimo, habla del corazón y por fin llega al espíritu, entonces dice: "Crea en mi,. Oh Dios, un corazón limpio, y renueva (noten que la renovación comienza en el espíritu) un espíritu recto dentro de mi"; ese mi, es el alma, pero dentro de su alma está su espíritu. Cuando dice: renueva un espíritu recto dentro de mi, quiere decir que la renovación comienza por el espíritu, porque primero la regeneración es la base de la renovación; si Cristo no resucita, no viene el Espíritu; si no viene el Espíritu no comienza la regeneración, y mucho menos la renovación. Primero el Padre salió a nosotros en el Hijo, y el Padre y el Hijo vinieron a nosotros por su Espíritu, y su Espíritu vino a nuestro espíritu, nos hizo nacer de nuevo, y ahí comenzó la regeneración; ahí fuimos regenerados en el espíritu rumbo a la regeneración total de la resurrección, pero comenzó en el espíritu; pero ahora del espíritu tiene que fluir la renovación y dice: renueva un espíritu recto dentro de mí; esa rectitud es la función de la conciencia en el espíritu; o sea que la renovación comienza por la conciencia. Si la persona no tiene conciencia de lo que está mal, si sus paradigmas no son los mismos del Señor, el Señor le dice malo y yo le digo bueno, y a lo que El le dice bueno, yo le digo malo, entonces vamos en direcciones distintas. Arrepentirse es tomar la dirección del Señor y ver las cosas como El las ve y poner los puntos en las ies como el Espíritu los pone; ahí hay un verdadero arrepentimiento, si no, no. Entonces ¿ven donde la renovación comenzó? En el espíritu, renueva un espíritu recto, pero dice, dentro de mi, porque desde ahí es por debe pasar, tiene que pasar. Ahora miremos como el fluir pasa del espíritu a la mente. 

Vamos a la epístola a los Efesios capítulo 4, vamos a leer desde el verso 22 hasta el 25; ya en el 26 es el desglose de la esencia que está aquí; capítulo 4, versos 22 hasta el 25: "En cuanto a la pasada manera de vivir", o sea, en lo natural, en la carne, "despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme los deseos engañosos"; o sea, nuestro viejo hombre fue crucificado y por tanto en virtud de esa crucifixión con Cristo, en su nombre podemos despojarnos, nos toca despojarnos, "y renovaos;, ahora viene la renovación, ¿ven? "renovaos en el espíritu de vuestra mente", renovación tiene que ver con el paso de la vida del santo al santísimo, el río fluyendo, las barras saliendo  hacia el lugar santo, la circulación de Dios, "renovaos en el espíritu de vuestra mente"; no es solamente en el espíritu, dice: un espíritu recto me sustente dentro de mi; o sea, desde dentro, tiene que circular al alma de David; y aquí dice: el espíritu de vuestra mente; o sea que la vida del espíritu tiene que pasar a nuestra mente, como leíamos: oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; o sea que la mente, como se dice en Romanos 8, tiene que ser puesta en el Espíritu para que la mente de Cristo llega a ser poseída por nosotros; por eso dice la Escritura que tenemos la mente de Cristo; pero ¿quién pone en nuestra mente, que es vieja y sucia, la de Cristo? ¿Quién renueva nuestra mente? El Espíritu; no hay que dejar la mente en lo exterior, sino poner la mente en el interior, en el mover de Dios en tu interior. Entonces ¿ustedes ven la relación del alma con el espíritu  y del espíritu con el alma? Dice: el espíritu de vuestra mente; o sea que la vida divina que llega a nuestro espíritu tiene que pasar y permear, renovar, nuestra mente, renovarla, para que nuestra mente ahora no esté en lo natural, sino que sea una mente alumbrada, una mente iluminada porque el Señor nos da la vida; pues dice la Biblia que en Él estaba la luz de la vida; o sea que la vida tiene luz, la vida tiene luz y alumbra los ojos de nuestro entendimiento, de manera que nuestra mente llega a tener un espíritu, llega a expresar el Espíritu de Dios que vino a nuestro espíritu y circuló a nuestra mente. Por eso dice: renovaos en el espíritu de vuestra mente; o sea, la mente es la que tiene que ser renovada, pero ¿cómo? Por el Espíritu y no el espíritu seco, solo, sino el Espíritu de Dios, de Cristo, con las riquezas de Cristo, con todos los elementos de la Santa Unción viniendo a nuestro espíritu y ahí buscando espacio para circular de adentro hacia fuera, para ser renovados en el espíritu de nuestra mente; o sea que la renovación tiene que ver también con la mente; la renovación es el fluir del Espíritu al alma y en el alma está la mente y están también las emociones, y también la voluntad. Primero usted piensa, y segundo, lo que usted piense, usted lo siente; por eso dice la Escritura, hablando de Nabal, aquel esposo de Abigail, que era un insensato, dice: porque según es el pensamiento en su corazón, tal es él; o sea, la persona se convierte en lo que piensa. Si usted se pone a pensar porquerías, usted inmediatamente va a quedar demasiado caliente y si se pone a pensar en lo que hizo fulano y en lo que hizo sutano, inmediatamente va a tener rabia, y después, cuando de la mente pasa a las emociones, ahora el alma toma una decisión con su voluntad, errada, se da cuenta que lo malo circula y también lo bueno; depende de donde esté puesta la mente, si en la carne o en el Espíritu, ¿se da cuenta? Entonces la renovación tiene que ver con el fluir de Dios, del Espíritu en nuestro espíritu, hacia nuestra alma; de esto también habla 2ª a los Corintios capítulo 4 verso 16; ahí está el aspecto de la renovación en el espíritu para pasar al alma. 

Vamos a 2ª a los Corintios 4:16; dice así: "Por tanto, no desmayamos, antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva..."; la renovación del hombre interior; o sea que la renovación comienza en el espíritu, el hombre interior es el espíritu, "se renueva de día en día", renueva un espíritu recto dentro de mi, pero del espíritu ¿a dónde pasa? A la mente, al alma; entonces vamos a ver eso en Romanos capítulo 12 donde vuelve a hablar de la renovación, que es la base de la transformación, que es otra de las provisiones de la resurrección, pero ven dónde comienza, resucita, asciende, va al Espíritu, nos trae su vida, su naturaleza divina con la ley del Espíritu dentro de El y viene a nuestro espíritu e inicia la regeneración, y luego inicia también la renovación, que es para que la vida pase del espíritu al alma, circule desde debajo del trono por el río hacia el santo, hacia el atrio y hacia las naciones, amén? 

Vamos al capítulo 12 verso 2 de la epístola de Pablo a los Romanos: "No os conforméis a este siglo"; miren, hay que ser inconformistas al statu quo, hermanos; si nosotros somos manejados por el ambiente, si somos manejados por el statu quo, vamos a deshonrar, vamos a agraviar al Señor, porque dice la Escritura que el temor del hombre pone lazo; entonces nosotros nos sometemos al ambiente, ¿qué va a decir el mundo? ¿Qué va a decir el anticristo?, pero el mundo dirá de él: ¿quién como la bestia?¿ Quién podrá luchar contra ella? Dicen que hay que acomodarse a los tiempos, y así van a adorar al dragón y a la bestia. Si desde el principio no nos animamos, como los salmones, a nadar contra la corriente, hermanos, el diablo va a hacer de las suyas; él sabe, él conoce nuestras debilidades, él sabe en que medio nos coloca para que deshonremos al Señor; y tan pronto lo deshonramos, ¿usted cree que el diablo va a sentir que somos de él? no, se va a burlar de nosotros, nos va a escarnecer; no piense que contemporizando con el mundo usted se va a salvar. "No os conforméis a este siglo, sino transformaos...", aquí viene la transformación. La palabra aquí: "transformaos" en esta traducción está en una voz activa del verbo, pero en el idioma griego está en voz pasiva, "sed transformados"; no transformaos vosotros solos, eso es voz activa; "ser transformados" es voz pasiva; en el original griego está en voz pasiva: "sed transformados por medio de la renovación de vuestro entendimiento"; entonces ahora vemos la renovación relacionada con el entendimiento, o sea con el ámbito del alma, ahora ya pasó el circular de vida, del espíritu pasó al alma, pasó al alma, ¿se dan cuenta? El Señor dijo que quitaría el corazón de piedra y nos daría un corazón de carne; y el corazón es una combinación del alma con la conciencia del espíritu, porque el corazón es la puerta de la vida; por eso dice la Escrirura: Hijo, sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de él mana la vida (esa es la circulación), o sea, mana del espíritu a la mente, de la mente a la emociones, de las emociones a la voluntad y de la voluntad a los hechos; entonces fíjense en qué río nos está dirigiendo, qué soplo está moviendo nuestras velas, ¿el mundo, el espíritu de este mundo, o el Espíritu del Señor? El Espíritu del Señor ya vino a nuestro espíritu, ya se hizo uno con nuestro espíritu, nuestro espíritu es nuevo porque ya nacimos de nuevo, ya somos nuevas criaturas y tenemos la vida divina; tenemos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo en el espíritu, pero ahora tiene que circular, el Arca tiene que ser cargada, pero los ríos tienen que fluir de dentro hacia fuera, tienen que saturarnos y ¿dónde está esa vida? Está en nuestro espíritu y el velo tiene que ser rasgado porque Dios a través del velo rasgado llegó a nosotros para abrazarnos y llevarnos a nacer otra vez, Él vino a nuestro hueco oscuro de muerte y nos dio vida cuando estábamos muertos y ahora nos resucitó y nos ascendió y nos sentó junto con El en lugares celestiales; el Señor abrió, extendió la mano y nos metió, ¿amén? Vino a este mundo que está perdido, muertos estábamos y nos dio vida y nos resucitó, nos sentó con Él, nos introdujo de nuevo detrás del velo, pero el velo tuvo que ser rasgado y el velo fue la muerte de Cristo y es nuestra muerte juntamente con Cristo, morir a nosotros mismos para que la vida de Dios pueda pasar a nuestra alma, a nuestra mente, para que el Espíritu de Cristo sea el Espíritu que opera, te inspira y se expresa, también en nuestra mente. Nuestros pensamientos sean de la mente de Cristo, no los naturales, y nuestros sentimientos también, y nuestras decisiones juntamente con Cristo; entonces ahí va el Señor formándose, va circulando de adentro hacia fuera. Entonces ahí dice: "sed transformados"; está en voz pasiva en el griego "por medio de la renovación", Entonces, para que pueda haber transformación tiene que haber primero renovación, para que pueda haber renovación tiene que haber primero regeneración o nuevo nacimiento y para eso tiene que haber Espíritu y tiene que haber resurrección, son las provisiones de la resurrección, ¿se dan cuenta? Cristo resucitó, ascendió y obtuvo la promesa y envió al Espíritu  con todas las riquezas a nuestro espíritu y nos hizo nacer de nuevo, pero el objetivo es regenerar todo nuestro ser hasta la resurrección, entonces tiene que recorrer todo el camino de adentro hacia fuera, pasar del espíritu, circular, comenzar la renovación en el espíritu y pasar al alma. Ya cuando habla de renovación del entendimiento, ya estamos en el lugar santo. Oraré con el espíritu, cantaré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento, cantaré también con el entendimiento; si no logro interpretar al Espíritu intercedo para poder interpretar, o sea, abrir espacio en nuestra alma, abrir espacio en nuestros pensamientos, en nuestros sentimientos, en nuestras decisiones, para que habite Cristo por la fe, ahora también en el alma, ¿se dan cuenta? comenzando en el espíritu, ahí comienza la renovación, en el espíritu, pero circula hacia el alma; después eso tiene que seguir circulando. Después de la renovación viene la transformación, es decir, sigue circulando hacia el cuerpo hasta la resurrección plena y no sólo en lo individual, porque este Espíritu nos sumerge en un solo cuerpo, porque el cuerpo de Cristo es la espiga que brotó de la resurrección del grano único, o sea, el cuerpo es provisión de la resurrección también. 

En la cruz se acabaron las diferencias de judío, de griego, de bárbaro, de escita, de hombre, de mujer, eso se acabó; pero ahora en la resurrección Cristo es el todo y en todos, eso es provisión de la resurrección, pero vamos por etapas, y la etapa de hoy es la renovación, o sea, recibir el Espíritu de Dios desde nuestro espíritu en todos los rincones de nuestra alma. Para nacer de nuevo basta un segundo, pero para ser renovados necesitamos toda la vida, porque tiene que haber grietas para el fluir a través de las grietas; y esas grietas se llaman desgastar el hombre exterior; el hombre exterior se va desgastando ¿para qué? para que no te apoyes más en ti mismo ni en tu propia prudencia, ni en tu propia fuerza, ni naturalidad, ni nada heredado de Adán, sino que con lo que Dios te dio a través de Cristo, le haces lugar a Cristo en todo; ya no piensas solo, piensas con Cristo, ya no sientes solo, sientes con Cristo, que haya el mismo sentir que hubo en Cristo, el mismo pensar, el mismo hablar para que no haya entre vosotros divisiones ; ahí nos damos cuenta de que pasamos ya al ámbito del alma, el río divino comenzó a fluir hacia el alma y tiene que fluir a diestra y a siniestra, al oriente y al occidente, llenar los mares y sanarlo todo, amén; pero eso es desde adentro para fuera, ponga atención al fluir desde adentro hacia fuera. Gracias hermanos. 


Transcripción: Marlene Alzamora

Para revisión del autor

Permalink :: Comentar | Referencias (0)

(1) EXAMINANDO LAS SEÑALES DE LOS TIEMPOS SEGÚN EL PARADIGMA DE CRISTO

Por Gino Iafrancesco V. - 7 de Mayo, 2009, 20:58, Categoría: General

SEÑALES DE LOS TIEMPOS (1)


EXAMINANDO LAS SEÑALES DE LOS TIEMPOS

SEGÚN EL PARADIGMA DE CRISTO

(Pedimos disculpas por publicar mientras tanto la trascripción en bruto, sin corrección del autor, por cierrtas dificultades técnicas momentáneas. En breve, Dios mediante, se hará la revisión; pero el tema es urgente).

La paz del Señor Jesús sea con los hermanos. Es una alegría ver los rostros de varios que hace unos días no nos vemos; con algunos, más de varios días; y es la primera reunión unida que el Señor nos concede en este año, que pinta como  muy profético. El Señor nos ayude este año a estar juntos y a estar en su presencia y a seguirle de cerca. 
 

Hagamos  una oración antes de que estudiemos y miremos algo de la palabra del Señor:

Querido Padre, en el precioso nombre del Señor Jesús, te agradecemos, porque es la única base por la cual podemos estar delante de ti, porque tú has sido inmensamente bondadoso y por la obra del Señor Jesús no estamos muertos. El ha muerto por nosotros y también en otro sentido también nosotros estamos muertos pero a la vez vivos, resucitados para ti y sentados  por ti en los lugares celestiales; es algo que has hecho con nosotros no en base a nuestros méritos sino en base a tu amor y a tu fidelidad; a tu amor a tu Hijo y a   tu amor a nosotros que nos diste a tu Hijo, nos uniste a tu Hijo para recibirnos como a tu propio Hijo siendo El santo y nosotros pecadores. Señor te damos gracias por tu amor infinito y  profundo, que es difícil para nosotros comprenderlo. Ayúdanos a verlo cada vez más con nuestro espíritu y ayúdanos Señor a vivir en santo temor  y a tomar fuerzas de ti para vencernos a nosotros mismos y a la serpiente, en el precioso nombre del Señor Jesús. Ahora te pedimos Señor, que con tu Santo Espíritu, tú mismo puedas hablarnos, tú mismo puedas dirigirnos a tu propia palabra y darnos la capacidad espiritual, la competencia que viene del cielo, para recibir tu palabra con luz, con espíritu y con vida que no la producimos nosotros sino tu gracia. Que podamos ser iluminados, esclarecidos, fortalecidos,  encaminados, que tengamos los ojos abiertos y las lámparas encendidas y las vasijas también llenas de aceite en estos días, ayúdanos Señor, te lo pedimos a ti y este es nuestro deseo, sabemos que no hay nada en nosotros a lo cual acudir para esto, pero también creemos que a pesar de nuestra absoluta inutilidad, podemos acudir a ti porque tú nos has traído, tú nos has llamado, nos has llamado de los muertos a la vida, y es tu voz, tu palabra la que hemos oído y por eso ahora vivimos por medio de la fe que tu palabra misma nos ha dado, en el nombre del Señor Jesús. Amén. 

Con un grupo mas pequeño de  hermanos, aquí en la localidad de Teusaquillo,  estuvimos revisando  algunas porciones de la palabra del Señor, relativas a la coyuntura actual, relativas a las señales de los tiempos que nos ha tocado vivir y es bueno que seamos de parte de Dios, unidos con la palabra del Señor para que podamos interpretar esas señales de los tiempos desde los paradigmas de Dios; porque estamos constantemente bombardeados por miles de voces y miles de paradigmas que quieren ganarse nuestras simpatías o incluso sembrarnos antipatías. Entonces nosotros necesitamos aprender a conocer las cosas, no según el hombre natural como la mayoría de las personas  interpreta las circunstancias y su propia vida y los tiempos; necesitamos como dice allí en la carta que Pablo  escribió a  los corintios, la segunda, la llamada segunda, que dice que de aquí en adelante, es decir a partir  de que hemos recibido al Señor y  las cosas viejas pasaron y nacimos de nuevo y somos nuevas criaturas, dice que ya no conocemos así las cosas según la mente natural según el hombre natural sino según el espíritu, debemos aprender a no confiar en nuestra propia prudencia, ni tampoco en la del mundo, sino en la del Señor. Debemos aprender a no confiar en nuestra propia prudencia, como dice el Señor: hijo mío no te apoyes en tu propia prudencia, que es  a lo cual el ser humano esta acostumbrado, sino fíate del Señor en todos tus caminos y el enderezará tus veredas. O sea que nuestra propia prudencia nos lleva por veredas torcidas, el Señor enderezará nuestras veredas si aprendemos a desconfiar de nosotros mismos. Pienso que muchas de las cosas que Dios permite que nos acontezcan son precisamente para conducirnos a desconfiar de nosotros mismos como le tuvo que pasar a Pedro, que estaba tan seguro de sí mismo, que el Señor tuvo que permitir una caída para trasladar su confianza de él al Señor, que no confiara  más en él mismo, en lo que él sentía, en lo que él pensaba, que eso es completamente indigno de confianza, lo que nosotros pensamos y sentimos. A veces somos tan idólatras con nosotros mismos que estamos tan seguros porque nosotros pensamos o sentimos que las cosas son de una manera, que después el Señor tiene que sorprendernos y quedarnos asombrados de que también nosotros nos podíamos equivocar, que los falibles no eran solamente los demás sino también yo, también yo soy falible; entonces por eso necesitamos ponerle atención a las razones de Dios, ponerle atención a la palabra del Señor porque nosotros solo conocemos un poquito, a veces no conocemos bien las cosas, no conocemos cada punto desde su inicio y todo su desarrollo y necesitamos que Dios nos ayude. Necesitamos recibir de Dios, luz de la palabra de Dios y por eso hay que llegar a la palabra del Señor  queriendo ser aprendido, aprender del Señor; que El nos enseñe, no venir solamente a buscar lo que nosotros quisiéramos, sino, dejar que el Señor nos hable y seguramente que a veces encontraremos cosas que no entendemos muy bien y hay que detenerse y hay que preguntárselas de todo corazón al Señor y confiar que de alguna manera y en su momento el Señor  nos responderá esas preguntas y nos ayudará y así iremos seguros de la mano del Señor porque los seres humanos están engañados por miles de demonios por causa de confiar en su propia prudencia, en sus propios sentimientos, por poner la esperanza en carne. Millones y millones de personas están engañadas en la tierra por no seguir al Señor sino a sí mismos y a otros hombres pero  no al Señor Jesucristo, entonces digo esto para que nuestros paradigmas provengan de la palabra del Señor; un paradigma es una cosmovisión por medio de la cual interpretamos el mundo, interpretamos la historia, interpretamos nuestras circunstancias, el pasado, el presente y el futuro, eso se llama un paradigma, y  hay a fin de cuentas, dos paradigmas principales. Paradigma que proviene de Dios mismo, que es la voz de Dios, la palabra revelada por Dios que es la verdadera luz y están las otras voces que son multifacéticas pero que en el fondo se identifican allá detrás de todos los velos, porque Satanás no tiene un solo velo sino muchos, como en la masonería, hay que ir pasando de velo en velo hasta satanizarse; entonces a través de esos muchos velos y muchas voces en el fondo se esconde un mismo diablo que quiere sustituir a Dios por sí mismo y que le vendió a la humanidad el mismo cuento, seréis como dioses sabiendo el bien y el mal, como quien dice andando por ustedes mismos sin necesidad de Dios y Dios no forzó al hombre, ahí estaban los dos árboles que representan esos dos paradigmas: el de la vida, que representa la vida en comunión y dependencia de Dios, una vida realista sabiendo que nosotros no somos dios y que Dios es fiel y que podemos confiar en El y vivir  por El, pero como El no nos obliga entonces ahí está el otro árbol que representa esa vida que no confía en Dios, sino que se confía en sí misma y que en el fondo participa de los mismos deseos del diablo, que son hacerse a sí mismo Dios, sacar a Dios y ese es el problema: sacar a Dios de la vida, sacar a Dios de las cosas humanas, sacar a Dios incluso de la religión, incluso en el ámbito de la religión Satanás quiere usurparle a Dios la adoración, cuánto más en los otros u otras áreas subsidiarias, en el área  de la administración sacar a Dios, en el área del comercio sacar a Dios, en el área de la economía sacar a Dios, en el área de la política sacar a Dios, en el área de la ciencia sacar a Dios, en el área del arte sacar a Dios, pero cuando tú piensas  que Dios hay que tenerlo solamente en el ámbito privado de las creencias particulares y que no tiene por qué afectar las demás áreas, ahí ya estamos enredados y bien apretados por la serpiente. Ustedes recuerdan 1Co.15:28 donde dice una frase que se las voy a decir de memoria: “Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, o sometidas al Hijo de Dios, al Señor Jesús bajo sus pies entonces también el Hijo mismo se sujetará y también sujetará todas las cosas al que le sujetó a él…” porque quien le está sujetando todo a El es el Padre, Hijo: siéntate a mi diestra, hasta que yo ponga bajo tus pies todos tus enemigos y ese es el significado de la historia. Qué es al fin de cuentas el asunto que está aconteciendo en la historia, cuál es el quid de la cuestión? Pues ese: el Padre le dijo al Hijo: Hijo, siéntate a mi diestra hasta que yo ponga todas las cosas, todas, inclusive el comercio, la política, la ciencia, la agricultura, la economía, el arte, la filosofía, la religión, lo espiritual, lo intelectual, lo biológico, lo material, todas las cosas por estrado de tus  pies; Hijo: en ti yo tengo contentamiento y a ti voy a confiarte todo, no voy a crear sin ti sino contigo, no me voy a revelar sin ti sino a través de ti, no voy a crear, no solo planear sino crear nada sin ti sino contigo, y en ti y para ti. Y también voy a redimir por medio de ti y también voy a juzgar por medio de ti y voy a reinar por medio de ti, todo se lo confió el Padre al Hijo. Le agradó al Padre que en el Hijo habitase toda plenitud porque el Padre conoce al Hijo; antes nadie conocía al Hijo sino solo el Padre, ahora el Padre nos ha venido dando a conocer al Hijo, y el Hijo nos ha venido dando a conocer al Padre y hemos empezado a conocer a Dios por medio de la relación del Padre con el Hijo en el Espíritu que es el Espíritu conjunto, el único Espíritu pero que es del Padre y del Hijo; no necesitan ser dos espíritus es un solo Espíritu que proviene de la relación de amor eterno entre el Padre y el Hijo y es ese Espíritu el que determina el único paradigma verdadero, la verdad, que proviene del Padre y del Hijo por el Espíritu. Entonces Dios está demostrando por qué es que le dio al Hijo el primer lugar y la preeminencia en todas las cosas, porque le dio también oportunidad a todas las demás criaturas, además su Hijo El lo hizo también una criatura, aunque su Hijo no es una criatura, El estaba con el Padre como parte de la Trinidad, sin embargo, la persona segunda de la Trinidad, el Verbo de Dios, su propia razón su propia imagen, su propia palabra, su propia expresión y resplandor pleno, decidió el Padre con el Hijo y el Espíritu, que se hiciera como una criatura,  se hiciera un hombre y en serio, no  de mentiritas, no como decían los gnósticos … que la encarnación fue apenas solo una apariencia, no! El vino en carne y como un hombre verdadero para ser probado de verdad como cualquiera de nosotros es probado. Dios no necesitaba que el Hijo fuera probado pero nosotros sí necesitábamos conocer al Hijo y solo por medio de las pruebas del Hijo es que lo vamos conociendo y va apareciendo el contraste entre el Hijo y el enemigo. Por qué Dios le confió al Hijo y no a Lucero, no a Lucifer las cosas? Bueno, Dios le dio oportunidad a cada uno  de hacer sus cosas y cada uno salió con la suya y por ahí Satanás también salió con la de él y no es que lo puso por allá en un rincón oprimiéndolo por allá  como el  ultimo angelito, no; lo puso en medio de los querubines, un querubín  protector cerca del trono, en medio de las piedras de fuego se paseaba, dirigía la alabanza, los loores a Dios, lleno de sabiduría y de hermosura; pero él no siendo, pretendió hacerse Dios, pero como ya había Dios, además ese era el modelo que él quería, entonces se rebeló contra Dios y el Señor siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse sino que se despojó. El enemigo usurpó y el Señor no usurpó sino que se despojó, siendo, se sometió hasta lo último, hasta la copa más amarga sin escandalizarse de su  Padre y confió todas las cosas que el Padre le había dado, se las confió de nuevo al Padre otra vez, así como Dios le pidió que eso hiciera Abraham. Dios le dio a Abraham a Isaac pero se lo pidió para que Abraham participara de la naturaleza de su Hijo y Abraham le dio a Isaac y claro Dios se lo devolvió; pero una cosa es tener a Isaac devuelto y otra cosa es tener a Isaac sin que se nos sea pedido; Dios le pidió todo a Abraham como le pidió todo a su Hijo. Dios ya sabía eso; Dios desde la eternidad conocía a su Hijo y tenía contentamiento en su Hijo, pero El empezó a explicarle a la creación por qué es su Hijo el Señor, por qué su Hijo es el rey de los reyes y el Señor de los señores y la cabeza de todas las cosas. No de balde fue probado en todo, como todos somos probados y al final de la prueba entonces dijo Dios: bueno, quién es digno de abrir el libro? en ese libro estaba el secreto, el proceso, cómo el Señor conduciría todas las cosas bajo su gobierno, para expresar su reino, todas las etapas. Quién es digno de abrir el libro, desatar sus siete sellos? y hubo un buen tiempo a ver, pero hasta el propio Satanás se quedó callado, ni tampoco nadie en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra fue hallado digno de abrir el libro y desatar sus sellos. Es después de un silencio prudencial y después del llanto incluso de Juan; entonces el cielo a través de aquel anciano de los veinticuatro, uno de los que ocupan aquellos veinticuatro tronos, porque allí en Colosenses se nos describe que hay un mundo invisible y un mundo visible y entre las criaturas del mundo invisible, las primeras que se mencionan son los tronos y después los principados y dominios y potestades y huestes, pero los primeros que son mencionadas del mundo invisible, las criaturas más antiguas y que por eso son llamados ancianos, porque ellos conocen toda la historia del mundo invisible, porque fueron como decir los primeros en ser creados, después Dios creó otras cosas y la gente del mundo invisible vio la creación del visible. Ahí en Job nos declara cómo los hijos de Dios, que se refiere al mundo angelical, veían cómo Dios trazaba las medidas de la tierra y cómo colocaba justamente la tierra en el punto de beneficio de toda la ecuación macroeconómica para que hubiera vida y para que estuviéramos nosotros. Fue una explosión dicen los científicos, de alta bienaventuranza, explotó tan bien que aparecimos aquí en esa explosión. Eso no fue un bing-bang, fue un fiat, sea! sea esto! Las cosas explotaron fue para esto, no explotaron, Dios habló y de la palabra de Dios salió el universo; pero Dios lo hacía todo para el Hijo y después de las pruebas de su Hijo y en la medida que nosotros mismos vamos siendo probados, ahí poco a poco vamos conociendo al Hijo de Dios y vamos conociendo las razones de Dios, por qué Dios ama a su Hijo, por qué Dios todo se lo da al Hijo y el Hijo otra vez se lo devuelve todo al Padre y por qué Dios quiere que su Hijo sea nuestra vida: porque nos ama tanto y quiere tenernos como a su Hijo. Entonces el paradigma de Dios, la simiente de la mujer, la línea del hijo varón que es Cristo, ese es el paradigma por medio del cual nosotros debemos interpretar el todo, todas las cosas, la historia, las circunstancias, el presente, el futuro, las tendencias las prognosis, o sea pronósticos; los hombres hacen pronósticos o prognosis, pronósticos, pero Dios profetiza; profetiza y las cosas acontecen tal como Dios las dijo. Entonces hermanos debemos aprender a ser sabios y el comienzo de la sabiduría es el temor de Dios, cuando usted se sienta o se crea más sabio que Dios y que puede pensar y sentir distinto a la palabra revelada por Dios tenga miedo de usted mismo porque está cometiendo la mayor burrada, la mayor necedad. Dios renueve  nuestro entendimiento y ponga en nuestro pensamiento los paradigmas de Dios; que tengamos la mente de Cristo, el sentir de Cristo, y estemos en el Espíritu de Cristo y por medio del equilibrio y la naturaleza del Espíritu de Cristo, podamos conducirnos y juzgar, examinar todas las cosas las coyunturas y los tiempos y sus señales, las señales de los tiempos.

Estamos en el 2009 y nos tocó empezar con guerra, ya en Colombia viene una guerra de hace rato, pero, todas las guerras son  con un propósito. Quién fue el que dijo al caballo rojo erkou, venga y vaya, eso es lo que quiere decir, acércate, es la palabra acércate, muy parecida a la palabra erkou, acércate, erkou que ha sido traducida ven o anda; fue el Señor. Fue el Señor el que le dijo y el que le dio la espada al caballero del caballo rojo, porque El había enviado antes  otro jinete, el caballo blanco que era el que estaba destinado a vencer. El Señor ascendió como un cordero recién inmolado; como nadie era digno de abrir el libro, no se encontró a ninguno -cuando dice no se encontró quiere decir que se buscó- imagínese como si se hubiera hecho un repaso minucioso de la vida de cada una de las criaturas y no se halló ninguno digno de abrir el libro, y cuando hasta uno de los propios apóstoles, el propio Juan estaba llorando, aquel anciano le dijo: No llores Juan, el león de la tribu de Judá ha vencido para abrir el libro y desatar sus sellos y cuando se volteó a ver quién era ese león, era el cordero, era su amigo, su primo Jesús; porque Jesús era primo porque Salomé la madre de Juan era hermana de María como lo dicen los evangelios y se asombró que su primo había vencido, aleluya, el león era el cordero y hasta aquellos ancianos nobles se quitaron sus coronas,  se las ponían a los pies y le fue dada honra como lo había ya previsto Daniel. Daniel en el capítulo siete, dice que el Hijo del hombre llegó en una nube al Anciano de días; ahí no está hablando de la segunda venida de Cristo en las nubes a la tierra, sino que cuando El murió, El se presentó, estaba recién inmolado, al tercer día El resucitó. No pasaron sino cuarenta días, El estuvo aquí en la tierra enseñándoles y ascendió y una nube le cubrió; así El va a venir en la nube pero porque se fue en la nube pues esa nube lo cubrió y El continúa en la nube y dice Daniel que él vio al Hijo del hombre viniendo en una nube pero no viniendo del cielo a la tierra sino viniendo en la nube al Anciano de días o sea al Padre, a la diestra del Padre y le fue dado dominio, le fue dada toda potestad en los cielos y en la tierra, todas las cosas para que El las reúna, El las encabece, El las ponga en orden porque El es el único que está en orden  con Dios, El es el único que puede poner en orden todo lo que hay en los cielos porque en los cielos fue que comenzó el desorden, no en la tierra. Lucero estaba en el cielo, allá comenzó el desorden y el Hijo vino a reconciliar, o sea, a poner en orden todas las cosas  en los cielos y en la tierra. Los que se reconcilian vuelven y entran y los que se revelan se van al lago de fuego; es la hora del juicio; ahora, antes es la hora de la aprobación, la prueba; incluso el Hijo fue probado y  por eso El hablaba de sus pruebas y le decía a sus discípulos: vosotros que habéis estado conmigo en mis pruebas. El fue probado y El fue aprobado y por eso El resucitó. Dios dio testimonio dos veces tanto de su vida privada cuando terminó su ministerio y de su vida oculta antes del ministerio público, cuando recién  se acercaba a bautizarse, no porque El tuviera que ser perdonado pero El tenía que asumir el pecado por nosotros, entonces tenía que bautizarse, aunque El dijo quien de vosotros me redarguye de pecado, nadie lo podía reargüir de pecado, sin embargo dijo: Juan, Juan sabía pero, soy yo Juan, yo Juan soy el que necesito ser bautizado por ti, tú vienes a mí; Juan, conviene que cumplamos toda justicia. Si El no asumía nuestro lugar, si El no moría por nuestros pecados y por eso, eso fue lo que El anticipó cuando vino a bautizarse. Se bautizó y sin embargo en el bautismo, como para que nadie entendiera mal, el Padre dijo: este es mi Hijo amado en el cual tengo contentamiento, a El oíd. Después su vida pública  también fue probada cuando ya era la hora de ir a Jerusalén a morir allá en el monte de la transfiguración, volvió ahora Dios a dar testimonio acerca de su Hijo, porque Dios es un Dios que da testimonio de las personas. Dice Jesús que el que venciere, confesará su nombre delante de su Padre y delante de los ángeles. Dios da testimonio de las personas  y por eso nosotros no debemos confiar en nuestra propia prudencia y juicio que siempre solamente mira las apariencias y sus elementos de juicios son muy incompletos y muy distorsionados por muchas clases de prejuicios que tenemos  y de ignorancias y por eso no podemos confiar en nuestra propia prudencia sino confiar en el Señor para aprender a juzgar no según las apariencias y según la carne sino según el Espíritu. Y  así como al Hijo solo se le puede conocer por el Espíritu, a las demás personas y a las circunstancias y las señales de los tiempos solo se pueden conocer según el Espíritu y la voz del Espíritu es la palabra de Dios; esa espada es la voz del Espíritu y la palabra de Dios es la que Dios ha hablado, los hombres por providencia de Dios la han conservado y nos han llegado las sagradas escrituras. Las escrituras  no pueden ser quebrantadas, ni una jota ni una tilde dejará de cumplirse. Todo lo debemos examinar desde las escrituras y debemos aprender a despojarnos de nuestra soberbia, de nuestra pretensión, de nuestra ceguera y comenzar a ser sabios por medio de la reverencia a la palabra de Dios. Hay gente que se cree tan grande, tan sabia, que piensa que puede decir algo distinto a Dios y hay millones de locos en toda la tierra hablando necedades. Guárdenos el Señor, nosotros también hablamos necedades por mucho tiempo, pero el Señor nos ha ido corrigiendo, ha ido cerrando nuestra boca, ha venido apretando nuestras tuercas sueltas, porque teníamos las tuercas flojas, para pensar conforme a la mente de Cristo y sentir conforme al sentir de Cristo. Es necio llamarse cristiano y pensar distinto a Cristo. Si somos cristianos tenemos que pensar como pensaba Cristo, hablar como hablaba Cristo, andar como andaba Cristo, en eso se conocerá si somos cristianos. Dice: El que dice que  le conoce debe andar como el anduvo ¡Ay! ¡ay! Dios tenga misericordia y perdone nuestras muchas necedades y nos conceda tiempo de arrepentirnos o sea cambiar de rumbo,  porque arrepentimiento tiene que ver con paradigma. La palabra arrepentimiento significa en el griego metanoia que quiere decir cambio de nous o sea de entendimiento o sea de cosmovisión, de manera de ver las cosas; eso es el arrepentimiento, tiene que ver mucho con los paradigmas por los cuales juzgamos las cosas, a los demás y a nosotros mismos y a los acontecimientos. Entonces hay que arrepentirse; arrepentirse significa no confiar más en nuestra manera de ver y hacer las cosas sino decirle: Dios yo confío en ti, en nadie más puedo confiar, ni en mi mismo, enséñame tú, enséñame tú, dame sabiduría, hazme más sabio que mis enemigos, déjame entenderte y Dios decía por Jeremías: El hombre no se gloríe en ninguna otra cosa, ni en esto ni en aquello ni en  aquello, en una sola cosa yo le voy a permitir gloriarse al hombre: En entenderme y conocerme. Gloriarse no en nosotros, que nos tocó la gracia, por gracia nos dio el perdón y sobreabundó la gracia también dándonos a conocer el misterio de su voluntad que también es por gracia. La gracia de Dios nos va quitando todas esas nubes que teníamos en la mente porque ese montón de demonios parece que llena la mente como de algodones de oscuridad, la gente es tan loca que blasfema contra Dios, dice que no hay Dios, pero sí hay Dios, pero no lo quieren, por eso lo blasfeman y porque si no hubiera Dios para que va a protestar contra Dios y para que le va a echar la culpa a Dios y para que va a decir ¡Ah! Pero  por qué Dios termina! Ah, esa pregunta la hacen pero no quieren oír la respuesta como Pilato que le preguntó a Jesús, y qué es la verdad? pero no se quedó para escuchar, salió inmediatamente y tuvo que confesar, antes que Jesús le contestara, él ya se daba cuenta: no encuentro ningún mal en este hombre. Como decía Jesús: “sin causa me aborrecieron”, y esa es la condenación, que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz. El vino a ser luz, pero El dijo: sin causa, ah! hay cantidad de volúmenes de personas que dizque pretenden tener causa, hasta Shakira estaba por ahí con una canción diciendo: Dios, pero por qué tú hiciste a los perros pelearse con los gatos, echándole la culpa a Dios, cuando la tierra fue maldecida por culpa del hombre, y todos los males del hombre se los achacamos a Dios, y Dios, cómo aguanta, cómo aguanta, y cómo sigue amando, gente que no lo ama, y él Señor dice: De tal manera amó, no sólo a los creyentes, amó al mundo, que dio a Su Hijo, se lo dio al mundo entero, para que todo aquel que crea en El no se pierda; si no creen en el Hijo se pierden en sus propias luces que son oscuridad. 

Entonces hermanos, todo lo que está pasando, debemos analizarlo, porque para eso tenemos la capacidad de análisis con la mente que Dios nos dio para usarla; sólo que las emociones, la mente, la voluntad, nuestro ser todo, fue creado para funcionar en unión con Cristo. Así que El Espíritu de Cristo tiene que ungir nuestro espíritu y llenarlo y saturar nuestros sentimientos y nuestros pensamientos, porque nuestros pensamientos en unión con el Espíritu de Cristo van a ser muy diferentes de nuestros pensamientos solos. Nuestros pensamientos solos, sin ser refrigerados, de refrigerio, no de refrigeración, permeados, regados por la presencia de Cristo, son peligrosos. Nuestros pensamientos y nuestros sentimientos son los primeros asesinos, después vienen los asesinatos, pero ellos comienzan en el corazón, porque  la Biblia pone los pensamientos no solo  en la mente sino en el corazón, la Biblia habla de los pensamientos y las intenciones del corazón. Entonces hay caminos que al hombre le parecen derechos pero su fin es camino de muerte.  

Hermanos, todo esto es sólo un preámbulo para leer las noticias de hoy, ya desde ayer Israel entró en Gaza con tanques, y el mundo entero se está levantando contra Israel, y ellos quieren juzgar la cuestión Palestina sólo a partir de ciertos años para acá y sólo  desde un ángulo, pero no han oído las razones de Dios.  Saben que dice Dios en su palabra? Por tres pecados de Gaza y aún por el cuarto, no revocaré su castigo, prenderé fuego en el muro de Gaza. Ahora, Dios no solamente dice, prenderé fuego en el muro de Gaza, no. El dice: Por tres pecados de Gaza prenderé fuego en el muro de Gaza y aún por el cuarto no revocaré su castigo, si usted no le pone atención a las razones de Dios, solamente escucha las filosofías de ciertos medios de comunicación, entonces usted no va a entender a Dios; si usted solo cuenta la historia a partir de cierto punto, por ejemplo, yo tengo aquí diez millones de pesos, pero yo se los robé a Hernando, pero yo no cuento que se los robé a Hernando, yo solamente cuento que yo tenía diez millones de pesos y que los dejé aquí, y vino Hernando a llevárselos, pero si yo no cuento que era que eran de Hernando antes de que yo se los robara, entonces yo voy presentar una historia muy diferente, muy diferente.

Entonces tenemos que leer lo que dice Dios acerca de las cosas, porque todo lo que acontece en Israel es el reloj de Dios, porque en cuanto a tiempos, Dios relacionó los tiempos con Israel, lo que pase con Israel y la relación que la iglesia ha de tener con Israel por medio del Mesías que Israel recibirá en medio de la angustia, porque las naciones de la tierra vendrán contra Israel por medio de esa angustia, así es como va a nacer, va a dar luz esa mujer en cuanto a Israel tiene que ver. En la Biblia la mujer representa al pueblo de Dios tanto al del antiguo como al del nuevo testamento, tanto en el antiguo como en el nuevo Dios le llama su mujer a su pueblo. Dios dice que el fue como un  marido para con Israel y también la iglesia es llamada la esposa de Cristo, o sea aquella que decidió casarse con El, decirle sí a la invitación de Dios; quieres ser mi novia? Mmm… será no será… pero en la medida que fue conociendo al Señor, entonces dijo quiero. Amén. Israel recibió al Señor hasta cierto punto, a veces no le entendió bien, también  fue corregido, pero no fue desechado. Duramente ha sido corregido Israel, más duro que  cualquier otro pueblo! No hay pueblo contra el cual se hayan ensañado tanto en la historia como contra el pueblo de Israel, pero Dios dijo que eso no sería para siempre; que así como había levantado su mano para herir, la levantaría para curar, que así como los había esparcido a los cuatro vientos, los reuniría de nuevo en su tierra sin que nadie los espantara, pero después  del parto. Israel está en parto en este momento. si juzgamos  las cosas como si no hubiera Dios, como si la palabra de Dios  no fuera digna de ser tenida en cuenta, con razones meramente humanistas, pero humanistas caídas porque el hombre esta caído si no cuenta con Dios y las razones de Dios, entonces hermanos nosotros  tenemos que aprender a examinar las cosas desde el punto de vista de Dios. Qué dice Dios? Acaso  ha sido Dios parcial con Israel? Dios es recto, incluso a su propio Hijo probó y a nosotros nos prueba. Nunca ha ocultado el mal de sus siervos, lo publica claramente: David hizo esto, Pedro hizo esto, fulano hizo aquello; Dios no es connivente con el pecado de nadie,  sin embargo, dice de la iglesia y dice de Israel: Un pueblo al cual antes conocí porque Dios sí conoce a los que antes conoció, basado en su presciencia, en su conocimiento anticipado eligió, porque la elección de Dios, dice la palabra de Dios, descansa en la presciencia: elegidos según la presciencia enseña el Espíritu Santo por el apóstol Pedro. Dios eligió y no eligió al más grande pueblo sino al contrario, al más pequeño, al más insignificante de los pueblos. Le dijo a Israel: Israel no pienses que por ser tú mejor… al contrario, por ser el más pequeño, el más insignificante, porque Dios escogió lo vil, lo que no es para deshacer lo que es, para que la gloria sea de Dios y no del vaso. Por eso el tesoro Dios lo pone  en vaso de barro para que la Gloria sea de Dios; pero si Dios escogió porque conocía ¡Ah! hay que temer a Dios, hay que temer a Dios porque no solo de la iglesia se dice que nos predestinó; de Israel se dice lo mismo;  su pueblo al que de antemano, de antes conoció. Por alguna razón Dios escogió a Israel y dice: Acaso no era Esaú hermano de Jacob? y usted pueblo de Jacob me está diciendo: pero Dios, tú dices que nos amaste, pero en qué nos amaste? Mira lo que nos ha sucedido, mira lo que pasa, mira todo lo que ha sido nuestra historia, en qué nos amaste? y Dios dice en qué los amo: y acaso no era Esaú hermano de Jacob? y escogí a Jacob y a Esaú aborrecí. La palabra aborrecer  es no escoger de la misma manera, tomar una decisión. Dios sabía de antemano que Esaú no valoraría para nada la primogenitura y Dios le dio la oportunidad de nacer primero, pero él amó más un plato de lentejas, por eso no me gustan las lentejas. Dios sabía que Esaú menospreciaría la primogenitura, o sea la bendición de Dios. Para él, esas eran cosas etéreas, en cambio las lentejas son cosas reales, saben rico, llenan la panza y todo. Bendición? Qué es eso tan etéreo? Así la gente dice: no, eso la ontología, la metafísica eso ya no, desde la edad de la degustación ya terminamos con la metafísica; ahora se quedaron con las lentejas.  En cambio dice de Jacob: A mis ojos fuiste honorable y yo te amé. Aunque él  era tramposo en su manera de actuar, en su íntimo él  quería era la bendición de Dios e hizo lo que quería para quedarse con la bendición de Dios. Dios conocía ese secretito que no lo conocían los demás; además solo sabían los problemas de Jacob  y de hecho el nombre de Jacob es  suplantador, engañador. Se disfrazaba y era astuto y hacía negocios, como los judíos; pero en su corazón Dios veía algo que no veían los otros. Los pueblos de alrededor querían maldecir a Israel y contrataron a un adivino para que viniera a hacer conjuros de maldición y cuando iba a maldecir, Dios le cambiaba la maldición en bendición y decía Dios: no he visto iniquidad en Jacob. Todo mundo veía, pero Dios no. Pero quién ve mejor? Nosotros juzgamos según las apariencias, Dios no; además estaban debajo de la expiación, ellos confiaban en la expiación; por eso la iglesia es la continuación de Israel y por eso cuando Israel reciba al Mesías una vez que los de la iglesia que vienen de los gentiles se han consolidado, cuando haya entrado la plenitud de los gentiles, entonces Dios volverá con Israel, pero antes del parto es que son los mayores dolores. Ellos tuvieron dolores, fueron perseguidos, holocausto por acá, y ahora están queriendo negar el holocausto, claro porque no son ellos ni sus parientes los que han pasado por el horno. Pero Dios dijo: Así como velé, Dios lo confiesa claramente: Yo velé para castigarlos, yo velé para que les venga espada, yo velé para que les venga sufrimiento, yo velé para que sean dispersos por toda la tierra, pues así como hice esa parte, voy a hacer la otra y ahora estamos en el tiempo de la otra, del retorno de Israel. Llegó la hora dice, ahora, como los esparcí, así los traeré de nuevo y los trajo de nuevo y en el orden que estaba profetizado porque ahí en Zacarías 12, dice que comenzaría por los bordes de afuera, por las tierras de Judá para que los de Jerusalén no se engrandecieran y primeramente a partir de 1948, aquellos colonos que habían tenido que entrar subrepticiamente durante el protectorado Británico que sucedió al de los turcos, colonos proclamaron la nación de Israel. En un día como estaba profetizado, nació de nuevo Israel y nadie quería nada con ellos. La tierra estaba desolada, las ciudades derruidas, no había plantas sino desierto, era peor que el tercer mundo.  Pero Israel regresó y comenzaron a trabajar y tan pronto fue proclamado nación se le vinieron miles de los países de alrededor en contra a barrerlos! Se les había dado un pedacito de franja del 10% y a Palestina se le dio el 90%. Cuando Israel nació en 1948, nació con 10% y el 90 se le dio a los árabes, pero ellos no querían el 90, querían el cien por ciento para que todo siguiera en la misma desolación y ruina que venía desde siempre que estuvo en las manos de ellos, mientras Israel estuvo castigado en la  dispersión, en la diáspora. Pero Dios dijo que los traería de nuevo y los trajo de nuevo y comenzaron a trabajar los colonos el desierto, hasta de  aquí van a aprender agricultura;  agricultura en un país que está en el desierto, porque ellos desalinan las aguas, a cada plantita le ponen su gotita y tienen para los beduinos, no solo  para ellos, para los beduinos tienen agua en el desierto y tú recorres y encuentras grifos de aguas en pleno desierto para los beduinos que no son Israelitas. Les hacen casas a los beduinos y barrios y ellos siguen durmiendo en las tiendas y las casas las llenan de cabras; continúan en aquello viejo. Pero ahora las ciudades de Israel son del primer mundo, vuelven otra vez a crecer, volvió el idioma, volvió la nación como Dios lo había dicho. Esto lo había hablado Dios, dijo: Yo Yahvé digo esto, así dice Yahvé Adonai. Sería muy bueno que las personas conocieran lo que Dios ha dicho para que interpreten las cosas desde el punto de vista de Dios; porque ahora las cosas se cuentan desde otros puntos de vista.

Vamos a leer un poco, Zacarías 12. Profecía Ah! Dios hablando del futuro ya no es  solamente una prognosis de tendencias, un análisis estadístico de probabilidades ¡no!  Profecía de las que se han cumplido al pie de la letra todas las veces. …de la palabra de Yahvé acerca de Israel. Yahvé que extiende los cielos y funda la tierra, y forma el espíritu del hombre dentro de él, o sea lo que ninguno otro ha dicho sino solo El, El es el que habla, ha dicho: He aquí yo… Quien? El que extiende los cielos y funda la tierra y forma el espíritu del hombre. …yo pongo a Jerusalén por copa que hará temblar a todos los pueblos de alrededor contra Judá, o sea, los pueblos de alrededor, todos los pueblos de alrededor contra Judá, contra los Judíos; pero Dios dice: Yo pongo a Jerusalén por copa que hará temblar a todos los pueblos de alrededor contra Judá, en el sitio contra Jerusalén. Ah, esa palabra es terrible porque  ya una vez y  otra vez y otra vez estos sitios se dieron. Jerusalén ha sufrido muchos sitios por sus pecados, en los tiempos de Nabuconodosor y antes en el de Senaquerib, después con Antioco Epifanes y con Pompeyo y después con Tito, y después en el tiempo de Barcocha con Adriano y después con los cruzados y con los turcos, los sultanes, luego con la propia Gran Bretaña que oprimió a Israel pero que al fin le dejó a las naciones unidas, que siempre han votado en contra de Israel, y que en cuyas instalaciones se guardaban los fusiles para atacar a Israel. Las instalaciones de la ONU! No son los Estados Unidos. Qué le pasó a Israel cuando confió en Roma, lo que pasó con los Macabeos; Dios los libertó nada menos que de Antioco Epifanes, que era un prototipo del anticristo, pero tan pronto se confiaron en Roma, hicieron alianza con Roma, perdieron la libertad que habían recuperado con los Macabeos y quedaron otra vez bajo el yugo de los romanos. Los romanos sí vinieron a defender de los antíocos, de los sirios, pero luego se quedaron con todo y establecieron la provincia romana de Siria, de las cuales Israel ni siquiera era un país, era un pedacito de la provincia de Siria, cuando ellos habían vencido al prototipo del anticristo, Antíoco Epifanes, que se había declarado dios a sí mismo. Theo - Epifanes quiere decir el dios manifiesto, se decía él, decía ser Júpiter olímpico encarnado, prototipo del anticristo y una partida de guerrilleritos sionistas, los Macabeos, lo vencieron cuando confiaron en Dios. Pero tan pronto se aliaron con los romanos, los romanos se los comieron. Y quedaron bajo el yugo de los romanos y así fue y de ahí siguió la dispersión por toda la tierra, hasta que Adriano – por eso cuando mi esposa le puso Adriana a mi hija, claro mi esposa no sabía esta historia,  hay yo le puse Salomé y gracias que ahora le decimos más Salomé que Adriana, porque sabe qué hizo el “bondadoso” emperador Adriano? Arrasó con Jerusalén y sembró sal y sacó a todos los judíos de Jerusalén. Eso era cuando Dios estaba castigando a Israel por haber rechazado al Mesías; pero ahora lo va a redimir y Dios ya sabe, porque El conoce de antemano todas las cosas. Ya muchos se están convirtiendo, muchos judíos se están convirtiendo al Mesías y los judíos mesiánicos se están multiplicando en Israel. Entonces dice Dios: …yo pongo a Jerusalén…  Ayayay, quién puso a Jerusalén? Y la puso para qué, la puso por qué? Yo pongo a Jerusalén por copa que hará temblar a todos los pueblos de alrededor contra Judá, en el sitio contra Jerusalén. Porque al final, todas las naciones de la tierra se volverán contra Israel y ese es el momento, cuando todos vengan contra Israel, Dios simplemente cambia los polos magnéticos del planeta con un terremotito mundial y remueve y derriba todas las ciudades y los montes y las islas y eso es lo que va a pasar. Y en aquel día yo, que extiende los cielos y funda la tierra y forma el espíritu del hombre, yo pondré a Jerusalén por piedra pesada a todos los pueblos. Israel, como decía el hermano David Hunt, una nación tan pequeñita comparada con otras no es nada, pero casi el 35% de las deliberaciones de la ONU son acerca de Israel, como si fuera un continente poblado como Asia. Ahí dice la palabra, piedra pesada a todos los pueblos, todos los que se la cargaren, oigan eso, serán despedazados. Dios sabía que le iban a mandar cohetes Kasan  y todo eso, pero también sabía que los que le mandaren serían despedazados. Pobre Irán, está destinado a los chulos. Vea Ezequiel 38 y 39  donde habla del destino eterno. Dice aquí todos los que se la cargaren serán despedazados, bien que todas las naciones de la tierra, o sea las Naciones Unidas, se juntarán contra ella. Y eso es debido a qué? A falsos paradigmas, a falsas interpretaciones, por no involucrar a Dios en el análisis de la situación, por no oír las razones de Dios. Van a oír a otro espíritu; los mismos que expulsan misioneros como Chávez y que traen misioneros chiítas a “evangelizar”, musulmanizar guayúes, están contra Israel. Ahí se nota que esos dos espíritus están aliados. Justo en qué días, decidió Hamas romper la tregua que tenía con Israel? Justo antes de Navidad, porque ellos asocian Navidad con los cristianos, como para aguarles la Navidad. Por qué no respetaron por lo menos esos días? Ellos no acostumbran respetar; desde el principio entraban en caballos en la tumba vacía o por lo menos lo que creían que era la tumba porque la verdadera estaba escondida y tuvieron que ponerle unas puertas bajitas para que la gente entrara agachada y no pudieran entrar los caballos, por el irrespeto total a Dios y el odio a los cristianos. Saben qué casas escogen ellos para lanzar sus cohetes? Las casas de los cristianos. En la pasada guerra de Hizbolá ponían las plataformas en los barrios cristianos poblados y en las casas de los cristianos para que cuando Israel revirara contra los ataques y destruyera las plataformas, destruyera las casas de los cristianos, para que los cristianos se levantaran contra Israel. Y ellos se esconden en medio de la población civil y no la cuidan, para echarle la culpa a Israel. Pero Israel les dejó a ellos gratuitamente la franja de Gaza; unilateralmente les entregó todo y ellos lo que hicieron fue mándele, mándele y mándele ……….. a Israel. Pero dice …todos los que se la cargaren serán despedazados, bien que todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella. Entonces, qué le va a pasar a las naciones? Simplemente entrar en la gran tribulación, por haber tratado así a su pueblo, a la iglesia y a Israel. Por eso entrarán en gran tribulación, porque Dios dice en 2Tes.1 Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a  los que os atribulan.

Entonces dice: En aquel día, dice Yahvé, heriré con pánico a todo caballo, por qué? No solamente con bombas, con pánico, aterrorizados porque están metiéndose con Dios, no solamente con Israel.  Eso es lo que la gente no entiende, ellos no ven el lugar de Dios en el asunto, ellos no se dan cuenta que no se están levantando solo contra Israel, sino contra el propio Dios! Entonces dice: Y con locura al jinete, mas sobre la casa de Judá abriré mis ojos, por eso es que los cohetes caen es en el desierto y asustan a algunos pero matan muy pocos. …abriré mis ojos, y a todo  caballo de los pueblos heriré con ceguera. Unos están ciegos y Dios está con los ojos abiertos. Dios abre los ojos para defender al morador de Jerusalén y ciega como cegó a los sirios cuando venían contra Eliseo y Eliseo le dijo a Giezi, tranquilo Giezi, más son los que están con nosotros, pero no se veían, pero eran más, que los que están con ellos. Pero Dios le abrió los ojos al siervo y él vio a un profeta rodeado de carros de fuego, y de gente de a caballo, pero caballos de fuego. Entonces dice: Y los capitanes de Judá dirán en su corazón, ellos se darán cuenta, no es que somos fuertes, no, no. Ellos dirán: Tienen fuerzas los habitantes de Jerusalén en Yahvé Sabaoth, su Dios. Jehová de los ejércitos. Podría decir en este caso, Yahvé el pastor, Yahvé Shalom, Yahvé Jiré, pero aquí dijo: Yahvé Sabaoth porque El está en medio de la guerra. Pero es Yahvé Sabaoth, Jehová de los ejércitos. En aquel día pondré- dice Dios- a los capitanes de Judá como brasero de fuego entre leña, y como antorcha ardiendo entre gavillas y consumirán a diestra y a siniestra a todos los pueblos alrededor; y Jerusalén será otra vez habitada en su lugar, en Jerusalén. No es esto lo que está pasando, desde que nació Israel? Son los otros siempre los que han atacado y mientras los otros atacan nadie protesta, nadie sale a la calle, nadie levanta un pañuelo, mas después de mucho aguantar y aguantar a Sadam Hussein que quería involucrar a Israel y Estados Unidos le dijo tranquilo, deje esto con nosotros. Israel ha aguantado, ha soportado todas las humillaciones y nadie protesta, nadie dice nada, nadie se mete en los otros conflictos, nadie sale a las calles para protestar, por los niños que se mueren de hambre en Ruanda, por lo que pasa en Sudán, por lo que pasa en otra parte, pero Israel se defiende, dicen: no, pero está defendiéndose muy fuerte, entonces dígame cómo quiere que se defienda, con pañitos de agua tibia? Cómo no se va a defender si en la frontera le están disparando cohetes? Tiene que ir y hacerse sentir, que toda esa frontera no puedan ya más lanzarle cohetes, pero cómo? Los que están protestando digan a ver cómo se va a defender. Eso les toca es a ellos y Dios dijo cómo era: …como brasero de fuego entre leña, los pueblos de alrededor son Leña, Israel es el brasero; los pueblos de alrededor son gavillas, como decir, paja seca, Israel es la antorcha. Siempre fueron otros los que empezaron, siempre en todas las guerras no fueron ellos los que comenzaron, siempre los atacaron, a veces cuando estaban en el día santo, en el Yonkipur, el día más sagrado de ellos que estaban de licencia todos los soldados, ahí los atacaron y casi los aniquilan porque vinieron Egipto, Libia, Jordania, todos para barrer contra ellos, pero ellos quedaron barridos porque Dios dijo: …abriré mis ojos, y aunque se demoraron tres días en reaccionar en el Yonkipur, barrieron a todos los que los atacaron. Nunca nadie protestaba cuando los atacaban, cuando los masacraba Hitler; no los querían recibir ni siquiera los suizos, ni los suizos recibían a los famélicos judíos, se los devolvían a los hornos, pero la plata sí se quedaba en sus bancos. Colombia no recibió un barco de judíos. Tan pronto Colombia votó contra Israel, en el año siguiente comenzó la violencia en Colombia, para que Colombia entienda. Hoy Colombia debe ser aliado; ahora, si será una de las naciones que se vuelven contra Israel, que no sean todos los colombianos, no seamos nosotros. No hay que quedarse callado, hay que hablar y esto lo vamos a publicar por Internet aunque le llamé de cierta manera a Irán, porque el Señor dice: decid esto a las naciones, hay que decirlo. Entonces dice aquí: Y los capitanes de Judá dirán en sus corazón: Tienen fuerza los habitantes de Jerusalén en Yahvé Sabaoth, su Dios. En aquel día pondré a los capitanes de Judá como brasero de fuego entre leña, y como antorcha ardiendo entre gavillas; y consumirán a diestra y a siniestra, a todos los pueblos de alrededor; y Jerusalén será otra vez habitada en su lugar, en Jerusalén. Y miren la profecía cómo se ha cumplido: Y librará Yahvé las tiendas de Judá primero, o sea en el 48, pero todavía no ha recuperado Jerusalén, para que la gloria de la casa de David y del habitante de Jerusalén no se engrandezca sobre Judá. Por eso Dios empieza con los pobres, con los bordes, porque si empezara con las élites, las élites pensaban que eso era solo para ellas, porque eso es lo que piensan ellos, los demás no son sino carne de cañón, peones de brega, conejillos de indias y el mundo es de ellos, terrible! El Señor siempre empezó por los bordes, por los pobres, por los menospreciados, por los débiles, y así comenzó por los colonos que ya no podían vivir en ninguna otra parte. Por ahí empezaría Dios. Y dice: En aquel día Yahvé, Yahvé, ojalá Israel crea esto, esta es la hora en que tenemos que orar por la fe de Israel, que Israel crea, que sean oraciones definidas, insistentes y creyentes, Yahvé defenderá; no dice que los Estados Unidos, no es Barak Obama, es Yahvé. Yahvé defenderá al morador de Jerusalén; el que entre ellos fuere débil, sí, habrá débiles, pero el más débil será como David. En aquel tiempo, será como David, el más débil será como David que fue el que peleó las batallas de Yahvé y la casa de David, como Dios. Esta sí es una frase serísima. Dios está plenamente identificado y con la casa de David, porque quién es el heredero de la casa de David? Quién es la raíz, el linaje de David, no es el Hijo de Dios? No es el Señor Jesús? Entonces aquí no se están metiendo solo con Israel; esta es la propiedad, la niña de los ojos del Señor. Así le dijo Dios a Moisés: Moisés, Aarón va a ser tu profeta y Aarón va a ser ante faraón como el profeta pero tú vas a ser como Dios, es decir, lo que tú digas es lo que yo digo. Dios se identificó de tal manera con Moisés que dijo que Moisés sería como Dios, decía vengan piojos, y venían piojos, venga esto, y venía, eso no lo hace ningún hombre; los otros magos después imitaron hasta un puntito esas serpientes que parecían varas que ellos hipnotizan y quedan como varas; las soltaban pero la de  Moisés se las comió. Entonces dice: …como el ángel de Yahvé, delante de ellos. Y quién es, por qué dice que será como la casa de David, como el ángel de Yahvé, quién es el ángel de Yahvé? Es el Señor Jesús, no es un ángel creado, es el ángel que apareció en la zarza y dijo: Yo soy el Dios de tu padre Abraham, Isaac y Jacob, hay que estudiar este ángel de Yahvé en la Biblia, ya lo hemos estudiado y está por ahí, porque no se puede hablar todo al tiempo. Se refiere al Señor mismo, la teofanía de Dios que es el Verbo de Dios. Y en aquel día yo procuraré destruir a todas las naciones que vinieren contra Jerusalén. Oiga, no solo los palestinos; cuántas naciones en manos de gobernantes ciegos, van a llevar a la destrucción sus países por meter las narices donde no les corresponde, sin saber de qué se trata. No podemos quedarnos callados los cristianos; tenemos que asesorar al gobierno. Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, eso era lo que faltaba, ya la parte de las guerras ya la estamos viendo, y ya la conversión de los judíos a Cristo, ya está conduciendo en parte y esto continuará más. …derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; porque es que si no tienen guerra con los vecinos, si no se le levantan todas las naciones, como que no van a orar y Dios sabe por qué tiene que permitir que todos se enojen con ellos, para que oren, para que reciban el espíritu de gracia y entonces qué va a pasar cuando pasen de lo natural a lo espiritual? …y mirarán a mí, viene hablando Yahvé, quién era el que crucificaron, el que traspasaron? Era el propio Yahvé! …y mirarán a mí a quien traspasaron, y llorarán arrepintiéndose por eso es que después del día de las trompetas viene el Yonkipur, donde todos tienen que llorar y lamentarse porque en el plano de Dios que está profetizado ese ciclo de las fiestas, esa fiesta del Yonkipur incluye la conversión de Israel. Al final, antes de la fiesta de las cabañas, que es en el milenio. Entonces por eso dice acá …y llorarán como se llora por hijo unigénito. Note que esa expresión no se la inventó San Juan, no, esa la dijo Dios con sus propias palabras. El hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito. En aquel día habrá gran llanto en Jerusalén, como el llanto de Hadad-rimón en el valle de Meguido. Y la tierra lamentará, cada linaje aparte; los descendientes de la casa de David por sí, y sus mujeres por sí; los descendientes de la casa de Natán por sí, y sus mujeres por sí; los descendientes de la casa de Leví por sí, y sus mujeres por sí; los descendientes de Simei por sí, y sus mujeres por sí; todos los otros linajes, cada uno por sí, y sus mujeres por sí. En aquel tiempo, o sea cuando ellos lloren y se arrepientan, así como cuando Jesús tipificado en José, estaba por darse a conocer a sus hermanos, solo faltaba Benjamín, por eso escribí Sefer Gitaim, y cuando ya Benjamín recibió su porción, que era el último hermanito que faltaba por ser reconocido y José retuvo preso a Judá hasta que llegara Benjamín, cuando llegó Benjamín, ya está llegando, Pablo mismo era de Benjamín, entonces ahí llegó la hora. En aquel tiempo habrá un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia. Ese manantial es el reconocimiento del Mesías, porque manantiales de los otros ha habido todo el tiempo, abluciones ha habido todo el tiempo, pero no quitan el pecado ni la inmundicia, la que los quita es la sangre del Mesías. Ahí comprenderá por qué tenía que haber muerto el Mesías, por qué tenía heridas en sus manos. Y en aquel día, dice Yahvé Sabaoth, quitaré de la tierra los nombres de las imágenes, cuánta brujería hay todavía allá en Israel, hechicería, masonería y catolicismo y tanta cosa y también haré cortar de la tierra los profetas y al espíritu de inmundicia, es la falsa profecía. Dice: Y acontecerá que cuando alguno profetizare aún, le dirána dirán su padre y su madre que lo engendraron: No vivirás, porque has hablado mentira en el nombre de Yahvé; y su padre y su madre que lo engendraron le traspasarán cuando profetizare. Cosa seria y lo está diciendo Dios. Y sucederá en aquel tiempo, que todos los profetas se avergonzarán de su visión cuando profetizaren; ni nunca más vestirán el manto velloso para mentir. Y dirá: No soy profeta; labrador soy de la tierra. Antes ser profeta era mejor que ser labrador; aquí estar en un kibut labrando el desierto y haciéndolo florecer será más honroso que estar con profecías falsas. …pues he estado en el campo desde mi juventud. Y le preguntarán: ¿Qué heridas son estas en tus manos? Y él responderá: Con ellas fui herido en casa de mis amigos.

Hermanos, ya se va a enfriar la comida y este capítulo que sigue aquí es demasiado largo para tratarlo hoy provechosamente entonces vamos a dejarlo para otra vez

Dios nos ayude,  hemos leído solo un pedacito, hay mucho más que leer. Oremos. Vamos a orar por Israel, vamos a orar por Jerusalén que el Señor derrame como prometió espíritu de oración y gracia.

Querido Padre, en el nombre de Jesús, estamos viendo lo que está aconteciendo, por lo menos en una ínfima parte. Te pedimos en esta hora, misericordia para con los inocentes, para los que no saben, atrapados en este torbellino sin saberlo. Sabemos que tú nunca harás nada malo ni errado y además, que esta vida no es la única que hay. Concede descanso a los sufrientes. Oramos en esta hora por la nación de Israel, sabemos que tú estás ceñido como Yavhé Sabaoth, con tus ojos abiertos y como muro, porque serás muro a Israel. Te rogamos Señor que los guardes, que des sabiduría a sus líderes, a sus capitanes y también Señor, que tú Espíritu Santo traiga convicción a muchos para que no entren en pánico ni locura, que escojan Señor, la sabiduría y no la necedad. Ten misericordia de Israel y los pueblos de alrededor. Señor tú sabes qué es lo que tienes que hacer; no hay nadie más sabio que tú, no hay nadie que sepa qué debe hacer pero rogamos Señor que en tu ira te acuerdes de tu misericordia. Rogamos que salves a muchos y sobre todo oramos por la conversión de Israel, oramos que derrames lo prometido y que sigas derramando espíritu de gracia y de oración sobre Israel y los guardadores de Jerusalén. Señor y que ellos tengan ojos para ver y sepan quién eres tú, que comprendan esta profecía, no solo la parte de la leña y del brasero, sino la parte del que traspasaron, el manantial purificador. Te rogamos de manera especial en el nombre de Jesucristo por esta hora. Ayúdanos Señor a entender, abre nuestros ojos y danos tu palabra en el nombre del Señor Jesús y ayúdanos a estar donde nosotros debemos estar. Señor ayúdanos tú guianza, cada paso que demos tú vayas delante de nosotros como Yahvé Nissi nuestra vanguardia y sé también nuestra retaguardia porque tú decías que en la guerra de Dios, nosotros debíamos dar la espalda al enemigo y mirarte a ti porque quien guarda nuestras espaldas eres tú. En vano vela la guardia si tú no guardas la ciudad, en vano trabajan los edificadores si tú mismo no edificas la casa. Te rogamos que edifiques Padre, en el nombre del Señor Jesús. Ayúdanos, ayúdanos y bendice nuestro testimonio como tú dices que digamos esto a las naciones, ayúdanos a decir y lleva tu palabra a donde tenga que llegar y no temamos porque bajo tus alas no hay que temer. Ayúdanos a permanecer por la fe escondidos con Cristo en Dios, no confiando en armas humanas porque nuestras armas no son carnales pero sí son poderosas en Dios; un grano de mostaza de fe es un arma más poderosa. Señor, guárdanos y ayúdanos a estar de tu parte en esta hora en el nombre del Señor Jesús. Limpia nuestros pecados por la sangre del cordero, amén.

Permalink :: Comentar | Referencias (0)

RETORNO DE ISRAEL (1)

Por Gino Iafrancesco V. - 7 de Noviembre, 2008, 22:38, Categoría: General

Pendón, Silbido, Señal y Trompeta

Mesías, Espíritu, Redención, Evangelio.

 

por: Gino Iafrancesco V.

 

 

RETORNO DE ISRAEL

 

Los misterios de Dios están estrechamente relacionados entre sí, y cada uno de ellos es un capítulo necesario a la totalidad. No debemos olvidar ninguno de ellos, a la vez que no debemos considerar a ninguno de ellos aislado de los demás, ni sobredimensionarlo en detrimento de la armonía del cuadro completo. Claro está que no se puede tratar de todo al mismo tiempo, pero debemos prever que al considerar uno de los capítulos, al mismo tiempo se tengan también en cuenta los demás. La razón de este preámbulo es para que podamos considerar el misterio de Israel dentro del amplio contexto de los misterios de Dios. Éstos comienzan y terminan con Dios mismo: el misterio de Dios a consumarse, el misterio de Dios: Cristo, el misterio de la voluntad divina, el misterio de la economía divina, el misterio de la piedad, el misterio del evangelio, el misterio de la fe, el misterio de Cristo: la Iglesia, el misterio del matrimonio, el misterio de las siete estrellas en la diestra del Hijo del Hombre y de los siete candeleros, el misterio de la sabiduría divina oculta predestinada para la Iglesia, el misterio del reino de Dios, el misterio de Israel, el misterio de las naciones, el misterio de la mujer y de la bestia que la trae, el misterio de Babilonia, el misterio de la iniquidad, el misterio de la final trompeta.

 

En trabajos anteriores hemos dedicado tiempo a todos estos respectos, especialmente en los libros: "La Administración Apostólica de los Misterios de Dios" y "Los Misterios del Reino de los Cielos en las Parábolas del Señor Jesucristo", además de consideraciones, exhaustivas o no, de varios de los aspectos fundamentales de la economía divina, y del lugar central de Cristo y la Iglesia en ella, que se pueden ver en los escritos exegéticos, teológicos, antropológicos, cristológicos, pneumatológicos, soteriológicos, eclesiológicos, escatológicos, filosóficos y poéticos de este autor. Por eso, al tratar ahora un poco más acerca del necesariamente contemporáneo misterio de Israel, remito a los lectores a la ambientación complementaria de todo lo que ya antes de esto se ha tratado. No consideraremos este misterio in vacuo ni aisladamente, sino como algo que tiene necesariamente un apropiado lugar en la revelación divina y que no debe ser ignorado. El apóstol Pablo, en su sobresaliente epístola a los romanos, después de tratar de asuntos de primera magnitud acerca del evangelio, y un poco antes de considerar aspectos prácticos de la vida del cuerpo de Cristo, se ocupó del misterio de Israel escribiendo: "Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos:…" (Rom.11:25a). Si, pues, alguno piensa y siente que puede seguir ignorando esto, permítame decirle que yo personalmente, en conciencia y comisión[1],  no puedo hacerlo. No quiero dejar de anunciar todo el consejo de Dios que me ha sido encomendado.

 

Así que pasaré inmediatamente, para esta hora coyuntural presente, a considerar el divino tema revelado de la elección de Israel, de su lugar en la estrategia divina, de su endurecimiento parcial en relación a la primera venida del Mesías en aras de la inclusión de los gentiles en el misterio de Cristo, y entonces, principalmente, por causa de la coyuntura presente, pasaremos a considerar de su restauración tras la trasgresión y defección, de su admisión tras la exclusión, y de su reinserción tras el desgajamiento. Ante el contexto complejo y completo del misterio de Israel en todas las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamentos, no podemos, basados en una interpretación in vacuo de la parábola mesiánica de los labradores malvados, pretender cerrar definitivamente el caso con una teología del reemplazo absoluto de Israel. Ciertamente el Mesías dijo: "Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él" (Mt.21:43); pero, por el contexto íntegro de las Escrituras, y por la sujeción del Mesías a ellas, debemos comprender también el status transitorio de tal declaración, y su objetivo aleccionador para Israel: para despertarlos a celos. Tal despertamiento es el objetivo de la declaración mesiánica, y no su exclusión definitiva de las irrevocables promesas divinas. Tales promesas es necesario considerar atentamente. Todas ellas eran las que el apóstol Pablo tenía presentes al escribir acerca del misterio de Israel a los gentiles en su carta a los romanos.

 

Escribía allí (Rom.11) Pablo: "Digo, pues…", (ya que en el capítulo 10 había hablado de la contradicción parcial y temporal de Israel frente al evangelio); "¿Ha desechado Dios a Su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín". (Es decir, las iglesias de Judea, Samaria y Galilea, y los convertidos cristianos regenerados de entre los judíos por toda la tierra y la historia, demuestran que el endurecimiento de Israel es apenas parcial y temporal). "No ha desechado Dios a Su pueblo, al cual desde antes conoció". (Y aquí emplea Pablo la misma expresión que usa en relación a la presciencia divina, a Su conocimiento anticipado, para la elección y predestinación de la Iglesia). "¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme? Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado 7000 hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra. ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos; como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy. Y David dice: Sea vuelto su convite en trampa y en red, en tropezadero y en retribución; sean oscurecidos sus ojos para que no vean, y agóbiales la espalda para siempre". (Tal pasaje proviene de un Salmo mesiánico, donde se profetiza que pondrían hiel por Su comida y que en Su sed le darían a beber vinagre, como aconteció con Jesucristo, Hijo de David. El Salmo 69:23b decía: "Y haz temblar continuamente sus lomos"; lo que Reina y Valera (1960) en Rom.11:10b traducen inconsecuentemente: "…para siempre"; pero debiera ser, como allá, apenas "continuamente". Aunque claro está que los rechazadores del Mesías, en cuanto personas, perecen para siempre; mas Israel, como nación, tiene por gracia un remanente constante que desembocará, por fin, en la conversión de la nación). Sigue Pablo: "Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su trasgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos". (El tropiezo de la nación de Israel no es para caída definitiva de la nación, pues un remanente suyo ha recibido al Mesías; pero la trasgresión de rechazar al Mesías en Su primera venida, dio lugar a que Dios también los provocara a celos, abriendo la puerta de la salvación a los gentiles, tal como lo había prometido por medio del Cántico de Moisés en Deuteronomio 32:21: "Ellos me movieron a celos con lo que no es Dios; me provocaron a ira con sus ídolos; Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es pueblo, los provocaré a ira con una nación insensata"; y muchas más cosas dice el Cántico de Moisés al respecto, añadiendo también allí que se retendría de raerlos por completo, para que sus enemigos no se vanagloriaran, y entonces se arrepentiría y haría expiación por ellos y los vengaría de sus enemigos, mandando a las naciones alabar a  Israel). Por eso continúa Pablo enseñando que la trasgresión de Israel resultó en la riqueza del mundo, y su defección en la riqueza de las naciones. Y evangelizaba también para provocar a Israel a celos para salvación. Y entonces exclama: "¿Cuánto más su plena restauración?" Si la trasgresión y la defección de Israel resultaron en riqueza para las naciones insensatas en su idolatría, ¡qué mejor será la plena restauración de Israel! Pablo, pues, espera la plena restauración de Israel, conforme al cuadro profético completo. Y añade: "Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?" Y asocia Pablo aquí la admisión de vuelta de Israel con el lenguaje profético de Ezequiel cuando Dios proclamó: "Así ha dicho Yahveh Adonai: He aquí Yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel. Y sabréis que Yo soy Yahveh, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío. Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que Yo Yahveh hablé, y lo hice, dice Yahveh" (Ezq.37:12-14), en el contexto de la Visión del valle de los huesos secos.

 

Vemos, pues, que Pablo hasta aquí ya ha hablado inspiradamente, y sobre la base de los profetas, de la admisión de Israel y su plena restauración. Por lo tanto, la teoría del reemplazo absoluto de Israel, no es consecuente con el tenor general de las Escrituras inspiradas. Continúa entonces Pablo hablando de la santidad de la masa restante de donde se tomaron las primicias, y de la santidad de las ramas, gracias a la raíz. No todas las ramas fueron desgajadas, pues debemos recordar el remanente constante; por lo tanto, mediante la fe, y por eso hablamos abiertamente delante de Israel, habrá una reinserción nacional, conforme a las promesas y al pacto de Dios para con Israel. El misterio de Israel tiene, pues, en su final, tres partes principales: (1) Por sus pecados, el pueblo escogido, Israel, sería endurecido en parte, y entonces corregido y esparcido; (2) Serían entonces provocados a celos cuando Dios tomase un pueblo para sí de entre los gentiles; (3) Israel sería entonces plenamente restaurado como nación, volviendo de la dispersión, admitido al recibir la vida que viene del Mesías por Su Espíritu, y reinsertado en el reino de Dios. Todo esto debido al llamamiento y don irrevocables de Dios, por causa de la promesa a los patriarcas, y del celo de Dios por Su propio Nombre.

 

En cuanto al actual retorno de Israel, que es la coyuntura presente, y lo que a esto sigue, debemos recordar varias profecías que atañen a la tercera parte del misterio referido. Por Isaías dice Dios claramente: "En aquel tiempo el renuevo de Yahveh será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel. Y acontecerá que el que quedare en Sion, y el que fuere dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en Jerusalén estén registrados entre los vivientes, cuando el Señor lave las inmundicias de las hijas de Sion, y limpie la sangre de Jerusalén en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu de devastación…/… Acontecerá en aquel tiempo que la Raíz de Isaí, estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y Su habitación será gloriosa. Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Yahveh alzará otra vez Su mano para recobrar el remanente de Su pueblo que aún quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del mar. Y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra. Y se disipará la envidia de Efraín, y los enemigos de Judá serán destruidos. Efraín no tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín; sino que volarán sobre los hombros de los palestinos al occidente, saquearán también a los de oriente; Edom y Moab le servirán, y los hijos de Amón los obedecerán. Y secará Yahveh la lengua del mar de Egipto; y levantará Su mano con el poder de Su Espíritu sobre el río, y lo herirá en sus 7 brazos, y hará que pasen por él con sandalias. Y habrá camino para el remanente de Su pueblo, el que quedó de Asiria, de la manera que lo hubo para Israel el día que subió de la tierra de Egipto…/… Días vendrán cuando Jacob echará raíces, florecerá y echará renuevos Israel, y la faz del mundo llenará de fruto. ¿Acaso ha sido herido como el que lo hirió, o ha sido muerto como los que lo mataron? Con medida lo castigarás en sus vástagos. Él los remueve con Su recio viento en el día del aire solano. De esta manera, pues, será perdonada la iniquidad de Jacob, y este será todo el fruto, la remoción de su pecado; cuando haga todas las piedras del altar como piedras de cal desmenuzadas, y no se levanten los símbolos de Asera ni las imágenes del sol. Porque la ciudad fortificada será desolada, la ciudad habitada será abandonada y dejada como un desierto; allí pastará el becerro, allí tendrá su majada, y acabará sus ramas. Cuando sus ramas se sequen, serán quebradas; mujeres vendrán a encenderlas; porque aquel no es pueblo de entendimiento; por tanto, su Hacedor no tendrá de él misericordia, ni se compadecerá de él el que lo formó. Acontecerá en aquel día que trillará Yahveh desde el río Eufrates hasta el torrente de Egipto, y vosotros, hijos de Israel, seréis reunidos uno a uno. Acontecerá también en aquel día, que se tocará con gran trompeta, y vendrán los esparcidos en la tierra de Asiria, y los que habían sido desterrados a Egipto, y adorarán a Yahveh en el monte santo, en Jerusalén…/…Y los redimidos de Yahveh volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido…/…Del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré. Diré al norte: Da acá; y al sur: no detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra, todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice…/…He aquí éstos vendrán de lejos; y he aquí éstos del norte y del occidente, y éstos de la tierra de Sinimtus edificadores vendrán aprisaAlza tus ojos alrededor, y mira: todos éstos se han reunido, han venido a ti. Vivo Yo, dice Yahveh, que de todos, como de vestidura de honra, serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia. Porque tu tierra devastada, arruinada y desierta, ahora será estrecha por la multitud de los moradores, y tus destruidores serán apartados lejos. Y dirás en tu corazón: ¿Quién me engendró éstos? Porque yo había sido privada de hijos y estaba sola, peregrina y desterrada; ¿quién, pues, crió éstos? He aquí que yo había sido dejada sola; ¿dónde estaban éstos? Así dijo Yahveh Adonai: He aquí, Yo tenderé mis manos a las naciones, y a los pueblos levantaré mi bandera; y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros. Reyes serán tus ayos, y sus reinas sus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que Yo soy Yahveh, que no se avergonzarán los que esperan en Mi…/…Ciertamente volverán los redimidos de Yahveh; volverán a Sion cantando, y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas; tendrán gozo y alegría, y el dolor y el gemido huirán…/…De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin dinero seréis rescatados…/…Dice Yahveh Adonai, el que reúne a los dispersos de Israel: Aún juntaré sobre él sus congregados…/…Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes, y como palomas a sus ventanas? Ciertamente a Mi esperarán los de la costa, y las naves de Tarsis desde el principio, para traer tus hijos de lejos, su plata y su oro con ellos, al nombre de Yahveh tu Dios, y al Santo de Israel, que te ha glorificado. Y extranjeros edificarán tus muros, y sus reyes te servirán; porque en mi ira te castigué, mas en mi buena voluntad tendré de ti misericordia…/…Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones…/…Sacaré descendencia de Jacob, y de Judá heredero de mis montes; y mis escogidos poseerán por heredad la tierra, y mis siervos habitarán allí…/…¿Concebirá  la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos. Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? Dijo Yahveh. Yo que hago engendrar, ¿impediré el nacimiento? Dice tu DiosY pondré entre ellos señal, y enviaré a los escapados de ellos a las naciones, a Tarsis, a Fut y Lud que disparan arco, a Tubal y a Javán, a las costas lejanas que no oyeron de Mí, ni vieron mi gloria; y publicarán mi gloria entre las naciones. Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a Yahveh…" (Is.4:2-4; 11:10-16; 27:6-13; 35:10; 43:5b-7; 49:12,17a,18-23; 51:11; 52:3b; 56:8; 60:4,8-10; 61:4; 65:9; 66:8b,9,19-20a).             

 

La Raíz de Isaí, Jesucristo, el León de la tribu de Judá, Heredero de todas las cosas, ya ha sido puesta por Dios como pendón a todos los gentiles, y por eso Su Iglesia se encuentra en todas las naciones. Una vez castigado Israel por sus pecados e incredulidad, el Mesías, cual pendón a las naciones, envía apóstoles a Occidente, al Norte de África, al Asia Menor, a Siberia, a Grecia, y a las costas lejanas, a publicar la gloria divina, y a portar la señal divina que indique que es la hora para que se recoja a los dispersos de Israel de nuevo a su tierra. Incluso los gobiernos de las naciones, amigos de Israel, han de colaborar en este asunto, para que los israelitas regresen a Israel desde Irak, Egipto, Eritrea, Etiopía, Asia Central, Kuwait, Siria, Líbano y ultramar, etc.. Los entendidos del plan divino deben cooperar para que las legislaciones contemplen el ayudar y apoyar al retorno de los israelitas a su tierra. Y no solo desde los ámbitos gubernamentales, sino también desde la filantropía civil. Entonces vuelven los dispersos de Israel a su tierra desde el Oriente, el Occidente, el Norte y el Sur, desde Sefarad y los principados de Tarsis, y desde la China y sus países vecinos, desde el Aquilón y desde el Austro. Las ciudades de Israel ya han sido reedificadas, y lo seguirán siendo. Palestina estará bajo la sombra de Israel, Jordania cederá, los gentiles ayudarán. La nación ya ha nacido, y no está más dividida en dos reinos, sino que es una sola, y acoge a sus hijos que vuelven desde todas las procedencias, circunstancias y mezclas. Dios corrige entonces a sus enemigos y opresores. Todo esto lo podemos comprobar de Isaías.

 

Ahora bien, en pleno tiempo de cautiverio y dispersión babilónica, también por Jeremías profetizó Yahveh: "Yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán. Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni serán menoscabadas, dice Yahveh. He aquí que vienen días, dice Yahveh, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En Sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y éste será Su nombre con el cual le llamarán: Yahveh, justicia nuestra. Por tanto, he aquí que vienen días, dice Yahveh, en que no dirán más: Vive Yahveh que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto, sino: Vive Yahveh que hizo subir y trajo la descendencia de Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde Yo los había echado; y habitarán en su tierra…/…Porque he aquí que vienen días, dice Yahveh, en que haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho Yahveh, y los traeré a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán. Estas, pues, son las palabras que habló Yahveh acerca de Israel y de Judá. Porque así ha dicho Yahveh: Hemos oído voz de temblor; de espanto, y no de paz. Inquirid ahora, y mirad si el varón da a luz; porque he visto que todo hombre tenía las manos sobre sus lomos, como mujer que está de parto, y se han vuelto pálidos todos los rostros. ¡Ah, cuán grande es aquel día! Tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado. En aquel día, dice Yahveh sabaot, Yo quebraré su yugo de tu cuello, y romperé tus coyundas, y extranjeros no lo volverán más a poner en servidumbre, sino que servirán a Yahveh su Dios y a David su Rey, a quien yo les levantaré. Tú, pues, siervo mío Jacob, no temas, dice Yahveh, ni te atemorices, Israel; porque he aquí Yo soy el que te salvo de lejos a ti y a tu descendencia de la tierra de cautividad; y Jacob volverá, descansará y vivirá tranquilo, y no habrá quien le espante. Porque Yo estoy contigo para salvarte, dice Yahveh, y destruiré a todas las naciones entre las cuales te esparcí; pero a ti no te destruiré, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo. Porque así ha dicho Yahveh: incurable es tu quebrantamiento, y dolorosa tu llaga. No hay quien juzgue tu causa para sanarte; no hay para ti medicamentos eficaces. Todos tus enamorados te olvidaron; no te buscan; porque como hiere un enemigo te herí, con azote de adversario cruel, a causa de la magnitud de tu maldad y de la multitud de tus pecados. ¿Por qué gritas a causa de tu quebrantamiento? Incurable es tu dolor, porque por la grandeza de tu iniquidad y por tus muchos pecados te he hecho esto. Pero serán confundidos todos los que te consumen; y todos tus adversarios, todos irán en cautiverio; hollados serán los que te hoyaron, y a todos los que hicieron presa de ti daré en presa. Mas Yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Yahveh; porque desechada te llamaron, diciendo; Esta es Sion, de la que nadie se acuerda. Así ha dicho Yahveh: he aquí Yo hago volver los cautivos de las tiendas de Jacob, y de sus tiendas tendré misericordia, y la ciudad será edificada sobre su colina, y el templo será asentado según su forma. Y saldrá de ellos acción de gracias, y voz de nación que está en regocijo, y los multiplicaré, y no serán disminuidos; los multiplicaré, y no serán menoscabados. Y serán sus hijos como antes, y su congregación delante de Mí será confirmada; y castigaré a todos sus opresores. De allí saldrá su príncipe, y de en medio de ella su señoreador; y le haré llegar delante cerca, y él se acercará a Mi; porque ¿quién es aquel que se atreve a acercarse a Mi? Dice Yahveh. Y me seréis por pueblo, y Yo seré vuestro Dios. He aquí que la tempestad de Yahveh sale con furor; la tempestad que se prepara, sobre la cabeza de los impíos reposará. No se calmará el ardor de la ira de Yahveh, hasta que haya hecho y cumplido los pensamientos de Su corazón; en el fin de los días entenderéis esto. En aquel tiempo, dice Yahveh, Yo seré por Dios a todas las familias de Israel, y ellas me serán a Mí por pueblo. Así ha dicho Yahveh: el pueblo que escapó de la espada halló gracia en el desierto, cuando Israel iba en busca de reposo. Yahveh se manifestó a mi hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. Aún te edificaré, y serás edificada, oh virgen de Israel; todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en alegres danzas. Aún plantarás viñas en los montes de Samaria; plantarán los que plantan, y disfrutarán de ellas. Porque habrá día en que clamarán los guardas en el Monte de Efraín: Levantaos y subamos a Sion, a Yahveh nuestro Dios. Porque así ha dicho Yahveh: regocijaos en Jacob con alegría, y dad voces de júbilo a la cabeza de naciones; haced oir, alabad, y decid: oh Yahveh, salva a Tu pueblo, el remanente de Israel. He aquí Yo los hago volver de la tierra del norte, y los reuniré de los fines de la tierra, y entre ellos ciegos y cojos, la mujer que está encinta y la que dio a luz juntamente; en gran compañía volverán acá. Irán con lloro, mas con misericordia los haré volver, y los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán; porque soy a Israel por Padre, y Efraín es mi primogénito. Oíd palabra de Yahveh, oh naciones, y hacedlo saber en las costas que están lejos, y decid: El que esparció a Israel lo reunirá y lo guardará, como el pastor a su rebaño. Porque Yahveh redimió a Jacob, lo redimió de mano del más fuerte que él. Y vendrán con gritos de gozo en lo alto de Sion, y correrán al bien de Yahveh, al pan, al vino, al aceite, y al ganado de las ovejas y de las vacas; y su alma será como huerto de riego, y nunca más tendrán dolor. Entonces la virgen se alegrará en la danza, los jóvenes y los viejos juntamente; y cambiaré su lloro en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor. Y el alma del sacerdote satisfaré con abundancia, y Mi pueblo será saciado de Mi bien, dice Yahveh. Así ha dicho Yahveh: Voz fue oída en Ramá, llanto y lloro amargo; Raquel que lamenta por sus hijos, y no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron. Así ha dicho Yahveh: reprime del llanto tu voz, y de las lágrimas tus ojos; porque salario hay para tu trabajo, dice Yahveh, y volverán de la tierra del enemigo.  Esperanza hay también para tu porvenir, dice Yahveh, y los hijos volverán a su propia tierra. Escuchando, he oído a Efraín que se lamentaba: - me azotaste, y fui castigado como novillo indómito; conviérteme, y seré convertido, porque Tú eres Yahveh mi Dios. Porque después que me aparté tuve arrepentimiento, y después que reconocí mi falta, herí mi muslo; me avergoncé y me confundí, porque llevé la afrenta de mi juventud.- ¿No es Efraín hijo precioso para Mí? ¿No es niño en quien me deleito? Pues desde que hablé de él, me he acordado de él constantemente. Por eso Mis entrañas se conmovieron por él; ciertamente tendré de él misericordia, dice Yahveh. Establécete señales, ponte majanos altos, nota atentamente la calzada; vuélvete por el camino por donde fuiste, virgen de Israel, vuelve a estas tus ciudades. ¿Hasta cuándo andarás errante, oh hija contumaz? Porque Yahveh creará una cosa nueva sobre la tierra: la mujer rodeará al varón. Así ha dicho Yahveh sabaot, Dios de Israel: Aún dirán esta palabra en tierra de Judá y en sus ciudades, cuando Yo haga volver sus cautivos: Yahveh te bendiga, oh morada de justicia, oh monte santo. Y habitará allí Judá, y también en todas sus ciudades labradores, y los que van con rebaño. Porque satisfaré el alma cansada, y saciaré a toda alma entristecida. En esto me desperté, y vi, y mi sueño me fue agradable. He aquí vienen días, dice Yahveh, en que sembraré la casa de Israel y la casa de Judá de simiente de hombre y de simiente de animal. Y así como tuve cuidado de ellos para arrancar y derribar, y trastornar y perder y afligir, tendré cuidado de ellos para edificar y plantar, dice Yahveh. En aquellos días no dirán más: los padres comieron las uvas agrias y los dientes de los hijos tienen la dentera, sino que cada cual morirá por su propia maldad; los dientes de todo hombre que comiere las uvas agrias, tendrán la dentera. He aquí que viene días, dice Yahveh, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron Mi pacto, aunque Yo fui como un marido para ellos, dice Yahveh. Pero éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Yahveh: Daré Mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y Yo seré a ellos por Dios, y ellos Me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: conoce a Yahveh; porque todos Me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Yahveh; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. Así ha dicho Yahveh, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Yahveh sabaot es Su nombre: Si faltaren estas leyes delante de Mi, dice Yahveh, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de Mi eternamente. Así ha dicho Yahveh: Si los cielos arriba se pueden medir, y explorarse abajo los fundamentos de la tierra, también Yo desecharé toda la descendencia de Israel por todo lo que hicieron, dice Yahveh. He aquí que vienen días, dice Yahveh, en que la ciudad será edificada a Yahveh, desde la torre de Hananeel hasta la puerta del Ángulo. Y saldrá más allá el cordel de la medida delante de él sobre el collado de Gareb, y rodeará a Goa. Y todo el valle de los cuerpos muertos y de la ceniza, y todas las llanuras hasta el arroyo de Cedrón, hasta la esquina de la puerta de los caballos al oriente, será santo a Yahveh; no será arrancada ni destruida más para siempre…He aquí que Yo los reuniré de todas las tierras a las cuales los eché con Mi furor, y con Mi enojo e indignación grande; y los haré volver a este lugar, y los haré habitar seguramente; y Me serán por pueblo, y Yo seré a ellos por Dios. Y les daré un corazón, y un camino, para que Me teman perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos. Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de Mí. Y me alegraré con ellos haciéndoles bien, y los plantaré en esta tierra en verdad, de todo Mi corazón y de toda Mi alma. Porque así ha dicho Yahveh: Como traje sobre este pueblo todo este gran mal, así traeré sobre ellos todo el bien que acerca de ellos hablo. Y poseerán heredad en esta tierra de la cual vosotros decís: está desierta, sin hombres y sin animales, es entregada en manos de los caldeos. Heredades comprarán por dinero, y harán escritura y la sellarán y pondrán testigos, en tierra de Benjamín y en los contornos de Jerusalén, y en las ciudades de Judá; y en las ciudades de las montañas, y en las ciudades de la Sefela, y en las ciudades del Neguev; porque Yo haré regresar sus cautivos, dice Yahveh.       


[CONTINUARÁ, DIOS MEDIANTE]

[1] La segunda noche de la Conferencia de Contagem del año 2007, el Señor Jesús me visitó en sueños y me entregó una caja de herramientas sobre las que sobresalía una llave inglesa, y me dijo: - el retorno de Israel.- Entonces desperté. Pero, además, el ministerio del cuerpo de Cristo no puede ignorar el neotestamentario misterio de Israel (Rom.11:25), sino que debe anunciar todo el consejo de Dios (Hchs.20:27; .Is.66:19,20;  Jer.31:7-10).



Permalink :: Comentar | Referencias (0)

¿DE QUÉ ESPÍRITU SOIS?

Por Gino Iafrancesco V. - 13 de Junio, 2008, 13:49, Categoría: General


¿DE QUÉ ESPÍRITU SOIS?


Vamos a 1ª a Timoteo 4:12: "Ninguno tenga en poco tu juventud, si no sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza".

Pienso que se entiende muy clara cada palabra hasta donde dice: amor: pero luego dice otra palabra, que es, de entre todas las seis, la carga del Espíritu para la presente consideración. Es la palabra "espíritu" (en minúscula); luego menciona fe y pureza. Pero hay algo que se llama "espíritu" en minúscula; y me gusta que esté en minúscula, por que está involucrando al espíritu de la persona.

¿En qué espíritu está la persona?. Hay algo que se llama aquí "espíritu".

Sé ejemplo de...espíritu. La carga específica es: sé ejemplo en espíritu. ¿ En qué espìritu estoy?, ¿en qué espìritu està la persona?. ¿Què es eso del espìritu? Sé ejemplo en espìritu.

De eso también se habla en Lucas 9:51-56.

Estas cosas se disciernen precisamente con el espirìtu. Esto existe y es precioso; pero es algo que no tiene sabor exterior, que no tiene color, pero que en el ámbito espiritual es preciosísimo. El espíritu se aprecia con el espíritu. Recibes en tu espíritu la capacidad de tocar el espíritu; el espíritu toca el espìritu; nuestro espìritu toca el espìritu de la persona, de la comunidad, de la época.

Existe, pues, algo misterioso que es el espìritu, y es de gran valor; las personas se tocan en el espìritu. No se tocan meramente en el cuerpo, la mente, la emoción, sino que se tocan en el espìritu.

Nuestro espìritu percibe en qué espìritu está la persona; si está en un espìritu luminoso, o si está en un espìrtu tenebroso.

Leemos en Lucas acerca de Jesús: "Mas no le recibieron porque su aspecto era como de ir a Jerusalén".

Por causa de ese espìritu no le recibieron. ¡Cómo se sufre cuando no se es recibido!. Pero es fàcil cuando somos recibidos. Los discípulos se enardecieron cuando vieron al Señor siendo injuriado; ellos incluso hasta tenìan fe con ardor, como para decir: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elias, y los consuma?

Pero escuchen lo que les respondió el Señor Jesús en el v.55: "Vosotros no sabéis de qué espìritu sois".

¡Que contraste de espíritu!.

¿De qué espiritu sois? ¿Qué espíritu están canalizando? ¿A qué espìritu están dando lugar en el ambiente? ¿Qué espíritu está contaminando?

Jesús les habla de tal manera, para aclararles en qué espíritu están, y también para cambiarles de espíritu.

El Señor no va a juzgar a unos con el paradigma de otros, sino que tiene en cuenta el paradigma de cada uno.

La declaración seria es: Vosotros no sabéis de qué espiritu sois. A veces uno no se da cuenta en qué espíritu está. No es cuestión meramente de palabras y apariencias; aparentemente hasta se puede ser muy "bíblico", pero muchas veces no se está en el espíritu correcto. Sé ejemplo en espíritu. Entonces, las personas que son espirituales, disciernen el espíritu. A veces se es fácilmente engañado por las apariencias; pero los que son personas que tienen el espíritu ya entrenado para discernir el espìritu de las cosas, el espìritu que se està moviendo en el ambiente, se dan perfectamente cuenta cómo y hacia dónde se están llevando el agua para el molino ajeno. A veces hay una aparente calma, pero se discierne que hay algo en el ambiente; como suele decirse: "una calma chicha".

Este asunto es de sumo valor para Dios: En qué espíritu se hacen las cosas, en qué espìritu se expresan las palabras; porque en realidad es como si uno pudiera ser de varios espíritus, según la ocasión. Cuando el Señor dice: de qué espíritu sois, es como si dijera: -ustedes no se dan cuenta la clase espíritu, tan diferente a mí, que les tocó. A veces no nos damos cuenta qué espíritu nos ha tocado y en qué espíritu estamos; y a veces no queremos darnos cuenta, aunque nuestra conciencia nos advierte muy debajito que no estamos en el espíritu correcto.

La Palabra de Dios nos dice que existen contaminaciones de carne y de espíritu.

De eso podemos leer, por ejemplo, en 2ª a Corintios 7:1. Así que las cosas de la carne nos contaminan,; pero también hay contaminación de espíritu. En el libro de Job se habla de que el paladar degusta las palabras; es como si fuese un paladar espiritual. No solamente hay, pues, contaminación de carne, sino también de espíritu. Si yo no estoy en el Espíritu de Cristo, entonces yo mismo puedo contaminar. A veces contaminamos, y a veces podemos también ser contaminados.

A veces, en cierto ambiente, se mueve determinado espíritu. Podemos decir que en cada sociedad, en cada grupo, se mueve un determinado tipo de espíritu. Por eso el Señor, en Apocalipsis, habla de los ángeles de las iglesias; pues cada iglesia y cada época está en un determinado espíritu y en una determinada tónica que se manifiesta en su respectivo liderazgo.

A veces todo esto puede ser muy sutil. Suceden las cosas, siendo influencia la clase de espíritu en que estamos. ¿De qué espíritu somos? Nuestro espíritu debe ser purificado.

Nuestro entendimiento a veces se queda corto para interpretar las cosas del espíritu.

Pero cuando tu espíritu ha sido entrenado por Dios, entonces tú puedes discernir en el espíritu.

Miremos también Efesios 4:22-24.

En el v.23 dice: "Renovados en el espìritu de vuestra mente". Nuestra mente puede ser renovada o contaminada. A veces vivimos bajo paradigmas y sentimientos de opresión. A veces somos muy duros, o a veces muy laxos.

El Señor tenía y tiene equilibrio entre la gracia y la verdad. Como necesitamos aprender a ser verdaderos, llenos de gracia y de verdad. El señor Jesús logró combinar en Él la gracia y la verdad. ¡Que espíritu tan equilibrado!, no contaminado, sino libertador.

Observemos siempre qué espíritu está circulando, y vigilemos si nuestra mente o sentimientos están siendo contaminados. ¿En qué espìritu se está actuando? Jesús dijo: vosotros no siempre lo sabeis. A Laodicea mandó escribir que no se daba cuenta de ser cuitada y miserable y de estar ciega y desnuda.

Cuando Jesús iba a Jerusalén, sabía para qué iba; por eso pudo perdonar a los samaritanos.

Si estamos en un buen espìritu, nos podemos ayudar mutuamente.

Pero Satanás es como un roedor que quiere siempre dañar el ambiente.

El enemigo quiere siempre dañarnos el espìritu; el diablo quiere dañar el espìritu de la comunidad.

Pero debemos ser como Isaak, que aunque repetidamente los filisteos le anegaron los pozos, él continuaba abriendo pozos hasta que no se los pudieron anegar más. Debemos ser como Isaac, figura de Cristo, para no permitir que Satanás nos mantenga presos de un mal espíritu.

Limpiémosnos de toda contaminación de carne y de espìritu.

-----------------------------------------------

Gino Iafrancesco V., 8/VI/2008, Teusaquillo, Bogotá D.C., Colombia. Extracto.

Permalink :: 2 Comentarios :: Comentar | Referencias (0)

ANTICIPACIÓN PROFÉTICA MESIÁNICA

Por Gino Iafrancesco V. - 23 de Mayo, 2008, 0:48, Categoría: General

ANTICIPACION PROFETICA MESIANICA

 

Yahveh Elohim es el Dios Eterno, [1]Uno y Trino[i][2], cuyo Verbo Divino, igual a Sí, el Hijo eterno de Dios, Su propia Imagen y resplandor de Su gloria, por Quien Dios se revela[3], es el arquetipo conforme al cual fue creado el hombre. Cuando Elohim dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza[ii][4],  tal imagen y semejanza es el Hijo de Dios[5]. El hombre sería, pues, corporativo[6], destinado a la relación estrecha con el Hijo de Dios[7], conteniéndolo como vida para vivir por Èl[8], y configurándose a Su imagen y semejanza para expresar Su gloria[9]. Adam, el primer hombre[10], fue, pues, figura del que habrìa de venir[11]. Eva[12], entonces, figura de su mìstica esposa[13], tomada de su costado mientras él pasaba por el sueño profundo, para ser su asistente compañera y coheredera, su ayuda idónea, carne de su carne y hueso de sus huesos[14]. La vida del hombre sería la del Árbol de la Vida[15], corporificación de la vida divina que está con el Padre y es Su Hijo[16]. Al venderse el hombre al pecado y quedar bajo su poder y el de Satanás y el de la muerte[17], Yahveh Elohim prometió una Simiente de la Mujer que aplastaría la cabeza de la serpiente aunque fuese herida en el calcañar[18]. Vencería, pues, al pecado y a la muerte, al mundo y al diablo con su séquito. También Yahveh Elohim cubrió la desnudez del hombre con las túnicas de pieles de un sacrificio que prefiguraba el del Cordero de Dios[19].  Por eso Abel[20] se acogió por la fe a este sacrificio para poder ser acepto ante Dios, y lo fue en lugar de Caín[21] que apenas se confió en el fruto de su propia labor, lo cual es siempre insuficiente para reparar la ofensa de lesa majestad cometida contra Dios, Su santidad, justicia y gloria[22].

 

Desde Adam en el Edén y desde Abel, los hombres comenzaron a entender y usar el valor protector del sacrificio propiciatorio[23]. A esta fe se acogió Set [24] y su hijo Enós[25], comenzando éste último, como frágil mortal, a invocar el hombre de Yahveh. Enós fue el gran sacerdote antediluviano que enseñó a la humanidad primigenia la invocación a Yahveh; es, pues, figura del Sumo Sacerdote[26]. Caín, no obstante, salió y huyó de la presencia de Yahveh Elohim, tornándose Nod el errante y edificando con sus descendientes su propia civilización cainita, enajenada ahora del Único Dios Verdadero[27]. Aunque Caín mató a Abel, no pudo evitar que éste fuese sustituido por Set[28]. De Enós setita vino luego el séptimo desde Adam, el profeta que anduvo con Dios, Enok  setita, arrebatado por Elohim[29]. Éste Enok setita profetizó diciendo: “He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los impíos han hablado contra Él[30].  Y por este profeta vino luego, por Matusalem[31] y Lamek setita[32], Noé[33], que construyó inmediatamente antes del Diluvio el arca salvadora que prefiguraba al Salvador[34]. Este Noé hizo pacto con Dios, el cual fue bendecido como Dios de Sem, hijo de Noé, que acoge en sus tiendas al engrandecido Jafet[35].

 

Por los semitas vino Abraham[36] a quien Dios prometió que por su simiente bendeciría a las familias de la tierra[37]. Isaak, hijo de Abraham, prefiguró a aquella Simiente de Abraham por quien serían bendecidas las familias de la Tierra[38]. La Simiente de Abraham sería, pues, la antigua Simiente de la Mujer, prometida para vencer el imperio de la serpiente. Isaak y su hijo Jacob  I Israel recibieron la confirmación de las promesas hechas por Dios a Abraham[39]. Sara prefiguró el Nuevo Pacto, e Isaak al nacido por el Espíritu. Agar prefiguró al viejo pacto en la carne, e Ismael al nacido de ésta[40]. De Israel nació, pues, el pueblo de Israel según la carne, formado por las Doce Tribus; pero en medio de este Israel, se fue formando el Israel Espiritual, el verdadero Israel, circuncidado de corazón, con aquellos verdaderos creyentes en el Dios de Abraham y en su simiente prometida que bendeciría a las naciones, formado por los fieles y los profetas[41].

 

Jacob I Israel, antes de morir, inspirado por el Espíritu de Dios, profetizó a sus doce hijos. Entre ellos profetizó a Judá  que no sería quebrado el cetro de Judá hasta que viniera  Silo[42], es decir, el Enviado, Aquella Simiente de la Mujer y Simiente de Abraham prometida, prefigurado en Adam, Cabeza de la Humanidad. Que no sería quitado el Legislador de entre sus piernas. Silo, pues, el Enviado, el Ungido, el Mesías, el Cristo, sería el verdadero Legislador, y vendría del linaje de Judá.

 

Yhaveh Elohim llamó y envió entonces a Moisés por medio del cual realizó con Israel y sus prosélitos, los términos de la Antigua Alianza que entregaba al hombre mandamientos a la carne, para demostrarle a éste la necesidad de una mayor liberación. Mas junto a los mandamientos colocó Dios las fiestas, y los sacrificios que cubrían sus pecados, prefigurando éstos, sacrificios y fiestas, incluido el sábado, la Gesta del futuro Mesías, el Ungido, el Cristo, aquella Simiente de la Mujer, y Simiente de Abraham, aquel Silo del Linaje de Judá[43]. Lo transitorio y pasajero de la Antigua Alianza lo enseñó Moisés al profetizar que Dios enviaría después de él a Un Profeta como él, que le salvaría la palabra de Dios, y que quien no oyese a ese Profeta, las palabras que El nos hablaría de parte de Dios, sería desarraigado del pueblo[44]. En tiempos de Moisés también profetizó  Balaam que saldría Estrella de Jacob y se levantaría Cetro de Israel[45]. La simiente de la mujer que aplastaría al dragón, la Simiente de Abraham por quien serían bendecidas las familias de la tierra, las naciones, la Estrella de Jacob, el Enviado, o Silo, del Linaje de Judá, Legislador de entre sus piernas, sería, pues, el Profeta anunciado por Moisés que hablaría las palabras de Dios que nadie podría desatender sin gravísimo peligro, y quien sería el verdadero Cetro de Israel.

 

Antes de que ese Cetro comenzase a ser más proyectado proféticamente, el Verbo de Dios, en una de sus salidas desde la eternidad como el Ángel de Yhaveh que apareció a Moisés en la zarza como el Dios de Abraham, de Isaak y de Jacob[46], y que había aparecido a Agar como el Viviente que Ve[47], y que luchó como Dios con Jacob en forma de varón[48], Éste, en otra de sus salidas desde la eternidad[49], así como acompañó a Israel en el desierto cual Angel de Yhaveh y Roca herida dadora de aguas[50], Éste apareció a Josué como Príncipe de los Ejército de Yhaveh introduciéndoles en la Tierra Prometida[51], figura de la plenitud de Cristo[52]. Josué, como Conquistador, prefiguraba al Mesías; y por eso la semejanza de su nombre con el de Jesús. Y el Ángel de Yahveh también apareció al pueblo de Israel Boquim, en el tiempo de los Jueces, confirmándoles el Pacto[53]. Era el mismo que había hablado a Job desde un torbellino[54], como hablaba a los patriarcas antes de èl[55]. Fue Aquel que apareció a la madre de Sansón y a su padre Manoa[56].

 

Habiendo Samuel establecido la monarquía hebrea[57], y habiendo sido escogido David[58]  como rey según el corazón de Dios, prometió Dios a David que de su descendencia levantaría al Cristo. Que David mismo, por haber derramado mucha sangre, no le levantaría casa a Dios pero que el Hijo de David, Éste sí le levantaría Casa a Dios, y Dios le sería a Él por Padre, y Él le sería a Dios por Hijo, y Su trono seria eternamente[59]. Salomón, pues, en figura tipológica, como hijo de David, edificó el templo en Jerusalén[60]; pero el verdadero Hijo de David que le edificaría el verdadero templo no hecho con manos humanas, sería el Mesías, el Cristo, el Ungido, el Enviado, Silo del Linaje de Judá, Cetro de Israel, Estrella de Jacob, el Profeta, Simiente de Abraham y Simiente de la Mujer, ahora descendiente del rey David y edificador de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, verdadera Casa de Dios, formada por israelitas y gentiles[61], así como el templo de Salomón fue edificado con madera de Israel y de los gentiles allegada a Israel por Jope[62], hoy Tel-Aviv, entrada internacional a Israel de los gentiles, lugar donde el apóstol Pedro recibió en visión orden de Dios de abrir las puertas de la Iglesia Cristiana a los gentiles, tal como Jesús de Belem y Nazareth había ordenado a sus discípulos ir, después de a Jerusalem, a Judea y a Samaria, también hasta lo último de la Tierra para hacerle discípulos, de modo que la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles según la promesa de Dios[63]. También otros profetas profetizaron acerca de la Bendición a los gentiles por medio del Mesías de Israel. Y así como cuando Salomón terminó de edificar el templo e introdujo el Arca del Pacto mientras 120 sacerdotes tocaban sus trompetas[64], así también 120 discípulos del Mesías testificaron del descenso del Espíritu Santo a la Iglesia Cristiana, Casa de Dios, a partir de Jerusalem[65].

 

Por eso profetizó David por el Espíritu Santo con las siguientes palabras postreras: “Habrá un Justo que gobierne entre los hombres, que gobierne en el temor de Dios. Será como la luz de la mañana, como el resplandor del sol en una mañana sin nubes, como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra[66]. David, siendo profeta, y  a quien Dios le había prometido que de su descendencia levantaría al Cristo[67], hablando inspiradamente por Su Espìritu[68], profetizó que sería traicionado[69], horadados sus manos y sus pies, escupido, golpeado, mofado, abandonado a la sed con vinagre, clamando a Dios ante el abandono[70], pero que en la muerte su cuerpo descansaría sin ver la corrupción pues su alma no sería dejada en el Seol = Hades[71]; entonces, pues, resucitaría y se sentaría a la diestra del Padre, hasta que todos sus enemigos le fuesen puestos por estrado de sus pies[72]. También profetizó Job  al decir que aún deshecha su piel en la muerte, aún en su carne vería a su Redentor[73]. Salomón  también lo prefiguró en el Amado de la Amada en el Cantar de los Cantares.

 

De Éste Simiente de la Mujer, Simiente de Abraham para bendición de las familias de la Tierra, Estrella de Jacob, Silo del Linaje de Judá, Legislador de entre sus piernas, Profeta anunciado por Moisés, Hijo de David prefigurado y también por él profetizado, de Éste profetizaron también los profetas de Israel y de Judá. Isaías profetizó que la virgen daría a luz un niño, cuyo nombre Emanuel significa Dios con nosotros[74]; que tal niño nacería como Hijo que nos era dado y cuyo nombre sería Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz que reinaría eternamente sin lìmites[75]. Que saldría una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñaría de sus raíces. Y reposaría sobre Él el séptuple Espíritu de Yahveh quien le haría entender diligente en Su temor. No juzgaría según la vista de sus ojos, ni argüiría por lo que oyeran sus oídos, sino que juzgaría con justicia a los pobres, y argüiría con equidad por los mansos de la tierra, hiriéndola con la espada de Su boca. La justicia y fidelidad serían cinto de Sus lomos; y en Su reino hasta los animales estarían en paz entre sí y con los hombres. La Raiz de Isaí sería Pendón a los pueblos, y los gentiles lo buscarían[76]. También profetizó Isaías con estas palabras: “He aquí que para justicia reinará un rey y príncipes presidirán en juicio. Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión; como arroyos de aguas en tierras de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa[77].  Profetizó también que Dios mismo vendría y la lengua del mudo sería abierta, el ciego vería y el cojo andaría y saltaría de gozo y el sordo oiría, y que habría Calzada y Camino de Santidad desde Su venida[78]. Mas sería precursado por una voz del desierto, Juan el Bautista[79], que le prepararía el camino y le enderezaría las sendas[80]. También profetizó Isaìas: “He aquí mi siervo; yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre èl mi Espìritu; él traerá justicia a las naciones. No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles. No quebrará la caña cascada, ni apagará el pabilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia. No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley…. Yo Yahveh te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por Luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas[81]. Y más profetizó Isaías diciendo: “He aquí que mi siervo será prosperad, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto. Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura que la de los hijos de los hombres, así asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído. ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿ Y sobre quièn se ha manifestado el brazo de Yahveh? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en èl, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebrantos; y como que escondimos de Él el rostro, fue menospreciado y no lo estimamos. Ciertamente llevó El nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino, mas Yahveh cargó en Él el pecado de todos nosotros. Angustiado Él y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Yahveh quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Yahveh será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto, Yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado entre los pecadores, habiendo El llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores[82]. También Isaías, prefigurando al Mesías, profetizó con las siguientes palabras: “El Espíritu de Yahveh está sobre Mi, porque me ungió Yahveh; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Yahveh, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sión se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Yahveh, para gloria suya[83]. Y también Isaías, en el capítulo 63 de su libro, habla inspiradamente acerca de la venida del Señor para pisar el lagar[84].

 

El profeta Jeremías  profetizó diciendo: “He aquí que vienen días, dice Yahveh, en que levantaré a David Renuevo Justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y éste será su nombre con el cual le llamarán: Yahveh Justicia Nuestra[85]. Igualmente Jeremías anunció de parte de Dios que El haría un Nuevo Pacto, que daría Su ley en la mente y la escribirìa en el corazón, y que sería conocido hasta del más pequeño de los hermanos, y que perdonaría la maldad de su pueblo sin acordarse ya más de su pecado[86]. Como también el profeta Ezequiel  anunció de parte de Dios que El quitaría el corazón de piedra y daría corazón de carne, y espíritu nuevo, haciendo andar en Sus estatutos, y colocando Su Espìritu dentro de Su pueblo[87]. Ezequiel vio al Hijo del Hombre en la gloria divina en medio de los querubines[88]. Oseas profetizó que Dios nos daría vida después de dos días y que al tercer día nos resucitaría y viviríamos delante de Él[89]. Joel profetizó que quien invocare el nombre del Señor sería salvo, y que El derramaría de Su Espíritu[90]. Jonás sirvió de señal al volver prácticamente de la muerte al tercer día[91]. Miqueas profetizó como Isaías acerca del reino de Yahveh y anunció la venida y sufrimientos del Mesías diciendo: “Con vara herirán en la mejilla al rey de Israel. Pero tú, Belèn Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad. Pero los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; y el remanente de sus hermanos se volverá con los hijos de Israel. Y Él estará, y apacentará con poder de Yahveh, con grandeza del nombre de Yahveh su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra. Y éste será nuestra paz[92]. Habacuc  vio su venida gloriosa con rayos brillante de luz[93]. Prácticamente casi todos los profetas hablaron de ese día glorioso final. Hageo  profetizó diciendo: “Porque así dice Yahveh Sabaot: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones y vendrá el Deseado de todas las naciones[94].

 

El profeta Daniel  en Babilonia, Media y Persia profetizó acerca del Mesías y su reino[95]. Interpretando el sueño de Nabucodonosor[96] vio que una Piedra no cortada con mano de hombre destruía la estatua que representaba la historia de los imperios mundiales, y crecía cual el Monte del Reino de los Santos del Altìsimo. También vio Daniel al Hijo del Hombre en una nube recibiendo del Anciano de Días el reino tras los imperios mundiales. Vio su sufrimiento a manos de un Vil, y la muerte del Mesìas, no por sí, tras los 69 septenarios contados a partir de la orden de Artajerjes[97] de restaurar y edificar Jerusalem. Vio el reino y la resurrección[98].

 

Zacarías también profetizó de su primera venida humilde y para sufrir, y también de su segunda venida gloriosa para juzgar y reinar. Anunció Zacarías así: “Alègrate mucho, hija de Sión; da voces de júbilo, hija de Jerusalem; he aquí que tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna. Y de Efraim destruiré los carros, y los caballos de Jerusalem, y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la Tierra. Y tú también por la sangre de tu pacto serás salva; Yo he sacado tus presos de la cisterna en que no hay agua[99]. Y también anunció Yahveh por Zacarías diciendo: “Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata… ¡Hermoso precio con que me han apreciado!....[100]. Y dijo también: “Mirarán a mi, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito[101], Y también: “Se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los olivos, que está enfrente de Jerusalem al oriente… Y vendrá Yahveh mi Dios, y con él todos los santos… Y Yahveh será rey sobre toda la tierra[102]. Malaquìas también lo anuncia y a su mensajero, así: “He aquí yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de Mi; y vendrá súbitamente a Su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el Angel del Pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Yahveh Sabaot”[103].



[1] Ex.3:14; Dt.33:27; Salm.135:13; Is.40:28.

[2] Dt.6:4; Jn.10:30; Gal.3:20; 1Tim.2:5; Stgo.2:19; Mt.3:16,17; Is.63:9,10; [1Jn.5:7].

[3] Jn.1:1-3,14; Heb.1:3; Jn.1:18; Cool.1:15; 2Cor.4:4; Flp.2:6.

[4] Gn.1:26.

[5] Jn.1:18; 2Cor.4:4; Flp.2:6; Col.1:15; Heb.1:3; 1Jn.5:20.

[6] Ef.2:15,16; 1Cor.12:12.

[7] Jn.17:24; 1Cor.1:9.

[8] Jn.14:19; 1Jn.4:9.

[9] Rom.8:29; Ap.21:10,11.

[10] Adam de Edén, también conocido entre los antiguos como Atumu, Atum, Tum, Alulim, Aloros, Mula, Tanna-Kumpok, Tiki-ahua, Kuksu, Ask, Tuglay, Sihai, Unkulunkulu, Pelasgo, Foroneo.

[11] Rom.5:14.

[12] Ishsha Eva Adam de Edén, también conocida entre los antiguos como Ivi, Embla, Tuglibung, Mulai, Sinyaxau, Gea, Tellus, pandora.

[13] 2Cor.11:2,4; Ef.5:31-33.

[14] Gn.2:21-24; Ef.5:[30]-33.

[15] Gn.2:9,16; Ap.2:7.

[16] Jn.1:4; 5:26; 11:25; 14:6; Hchs.3:15; Rom.6:23; 2Cor.4:10-12; Col.3:4; 1Jn.1:1,2; 5:11,12.

[17] Gn.3:1-24; Rom.5:12-21; 7:14-24; Ef.2:3.

[18] Gn.3:15; Heb.2:14,15; Ap.12:1-5.

[19] Gn.3:21.

[20] Abel de Quedem, hijo de Adam, conocido en el Catálogo de Beroso como Alaparos, hijo de Aloros. En los priemas Weld-Blundell 62 y 444, de los sumerios, es llamado Alalgar, o Alagar. En otros lugares se le llama Amilabés.

[21] Caín Nod, conocido entre los sumerios como Kidunnusakinkin, según el prima Weld-Blundell 62. Quizá también conocido por los antiguos nórdicos como Imer, y su esposa Belsta. En Jubileos 4:9 la esposa de Caín es llamada Awan; y según el Liber Antiquitatum 2:2 es llamada Temec. Otros la llaman Saye, o Asaoúl, o Eswt.

[22] Gn.4:2-7.

[23] Gn.4:4; Heb.12:24; 1Jn.3:12.

[24] Set, también llamado Enmenluanna o Emeluanna, Amelon, Varuna y Urano. Según Jubileos 4:11 se esposa se llamaba Azura.

[25] Enós, también llamado Enmengalana, Emenluana, Amelon, Ammenon, Uanna, Daonos, Oannes.

[26] Gn.4:25,26.

[27] Gn.4:16-24.

[28] Gn.4:25.

[29] Gn.5:18-24; 1Cr.1:3; Lc.3:37; Heb.11:5; Judas Tadeo Lebeo 1:14,15; La tradición arcaica acerca del profeta Enok setita aparece también en los Catálogos de Grandes Personajes Antediluvianos del año 2400 antes de Cristo, es decir, el año humano 1920 desde Adam, en la época de Taré, encontrados por Weld-Blundell. El Catálogo W.B.444 hace mención de Enok setita llamámdolo Enmenduranna de Sipar, ocupando también el séptimo puesto del Catálogo, al igual que en Génesis y Judas Tadeo Lebeo que presenta a Enok setita como séptimo desde Adam. El Catálogo W.B.62 coloca a Enmenduranna de Sipar en el octavo lugar, pues incrusta otros personajes y cambia de lugar a algunos. Enmenduranna también es llamado Emenduranki, y el Catálogo de Beroso lo llama Evedoranjos de Pautibibla. En el Catálogo de Beroso, Evedoranjos de Pautibibla ocupa también el séptimo lugar como en Génesis, Judas Tadeo Lebeo y W.B.444. Batibira y Pautibibla son equivalentes; lo cual puede verse al comparar entre sí los Catálogos W.B.444, W.B.62 y Beroso. La tradición arcaica presenta a este personaje del que nos ocupamos, como hombre recto amado del Cielo, profeta que recibe revelaciones y a quien son comunicados los secretos, además de gran astrónomo y matemático, trasladado a los Cielos, líder sacerdotal antediluviano y escriba. Dícese que sus escritos fueron preservados por Matusalem y que sobrevivieron al Diluvio [4Enok92:1]. El Eclesiástico 44:16 lo llama “ejemplo de ciencia para todas las generaciones”. El sacerdote caldeo Beroso escribió de él en tiempos de Alejandro Magno, en el año 275 a.C.; es decir, en el año humano 4045 desde Adam. En el período intertestamentario las tradiciones enoquianas pasaron legendarias al llamado Libro 1 de Enok. También existen los Libros 2, 3, 4, 5 y 6 llamados de Enok. El Libro 1 de Enok se ha conservado en etiópico y griego; el Libro 2 de Enok en eslavo; el Libro 3 de Enok, sin embargo, no trata del Enok terrenal, sino de las visiones de la Merkabah contempladas por el rabino Ismael, el cual dice que en su visita al Cielo se encontró con Enok el hijo de Jared en la forma de Metatrón. El Libro 4 de Enok son fragmentos arameos. El Libro 5 de Enok son fragmentos coptos. Estos dos últimos se relacionan con el primero. El Libro 6 de Enok consiste de fragmentos en copto sahídico hallados en Asuán en 1909 y publicados por Munier. También hay noticias de la tradición enoquiana en los Textos del Qumram, principalmente de la Cueva 4. La Pistis Sofía también se refiere a Enok como escritor. Mahoma, en el Corán, se refiere a Enok como el sabio. Ver también [Jubileos 4:16-29]. El Liber Antiquitatum (1:15) llama a los hermanos de Enok: Lead, Anac, Soboa y Yetar; y a sus hermanas: Tetseco y Lesse. 

[30] Judas Tadeo Lebeo 1:14-16; [1Enok1:9; 5:4; 27:2; 60:8; 93:2], [Jubileos 7:38,39].

[31] Matusalem, también conocido como Ubartutu, y Otiartes. Su esposa: Edna.

[32] Lamek setita, también conocido como Sukurlam, Shurupak, Imir y Hamsa.

[33] Noé, también llamado Utnapishtim, Ziudsuddu, Ziusudra, Siugigu, Xixitros, Atrakasis, Manu, Du Mu, Paupan Nan-Chaung, Deucalión, Belgermer, Coxcox, Teocipactli, Tepsi, Merewana, Sigu, Uassu, Tamandaré, Tamanduare, Tamendonare, trow, Tiu, Lohero, Qat, Noh, Nu-u. Su esposa: Emsara, Mysr, Msrh, Hmdrh Mswrh, Pirra.

[34] 1Pd.3:18-22.

[35] Gn.5:22 a 9:29.

[36] El nombre Abraham, en Tablilla de Dilbat: Aba(m)rama; en Textos de execración egipcios: Aburahana.

[37] Gn.11:10 a 12:1-3; Gal.3:8.

[38] Gn.15:1 a 35:29; Rom.4:16-22; Gal.4:21-31; Heb.11:19.

[39] Gn.26:2-5; 28:10-15.

[40] Gal.4:21-31.

[41] Rom.9:6-8,25-33; Gal.6:16.

[42] Gn.49:8-12.

[43] Col.2:16,17; Heb.10:1.

[44] Dt.18:15-19; Jn.1:21-23; Hechos 3:22-26.

[45] Num.24:15-17.

[46] Ex.3:1-22.

[47] Gn.16:1-15.

[48] Gn.32:22-32.

[49] Miqueas 5:2.

[50] Ex.23:20-23; 1Cor.10:4.

[51] Jos.5:13-15.

[52] Heb.3:17 a 4:11; Mt.11:25-30; Col.2:16,17.

[53] Jue.2:1-5.

[54] Job 38:1 a 41:34.

[55] Gn.2:16,17; 3:17-19; 4:6,7,9-12,15; 6:13-21; 7:1-4; 8:15-17; 9:1-17; 12:1-3; 13:14-17; 14:17-20; 17:1-21; 18:1-33; 21:12,13; 22:1,2,11,12,15-18; 26:2-5,24; 28:10-26; 31:3,24; 32:22-28; 35:1,9-12; 37:5-7; 40:5-13; 41:12-40; 48:3,4,13-20; 49:1-27.

[56] Jue.13:2-23.

[57] 1Sam.8:1 a 16:13.

[58] David, en la Estela de Tell-Dan de Hasael, descubierta por Abraham Biram.

[59] 2Sam.7:1-17; Salm.89:1-37; 1Cr.17:1-5; Jer.23:5; 33:15; Ezq.34:23; Os.3:5; Hchs.2:25-36; 13:21-23,34; Mt.1:1; 21:9; Lc.1:26,32; Rom.1:1-5; 2Tim.2:8; Ap.5:5; 22:16.

[60] 1R.6:1-38; 2Cr.3:1 a 7:22; Hchs.7:47-50; Jn.2:19-22; 1Cor.6:19; 2Cor.6:16; Ef.2:20-22; Heb.3:6; 1Pd.2:5; Ap.3:12; 21:3,10,11,14.

[61] Gn.18:18; 22:18; 26:4; 1Cr.16:31; Salm.2:8; 18:49; 22:27,28; 46:10; 47:8; 57:9; 67:2,4; 72:11,17; 82:8; 86:9; 96:3,10; 102:15; 108:3; 113:4; 117:1; 126:2; Is.2:2,4; 5:26; 11:12; 42:1,6; 49:6; 52:15; 55:4,5; 60:3; 61:11; 65:1; 66:12,18,19; Jer.1:5; 3:17; 4:2; 16:19; 18:8,9; Ezq.36:23; 38:16,23; 39:7,21,23,27; Miq.4;2,3; Sof.2:11; Hag.2:7; Zac.2:11; 8:22; 9:10; Malq.1:11,14;  Mt.28:19,20; Mr.16:15,16; Lc.24:47; Jn.10:16; Hchs.11:17,18; 13:46-48; 15:13-32; 16:4; 22:17-21; 26:15-20; 27:23,24; Rom.1:5; 9:24-26; 10:11-13,18-20; 11:25; 15:8-12,15-21; 1Cor.12:13; Gal.3:25-29; Ef.2:11-22; 3:6; Flp.3:3; Col.3:10,11; 1Tes.2:14-16; Ap.5:9,10; 7:9-17; 14:6; 21:24-26.

[62] 1R.5:5-18; 2Cr.2:3-16; Hchs.9:36 a 10:48.

[63] Gal.3:14.

[64] 2Cr.5:2-12.

[65] Hchs.1:15; 2:1-12.

[66] 2Sm.23:3,4.

[67] Hchs.2:30.

[68] 1Pd.1:11.

[69] Salm.41:9; Mt.26:24; Mr.14:21; Lc.22:22; Jn.13:18; 17:12.

[70] Salm.22:1,6-8,12-18,22.

[71] Salm.16:8-11; Hchs.2:25-33.

[72] Salm.16:10; Is.53:10-12; Os.6:2; Salm.110:1; Mt.22:44; Mr.12:36; Lc.20:42,43, Hchs.2:34,35; 1Cor.15:25; Ef.1:20-22; Col.3:1; Heb.1:13; 8:1; 10:12,13.

[73] Job 19:25,26.

[74] Is.7:14; Mt.1:23.

[75] Is.9:6,7.

[76] Is.11:1-10.

[77] Is.32:1,2.

[78] Is.35:4-10; Mt.11:4.6; Lc.7:21-23; Jn.14:4-6; Hchs.9:2; 18:26; 19:9,23; 22:4.

[79] Juan el Bautista, Mt.3:1-17; 4:12; 9:14-17; 11:1-19; 14:1-12; 16:14; 17:13, 21:25-32; Mr.1:1-14; 2:18; 6:14-27; 8:28; 11:30-32; Lc.1:13-63; 3:2-20; 5:33; 7:18-33; 9:7-19; 11:1; 16;16; 20:4-6; Jn.1:6-40; 3:23-27; 4:1; 5:33-36; 10:40,41; Hchs.1:5,22; 10:37; 11:16; 13:24,25; 18:25; 19:3,4; ver en Antigûedades de los Judíos, Libro XVIII:5:2, de Josefo.

[80] Is.40:3; Malq.3:1; Jn.1:23.

[81] Is.42:1-7; Mt.12:18-21.

[82] Is.52:13 a 53:12; Hchs.8:30-35.

[83] Is.61:1-3; Mt.5:4; 11:5; Lc.4:18,19; 7:22.

[84] Is.63:1-6; Ap.19:13.

[85] Jer.23:5,6.

[86] Jer.31:33; Heb.10:15-17.

[87] Ezq.11:19; 18:31; 36:26,27.

[88] Ezq.1:26-28; 10:1.

[89] Os.6:2.

[90] Joel 2:28-32; Hchs.2:16-21.

[91] Jonás 1:17; Mt.12:40.

[92]Miq.5:1-5º.

[93] Hab.3:3-18.

[94] Hag.2:6,7.

[95] Dn.2:1,25,29-45; 7:1,9,10,13,14,18,22,26-28; 8:1,11,25; 9:1,26; 10:1; 11:22

[96] Nabucodonosor, en 2R.24:1-11; 25:8-22; 1Cr.6:15; 2Cr.36:6-13; Esd.1:7; 2:1; 5:12-14; 6:5; Neh.7:6; Est.2:6; Jer.21:2-7; 22:25; 24:1; 25:1-9; 27:6-20; 28:3-14; 29:1-3; 32:1-28; 34:1; 35:11; 37:1; 39:5-11; 43:10; 44:30; 46:2-26; 49:28-30; 50:17; 51:34; 52:4,30; Ezq.26:7; 29:18,19; 30:10; Dn.1_1.18; 2:1-46; 3:1-28; 4:1-37; 5:2-18; ver Ant.Jud.X:6:1-2, Josefo; Crónicas de los Reyes Caldeos, publicadas por Wiseman y Parrot.

[97] Artajerjes I Longímano, Esd.4:7-23; 6:14; 7:1-21; 8:1; Neh.2:1; 5:14; 13:6.

[98] Acerca de un análisis detallado de la profecía y genuinidad del Libro de Daniel, remito al lector al libro de este mismo autor, titulado: “Roma en la profecía de Daniel”; Ciudad del Este 1983.

[99] Zac.9:9-11.

[100] Zac.11:12,13.

[101] Zac.12:10b.

[102] Zac.14:3,4,5c,9.

[103] Malq.3:1

Permalink :: Comentar | Referencias (0)

LINAJE MESIÁNICO

Por Gino Iafrancesco V. - 15 de Abril, 2008, 15:31, Categoría: General

LINAJE MESIÁNICO

 


De manera que siendo el Mesías la Simiente de la Mujer que aplastaría la cabeza de la serpiente, según prometió Yahveh Elohim delante de Adam y Eva,[1] Adam engendró a Set en el año 130 de la humanidad,[2] y éste a Enós en el año 235,[3] y éste a Cainán I en el 325,[4] y éste a Mahalaleel en el 395,[5] y éste a Jared en el 460,[6] en cuyo tiempo descendieron los vigilantes a la Tierra y tomaron para sí mujeres engendrando gigantes y enseñándoles diversas perversiones;[7] Jared engendró en el año 622 desde Adam al profeta Enok setita que caminó con Dios, profetizó y fue tomado por Elohim.[8] Enok setita engendró a Matusalem en el año 687,[9] el hombre que mayor edad ha alcanzado en la Tierra,[10] pues Dios era longánime, pues cuando Matusalem muriera, el Diluvio se desataría sobre toda la Tierra. Matusalem engendró a Lamek setita en el 874,[11] y Lamek setita  a Noé en el año humano 1056.[12] Noé, con sus tres hijos: Sem, Cam y Jafet, y sus respectivas esposas: Emzara, Sedacatlebab, Nahlatmehoc y Adatnese,[13] sobrevivie­ron al Diluvio el 27 de Zif (Iyyar) del año 1657 desde Adam, cuando salieron del arca.[14]


El Bendito Dios de Sem se revelaría a esta descen­dencia. Sem, pues, engendró a Arfaxad en el año humano 1658,[15] y éste a Cainán II Sala en el 1693,[16] y éste a Sala II en el 1723,[17] y éste a Heber en el 1753,[18] de donde vinieron los hebreos. Heber engendró a Peleg cuando se partió la Tierra Adama o Pangéa y comenzó la deriva de los continentes en el año 1787 desde Adam.[19] Peleg engendró a Reu (Ragau) en el año humano 1817,[20] y éste a Serug[21] en el año 1849,[22] y éste a Nacor I en el 1879,[23] y éste, en el año 1908, a Taré, padre de los tarekitas hebreos[24] mencionados en la ugarítica Epopeya de Keret Refaíta,[25]y padre de Abraham,[26] de cuya Simiente prometida llegaría la Bendición a las familias y naciones de la Tierra,[27] y el cual nació en Ur de los Caldeos cerca al año 1978 desde Adam.[28]


La Simiente de la Mujer sería entonces también la Simiente de Abraham; por lo cual Abraham engendró a Isaak en el año humano 2078,[29] y éste a Jacob I Israel en el año 2138,[30] y éste a Judá I cerca al año 2192,[31] cuyo cetro no sería quebrado hasta que viniera Silo, el Enviado, el Legislador de entre las piernas de Judá.[32] Por lo cual Judá engendró a Fares en el 2256,[33] y éste a Esrom, y éste a Aram cerca al año 2451,[34] y éste a Aminadab, y éste a Naasón, y éste a Salmón,[35] esposo de Rahab la ramera salvada por fe en los dias de Josué, a la caída de Jericó;[36] y Salmón y Rahab engendran en el tiempo de los Jueces a Booz, esposo de Ruth la moabita,[37] pasadas ya las diez generaciones moabitas que no podrían entrar en relación con la congregación de Yahveh, según Deuteronomio 23:3.


Las diez genera­ciones prohibidas a Moab fueron: (1) la de Abraham, en cuyos tiempos,  de Lot y su hija mayor nació Moab; (2) la de Isaak; (3) la de Jacob I Israel; (4) la de Judá I; (5) la de Fares; (6) la de Esrom; (7) la de Aram; (8) la de Aminadab; (9) la de Naasón; (10) la de Salmón y Rahab. La generación (11) fue la de Booz, que sí pudo recibir a Ruth la moabita, nuera de Noemí, según las Cronicas de Samuel, Natán y Gad.[38] Booz y Ruth engendraron a Obed, y éste a Isaí, mencionado en las profecías de Isaías acerca del Mesías. Isaí engendró al rey David, guarda del Cetro de Israel en el año 3200 desde Adam,[39] y éste al rey Salomón y a Natán,[40] según el nombre de su amigo el profeta.


Salomón engendró al rey Roboam en el año humano 3269,[41] y Natán a Matata, y éste a Mainán.[42] Roboam engendró al rey Abiam (Abías), y Mainán a Melea, y éste a Eliaquim.[43] Abías engendró al rey Asa, y Eliaquim meleíta a Jonán, y éste a José I.[44] Asa engendró al rey Josafat, y José jonanita a Judá josita, y éste a Simeón.[45] Josafat engendró al rey Joram de Judá, y Simeón judaíta a Leví I simeonita, y éste a Matat.[46] Joram engendró al rey Ococías de Judá que anduvo en los caminos de Acab y Jezabel, y quien fue muerto por orden de Jehú,[47] y a quien el apóstol Leví Mateo no juzga digno de mencionar en la ascendencia del Mesías.[48] Matat levita de la tribu de Judá engendró a Jorim, y éste a Eliezer.[49] Ococías de Judá engendró al rey Joás de Judá en tiempos del sacerdote Joiada, y Eliezer jorimita a Josué elezierita, y éste a Elmodam.[50] Joás engendró al rey Amasías de Judá. Tampoco Mateo juzgó digno mencionar a éstos, Joás y Amasías de Judá, en la genealogía del Mesías.[51] Elmodam engendró a Cosam, y éste a Adi.[52] Amasías engendró al rey Azarías (Uzías) de Judá,[53] y Adi a Melqui I, y éste a Neri.[54] Uzías engendró al rey Jotam de Judá,[55] y éste al rey Acaz de Judá,[56] y éste al rey Ezequías de Judá, gran restaurador,[57] y éste al rey Manasés de Judá, malo, pero luego arrepentido, engendrado en el tiempo extra de gracia que le concedió Dios a Ezequías por el profeta Isaías haciendo retroceder la sombra diez grados. En ese tiempo de gracia nació el rey Manasés de Judá, antepasado del Mesías.[58] Manasés engendró al rey Amón de Judá,[59] y éste al rey Josías de Judá, también gran restaurador del imperio de la Ley;[60] éste engendró al rey Joacaz de Judá, sustituído como rey por su hermano menor el rey Eliaquim (Joacim) de Judá,[61] según maniobra política del Faraón Necao, pero al cual llevó cautivo Nabucodonosor a Babilonia.[62] Joacim engendró al rey Joaquín.[63]


Éste Joaquín rechazó La Ley. Éste es también Jeconías, y es también Conías; diferentes nombres del mismo personaje. A éste Joaquín Jeconías Conías de Judá llevó cautivo a Babilonia Nabucodo­nosor, y lo sustituyó como rey de Judá por su tio Matanías Sedequías rey de Judá.[64] Entonces comenzó a profetizar el profeta Ezequiel, el cual, a pesar de la cautividad, profetizó también la futura Presencia en el Israel restaurado de Yahveh Presente.[65] Jeremías profetizó que ninguno de los descendientes de Jeconías se sentaría en el trono de Judá, y que sería un hombre privado de su descendencia.[66] No obstante, las Sagradas Escrituras declaran que Jeconías tuvo hermanos.[67] Jeconías murió sin hijos, como lo profetizó Jeremías; por lo tanto, según la ley del levirato,[68] uno de sus hermanos debía tomar a su esposa por mujer y levantarle descendencia. Neri, entonces, su hermano uterino, engendró a Salatiel, hijo de Neri,[69] como si fuese hijo de Jeconías.[70]


Salatiel engendró a Pedaías, y éste a Zorobabel,[71] goberna­dor de Judá, por quien fue restaurada la Casa de Dios en Jerusalem al regresar del cautiverio babilónico.[72] Zorobabel engendró a Abiud y a Resa;[73] Abiud a Eliaquim , y Resa a Joana.[74] Eliaquim a Azor, y Resa a Judá II joanaíta.[75] Azor a Sadoc, y Judá II joanaíta a José I Judaíta, y éste a Simei.[76] Sadoc a Aquim, y Simei a Matatías I, y éste a Maat.[77] Aquim a Eliud, y Maat a Nagai, y éste a Esli.[78] Eliud a Eleazar, y Esli a Nahum, y éste a Amós.[79] Eleazar a Matán, y Amós a Matatías II, y éste a José II matatita, y éste a Jana joseíta, y éste a Melqui II, y éste a Leví I melquita, y éste a Matat Melqui III, y éste a Elí.[80] Por su parte, Matán eliazarita engendró a Jacob II matanita.[81]


El Talmud, Guemará, Orden 2_ Mo'ed, en Haghigha 77:4, dice que Elí matatita del linaje de David fue el padre de María la madre del Señor Jesús Cristo. La tradición dice de María ser hija de Joaquín y Ana.  Por su parte, el historiador Julio Africano (200-245), escribió su  Carta a Aristídes, donde se recoge la explicación misma dada por José III, padre putativo de Jesús, y María su esposa, acerca de sus genealogías, a la iglesia primitiva contemporánea de ellos. José y María explicaron personal­mente a los primeros cristianos que ellos poseían tablas genealógicas privadas, los Despósinoi en el Libro de los Dias, tomadas de visitas a las aldeas de Nazareth, Locoba y demás.


La razón por la cual muchos linajes, especialmente los provenientes de David, tenían tablas genealógicas privadas, era porque el idumeo Herodes II  llamado el grande, hijo de Antipas Antipatro, mandó quemar los registros oficiales para ocultar que él no tenía raíces israelitas; pues a la verdad, su padre Antipas Antipatro fue herido y raptado del templo de Apolo en Ascalón, Palestina, por unos bandidos idumeos, que al no poder cobrar el rescate a su padre Antipas Herodes I, sacerdote de Apolo, lo dejaron entre  ellos donde fue criado en sus costumbres; después Antipatro entabló amistad con Hircano, sacerdote de Judea, y fue su embajador ante Pompeyo. Su hijo, también Herodes como su abuelo, quiso, pues, ocultar este trasfondo quemando los registros oficiales cuando fue nombrado rey de los judíos por Augusto y Antonio. El historiador Nicolás de Damasco, contemporáneo suyo,  arregló la cola de paja de Herodes II, llamado el grande, pretendiendo que provenía de "una de las principales familias judías que habían venido de Babilonia".


La Carta a Aristides de Julio Africano pasó a los registros históricos de Eusebio de Cesarea; también  Basilio Magno, Jorge Syncellus y Gallandi  conservaron escritos históricos de Julio Africano, al que también se refieren Orígenes, Dionisio Bar-Salibi, Suídas, Jerónimo y Focio. José y Maria explicaron a los primeros cristianos que Matán elezierita padre de Jacob II matanita, murió dejando viuda a su esposa de nombre Estha; entonces Estha fue desposada por Matat Melqui III engendrando a Elí. Por lo tanto Elí y Jacob II matanita son hermanos uterinos, siendo Estha madre de los dos: de Jacob II matanita del linaje de David por Salomón, y de Elí del linaje de David por Natán. Elí murió sin dejar hijos varones; entonces Jacob II matanita, que ya tenía dos hijos con su propia esposa, según la ley del levirato tomó, en nombre de su hermano uterino Elí,  a la esposa de éste y engendró a José III , esposo de María, y padre putativo de Jesús de Belén y Nazareth. Por lo tanto José III, esposo de María, es hijo legal, según la ley del levirato, de Elí, como aparece en la genealogía registrada por Lucas en su Primer Tratado; pero también José III, esposo de María, es hijo, según la carne, de Jacob II matanita, como aparece en la genealo­gía registrada por el apóstol Leví Mateo en su Evangelio.

Siempre, desde el rey David, estuvo el reino en manos de sus descendientes, incluso durante la cautividad babilónica, pues Nabucodonosor entregó el trono de Joaquín a su tío Sedequías.[82] Ciro el Persa[83] apoyó el gobierno de Zorobabel.[84] Lo mismo hizo Darío el Persa.[85] Pero llegado el tiempo de la primera venida del Mesías para sufrir, según la profecía de Daniel acerca de los 70 septenarios,[86] el trono del rey de los judíos fue usurpado por el idumeo Herodes II, llamado el grande, hijo de Antipas Antipatro, cumpliéndose la profecía de Jacob I Israel, de que no sería quebrado el cetro de Judá hasta que viniera Silo.

Para esta sección genealógica mesiánica, hemos usado, pues, La Torá, los Nebiim, Los Ketubim, el Evangelio del apóstol Leví  Mateo, el Primer Tratado (el Evangelio) de Lucas, las Antigüedades de los Judios, de Josefo, El Talmud: Guemará: Orden 2° Moed: Haghigha 77:4, escrito por el rabino Asi,  la Carta a Aristides de Julio Africano, y la Historia Eclesiástica de Eusebio de Cesarea.



[1]Génesis 3.15.

[2]Génesis 5:3.

[3]Génesis 5:6.

[4]Génesis 5:9.

[5]Génesis 5:12.

[6]Génesis 5:15.

[7]Génesis 6:1-6; 2 Pedro 2:4,5; Judas Tadeo Lebeo 1:6,7; [1 Enok 6:1 a  9:11]; [4 Enok 6:4 a  8:4]; [1Q20:III:3; 4Q201:III:1-23].

[8]Génesis 5:18,22-24; Hebreos 11:5.

[9]Génesis 5:21.

[10]Génesis 5:27.

[11]Génesis 5:25.

[12]Génesis 5:28,29.

[13][Jubileos 4:33; 7:14-16]; [Al-Tabarí 173, 202, 203].

[14]Génesis  8:14-16. Para una cronología, puede verse la obra de este mismo autor titulada: Aproximación a Crónicas III:A:5; Bogotá, 1990.

[15]Génesis 11:10.

[16]Génesis 11:12 LXX; Lucas 3:36; He restado 100 años de la LXX para adaptarlo al Texto Masorético.

[17]Génesis 11:13 LXX; Lucas 3:35. Ibid. Ver Cronología en Aproximación a Crónicas III:A:5; Bogotá, 1990.

[18]Génesis 11:14. Heber; ver el nombre Ibrium, visir de Irkab-Khalam en los Archivos de Ebla. Ver también los Textos de Mari, y la Epopeya ugarítica de Keret refaíta.

[19]Génesis  10:25; 11:16.

[20]Génesis 11:19.

[21]Serug, el mismo nombre Sharugi en los Textos de Harán.

[22]Génesis 11:20.

[23]Génesis 11:22. Nakhur en los Textos de Mari.

[24]Génesis 11:24.

[25]Al respecto puede leerse en el libro de este mismo autor, titulado: Sefer Gitaim; Bogotá, 1998.

[26]Génesis 11:26.

[27]Génesis 12:1-3; Gálatas 3:14-18,29.

[28]Génesis 25:7.

[29]Génesis 21:5.

[30]Génesis 25:26.

[31]Génesis 29:27-35. Ver Aproximación a Crónicas III:A:5; Bogotá, 1990.

[32]Génesis 49:8-12.

[33]Génesis 30:22-24; 37:2; 38:1,18,27-30.

[34]Éxodo 6:20.

[35]Rut 4:18-20; 1 Crónicas 2:5-11; Mateo 1:3,4; Lucas 3:32,33.

[36]Mateo 1:5; Josué 2:1,8-21; 6:22-24.

[37]Rut 4:21; Mateo 1:5.

[38]1 Crónicas 29:29. Según este verso, las Crónicas de Samuel, Natán y Gad abarcan los libros titulados: Josué, Jueces, Ruth y Samuel.

[39]Rut 4:21,12; 2 Samuel 5:4. Ver Aproximación a Crónicas III:A:5; Bogotá, 1990.

[40]1 Crónicas 3:5; Mateo 1:6; Lucas 3:31,32.

[41]1 Reyes 14:21.

[42]Lucas 3:31.

[43]1 Reyes 14:31; 15:1; 2 Crónicas 13:1,2; Lucas 3:30,31.

[44]1 Reyes 15:8-10; 2 Crónicas 14:1; Lucas 3: 30.

[45]1 Reyes 22:41; 2 Crónicas 17:1; Lucas 3:30.

[46]2 Reyes 8:16; 2 Crónicas 21:1, Lucas 3:29,30.

[47]Jehú, 1 Reyes 19:16,17, 2 Reyes 9:2-31; 10:1-36; 12:1; 13:1; 14:8; 15:12; 2 Crónicas 22:7-9; 25:17; Oseas 1:4; ver Obelisco negro de Salmanasar III en el Museo Británico.

[48]2 Reyes 8:25 ,27; 9:27; 2 Crónicas 22:1,3,9;

[49]Lucas 30:29.

[50]2 Reyes 11:2;12:1; 2 Crónicas 22:11; 24:1;  Lucas 3:28,29.

[51]2 Reyes 14:1; 2 Crónicas 24:27; Mateo 1:8.

[52]Lucas 3.28.

[53]Azarías Uzías en los Anales de Teglat-Falasar III.

[54]2 Reyes 15:1; 2 Crónicas 26:1; Lucas 3:27,28.

[55]2 Reyes 15:32; 2 Crónicas 26:23; Mateo 1:9.

[56]2 Reyes 16:1; 2 Crónicas 27:9; Mateo 1:9. Ya-u-ja-si Ya-u-da-a en los Textos asirios de Teglat-Falasar III.

[57]2 Reyes 18:1, 2 Crónicas 28:27; 29:1 a 31:23; Mateo 1:9. Ver la Inscripción del túnel de Siloé, el Prisma Taylor de Senaquerib y el Texto de Nebi-Yunus.

[58]Isaías 38:1-22; 2 Reyes 20:21; 21:1-18; 2 Crónicas 32:24, 33; 33:1-20; Mateo 1:10; ver: Oración de Manasés. Ver Prisma B,54-VI con la campaña de Asaradón; también la Lsta de los reyes de Jatti tributando a Asurbanipal.

[59]2 Reyes 21:18; 2 Crónicas 33:20; Mateo 1:10.

[60]2 Reyes 21:26; 22:1 a 23:23; 2 Crónicas 33:25 a 35:19; Mateo 1:10. Los incidentes contemporáneos a los tiempos de Josías pueden verse en Herodoto.

[61]De Joacim leer en Josefo.

[62]2 Reyes 23:30 a 24:18; 2 Crónicas 36:1-11; Mateo 1:11. Ver Papiro de Adón  pidiendo ayuda a Nabucodonosor.

[63]De Joaquín ver las Tabletas de la expedición de Koldewey, y el Ostracón de Laquis III; también el sello de Bet - Mirsim.

[64]2 Reyes 24:6-20; Jeremías 52:1-3; 2 Crónicas 36:8-11; Mateo 1:11. Ver Sello de Laquis con el nombre de su gobernador Godolías, y la tumba del ayudante de este Jazanías.

[65]Ezequiel 1:1; 3:16; 8:1; 20:1; 24:1,2; 29:1,17; 26:1; 31:1; 33:21; 40:1; 32:1; 48:35. Aproximación a Crónicas III:A:5; Bogotá, 1990.     

[66]Jeremías 22:24-30.

[67]Mateo 1:11.

[68]Deuteronomio 25:5,6.

[69]Lucas 3:27.

[70]1 Crónicas 3:17.

[71]Mateo 1:12; 1 Crónicas 3:19. Zorobabel desciende de Salatiel por Pedaías contado como pariente de Jeconías que murió sin hijos, pero que tomaba su parentela como hermanos e hijos (1 Crónicas 3:16-18).

[72]Esdras 2:2; 3:2,8; Hageo 1:14; 2:2-9; Zacarías 4:9.

[73]Mateo 1:13; Lucas 3:27; 1 Crónicas 3:19,29 (Abiud = Hasuba; y Resa = Jusab-Hesed ó Berequías).

[74]Mateo 1:13; Lucas 3:27.

[75]Mateo 1:13; Lucas 3:26,27.

[76]Mateo 1:14; Lucas 3:26.

[77]Ibid.

[78]Mateo 1:14; Lucas 3:25.

[79]Mateo 1.15; Lucas 3:25.

[80]Mateo 1:15; Lucas 3:23-25. Matat Melqui III, uniendo los datos de Lucas y la Carta a Arístides de Julio Africano.

[81]Mateo 1:15.

[82]2 Reyes 24:17; 2 Crónica 36:10 (hermano en el sentido de pariente).

[83]Ciro, Ver la Crónica de Nabonides, el Cilindro de Ciro y los historiafores Beroso, Herodoto, Jenofonte y Josefo. De su hijo Cambises hablan también los Textos de Elefantina.

[84]Esdras 1:1 a 2:2; 3:2,8.

[85]Esdras 4:24; 5:2.

[86]Daniel 9:20-27.

------------------

Gino Iafrancesco V., Bogotá D.C., Colombia, 1998. (Cap.2 de "Historia Cristiana").

Permalink :: Comentar | Referencias (0)

EL CUMPLIMIENTO DEL TIEMPO

Por Gino Iafrancesco V. - 15 de Abril, 2008, 15:27, Categoría: General

EL CUMPLIMIENTO DEL TIEMPO

 



Dice el apóstol Pablo en su epístola a las iglesias de Galacia (Gálatas 4:4): "Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a Su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la Ley." Detengámos­nos un poco en lo relativo al cumplimiento del tiempo.

También Pablo escribió a la iglesia en Efeso (Efesios 1:10): "(Dios) se había propuesto en sí mismo reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra." Aquí Pablo, a diferencia de Gálatas, que habla en singular de "tiempo", dice "tiempos" en Efesios.

En Gálatas es "cronos"; en Efesios es "kairós". En Gálatas se refiere, pues, al tiempo en su estructura lineal de sucesión cronológica, los años previstos para la llegada del Mesías en su primera venida, tal como profetizó Daniel. En Efesios se refiere a las diversas maduraciones, a las ocasiones oportunas de los eones o edades o períodos, o como se ha dado en llamar en los últimos siglos: dispensaciones.

De hecho, la humanidad, según Dios, ha pasado por diferentes etapas. Vivió cerca de cien años en estado de inocencia en el jardín del Edén, según se desprende de la fecha del nacimento de Set. Este fue un primer "kairós", una ocasión especial de prueba para el hombre frente al Árbol  de la Vida, y frente al árbol de la ciencia del bien y del mal.

Pero el hombre quebrantó el pacto, como dice el profeta Oseas ( Oseas 6:7), y entró en un segundo período  a partir de su pecado y la subsiguiente expulsión del Edén. Nuevas cosas designó Dios para ellos a partir de allí, tales como la maldición de la tierra y sujeción de la creación en manos de Adam a la vanidad, el comer el pan con el sudor de la frente, los dolores en las preñeces y partos de la mujer, el volver al polvo tras la muerte, un nuevo régimen vegetariano más amplio, la cobertura provisional del sacrificio en espera de la Simiente prometida de la mujer que aplastaría la cabeza de la serpiente, el nuevo alimento de ésta, el polvo, que es el material con que está hecho el hombre, la autoridad delegada del hombre sobre la mujer, la condición caída de la naturaleza humana ahora vendida al poder del pecado en la carne, el conocimiento del bien y del mal; es decir, el gobierno de la conciencia, la conciencia de desnudez, la culpabilidad que se esconde de Dios, etc.. El gobierno de la conciencia; en este nuevo estado fue ahora un segundo "kairós", una nueva ocasión en circunstancias diferentes para estar delante de Dios, pero bajo la misma provisión de gracia de Dios concedida en la promesa acerca de la Simiente de la Mujer, y ejemplificada en la cobertura de túnicas de pieles de un sacrificio. La Vida Divina ofrecida al hombre en el Edén por medio del Árbol de la Vida, es ofrecida en este nuevo "kairós" al hombre en la Fe de la Simiente de la Mujer, pues ésta aplastaría la cabeza de la serpiente destruyendo su imperio, que es el del pecado y la muerte.

Pero así como el "kairós" de la inocencia terminó con el pecado, el "kairós" de la conciencia terminó con el Diluvio, pues el hombre llegó a ser carne estando su corazón de continuo solamente en el mal (Génesis 6:5). Dios, pues, en su infinita misericordia, no queriendo destruir del todo al hombre que le hace doler el corazón, reservó a Noé y a su familia para repoblar la tierra, y con ellos estableció el régimen del gobierno humano, del hombre sobre el hombre. Este tercer "kairós" está representado en la vigencia dentro de la humanidad de las siguientes palabras de Dios a Noé y su familia: "Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multipli­caos, y llenad la tierra. El temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo qe se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar. Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento; así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo. Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis. Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre. El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derrama­da; porque a imagen de Dios es hecho el hombre. Mas vosotros fructificad y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella.../...He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros; y con todo ser viviente que está con vosotros; aves, animales y toda bestia de la tierra que está con vosotros, desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra. Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de Diluvio, ni habrá más Diluvio para destruir la tierra.../...Esta es la señal del pacto que Yo establezco entre mi y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos: Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mi y la tierra. Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. Y me acordaré del pacto mio, que hay entre mi y vosotros y todo ser viviente de toda carne. Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra.../...Esta es la señal del pacto que he establecido entre mi y toda carne que está sobre la tierra." (Génesis 9:1-17).

Vemos, pues, que ahora en este tercer "kairós" la dieta vegetariana se amplía a una que incluye a toda carne excepto su sangre. La pena de muerte se establece sobre el hombre y los anima, para que sea aplicada por el hombre sobre quien derrame la vida humana. Esto tiene vigencia universal. Dios hace un pacto, lo señala con el arco iris, y las promesas anteriores acerca de la Simiente de la mujer se mantienen incolumnes. Entonces comienzan las primeras civilizaciones inmedia­tamente postdiluvianas. Se levanta Nimrod y las ciudades estados sumerias. También surgen los acadios, asirios, elamitas, antiguos caldeos y otros. Se levanta la torre de Babel en oposición a Dios, y el gobierno humano se envilece dando lugar a la tiranía. Satanás engaña las etnias de la tierra.

Entonces Dios llama a Abraham y le anuncia acerca de la Bendición que vendrá a las familias y naciones de la tierra, por medio de su Simiente;  y un nuevo "kairós" se abre para estos elegidos, en función de la humanidad entera. Las demás naciones, ajenas por lo pronto a la fe y al conocimiento de la promesa, continúan bajo el régimen noético, si bien la promesa de la Simiente de la Mujer todavía les cobija; solo que aún desconocen que vendría por Abraham y su descendencia. La promesa abrahámica es confirmada a Isaak y a Jacob, y entonces surge la nación de Israel, entre cuyas tribus, la de Judá recibe una nueva promesa; de él provendrá Silo y el Cetro de Israel.

Con Moisés establece Dios el pacto de la Ley con Israel, para que esta nación sea ejemplo a las demás naciones y sea Su testigo en el mundo. Dios añadió la Ley, sin anular la promesa, sino para que al estar bajo el régimen de la Ley, se pudiese conocer la necesidad del Salvador, el Mesías, profetizado ahora también por Moisés, y tipificado por las instituciones, fiestas, sacrificios, ritos y jornadas de Israel. Este "kairós" añadido, no invalida aquel anterior de la promersa a Abraham y su simiente, pero prepara el "kairos" de la primera venida del Mesías en el "cronos" respectivo revelado a Daniel.

Despúes viene el "kairós" de la gracia defintivamente cumplida y manifiesta, el cual es el de la Iglesia, con la plenitud de los gentiles.

Entonces Dios se volverá a Israel para la segunda venida del Mesías, y el Reino de los Cielos Milenial tendrá lugar. Tras el habrá la resurrección de los demás muertos (pues los justos resucitarán antes y para el Milenio) y la liberación de Satanás del abismo en el cual será sellado por el Milenio; y tras la última rebelión de todos los réprobos, establecerá Dios Su Juicio Final.

Entonces habrá por la eternidad, con Dios y Su Mesías, Cielo Nuevo, Tierra Nueva, Nueva Jerusalem y las naciones que hubieren sido salvas. Dios sujetará a Cristo todas las cosas, y a su vez el Hijo le someterá todo al Padre, porque lo que es del Padre es del Hijo, y lo que es del Hijo es del Padre. Todo esto ha sido, es y será el cumplimiento de los tiempos de que habla Pablo en Efesios. Lo que ha sido y es: los tiempos, se dirigen a su cumplimiento: lo que será.

Dentro de esos tiempos está el cumplimento del cronos de la primera venida del Mesías, a la que se refirió Pablo en su epístola a los Gálatas. También Jesús se refirió al cumplimiento del kairós  específico de Su primera venida. Kairós específico dentro del cronograma de los demás tiempos que corren hacia su pleno cumplimiento.

El profeta Daniel recibió de Dios, por el ángel Gabriel, una profecía acerca de los setenta septenarios (Daniel 9:20-27). Sesenta y nueve de ellos se pasarían desde la orden de Artajerjes en el año 20 de su reinado para restaurar y edificar Jerusalem hasta la visitación del Mesías. En el dia exacto en que se cumplían esos años, entró Jesús en un burrito a Jerusalem llorando porque no entendieron el dia de su visitación. Jesús llamaba la atención de sus contemporáneos a las señales de los tiempos.

También había otras profecías acerca del orden de los imperios mundiales. Babilonia tuvo su tiempo durante el cual Israel fue corregido de su idolatría. Entonces Persia tuvo su tiempo durante el cual fue restaurada la Casa y la Ciudad de Dios y el aprecio de la Ley y los Profetas. Entonces Grecia y sus reinos sucesores tuvieron su tiempo durante el cual se consolidó el Canon de las Sagradas Escrituras y se preparó la cultura para la difusión universal del Evangelio del Mesías. También Roma tuvo su tiempo durante el cual lo anteriormente preparado encontró realización y se abrió camino hacia toda la humanidad. En los tiempos de Roma llegó el Mesías, precisamente en el cumplimiento del tiempo, cuando la profecía, la filosofía, la cultura, la política, la religión, marcaban la hora del importantísimo "kairós" respectivo en su "cronos" previa y divinamente señalado.

Por eso podía decir el apóstol Pablo a los atenienses, en el mismo areópago, platafor­ma mayor de la cultura universal: " Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia ( y le llama ignorancia a la cúpula de la cultura humana en su capital universal), ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un dia en el cual juzgará al mundo con justicia, por Aquel Varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muer­tos." (Hechos 17:30, 31).

-------------
Gino Iafrancesco V., Bogotá, Colombia,1998. (Cap. 3 de "Historia Cristiana").

Permalink :: Comentar | Referencias (1)

EDIFICACIÓN Y GUERRA / (1): conciencia conceptual

Por Gino Iafrancesco V. - 5 de Enero, 2008, 17:47, Categoría: General

 

EDIFICACIÓN

Y GUERRA

 

PREFACIO

 

 

Este pequeño libro: "Edificación y Guerra", está conformado por los cuatro capítulos de la conferencia que Gino Iafrancesco V. ministró durante el 6º campamento nacional de iglesias colombianas, en las afueras de Arbeláez, Cundinamarca, Colombia, durante los días 20, 21, 22 y 23 de julio del año 2001. El mismo tema fue abordado también en otra ocasión posterior, en portugués, en un retriro a las afueras de la localidad Lauro de Freitas, Bahía, Brasil, durante una de las conferencias bíblicas del nordeste brasilero, y de cuyos registros puede valerse el lector, si desea complementar las consideraciones de éste libro, acudiendo al presbiterio de la iglesia en Salvador.

 

El autor agradece inmensamente a las hermanas Betty Durán Bautista y María Mercedes Lozano, por su voluntario y arduo trabajo de trascripción, revisado por el autor para esta edición. Igualmente agradece, una vez más, a Betty, por su desinteresada contribución financiera para hacer posible esta edición. ¡Loado sea el Señor por el compañerismo que edifica en el cuerpo de Cristo y dentro de Su obra!

 

Que Dios dé gracia al lector, es nuestra oración, para que pueda dirigir su vista y corazón exclusivamente hacia el Señor, de manera a vivir por Él, colaborándole en la edificación de Su casa, la cual se realiza para Su gloria, en medio de la guerra.

 


 

EDIFICACIÓN Y GUERRA

 

Capítulo 1

CONCIENCIA CONCEPTUAL


Introducción.-

Vamos a comenzar con una lectura que nos ayude poco a poco a introducirnos en la carga del Espíritu. Desearía ir a Lucas 14, desde los versículos 25 a 33 inicialmente. No es mi propósito hacer una exégesis acuciada, exacta, de este pasaje, sino tomar del pasaje la carga del Espíritu. Lucas 14: 25-33. Amén. Entonces vamos a seguir la lectura y atendiendo al Señor en nuestro espíritu. Hermanos, no pretendo decir la última palabra cuando comparta lo que el Señor me ha dado; los hermanos también tienen la libertad de completarlo con lo que el Señor les dé. Toda la iglesia tiene al Señor.

Leamos:

"Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo: Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aún también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que halla puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar. ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz. Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo".

 

En el mismo contexto, porque no fue Lucas quien colocó este subtítulo que le colocó la sociedad bíblica, sigue diciendo el mismo Señor:

 

"Buena es la sal; mas si la sal se hiciere insípida, ¿con qué se sazonará? Ni para la tierra ni para el muladar es útil; la arrojan fuera. El que tiene oídos para oír, oiga".

Hermanos, en este contexto del seguimiento de Cristo, del discipulado del Señor, Él toma dos figuras para representar el seguimiento a Él, lo cual es el discipulado; y estas dos figuras son: (1º) la figura de la edificación, y (2º) la figura de la guerra. Edificación y guerra son dos figuras claves que el Señor utiliza para representar su discipulado. Es como si el Señor dijera: vosotros me seguís en una edificación que yo estoy edificando, y me acompañáis en una guerra que yo estoy guerreando. Son dos asuntos esenciales que van uno juntamente con el otro.

El seguimiento al Señor, el discipulado del Señor, es como una edificación. Es una edificación del Señor, y una edificación con el Señor, para poder realizar la cual, hay que renunciar a todo por el Señor. No podemos cooperar con la edificación del Señor, sin renunciar a todo; aún a nuestras vidas, aún a nuestras propias familias, aún a nuestros propios bienes. Pienso que, de todo eso, lo más difícil de renunciar, pero quizá lo más necesario y primero, es renunciar a nosotros mismos, a nuestras propias vidas; es decir, a la vida de nuestra propia alma;  porque aquí, cuando dice: "el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo", y dice también: "... y aún también su propia vida", renunciar a la propia vida, aquí la palabra vida, en el griego, es la palabra psiqué; o sea, la vida del alma, la vida del yo, la vida de nuestra personalidad natural. Aún eso es necesario ponerlo en las manos del Señor. Tomar la cruz para no dejar la edificación apenas iniciada; o para no perder la guerra. También, incluso, para saber contra quién es que va a ser la guerra, de parte de quién estaremos, y contra quién.

Es en el contexto de este seguimiento que Él nos habla de la cruz, nos habla de la renuncia, nos habla de perder la vida de nuestra alma toda, de renunciar a todo; aún a los afectos naturales familiares, aún a la vida del ego, aún a las ataduras con las posesiones. Podemos tener posesiones, pero no podemos estar atados a las posesiones; porque la atadura a las posesiones, las ataduras afectivas, las ataduras del amor propio, a nuestro propio ego, a nuestra propia alma, no nos dejarán terminar con Cristo la edificación, y seremos como un hombre que comenzó a edificar, pero que no pudo terminar; o seremos como un hombre que se enfrentó a una guerra, y no tenía las armas suficientes para vencer en esa guerra.

Entonces, por eso dice acá en el verso 28, es decir, en el contexto del seguimiento, en el contexto del discipulado, en el contexto de la aplicación de la cruz al ego, e incluso a sus afectos que parecen más legítimos en lo natural, como son los afectos familiares, o los afectos de las posesiones, es en ese contexto en el cual Él nos dice: "Porque quién de vosotros, queriendo edificar una torre…",y utiliza el ejemplo de la edificación, y dice: "…no se sienta primero y calcula los gastos…"; o sea que los gastos para edificar con Cristo son nuestra propia alma, son nuestra propia personalidad natural, son nuestros propios afectos naturales, son nuestros propios apegos a las cosas materiales, y apegos a nuestro propio yo, o a nuestro amor propio; esos son los gastos en que debemos incurrir para poder terminar con Cristo la edificación. No podemos cooperar en la edificación, sin primero calcular, y hacer, después de calculados, estos gastos. El Señor no nos engaña acerca de los gastos necesarios para la edificación, y acerca de los gastos necesarios para la guerra; sin pagar estos costos no podemos ni terminar la edificación, ni vencer en la guerra.

Él usa también el ejemplo de la guerra. "¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil?" Es decir, hay que hacer los cálculos para la guerra. Así como la edificación necesita costos, la guerra también necesita costos. Y aquí en esta guerra, quien que va a pelear la guerra tiene que saber de qué parte está. Hermanos, porque de todas maneras se está peleando una guerra. No podemos ser neutrales en esta guerra. El Señor Jesús nos dijo: "El que no es conmigo, contra mí es". Ninguno puede ser neutral. El que pretende ser neutral, es porque no quiere estar con Cristo; o sea que el Señor considera al que pretende ser neutral como estando contra Cristo.

Él dijo: "el que conmigo no recoge, desparrama". O sea que la guerra de todas maneras existe, y hay que pelearla, y tenemos que definirnos al respecto de con qué bando estamos. Si vamos a hacer la paz con un rey, o con el otro rey contrario. ¿Con qué rey estamos?  ¿Con el Señor Jesús, o con el príncipe de este mundo? Hay costos en esta guerra. Hay que definir con quién estamos, y estar dispuestos a pagar los costos, para que no perdamos la guerra. Hay unos costos para la guerra, y unos costos para la edificación.

Hermanos, necesitamos comprender con la ayuda del Señor en qué consiste esta edificación y en qué consiste esta guerra. Son dos cosas que acontecen en el seguimiento del Señor. Si seguimos al Señor, lo seguimos en una edificación, y lo seguimos en una guerra; y estas dos cosas, edificación y guerra, se dan al mismo tiempo.

Batallas.-

Yo quisiera usar otro pasaje que leyéramos, para ver como estas dos cosas, edificación y guerra, están juntas en el servicio al Señor, en el discipulado del Señor, en el seguimiento del Señor. Si me pueden acompañar al libro de Nehemías, vamos a ver allí, en el capítulo cuatro, algunos versos tipológicos, donde podamos ver claramente que estas dos cosas, edificación y guerra, están juntas. El Libro de Nehemías está después del de Esdras y antes del de Esther.  Pero quisiera que antes de que leyéramos los versos propios que vamos a leer en el capítulo 4, hagamos una lectura panorámica del libro, a través de los subtítulos que la sociedad bíblica le puso a los distintos pasajes. Estos subtítulos no forman parte del texto sagrado, pero sí nos resumen de qué tratan estos capítulos; por lo tanto, tienen utilidad.

Así que antes de leer en el capítulo cuatro, yo quisiera que viésemos un poco de qué tratan estos primeros capítulos del libro de Nehemías. Miren el primer subtítulo que le pusieron, lo cual nos dice de qué trata el capítulo uno: Oración de Nehemías sobre Jerusalén. Jerusalén nos habla de la ciudad de Dios, y de la edificación de Dios, y del reino de Dios. Y si del reino de Dios, entonces también de la guerra de Dios.

Acuérdense de que en el Antiguo Testamento aparece un motivo que es el de Las Batallas de Jehová. Había un libro en el cual se registró la épica israelita desde la antigüedad, y que es citado en Números 21:14, donde se habla del Libro de Las Batallas de Jehová. Jehová, solito Él, por sí solo, Él no necesitaría batallar con nadie; pero como hay una oposición a Él de sus criaturas, y hay una causa entre sus criaturas la cual se está jugando, entonces, en cuanto a sus criaturas, y a la participación de sus criaturas con Él, se puede hablar claramente de las Batallas de Jehová. Ese Libro de las Batallas de Jehová, contenía las batallas de su pueblo. Las batallas de su pueblo son las batallas de Jehová.

Cuando leemos también luego, en la historia de David y posterior, acerca de las batallas que hacía David y los israelitas, se nos dice de David que él peleaba las batallas de Jehová (1S.18:17; 25:28), y que la guerra era de Dios (1Cr.5:22; 2Cr.20:15). Del Señor se dice que pelea por Su pueblo (Ex.14:14, 25; Dt.1:30; 3:22; 20:4; Jos.10:14, 42; 23:3). Se dice, pues, que David peleaba las batallas de Jehová. Cuando David estaba peleando con los filisteos, los sirios, los amonitas, los madianitas, etc., y establecía  guarniciones,  tomaba el territorio para el reino de Jehová, no  para el reino de David, sino que era para el reino de Jehová.

Muchas voluntades se hacían en la tierra, de muchos reyes engañados por Satanás, que es el engañador de las naciones; pero un pueblo, Israel, conocía la voluntad de Jehová; y con ese pueblo Dios quería establecer Su reino, donde la voluntad del Padre sea hecha en la tierra. Dios comenzó a revelar esa voluntad a su pueblo Israel, y David peleaba con los enemigos de su pueblo, no para establecer un gobierno propio, sino para establecer un gobierno donde se hiciera la voluntad de Jehová. Por eso es que se habla aquí, no de las guerras de David, o de las batallas de David, sino que se habla que David peleaba las batallas de Jehová, y que la guerra era de Jehová. Así se habla en el Libro de Crónicas, así se cuenta en los Libros de los Reinos, acerca de las batallas que peleaba David y los israelitas; eran las batallas de Jehová. No se peleaba solo para sí, sino que se peleaba para que Dios reinara, y para que la voluntad de Dios, y no la propia, se hiciera.

Dios desechó a Saúl, porque Saúl debería haber representado la voluntad de Dios, pero él en el camino comenzó a representar su propia voluntad, y dejó de representar el reino de Jehová y el trono de Dios, para representar su propio reino particular; por eso fue desechado, porque no hizo la voluntad de Dios, y Dios lo sustituyó por David, un hombre según su corazón, que pelearía las batallas para Jehová.

Las batallas de Israel, con los egipcios en el mar rojo, durante las jornadas en el desierto, con Og rey de Basán, con Seón rey de Hesbón y las demás batallas posteriores, constituyen la épica antigua de Israel contenida en el Libro de las batallas de Jehová citado en Números. Ésta épica de Israel eran las batallas de Jehová, la guerra de Jehová para el reino de Jehová. Así también eran las batallas de David y Josafat, etc. Así también fue la batalla del Señor Jesús, y así son las batallas, la guerra, de la Iglesia.

Entonces se trata de una guerra y también de una edificación; las dos cosas al mismo tiempo. La edificación es para un reino, es para la casa de Dios; pero también ese reino tiene enemigos; entonces hay una guerra, una enemistad entre dos simientes (Gn.3:15).

Entonces, hermanos, debemos ser concientes de que existe sobre la tierra una edificación de Dios, y una guerra de Dios, y nosotros, o cooperamos, o estamos en contra. No podemos ser neutrales. El Señor considera a los que se consideran neutrales, como enemigos. El que no es conmigo, contra mí es, dice Él.  El que no edifica con Cristo lo que Cristo edifica, la casa del Padre, está en el bando contrario. Del Hijo está escrito que edificaría casa a Dios, y que Dios le sería Padre, y  que le daría el trono eterno (1Cr.17:13, 14). El trono de David era el trono de Jehová. Así se le llama en Crónicas (1Cr.29:23). El trono de David, el trono de Salomón, no es solamente el trono de ellos, sino que se dice ser el trono de Jehová.

Costos.-

Jesús edifica casa para el Padre, como Hijo de David, y también peleó la guerra por Su Padre y por nosotros; amén. Y ahora nosotros somos convocados en el seguimiento, en el discipulado del Señor Jesús, en su edificación y en su guerra. El que no recoge con el Señor, desparrama; el que no edifica con el Señor lo que Él edifica, y el que no pelea con el Señor contra lo que Él pelea, está en el bando enemigo. Tenemos que entender bien claro estas cosas. Quien no conoce qué edifica, y contra qué pelea, es porque está en el bando del enemigo. Puede estar en ese bando sin saberlo, porque el enemigo tiene muchos esclavos enceguecidos que no saben que están siendo usados para edificar otra cosa, puede ser Babilonia, y para pelear otra guerra a favor del diablo. Claro que perdida, pero están engañados.

Hermanos, estamos aquí con la ayuda del Señor, para tomar conciencia de que si estamos siguiendo al Señor, le seguimos en una edificación específica, y combatimos juntamente con Él en una guerra específica. Y para poder terminar esa edificación, y para poder ganar esa guerra con el Señor, tenemos que pagar los costos que hay que pagar. Ese costo es el de la vida de nuestra propia alma. Nuestros propios afectos naturales, nuestra propia personalidad natural, nuestros lazos sentimentales, nuestras ataduras materiales; eso y otras cosas, son el costo para poder terminar esa edificación sin que seamos burlados por el enemigo.

Intereses.-

Entonces, hermanos, fíjense ahora en lo que se dice en el Libro de Nehemías: oración. Aquí está la intercesión, el compromiso espiritual de Nehemías. Oración sobre Jerusalén, Jerusalén la ciudad del gran rey, Jehová Sabaot, Jehová de los ejércitos.

El siguiente título colocado por las sociedades bíblicas acerca del tema de este libro es: Artajerjes envía a Nehemías a Jerusalén. O sea que una vez que hubo la intercesión por la causa de Dios, por la ciudad de Dios, por la edificación de Dios, por el reino de Dios, por la guerra de Dios, una vez que hubo esa intercesión, entonces hubo la providencia, el movimiento providencial de Dios. Si tú quieres seguir al Señor, y oras al Señor para cooperar con él, la providencia de Dios te va a acompañar, y va a dar en tus manos todo lo que necesites para esa edificación y para esa guerra. Artajerjes era un rey del imperio persa, que era como una de las cabezas de la bestia, pero sobre él reina otro mayor: Dios, quien inclusive utiliza a sus propios enemigos para cooperar, a su pesar, con la causa de Dios. Artajerjes envía a Nehemías a Jerusalén.

Luego dice la sociedad bíblica: Nehemías anima al pueblo a reedificar los muros. Aquí va el concepto de edificación; reedificar los muros de la ciudad, los muros de separación, para hacer clara diferencia entre lo que es santo y lo que es profano, entre lo que es precioso y lo que es vil, entre lo que es del cielo y lo que es de la tierra, entre lo que es del Espíritu y lo que es del alma, o del yo, o de la carne. Donde se separa lo que es del reino de Dios, y lo que es de la potestad de las tinieblas. Una edificación tiene muros y pertenece a un reino; y ese reino y esos muros defienden del ataque; porque hay guerra.

Entonces decía: Nehemías anima al pueblo a reedificar los muros. Capítulo 3, título: Reparto del trabajo de reedificación. Ahí tenemos la edificación. Capítulo 4, título: Precauciones contra los enemigos. Ahí tenemos la guerra. Cuando hay edificación, hay oposición, y entonces tenemos guerra. Edificación y guerra. ¿Quién que va a edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, para ver si tiene con qué terminar la torre?, no sea que después de haber puesto el cimiento, nos quedamos en los meros fundamentos; y después de tanto tiempo, debiendo ya ser maestros, no avanzamos hacia la perfección (Heb.5:12 a 6:1), sino que nos quedamos dando vueltas en el desierto (1Cor.10:1-5).  ¿Saben por qué nos quedamos dando vueltas, y nos quedamos niños, y nos quedamos inmaduros? porque no pagamos el costo de la edificación y de la guerra. Cuando no pagamos el costo, nos quedamos dando vueltas en el desierto.

Hay, pues, una edificación; y como hay también mucha oposición a esa edificación, hay entonces una guerra. Ya nos lo dice el título: Precauciones contra los enemigos. Hay guerra, hay enemigos de afuera, y hay enemigos que se infiltran adentro. Mire ahora el título del capítulo 5: Abolición de la usura. La usura fue la inconciencia, la inconsistencia, del mismo pueblo de Dios, que no le entendió a Dios ni en la edificación ni en la guerra; y mientras había edificación y guerra, algunos inconscientes estaban queriendo sacar provecho propio, y establecieron intereses sobre el pueblo de Dios. ¡Cómo se tornó feudal la cristiandad! Hermanos, cuantas veces las cosas no se han hecho para Dios como se debiera, porque algunos que debieran estar colaborando, han seguido sus propios intereses. Cuando mezclamos nuestros propios intereses dentro de la comunión entre el mismo pueblo de Dios, en vez de ponerlo todo para la edificación de Dios, y en vez de ponerlo todo para la guerra de Dios, mientras el pueblo está en la edificación y en la guerra, nosotros estamos aprovechando la coyuntura para nuestros intereses viles. Esa fue la razón de la usura. Por eso Nehemías tuvo que abolirla. ¿Qué significa, pues, abolir la usura? Significa que en la edificación de Dios y en la guerra de Dios no hay lugar para los intereses propios. ¡No hay lugar para los intereses propios en la edificación de Dios y en la guerra de Dios!

Infiltración.-

Luego dice el título del capítulo 6: Maquinaciones de los adversarios. Ahí continúa la guerra. Capítulo 7: Nehemías designa dirigentes; ¿para qué? Para la edificación y para guerra. Los que volvieron con Zorobabel, ¿para qué volvieron? Para la edificación y para la guerra. Entonces, en ese contexto, vamos a leer del capítulo 4, no todos los versos, sino desde el verso 15, para que nos sirva de ilustración; porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra edificación y enseñanza se escribieron (Rom.15:4).

Entonces nos dice Nehemías 4, mostrándonos juntos estos conceptos de edificación y guerra, lo siguiente, desde el verso 15 hasta el verso 23 inicialmente: "Y cuando oyeron nuestros enemigos que lo habíamos entendido…" Porque al principio los enemigos no se declaran enemigos, sino que se disfrazan de amigos: Nosotros edificaremos con vosotros, dicen (Esd.4:2; Neh.4:11); pero ellos lo que quieren es infiltrarse para destruir la edificación. Así es Satanás. Satanás quiere infiltrar a los suyos para destruir la edificación; pero si lo entendemos, entonces ahora sí tiene que declararse enemigo abierto. Mientras tanto Satanás se presenta como amigo; pero su intención es destruir, su intención es paralizar, su intención es oponerse; pero se infiltra como amigo; pero cuando lo entendimos y Satanás se dio cuenta, "…cuando oyeron nuestros enemigos que lo habíamos entendido, y que Dios había desbaratado el consejo de ellos, nos volvimos todos al muro".

Muro.-

Hermanos, el muro representa la síntesis de la edificación y la guerra. El muro es para edificar, y el muro es para guerrear. El muro es para detener al enemigo, y para proteger al pueblo. Es edificación y es guerra. "Nos volvimos todos al muro", todo el pueblo al muro. Es menester edificar el muro de separación; se trata de separación de lo contrario a Dios. El muro es para edificación, y el muro es para la guerra. El muro es como una espada de dos filos que separa lo que es de Dios, de lo que no es de Dios; lo que es santo de lo profano, lo que es del cielo de lo que es de la tierra, lo que es del Espíritu de lo que es de la carne. Ese muro de santidad y alabanza es la espada que separa el alma y el espíritu. Amén.

Entonces dice aquí: "…nos volvimos todos al muro, cada uno a su tarea". Cada uno del pueblo de Dios tiene una tarea en el muro; ningún hijo de Dios está exento, ni de la edificación, ni de la guerra. Cada uno tiene un lugar en el muro; o sea, un lugar en la edificación y un lugar en la guerra. Hermano, acuérdate, estás en una edificación y estás en una guerra; no pierdas la conciencia de estar en guerra; tienes que saber que estás en guerra y contra quién guerreas, y de parte de quién. Tienes que saber que estás en una edificación, y tienes que saber qué estás edificando. No podemos ser ambiguos; tenemos que tener claro contra quién guerreamos y qué edificamos. Amén.

Y ahora, dice aquí, "…cada uno a su tarea". Cada hijo de Dios tiene una tarea en el muro, cada hijo de Dios tiene una tarea en la edificación, cada hijo de Dios tiene una tarea en la guerra. Ninguno está exento, ni de la guerra, ni de la edificación, ni de la separación debida, ni de la devoción debida.

Armas y herramientas de nuestra milicia.-

"Desde aquel día..." o sea, desde que lo entendimos, desde que entendimos cuál era el asunto de que se trataba, y qué era lo que en realidad estaba sucediendo, cuál era el drama, desde ese día, "la mitad de mis siervos trabajaba en la obra, y la otra mitad tenía lanzas, escudos, arcos y corazas". Las lanzas son ofensivas y los escudos son defensivos. Los arcos son ofensivos y las corazas defensivas; o sea que en la guerra hay una parte ofensiva y una parte defensiva.

La parte ofensiva es la palabra de Dios, la proclamación del evangelio, la enseñanza de la palabra de Dios; la parte defensiva es la lucha espiritual, la apologética, la defensa; distintos aspectos de la guerra; el aspecto ofensivo y el aspecto defensivo. Para el aspecto ofensivo hay armas, la lanza y el arco, la espada también; y para el aspecto defensivo, la coraza para proteger el corazón, porque Satanás procura dañar el corazón, corroer el corazón, llenar el corazón de amargura, de desánimo, de odio, de crítica; y hay que ponerse una coraza en el corazón, y hay que pagar el precio de morir a nosotros mismos. Si no morimos a nosotros mismos, se nos contamina el corazón; tenemos que tener una coraza que proteja el corazón, y también un casco que proteja nuestros pensamientos; porque Satanás nos ataca en los pensamientos y en los sentimientos; y si no pagamos los costos, incubamos malos pensamientos y malos sentimientos. Tenemos que pagar los costos renunciando a todo mal pensamiento y a todo mal sentimiento. El que no renuncia a sí mismo, a sus malos pensamientos y a sus malos sentimientos, no paga el costo, y no puede terminar la edificación, y no va a vencer en la guerra.

Hay que pagar el costo para proteger el corazón y proteger la mente del ataque; Satanás lanza ataques constantes a nuestros pensamientos y a nuestros sentimientos. Para eso son la coraza y el casco, para protección de nuestros pensamientos y de nuestro corazón. Escondidos con Cristo en Dios, sentados con Cristo en lugares celestiales, esa es nuestra posición, nuestro muro, nuestras armas ofensivas y defensivas. Lo que Cristo conquistó para nosotros es nuestro ya, y la guerra es para mantenernos dentro de la ciudad de Dios, como un solo cuerpo en Cristo, escondidos en Dios y reperesentando Su naturaleza y voluntad, con el ejemplo y el testimonio.

Ahora dice más: "Los que edificaban en el muro..."  4:17 de Nehemías: "Los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada". Ahí está: edificación y guerra. Con una mano edificaban y con otra mano tenían la espada; ya no es la hoz y el martillo, sino el palustre y la espada. Uno es para edificar y la otra es para guerrear.

Comunión y coordinación.-

Luego sigue diciendo así: "Porque los que edificaban, cada uno tenía su espada ceñida a sus lomos, y así edificaban; y el que tocaba la trompeta estaba junto a mí. Y dije a los nobles, y a los oficiales y al resto del pueblo: La obra es grande y extensa, y nosotros estamos apartados en el muro, lejos unos de otros". Ah, qué importante es considerar esto. Por eso había una trompeta. La trompeta era para convocar al pueblo; esa era una clase de toque; y para convocar a la guerra; ese era otra clase de toque. La trompeta es para convocar y la trompeta es para guerrear, y tiene distintos toques; un toque es el de retirada, otro toque es el de avanzada, otro toque es el de convocación para una u otra cosa; con un toque se reunían los ancianos, con otro toque se reunían las tribus, con un toque avanzaban, con otro toque paraban. Amén. Para eso la trompeta estaba siempre allí, y había que dar un toque claro de trompeta; es decir, que se pueda discernir cuándo parar, cuándo avanzar, cuándo van los ancianos, cuándo va el pueblo, cuándo hay parada de unos o de otros, cuándo hay avanzada de unos o de otros, cuándo hay retirada de unos o de otros; para eso es la trompeta.

Y dice: "y estamos apartados en el muro, lejos unos de otros…"; o sea que en esta guerra y en esta edificación no podemos estar lejos unos de los otros. Para poder pelear esta batalla, y hacer esta edificación, tenemos que estar juntos y unánimes, coordinados unos con otros. No podemos pelear esta batalla, ni podemos hacer con Cristo esta edificación, si no estamos juntos. Pero dice que estamos apartados unos de otros; unos edifican una parte del muro, otros edifican otra parte; pero, como es el mismo muro, es el mismo reino, la misma Jerusalén, la misma ciudad, entonces tiene que haber coordinación; y para la coordinación están las trompetas; las trompetas son para la coordinación en la guerra y en la edificación. Entonces dice: "En el lugar donde oyereis el sonido de la trompeta...", ya sea que esté uno edificando una parte por allá a la derecha, otro al sur, otro al norte, otro en cualquier extremo, no importa que estemos apartados, uno haciendo una cosa o la otra, cuando hay convocación santa a través de la trompeta para la edificación y para la guerra, tenemos que atender la voz de la trompeta. Ay! Cuántas veces suena la trompeta, pero como el diablo nos hizo sonar otra trompetita, la de nuestros negocios, o de nuestros asuntos, no oímos la trompeta de la guerra de Dios, ni oímos la trompeta de la edificación de Dios, sino que con una cornetita el diablo nos distrajo en la guerra; y ¿sabe para qué nos distrae? ¿Por qué no nos quiere juntos? Para devorarnos. El nos quiere lejos unos de otros; él nos quiere atrasados y aislados para devorarnos. Los amalecitas atacaron por detrás a los que se quedaron atrás, los que no siguieron juntos, los que se quedaron sueltos. Esas son las ovejitas que se comen los lobos; los lobos no se pueden comer un rebaño grueso; pero una ovejita que se dispersa y se queda sola, a esa se la come.

Por eso, hermanos, para que haya verdadera edificación y guerra, tiene que haber la coordinación a través de las trompetas. Por eso dice: en el lugar donde oyereis el sonido de las trompetas, reuníos allí con nosotros. Tenemos que permanecer juntos y unánimes para esta guerra y para esta edificación.

"Reuníos allí con nosotros; nuestro Dios peleará por nosotros". ¿Cuándo peleará nuestro Dios por nosotros? Cuando estemos juntos y unánimes, convocados por sus trompetas para la guerra y para la edificación; allí Dios peleará por nosotros. Qué hermosa es esta frase: "…nuestro Dios peleará por nosotros. Nosotros, pues, trabajábamos en la obra; y la mitad de ellos tenían lanzas desde la subida del alba hasta que salían las estrellas." Es decir, todo el día estaban armados, tenían lanzas, tenían arcos y también espadas. Amén. Vigilantes, es decir, no se puede hacer la obra de Dios olvidándonos de que estamos en guerra.

Precisamente los hermanos se enferman en el momento en que hay la convocación; ese es el momento cuando le llegó una enfermedad, cuando le vino la gripe, cuando le vino esto o aquello, cuando se le dañó el aparato, cuando se le dañó el carro, cuando le llegó la cuenta, y no nos damos cuenta de que es una guerra de Satanás contra nosotros para impedir la cohesión del pueblo y para mantenernos aislados, ajenos de la causa de Dios, sin entender en qué estamos, y para mantenernos enredados en la trampa de Satanás; y ahí entonces devorarnos. Tenemos que ser sabios.

"También dije entonces al pueblo: Cada uno con su criado permanezca dentro de Jerusalén, (ojo: dentro de Jerusalén) y de noche sirvan de centinela. (Esto es alternándose con su propio criado, y de día en la obra. Cuando está oscuro o peligroso, tenemos  que ser centinelas; y cuando está todo claro y tranquilo, también; y hay que edificar "Y ni yo ni mis hermanos, ni mis jóvenes, ni la gente de guardia que me seguía, nos quitamos nuestros vestidos; cada uno se desnudaba solamente para bañarse". Solo para bañarnos nos desnudamos; el resto siempre vestidos, siempre armados en la edificación y en la guerra.

Hermanos, Dios mediante más adelante, yo desearía entrar en más detalles de esto; pero no quisiera continuar adelante en esta parte sin abrir a la participación y al enriquecimiento de los hermanos.

Entonces vamos a detenernos por ahora aquí.

Permalink :: Comentar | Referencias (0)

EDIFICACIÓN Y GUERRA / (2): perspectiva primigenia trascendente

Por Gino Iafrancesco V. - 5 de Enero, 2008, 17:39, Categoría: General

Capítulo 2


PERSPECTIVA PRIMIGENIA Y TRASCENDENTE

 

Yendo a los orígenes.-

En el día de ayer, y con la ayuda del Señor, comenzamos a introducirnos, según las palabras del Señor Jesús y otras palabras de la Biblia inspiradas por el Espíritu Santo, en dos conceptos claves que aparecen a lo largo de toda la Biblia; que son el concepto de edificación y el concepto de guerra. Necesitamos ahora profundizar un poquito más, dar un paso más en la consideración de los mismos asuntos, pero tomándolos, ojalá, con la ayuda del Señor, en un contexto más amplio; sí, ojalá lo más amplio posible.

Entonces, para eso, debemos remontarnos, tanto al libro del Génesis, donde aparecen unas primeras palabras reveladoras de parte del Señor y Dios nuestro acerca de estos asuntos, como también considerar otros pasajes que son clásicos, y que nos muestran y revelan asuntos acontecidos en el cielo. Debemos, pues, remontarnos, incluso, hacia antes de la creación del hombre, para poder entender, en relación con la edificación, el propósito eterno de Dios. Hay pasajes de la Biblia que se remontan al propósito eterno de Dios. Dios no se ha quedado callado en relación a su propósito, en relación a su objetivo. Y también en relación a la guerra tenemos que remontarnos a pasajes de cosas que acontecieron también antes de la creación del hombre, que tienen que ver con seres espirituales en los cielos, donde comenzó una rebelión que se ha extendido por todo el universo; y es en el contexto del propósito eterno de Dios, y en el contexto de esa rebelión, que nosotros debemos entender estos dos conceptos claves de edificación y de guerra.

Entonces, por una parte, vamos a Génesis 1, y vamos a ir releyendo; y digo releyendo, porque sé que varios hermanos ya han leído varias veces esto, amén? Y estamos aquí para considerar juntos estas cuestiones, y para ver cómo el Espíritu Santo nos ilustra con Su palabra, y nos prepara, y nos capacita; porque eso es lo que está haciendo Dios; eso es lo que está haciendo Cristo; eso es lo que está haciendo el Espíritu Santo; dándonos conciencia clara, ubicándonos para que no estemos perdidos, sino hallados, y estemos en nuestro debido lugar.

Entonces voy a ir al libro del Génesis, y quiero llamar la atención, en el capítulo uno, a algunos detalles; desde ya vuelvo y digo, como ayer, que no pretendo hablarlo todo yo, ni dar la última palabra; solamente es, digamos, como una de las palabras entre ustedes; y ustedes también, con lo que el Espíritu les dé para complementar, pueden complementar. Amén. Entre todos está el Señor, y por medio de todos Él puede hablar; lo importante es estar atentos a Su Espíritu. Amén.

 

Heptaemerón.-

En el capítulo uno de Génesis, quiero llamarles la atención, para ir comenzando a captar este asunto de la guerra, y después de la edificación,  al Heptaemerón; palabra que significa: “los 7 días”, y que viene de hepta: siete, y emera: día. Aquí aparece ese pasaje de los siete días, que ha sido llamado por algunos, de la creación. Este pasaje es inspirado por el Espíritu Santo, como así lo reconoció Jesucristo resucitado; y prefiero confiar en la enseñanza del Señor Jesús resucitado, y no en la de algunos filósofos o críticos que ya están podridos y en el Hades; prefiero la interpretación de Jesús, y no la de los disputadores de este siglo, de quienes  san Pablo, con mucha sabiduría, pregunta ¿dónde están?, ¿dónde están los disputadores de este siglo?; la respuesta es terrible: los cadáveres de sus cuerpos están llenos de gusanos, y sus almas están en el infierno (hades). Allí están. pero el Señor Jesús resucitó de los muertos, y Él creyó en ésta palabra. Y yo soy cristiano. Los cristianos aprendemos a pensar, y a creer, con Jesucristo; poco a poco Él nos conduce a darle la razón a Dios; no a la fuerza, sino que poco a poco nos persuade. En ésta Palabra quiero llamar la atención a unos detalles curiosos. Ésta Palabra es, pues, inspirada por Dios. Jesús dijo: “La Escritura no puede ser quebrantada (Jn.10:35b); es inquebrantable; y: “el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (Mt.24:35; Lc.21:33). Y Él resucitó. Él tiene credenciales; creo que es el único que ha presentado tales credenciales; los demás se quedaron muertos, mostrando que estaban en la mentira; pero Él resucitó de entre los muertos, demostrando que estaba en la verdad, ante testigos que pusieron su cabeza por ese testimonio.

San Pedro estuvo dispuesto a ser crucificado boca abajo, porque él sabía con quién había comido después de que resucitó. Amén. Él estaba seguro. San Pablo también decía: …yo sé a quien he creído” (2Tim.1:12c) y …guarda mi depósito…” (Ibid); y por eso puso la cabeza , y  lo decapitaron; pero él fue gozoso a la muerte, porque había conocido la resurrección y la vida, y la inmortalidad que fue sacada a luz por el evangelio. Lo demás son teorías de hombres pecadores y que ahora están podridos; pero Jesús es la Palabra Viva de Dios, demostrada en una resurrección histórica.

En el capítulo uno del Génesis, ustedes ven que aparece el heptaemerón, continuándo en el segundo capítulo; o sea, los siete días. Si ustedes se fijan en el verso cuatro, después del primer día, dice: Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día”. Aquí en este primer día, se nos habla que Dios vio que era bueno.

 Ahora pongan atención al segundo día: Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe la aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.

Tercer día: “Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco...”. Lo seco es el protocontinente Pangea, cuando los continentes formaban un solo bloque. Y dice: ...Y fue así. Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno”. Fíjense que es en el tercer día en el que vuelve Dios a ver que era bueno.

Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día tercero”.

En el día primero se confiesa que era bueno; en el día tercero se confiesa que era bueno; lo mismo sucede en el día cuarto, y en el día quinto; y en el día sexto, cuando el hombre fue creado, lo dice de la siguiente manera; está aquí en el capítulo uno, versículo 31. Vamos a ver la parte del hombre. Desde el v.26 está la creación del hombre; pero en el v.31 dice así en el sexto día, cuando la creación del hombre: Y vio Dios todo lo que había hecho...”; hasta aquí no había sido todo; hasta aquí había sido una hechura por partes; pero cuando llegó al hombre, varón y hembra, coronó el trabajo de creación; ahora dice: todo. Hasta que no apareciera el hombre, todavía no era todo, todavía Él no descansaba. Fue cuando fue creado el hombre, cuando ahora se pudo hablar de todo lo que había hecho; y ahora sí viene el descanso de Dios. O sea que el hombre es la coronación de la obra de Dios. La obra de Dios fue por partes, y culmina con el hombre a Su imagen. Fue lo que Dios dijo para el hombre: “Hagamos al hombre a nuestra imagen...; la obra culmina con el hombre a Su imagen; recién ahí Dios termina éste trabajo, recién ahí Dios descansa. Dios descansa solamente cuando el hombre es hecho a Su imagen. Mientras el hombre no sea hecho a Su imagen, Dios está trabajando. Pero ahora se dice: “Y vio Dios, (verso 31 del capítulo 1) todo lo que había hecho y he aquí que era bueno en gran manera.” Ahora aquí aparece un detalle, ahora no es solamente bueno, sino bueno en gran manera. Hasta aquí, en el día primero, en el día tercero, en el día cuarto y en el día quinto las cosas eran buenas; pero ahora en el día sexto son en gran manera buenas.

El segundo día.-

Pero ¿se fijaron que en el día segundo Dios no dijo que era bueno? Acerca del día segundo específicamente, Dios guardó silencio. No dice Dios específicamente, como en cada uno de los otros días, que era bueno. Al final Dios lo engloba todo como una buena obra, pero en este segundo día específico es como si Dios reconociera que había algo malo que estaba en los aires y en los abismos, que es de lo que se trata en el día segundo. Dios no hizo nada malo en el día segundo, pero allí dejó lugar para cierta presencia maligna. Entonces, por eso, regresando al capítulo 1, versos 1 y 2, ahí encontramos un primer indicio de por qué Dios no dijo que era bueno. Es decir, se quedó callado.

Tohú wa bohú.-

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Ahí hay un punto; pero luego dice: “Y la tierra...”, y aquí este traductor tradujo: “...estaba desordenada y vacía”. Pero esta palabra que aquí en el español de esta traducción se tradujo estaba, viene de la misma palabra hebrea que se usa en aquel pasaje de la mujer de Lot, cuando se dice que ella se tornó, o se volvió, estatua de sal. O sea que, cuando aquella mujer de Lot se volvió para ver a Sodoma, dice entonces La Escritura que se volvió, o se tornó, en estatua de sal; es la misma raíz de ésta palabra que aquí el traductor colocó: estaba. Sin embargo, el mismo traductor, ante la misma raíz en hebreo, más adelante tradujo: se tornó, se volvió, en estatua de sal. La misma situación acontece unas dos docenas de veces en otros pasajes.

O sea que algo aconteció en el mundo espiritual, lo cual produjo el efecto del versículo dos. Podríamos legítimamente traducir esta palabra: “Y la tierra se tornó desordenada y vacía”; las palabras desordenada y vacía generalmente se usan como resultado de un juicio. Además, dice claramente Dios mismo en Isaías 45:18c que Dios no creó la tierra de esa manera. Si se lee el pasaje en hebreo, se verá que Dios usa la misma expresión de Génesis 1:2. Tohú wa bohú es la expresión hebrea para decir desordenada y vacía. Pero en Isaías 45:18c Dios mismo dice que Él no creó la tierra bohú, es decir, vacía, o en vano. Dios no es Dios de confusión sino de orden. Siempre que aparece el desorden y la vacuidad, es porque hubo un juicio de Dios.

Aquí en Génesis 1:2, por lo tanto, hay un indicio de algo que, aunque en este pasaje está encubierto misteriosamente, no obstante, aparece en otros pasajes más adelante, revelado claramente por Dios por boca de sus profetas. Aquí está hablando de la creación, formación, hechura y composición de los cielos y la tierra, y del hombre; aquí no está describiendo en detalle cómo son las regiones celestiales ni cómo Dios trató con los seres ángelicos y del mundo invisaible. Aquí Dios se está concentrando en función del hombre; pero, claro, Él comienza por el principio. En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Listo, ahí está todo; pero ahora va a describir: “Y la tierra se tornó...”; esta misma palabra se puede traducir así con toda legitimidad. Se tornó, se volvió, así como la mujer de Lot se tornó estatua de sal, así “...la tierra se tornó desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”. O sea que aquí vemos una condición caótica primordial, mas que no comenzó con el caos, sino que el caos llegó a ser caos por algo que aquí está implícito, pero que en otros versos está explícito.

Más adelante, cuando aparece la creación del hombre en el capítulo dos, se le dice lo siguiente al hombre, en el versículo 16: “Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”. Dios le está refiriendo algo al hombre, de lo cual Dios no quiere que el hombre participe, pero que Dios sabe que existe. Dios le dice: no comerás de esto; es algo que existe, pero que Dios no quería que el hombre probara; pero lo había hecho libre; el hombre podría haberse mantenido en inocencia, y haber sido guardado en la fidelidad de Dios, sin necesidad de experimentar y de conocer una realidad que Dios y sus ángeles conocían, pero que el hombre, en su inocencia, no conocía. Dios quería guardar al hombre de una esfera donde el hombre podía ser perjudicado.

Guardar.-

Hay también otro verso interesante que saltamos, que está un poquito más atrás, pero que ahora veremos más detalladamente. Leamos el capítulo 2, versículo 15, donde dice: “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase”. Aquí hay una cosa misteriosa, pues aquí hay un verbo misterioso: guardar. ¿De qué tenía que guardar Adán el Edén? ¿Acaso de los espinos y abrojos, que todavía no había, pues apenas serían fruto de la maldición?, pero aquí no había habido todavía la maldición por causa del hombre para la tierra, pero sí había algo de lo cual el hombre debía guardarse. El hombre tenía una responsabilidad de guardar. Ahí empezamos a ver el principio de la guerra, el principio del muro del que estábamos hablando ayer. El hombre debía ser un muro que no permitiera la intrusión de ese mundo espiritual maligno del cual Dios tenía conocimiento. Si el hombre se mantenía en comunión con Dios, viviendo por el Árbol de la Vida, sin vivir una vida independiente de Dios, confiándose a Dios, Dios lo mantendría guardado, Dios lo mantendría protegido. Dios no quería que el hombre conociera algunas cosas que Dios sí conocía; Dios no quería descubrirle al hombre ciertas secretos de cosas que provienen de la rebelión que había acontecido en el mundo invisible, angélico, en el mundo espiritual. Y aún hoy, ya después de la caída, Dios prohibe la incursión en el ocultismo; y ésto con el fin de proteger al hombre. Apenas lo mínimo necesario para la condición actual está revelado de parte de Dios sin peligro; pero la exposición a ese mundo, aparte de Dios, está llena de peligros por la peligrosidad y mentiras de las comunicaciones prohibidas de parte de espíritus rebeldes.

Aquí en el Génesis no aparece aún la descripción de Satanás que Dios hace luego; no aparece aún el origen de Satanás. El hombre fue creado, y aún no sabía lo qué había pasado en los cielos, ni sabía que existía Satanás y sus ángeles caídos, sus espíritus inmundos. Pero Dios sí sabía que existía Satanás y su mundo. Dios sí sabía que había huestes que se habían rebelado en la esfera celestial. Ahora el hombre debía guardar el Edén y extenderlo; debía guardarlo viviendo por la vida divina mientras el Dios Todopoderoso le cubría, pero no debía comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. Si el hombre se independizaba de Dios, si el hombre decidía caminar a su propia manera, si decidía salir de la Presencia y del cuidado de Dios, y quería vivir una vida independiente y por sí mismo, entonces el hombre abriría la puerta para la invasión de ese mundo espiritual rebelde, y ahí el hombre moriría, habiendo dejado su misión de guardar, y pasaría a venderse, cual traidor, al bando enemigo de Dios. Dejaría de mantener el muro y abriría la puerta.

Muro o puerta.-

En el Libro del Cantar de los cantares hay una expresión interesante que quisiera que ustedes me acompañaran a verla. Hacia el final de los Cantares de Salomón, en el capítulo 8, en el versículo 9, hablando de la esposa del Cordero, y de su pequeña hermana, o sea, hablando de los vencedores y de los otros hermanos, dice lo siguiente: Cantares 8:9: “Si ella (la pequeña hermana) es muro, edificaremos sobre él un palacio de plata; si fuere puerta, la guarneceremos con tablas de cedro”.

Mire qué interesante; si es muro, quiere decir que nadie puede entrar por allí; pero si es puerta, quiere decir que la puerta se abre y se cierra y muchos entran por la puerta. Una chica que es muro, es una chica que se sabe guardar. Pero una chica que es puerta, es como decir, una chica fácil, que muchos entran y salen por ella, y puede resultar madre de muchos muchachitos que no sabrán quizá quienes fueron sus padres. Si ella es muro, edificaremos sobre ella un palacio de plata; pero si es una puerta, si es una chica fácil, hay que guarnecerla con tablas de cedro.

Entonces, ahí está el ser humano; el podría haber sido muro, o podría haber sido puerta. Esa es nuestra condición frente al mundo espiritual. Frente al mundo espiritual maligno el ser humano puede ser muro, o el ser humano puede ser puerta; pues el género humano es, como decir, la mujer de Dios. Dios es el marido, y la creación es la mujer; la mujer representa a la creación y el marido representa a Dios. Si ella es muro, si ella se guarda, se puede edificar; pero si ella es puerta y deja que pase el enemigo, entonces habrá un gran problema; ¿qué hay que hacer con esta clase de puerta? Si fuere puerta, la  guarneceremos con tablas de cedro. Ahora, el hombre fue puerta; entonces tuvo que venir la redención por la cruz de Cristo, las tablas de cedro, para guarnecer esa puerta. El hombre abrió la puerta; la redención guarnece la puerta.

La serpiente.-

Entonces, volvamos otra vez allí al libro de Génesis, y miremos ahora en el capítulo tres, cuando aparece la serpiente. Capítulo 3, verso 1. Veamos estas figuras y también esta historia espiritual y real: “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer:...” O sea, comenzó a tocar la puerta. “¿Con que Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo…” O sea, aquí no había ni que haberse puesto a charlar;  pero la curiosidad mata al gato; lo hace a uno charlar para ver hasta dónde se puede llegar. “Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis...”; ahí comenzó la mentira, no moriréis; y hoy sigue diciéndole a ciertos “científicos”: descubriréis el genoma humano y lograréis la inmortalidad; porque cuando haya fallado un miembro, entonces le hacemos otro;  se lo fabricamos en el laboratorio, y así no vas a morir. No moriréis, esa es la misma mentira. Tengo un libro que se llama “El secreto final de los iluminados”, de los Iluminati, La sociedad luciferiana de los Iluminati, en el cual dice cual es el tal secreto final; consiste en la misma mentira: no moriréis; pero están todos podridos. No moriréis, y están todos podridos. Algunos están congelados, pero muertos; son muertos, no solo fríos, sino congelados. La muerte.

Ahora dice aquí: “…la serpiente era astuta”. ¿Quién es esta más antigua serpiente mencionada? Acuérdese de que siempre habrá hermanos nuevos, por lo cual es necesario ir  despacio. Vamos al Apocalipsis, al capítulo 12, donde dice en el verso 9: “Y fue lanzado fuera al gran dragón, (fue lanzado fuera el hombre, pero también es lanzado fuera el gran dragón), la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él”. O sea, aquí en Apocalipsis se nos completa la revelación. Ustedes saben Apocalipsis es el último libro de la Biblia donde se completa la revelación; en Génesis se comienza la revelación, pero con el apóstol Juan se culmina la revelación proposicional de la Biblia, la palabra de Dios revelada por Dios.

Aquí al principio de Génesis apenas se nos insinúa que hay algo peligroso; pero el hombre es inocente, el hombre debe ser el muro, el hombre debe guardar el huerto y debe abstenerse de participar de aquello de lo que Dios no quiere que el hombre participe, ni le abra la puerta. Pero ¿de quién lo tiene que guardar? Eso el hombre no lo conoce bien, a qué no le tiene que abrir la puerta. Dios lo conoce y es suficiente para sostener al hombre, pero Satanás es un enemigo de Dios en los lugares celestiales; y aquí nos habla Apocalipsis de la serpiente antigua que se llama diablo y Satanás, y que es el gran dragón que arrastró a la tercera parte de las estrellas del cielo; habla de los ángeles de Satanás; hubo una rebelión en los cielos, y esa rebelión colocó en la atmósfera espiritual enemigos de Dios y del hombre, que fue creado en ese ambiente, aunque cubierto por la inocencia, y por la vida y la fidelidad de Dios.

Desde el principio Dios sabía lo que estaba haciendo con el hombre; Dios sabía para qué había creado al hombre. Vamos a ver un poquito más adelante, dónde colocó Dios al hombre y qué le encomendó Dios al hombre. Lo que estamos viendo aquí desde el principio es que el hombre no fue solamente puesto en el Edén, sino que aún en el Edén había una puerta que podría destruirlo; había peligros en y  para el Edén. Si no hubiera peligros para el Edén, no habría necesidad de guardarlo. Pero si se le encomendó el Edén al hombre para guardarlo, es porque había peligros para el Edén.