El Blog

Calendario

<<   Mayo 2012    
LMMiJVSD
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31    

Categorías

Sindicación

Enlaces

Alojado en
ZoomBlog

LA VID VERDADERA

Por Gino Iafrancesco V. - 29 de Mayo, 2012, 13:12, Categoría: General

LA VID VERDADERA. Localidad de Teusaquillo. (13 de enero de 2006). (Gino Iafrancesco V). Hermanos, con la ayuda del Señor estaremos hoy considerando otro capítulo, otra perícopa de los misterios del reino de los cielos en las parábolas del Señor Jesús. Les ruego que vayamos entonces, al evangelio según el apóstol Juan, vamos a abrir allí en el capítulo 15. Ciertamente que esa expresión “parábola” no se encuentra en esta perícopa, y casi no se encuentra en el evangelio de Juan. Los evangelistas sinópticos: Mateo, Marcos y Lucas, citan muchas parábolas del Señor Jesús y emplean con abundancia la expresión “parábola”; no acontece así con el evangelio de Juan, pero es que el evangelio de Juan tiene unas características particulares que por eso no se agrupa con los sinópticos; Juan ya conocía los sinópticos. Una historia de la iglesia primitiva cuenta que les pidieron a los apóstoles, que así como se habían escrito los detalles externos de la vida de Jesús, fueran registrados también los detalles más íntimos e interiores de las conversaciones del Señor Jesús, los aspectos interiores de la revelación del Hijo de Dios, de la que ellos daban un testimonio oral. Entonces, oraron los apóstoles para ver a quien se le daba esa guianza de escribir ese evangelio, con esas características especiales, digamos las del Lugar Santísimo y dicen que después de haber orado los apóstoles, el Señor le avisó a Andrés, que Juan era quién debía escribir esto, entonces Andrés se lo dijo a Juan y a raíz de esto, Juan escribió un evangelio completando lo que los otros no decían; aparentes discrepancias, sólo aparentes, que había entre los tres, fueron solucionadas por Juan en su evangelio; una de ellas, por ejemplo, es lo que se dice que estaba escrito en la cruz, lo dice de una manera Mateo, de otra manera Lucas, Marcos lo dice de otra y al fin uno no sabría cual de las tres maneras es la correcta, si Juan no hubiera explicado que estaba escrito en tres idiomas; cada uno de los evangelistas lo dice en un idioma; Mateo como se dirigía al pueblo judío, lo dice en arameo, Marcos como se dirigía a los romanos lo dice en latín, Lucas como se dirigía a los griegos lo dice en griego, solamente es Juan el que cuenta que estaba en los tres idiomas; o sea que esa aparente discrepancia entre los tres evangelistas, del testimonio de lo que decía en la cruz, el cargo por el cual se había crucificado al Señor, es solucionada por Juan y no sólo en ese caso, sino en otros casos. Vemos que Juan complementa cosas que los otros no dijeron y él, como ya sabe que ellos dijeron algunas, él no las repite; por ejemplo, la cena del Señor, él no la menciona, pero menciona el lavamiento de los pies que no mencionaron los otros. Por eso nos damos cuenta, que Juan no puede agruparse con los sinópticos, sino que es un evangelio sui géneris y así como los otros citan muchas parábolas del Señor Jesús y usan la expresión “parábola”, Juan casi nunca cita la expresión “parábola”; sin embargo, en un lugar él si la citó y está en Juan capítulo 10, cuando habla del buen pastor, ahí sí usa la expresión “parábola”, entonces nos damos cuenta que esa alegoría a la cual llama “parábola” Juan, es semejante a la que vamos a estar analizando hoy. De manera que si le aplicó la palabra “parábola” a la otra y ésta es semejante, podemos también nosotros aplicarle la palabra “parábola”, aunque el texto no lo diga, pero lo dice respecto de pasajes semejantes, entonces por eso por extensión, incluimos esta consideración dentro de las parábolas del Señor Jesús, como habíamos estudiado al principio, que las parábolas se refieren al reino de los cielos, a los misterios del reino de Dios y del reino de los cielos, entonces así, esto que vamos a ver en el capítulo 15, vamos a considerarlo también como una parábola o una alegoría. Es en Juan donde aparecen las declaraciones en primera persona del Señor Jesús con mayor profusión: “Yo soy la puerta”1; “Yo soy el camino, la verdad y la vida”2; “Yo soy la resurrección y la vida3”; “Yo soy la puerta de las ovejas”4 y aquí dice: “Yo soy la vid verdadera”. Entonces, vamos a hacer una primera lectura de corrido y luego, con la ayuda del Señor, estaremos masticando un poquito más las cosas. Hasta aquí era solo una introducción para explicar por qué estamos tomando este pasaje como una parábola, aunque en el texto no aparece la palabra “parábola”. Vamos al evangelio de San Juan capítulo 15, verso 1. Cuando en el verso 31 del capítulo 14 había dicho: “Levantaos, vamos de aquí” quiere decir que ellos habían estado en el aposento alto y se levantaron del aposento alto, pero descendieron, salieron de la ciudad vieja, descendieron del valle de Cedrón e iban hacia el huerto de Getsemaní, al monte de los Olivos que está frente a Jerusalén, al oriente, entonces esta parábola se dijo en el camino, hacia la salida de Jerusalén yendo hacia el monte de los Olivos. Ya cuando llegaron al monte de los Olivos, le preguntaron: “Señor, ¿cuándo serán estas cosas?”5 Y aparece aquel pequeño Apocalipsis sinóptico que registran Mateo, Marcos y Lucas, las palabras de Él, en el monte de los Olivos, dos días antes de la pascua; pero esta parábola aquí, estas enseñanzas, fueron dichas en el camino de Jerusalén hacia el huerto de Getsemaní. Los israelitas en el tiempo de Jesús, lo dice Josefo el historiador, tenían en el templo, una figura de una vid muy grande, de oro y es posible que al pasar al frente, el Señor haya aprovechado el pensamiento de ellos, para explicarles que representaba esa vid. Vamos a leer primero de corrido y luego nos detenemos en los demás detalles: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará, y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mi, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardares mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. No me elegisteis vosotros a mí, sino que os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. Esto os mando: Que os améis unos a otros”. La conversación continúa, pero por ahora vamos a parar aquí. Regresemos entonces hermanos, al inicio del capítulo y como decíamos hace un momento, en el capítulo 13 ellos aparecen en el cenáculo para celebrar la cena del Señor, y la conversación del capítulo 14 se dio también en el cenáculo, en el aposento alto, pero por el verso 31 del capítulo 14, que dice al final: “Levantaos, vamos de aquí”, vemos que ellos se levantaron del cenáculo y salieron, pero todavía no habían llegado al monte de los Olivos, porque eso lo dice más adelante, quiere decir, que aquí Él estaba en el camino y empieza a hablarles. Él sabía que al llegar a Getsemaní iba a ser traicionado, que iban a llevarlo preso esa misma noche y que iba a morir, allí fue donde Él confesó que estaba muy triste, hasta la muerte6, de manera que estas palabras son como un testamento de Él, que revela algo que es profundo. Nosotros, generalmente, decimos las cosas definitivas cuando estamos a punto de morir, mientras tanto uno piensa que va a tener otras oportunidades y uno pierde mucho tiempo, claro que el Señor no, Él nunca perdió el tiempo, pero cuando uno está a punto de morir es cuando dice las cosas más serias. El Señor salía del cenáculo, ya había dicho: “uno de vosotros me va a traicionar”7, Él sabía a lo que iba, entonces habló estas palabras desde lo profundo de su corazón, son de las cosas más profundas que están escritas: “Yo soy la vid verdadera”, es como si dijera: las otras vides o no son verdaderas, o son solamente simbólicas, ya de Israel se había hablado que era la vid, dice en una parábola en el Antiguo Testamento, en el libro de Isaías que Israel era como una vid8, por eso los Macabeos acuñaban una moneda que tenía una vid, la vid simbolizando a Israel; a veces está simbolizado por la higuera, a veces está simbolizado por la vid y lógicamente que Dios llamó al pueblo de Israel para que diera fruto, si no lo daba todo Israel, que lo diera por lo menos el remanente de Israel, si el remanente de Israel no lo daba, el Mesías sí lo daría, entonces el Mesías es la vid verdadera, otras vides no son verdaderas; la Biblia habla de vides venenosas, a veces estamos en cosas que nos envenenan y también envenenamos a otros cuando estamos arraigados en lo venenoso, aquí el Señor se presenta como “la” y éste es un artículo definido, como decir: la única vid verdadera, es decir, la única fuente, de la cual obtendremos la savia para producir fruto para Dios, es permanecer en el Señor Jesús; entonces Él empieza a usar esta figura, por eso se le puede decir “parábola” porque podría decir: “yo soy la vid,” pero añade: “verdadera”; lo verdadero no siempre está en contraste con lo falso, a veces sí, lo falso puede ser lo contrario a lo verdadero, pero en el Nuevo Testamento a veces lo verdadero está en contraste con lo tipológico, por ejemplo, el templo era una figura del verdadero templo, no quiere decir que el tabernáculo y aquel templo que levantó Salomón eran falsos, pero no eran el definitivo, eran apenas figuras del verdadero, el verdadero es el Señor Jesús, entonces la palabra “verdadero”, puede ser contraste no sólo de lo falso, sino también de lo apenas tipológico, lo definitivo es lo que es verdadero; entonces cuando el Señor habla y dice: “Yo soy la vid verdadera”, es la vid definitiva, esta es la misma vid que aparece en Apocalipsis, si ustedes lo recuerdan, por si acaso hay alguien que no estuvo cuando estudiamos aquello, hagamos una miradita allí en Apocalipsis para ver esta vid. Vamos a Apocalipsis capítulo 22 desde los versos 1 y 2; ya desde el capítulo 21 había descrito gran parte de la Nueva Jerusalén, diciendo que su altura, anchura y largura son iguales, por lo tanto, hay dos figuras que son el cubo y la pirámide que tienen la misma altura, anchura y largura, pero cuando dice que la ciudad está sobre un monte, como habla también de piedra angular y también de que hay una sola calle y el río va por en medio de la calle, entonces, lo más probable es, que esta Nueva Jerusalén, tenga la forma de pirámide y arriba esté el trono de Dios. Dice el capítulo 22, verso 1: “Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero (ese es el río de vida que es el Espíritu) en medio de la calle de la ciudad” o sea, la calle de la ciudad es una sola, por eso es como si fuera una rampa que va subiendo o que va descendiendo alrededor de la pirámide, es “la calle”, no “las calles”, a veces cantamos: ¶las calles de la ciudad¶ , pero dice es: “la calle”; nunca en la Biblia se habla de las calles, referida a la Nueva Jerusalén, sino “la calle”, y dice: “En medio de la calle de la ciudad”, que representa a Cristo, así como el río representa al Espíritu Santo, la calle es el camino, representa a Cristo, pero dice: “y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones”. Entonces dice aquí que el árbol de vida estaba a lado y lado; si ese árbol fuera como un árbol de manzana podría estar a un lado, pero no al otro; si fuera un árbol de peras, un árbol de mangos, es difícil entender como un árbol puede estar a lado y lado del río y de la calle, excepto que sea una vid, entonces si es una vid que sale de la diestra del trono de Dios y va descendiendo entonces, ahí sí puede estar a lado y lado, es una sola calle por en medio de la calle va el río y el árbol va a lado y lado del río, entonces aquí podemos ver que lo más probable es que sea la vid, ¿amén? Volvamos al verso 1 del capítulo 15 de Juan: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador”. Esta es una figura que aquí en el griego dice: iorgos, es la palabra que se puede traducir “agricultor”. A veces el agricultor no es sólo el que trabaja, sino el dueño de la vid, a veces el dueño de la vid también trabaja en la vid; a veces un dueño de una vid puede contratar personas que trabajen en ella, como el Señor también dice: “id a trabajar en mi viña”9, pero el mismo Padre trabaja en la viña, Él no sólo delega sino que hay trabajos directos que hace Él, por eso aquí aparece el Padre como el labrador y aparece como el labrador haciendo un doble trabajo; las ramas o pámpanos, porque la palabra pámpano se puede traducir rama, ya que la palabra en griego es muy parecida a la palabra rama, algunas son prometedoras, algunas tienen señales de que van a producir racimos, entonces esas plantas se cuidan, pero otras no producen nada y se secan, entonces esas hay que quitarlas para que la vid se concentre en las ramas productivas. Entonces aquí aparece el labrador y utiliza la palabra “labrador” para mostrar el trabajo de Dios con nosotros, así como también aparece el sumo sacerdote frente a los candeleros, podemos decir que esos candeleros son como el cuerpo de Cristo, como la luz de la vida y hacía un doble trabajo el sumo sacerdote, por una parte, añadía el aceite para que hubiera combustible en las lámparas y a la vez usaba la tijerita, que era la despabiladera, para quitar el pábilo seco, o sea la parte seca del pábilo; cuando está seca, cuando no está ungida, echa humo y enrarece el ambiente, da un olor raro, entonces se necesita la tijerita para quitar esa parte seca, no va a quitar todo el pábilo; dice la Escritura que Él no quitará al pabilo que humea10, Él simplemente pone la tijerita para cortar la parte seca, o sea la parte que está en la carne y es la que tiene que ser cortada, entonces así como el sumo sacerdote añadía aceite y con la tijerita cortaba, así también aquí el Padre hace un doble trabajo. Dice el verso 2: “Todo pámpano que en mi no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto”. Ya empiezan a introducirse algunas frases, que hacen que ésta sea, una de las parábolas o perícopas más complicadas en ser entendidas en la historia de la iglesia, especialmente, por causa de la controversia o conflicto de los calvinistas y los arminianos; lógicamente que los calvinistas van a interpretar este capítulo de una manera, porque ellos dicen que la salvación no se pierde; y los arminianos van a interpretarlo de otra manera, porque ellos dicen que la salvación sí se pierde; entonces éste es un pasaje que ha estado en la plena arena del conflicto teológico y nosotros no podemos pretender decir la última palabra, pero hasta donde hemos aprendido del Señor podemos decir, sin pretender dar la última palabra. Los comentaristas, la mayoría de ellos, o están con la línea calvinista, tú puedes leer lo que dice Calvino, lo que dice por ejemplo William Hendrisem, ellos interpretan de una manera, como si estos pámpanos que van a ser quitados, realmente no fueran creyentes, sino personas que nunca lo fueron y por eso fueron sacados; sin embargo, el Señor dice aquí: “Todo pámpano que en mi no lleva fruto”, o sea que el pámpano estaba en Él y los arminianos dicen: bueno, si aquí se quitan esos pámpanos, se secan y se echan en el fuego, quiere decir que se pierden eternamente y la salvación sí se pierde, entonces ahí está el conflicto; los arminianos dicen que la salvación se pierde y los calvinistas dicen que no se pierde, pero hay algunos que se dan cuenta, que no se puede interpretar la parábola, ni desde un punto de vista calvinista, ni desde un punto de vista arminiano, sino desde un punto de vista intrabíblico, es decir, la sola Biblia y toda la Biblia, necesitamos toda la Biblia para poder interpretar estas palabras del Señor Jesús, porque Él habló con coherencia en todas las demás otras cosas que dijo, y no podemos decir que Él se ha contradicho; hay cosas en que algunos teólogos fueron sinceros y dijeron: -bueno, esto parece una paradoja, vamos a aceptar esa paradoja sin solución- y se pronuncian por decir que es una paradoja que hay que aceptar sin entenderla y sin tener que llegar a una conclusión. Ya cuando a finales del siglo XIX pasando al XX, nuestro hermano Robert Gobett, presentó una posición equilibrada acerca del castigo dispensacional, que logró traer una especie de equilibrio entre los calvinistas y los arminianos, se pudo interpretar la parábola, ya de una manera, que no es ni calvinista ni arminiana y que puede traer solución a las dos escuelas en conflicto, y aquí ya en el verso 2 se introduce la pregunta, la cuestión, porque dice: “Todo pámpano que en mi”, porque si hubiera dicho simplemente: “todo pámpano que no lleva fruto”, uno podría decir que estas personas no estuvieron en Cristo, de todas maneras, los hombres en general son considerados como árboles y el árbol se conoce por su fruto; pero aquí el Señor Jesús dijo: “Todo pámpano que en mí no lleva fruto”, o sea que es posible que nosotros hayamos nacido de nuevo, hayamos creído en el Señor, pero que no estemos viviendo por el Espíritu del Señor, sino viviendo en nuestra naturalidad, en nuestra carne, entonces somos llevados a la sequedad, o sea que esto que dice aquí es una cosa seria que hay que pensarla, porque dice: “lo quitará”, claro que los arminianos dicen: se perdió definitivamente; los calvinistas dicen: nunca nació de nuevo, pero aquí dice el Señor: “en mí”, pero no dice que lo quitará eternamente, no dice que es eternamente, sino que lo quitará, o sea que puede ser un castigo, de hecho es un castigo; la pregunta es si es eterno o no, no podemos poner el adjetivo “eterno”, porque el adjetivo “eterno” no aparece aquí, en otro lugar aparece la frase “fuego eterno”, pero aquí no aparece fuego eterno, aparece fuego, arden, los echan en el fuego y arden, pero también en 1ª a los Corintios capítulo 3 dice que la obra de algunos siervos, eran siervos, hijos de Dios, pero que se quemó su obra, ellos pasaron por el fuego, si bien fueron salvos, o sea que ese fuego es fuego, pero no eterno. Entonces nosotros debemos ser muy cuidadosos y no añadirle adjetivos donde la palabra no se los añade. Cuando la palabra dice: “fuego eterno11” no podemos decir que no es eterno, pero cuando dice sólo “fuego” no podemos hacerlo eterno, pero tampoco podemos decir que no sea eterno, entonces tenemos que procurar ese equilibrio. Cuando no había sino esas dos posiciones extremas: el calvinismo y el arminianismo, había como una paradoja sin solución, pero sí hay una posición intermedia, donde se pueden solucionar las cosas y donde todos los versículos, tanto los que hablan de castigo para hijos, como los que hablan de que ninguno se perdió de los que el Señor recibió del Padre12 y que sus ovejas no perecerán jamás13, y que a los que antes conoció, a éstos predestinó y a éstos llamó y a éstos justificó y a éstos glorificó14, a éstos, ni menos, ni más, a esos mismos, entonces se necesita tener en cuenta las dos cosas; nosotros no tenemos que seguir ni a Calvino ni a Arminio, sino a la Biblia, seguir toda la Biblia y aceptar todos los versículos que hablan por un lado, lo que parece dar la razón a uno y al mismo tiempo aceptar los que hablan por otro lado y le dan la razón a otro, ya que la concordia está en una tercera posición, no en una posición extrema. Ustedes recuerdan que en el arca, el Señor había puesto en los extremos los querubines guardianes; un querubín guardaba un extremo, el otro guardaba otro extremo, pero Dios dijo: allí bajo las alas de los querubines, en medio, en el punto medio, allí me declararé a vosotros15, o sea que el Señor no habla ni en el extremo de la derecha ni en el extremo de la izquierda, sino bajo las alas de los querubines, en el punto medio. Sigamos al verso 3: “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado”, por eso se llama el lavamiento de la regeneración16 por la palabra, la palabra de la regeneración. Verso 4: “Permaneced en mi,” o sea, Él está hablando a personas que están en Cristo, por eso Él dice: “Todo pámpano que en mi no lleva fruto”, allí el Señor está diciendo que ya ellos y los que somos de Él, estamos colocados en Cristo. Ustedes recuerdan 1ª a los Corintios 1:30 donde dice: “Mas por Él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención”. Allí dice que nosotros hemos sido puestos en Cristo, entonces hay una cosa que Dios hizo. Cuando el Señor Jesús, que antes de encarnarse era el Verbo de Dios, estaba con Dios, por medio del cual Dios hizo todas las cosas y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho17, cuando Él asumió la naturaleza humana, nosotros fuimos puestos en Él, Él nos cargó y cuando El fue a la cruz, Él nos llevó consigo a la cruz, Él murió y también dice la Biblia que nosotros morimos con Él18 porque Dios nos puso en Él, nosotros estamos en Él, cuando Él resucitó nos resucitó porque estamos en Él, cuando Él se sentó en los lugares celestiales nos sentó con Él porque estamos en Él, porque Él se vistió de nuestra naturaleza, Él se vistió de la naturaleza humana; en la carne luchó contra el pecado y venció, no permitió que el pecado lo dominara, la Biblia dice que en la carne condenó el pecado, lo dice Romanos y luego resucitó esa carne, por eso dice: “el pan que le daré a comer es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo”19, entonces Él resucitó, en Él estamos en glorificación, por eso en la Biblia, aunque va a ser en el tiempo futuro la glorificación, en la Biblia se considera como un hecho. Dice: a los que conoció antes, a éstos predestinó, a éstos llamó, a éstos glorificó, nosotros todavía no vemos que estamos glorificados, pero Pablo dice: glorificó, porque nuestra glorificación se dio en el Señor Jesús porque Él asumió nuestra naturaleza y la naturaleza humana en Él fue glorificada y ahora lo que hacemos es vivir por Él. para que lo que Él consiguió pase a nosotros por el Espíritu, y está pasando, llegó a nuestro espíritu, está permeando nuestra alma y aún vivificando nuestros cuerpos mortales y eventualmente a la final trompeta20, lo vivificará de manera definitiva, resucitará nuestros cuerpos mortales, por eso dice: "El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo lo resucitaré en el día postrero”21, es la resurrección del cuerpo, es futura, pero está basada en Cristo, que la contiene el Espíritu, que ya nuestro espíritu contiene también y que está pasando de adentro hacia fuera, es un proceso metabólico, el Señor consiguió todo en Él, vino a nosotros, mora en nosotros, somos uno con Él en el espíritu; y de allí del espíritu va pasando a nuestra alma, somos salvos, nos ocupamos de nuestra salvación con temor y temblor en el alma y seremos salvos con la salvación que será manifestada cuando Él venga, en nuestro cuerpo, entonces la salvación es un hecho en el espíritu, está pasando a nuestra alma y pasa luego a nuestro cuerpo, entonces esa es una cuestión metabólica. Él es la vid, la savia, no somos nosotros, sino fue Dios el que nos puso en Cristo Jesús, por eso debemos permanecer en Él, ¡qué precioso es saber esto, hermanos! Que Dios nos puso en Cristo Jesús, que no es algo que nosotros vamos a hacer, sino que es algo que Cristo hizo, Dios hizo esto, nos puso en Cristo, Cristo nos llevó en sí, El se vistió de nuestra naturaleza y nos llevó en Él, en su humanidad nos llevó. Cuando Él se vistió de humanidad, Él nos llevó en su humanidad, ¿qué hizo Él con la humanidad? La glorificó, nosotros ¿qué hicimos? La volvimos una miseria, habiendo recibido un hombre bueno, porque Dios hizo al hombre bueno allá en el jardín del Edén, lo vendimos, Adán lo vendió al pecado y ahora nosotros nacimos en el pecado, pero el Señor venció el poder del pecado en la carne y la victoria de Él nos la dio, nosotros estamos en Él, Dios nos puso en Él, es por la fe que nosotros podemos descansar en ese hecho. Nunca hermanos, cuando estemos experimentando una prueba, un sentimiento, nunca debemos basarnos en nuestros sentimientos, sino en lo que Dios hizo, en lo que Dios nos cuenta, Dios los puso a ustedes en Cristo, todos esos problemas que usted está pasando, todo eso tan terrible, Dios lo puso en Cristo y Cristo lo terminó en la cruz y resucitó para comenzar de nuevo y en Él tenemos una realidad nueva, así que nos basamos es en la fe por la Palabra de Dios, no en nuestra propia lucha, no en nuestro propio combate porque no combatimos con nuestra fuerza; El dijo: “separados de mí no pueden hacer nada, confiad en mi, yo he vencido el mundo22”, entonces nosotros confiamos en Él, que ya es, en Él que ya venció y estamos en Él porque Dios nos puso y el diablo nos dice: - usted no está en él-, - sí estoy en Él -, - que no -, -que sí-, porque no es por mérito, no es porque lo merezca, no es porque lo haya comprado, es porque no podía hacer nada, sino barbaridades, el Padre tuvo misericordia, nos puso en Él y estamos en Él y Él cargó todas esas barbaridades, nos puso en Él y ahora nos dice: “Permaneced en mi”, o sea que Él sí está hablando a creyentes. Desde el principio, por eso dice: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos”, ¿quiénes son estos vosotros? son los discípulos; “Todo pámpano que en mi no lleva fruto”, quiere decir que es un pámpano que está en Él, ¿ven? son creyentes. Entonces sigue diciendo en el verso 4: “Permaneced en mi y yo en vosotros” porque es que son dos aspectos: nosotros en Cristo y Cristo en nosotros, siempre hablamos de los dos remos para que la canoa avance; si usted rema sólo con un remo la canoa da vuelta para un lado, si sólo rema con el otro remo da vueltas para el otro lado, pero si usted rema con los dos remos, usted avanza. Un remo es nosotros en Él y el otro remo es Él en nosotros. Sí, Él está en nosotros, pero nosotros no estamos en Él, dice el Señor: “Yo quise, pero tú no quisiste23”, entonces Él no te va a obligar, y el otro remo es: yo quiero, pero si Él no está en mí, “el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo24”, yo no puedo hacer lo que quiero; a veces quiero hacer el bien y me pongo: - bueno, ahora me voy a arrepentir de esta locura- pero vamos a repetirlo si vamos a abrazarnos nosotros mismos, porque la imposibilidad está en nuestra carne, por eso nunca podemos en nosotros mismos ni hacer promesas acerca de nosotros mismos, nunca nuestra carne hasta el día de nuestra resurrección física mejorará, no piense que después de mucho orar, ayunar e ir a los campamentos un día su carne va a ser buena, nunca la carne será buena, aunque ayune cuarenta veces, cuarenta días cada vez, nunca será buena la carne, tiene que ser transformada, recién en la resurrección física tendremos un cuerpo glorioso semejante al cuerpo de la gloria Suya, mientras tanto nuestra carne nunca será confiable. Si 90 años andamos en el Espíritu y el primer minuto del año 91 estamos en la carne, la carne saca las garras otra vez y dice: - ahora voy a descansar de estos noventa años y me voy a demostrar quien soy-. Así que hermanos, nunca piense que su carne va a mejorar mientras esté todavía en este cuerpo, ¡no! el Señor nos dejó en este cuerpo para glorificarlo por medio de Él, por medio del Espíritu, por medio de la gracia, por medio de algo que no somos nosotros mismos sino que recibimos por la fe, nunca es algo nuestro, siempre es Él. Dice: “Permaneced en Mí y Yo en vosotros”, los dos remos, como el café con leche, el café está en la leche, la leche está en el café, café con leche, “el que se une al Señor, un espíritu es con Él”25, ahí está, solamente en unión con Él, en el nombre del Señor. Él está en nosotros y nosotros estamos en Él, así que por la fe contamos con Él y andamos en Su Nombre como colaboradores de Dios, solos no podemos, lo dice aquí. Sigue diciendo y da el ejemplo: “Como”, esa es la figura, esa es la alegoría, esa es la parábola: “Como el pámpano no puede”, aquí es una cuestión de capacidad, puede ser que quiera, pero ¿no dice la Escritura: El querer hacer el bien está en mi, pero no el hacerlo?, la carne dice no quiere ni puede agradar a Dios, pero dice en Romanos que no quiere ni puede26, el alma quiere pero no puede, la carne ni quiere ni puede; el alma quiere pero no puede porque hay otra ley mayor en la carne y “no hago el bien que quiero sino el mal que no quiero eso hago”27, entonces la carne no quiere ni puede y el alma quiere pero no puede, sólo Cristo quiere y puede, entonces sólo en unión con Él podemos querer porque Él pone en nosotros el querer y el hacer, pero Él lo pone en nosotros, no deja a Cristo hacer las cosas en el aire, ¡no! Él pone el querer en usted y usted tiene que querer y Él sostiene su querer. Usted se esfuerza en la gracia28, no está usted solo, usted está en Él y Él está en usted, si es usted solo, no puede, “separados de Mí nada podéis hacer”, pero Él en nosotros puede, pero Él no lo hace afuera, Él lo hace en nosotros, pasando a través de la plenitud de nuestro ser, en la plenitud de su ejercicio, nuestra voluntad debe ser ejercitada porque es en nosotros en los que Él pone el querer, pero Él no pone el querer en el aire, sino en nosotros, Él pone Su querer en nuestro querer. “Yo quise, pero si tú no quieres”, ¿ven? “al que quiera, le daré”. Entonces nosotros queremos porque Su querer sustenta nuestro querer y Su querer es en el nuestro, ahí están los dos remos, nosotros en Él y Él en nosotros, las dos cosas. Continúa diciendo: “Como el pámpano no puede”, aquí habla de la incapacidad humana, de la corrupción total de la naturaleza humana después de la caída, no puede, eso es incapacidad, “no puede llevar fruto por sí mismo”, es decir, basado en su propio poder, “si no permanece en la vid”, si permanece en la vid, sí puede, pero ¿por qué puede? Porque está permaneciendo en la vid, ¿cómo se permanece? Por la fe, por la fe se permanece. - Señor, tú me fuiste dado y yo fui dado a ti, soy tuyo, tú estás en mi y yo estoy en ti, cuento contigo, yo solo no puedo- pero Él si puede, Él puede a través de nosotros, en nosotros es que Él produce el querer y el hacer, no lo produce fuera , sino en, o sea, pasando a través de nosotros, es como el guante en la mano, no es el guante solo, no es la mano sola, es el guante en la mano, ¿amén? La mano en el guante y el guante en la mano. “si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mi”, quiere decir que hay una responsabilidad en el alma del hombre, es la de permanecer en el Señor. Dios nos puso en Él pero no de una manera obligada, nosotros somos responsables si no permanecemos, usted debe permanecer, usted debe también querer, ya todo te fue dado; -“Yo te fui dado” dice el Señor, “no estás solo, cuentas con mi gracia”, la gracia está ahí y dice la Escritura que “la gracia fue dada a todos los hombres”, yo sé que el calvinismo en eso no concuerda, pero es lo que dice la Escritura. Vamos a la carta de Pablo a Tito capítulo 2 versículo 11, donde dice: “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres”, aquí no habla de una gracia limitada, sino de una gracia manifestada para salvación, la intención de Dios es salvarnos como San Juan dice en su primera carta, allí cuando termina el capítulo 1 y pasa al capítulo 2, dice que Cristo murió no solamente por los pecados nuestros, o sea los de los creyentes, sino por los de todo el mundo, o sea que la muerte de Cristo alcanza para salvar a todos. Si alguno no se salva no es porque Dios no quiera, “Dios quiere que todos sean salvos”29 y lo que Él da, su gracia, se manifiesta para salvación a todos, pero si tú no quieres, si tú resistes al Espíritu Santo, amas más las tinieblas y esa es la condenación que la luz vino, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz30, entonces allí el hombre permanece en condenación, Dios sabe que el hombre por sí solo no puede, y la gracia viene para capacitar de nuevo al hombre, pero esa capacidad no es sustituir la responsabilidad del hombre, ¡no! es ayudar al hombre en su responsabilidad. La Palabra nos habla de la gracia y de la responsabilidad; sin la gracia el hombre tiene responsabilidad pero no tiene capacidad, entonces ¿qué hace la gracia? Le devuelve la capacidad para que el hombre sea responsable, no es que la gracia sustituye la responsabilidad del hombre, ¡no! la gracia capacita al hombre para su responsabilidad, pero la decisión la tiene que tomar el hombre; sin la gracia el hombre no toma sino malas decisiones y la gracia le ayuda al hombre a tomar las decisiones correctas y sin la gracia, el hombre no puede tomar ninguna decisión correcta, pero por medio de la gracia es el hombre el que tiene que tomar la decisión responsable, no la puede tomar sin la gracia, pero la gracia tampoco va a decidir por el hombre. “Yo quise, pero vosotros no quisiste31”; “el que quiera ser mi discípulo32”, “el que quiera venga y beba33”. La gracia no decide por ti, cuando decidas es con la ayuda de la gracia, pero la gracia no te anula, Dios quiere que tú existas y que tú te hagas responsable y te da la capacidad por gracia para que te esfuerces en la gracia, son los dos remos: Él en nosotros y nosotros en Él. Volvemos allí a Juan capítulo 15, había dicho: “si no permanece en la vid, así tampoco vosotros”, no podemos llevar fruto si no permanecemos en Él; Él sigue diciendo, versículo 5: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mi, y yo en él”, son dos aspectos, permanecer en Él, Dios nos puso en Él, pero a nosotros nos toca permanecer en Él, Dios nos puso en Él y nosotros debemos querer y creer en Él; ya estamos en Él, ya estamos en la gracia, por medio de la gracia podemos permanecer, nadie puede permanecer por sí solo, pero la gracia nos ayuda a permanecer. Vean conmigo la epístola de Judas, vamos a la epístola del apóstol Judas, vamos a ver hacia el final una expresión del apóstol Judas, verso 24 del único capítulo: “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén”. Entonces miren lo que dice: Él puede, guardarnos sin caída, o sea que si alguno persevera hasta el fin es porque Él lo guardó, nadie se guarda solo, pero Dios no te guarda sin ti, Él te guarda pero contigo, colaborando con Él, no puedes colaborar sin su ayuda, sin la gracia eres totalmente inútil, pero la gracia te capacita para ser responsable y tu debes ser responsable para decidir, porque la gracia está allí para ayudarte, ha sido manifestada para salvación a todos los que creen. “El que quiera, venga y beba gratuitamente del agua de la vida”; el que quiera, tú tienes que querer, “Cuantas veces yo quise juntar a tus hijos, pero tú no quisiste”; tú no puedes querer si Yo no te ayudo, pero si Yo te ayudo ahora puedes querer, pero tienes que querer tú, Yo produzco el querer como el hacer, pero en ti, en tu querer, “el querer el bien está en mi pero no el hacerlo”, necesito la gracia para querer, pero la gracia no va a querer por mi, ¿me entienden hermanos? ¿me entienden? Entonces, “Aquel que es poderoso para guardarnos sin caída”, nosotros ¿cómo nos vamos a guardar? Pero Él es poderoso, estamos confiando, no en nuestro poder, sino en Él que es poderoso, si por nosotros fuéramos nosotros caeríamos, pero Él nos guarda, Él es poderoso para guardarnos y no sólo eso, sino presentarnos sin mancha, Él nos puede presentar sin mancha delante de Él con alegría, esto es lo que Él se propuso y esto es lo que Él va a hacer y lo hace por gracia, pero con nosotros, contando con nuestra responsabilidad, claro que la responsabilidad sola no tiene la capacidad, para eso está la gracia, para capacitar por la gracia tu responsabilidad. Dice que el Espíritu que Él nos dio es de amor, de poder y de dominio propio34, tú puedes tener dominio propio, es decir, ejercicio de tu responsabilidad, eso es dominio propio, pero eso ¿quién te lo da? La gracia, pero ¿sustituye la gracia tu decisión? No, pero te ayuda en ella totalmente, es un misterio, es el café con leche, el café solo, la leche sola, ni uno, ni otro, el café en la leche y la leche en el café. “Permaneced en mí, y yo en vosotros”. Dice el verso 5 de Juan 15: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y (son dos cosas complementarias, pero distintas) yo en él, éste lleva mucho fruto;” aquí algunos exegetas también difieren en cuanto a que se refiere este fruto. Algunos piensan que este fruto solamente llega a transformar el carácter, pero por el resto del contexto, “os he puesto para que llevéis mucho fruto, en esto es glorificado mi Padre y que vuestro fruto permanezca”, quiere decir que tiene que ver no sólo con nuestro carácter tiene que ver también con la multiplicación, con la evangelización, con el discipulado, eso también es esta fructificación, no es sólo el carácter, es un fruto que se reproduce en otras personas. “éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”, y aquí vuelve a hablar de la incapacidad del hombre solo, “separados de mí nada podéis hacer”. Una vez el hermano Watchman Nee, le preguntó a un joven: - Oye, fulanito, ¿qué te ha enseñado el Señor en estos últimos tiempos?- Y le dijo el joven: - ¡Ay hermano Nee, lo que he estado aprendiendo es que no puedo hacer nada sin el Señor!- y el hermano Nee se quedó mirándolo un rato y le dijo: - pero dime la verdad, ¿no puedes hacer nada sin el Señor?- entonces el joven se dio cuenta que hacía muchas cosas por sí mismo y dijo: - si hermano, yo hago muchas cosas por mí mismo, pero el Señor las considera como nada, porque El dice: Sin mí, nada podéis hacer-, o sea que todo lo que hacemos sin Él, para el Señor es nada, o sea que todo lo que hacemos solos, sin contar con Él, sin confiar en Él, sin esperar en Él, sin creer en Él, es nada, puede ser que para nosotros sea mucho, pero el Señor dijo: ¡nada!, ¡sin Mí nada podéis hacer!, quiere decir que todo lo que hacemos sin el Señor es ¡nada!, ¡es nada!, ¡qué cosa terrible!, ¿no hermanos? pero también ¡qué cosa bendita!, terrible para la carne, pero bendita para el espíritu. Verso 6: “El que en mi no permanece” y aquí llegamos al punto álgido, “El que en mí no permanece”, o sea que estaba en Él, fue puesto en el Señor, pero no permaneció, no quiso andar por el Señor, no quiso vivir confiando en Él, contando con Él, dependiendo de Él, sino que vivió por si mismo. “El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano” ¿esto es eterno? No podemos poner ese adjetivo porque no lo dice ahí, pero ¿será echado fuera? ¿No habla de unas vírgenes que también fueron afuera?35 Pero esas vírgenes ¿no eran vírgenes? ¿no estaban esperando al esposo? ¿Y no tenían aceite en la lámpara? ¿Qué es el aceite en la lámpara que es el espíritu, pero no en la vasija que es el alma? Sí, tenían aceite y sí eran creyentes que esperaban al esposo, las vírgenes insensatas, pero fueron excluidas, pero no de la gloria eterna sino del reino, de las bodas del Cordero que es en el reino milenial. Cuando no se entiende la diferencia entre el milenio y la Nueva Jerusalén, entre lo que es un castigo dispensacional y un castigo eterno, hay mucha confusión y por eso la posición no es el extremo calvinista que niega la realidad de que estas personas estaban en Cristo, ni tampoco el extremo arminiano que dice que si eran cristianos que se perdieron eternamente, porque si decimos que se perdieron eternamente contradecimos la palabra del Señor, porque la palabra del Señor dice: “Yo conozco mis ovejas, las llamo y me siguen, y yo les doy vida eterna y nadie las arrebatará de mi mano”36, o sea que a las ovejas del Señor Jesús, nadie las arrebata de la mano del Padre, ni de la mano del Hijo, “el Padre que me las dio es mayor que todos”, el Padre me dio estas ovejas y cuando el Padre le dio las ovejas le dijo al Hijo: “Hijo, todo lo que yo te de, tú no pierdas ninguno”, ¿ustedes recuerdan eso? Vamos a leerlo, eso está también en Juan, pero está en unos capítulos antes, entonces vamos a retroceder porque es necesario tener esta palabra junto con la otra, ¿amén? Vamos al capítulo 6 de San Juan versículo 37: “Todo lo que el Padre me da” ¿cuánto? ¡Todo! o sea que si el Padre le dio una persona al Hijo, ¿usted acaso vino al Hijo sin la ayuda del Padre? “Ninguno puede venir a mi, si el Padre que me envió no le trajere37”. Usted no podría venir al Padre si el Padre no le hubiera traído, el Padre lo trajo. Ahora, los que el Padre trajo al Hijo, dice: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mi;” o sea que ninguno de los que el Padre le da, deja de venir al Hijo, todos vienen al Hijo. “y al que a mí viene, no le echo fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió:” Noten, aquí el Hijo nos está revelando un acuerdo eterno que hubo en la Trinidad, ¿cuál fue el acuerdo? Aquí lo dice: “Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero”, entonces noten esto: Todo lo que el Padre le da al Hijo se lo da para que el Hijo no lo pierda. ¿Usted cree que el Hijo va a perder algo? Dice: “Padre, de los que me diste, ninguno se perdió, sino el hijo de perdición para que la escritura se cumpliera”38, pero él no había nacido de nuevo, él era hijo del diablo. Uno de vosotros es diablo, aún antes de manifestarse Jesús sabía que era diablo, o sea que no era hijo de Dios, era una persona que estaba en lo externo, pero no estaba en lo interno, pero de los que realmente fueron dados por el Padre al Hijo, la encomienda que el Padre le hizo al Hijo es: - todos los que yo te de, tú no me pierdes ninguno y me los resucitas todos-, esa es la encomienda del Padre al Hijo y usted ¿qué cree que dijo el Hijo? “Yo voy delante de mis ovejas, yo las conozco, ellas me conocen y me siguen, y yo les doy vida -¿qué? ¿temporal, prestada o eterna?- Ahora si es una vida que se va a perder ¿será eterna? ¡No!, les doy vida eterna y no perecerán, -¿cuándo?- jamás, el Padre que me las dio es mayor que todos, nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre”, o sea que los que el Padre le entregó al Hijo, nadie se las arrebata ni al Padre, ni al Hijo, “eran tuyos y me los diste y han guardado tu palabra y han creído que tú me enviaste”, ¿ven? ¿Cuántos? Todos. “La voluntad de mi Padre es que todo lo que me diere, no pierda yo nada”, acuérdense de ese todo y ese nada; todo lo resucite, que no perezca nada, todo lo resucite y nada se pierda. No pierda Yo nada, entonces ¿qué más dice? “Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, (este verlo no es físicamente, sino que le ha sido revelado el Hijo) y cree en Él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”, esa es la voluntad de ¿quién? del Padre. “Hijo: de los que yo te de, Tú no me pierdas ninguno, todo el que te mire a Ti y crea en Tí, tiene vida eterna y no perecerá jamás”, No se puede interpretar un versículo contradiciendo otro, hay que interpretarlo de común acuerdo; si la Biblia dice que de todo lo que le dio, no pierda nada, no perderá nada. A los que antes conoció, esos eran, tuyos eran y me los diste, a los que antes conoció, a éstos, no más ni menos, a éstos, los conocidos de antemano, a éstos predestinó y a los que predestinó, a éstos también llamó y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó39, lo dice en pasado, que se va a dar en el tiempo, porque nosotros somos del tiempo, pero Dios es de la eternidad, Dios puede decir: “consumado es”40; “Yo soy, (no que yo era el Alfa y voy a ser la Omega, ¡no!), Yo soy (ahora) el Alfa y la Omega, el principio y el fin”41, Yo soy todo, Dios es eterno presente, pero nosotros si tenemos ayer, hoy y mañana, entonces nosotros seremos glorificados, pero dice: “nos glorificó” por qué? porque Cristo se vistió de nuestra humanidad y en ella nos glorificó cuando Él fue glorificado y esa glorificación de la humanidad que se dio en Cristo es la que hemos recibido, porque el Cristo que recibimos y que tenemos es un Cristo glorificado; por lo tanto, su glorificación es la nuestra. “El pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo; el que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo le resucitaré en el día postrero”42, o sea que Dios conoce esto, esto es seguro para Dios, esto es eterno, estas son palabras que no podemos decir que no son, ahí está una cosa segura, no perecerán jamás. Pero entonces ¿qué es lo que está diciendo aquí en el capítulo 15 de Juan? “El que en mi no permanece, será echado fuera”, éste será echado fuera ¿es eterno? Porque Jesús dijo: “el que a mi viene no le echo fuera”43, es en sentido eterno, ¿se dan cuenta? Pero sí puede ser castigado, porque la Biblia habla de castigos dispensacionales, dice: “Ponte de acuerdo con tu adversario, entre tanto estás con él en el camino”44, o sea, mientras estamos vivos, antes que venga el Señor o antes que nos muramos, hay que arreglar las cosas entre nosotros, no sea que tu adversario te entregue al juez. - Señor mira, yo he hecho lo posible y él sigue en lo suyo - entonces dice: “y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te eche en la cárcel”, y dice: “de cierto te digo que no saldrás de allí, pero no dice eternamente, ¡no!, hasta que haya pagado el último cuadrante”45, entonces hay un “hasta”, no saldrá de allí “hasta que”, ahora si usted ve cual es esa cárcel y ese contexto, si usted ve el sermón del monte donde eso es dicho, allí en Mateo capítulos 5, 6 y 7, allí les habla es a sus discípulos, donde habla: “si tu hermano pecare contra ti” y ahí está hablando a los discípulos, está hablando a los creyentes, vamos por favor allí a Mateo. Vengan conmigo a Mateo en el sermón del monte que es del capítulo 5 al capítulo 7, ¿amén? entonces en el capítulo 5 dice desde el 1: “Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos y abriendo su boca les enseñaba”: ¿A quiénes les está enseñando? A sus discípulos, las palabras del sermón del monte son dirigidas a sus discípulos, estaba la multitud, pero Él se fue al monte y vino no a toda la multitud, sino a los discípulos y les está hablando a los discípulos y entre las cosas que les dice, dice en el versículo 21 y siguientes del capítulo 5 de Mateo; “Oísteis que fue ficho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo“ “Yo os digo”, dice Jesús a los discípulos, ahí cabemos nosotros, “todo lo que yo les enseñé, enséñenlo ustedes a ellos”, ahí estamos nosotros. “yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio;” claro que aquí no dice: “eterno”, pero si dice juicio, ”y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio;” o sea que habrá como una especie de concilio para juzgar porque los santos juzgarán al mundo, concilio, “y cualquiera que le diga: fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego”. Y si usted va a ver si es hades o es gehena, es gehena de fuego y la gehena es el lago de fuego; y la Biblia habla del lago de fuego en totalidad y del daño de la muerte segunda. El daño de la muerte segunda es una pasada por el fuego de creyentes pecadores, que no permanecieron en el Señor, se habla de fuego y habla de fuego en la gehena pero no dice que es eterna; la gehena es eterna para los perdidos pero no para los salvos que hacen lo que hacen los perdidos, el Señor es fiel a Su Palabra y por eso va a castigar. Por eso la Biblia dice: “el que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte”46, pero el creyente que no venciere ese puede sufrir daño de la segunda muerte, que es la gehena de fuego, pero esta gehena de fuego aquí adelante es la misma cárcel. Sigamos leyendo allí, dice: “quedará expuesto a la gehena de fuego”, o sea, al daño de la segunda muerte. “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,” es al que le estás debiendo algo, no has solucionado tus pecados con ese hermano, “deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Ponte de acuerdo”, noten en que contexto es que habla de la prisión, es en el contexto del lago de fuego, es el daño de la muerte segunda, esa es la prisión, sólo que aquí es “hasta”, por eso no es el lago de fuego de la segunda muerte, sino el daño, la muerte segunda puede dañar un poco al creyente temporalmente, por eso dice así en el contexto de creyentes y de la gehena: “Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel”, aquí se habla de la cárcel. “De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta” no dice nunca, sino hasta y esa cárcel es ese mismo lago de fuego, es el daño de la muerte segunda, es la pasada temporal de un creyente por el fuego de la gehena pero no permanecerá eternamente allí. Dice el Salmo 89, vengan conmigo al Salmo 89, lo que allí está escrito, dice de la siguiente manera: Voy a leer desde el versículo 26: “Él me clamará”, el Hijo, “mi Padre eres tú,” ese es un Salmo mesiánico que habla del Mesías, entonces el Mesías que es el Hijo de Dios le clamará al Padre: “Mi Padre eres tú, mi Dios, y la roca de mi salvación”. Ahora ¿qué le dice el Padre al Hijo?: “Yo también le pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra” ese primogénito es el Señor Jesús, ¿amén? “Para siempre le conservaré mi misericordia, y mi pacto será firme con él”; Dios hizo un pacto con el Hijo; “los que Yo te de, Tú no pierdas ninguno”, Dios hizo un pacto y Dios no va a ser infiel a ese pacto, no porque uno lo merezca, siempre es por gracia, pero es por Su pacto, por Su fidelidad, nosotros somos infieles pero Él permanece fiel. Entonces dice el verso 28 y siguientes: “Para siempre le conservaré mi misericordia, y mi pacto será firme con él. Pondré su descendencia para siempre”, noten: “he aquí yo y los hijos que Dios me dio”, dice Hebreos hablando del Mesías47; “Pondré su descendencia para siempre, y su trono como los días de los cielos”. ¡Ah! pero ¿qué pasa si esos hijos se ponen de fallutos ahí a pecar? bueno, aquí dice: “Si dejaren sus hijos mi ley, y no anduvieren en mis juicios, si profanaren mis estatutos, y no guardaren mis mandamientos, entonces castigaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades”, y aquí no dice si es en la tierra, en el milenio, en el hades o en el lago de fuego, pero dice: “castigaré” ¿a quién? a los hijos fallutos, “castigaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades. Mas no quitaré de él mi misericordia, ni falsearé mi verdad. No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios”. Ahora, ¿qué ha salido de los labios del Padre? “Hijo: todos los que Yo te dé, Tú no pierdas ninguno, todo el que cree en Él tiene vida eterna, no perecerá jamás y yo lo resucitaré, no mudaré lo que ha salido de mis labios, pero lo castigaré”, sí, ese castigo puede ser aquí en la tierra como dice 1ª a los Corintios 11 que algunos aquí pasan por enfermedades, algunos tienen muerte prematura, o sea, son quitados, “todo pámpano que no lleva fruto lo quitará”. Algunos se van antes de tiempo, se van jóvenes, y aquí dice que con muerte prematura será corregido alguno, pero también dice que puede ser echado en la cárcel y por el contexto esa cárcel es la gehena, es el daño de la muerte segunda, pero no va a estar eternamente allí porque el Señor no falseará su pacto, pero como era un creyente, Dios es fiel, pero como ese creyente actuó como un impío, va a conocer un poquito lo que viven los impíos, pero porque creyó, dice Dios, no falseará su pacto, pero porque falló será corregido en esta tierra y si no fue suficiente, en el milenio no entrará a reinar. El que venciere, reinará, pero el que no venciere vendrá al tribunal de Cristo y dirá: - bueno Señor, aquí vengo a dar cuenta - y ¿qué dice? Recibirá según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo, y si hizo lo malo el creyente ¿qué va a recibir? ¿Diez ciudades? ¡No! dice que lloro y crujir de dientes, no dice eterno, pero si dice lloro, dice pérdida, pero no pérdida eterna, si dice fuego. Dice: “Si la obra de alguno se quemare, sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego”48, o sea, salvos que pasan por el fuego, no perdió la salvación, pero tuvo que chupar fuego, entonces por eso habla: “el que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte”, pero ¿el que no venciere? Sigamos leyendo aquí en el Salmo: “Entonces castigaré con vara su rebelión”, eso puede ser aquí o en el milenio “y con azotes sus iniquidades. Mas no quitaré de él mi misericordia, ni falsearé mi verdad. No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios. Una vez he jurado por mi santidad, y no mentiré a David. Su descendencia será para siempre, y su trono como el sol delante de mi. Como la luna será firme para siempre, y como un testigo fiel”. El Señor es fiel, pero no es un abuelito gordo que va a dejar que sus hijos hagan lo que quieran, ¡no!, ¡no!, Él es un Padre y lo que más quiere un padre es que sus hijos participen de Su santidad y los va a disciplinar, y la Biblia habla de disciplina aquí durante esta vida y de disciplina temporal en la prisión, hasta que pague el último cuadrante, no saldrá hasta que pague, si saldrá, pero si no paga, no sale, cuando pague todo, sale, ¿se da cuenta? Y con esa prisión, la gehena, es el daño de la muerte segunda, pero no es la muerte segunda misma, la muerte segunda es para los impíos que nunca nacieron de nuevo, por eso es que después del milenio se presentarán algunos a dar cuenta y allá no sólo en el Tribunal de Cristo, sino después del milenio, en el último juicio, en el juicio final, en el juicio del trono blanco, se sentará el juez y serán traídos los libros pero también estará el libro de la vida, quiere decir que personas van a tener su nombre en el libro de la vida. Después del milenio van a ser encontrados en el libro de la vida, el que no se halló en el libro de la vida se fue a la muerte segunda para siempre, pero el que se halló en el libro de la vida no se fue definitivamente a la muerte segunda, pero fíjese donde es que aparece ese libro de la vida, en el juicio del trono blanco, pero el juicio de los creyentes era primero en el tribunal de Cristo antes del milenio para decidir si va a reinar sobre diez ciudades, sobre cinco, sobre dos, el tribunal de Cristo es uno, el juicio de las naciones para el milenio es otro y el juicio final es otro, pero aún en el juicio final estará el libro de la vida; si no hubiere ninguno que tuviere su nombre en el libro de la vida en el juicio del trono blanco, ¿para qué iba a estar el libro allá? Pero dice: el que no se halló, pero el que se halló, le tocó pasar por ese otro juicio porque no fue un creyente fiel, por eso nunca debemos añadir la palabra “eterno” cuando no lo dice, cuando dice “fuego”, es fuego, si dice fuego eterno entonces si es eterno, ¿amén hermanos? Volvemos a Juan 15 verso 6: “El que en mi no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará”, ya uno desde aquí empieza a secarse, si uno no permanece en Cristo, anda en sí mismo, sin fuerzas “y los recogen, y los echan en el fuego, y arden”, ahí habla de vírgenes necias, siervos, siervos que dijeron: “bueno, mi Señor tarda en venir y comienza a golpear a sus consiervos”49, entonces esos eran creyentes y son creyentes que van a ser castigados con fuego, pero no dice que es eterno, pero si dice que es fuego, así que nos damos cuenta que no estamos en el extremo de Calvino, ni en el extremo de Arminio, sino tratando de tener todo lo que dice la Palabra. Verso 7: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”, porque dice que si nuestro corazón no nos acusa, confianza tenemos en Dios50. Cuando tú estás acusado no tienes confianza para pedir; dice que si nuestro corazón nos reprende mayor que nuestro corazón es Dios, pero si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios, por lo tanto, podemos pedir creyendo y recibimos lo que creamos. Verso 8. “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos”. Este fruto es la formación de Cristo, este fruto es también hacer creyentes para el Señor, evangelizar, discipular, edificar la iglesia porque en eso es glorificado el Padre y esta oración, este pedir tiene que ser en relación con el fruto que tenemos que dar, nuestra oración es pedir y Dios le dará vida. Si ves que tu hermano, por ejemplo, no ha cometido pecado de muerte, pedirás a Dios y Dios le dará vida51, pecado de muerte quiere decir que Dios lo tuvo que cortar antes de tiempo, eso es pecado de muerte, se fue temprano porque cometió pecado de muerte, pero hay pecado que no es de muerte y pedirá a Dios y Dios le dará vida, ¿ven? esa muerte no es eterna, dice: “somos castigados para no ser condenados con el mundo”, 1ª a los Corintios 11, cuando el Padre castiga, incluso con muerte física, dice que somos castigados por el Señor para no ser condenados con el mundo. ¿Recuerdan eso? 1ª a los Corintios capítulo 11, ahí está. Entonces dice: “y seáis así (dando fruto) mis discípulos.” Verso 9: “Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor”, o sea, creer en ese amor, creer en ese socorro constante. “Si guardaréis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor”. El hermano Champlin decía: qué lindo sería hacer un estudio de todos los “si” condicionales que aparecen en la Biblia, los “si” condicionales: Si, Si, Si, no si con tilde, ¡no! si condiconales, sólo con punticos, sin tilde, no afirmación, condición. “Si guardaréis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor”, Él no nos está poniendo a hacer algo que Él no hizo primero, ¿cómo es eso? Así como yo, así como yo he guardado los mandamientos, yo soy hombre y he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en Su amor, así ustedes también. ¿Amén? Verso 11: “Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros,” es decir, ¿para qué Él habló todo esto que parece tan terrible? “para que mi gozo esté en vosotros y vuestro gozo sea cumplido. Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” y ¿cuál es ese amor? “Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida” y aquí la palabra es su psiqué, o sea la vida de su alma, es decir, como decía Alejito, negar el yo, nuestro ego, “por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor, pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer”. A los siervos se le manifiestan unas cosas, pero a los amigos se le manifiestan todas las cosas y Jesús no guardó nada, como Pablo no guardó nada, “os he anunciado todo el consejo de Dios”52 y Jesús,”todas las cosas que he oído de mi Padre, os las he dado a conocer”. Verso 16: “No me elegisteis vosotros a mi, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis”, o sea que cuando dice: “para que vayáis”, nos damos cuenta que esto no es solamente perfeccionar el carácter, sino ir y hacer discípulos, “para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. Esto os mando: Que os améis unos a otros”. Vamos a parar allí, vamos a dar gracias al Señor, me disculpan que me pasé unos minutos pero era necesario. Padre: en el nombre del Señor Jesús, te agradecemos estas palabras que nos parecen asustadoras pero es para que Tú gozo sea en nosotros, Tú lo que quieres es que tu gozo se cumpla en nosotros, que Tú te formes en nosotros y nos llenes de Tí, permaneciendo en Tí. Gracias Padre porque nos has puesto en Jesucristo y estamos en Jesucristo y Jesucristo está en nosotros, contamos contigo, perdona nuestros pecados y condúcenos a arreglar nuestras deudas a tiempo, de cualquier tipo que sean, para que no seamos sorprendidos por tu corrección. ¡Oh Padre, bendice a cada uno, en el precioso nombre del Señor Jesucristo! Amén y amén. La paz del Señor sea con los hermanos. Transcripción: Marlene Alzamora Revisión: Piedad Gutiérrez Durán del comité de revisión, para revisión final del autor 1 Jn 10:9 2 Jn 14:6 3 Jn 11:25 4 Jn 10:7 5 Mt 24:3, Mr 13:14, Lc 21:7 6 Mr: 14:13, Mt: 26:38 7 Jn 13:21 8 Is 5:7 9 Mt 20:4 10 Is 42:3 11 Mt 25:41, Jud 1:7 12 Jn 17:12 13 Jn 10:28 14Ro 8:29,30 15 Ex 25:22 16 Tit 3:5 17 Jn 1:1-3 18 Ro 6:3-14 19 Jn 6:51 20 1Co 15:52 21 Jn 6:54 22 Jn 15:5, 16:33 23 Mt: 23:37, Lc 13:34 24 Ro 7:18 25 Ro 6:17 26 Ro 8: 7,8 27 Ro 7:19 28 2 Ti 2:1 29 1 Ti 2:4 30 Jn 3:19 31 Mt 23:37 32 Mt 16:24 33 Ap 22:17 34 2 Ti 1:7 35 Mt 25: 1-13 36 Jn 10:27-29 37 Jn 6:44 38 Jn 17:12 39 Ro 8:29,30 40Jn 19:30 41 Ap 1:8, 22:6 42 Jn 6:51,54 43Jn 6:37 44 Mt 5:25 45 Mt 5:26 46 Ap 2:11 47He 2:13 481 Co 3:15 49 Lc 12:45 50 1ª Jn 3:20,21 51 1ª Jn 5:16 52 Hch 20:27

LA ENCARNACIÓN

Por Gino Iafrancesco V. - 8 de Abril, 2012, 21:31, Categoría: General

LA ENCARNACION Hemos visto el aspecto de su divinidad, el aspecto de su persona en la trinidad y hemos visto también su oficio de mensajero del Padre, representante fiel, el testigo fiel y verdadero de Dios, que nos muestra a nuestro Padre como nuestro Padre; “el que me ha visto a mí, dijo el Señor Jesús, ha visto a mi Padre, y el que me recibe a mi recibe al que me envió, no me va a dejar solo el Padre, El que me envió conmigo esta “Jn 14:9; 13:20; 16:32. El Padre está plenamente en el hijo, le agradó al Padre que en el hijo habitase toda plenitud Col1:19. Pero necesitamos ver el aspecto complementario de la encarnación del hijo de Dios. Podríamos decir que esa palabra encarnación refleja el segundo gran dogma o gran verdad revelada por Dios a la iglesia. A la iglesia se le ha revelado con claridad que el hijo de Dios, que es Dios con el Padre y es el mensajero de su paz, el resplandor de su gloria, la imagen misma de su hipóstasis y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder. Hebreos1:3. Él también se hizo hombre y hay un aspecto humano y una realidad humana en el Señor Jesús, que juntamente con la divina también nosotros debemos tener en cuenta. La realidad divina del hijo de Dios y la realidad humana del hijo de hombre y el hijo de Dios y el hijo del hombre son la misma persona, no son dos personas, es una sola persona, a la vez divina y a la vez humana. Porque fue la persona divina la que se hizo humana y necesitamos detenernos más en esto ya que esto es parte de la fe de la iglesia y no estamos pretendiendo decir esto como una novedad. Pues vamos a tratar lo relativo a la encarnación, después de lo relativo a la trinidad, veremos lo relativo a la encarnación. Entonces, comenzaremos citando 2°Juan, Capítulo único versos 7-10. Dice “Porque muchos engañadores han salido por el mundo que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne, quien esto hace es el engañador y el anticristo, mirad por vosotros mismos para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo”, como Satanás es capaz de hacernos perder el trabajo de la iglesia y de la obra del Señor. Si consigue presentarnos a otro Jesús, introducir otro espíritu y presentar otro evangelio. Él deja todo nuestro deseo de servir a Dios. Porque si el no logra quitarnos el amor a Dios, la emoción, entonces él va a tratar de cambiar el objeto de esa devoción, porque él quiere esa devoción y esa adoración para él. Satanás quiere presentar otro Jesús, otro espíritu, y otro evangelio, para robárselo a usted, porque es un ladrón y roba lo que le corresponde sólo a Dios. Entonces por eso él engaña. “Mirad por vosotros mismos para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo sino que recibáis galardón completo. Ya que él ya es un hijo, Satanás no puede evitarle la salvación, pero puede hacer que por lo menos parte de su galardón sea perdido. Entonces por eso dice que recibáis galardón completo. “Cualquiera que se extravía y no persevera en la doctrina de Cristo no tiene a Dios”. Ósea que Dios te mantiene en el camino recto y en la doctrina de Cristo. “El que persevera en la doctrina de Cristo ese si tiene al Padre y al Hijo”; y fíjense que esta frase la dice en el contexto más amplio de aquellos que niegan que Jesucristo ha venido en carne. “Si alguno llega a vosotros y no trae esa doctrina; la doctrina de Cristo, la del padre y del hijo, la de los apóstoles del Señor Jesús, la del Nuevo Testamento, no le recibáis en casa, ni le digáis bienvenido porque el que le dice bienvenido participa en sus malas obras. O sea que en esto que tiene que ver con la persona del Señor Jesús, la iglesia no puede ser descuidada. Estas son las cosas fundamentales, las cuales Satanás está procurando destruir, porque nuestra salvación depende de quién es para nosotros el Señor Jesús. Entonces Satanás quiere presentarnos a otro Jesús. Él no va a venir diciendo “Jesucristo es malo“, Noo. El va a venir hablando del maestro Jesús, pero va a hablar cosas perversas en contra del Señor Jesús y especialmente en estos tiempos finales de engaño, de falsos cristos, en que se multiplicarían los falsos cristos. La iglesia tiene que estar muy clara acerca de la doctrina del propio Cristo. La doctrina del padre, del hijo y del espíritu, por los profetas y apóstoles, en el antiguo y nuevo testamento acerca del Señor Jesús. Esta es una cuestión fundamental y la iglesia no puede trastabillar, tiene que estar firme y clara y uno de los aspectos es este de la encarnación. Él vino en carne, él vino como un hombre verdadero. Y esto lo tiene que decir el apóstol Juan. Porque ya en la propia época de él, había una serie de herejías. Los docetistas que querían negar la verdad de la encarnación de Cristo, y uno llamado Sebilto que decía que la humanidad de Cristo era sólo una apariencia y de allí viene la palabra docetismo que viene de doquesis que quiere decir apariencia. Como si el Señor hubiera sido como una especie de fantasma, que tomó apariencia de hombre; ya recuerdan que una vez los apóstoles lo vieron caminando sobre las aguas y pensaron que era un fantasma, pero no era un fantasma, él dijo “yo soy” Juan 6:20. y esa palabra doquesis, quiere decir que es como un fantasma, como una apariencia, como una aparición, e no es un hombre verdadero como nosotros y por eso en la primera epístola Juan dice, “este es Jesucristo que vino mediante agua y sangre, no mediante agua solamente sino mediante agua y sangre. 1°juan 5:6. ¿Por qué él dice así?. Porque algunos habían querido decir que el Cristo era una persona espiritual, que vino sobre un hombre que era Jesús, no está identificando la persona de Jesús con el Cristo, sino poniendo esa persona que entró en el bautismo de Jesús y lo abandonó otra vez en la cruz y ahora ese Cristo espiritual, viene a través de cualquiera de los falsos profetas de la historia y de la época contemporánea. Sólo en EEUU había una estadística de 2000 cristos ya. ¿Y por qué esas personas creen ser el Cristo?, Porque ellos han desencarnado al Señor Jesús. lo ponen sólo como un espíritu y entonces vuelve ese espíritu que estuvo en Jesús y ahora está en mi. Es verdad que el espíritu del Señor está en toda la iglesia pero el sigue siendo el Cristo como hombre; el Cristo no ha dejado de ser hombre ni dejará de ser hombre. Hay un hombre en la gloria para siempre, que es nuestra cabeza, que asi como se fue así vendrá. Pero al desencarnar a Jesús y no confesar a Jesús en carne, entonces se le aplica ese título de Cristo a cualquier espíritu que se mete en cualquier hombre que diga que ahora El es el Cristo, como si el Señor necesitara el cuerpo de otro porque ahora se quedó sin cuerpo.¿ porque sucede esto? Porque no confiesan que vino en carne. Por eso mire lo que dice Juan. “Amados, no creáis a todo espíritu” 1°juan 4:1-6, ósea que aquí el mismo espíritu Santo promueve un santo escepticismo. Hay una fe que promueve el espíritu santo, pero también hay una crítica que promueve el espíritu santo. “No creáis a todo espíritu”. Por toda la palabra de Dios aparece esta instrucción; probad los espíritus, examinadlo todo, comprobando cual sea la buena voluntad, esa es su palabra de examinar, de probar, de comprobar, la iglesia juzgue cuando dice: “los profetas hablen dos o tres y la iglesia juzgue La iglesia tiene que juzgar a los que están hablando en la iglesia, hay que probar a los que se dicen ser apóstoles, probar a los que se dicen ser profetas, a los espíritus probarlos, es la responsabilidad de la iglesia y una de las principales pruebas está en este asunto de la encarnación y en la condición humana del Señor Jesucristo. Entonces dice “Amados, no creáis a todo espíritu” en estos tiempos si la cosa tiene apariencia de sobrenatural, la gente está dispuesta a comerse todo, sin masticarlo sin examinarlo. La iglesia como iglesia, debe probar, debe examinar. Los profetas sí, hablen dos o tres, y los demás, juzguen, comprobando, probando, examinando, esa es la responsabilidad de la iglesia. Ahora dice así: “no creáis…si no probad los espíritus si son de Dios”, probarlos para ver si son de Dios o no. Porque muchos falsos profetas han salido por el mundo, en esto conoced el espíritu de Dios. Si, el Espíritu de Dios se caracteriza por una confesión especial acerca de Cristo. Dice;”todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne”, ósea, que no separa la persona divina de la humana del señor Jesús, es de Dios. Y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne”, lo desencarna dice, “no es de Dios. Todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios”. Ahora fíjese como usted va a oir y va a ver gran cantidad de libros que tienen que ver con Jesucristo se vuelven un best-seller pero herético. A los apóstoles, que anduvieron con él, que comieron con él, aún cuando resucitó entre los muertos a ellos no les ponen atención, pero a la herejía si. Sin embargo el Jesús de la Biblia, el que confiesa el Espíritu Santo con los apóstoles del Nuevo Testamento, ese es desconocido, ese es rechazado. Entonces, ese es el ambiente en que la iglesia tiene que dar su testimonio. Dice; “todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne es de Dios y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne no es de Dios y ese es el espíritu del anticristo, del cual vosotros habéis oído que viene y que ahora ya está en el mundo”. No me refiero al personaje que es el anticristo, si no que el espíritu del anticristo. Hay muchos espíritus de anticristo, trabajando desde el primer siglo de la era cristiana, muchos, tratando de presentar a otro Jesús, poner otro fundamento, meter la mano en lo fundamental, la iglesia tiene que ser cuidadosa, y no tienen que ser ingenua, ni ser apresurada en abrir las puertas, bajo una pretendida Inclusividad, pues la Inclusividad es con los hijos de Dios, con los miembros del cuerpo de Cristo, en Cristo y según Cristo, los que tienen el espíritu de Cristo y confiesan a Cristo como los apóstoles. Pero luego dice aquí; “hijitos vosotros sois de Dios, y los habéis vencido“. Ósea que hay una guerra que podríamos llamar cultural, religiosa y a veces incluso, los perseguidores matan. Nosotros por otro lado, dice; “los habéis vencido porque mayor es el que esta en vosotros que el que está en el mundo”, es decir que en el mundo hay guerrillas religiosas incluso antes que Jesucristo llegara al mundo. Ellos son del mundo por eso hablan del mundo y están hablando de Jesucristo, pero aquí dice que hablan del mundo, en vez de hablar acerca de Jesucristo, y el mundo los oye. “Nosotros somos de Dios. El que conoce a Dios nos oye”. Oye a los apóstoles del Señor Jesús en el nuevo testamento. El que es de Dios. Si una persona no puede recibir el testimonio apostólico del nuevo testamento acerca de Jesucristo, no está bajo el espíritu de Cristo. Si quiere cambiar lo que Jesucristo dice, por el Espíritu Santo atravez de los apóstoles, en el nuevo testamento y presentarlo como de Jesús, está bajo el espíritu del anticristo. Por eso dice aquí “Nosotros somos de Dios, el que conoce a Dios nos oye, el que no es de Dios no nos oye”1 Juan 4:6. El que no oye lo que los apóstoles de la Biblia del nuevo testamento dicen no es de Dios. Eso es claro, en esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error. Entonces, en estas cosas la iglesia debe ser muy clara. Hay muchas maneras sutiles de negar que Jesucristo vino en carne. Hoy en día en el modernismo, ha surgido otra de estas historietas anticristo. Ahora la moda es decir que el Jesús histórico, es distinto al Cristo de la Biblia. No confiesan que Jesús es el Cristo, que el Jesús histórico y el Cristo de la fe, el de la Biblia es el mismo. Hoy los académicos, los críticos escépticos, dicen “bueno, del Jesús histórico no se sabe casi nada y es muy contradictorio, y eso que dicen de él es sólo un invento de la iglesia”. Ósea, están diciendo que Jesús es una cosa, que no sabemos cuál sea. Esa es una enseñanza en esencia del modernismo acerca de Jesús. Ósea están negando que Jesús es el Cristo, que el Jesús de la historia es el Cristo de la fe y el mismo de la Biblia. Se da cuenta, maneras sutiles según la época. Los racionalistas lo atacan por ese lado, Los místicos lo atacan por otro lado esotérico masónico, rosacruz, fraternidades por allí, falsos cristos por allá. Por eso la iglesia debe volver a la palabra del Señor. Y este es un punto central. Entonces, vamos a ir a dos pasajes claves y que se complementan mutuamente. Principios de hermenéutica Pero antes me parece necesario enunciar algunas reglas básicas de la hermenéutica. La hermenéutica es aquella ciencia, técnica y arte de la sana interpretación. Y el pueblo de Dios a lo largo de los siglos ha ido aprendiendo en su trato de las escrituras, algunas claves que llegan a volverse normas de la hermenéutica. La misma palabra habla de ello. Dice “en boca de dos o tres testigos conste toda palabra” Mt 18:16, ósea que cuando tu lees un pasaje, es bueno también que leas otro pasaje paralelo que habla de lo mismo. A veces con otras palabras a veces con un detallito más; para complementar, porque los pasajes paralelos ayudan a tener un cuadro más grande. De hecho, el testimonio del Señor, Dios no quiso que lo dijera un solo testigo, sino que el puso el ángulo de Mateo aquí, el ángulo de Marcos aquí, el ángulo de Lucas aquí, el ángulo de Juan aquí. Así como el arca es llevada por los cuatro levitas, hay cosas que dice Mateo, pero otras que dice Marcos, hay cosas que sólo lo dice uno de ellos, otros lo dicen los 2, otros lo dicen los 3, otros lo dicen los 4, y algunas que lo dicen los otros, pero dicen detalles que otros no dicen, y los críticos quieren decir que son contradictorios. No son contradictorios, son complementarios. El espíritu crítico de hoy quiere llevar a las personas a encontrar tropiezos y ellos se tropiezan y buscan los tropiezos para tropezarse, porque no quieren ceder ante el Señor. Entonces ahí se quedan, en su propio tropiezo. Tenemos que ver los pasajes paralelos, que son complementarios aunque no digan las cosas de la misma manera, el mismo hecho que la digan de maneras parecidas pero con ciertas diferencias, esas ciertas diferencias son las que permiten el complemento. Son los ángulos de un mismo hecho visto desde distintos ángulos. Todos ellos verdaderos; todos ellos registrados por inspiración del espíritu pero complementarios. Esa regla de la hermenéutica consiste en tener en cuenta los pasajes paralelos, los que hablan de una misma cosa, entonces si determinada situación Mateo la cuenta y Marcos también la cuenta y hay una coincidencia del noventa por ciento y hay un diez por ciento de Mateo que no dice Marcos y un cinco por ciento de Marcos que no dice Mateo no es contradicción, es complemento. Muchas veces sucede que cuando consideramos uno solo, sin considerar el otro, inclusive aquel que aparenta ser contradictorio no lo es, y luego un tercer pasaje, nos muestra donde estas aparentes contradicciones se solucionan. Por ejemplo, cuando uno cuenta lo que estaba escrito en la cruz, lo dice Mateo con una frase, y Marcos lo dice con otra frase, y Lucas lo dice con otra frase, pero llega Juan y dice que en la cruz estaba escrito en tres idiomas. Estaba escrito en hebreo, en griego y en latín. Entonces Mateo hablaba para los judíos, Marcos para los Romanos, Lucas para los griegos. No hay contradicción, estaba escrito en tres idiomas, no es que se contradiga, se complementan. La iglesia lleva veintiún siglos en la tierra y ya pasó por esas experiencias muchas veces. Aunque para usted es complicado puede ser que no lo sea para otros en el cuerpo de Cristo. Así que no se quede usted solo, usted es miembro de un cuerpo. Examine las cosas y entonces tendrán sentido. Ahora vamos al Evangelio de Juan. “En el principio era el verbo” Juan 1:1-4. habla de la preexistencia de la persona del hijo con el padre, antes de la creación y de la identidad de esa persona con el Verbo; y es una persona porque dice: Este era en el principio”, no esto, sino “Este”, por medio de quien Dios hizo todo y para quién lo hizo todo. Este, quien es la persona del hijo. Y el verbo era con Dios. Ahí está la consistencia del hijo con el Padre. Y el verbo era Dios, ahí está la divinidad del hijo. Esta es la personalidad del hijo en el principio con Dios y lo confiesa dos veces. Todas las cosas mediante el Padre por medio del hijo creó todas las cosas. “Todas las cosas mediante él fueron hechas. Y sin él nada hubiera sido hecho fue hecho”. Esto está relacionado con colosenses 1:12,13 , viene hablando del hijo, porque en el doce dice: “Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas y trasladado al reino de su amado hijo” ,viene hablando del hijo, en quien, en la persona, tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados, en el hijo, “El es la imagen del Dios invisible”, lo que dijo Juan, “a Dios nadie lo ha visto jamás, el unigénito hijo, que está en el seno del Padre, El le ha dado a conocer” Juan 1:18. Dicen los manuscritos más antiguos “monogenesteos” y los más tardíos dicen, el unigénito hijo, que está en el seno del padre, él le ha dado a conocer. Ósea, el Dios invisible se da a conocer por medio del hijo, “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación. Porque En Él fueron creadas todas las cosas”, incluidas las que hay en los cielos. Miguel es un arcángel creado por Dios que no existía y fue creado por el Padre mediante el hijo, el hijo con el Padre crearon a Miguel, no son los mismos, entonces dice : “Las que hay en los cielos y las que hay en la tierra , visibles e invisibles y empieza; sean tronos, menciona en primer lugar los 24 tronos de los 24 ancianos gloriosos del cielo, de que hablo Isaías 24:23, ” sean dominios, sean principados, sean potestades ; todo fue creado por medio de El”, nótese en el por medio de Él y para El, ”y el es antes de todas las cosas y todas las cosas en el subsisten “Col 1:15-17 . Que confesión clara del Espíritu Santo por el apóstol, dice Juan “el que es de la verdad nos oye” Juan 18:37. “Y aquel Verbo fue hecho carne” Juan 1:14 por eso decia juan en otro lugar: “vino mediante agua y sangre”, no que en el bautismo solamente la divinidad vino y entro en un hombre. No, no es eso, no es que la divinidad entro en un hombre, o un hombre descubrió que el era divino, y nosotros hemos seguido el ejemplo de creernos divinos también, como aquellos que ven a Jesús como un simple hombre, que se dio cuenta que era Dios y que nosotros también tenemos que darnos cuenta que no somos hombres sino dios, Se da cuenta, no es así que aquí dice “ Aquel Verbo o sea la persona divina , del Hijo que estaba con el Padre antes de la fundación del mundo por medio de quien el padre creo todo , esa misma persona fue hecho carne , o sea no que vino sobre un hombre como si el Verbo fuera una persona y ese hombre era otra persona y en el bautismo vino, No, no vino solo mediante agua en el bautismo y como decía Berinto y los gnósticos Si no de agua y sangre. El fue concebido en el vientre de María y se desarrollo como un hombre y se hizo carne, o sea la misma persona divina de Hijo, la segunda persona de la trinidad, El hijo unigénito del Padre en quien, por quién y para quien, todo fue creado, esa persona divina se hizo también humana y ahora es una persona divina y humana. Entonces mire lo que dice acá “ Aquel Verbo”, esa persona, “se hizo” o sea “fue hecho carne”, salf que quiere decir carne, a veces en un contexto se refiere solo a los músculos , por ejemplo en Lucas 24, cuando los apóstoles pensaban que Jesús era un espíritu y que estaban viendo un espíritu, eso era aceptado en la cultura judía, que de pronto los espíritus se podían aparecer, de hecho en el mismo libro de Job, uno de los amigos de Job dice que se le apareció un fantasma y le hablo un fantasma así pensaban los apóstoles. Dicen que el que caminaba sobre las aguas era un fantasma y que el que se les había aparecido resucitado era un espíritu, ellos se imaginaban que era eso, entonces Jesús les dijo: “un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo” Entonces ahí uso la palabra carne en el sentido muscular, o sea que la palabra carne que es la palabra salf, es una palabra muy amplia que incluye muchas cosas, incluye los músculos , pero también la palabra carne por el contexto, incluye la naturaleza humana integral y esa definición la dio el propio Señor Jesucristo porque dijo “lo que es nacido de la carne , es carne” Juan3:6. Es decir que un ser humano se reproduce en otro ser humano y el ser humano se le llama carne, no solamente la carne son los músculos, también al cuerpo se le llama carne, y a la naturaleza humana integral también se le llama carne, entonces para que interpretar esta palabra, “fue hecho carne”, vamos a considerar otro pasaje junto con este, donde la encarnación no fue tomar solamente músculos o solamente cuerpo, sino hacerse hombre, vivir en carne, quiere decir en humanidad integra, se hizo hombre. El se hizo carne, es lo mismo que se hizo hombre , y eso incluye el espíritu humano, el alma humana y el cuerpo humano, no solamente los músculos o los músculos y los huesos o solo la piel o un fantasma como algunos se imaginan, o que quizás el era como una especie de zombi, no el era un hombre con la integra naturaleza humana , esa palabra carne en el contexto en que se usaba implicaba toda la naturaleza humana y por eso para interpretar el pasaje hay que tener en cuenta los otros paralelos para poderlos interpretar como es, porque si te olvidas del otro, vas a interpretar este en contra del otro y nunca podemos interpretar un pasaje contra el otro , sino con el otro. Entonces aquí dice así “ Y Aquel Verbo fue hecho carne y habito” , la palabra que aquí se tradujo fue , tabernaculizo , que es un verbo que Habrá que meterlo al Español, que no está , pero en el Griego esta, “Y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.” Entonces en primer lugar tenemos que tener en cuenta eso , que Juan dice que Jesus es el Cristo , y que es una persona divina y humana, al mismo tiempo, no son dos personas como decía Nestorio, como si la persona divina fuera una y la persona humana fuera otra, No, no son dos personas Él que era divino también se hizo humano y por eso el es divino y humano. La misma persona es divina, pero también es humana. Entonces, el pasaje paralelo esta ahí en filipenses 2, que es también la confesión del Espíritu Santo, pasaje sumamente importante “ Aquel Verbo se hizo carne”, no que vino sobre un hombre, Él mismo se hizo ese hombre, la persona es la misma la persona que ya existía en su condición divina, pero se despojo de su condición divina, No que dejo de ser la misma persona, ni que dejo de ser Dios , pero así mismo se anonado , es decir acepto someterse a condiciones humanas y se hizo un hombre verdadero, sin dejar de ser la misma persona y sin dejar de ser Dios , pero si despojándose, no dejando de ser quien era, pero colocándose en una condición inferior inclusive inferior a los ángeles lo dice, pero llegó a ser superior, pues los ángeles son mayores que los hombres en fuerza y poder , no en destino. Los ángeles no fueron hechos a imagen y semejanza de Dios y no tienen el mismo destino que el hombre renacido, que por causa de Cristo tiene un destino superior y los ángeles, son espíritus ministradores de los herederos de salvación y aunque ahora nosotros somos, en cuanto a nuestra naturaleza humana es inferior al poder de los ángeles, sin embargo, heredaremos una condición superior, porque el mundo venidero Dios no lo sujeto a los ángeles, si no que lo sujeto a los herederos de salvación que son hombres. Heb. 2:5, son los que ahora serán hombres glorificados. Vamos a considerar la tipología del arca, donde usted ve que era hecha de oro y de madera, que el oro era por dentro y por fuera. El oro de adentro se refiere a la identidad divina de la persona del Hijo antes de la encarnación por eso es el oro de adentro, pero el se hizo carne o sea que ahora un poquito mas afuera es de madera de acacia que eso representa la humanidad, así como Juan el bautista dijo “el hacha esta puesta a la raíz de los árboles, todo árbol que no da buen fruto será cortado y echado al fuego” Lc 3:9. Esto se refiere a los hombres, así como el tabernáculo fue hecho de madera de acacia , de tablas que nos representan a nosotros que juntos formamos el tabernáculo . Entonces en el arca que representa a Cristo vemos por dentro el oro, porque era por dentro y por fuera rodeada de oro, revestida de oro por dentro y por fuera, el oro por dentro nos habla de la identidad divina de la persona del verbo , pero el se hizo hombre, entonces ahí quedo la madera, pero luego el dijo “ Padre glorifícame con aquella gloria que yo tuve contigo, antes de que el mundo fuese”, Juan 17:5, entonces el Padre le devolvió otra vez al hijo la gloria, solo que ahora no solo era El Hijo de Dios, si no también era el hijo del hombre. Ahora que ya había asumido su naturaleza humana para siempre, ahora cuando el Padre Le devolvió la gloria al Hijo de Dios, el Hijo de Dios la recibió, pero ahora no solo como Hijo de Dios, sino que también como Hijo del Hombre, ya no solamente con su naturaleza divina, si no con su naturaleza humana, porque el no piensa renunciar a la naturaleza humana ,porque el hombre muestra la imagen de Él, el es prototipo para el Hombre. Entonces que paso; El padre le dio la gloria y fue glorificado con aquella gloria que tenía antes, porque esa gloria, paso ahora también, a su humanidad, entonces el hijo glorifico la naturaleza humana. En su glorificación, entonces, ahora tiene la gloria también por fuera, ahora el oro no esta solo por dentro, pues cuando tu ves que el arca va presidiendo la posición de los muebles en el santuario, detrás venia el otro montoncito, con la mesa y los panes de la proposición, en tercer lugar el candelero y en cuarto lugar el altar de oro con el incensario, el montoncito que iba adelante que presidía, era el arca, el arca siempre tiene que presidir, eso es lo primero , eso es lo que ocupa el lugar central en la casa de Dios ,en el tabernáculo, en el lugar Santísimo lo que esta es el arca, que tiene el propiciatorio , la caja con su oro y madera que representa la persona humana y divina de Cristo. Pero la obra de Cristo, la obra expiatoria de Cristo, está representada en el propiciatorio, donde se derramaba la sangre, para ser aceptados nosotros por Dios en su nombre, eso es lo que ocupa el lugar central y en nuestra fé eso debe ser lo primero, Dios ha revelado a su hijo que es Divino, y que se hizo hombre y también murió por nosotros, ahí está la esencia del evangelio. Entonces el primer montoncito, cuando había que trasladar el arca, Núm 4:5-12. Había que ponerla y extender unos paños, de aquellos paños del tabernáculo, y se cubrían con esos paños y con esas pieles. Había una cosa curiosa, todos los otros montoncitos, que venían cargando los levitas, en segundo, y tercer lugar y las estacas y los otros muebles, todo estaba cubierto y lo que se veía por fuera eran las pieles de tejones, los tejones eran como una especie de ratones grandes del desierto que hay ahí en el Sinaí, y con esas pieles era que se hizo la tienda mas exterior o sea que el tabernáculo lo hacían con una especie de ratones. Lo que hacía que no tuviera parecer ni hermosura, que aun que los hombres, ya somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que hemos de ser, es decir, nosotros tenemos el paño de azul con que se cubría la mesa, el azul y el púrpura era lo que estaba por dentro. Y por fuera las pieles de tejones. En cambio, el arca tenia por dentro las pieles de tejones y por fuera el paño de azul, el azul que nos habla del cielo, de la divinidad del Verbo, porque dice que las vestiduras del sumo sacerdote y también del interior del tabernáculo ,eran azul, púrpura y carmesí porque el azul representa la divinidad , pero como se hizo hombre, para derramar su sangre, ahí está el escarlata , el carmesí que es el rojo vivo de su sangre y el púrpura es su condición de Rey , que es una mezcla ahora del azul con el rojo, y sale el púrpura, como el resucito, entonces Él es divino y humano. Él es Señor. Los reyes se vestían de púrpura, hasta Herodes para burlarse de El, lo vistió de púrpura, pero El tenia una vestidura de azul, solo que en la procesión de los muebles, el arca era la única que tenía el azul por fuera, ¿porque? porque nos habla, que el Señor Jesús resucito y su divinidad se traspaso, o se transmitió como en la transfiguración, y aprendió a ser glorificado. Pero sigue por dentro siendo también un hombre y mas adentro, siendo la misma persona que ya existía antes de la encarnación y era el oro que estaba por dentro, y cuando se hizo hombre, estando acá en la tierra, es la madera de acacia, que representan su humanidad y por eso que fue cubierto de oro, porque fue glorificado y por eso que el montoncito donde iba el arca tenía el paño azul por fuera y los otros tenían el paño adentro. Nosotros ahora tenemos adentro lo que es divino y por fuera somos como un ratón, por dentro esta lo que el Señor nos dio, Pero el Señor lo que tenia adentro ya lo tiene también por fuera , ya Él fue glorificado como el primero ,el primogénito de los muertos ,el primero en resucitar en gloria y para nunca más morir. Otros resucitaron y se volvieron a morir, pero el resucito y gloria por el primer primogénito, el primero en resucitar e incorruptible, para nunca más morir, entonces ahora viene la gloria también por fuera, por eso el arca tenia por dentro y por fuera el oro . Pero también dice san Juan «que ya somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que hemos de ser» 1°juan 3:2. Pero dice Pablo “ Cuando Cristo nuestra vida» ; Aquel que esta por dentro en nuestra vida «se manifieste, nosotros seremos manifestados también con El en gloria» Col 3:4 y tendremos también un cuerpo glorioso , semejante al suyo. Entonces hermanos, es necesario seguir con atención, todo lo relativo a la encarnación, a la humanidad íntegra del Señor Jesús, porque Él asumió esta humanidad para realizarla, en Él. El es el Varón perfecto, Él creció como hombre , como Dios ÉL no tiene que crecer. ¿Cómo va a crecer Dios?, Él es inmutable no necesita crecer, pero como hombre, dice que creció en estatura, creció en gracia y en sabiduría, delante de Dios, delante de los hombres, “Y el niño crecía, y se fortalecía y se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios era sobre él” Lc 2:40. “ Así que, por cuanto lo hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es , al diablo, Y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham. Por lo cual debía» Heb 2:14-18, para podernos socorrer, él debía ser en todo igual a nosotros, excepto el pecado, pues todo eso implica la humanidad. Recuerdan cuando el Señor Jesús estaba predicando en la sinagoga en Capernaúm, el demonio se manifestaba a través de los endemoniados. Que era lo que decían los demonios? “Sabemos quién eres, el Santo de Dios, el Hijo de Dios, ellos confesaba que era él Hijo del Dios santo, pero no quieren confesar que El vino en carne, ¿Por qué?, porque fue en carne, en la condición de hombre, que es aprobado en todo y Satanás fue vencido por El en carne. Satanás no fue vencido solamente por Dios como Dios , sino que él Verbo se despojó y se hizo un hombre y nació como un niño y vivió toda la vida humana , y asumió nuestra naturaleza y la fue desarrollando a la perfección y llevó la naturaleza humana a su perfección ,la perfección de la razón, la perfección de la emoción , la perfección de la voluntad , de la intuición, de todas las facultades humanas, como hombre, él fue el varón perfecto, la humanidad fue perfeccionada en Él, y él hizo esto, para pasárnoslo a nosotros. Ahí en Juan 17 dice “ Padre por ellos yo me santificó a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad” Juan 17:19 , si no vemos esto, no vamos a saber todo lo que nos ha sido dado y como fue conseguido, porque el se hizo un hombre y como hombre fue tentado en todo y por eso, es que puedes vencer cuando estás en la tentación , El fue tentado también , pero el venció , entonces, no es necesario que Tu cedas en medio de la tentación. Señor Jesús tu pasaste por esto y tu venciste, cuento contigo señor Jesús y arraigado en Cristo, creyendo, contando con él, El es poderoso para socorrerte, porque él no solo te está socorriendo como Dios, sino que el también se santificó como hombre, para que tu también en él seas santificado. Cuando leíamos lo relativo a las especies que traía el aceite de unción, a decir, la mirra, la canela, el cálamo y la acacia , eso figura todo lo que él consiguió en: su vida , muerte , resurrección, ascensión e intercesión y lo pasa a nosotros. Si él hubiera sido un hombre igual que tú y yo, ¿Como te va a ayudar? Porque él no solamente vino a morir por ti, sino que también se santificó por ti , él venció , luchó ; dice «por la obediencia de un hombre» , esa obediencia fue hasta la muerte de cruz , pero no empezó en la cruz, con exactitud comenzó desde que empezó a existir como hombre, ahí el fue siendo fiel en todo. Ahora, para mí tiene un profundo significado que de entre los testigos del Señor Jesucristo, este la epístola de Santiago y la epístola de Judas, que eran sus hermanos y crecieron con él desde que eran niños, que vivieron con El en su casa. Y ahora, llamarle a su hermano el Ungido, el Señor, no es cosa fácil. Sin embargo Pero dos hermanos de Jesús, que crecieron con él, en su casa, le llaman el Cristo y el Señor, Para mi esas dos cartas tienen mucho peso, porque son de los que estaban cerca, desde que eran niños. Volvamos a Hebreos «Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, El también participo de lo mismo, para destruir por medio de la muerte, al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al Diablo». Eso fue hecho en la cruz también, ósea destruir al Diablo, “Y librar a todos lo que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham. Por lo cual debía»; aquí nos detendremos, «debía ser en todo semejante a sus hermanos” para venir a ser hombre porque el crecía , como Dios no tiene que crecer, pero como hombre crecía en sabiduría y en gracia, en estatura y vamos a leer otra frase y dice “ Venir a ser misericordioso, él obedeció y aprendió, la obediencia, porque el siempre, había sido obedecido, por todos los ángeles y arcángeles y los 24 ancianos Y todo, porque todo fue hecho con él , en él y para él. Pero ahora se hizo un hombre, ese era el gran desafío, es el gran espectáculo, para la misma trinidad. Primero, como era él y ahora la segunda gran cosa es ver la encarnación, él siendo un hombre, siendo probado en todo, ese era el gran partido final. Aquí en una palabra, eso nos es dado comparado con el universo; visto de los Ángeles, manifestado en carne y venciendo y el diablo probándolo, por la derecha y por la izquierda y por arriba , por abajo , por detrás y por todos lados. Vino para ser tentado, fue al desierto a ser probado, el mismo espíritu lo conducía a ser probado, y estaba luchando como hombre, por eso Satanás no quiere confesarle como hombre. En el tiempo, en la historia, venció y allí «debía ser semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote, en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados» , no podemos olvidar este aspecto de la obra de Cristo, ciertamente el murió, para que seamos perdonados. Pero el padeció siendo tentado , para poder socorrer a los que son tentados , no solamente como Dios , sino como hombre, es que fue que él consiguió la victoria, por eso El es el único digno de abrir el libro, es el único digno, como hombre. Saltemos a la siguiente parte. “Por tanto teniendo un gran sumo sacerdote que traspaso los cielos , Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión, porque no tenemos un sumo sacerdote que no se pueda compadecer» , sino para que fuese misericordioso, como hombre aprendió, dice aquí: «no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades , sino uno que fue tentado en todo , según nuestras semejanza , pero sin pecado» Heb 4:14-16, y fue un hombre en todo igual que nosotros , solo que El no pecó , Adán tomó la naturaleza humana y la rindió al poder del pecado ,En cambio el Señor hizo lo contrario , venció al pecado en la carne, como hombre , y condenó al pecado en la carne y crucificó al viejo hombre y a nosotros con él . Y El venció a Satanás. Adán recibió la naturaleza humana sin pecado y la rindió al poder del pecado. Jesucristo no permitió que el pecado venciese a la naturaleza humana , sino que el condenó al pecado en la carne, Satanás nada tiene en mí, ¿Quien de vosotros me acusa de pecado?. Ninguno. Solo falsamente, pero de verdad ninguno. Y la prueba es que Dios lo resucitó , ya estaba profetizado que no habría engaño en El, de cierto, no habría mentira en El , no habría pecado y por eso, estaba tipificado en un cordero sin defecto, que fue examinado, y el mismo que lo vendió se ahorco y el mismo que lo mando a matar se ahorco de nuevo y los que lo acusaron , no lo acusaron por un pecado sino por quien él era , porque era el Hijo de Dios , el Hijo del Hombre que vendría en gloria lo cual es verdad, por eso fue que lo crucificaron, pero El como hombre fue examinado y por eso él habla de sus pruebas , Cuando Pedro le dice “ Señor nosotros hemos dejado todo para seguirte ¿Que mas tendremos? Y le dice el Señor “ Vosotros que me habéis acompañado en mis pruebas», les dice lo que tendrian; En esta tierra cien veces más y en el siglo venidero, la vida eterna , pero él dijo “ Me acompañasteis en mis pruebas” o sea que él vino a ser probado, fue llevado al desierto para ser probado y él tenía que ser probado como hombre , si él caía nadie se salvaba y todo estaba en juego en su persona , eso es lo grande del Señor , por eso el Diablo quiere decir que es una historia, es un fantasma, claro porque el señor le puso la bofetada plena, por eso el diablo tiene una rabia , un odio , pero el Señor quiere que tomemos lo que él es, lo que el hizo ,lo que el consiguió y lo asumamos por la fe , mediante el Espíritu, él es poderoso para socorrer cuando somos tentados ,porque el fue tentado , entonces él nos puede socorrer con misericordia, él tiene misericordia de ti en tus tentaciones y tiene poder para socorrerte, tenemos tal sumo sacerdote , no solo tenemos el perdón tenemos también esto, cuando estés en medio de la tentación , acuérdate, Señor Jesús tu pasaste por lo mismo y tú venciste , tu me puedes ayudar Señor. Si tu caes, es porque tu quieres pecar, no es necesario que caigas si confías en El , si acudes a él , si lo invocas y crees y cuentas con él, El te considera muerto al pecado y vivo para Dios en Cristo Jesús , entonces por eso dice aquí , no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo , según nuestra semejanza , pero sin pecado . Ahora sigamos en Hebreos “Y Cristo , en los días de su carne“, porque habrían unos días antes de su carne y otros días desde la glorificación , pero los días de su carne se refiere a su prueba humana , la condición nuestra aquí en el tiempo , en el espacio “ Ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente . Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió “ no porque era hijo , no tenia que aprender , aunque era el Hijo, era la persona Divina , pero él fue hecho hombre, del principio asumió la naturaleza humana y el vivir humano , y las pruebas humanas ; y padeció en serio, El se despojó a propósito para ser probado, y dice aquí “ Y aunque era Hijo, por lo que padeció , aprendió la obediencia», por el padecimiento amados, ¿Si esto está escrito para el Hijo, que queda para nosotros?, Él por lo que padeció aprendió , entonces también nosotros tenemos que aprender , nosotros también recibimos la provisión por fe, pero la obediencia o se la práctica , la aplicación de la provisión, se aprende. Se aprende a no confiar en uno mismo, se aprende la magnitud de la maldad del ser humano y se aprende lo que realmente fue la victoria de Cristo, es cuando tu tienes que perdonar, así como el perdono, ahí empiezas a conocer a Cristo. Porque El tuvo que pasar por eso mismo antes que tú ,para poderte ayudar , él no está en un mundo distinto al tuyo, él vino a nuestro mundo a vivir nuestra experiencia humana , a ser probado en todo, como nosotros y a vencer para ayudarnos desde adentro y, sí, él está a la diestra del Padre , pero el vive también dentro de nosotros , él no nos conoce a nosotros desde afuera, sino desde más adentro de nuestro propio yo, porque nuestro yo es apenas del alma, que es un circulo intermedio, pero en nuestro espiritu, esta su Espíritu y todo lo que consiguió. Su Espíritu desde adentro conoce nuestra lucha, y él dice no es tuya la guerra , es mía, mírame a mí , yo no solo estoy afuera para ayudarte o aplaudirte ,y acuérdate y levantarte , él es el que nos levanta, él conoce lo que vivimos, porque está dentro , no solo afuera, está dentro de nosotros, El desde ahí, lleva el yugo con nosotros y quiere que nosotros llevemos su yugo con él , eso quiere decir el paráclito, el que está al lado de, el paralelo, él está dentro de nosotros, para que con él llevemos el yugo y seamos victoriosos en él. Y el otro pasaje dice “ Y habiendo sido perfeccionado», el siguiente verso ; él como Dios no tiene que ser perfeccionado , sino como hombre él tenía que crecer hasta ser el varón perfecto, “ Habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos lo que le obedecen “ ya no son los que creen, si no los que le obedecen , claro que hay que empezar creyéndole , obedeciéndole a él , él obedeció , la obediencia en uno nos constituyó justos y ahora en unión por la fé con El, contamos con él y caminamos en él, en comunión , y por esa unión, dijo en oración: «Padre, yo me santificó a mí mismo, por ellos», él tenía que ser probado ,en serio , de verdad , no de apariencia ;de verdad, como hombre en carne , para poder ayudarte ,por eso que nadie le puede decir: Dios es que tu no sabes lo que es el hombre, nadie le puede decir eso, el se hizo hombre y por eso, El es él Señor . Por eso El es él Señor, podríamos ver al Señor como creador, antes , pero ahora , ahora es como hombre él Señor, no solo como Hijo de Dios, «se humillo hasta la muerte, por eso Dios lo exalto hasta los sumo y le dio un nombre que es sobre todo nombre , para que en nombre de Jesús se doble toda rodilla en los cielos y en la tierra» Fil 2:9-10 , él venció en franca lid a Satanás , a la carne , al mundo, y al pecado y a todo lo venció como hombre, para pasarlo a nosotros. Sigamos “Haya pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,” O sea, que hubo en El, “ El cual” fíjese en esta frase importante, «siendo en forma de Dios» , o sea en el principio era el Verbo , él Verbo era con Dios y era Dios y todas las cosas por él fueron hechas , y en él fueron hechas y para él fueran hechas “ siendo en forma de Dios “ aquí Pablo esta confesando también la divinidad de Cristo y ahora dice así “ No estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, o sea que el siendo en forma de Dios , es igual a Dios , es la imagen de Dios , la exacta representación de Dios, pero él no se aferró a eso. El hizo todo lo contrario del diablo, el diablo no era , y se quiso hacer, Él era y se despojó ,y lo venció ya desde el principio , el diablo no era , pero dijo seré semejante al altísimo , sin serlo pretendió hacerse Dios; “Él siendo Dios , siendo en forma de Dios igual a Dios , no estimó ser igual a Dios como cosa a lo cual aferrarse”. Es el sentir que hubo en Cristo Jesús y que él nos puede pasar, ninguno de nosotros solo puede, pero El si puede. El está en nosotros por la fe, nos lo dio gratis, sin merecerlo, para ayudarnos, si queremos, el va a respetar , él va a ayudarte si quieres , el que quiera , el que quiere ser mi discípulo , y el que no quiera, bueno que tenga lo que el quiera, pero si quieres toma tu cruz, te niegas a ti mismo y le sigues a El , que está dentro de ti, conduciéndote fielmente desde lo más intimo de tu propio ser , el no está lejos de ti . Él está dentro de ti. Dice su palabra “No estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojo, no dice de sí mismo, como si hubiese dejado de ser la persona única y eterna del hijo de Dios que siempre fue en el mismo. El se hizo como uno de nosotros, Se hizo uno con nosotros. Se despojó, porque él se despojo. “El Padre es mayor que yo”, pero aquí se ve igual, pero hay uno que es mayor, ¿porque aquí dice que se despojo? Eso lo sabe sino el Padre, ni los ángeles, ni el Hijo, porque se despojo, hay frases que provienen de su condición en despojamiento, no porque no sea Divino, sino porque se despojo, Pero su persona es la misma, sus derechos son los mismos: “Padre glorifícame Tu”, porque se hizo hombre en su condición gloriosa, Con aquella gloria que tuve”, ahora ya no la tengo, pero ahora la tengo otra vez. Entonces dice así “Sino, que se despojo a si mismo tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombre“ pues esta frase “se despojó a si mismo tomando forma de siervo , hecho semejante a los hombres” es un pasaje paralelo, que equivale al otro, que dice “ Y aquel Verbo fue hecho carne “ Y aquel Verbo fue hecho carne , es lo mismo que esto “ Siendo en forma de Dios no estimó ser igual a Dios como cosa a que aferrarse si no que se despojo a sí mismo, tomando forma de siervo , hecho semejante a los hombres“, una cosa equivale a la otra y la otra equivale a la una, por eso la palabra carne, es una palabra amplia , que implica toda la condición humana , todo lo que la naturaleza humana indica, por eso dice que “hay un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” 1°Tim 2:5. No semi Dios , no semi hombre, porque si el fuer mitad hombre y mitad Dios ,no sería ni Dios ni hombre , porque son mitades y mitades , entonces el no es mitad Dios , él es Dios , él no es mitad hombre, él es hombre, si el no fuera hombre, ¿Como iba a realizar la naturaleza humana, para pasar esa realización y esa glorificación a nosotros? , Acaso no dice Pablo, que ya fuimos glorificados. Romanos dice “A los que antes conoció, a esos también los predestinó , para que fuesen hechos conforme a la imagen de su hijo, y a los que predestino, a estos también llamo, y a los que llamo, también justifico, y a los que justifico a estos también los glorifico”, y el habla en pasado, y nos dice que nos glorifico , pero yo todavía no me siento glorificado , entonces ¿Cómo dijo que nos glorifico? Porque Jesucristo asumió nuestra naturaleza y la desarrollo , El creció y obedeció hasta ser perfeccionado , el varón perfecto, y nos paso por la muerte , y nos paso por la resurrección y la glorificación , porque nuestra naturaleza, ya la asumió y fue glorificada , y por eso Dios nos glorifico en El. Ahora nos lo da a Él , “porque mi carne es verdadera comida, mí sangre es verdadera bebida”, y eso es por la fe , son palabras espirituales , no de canibalismo , así como El vive por el Padre, “el que me come vivirá por mí , mi carne es verdadera comida, mi sangre es verdadera bebida , el que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo le resucitaré en el día postrero” , o sea todo lo que El es, nos lo pasa, “ese es el pan que yo daré, mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” Juan 16:51-55, es decir, se hizo carne, y en carne venció todas las pruebas y venció la muerte ,el pecado, y al mundo, y ahora es nuestra comida. Nosotros vivimos por El , nos alimentamos de él , somos constituidos por lo que comemos, y la manera de comer es la fe, por la fe ,El se santificó , para santificarnos , El es nuestra santificación , El es nuestra justificación , El es nuestra sabiduría , nuestra redención , todo lo que necesitamos es él, y ya mora en nosotros por el Espíritu, y ahora cuando enfrentemos nosotros la prueba, porque nosotros ahora tenemos que ser probados y ahora esa victoria, tiene que demostrarse victoria, también en la iglesia y es el desafío, hay que vivir por el Señor Jesús y ser vencedores de verdad. Gracias a Dios que casi todas las profecías se han cumplido , y hay profecías acerca de los vencedores y habrá vencedores, es necesario que haya vencedores, no solo la cabeza , si no el cuerpo , con la victoria en la cabeza y dijo: “Padre glorifica tu nombre; lo he glorificado”, eso fue en su Hijo , pero añadió: “lo glorificaré otra vez” Juan 12:28, y esa otra vez es con la iglesia. Esa victoria que se vio en él Señor Jesús, es entregado como regalo a la iglesia, pero la responsabilidad y victoria de la iglesia, es vivir por ese motivo , es creerlo, es disfrutarlo, es demostrarlo, “comprobar cuál sea la buena voluntad de Dios agradable y perfecta” Rom 12:2. Es por eso que Jesús tenía que ser hombre, Tenía que ser probado y el diablo lo atacaba y lo dejaba por un tiempo y luego lo buscaba de nuevo y eso era para poder ayudarte a ti y a mí. Entonces, el se hizo hombre, y ya cuando en Filipenses dice hombre, ahí ya esta incluyendo al espíritu humano , el alma humana y el cuerpo humano , él no se hizo carne solamente en el sentido de musculo , en el sentido solo de cuerpo , si no en el sentido de la naturaleza humana, lo cual también significa carne, entonces, El tenia espíritu humano, además del Divino; “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu” Lc 23:46, y murió pero el espíritu fue y predico a los espíritus encarcelados y también el tenia alma humana. Hubo una persona, de la iglesia en Laodicea, llamada Apolinar , que él pensaba que Jesús , había asumido solamente la carne humana , pero no el alma humana , si el Señor no asumió la integra naturaleza humana y también el cuerpo , como nos ayudaría , ya no sería un hombre como nosotros, no podría ni ayudarnos , ni sustituirnos en la cruz , Satanás por eso, no quiere confesar que el vino en carne, dice que llego como un fantasma , como una apariencia o como un espíritu, y lo que resucito, fue como un espíritu , porque Satanás quiere confundirnos en eso, para robarnos la provisión integra de Dios. Pero el tenia un alma humana, por eso dijo: “mi alma está muy triste hasta la muerte” Mt 26:38, y “no dejaras mi alma en el hades” Sal 16:10, y El fue al hades y predico a los muertos, y también tenía cuerpo, “me preparaste cuerpo” Heb 10:5 , sacrificios y ofrendas de esos típicos de antes , no le gustaban , el quería la obediencia fiel y luego el sacrificio expiatorio, y eso es preparar el cuerpo. Fue un hombre verdadero , tentado y probado en todo , según nuestra semejanza , venció y el Padre dio testimonio de su vida privada , no solo a través de Jacob y de Tadeo , sino El mismo. Cuando Jesús salió del agua, en el bautismo, dijo: “este es mi Hijo Amado” Mt 3:17, y luego en su vida pública , cuando ya tenía que morir, dijo en el monte de la Transfiguración de nuevo: “Este es mi hijo amado, en el cual tengo contentamiento” Mt 17:5 , de su vida privada y pública , Dios dio testimonio público , mostro su gloria y lo resucito, para declararlo Hijo de Dios, aunque ya era hijo de Dios , El era el que se había hecho hombre y había muerto en una muerte expiatoria, aceptada a nuestro favor, y para eso lo resucitó, para resucitarnos a nosotros , fue declarado Hijo de Dios , pero El tuvo y tiene espíritu humano, además del Divino. Pedro, cuando llego a la casa de Cornelio, el dijo que era un varón aprobado por Dios, lleno del Espíritu Santo , un varón completo con espíritu humano, alma humana y cuerpo humano igual que nosotros , lleno del Espíritu Santo. El Espíritu Santo, lleno su espíritu humano y cuando El estaba en la cruz, encomendó su espíritu humano al Padre y dijo que su alma estaba triste hasta la muerte y su cuerpo fue crucificado y padeció de verdad, no de mentira, en serio como hombre y como hombre resucito, con el mismo cuerpo con el cual fue crucificado , el mismo con el que anduvo en Galilea , en Judea y en Berea y Decapolis y todos esos lugares, en ese mismo cuerpo, en ese mismo cuerpo que fue traspasado y a propósito, se reservo las cicatrices , como prueba el habría podido resucitar sin cicatrices, El ha quitado cicatrices a muchas personas, pero El se las dejo, porque se dijo “ Miraran a aquel a quien traspasaron” Juan 19:37. “Tomas, ven acá, mete tu dedo aquí. Un espíritu no tiene carne y hueso como veis que yo tengo , palpad y ved, que yo mismo soy” Juan 20:27 , y cuando dice palpad , esta incluyendo su cuerpo. El resucito espíritu , alma y cuerpo , y él vino en carne y en carne nos glorifico y ese mismo Jesús que así se apareció y así comió con ellos y estuvo cuarenta días con ellos ,y ellos dijeron: “comió con nosotros , lo que hemos visto , lo que hemos oído ,lo que hemos palpado tocante al Verbo de vida, porque la vida fue manifestada y la hemos visto, eso os anunciamos” 1Juan 1:1, el evangelio , “ese mismo Jesús ,que ah sido levantado de entre vosotros al cielo” Hch 1:11, es el que se sentó a la Diestra del Padre, para comenzar a abrir el libro y darnos sus mandamientos para que todas las cosas le sean sometidas, ese mismo Jesús, así mismo vendrá. Como la Biblia lo dice “ con las nubes y pondrá a sus pies en el monte de los olivos y miraran al que traspasaron “ Zac 12:10,Jesucristo vive en carne humana , es el gran testimonio de la iglesia , esa es la gran riqueza de la iglesia, tal como su divinidad , como su humanidad , su muerte y como hombre , su resurrección como hombre , su ascensión como hombre , su mediación como hombre , su reino como hombre, Él Hijo del Hombre y su venida como hombre, y todo eso lo hizo, para pasárnoslo a nosotros, para ser misericordioso con nosotros y ayudarnos, ahora si puede ayudarnos.

EL ESPIRITU SANTO EN EL HAGAMOS DE DIOS

Por cristianogiv - 8 de Abril, 2012, 20:07, Categoría: General

EL ESPIRITU SANTO EN EL HAGAMOS DE DIOS Localidad de Teusaquillo (27 de mayo de 2011) (Gino Iafrancesco V) Buenas noches hermanos. Oremos un momentito por la palabra del Señor, Querido Padre: te damos gracias porque tú nos has conocido y nos has amado, y has enviado a tu Hijo Jesucristo porque nos conociste Señor y sabías que solamente mereceríamos la muerte delante de ti, pero nos amaste con amor eterno y supiste que por tu gracia te recibiríamos, Padre te recibimos, como cantábamos, como el bálsamo, consuela nuestra alma y todo nuestro ser, No estamos delante de ti, Señor, por otra cosa que por esa preciosa sangre, no tenemos ni queremos tener alguna justicia propia por la cual pretender estar delante de ti, te rogamos Señor, que nos limpies, nos perdones de todo pecado del cual somos conscientes y también de aquellos en que no lo somos, tu luz nos ayude, ayúdanos Padre por tu Espíritu, en el nombre del Señor Jesús. Te rogamos que tu palabra nos hable, que tu Espíritu venga a nosotros en tu palabra, tu palabra ya fue inspirada por tu Espíritu, que el soplo de tu Espíritu por tu palabra ha llegado a nosotros y te pedimos que siga llegando, que tu Espíritu siga soplando para que tu palabra nos pueda tocar, vivificar, resucitar y conquistar para ti, atráenos a ti por lo que tú eres y deja que nuestro espíritu te conozca y te perciba, se enamore de ti y te siga a ti. Señor, déjanos conocerte para seguirte con tu socorro, atráenos Padre, encomendamos en tus manos todas las cosas, deja que tu palabra nos bañe, nos atraiga y haga resplandecer tu rostro sobre nosotros, sobre la base de tu amor eterno expresado en Jesucristo, amén. Volvamos hermanos una vez más, a Génesis, una vez más al capítulo 1 y una vez más al verso 26; nos hemos ido deteniendo en algunas de las palabras que nos dice aquí el Espíritu de Dios, en algunas de las implicaciones nos hemos demorado, pero no porque seamos exhaustivos, nos hemos demorado porque la palabra del Señor, ella misma es rica y apenas vamos tomando migajas de ella, poquito a poco. Nos habíamos detenido en el primer renglón: “Entonces dijo Elohim: hagamos” y estamos detenido en la palabra “hagamos”, en este plural divino, es el primer plural divino; ya el mismo nombre Elohim, ya está implicado en la Trinidad, en la terminación plural del nombre genérico de Dios, “El” ya quiere decir “Dios”, pero Dios también se llama “Elohim” y muchas veces habla en singular porque es un solo Dios, pero en algunas situaciones especiales Dios habla en plural y ésta es la primera vez que Él habla en plural, de manera explícita, revelada, dijo Dios: “Hagamos”, entonces aquí Dios revela la participación de las tres personas de la Trinidad Divina, participando en este propósito y es un propósito de hacer. Hay cosas que Dios crea de la nada, de manera instantánea y hay cosas en las que Dios se detiene tomándose su tiempo, el verbo ya no es “crear”. En el principio creó Dios los cielos y la tierra, esa palabra “crear”, como lo dice también en otros lugares es hacer algo de la nada, aparece “bará”, como el verbo que se traduce “crear”, allá en Hebreos dice que por la palabra de Dios entendemos ser hecho todo el universo, todo lo que se ve, de lo que no se veía; era solo Dios, no había tampoco nadie para ver a Dios, solo el propio Dios, Él hizo cosas por su palabra, pero es que un Dios que es eterno, puede tener un juego diferente al nuestro; nosotros estamos en el tiempo, Dios también creó el tiempo, Dios está en la eternidad y también se encarnó y entró en el tiempo, El puede hacer cosas y hay cosas en las que Dios se detiene. Había hecho tantas cosas pero sólo paró cuando hizo esta inicial, digo inicial en cuanto a que apenas había comenzado, ya hizo al hombre, ya el primero estaba en la tierra y también la primera mujer, el hombre y la mujer, el hombre, o sea el varón y la mujer es el hombre. Hagamos al hombre; ya los hizo varón y hembra, el hombre, el misterio y sin embargo, Él que ya sabía el fin desde el principio y sabía las etapas, Él habló en plural: “hagamos” y dio la revelación bien patente de que el Padre estaría ahí, el Hijo estaría también haciendo y el Espíritu también estaría haciendo, la frase es mucho más rica; ciertamente que Dios pudo descansar con el primero, Él descansó de la obra que hizo porque ya hizo al hombre en un sentido, lo hizo; en otro sentido, todavía no se había multiplicado ni el hombre había hecho aquello para lo cual Dios lo hizo, pero ya descansó cuando entregó al hombre la misión, la responsabilidad y Dios cuando hizo esto, Él no ignoraba que el primero, vamos a decir, como se dice aquí en la tierra: “el plan piloto”, que fallaría; nosotros los humanos, hacemos un plan piloto para saber si fallará o no, pero Dios no necesita esperar para saber, Dios sabía que desde el primero, habría una falla y por eso la Escritura nos habla de que ya el Cordero había sido inmolado en la decisión, en el corazón de Dios, en la naturaleza de Dios, desde antes de la fundación del mundo, o sea que Dios tendría ese otro trabajo, además del trabajo de la creación inicial, como lo dijo Jesús y lo recordamos siempre: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo, entonces ese trabajo del Padre, hasta ahora trabaja que dice Jesús, no es para contradecir el descanso de Dios en el primer día, sino para revelar el nuevo trabajo de la redención y de la nueva creación. Entonces cuando Dios dijo: “hagamos”, ahí está la creación inicial y está también la redención para la nueva creación, porque Dios no puede ser frustrado en su hacer. El decidió tomarse el tiempo que fuere necesario y por eso dijo: “hagamos”. Cuando Él dijo: “hagamos al hombre”, ya había diablo, no había sido para nosotros totalmente revelado, aunque hay algunos indicios aquí, que ya existía el diablo; uno de esos indicios está en el capítulo 1, en el verso 2, especialmente empieza ese inicio en la cuarta palabra de esta traducción: “Y la tierra estaba”. La palabra que en el idioma original, en el hebreo, fue traducida por Reina y corroborada por Valera: “estaba”, es la palabra “ay´tá”, ese es un verbo ya conjugado y la raíz de esa palabra con otros prefijos y sufijos, en otros contextos, es decir en otras conjugaciones aparece varias veces en la Biblia y no siempre aparece traducida como está; de hecho quienes estudian el hebreo se dan cuenta que el verbo “estar” o el verbo “ser”, casi siempre es tácito en el hebreo; nosotros debemos suponerlo cuando lo vamos a traducir y nosotros traducimos el verbo “ser” o el verbo “estar”; en el hebreo se da por sentado, no suele escribirse; sin embargo aquí en el verso 2 de Génesis 1, está escrito el verbo ay¨tá y el verbo ay´tá tiene una larga historia de traducción y de contexto, como así sucede también con otras palabras que a veces nos restringimos a un solo de esos significados y perdemos parte de lo que Dios quiere decirnos, de todo lo que está escondido en una palabra, entonces a veces un verbo tiene que estudiarse, ojalá todas las veces en que aparece para ver todas las posibilidades de traducción. El verbo “ser” o “estar”, generalmente se deja tácito, no explícito en el hebreo y al traducirlo al español, lo hacemos nosotros explícito porque quedaría para el español, necesario mencionarlo. Nosotros a veces dejamos tácito no el verbo, sino el pronombre, en cambio por ejemplo en hebreo, hay que ponerle el pronombre. Si dice: “soy”, nosotros sabemos que ya está implícito el “yo” y en el hebreo es al contrario. Si se dice “yo” está implícito el “soy”. En el librito que publicamos que se llama “Al principio”, ahí entramos en algunos versos y entramos en este verso porque estudiamos este primer toledot, que así se llama este primer documento antiguo incorporado por Moisés a su relación desde el 1:1 hasta el 2:4 a ese es el primer toledot, ahí dice, donde aquí se traduce: “Estos son los orígenes”, dice: hela toledot ha-shamayím ve-ha-erets, o sea, estas son las relaciones, que aquí se tradujo: “orígenes”, en otro lugar se dice: ésta es la historia de, éstos son los antecedentes o las generaciones de...., ya sea ascendientes, ya sea descendientes, ya sea relato, ya sea historia, todas esas son palabras variadas que se usan para traducir una sola palabra hebrea en plural: “toledot” y toledot significa: relaciones, hacer una relación, una relación de acontecimientos, una lista de nombres, ya sea antepasados, ya sea descendientes, una historia, un relato, esa es una relación y la terminación “ot”, es la terminación plural del femenino en el hebreo, entonces cuando dice: “toledot” significa “relaciones”, entonces esta palabra: “Estas son las relaciones de los cielos y la tierra”, es el final de lo que se comienza a escribir desde el verso 1, acuérdense que cuando Moisés escribió, no tenían números, estos números no son parte del texto inspirado, estos números fueron del arzobispo de Canterburry, que los incluyó en el siglo XII, para poder encontrar los pasajes, sólo que él hizo terminar el capítulo 1 antes de que terminara la perícopa o la historia, él estaba contando la creación y también la formación de los cielos y la tierra, la hechura, todo el hectameron, o sea, los siete días, y él terminó en el sexto día, luego pasó al capítulo 2 y empezó con el séptimo día, pero en la historia comenzó en el principio y terminó esa relación en el capítulo 2 verso 4, parte a, cuando tú lo ves en el hebreo, lo ves mucho más claro, cuando ves una edición en hebreo, esta frase está aislada y separada del siguiente toledot o sea, la siguiente historia que comienza a contar otra vez el sefer toledot Adan, o sea, el libro de las relaciones de Adán que comienza en el verso 4 parte b hasta el 5, verso 1, parte a, tú lo ves en el hebreo, no lo ves muy claro en las traducciones españolas porque a veces los capítulos como que cortan la idea, cortan la perícopa, antes que termine el ciclo, ya terminó el capítulo y luego en un mismo versículo donde sería necesario poner un punto aparte y comenzar otro párrafo, aquí el traductor puso una coma, no es así en el hebreo, se dan cuenta? entonces este toledot, o sea esta relación y aquí dice: “relaciones”, porque relaciona los cielos y la tierra, las distintas partes, los diferentes capítulos, allí el verbo ay´tá, del verso 2 del primer toledot del capítulo 1, donde dice: “la tierra estaba”, “la tierra ay´tá”, varias veces ese mismo verbo ya sea modificado por prefijos o sufijos, según la conjugación porque es un verbo, es traducido como “llegar a ser”, como “tornarse”, como “volverse”, ese mismo verbo está en el capítulo 19, donde cuenta la historia de la mujer de Lot que se volvió estatua de sal, ella no era estatua de sal, ella miró para atrás y se tornó estatua de sal, ese verbo cuando ella se tornó estatua de sal, es exactamente el mismo verbo que aquí dice: “y la tierra estaba”, entonces por qué aquí se tradujo: “y la tierra estaba desordenada y vacía”, cuando Dios mismo dijo en otro lugar que vamos a leer, que la tierra no estaba desordenada y vacía. Vamos a ver eso, marcamos aquí en Génesis y vamos al libro de Isaías, al capítulo 45 verso 18 y también, si tú ves este verbo y no solamente el verbo, sino los adjetivos “desordenada y vacía”, “tojú a bojú” que aparecen en el texto de Génesis, también aparece aquí en Isaías en la boca de Dios, o sea, vemos que es Dios y no Isaías, el que dice, hablando sí por Isaías, pero no es Isaías, es Dios hablando por Isaías; si lo vas a ver en el hebreo, entiendes todavía más claro. Miren lo que dice Isaías 45:18: “Porque así dijo Yahveh, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso”, aquí él utiliza cuatro verbos: crear que es cuando todavía no había nada. En el principio creó los cielos y la tierra, pero luego como si eso no hablase ya todo lo que Dios tenía que decir, Dios vuelve a usar cuatro verbos: el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso, entonces “crear”, es de la nada hacer las cosas iniciales, pero formar, ya es tomar de lo que ya había y seguir trabajando con lo que ya había y el verbo “hacer”, implica también la existencia anterior de lo que anteriormente fue creado, pero que ahora hay que formar, hacer y componer, pero todavía Dios sigue diciendo otra cosa, además de usar estos cuatro verbos: crear, formar, hacer y componer. Dice: “no la creó en vano”, esto que aquí se traduce “en vano”, dice una de esas palabras que dice también el verso 2: tojú a bojú, entonces dice que él no la creó “tojú”, vacía y sin sentido o desordenada, entonces si Él no la creó desordenada y además dice que después de crear, tuvo también que formar, hacer y componer, ahí nos damos cuenta que Dios mismo está diciendo, porque como Dios va a hacer algo desordenado, los desórdenes que entre comillas hace Dios, es cuando Dios juzga. Cuando Dios juzga, entonces resulta una desolación y ahí en otros lugares aparece esa palabra tojú a bojú, en otros versículos, o sea, desordenada y vacía o en vano, aparece en el contexto del juicio de Dios. Cuando Dios juzga una nación o un pueblo, que lo destruye por un tiempo, usa esas palabras, las cosas quedan desordenadas y vacías, que es la misma palabra que se traduce “desolada”. La palabra en el hebreo es la misma y aquí Dios dice que Él no la creó en vano, sino “para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro. No hablé en secreto, en un lugar oscuro de la tierra; no dije a la descendencia de Jacob: en vano me buscáis. Yo soy Yahveh que hablo justicia, que anuncio rectitud”. El está diciendo que no la hizo de esa manera, sólo que cuando tú ves la traducción aquí de Reina y Valera: no la creó en vano, así dice el Señor y es el Señor el que lo dice, que no la creó en vano, nosotros no asociamos crear en vano con asolada y vacía porque son traducciones distintas y no sabemos si el traductor no logró hacer la conexión de Isaías con Génesis, ese es el traductor, pero cuando tú vas al hebreo, el hebreo sí usa exactamente las mismas palabras y no dice: la tierra estaba, dice: ay´tá, si fuera estaba, no hubiera sido necesario escribir el verbo, pero está escribo el verbo ay´tá, que significa tornarse. Por ejemplo, cuando dice: sed santos, porque yo soy santo o que Dios visitó a Abraham y que tal resultó a llegar tal cosa y que las cosas resultaron en tal cosa, es el mismo verbo, como les acabó de dar el ejemplo del caso de la mujer de Lot, que es tan claro, que se tornó estatua de sal, es el mismo verbo que aquí dice: “estaba”. El mismo traductor, en el caso del capítulo 19, dice: “se tornó”, como allí traduce “se tornó” y aquí traduce: “estaba”, si el verbo es el mismo, se dan cuenta? entonces eso significa que Dios ya está explicando de manera inicial, introductoria porqué resultó desolada y vacía, porque si comparas con el detalle de la creación de Dios, Dios mismo está diciendo que no la creó en vano, o sea no la creó tojú a bojú, usa la misma palabra. Tu puedes ir al hebreo y encuentras una de esas palabras ahí. En este momento yo no me acuerdo si es tojú o si es bojú, es tojú. Entonces si Dios dice que Él no la hizo así, quiere decir que Él hace todo perfecto, algo pasó para que se tornase desolada, y se tornase vacía, cuando Dios hace al hombre, todavía ni siquiera menciona a la serpiente, sino después de hecho, pero ya la serpiente estaba, la serpiente antigua que se llama “diablo” y “satanás”, de pronto aparece en el capítulo 3 y no sabe de donde aparece, pero luego Dios revela cosas que pasaron antes, aunque las revela después en Ezequiel e incluso antes en Isaías, acontecieron antes, aquel querubín se rebeló y que fue expulsado de los cielos, pero ahora Dios hace al hombre y ni siquiera menciona la serpiente, pero si la menciona un verbo misterioso: “guardar”, pero de qué va a guardar Adán el jardín? De las espinas? Si no había espinas todavía, las espinas vinieron fue después que no guardó, de dónde aparece el mal que el Señor menciona que había un árbol de bien y del mal, dónde se había originado el mal que está en ese árbol? Porque Dios no es el creador del mal, Él solamente lo permite, pero Dios no es malo, el padre de la mentira que de suyo habla, de suyo, no es Dios el que va a hacer males, si Dios hizo al diablo, pero no lo hizo diablo, lo hizo un querubín, centro de la palabra “bueno”. Cuando Dios vio todo lo que había hecho, dijo que era bueno, pero en el segundo día, cuando aparece el lugar donde estaba el diablo en los aires y en las aguas porque apolión anda por los mares y el príncipe de la potestad del aire anda por los cielos. Cuando Dios habla en el segundo día de los cielos y de las aguas de arriba y de las de abajo, ese día, a propósito se quedó callado y no dijo que era bueno, por qué Dios no dijo que era bueno el segundo día? Porque si dice que era bueno, hubiera mentido, porque ahí estaba el malo, de él había que guardarse, se dan cuenta? Cuando tú lees cuidadosamente el Génesis, ya te das cuenta que allí está escondido el maligno y que cuando Dios dijo: “hagamos”, ya existía el maligno, porque cuando Dios dice: “hagamos al hombre y señoree”, y después tú ves en que jurisdicción pone Dios al hombre para señorear, ahí te das cuenta que ya existía el maligno, así como cuando Dios le dijo: ven a la tierra que yo te mostraré, tierra que fluye leche y miel, Dios sacó al pueblo de Egipto y lo llevó a Israel o a Canáan, todavía no se llamaba Israel y allí estaban los gigantes y los refaítas y toda esa descendencia de ángeles caídos, los neefilim, que tuvieron relaciones con seres humanos, que tomaron mujeres antes del diluvio. Para nosotros los hombres, decimos: somos con langostas delante de esos gigantes, pero para Dios, qué es? El dice: yo os daré esa tierra, yo los introduciré, ........ pero para nosotros sí, pero es que nosotros no fuimos creados para andar solos, sino para andar con Él. Entonces hermanos, todo esto lo estoy diciendo para que veamos las implicaciones de la palabra “hagamos”. Cuando Dios dice: “hagamos al hombre”, ya había diablo. Cuando Dios quiso hacer una criatura colectiva, porque no dijo “hagamos al primer hombre”, sino “hagamos al hombre”, es un hombre corporativo que tiene la misión de portar a Dios, ser configurado a su semejanza, conforme a su imagen y le es delegado el reino y la autoridad al hombre, para que ponga orden en el caos, eso lo puede hacer a Dios, por eso dijo: “hagamos”, el hombre solo no puede hacer esto, pero el Padre dijo: hagamos esto; el Padre dijo con el Hijo: hagamos esto; el Espíritu Santo dijo con el Padre: hagamos esto y Dios se propuso hacer esto en las narices de satanás, como le dijo a faraón, pero al hablarle a faraón también le está hablando al diablo, saben por qué? porque faraón era una de las cabezas y así como había otra cabeza: Asiria y había otra cabeza Babilonia; cuando Dios le habla a Babilonia, no le habla solamente al rey de Babilonia, sino al verdadero rey que está detrás de él, al príncipe de Babilonia y al diablo. Por eso cuando le está hablando en Isaías 14 al rey de Babilonia, él sabe que el verdadero rey está detrás de Nabucodonosor y de sus descendientes y le habla directamente al diablo, a Lucero: Tú eras el sello de la perfección, dechado de hermosura, pero dijiste en tu corazón: me sentaré junto a las estrellas de norte y comienza a denunciarlo, como lo ve detrás del rey de Tiro, el rey de Tiro no es simplemente un rey, pero el querubín caído expresaba su naturaleza a través de ese rey, entonces Dios no le habla solamente al humano, sino al querubín. Tú querubín protector, el que está detrás, porque detrás de los reyes de la tierra, de los imperios de la tierra, de las cabezas de la bestia o de la bestia y sus cabezas, sus siete cabezas, está el dragón y sus siete cabezas. Las siete cabezas del dragón se corresponden con las siete cabezas de la bestia, por eso en Daniel 10 había ese príncipe de Persia en los cielos, un ángel caído, aliado de satanás que cayó cuando el imperio persa cayó. Luego vino el otro, Grecia, pero también cayó, por eso Pablo habla de los gobernadores de las tinieblas de este siglo, esos principados se expresan a través de las llamadas “civilizaciones”, que somos nosotros que las llamamos civilizaciones, pero saben como las llama Dios: “Bestias”. Para Dios, las civilizaciones son unas bestias. Entonces así como el de Persia, era un principado, una de las cabezas del dragón y que Babilonia era otra de las cabezas del dragón, y cuando Dios le habla a Babilonia, le habla también a esa cabeza y le habla también al dragón, así también cuando le habla a faraón, no sólo le habla a faraón, sino al príncipe que reina en Egipto, que es un aliado del dragón, de satanás, le habla también lo mismo a satanás. Y qué le dijo Dios? Lo hemos recordado en estos días: para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder. Dice que Dios endureció el corazón de faraón, aquí tenemos que volver a estudiar, lo que ya estudiamos, que ese endurecer, no es forzarlo contra su voluntad, sino entregarlo a su propia obstinación, esa es la manera como Dios endurece, cuando deja a la persona después de insistirle en que no, la persona quiere, porque Dios no fuerza, entonces la persona es entregada a su dureza y de esa manera es hecho un escándalo y una persona de tropiezo. Entonces cuando Dios le dice a faraón: para esto te he levantado, para mostrar en ti mi poder, cuando Dios dijo: hagamos al hombre, ya estaba el diablo y cuando Dios dijo: hagamos al hombre, Dios ya sabía que ese hombre, el primero, iba a caer, primero, el hombre es inferior a los ángeles en poder, no en destino, ni en misión, pero mientras estamos en la tierra, Dios dice que es inferior a los ángeles, ya el destino del hombre en unión con el Señor es superior a los ángeles, porque Dios no delegó a los ángeles el mundo venidero, sino a la simiente de Abraham, o sea, Cristo, cabeza y cuerpo. Entonces Dios va a mostrar con la hechura del hombre colectivo, o sea, la edificación de la iglesia en medio de la guerra, Dios va a mostrar su poder. Para esto te levanté, para mostrar en ti mi poder y permitió que se enfureciera e hiciera las peores cosas, para qué? para dar ocasión a que el nombre de Dios sea conocido, la iglesia debe entender esto, que cuando Dios dijo: “hagamos al hombre”, ese hombre que será hecho glorioso y heredará el reino, sobre el enemigo, es la iglesia gloriosa, sólo la iglesia gloriosa llegará a cumplir el propósito de la Trinidad cuando habló “hagamos”, porque Dios no lo hará forzando a nadie, se demorará porque lo hará con los que quieran ponerse en sus manos para que El lo haga, porque Dios deshará lo que es por medio de lo que no es y lo que no es, somos nosotros, llenos de debilidad de la cabeza a los pies, desde la coronilla a la planta de nuestros pies, nosotros somos debilidad porque nacimos caídos, porque el primero no nació caído, pero él nos vendió al poder del pecado y cuando nacimos, ya nacimos en territorio enemigo entregados a la muerte y al engaño del enemigo de Dios y no es porque Dios sea débil, al contrario, es porque Dios es fuerte, por eso le deja que haga para después mostrar su misericordia para con los vasos de misericordia y su poder y su ira para con los malvados, para contra satanás y los suyos que hacen lo mismo que su padre, el diablo. Hermanos, todas estas cosas están incluidas en este “hagamos”. Cuando hizo al primer hombre, ahí ya colocó la base para que el hombre participe porque lo que Dios se propuso hacer fue el hombre a su imagen, a su semejanza y delegarle su gobierno, su autoridad, su reino, entonces el hombre fue diseñado conforme a esta misión y ese hombre no es solamente el primero, no es solamente Adán, es el segundo, pero no todos los seres humanos llegarán, el hombre era primero uno: Adán y Eva, los dos eran uno, pero Eva fue engañada porque ya existía el diablo, Dios quería guardarlos de ese mundo, que no abran esa puerta, quería dejarles un mundo rebelde, velado para ella, que ellos fueran inocentes y les dijo que no comieran del árbol del conocimiento del bien y del mal porque si abría esa puerta a ese mundo de demonios y de ángeles caídos, de monstruos sobrenaturales, por ahí entraría la destrucción, pero ella podía abrir la puerta, ella abrió, como se dice: la caja de Pandora porque es que Pandora en el griego, en la mitología griega y en los recuerdos de varios antiguos de los griegos, era la primera mujer, o sea que Pandora era el nombre que los griegos le daban a Eva, Eva abrió la caja de Pandora y salió toda clase de locuras, ella fue engañada, o sea que ya existía el enemigo. Dónde y cuál era la caja de Pandora? El árbol de la ciencia del bien y del mal, esa era la caja de Pandora, ahí fue que la serpiente abrió la puerta para entrar y Dios le había dicho al hombre cual era el pacto de Dios con Adán, en Génesis no aparece, pero en Oseas aparece que Adán quebró el pacto, o sea que Dios hizo un pacto con Adán y lo dice Dios por boca de Oseas; en Oseas está el pacto de Dios con Adán, el pacto Adamico y está que Adán quebró el pacto, pero Adán quebró el pacto sin ser engañado, él fue desleal y por eso dice que por Adán entró el pecado, aunque le llama “la caja de Pandora”, aunque Eva fue engañada y comió del árbol de la ciencia, ella fue engañada, pero Adán no fue engañado, Adán tomó una decisión, le dio las espaldas a Dios. Ustedes creen que cuando Dios dijo: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza y señoree sobre los peces del mar, las aves de los cielos, sobre todo lo que hay en la tierra y sobre lo que se arrastra sobre la tierra, ustedes creen que Dios no sabía que Adán se asociaría con el querubín traidor, Dios sí lo sabía; toda la miseria que vendría, acaso no lo sabía? El si lo sabía, pero Él dijo: para esto te he levantado, para mostrar en ti mi poder, o sea que hay algo que está haciendo Dios cuando permitió la caída, Él no la forzó, pero la permitió porque Él se estaba dando a conocer. Cuando Dios va salvando los pecadores, Dios está haciendo eso que dijo: para esto te he levantado, para mostrar en ti mi poder, el evangelio es poder de Dios para salvar, para libertar, para perdonar, para regenerar, para edificar no sólo personas, sino a la iglesia en medio del caos, Dios siempre se ha movido en medio del caos, aquí en ese capítulo vemos el caos: la tierra ay´tá, se tornó, se volvió, Dios no la creó así, dice Isaías 45:18, se llegó a tornar así por la caída celestial de satanás y la tercera parte de los ángeles, aquí dice: y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, pero miren, el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas y empezó a separar la luz de las tinieblas porque ... es una mezcla de las dos cosas, una mezcla de luz y una mezcla de tinieblas, entonces el trabajo del Espíritu comienza siendo luz y separando las tinieblas de la luz. Qué dijo Jesús que era el Espíritu Santo? Porque el Espíritu Santo también con el Padre y el Hijo, dijo: “hagamos”, o sea, también el Espíritu Santo tendría su parte, ya vimos la parte del Padre a grandes rasgos, vimos la parte del Hijo a grandes rasgos, estamos viendo un poquito la parte del Espíritu Santo a grandes rasgos. El Espíritu de Elohim se movía sobre la faz de las aguas que era la misma faz del abismo. Para esto te he levantado, para mostrar en ti mi poder y qué empieza a hacer el Espíritu? Separar la luz de las tinieblas, porque en el caos, las dos cosas están encerradas, entonces que se trajo el Espíritu Santo? Cuando Él venga, dice el Señor Jesús, Él convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. El pecado es las tinieblas; la justicia es la luz y el juicio es la separación y a la luz le llamó: día y a las tinieblas le llamó noche, entonces Dios empieza a hacer separación entre lo que es día y lo que es noche, él no impidió que hubiera un diablo, que hubiera rebelión en los cielos y Dios por Ezequiel nos habla de las contrataciones, las muchas alianzas porque eso es lo que hace una contratación o un contrato, una alianza, o sea, esas contrataciones se refieren a conspiración de satanás con la tercera parte de los ángeles, Dios lo sabía y callaba, hay un libro que es citado por San Judas Tadeo Lebeo, hermano del Señor Jesús, que es el libro de Enoc donde dice que el séptimo desde Adán profetizó: vino el Señor con sus santas decenas de millares para hacer juicio contra los impíos, ustedes ven ese pasaje en el libro de San Judas Tadeo Lebeo, o sea la epístola de Judas Tadeo, hermano del Señor Jesús y esa cita que es cita, proviene de ese libro de Enoc donde se cuenta como fue esa rebelión y que los ángeles fieles veían lo que estaba pasando con los otros infieles, pero Dios no decía nada porque tanto los infieles como los fieles estaban siendo probados y Dios se quedó un tiempo callado a ver como reaccionaban los fieles ante la infidelidad de los infieles entre los ángeles. Entonces cuando tú ves el resto de la historia de donde se tomó eso de Judas, dice que Dios se quedaba callado y no les decía nada y ellos no sabían que hacer, ellos veían lo que estaba pasando porque también Dios les estaba dando la oportunidad de reaccionar también ellos, de pronunciarse ellos, si por la luz o si por la oscuridad, por eso la Biblia habla de ángeles escogidos también, por el conocimiento de Dios, entonces los ángeles escogidos, cuenta de donde se tomó ese pasaje del libro de San Judas Tadeo, decían: Señor, no estás viendo lo que ha hecho Azazel y estos ángeles y estos otros, y tal cosa y tú te quedas callado y no dices nada, qué hacemos Señor? dinos tú que hacer, tú no nos dices que hacer, por qué Dios no les decía? Porque estaba esperando su pronunciamiento. Tan pronto ellos se pronunciaron en contra de la rebelión de satanás y de los ángeles caídos, se dispusieron a Dios y esperaron en Dios, entonces ahí Dios les dijo que hacer y ahí comenzó la guerra y la guerra terminó en juicio de satanás y sus ángeles. Entonces hermanos, también hay una guerra en el hagamos de Dios porque Dios cuando hizo al hombre, no lo hizo una cosa, Dios se detiene haciendo al hombre. Saben que lo que pasa en la tierra es todo un espectáculo para el cielo, esa es la película que está de moda en el cielo, la historia de la iglesia, eso no me lo inventé yo, eso lo dice 1ª a los Corintios capítulo 4, vamos a leerlo para tomar conciencia de eso. 1ª a los Corintios capítulo 4, y ellos ven desde lo profundo, ellos ven lo que pasa en los corazones porque el asunto verdadero, la guerra verdadera y la edificación verdadera es en el corazón, en lo íntimo del corazón, ahí es donde está la realidad porque Dios no se engaña con las apariencias que nosotros hacemos y nosotros estamos muy interesados en dejar las cosas aparecer de cierta manera, pero eso no lo engaña a Dios, sólo a uno mismo y algunos bobos, perdón, no debí llamar bobo a nadie, perdón. 1ª a los Corintios capítulo 4, dice así, vamos a leerlo desde el 7 porque ese es el contexto de la guerra y esto se lo dice a uno, a mi, para no jactarme y a todos nosotros, a cada uno para lo mismo: “Porque, ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido’” y ahora viene por el otro lado, primero habla a los que se jactan y después viene los adolescentes: “Ya estáis saciados (esa es la iglesia de Corinto, joven), ya estáis ricos, sin nosotros reináis (o sea, uno piensa que reina cuando no están los apóstoles, pero dice) ¡y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros! Porque según pienso, Dios nos ha exhibido (o sea que somos una exhibición, un show, somos una película que se ve desde la otra dimensión porque en la otra dimensión hay espectadores de este espectáculo) a nosotros como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo” primero al mundo, el mundo está viendo lo que pasa con nosotros y mucho más cuando nosotros mismos somos prudentes y no entendemos que le somos tropiezo al mundo, “a los ángeles (hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles) y a los hombres. Nosotros (o sea los apóstoles) somos insensatos por amor de Cristo, (o sea, así es que aparece) mas vosotros prudentes en Cristo; nosotros débiles, mas vosotros fuertes; vosotros honorables, mas nosotros despreciados”. No voy a leer el resto de este espectáculo, pero noten que dice que nosotros somos ese espectáculo. Cuando el Señor Jesús estaba en la cruz, dice allá en el evangelio de Juan, que la gente estaba viendo ese espectáculo, era un espectáculo, y cuando dice lo de la iglesia, dice que la sabiduría de Dios según el propósito eterno de manifestarse por medio de la iglesia, a principados y potestades, ellos son los fans, hay unos que son fans de un equipo y otros son fans de otro equipo. Si un hermano evangelizó a un perdido, es como si el equipo nuestro hubiera metido un gol, hay fiesta en los cielos porque se salvó uno, ellos están viendo el trabajo de evangelización, el trabajo de discipulado y también la guerra. Hermanos, es mejor que las Crónicas de Nardia y que El Señor de los Anillos, esto que está pasando es la verdadera escena del espectáculo, este es el drama de lo que pasa en el corazón de nosotros, y lo están viendo los ángeles, entonces Dios ya sabía eso, que los ángeles saben y Dios le pregunta por la película, cómo va la película, le pregunta al diablo. Dice: no has visto, porque satanás ve, no has visto a mi siervo Job? Ah! y empieza la discusión entre ellos, entre ellos empezó la apuesta como si fuera un partido, quien va ganando, por quien vota usted, por quien vota usted? Entonces Dios le dijo a Satanás: no has visto a mi siervo Job? Que no hay otro como él en la tierra y le responde satanás: porque tú lo tienes guardado, pero déjame, déjame y te lo pruebo, y tal cosa, y el Señor le dijo: hasta este punto, no puedes tocar su vida y como Jesús le dijo a Simón: Simón, satanás te ha pedido para zarandearte, Dios le da permiso al diablo de zarandear la iglesia y están todos viendo, los ángeles fieles son nuestros fans, fans de los hijos de Dios y los infieles, claro, son parte de los infieles y no solamente que ellos están viendo sino también los ángeles de Dios nos ayudan y los demonios les ayudan a los otros y todos están participando. En medio de todo eso, Dios está haciendo, porque cuando Él dijo: “hagamos”, Él sabía todo esto, El no dijo: hagamos al hombre, cuando no había diablo, ya había diablo, por eso le dijo: no comas del árbol de la ciencia del bien y del mal, no abras la caja de Pandora, no comas del árbol, pero ellos abrieron la puerta y dice que los vigilantes, o sea los ángeles del otro lado, algunos que se revelaron, les enseñaron un montón de males a los hombres, entonces Dios quiere que nosotros la iglesia, o sea, el hombre que Dios quería crear, guardara el jardín, pero en vez de guardarlo, abrió la puerta, entonces todo es una escena pero ya el Espíritu Santo mueve la escena, en medio del caos, empezaba a separar la luz de las tinieblas. Haya luz, ahí es cuando entra el Espíritu, mientras no está el Espíritu, hay tinieblas sobre la faz del abismo y no se entiende bien y hay confusión hasta que el Espíritu Santo dice: haya luz. Cuando hay luz, hay revelación, ahí empezamos a entender, cuando empezamos a entender, comienza a haber separación que es diferente de división, división es una cosa y separación es otra. Por ejemplo, Dios dice: Salid de ella, pueblo mío y no toquéis lo inmundo, separaos, que yo os recibiré, o sea, que hay que separarse de lo que no es de Dios, pero hay que estar con Dios, lo de Dios es eterno, es indivisible, lo legítimo de Dios es el Espíritu, Él es el que hace lo de Él, no se puede hacer nada de Dios sin el Espíritu. Por eso cuando se iba a restaurar la casa de Dios en el tiempo de Zorobabel, Dios manda a Zacarías y le da una visión para Zorobabel y otra visión para Josué, hijo de Josadac porque eran los dos ungidos para trabajar en la edificación de la casa, la edificación en medio de la guerra; en la mano el palustre y en la otra mano la espada, edificando por acá y guerreando por acá y hay las dos cosas: lo de Dios edifica y lo de Dios guerrea, Él es Yahveh Sabaot, Jehová de los ejércitos, es una guerra espiritual, que se percibe en el espíritu, la distancia se percibe en el espíritu a pesar de la diplomacia; a veces somos diplomáticos, pero hay la distancia, esa distancia puede acabarse; nosotros tenemos distancia con Dios y Dios tomó la iniciativa de quitar esa distancia, rasgó el velo o la pared intermedia de separación y nos vino a dar la mano de parte de Él, los que le recibieron, los reconcilió, Dios estaba en Cristo, reconciliando, esa es la naturaleza del Cristo y allí hay una reconciliación en espíritu, en espíritu estamos cerca o estamos lejos, pero cerca de quién estamos? Cerca de quién? ese es el asunto, con quién estamos? No se trata de estar con un hermano o con otro hermano. Fíjense, cuando habían las guerras, Josué estuvo en esas guerras, esas guerras eran las batallas de Jehová, así se llaman: las batallas de Jehová, en esas guerras peleaba Israel y peleaban los cerezeos, los filisteos y todos esos, y no eran las guerras de David, o eran las guerras de los jueces, eran las guerras de Jehová, eran las batallas de Jehová, así se llamaban por Moisés desde Números, se hace mención al libro de las batallas, o como decía el Señor: no es tuya la guerra, es mía, es una guerra constante porque el Señor dijo desde el principio, tan pronto satanás entró y dio su torpedo, Dios le dijo: enemistad pondré entre ti y la mujer, entre la simiente tuya y la simiente suya, o sea que entre la simiente de Dios que es Cristo, y la simiente de la serpiente, hay enemistad que el Señor puso, una separación entre lo de arriba y lo de abajo, entre lo santo y lo profano, entre el espíritu y la carne, esa es una separación legítima, pero no de Cristo, en el Espíritu no puede haber separación, la separación es entre la luz y las tinieblas, entre lo de arriba y lo de abajo, entonces primero Dios hace la luz y cuando hace la luz, separa lo del cielo de lo de la tierra, lo que es terrenal de lo que es celestial. Si incluso, nosotros no entendemos, pero lo primero que hace el Espíritu en medio del caos es hacer luz y luego poner lo de arriba, arriba y lo de abajo, y luego incluso con lo de abajo, empieza a crear con lo de abajo, una plataforma para la vida que hace florecer las plantas, pero también en la expansión de los cielos, también pone las lumbreras para que alumbren, concentra la luz en las lumbreras y después va edificando hasta que por fin dice: “hagamos al hombre”, el hombre es lo que va a traer descanso a Dios; si Él no hace lo mejor, Él no descansa. Dice Santiago, que él que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado. Si Dios por el Espíritu nos dice eso, acaso Él mismo no haría lo que es bueno? Porque no sólo hay pecado de acción, sino que hay pecado de omisión, el que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado, o sea que si Dios no hace lo mejor, Él no va a descansar, porque Dios es el primer Santo, es el Santísimo, entonces sólo cuando dijo: hagamos al hombre a nuestra imagen y conforme a nuestra semejanza y señoree, recién Él descansó. Cuando salió el primero, ya sabía que iba a seguir a satanás, que iba a vender la naturaleza humana al poder del pecado y todos los que nacieran de ahí en adelante, naceríamos pecadores y después de nacer de nuevo, seguiríamos siendo pecadores, eso es de lo que no nos hemos acordado, que el nuevo nacimiento en nuestro espíritu, nuestro espíritu nació de nuevo, pero nuestra carne no mejoró nada, pero el espíritu nació de nuevo para que empiece la guerra ahora en nosotros, la guerra ahora es en nosotros y por eso nuestras luchas interiores son parte del espectáculo, Dios la ve, los ángeles, los fieles y los caídos, la ven y hasta los hombres más infieles también la ven, tenemos una guerra, todos nosotros llevamos una guerra, la carne es contra el espíritu y el espíritu es contra la carne y Dios ve esa guerra, Dios habría podido decir: bueno, naces de nuevo y ya no tienes más la carne, no es así; antes era sólo carne, ahora que nacemos de nuevo empezó la guerra; la guerra empieza con nosotros mismos, en nuestro espíritu, con nuestra propia conciencia, ahí aprendiendo la luz en medio de la confusión, aprendiendo a seguir al Espíritu en medio del caos para que Él haga luz porque ese es el primer trabajo del Espíritu. Cuando dice: hagamos, también está el Espíritu, y qué está haciendo el Espíritu? Primer trabajo del Espíritu, primero, hacer luz, convencer al mundo de pecado, de justicia y de juicio y por eso lo primero que tú te encuentras cuando entras del mundo al atrio, el templo de Dios, es el lavacro hecho con los espejos de las mujeres de Israel, en ese tiempo los espejos no eran de nitrato de plata, eran de bronce o cobre, o sea, era una combinación de bronce y cobre que se llamaba calcolíbano, de eso se hacía el lavacro y cuando los sacerdotes entraban, incluso antes de ir al altar de bronce, tenían que pasar por el lavacro y en el lavacro donde estaba el agua del lavacro, allí es donde nos vemos a nosotros mismos. Hermanos, mientras Dios no nos muestre como nosotros somos, no vamos a saber nada, nos pueden analizar por arriba y por abajo, sólo el Espíritu puede hacerlo, sólo el Espíritu nos puede convencer de quien somos, sólo el Espíritu nos convence y ese es el primer día, ese es el atrio, allí los sacerdotes se veían, se reflejaban en el lavacro de bronce de los espejos de bronce de las mujeres de Israel y allí sólo cuando se daban cuenta de quien eran y que habían hecho, allí el Espíritu los conducía al otro mueble que había en el atrio, que es el altar de bronce del sacrificio, los conducía a poner los pecados que reconocían en el cordero, poner sus manos en el cordero y que sus pecados fueron llevados por el cordero. Después el Señor iba construyendo el templo y por eso el sexto día aparece el hombre y el séptimo día, Dios descansa, es como cuando terminó Moisés el tabernáculo , que vino la nube de gloria y descansó. Cuando terminó Salomón el templo, vino la nube y descansó, así cuando termina Dios en establecer la edificación que es el hombre colectivo, la iglesia gloriosa, ese es el tabernáculo, ese es Betel , ese es el templo, Adán y Eva, Adán figura de Cristo y Eva figura de la iglesia, ya lo vimos aquí, con la que se usa la palabra “edificación”, Dios le edificó una mujer, dice el original hebreo y se la trajo al hombre, el edificio es la compañera que Dios está buscando, Dios también le dijo a Adán lo mismo que había dicho pero con otras palabras. Cuando Génesis 1:26 dice: “hagamos al hombre”, en Génesis 2 dice Dios: “le haré ayudadora idónea”, usted piensa que eso lo dijo Dios sólo de Eva? Claro que lo dijo de Eva, pero acaso no dice Romanos que Adán es figura del que había de venir y no dice Efesios y 2ª a los Corintios, que Eva es figura, cuando dice: así como la iglesia, así la mujer, o sea que Eva es una figura de la iglesia como Adán es una figura de Cristo, entonces cuando Dios le dijo a Adán: no es bueno que el hombre esté solo, es como que Dios le dice a Cristo: te voy a hacer un regalo, sí, todo lo demás es un regalo, los cielos, la tierra, los ángeles, todo es un regalo, pero te voy a hacer otro regalo, ese apenas es el engaste donde voy a poner la piedra preciosa, la piedra preciosa no son las galaxias, ni los arcángeles, ni los 24 ancianos, ni los querubines, ese es el engaste, la piedra preciosa es la iglesia gloriosa. No es bueno que el hombre esté solo, le haré una ayudadora idónea que sea como él, que cuando él la vea a ella, él pueda decir: ésta es como yo, ésta ahora es carne de mi carne, hueso de mis huesos, ya no hay distancia de espíritu. Como una gallina, gracias por los huevos, hoy comí huevo frito con mandioca, delicioso, bueno, tomamos leche, queso, arequipe, todo eso, muy bonitas las vacas, pero casarse con una vaca, pero Eva, ésta sí, esta si es como yo, hagamos al hombre a nuestra imagen, le haré, así como Dios dijo en plural: “hagamos”, ahora dice en singular porque es un solo Dios, Trino, pero uno, “le haré”, entonces qué es lo que está haciendo Dios? Le está haciendo una ayudadora idónea a Cristo, eso es lo que está haciendo. Nosotros vemos que en la tierra están sucediendo muchas cosas, pero lo principal que sucede en la tierra, la cosa importante, aunque no salga en los periódicos, es el hacer de Dios, es el actuar de Dios, el que actuó en Mí, primero actúa Dios en; primero Él hace algo por nosotros, luego Él está haciendo algo en nosotros, para poder hacer algo con nosotros. Primero tiene que hacer algo el solo, El nos amó primero, eso es lo que Él hace por nosotros, murió por nosotros, hizo todo El solito, antes de que pecáramos y naciéramos para pecar, El ya había muerto por nosotros, eso lo hizo por nosotros, pero el hagamos de Dios, tiene la parte del Espíritu, Dios no solamente tiene que hacer por nosotros, eso ya lo hizo Cristo, ahora El tiene que hacer en nosotros y aquí está la obra del Espíritu, el hagamos, la parte del Espíritu y también no solamente hacer en nosotros, sino hacer con nosotros. Hay cosas que nosotros hacemos solos, que no las hacemos con El, entonces El tiene que limpiarnos y volver, como el niño que hoy ensucia los pañales, volver y otra vez se lo quita, justo cuando ya estaba limpiecito, otra vez, ay! ay! qué paciencia la del Señor con nosotros, limpie y limpie, pero Él dijo: hagamos, se dan cuenta? El dijo delante de su Hijo: le haré a Adán que es tipo de Cristo, ayudadora idónea, o sea, un padre quiso hacerle bodas a su hijo. Dios quiso hacerle bodas a su Hijo y la boda es con la iglesia gloriosa y quién es la iglesia gloriosa? El nuevo hombre, esa es la iglesia gloriosa. Cuando Dios dijo: hagamos al hombre, quiere decir que el primero se le volvió viejo y Dios tiene otro trabajo, la redención para hacer el nuevo y qué es lo que está haciendo Dios? El nuevo y por eso es que aparece: En el principio hizo Dios, pero resultó alguna cosa toda desordenada y ahora tiene que separar la luz de las tinieblas, lo alto de lo bajo, lo santo de lo profano y comenzar a edificar, abrir espacio para la vida y la vida va creciendo de nivel en nivel, hasta que en el último día aparece el hombre que es el inicio de Dios, que es la casa, que es la esposa del Cordero. También dijo: le haré esto a mi Hijo, todo Dios lo hace para el Hijo. Dios le quiere dar a su Hijo, una esposa, eso es lo principal y esa es la guerra, por eso es la guerra y el Señor permite que sea guerra porque como le dijo David al Señor, el Señor también es así, porque por eso David es así, porque el Señor es así. Qué dijo David? Yo no daré ofrenda que no me cueste, yo no voy a hacer para Dios una cosa que no me cueste, no, que me cueste, entonces lo que el Padre está haciendo es lo más bueno que podía hacer, aunque hay una guerra terrible, Dios está haciendo lo más bueno, Dios está haciendo a su hijo, al que sea de verdad su hijo. Si no es medio de la guerra, nosotros no entendemos, si no es porque el Espíritu Santo se mueve sobre la faz de las aguas y hace luz y hace separación entre lo santo y lo profano, y eso se demora Dios en hacerlo, Él no va hacer una esposa para su Hijo que no le cueste nada, lo que más le ha costado al Padre porque la Biblia dice que le dolió en su corazón, haber hecho al hombre, es lo que más le ha costado al Hijo, también humillarse hasta la muerte, siendo inocente de todo y no dejar que cada uno sea, como dice el hinduismo, que esa es la esperanza que da el hinduismo, que lleve cada uno su propio karma, el Señor se llevó nuestros pecados, Él pagó los platos rotos, nosotros siempre le echamos la culpa al otro, no, porqué yo, fue él, la culpa la tiene él, pero el Señor dice todo lo contrario, la culpa, nuestras culpas las llevó él, El fue tratado como si El fuera el culpable y Él aceptó ese vaso. El dijo: la copa que mi Padre me dio a beber, no la he de beber? o sea, dijo: ellos van a pecar, pero tú vas a sufrir, tú vas a pegar el pecado, ellos rompieron los platos pero tú los vas a reponer, qué le parece que misioncita esa del Padre al Hijo, qué misioncita, pero ya vemos como es Dios, el Hijo es así porque el Padre es así, así es Dios, entonces Él hace primero por acá y ahora nos dice: seguid en pos de mi, éste es el camino, no es fácil, puede ser que nos escapemos, que demos vueltas, ojalá no demos tantas vueltas, que se nos acabe el tiempo, ojalá aprovechemos el tiempo y sigamos al Señor para que Él pueda decir: ésta es como yo, ésta es carne de mi carne, hueso de mis huesos, eso es lo que está haciendo el Espíritu Santo, la obra del Espíritu Santo es hacernos luz primero, pero conducirnos al Hijo, regenerarnos por la fe, santificarnos, vivificarnos, edificarnos y conducirnos tanto en la edificación como en la guerra, para que Dios sea conocido, esto cuesta y por eso Dios no lo hace como si no le costara porque Él está dando a su Hijo, una esposa, es lo que más le ha costado, el corazón de Dios se ha dolido, Dios no se eximió del dolor, Dios asumió el dolor, voluntariamente, lo aceptó, sabía que le dolería haber hecho al hombre, pero si no lo hacía, Él no haría lo mejor, o sea, que lo que está haciendo Dios, tenemos que saber lo que significa para Dios, para Dios significa más que para nosotros, para su Hijo significa más que para nosotros, sólo el Hijo sabe porqué está haciendo, sólo el Espíritu sabe porqué está haciendo y sólo cada uno va a ir sabiendo lo que le cuesta también, porque si vamos a ser hechos a su imagen y semejanza, entonces no sólo se nos concede la fe, sino también el padecer por Él, ojalá sea por El y no por nuestra necedad, ese es otro padecimiento, ese también viene, pero ese no es el de la cruz, ese es nuestro, esa es nuestra miseria, el de la cruz es cuando tiene que padecer por otro, no por ti mismo; el padecer por nosotros mismos es solamente para que aprendamos la lección, es cuando nos toca llevar el bulto o la carga de otros, eso es lo que hizo el Señor. Entonces cuando dice: hagamos al hombre a nuestra imagen, la imagen de Dios es Cristo, pero el hombre .... de Cristo, es la iglesia, eso es lo que Dios está haciendo, nada está sucediendo en la tierra más importante que esto, aunque no salga en los periódicos ni en la televisión y lo que sale en la televisión a veces es vergonzoso, a veces ciertos canales es mejor apagarlos, sólo pidiendo dinero, no quiero criticar a nadie, perdóneme el Señor, pero ustedes me entienden; a veces somos más vergüenza que causa de gozo para el corazón de Dios, pero el Señor decidió aguantarnos. Dice: yo hice, yo soportaré hasta las canas, os soportaré. Aleluya! Voy a parar ya, son las nueve. Dios nos ayude, pongámonos en las manos de Dios. Digámosle: Señor, henos aquí, digámoselo al Señor, no le pongamos cortapisas al Señor, dejémosle a Él que ya que comenzó a hacer algo con nosotros, ya nos hizo seres humanos, ya nos perdonó, ya nos salvó, ya nos dio su Espíritu, el que comenzó la buena obra, la suprema vocación, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo, entonces vamos a decirle al Señor. Señor, como dijo María: heme aquí, hágase en mí según tu palabra. Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino y hágase tu voluntad aquí en la tierra, aquí en Teusaquillo, aquí en Bogotá, en Cundinamarca, en Colombia, en América del Sur, en todo América, en todo el planeta, en la tierra, como en el cielo. Señor: muchas veces hemos hecho esta oración, quizá la oirás, como oíste las promesas hinchadas de Pedro. Señor: mi vida pondré por ti, Pedro tú dices que tu vida pondrás por mi, pero antes de que cante el gallo, ya me negarás tres veces. Señor: tú dejaste escrito para que no confiemos en nosotros mismos. Señor: nosotros no somos confiables, haznos confiables porque tú fuiste el que dijiste: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza y dijiste: le haré, a quién? a mi Hijo, una ayudadora idónea. Señor: henos aquí, perdónanos, perdona nuestros pecados, perdona nuestras reticencias, perdona nuestra oscuridad, nuestros sentimientos caóticos, limpianos Señor, atráenos hacia ti y haznos como eres tú, esto es muy grande para nosotros pero tu dijiste que lo harías y dijiste a faraón: para esto te he levantado, para mostrar en ti, mi poder, levántate oh Jehová y sean esparcidos tus enemigos, oh Padre, Elías te dijo: dónde está el Dios de Elías y ahí estabas tú, Señor, oh Padre Dios, donde estas tú, haz tu obra, es tu obra, el compromiso con tu Hijo acerca de tu iglesia, de la esposa de tu Hijo. Tú dijiste: le haré ayuda idónea, le haré bodas a mi Hijo y nosotros somos una miseria. Señor: tú dijiste: hagamos. Eres tu Padre, eres tu Señor Jesús, eres tu Espíritu Santo, el único que puede hacer esto, sólo que no solo lo quieres hacer por nosotros, sino también en nosotros y aún mas serio con nosotros, porque si no, no seríamos seres humanos a tu imagen, todo lo hiciste con tu Hijo y ahora lo quieres hacer con la esposa de tu Hijo, con nosotros. Señor: henos acá, queremos decirte: Sí, a ese con nosotros. Queremos decirte como María: hágase en nosotros según tu palabra. Señor: ten misericordia, ayúdanos, haznos entender, atráenos a ti, abrázanos, tu diestra nos abrace y nos vuelvas a meter en el lugar de la costilla de donde nos sacaste, de la costilla de tu Hijo Jesucristo, metenos en el corazón de tu Hijo, en el nombre del Señor Jesús, amén! Gracias hermanos, la paz del Señor. Transcripción: Marlene Alzamora Para revisión del autor

EL MURO EN EL TEMPLO DEL MILENIO

Por Gino Iafrancesco V. - 8 de Abril, 2012, 19:39, Categoría: General

EL TEMPLO EN EL MILENIO EL MURO Localidad de Teusaquillo (23 de marzo de 2012) (Gino Iafrancesco V) Con la ayuda del Señor vamos a dar continuidad hoy a otra serie que teníamos. Hoy no vamos a continuar con los capítulos que esta semana tuvimos en la iglesia en Suba, sino que la continuación de lo de Suba sería Dios mediante, el domingo, sino que hoy vamos a continuar con aquella serie que a los poquitos hemos venido trayendo, sobre el motivo de la casa de Dios. Hemos visto a lo largo de los años, distintas partes y lo último en que nos concentramos y duramos bastante tiempo allí, fue en aquel pasaje especial de Génesis 1:26 donde están como decir escondidos todos los desarrollos posteriores; es como la primera semilla que contiene el ADN del desarrollo y ahí estuvimos viendo varios aspectos del hombre; no es que hayamos visto todo lo de Génesis, pero vimos algunas cosas claves. Lo relativo ya al Éxodo, después de ver lo que en un tiempo cuando vimos la serie de “El tabernáculo, la casa y el sacerdocio”, ahí empezamos por los patriarcas y vimos algo relativo a Betel que es también un desarrollo de la Casa de Dios, es una revelación donde las líneas maestras y principales, la piedra, el aceite sobre la piedra, la libación que vino sobre la piedra ungida, el nombre Betel, escalera, todas estas figuras que ha introducido el Espíritu Santo a través de la historia patriarcal, la tuvimos en cuenta al inicio de la serie sobre “La casa y el sacerdocio”, entonces yo voy a saltar un poco sobre lo relativo al tabernáculo, puesto que es algo que ya está más accesible a los hermanos, está editado en el libro de “La casa y el sacerdocio” y los que lo quieran usar, si Dios quiere que ustedes lo usen, ya está tratado. Luego también hicimos otra serie sobre “El Templo” y entonces allí la tipología fue avanzando, la tipología que viene desde Génesis, desde Adán y Eva, viene avanzando a Betel, en el tiempo patriarcal, al tabernáculo, en el tiempo de Moisés y al templo en los tiempos de David y Salomón y esa serie también la vimos ya y está en un libro que se llama “El templo de Dios” porque la tipología va avanzando de lo más simple hacia lo más complejo. Ya entre el templo de David, aunque él no lo edificó, él preparó los materiales y recibió los planos y luego se los pasó a su hijo Salomón y Salomón levantó el templo y allí hay un avance de la tipología del tabernáculo y el templo y luego vino la prueba, vino el tiempo del desierto, en el sentido de volver a ser otra vez esparcidos de Israel, ser llevado cautivo a Babilonia, viene la diáspora, la dispersión y luego otra vez el Espíritu de Dios comienza a moverse y llegamos a los libros de la restauración, que es un grupo de libros, pero digamos, entre los libros de la restauración y los libros anteriores de la edificación de la casa, o sea, la del templo ahora con Salomón y luego la restauración con Zorobabel, hay algunos libros que son los libros de Babilonia mismo, son los libros donde se explica la dispersión, son los libros de “Las lamentaciones”, porque la historia del pueblo de Dios, como dice el libro del Eclesiastés, hay tiempo de esparcir piedras y tiempo de recoger piedras. La dispersión fue la mano del Señor para adelantar durante un tiempo y vamos a hablar de los tiempos, verdad? Hemos visto en Daniel, durante aquel primer período de Babilonia, en ese período se dio la dispersión. Durante el tiempo en que operaba la cabeza de oro de la estatua de Nabucodonosor, la primera bestia de Daniel 7, aquel león con dos alas de águila, que era el imperio babilónico, un trabajo hizo Dios a través de la dispersión. La dispersión era para enseñar también, hay que aprender de la dispersión y después entonces Dios muda los tiempos, quita reyes y pone reyes, quitó el imperio babilónico y le dio espacio al imperio persa y con el imperio persa ya Ciro, movido por Dios, que Dios lo llama “mi ungido”, aunque tú no me conociste, Dios lo usó, Dios por Isaías habla de Ciro, el trabajo que haría trayendo a Ciro el persa y como Ciro mandó que los pueblos volvieran a sus lugares, él restauró de nuevo y dio la orden también para con Israel de que el templo de Dios fuese restaurado en Israel. Entonces hay libros que pertenecen al período de la dispersión, como por ejemplo, Jeremías y Lamentaciones, donde se explica la causa de la dispersión y también hay libros de la restauración, aunque algunos de los libros de la restauración empiezan en el tiempo de Babilonia. Daniel que es un profeta, que hace la transición del tiempo de Babilonia al tiempo de Persia, él estuvo en unos años en Babilonia y unos años en Persia y Daniel que es un personaje que aunque estaba en Babilonia, su corazón estaba en Jerusalén, él abría las ventanas hacia Jerusalén y oraba, y le costaba la vida porque aquella gente de la Corte había hecho una trampa para Daniel, ellos no querían que él orara y mandaron que tenía que adorarse solamente aquella estatua que había hecho Nabucodonosor, pero Daniel era valiente y se mantenía con el corazón en Dios y en Jerusalén y otro que estaba también ese tiempo en Babilonia y que tenía el corazón también en Jerusalén, era Ezequiel y Ezequiel, inclusive hace mención de Daniel, Ezequiel también recibió en plena Babilonia, en medio de los espinos de donde lo tomó Dios, le mostró el corazón de Dios acerca del templo y no era el segundo, sino incluso más allá, el tercero. Después vino la restauración del segundo templo cuando regresaron de Babilonia y comenzó el período de Persia y hubo un retorno a la casa de Dios y a la ciudad de Dios, por partes, no todos vinieron en la primera venida desde la diáspora o la dispersión, sino que primeramente el Espíritu de Dios se movió con Josué hijo de Josadac, quien era el Sumo Sacerdote en aquel tiempo de restauración y con Zorobabel que era el gobernador de Judá y ellos hicieron una primera aliyá o sea, un primer retorno para luego poner el alter y luego desde el altar, poner los cimientos del templo y levantar el templo y después hubo un segundo contingente, un poco más atrás, que vinieron a apoyar ese trabajo y a adornar el trabajo y enriquecerlo, y establecer la palabra y a preparar la influencia del templo en la ciudad y restaurar también la ciudad después del templo y eso fue lo que hizo Esdras y después Nehemías. Entonces Esdras y Nehemías fueron usados, no para restaurar la casa que ya había sido restaurada con Josué, hijo de Josadac y con Zorobabel, pero a adornarla, completar ese trabajo en ese tiempo, o sea, entre los unos y los otros fue que predicaron los profetas Hageo y Zacarías que pertenecen también al tiempo de la restauración del segundo templo, pero es interesante que Ezequiel, que estaba en Babilonia, que vivió en tiempos de Nabucodonosor, que fue contemporáneo de Daniel, miraba incluso más allá del segundo templo, él miraba el tercer templo, el templo prácticamente del milenio, porque el trabajo de Dios no termina en el primer templo, ni el segundo, ni siquiera en el tercero, sino finalmente termina en la Nueva Jerusalén, o sea que desde Génesis, desde que Dios dijo: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza y señoree. Luego podemos pasar al sefer toledot Adán, o sea, al libro de las relaciones de Adán, después del primer toledot que es el de las relaciones de los cielos y la tierra, toledot hasha..... y luego entonces se pasa al segundo toledot donde hay muchos más detalles, nosotros nos detuvimos en el primero, no en el segundo, aunque siempre mencionábamos cosas del segundo, estábamos concentrados en el primero y hay todavía mucha cosa en el tintero respecto del segundo toledot que es el libro de las relaciones de Adán: Sefer toledot Adán, especialmente en la primera parte hay muchas cosas, pero algunas cosas ya vimos cuando vimos el motivo de la casa de Dios allá en Génesis, y estábamos viendo todas aquellas tripletas del espíritu, alma y cuerpo y de cada cosa, entonces todavía esa tela hay que seguirla cortando, pero necesitamos también, como solemos decir, ver la primera mira y la última mira también, ir avanzando en una y en otra porque siempre que se va hilando, se va hilando en un sentido, entonces tenemos que ver también hacia donde vamos, entonces en la edificación de la casa de Dios que viene siendo revelada desde el principio, siempre hubo ese motivo en el corazón de Dios y por eso le pusimos ese título a la serie: “El motivo de la casa de Dios” y eso es lo que seguimos continuando porque Dios sigue teniendo eso en su corazón, pero entonces llega un momento en que tenemos que, especialmente por los tiempos que estamos viviendo, tener una introducción en el tercer templo o por lo menos, en el templo del milenio, que es el templo formado por los vencedores porque en el milenio es donde reinan los vencedores. Durante la era de la iglesia, el templo es la iglesia, pero el período de la iglesia es para facultarnos para el período del milenio, entonces está el templo que es la iglesia ahora durante la historia de la iglesia y está también el templo en el milenio que va a ser físico también porque Israel va a volver a su tierra, va a haber un levantamiento del tercer templo, va a haber una profanación del tercer templo por el anticristo, pero Daniel también nos dice que va a haber una purificación del tercer templo y esa profecía, si ustedes la quieren ver, aunque creo que ya ustedes la han leído, pero está en Daniel 8 y en Daniel 12. Vamos a Daniel 8 desde el versículo 13: “Entonces oí a un santo que hablaba; y otro de los santos preguntó a aquel que hablaba: ¿Hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio, y la prevaricación asoladora entregando el santuario y el ejército para ser pisoteados?. Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas (pero ahora fíjense) luego el santuario será purificado”. O sea que aunque el tercer templo va a ser profanado, no obstante el santuario después de la profanación, será purificado, entonces así como hubo una purificación también antes, ustedes recuerdan como la historia del templo de Salomón fue agrietado y como pasó por diferentes períodos de decadencia y había ciertas reformas y ciertas decadencias, y unos le dedicaban el corazón a esto y otros no, esa es la historia de los Reyes, la historia de Crónicas, al final acontece la restauración ya definitiva con Esdras y Nehemías, comenzada por Josué y por Zorobabel y completada por Esdras y también Nehemías pasando la influencia del templo a la ciudad porque Esdras es con el templo, Nehemías es con la ciudad. Ahora digamos es, al tiempo otra vez de Babilonia donde inclusive se está viendo más allá de lo que sucedería en el segundo templo, inclusive hay profecías donde dice: volverá a levantar la mano para hacer retornar a su pueblo, como quien dice que lo haría dos veces, que la levantaría para el retorno al segundo templo, pero que la volvería a levantar para el retorno actual y para el tercer templo y para el milenio. Entonces Ezequiel no está ni siquiera en el templo de Persia, que es anterior a Zorobabel y anterior a Esdras y a Nehemías y anterior a Hageo y anterior a Zacarías, sin embargo, Dios le pone en el corazón en pleno tiempo de cautividad, porque Zacarías y Hageo hablaron en tiempo de restauración, pero Ezequiel habló el tiempo de cautividad, así como Jeremías explica el porqué fueron llevados cautivos, también lo explica Ezequiel y también Jeremías menciona el levantamiento del templo, pero sin detalles, en cambio a Ezequiel, Dios le dio una visión tremenda más allá de la historia de la época de Babilonia y de Persia, inclusive más allá de la iglesia, llegando al tiempo del milenio, los vencedores de la iglesia. Entonces vamos a ver que allí hay muchísimos más detalles, la tipología es muchísimo más compleja, empieza bien simple, allá en el Génesis, se va desarrollando en el Exodo, con el tabernáculo y ahí continúa con el tiempo de David y de Salomón y viene la visión en la diáspora, en plena Babilonia y luego viene la restauración del segundo templo y vienen luego las dificultades posteriores que tiene que tratar Malaquías con los sacerdotes del segundo templo, todos esos son capítulos que valdría la pena verlos, pero digamos estamos escogiendo para concentrarnos primeramente como en las primeras miras y en las últimas, pero lógico que antes de ir a la Nueva Jerusalén, que sería la última, tenemos que poner atención a esa del milenio que es la que nosotros estamos bien cerca, entonces necesitamos ver eso y cuando sea necesario, completarlo con esas otras partes que faltan, pero está en mi corazón, que por lo menos nos introduzcamos un poco en la consideración de la tipología del tercer templo o del templo en el milenio, amén? entonces sería el tema: “El templo en el milenio”, donde Dios usa también figuras, figuras que ya había introducido, pero nuevas que enriquecen, porque en la iglesia vemos el primer aspecto del evangelio de la gracia. Sé que ustedes también han oído del evangelio del reino, que no es otro evangelio, es el mismo evangelio, sólo que son dos caras de la misma moneda, la Biblia habla del evangelio de la gracia y habla del evangelio del reino y cuando hemos estudiado las paradojas es por causa de esos dos aspectos y la parte milenial tiene que ver mucho con el reino, entonces todo esto nos va a ayudar. Me gustaría que con la ayuda del Señor, nos vamos iniciando en la tipología del templo visto por Ezequiel para el milenio, porque todo eso nos enriquece también lo que está en el corazón de Dios. Sabemos que la iglesia debe continuar con el reino en el milenio, después será el reino eterno en la Nueva Jerusalén, pero el avance de Dios va marcando los principales puntos, después claro que se ve el panorama más general, se vuelve a los puntos menores y se profundiza pero teniendo presente el panorama general, entonces vamos a abrir la palabra del Señor en Ezequiel, le pedimos al Señor su gracia, que Él nos ayude, en el nombre del Señor Jesús con su Espíritu, que vaya delante de nosotros. Regresamos de Daniel donde estábamos en el 8 al capítulo 40 de Ezequiel. Los anteriores 38 y 39 hablan de esa guerra de Gog y sus aliados: Persia y otros contra Israel. Les cuento la noticia queridos hermanos, de que ya portaviones, aviones han venido de Gog y de Persia, de Rusia y de Irán, que son Gog, Magog y Persia, ya vinieron y están en Siria, ya están en Siria, protegiendo todo el litoral de Siria diciendo que si Israel o Estados Unidos atacan a Irán o a Siria, ellos también se meten en el conflicto y ya están en el conflicto; ya antes habían salido unos primeros portaviones por el Mar Negro, por el Bospro y por Chipre hasta llegar a Siria, pero ahora ya es una cantidad mayor, inclusive la llamada “hermandad musulmana” que está al frente ahora en Egipto después de derribar a Moubarak, ya permitió pasar buques de guerra iraníes, por el canal del Suez, frente a Israel y fueron hacia Siria, ya están ahí, o sea, que el Señor dijo que vendrían desde allá hacia Israel y ya están viniendo, ya están en Siria, entonces miren en que tiempo estamos y eso es lo que nos narran los capítulos 38 y 39 de Ezequiel nos narra de esto: Detrás de los confines del norte, pero él viene es a la tierra de Israel, pero van viniendo es poco a poco y ya están en Siria y ahora en Siria ya están en una tremenda situación y hay una profecía acerca de Damasco, la capital de Siria, de que será destruida Damasco, así que estamos en un tiempo en que las cosas están apurándose y moviéndose muy rápido y qué es lo que viene después de esos capítulos 38 y 39? La visión del templo. Miren que al principio viene la revelación del trono de Dios entre los querubines, en el capítulo 1 de Ezequiel que aparece aquella descripción gloriosa del Señor Jesús antes de la encarnación en el trono, la semejanza de la gloria divina y continúa en el capítulo 2. De ese trono se le entrega a Ezequiel un rollo lleno de ayes! Y Ezequiel tiene que comerse ese rollo y empezar a profetizar y eso fue ya en el inicio del libro. En el capítulo 1 llega el Señor sobre las alas de los querubines, el trono de zafiro y llama a Ezequiel y le pide que se coma ese rollo y él se lo come en pleno tiempo de Babilonia, en pleno tiempo de la dispersión y ahí explica muchas de las razones de la dispersión y el castigo, pero Dios siempre termina es con el propósito final, porque el propósito de Dios no es terminar con castigo, solamente los que no le sirven a su propósito terminan en castigo y en el lago de fuego, pero los que le acompañan terminan en la gloria con Él. Entonces Ezequiel se comió ese rollo y comenzó a profetizar y profetizó 48 capítulos pero los últimos 8 tienen que ver con el motivo de la casa de Dios que siempre ha aparecido desde el principio, entonces aquí después de profetizar sobre el retorno de Israel, las guerras y todas las cosas, y también sobre la diáspora hasta llegar al capítulo 48 donde se describe el milenio; la distribución de la tierra, inclusive el sistema económico, principios de economía nacional establecidos por Dios son revelados en Ezequiel, enriqueciendo lo que ya había adelantado Dios a Israel en el Pentateuco. Desde el capítulo 40 empieza esa descripción que lleva bastantes capítulos y que tiene muchos detalles y sabemos que en esos detalles hay tipología y hay revelación de las delicadezas de Dios en la edificación. Entonces vamos a leer a Ezequiel, vamos a leer la visión del templo, la visión del templo es lo que Dios siempre ha tenido en su corazón y que ha habido una guerra para impedir eso, pero el Señor dijo: Hagamos esto y lo va a hacer, terminará en la Nueva Jerusalén, pero tiene que pasar por aquí, ven? entonces como esto está tan cerca, necesitamos entrar en los detalles con la ayuda del Señor hasta donde Él nos conceda. Vamos a ir leyendo por lo menos algo del capítulo 40, con la ayuda del Señor, vamos a ir leyendo entonces hermanos: “En el año veinticinco de nuestro cautiverio (fíjense eran 70 años, no va ni en la mitad, va llegando a la mitad del cautiverio, pero miren lo que está en el corazón de Dios) al principio del año (o sea, en el mes que estamos nosotros, ustedes saben que hace dos días tuvimos el año nuevo, nos dimos el feliz año nuevo allá en Suba, que fue el día 20 que terminó a las 6 de la tarde, aparece la primera estrellita, y él es el verdadero año nuevo establecido por Dios, es el comienzo de la elíptica, fíjense que curioso, verdad?) a los diez días del mes, (o sea, el diez de abib nisan) a los catorce años después que la ciudad fue conquistada, (ah! qué terrible es eso! La ciudad era Jerusalén conquistada por quién? por Babilonia, por el misterio de Babilonia y aquí hay un misterio de Babilonia en el tiempo de la iglesia pero que está tipificada por esta Babilonia antigua que sirve de lenguaje para comprender ese misterio) en aquel mismo día vino sobre mí la mano de Yahveh, y me llevó allá (o sea, que él no estaba allá, él estaba junto a un río por allá, fue tomado y llevado a Jerusalén, esa es la ciudad) En visiones de Dios me llevó a la tierra de Israel (porque él estaba cautivo en Babilonia y Dios lo llevó a Israel y a la ciudad: Jerusalén) y me puso sobre un monte muy alto, sobre el cual había un edificio parecido a una gran ciudad, hacia la parte sur” me llama mucho la atención aquí que también el candelero estaba al sur porque tiene que ver con la iglesia, el candelero y la ciudad estaban al sur; el sur de Israel son las tribus de Judá y de Benjamín y Jerusalén está al sur y después el puro sur, es el Neguev, pero en el sur, por qué en el sur? Porque en el sur está la diestra del Señor, por qué la diestra? Porque fíjense que el oriente por donde uno se orienta es la salida del sol y el sol va corriendo hacia el occidente, entonces el altar de bronce, la cruz de Cristo es en el oriente, pero el santuario es en el occidente y el norte es la izquierda y el sur es la derecha, la diestra, es en la derecha del segundo templo, y también en el primer templo, el de Salomón, la escalera está en el sur donde está la diestra, el gobierno de Dios, entonces ahí va subiendo la escalera de caracol, de un primer andar al segundo y al tercero, donde estaba ese avance en caracol del primero al segundo y al tercero, del diaconado al episcopado u obispado y al apostolado, o sea en la diestra del Señor. Entonces la ciudad está en el sur, pero lo que está más al norte es Dan, que es la parte más alejada y fíjense que nosotros podríamos decir: bueno, son doce tribus, serían seis para el sur y seis para el norte, pero no es así, son cinco para el sur y siete para el norte y la más alejada de todas al norte es Dan, por eso Jeroboam que se fue con diez tribus y se las llevó para allá, estableció un altar rival para que la gente no se fuera con Roboam, no vayan con Roboam, vengan aquí, éstos son nuestros dioses que os sacaron de Egipto y el pueblo iba a adorar en Dan y por eso la tribu de Dan fue borrada debajo del cielo pero no para siempre, fue un castigo durante los 144.000, no tiene parte entre los 144.000. Cuando ustedes ven los 144.000 no aparece la tribu de Dan porque Dios había dicho en Deutoronomio que la tribu, la persona o la familia que adorase ídolos, sería su nombre borrado debajo del cielo, no dice: en el cielo ni para siempre; los escogidos tienen su nombre escrito en el cielo, pero debajo del cielo, o sea, la iglesia, entonces habla de debajo del cielo, esa es la tierra, cuando los 144.000 están en ejercicio, entre ellos no está Dan porque se cumple lo que Dios dijo: la tribu que adorase ídolos allá en el norte, los ídolos que estableció Jeroboam que se separó con diez tribus de Jerusalén, por eso fueron borrados y no aparece la tribu de Dan y lo más posible es que el mismo anticristo es de la tribu de Dan y ellos son los que quedan al norte, no hay un equilibrio, sino que hay un desequilibrio y los más lejanos de la casa de Dios, si están en el pueblo de Dios pero están en una posición lejana. En la dispersión, la tribu de Dan llegó hasta el norte de Europa y el nombre de Dan aparece marcado en el Danubio, por ejemplo, en Dan Mark, Dinamarca, por ejemplo, en este momento Dinamarca es la que está no presidiendo el gobierno Europeo, sino que tienen esos que giran y ahora está Dinamarca, cuando se están haciendo los mayores pactos para la moneda global y todo eso, Dinamarca está, Dan Mark, o sea la comarca de Dan, así como el Danubio es el río de Dan y otros nombres tienen la raíz de Dan en esas regiones del norte que es como serpiente junto al camino, dice de Dan en las profecías, tanto en las de Jacob como en las de Moisés y aquí mismo en Ezequiel, Dan aparece allá arriba en el norte, el más lejano de todos, gracias a Dios que vuelve a aparecer Dan en el milenio, pero bien lejos, en el punto más lejano. Si fueran seis, seis, diríamos: bueno, hay una al sur y otra al norte, no, no, cinco al sur, siete al norte, pero el último del norte es Dan, me alegra que en el milenio aparece de nuevo Dan, o sea que fue borrado durante ese período glorioso de los 144.000 que van a estar al frente, pero reaparece Dan, lo vamos a ver en su momento, en el norte. Ahora llegamos acá: me llevó allá, comenzó por Israel y Jerusalén, verso 2: “En visiones de Dios me llevó a la tierra de Israel, y me puso sobre un monte muy alto, (noten lo que Dios quería que viera, algo que él en Babilonia no soñaba, él estaba en Babilonia con los cautivos, pero Dios lo trae a mostrarle la visión, o sea, como es Dios, cuando la situación está más terrible, ni siquiera está terminando el cautiverio, sino pasando casi por la mitad del cautiverio, allí es donde insiste en la visión, no perder de vista la visión de la casa de Dios cuando se está en pleno cautiverio, en plena dispersión, en plena esclavitud, en plena dificultad y ahí en plena dificultad Dios le dice: Ezequiel, pon tu rostro fuerte, yo te voy a mostrar algo, yo te doy un rollo para que te lo comas y les hables porque Dios sigue con su propósito a pesar de todo, entonces dice ahí: “me puso sobre un monte muy alto, sobre el cual había un edificio parecido a una gran ciudad, (como dijo el Señor: la ciudad sobre el monte que no se puede esconder, que es la iglesia, el pueblo de Dios) hacia la parte sur”. Ahora, si cuando nosotros oímos hablar de la parte oriental, las cosas se han cumplido literalmente, acaso el Señor Jesús no vino en Belén y acaso el Mesías al templo no va a entrar por la puerta del oriente, está cerrada hasta que Él pase, nadie puede pasar por esa puerta sino sólo Él, hasta hoy está cerrada, por un costadito puede pasar el príncipe, por ser el príncipe porque representa la autoridad delegada, es apenas delegada, por lo tanto, pasa raspandito por la puerta, pero por la puerta sólo el Mesías puede pasar y le deja pasar por el costadito al príncipe por ser el príncipe, eso lo vamos a ver después. Verso 3: “Me llevó allí, y he aquí un varón”, con el tiempo te vas a dar cuenta que ese varón era un ángel y que la medida de ángel es la medida de hombre, por qué esa igualdad entre las dos medidas? Por qué la medida de hombre y la de ángel son una misma? Porque esa es la voluntad de Dios, que se haga tu voluntad en la tierra como se hace en el cielo, o sea que la medida para el hombre es la del cielo, Dios no quiere ninguna otra cosa menor, sino que en la tierra el cielo sea expresado y en la casa de Dios es donde ha de serlo, en plena Babilonia, dice el Señor cosas tan grandes, como diciendo: Miren, ustedes no pueden hacer nada. En vano trabajan los edificadores, si el Señor no edifica la casa, pero yo diré: “hagamos”, dice Dios: “haré”, Dios va a hacer lo que el hombre no puede hacer, y lo va a hacer con los hombres para avergonzar a su enemigo, ojalá esto nos anime, y dice: “Me llevó allí, y he aquí un varón, cuyo aspecto era como aspecto de bronce” ya vemos lo que significa el bronce, es el metal del juicio y de la disciplina y ellos estaban en plena disciplina en Babilonia, para qué? para adquirir la medida. El mismo Señor dice que sus pies eran como de bronce bruñido, quien ha pasado por el sufrimiento, por eso dice: experimentado en quebranto, eso era sólo para formarlo, porque Él creció, en gracia, en sabiduría y en estatura. Por lo que padeció, aprendió la obediencia, el propio el Hijo de Dios. Entonces si eso sucedió con el árbol verde, que se puede esperar del árbol seco, dijo Jesús. No podemos escapar de eso, tenemos que pasar por ahí. Sigue diciendo: “y tenía un cordel de lino” de lino, los cordeles son para medir, pero recuerden que el lino se refiere a las obras justas de los santos, o sea lo que hay que medir es nuestra obra y nuestro carácter, eso es lo que se ve en la casa de Dios, Dios ve si nos vamos pareciendo a su Hijo o no, por eso el cordel es de lino, “en su mano, y una caña de medir;” y saben de dónde a dónde es la medida de una caña? Desde la punta de este dedo a la punta del otro dedo abierto, o sea, la cruz es la medida de una caña, desde esta punta hasta esta punto, qué cosa! verdad? esa es la caña de medir. Y dice: “Y me habló aquel varón, diciendo: Hijo de hombre, mira con tus ojos y oye con tus oídos” porque a veces, viendo no vemos y oyendo no oímos, no entendemos, pero aquí dice: mira con tus ojos, el que tiene ojos, el que tiene oídos para oír, oiga, “y pon tu corazón” porque si uno no pone su corazón en esto, no entiende nada, es tan complicado esto, si no ponemos el corazón, pasamos el capítulo y lo dejamos ahí, hay que poner el corazón a lo que Él va a hablar, “y pon tu corazón a todas las cosas que te muestro; porque para que yo te las mostrase has sido traído aquí”, o sea, Dios lleva a las personas para mostrar lo que está en el corazón de Dios, lo que Dios nos quiere hablar, tener ojos para ver, oídos para oír y poner el corazón en entender, “porque para que yo te las mostrase has sido traído aquí. Cuenta todo lo que ves a la casa de Israel”. La casa de Israel en plena Babilonia, en pleno cautiverio, todavía ni siquiera llegaba a la mitad del cautiverio, estaba en el año 25 y es el año 35, la mitad del cautiverio y Dios está con esto en el corazón y le dice: Ezequiel, yo te voy a mostrar detalle por detalle, pero tú se lo tienes que contar a la casa de Israel, Dios quiere que su pueblo le entienda, otras cosas el pueblo no entiende porque no le importan, no le importa lo que a Dios le importa; a veces esa es la raíz de muchos problemas, que no nos importa lo que a Dios le importa, nos importan otras cosas, otros motivos ocultos que están detrás de muchas cosas que se hacen. Y entonces dice aquí en el verso 5: “Y he aquí un muro”, ay! por dónde empieza? Ezequiel comenzó describiendo desde adentro para afuera, pero ahora están en el cautiverio entonces hay que empezar de afuera para adentro, porque cuando las cosas están en su normalidad empiezan desde el arca, verdad? y se pasa a la mesa de los panes y al candelero y al altar de oro y después al altar de bronce, y a la pía o lavacro, pero aquí no, ellos están en cautiverio y están en cautiverio porque no guardaron el modelo de Dios y al no guardar el modelo de Dios quedaron fuera del muro, entonces empieza a mostrar que hay un muro de separación y hay que poder cruzar ese muro por la puerta y la puerta tiene ciertos detalles para poder llevarnos detrás del muro, si no, nos quedamos afuera, entonces empieza por el muro; el muro es el que hace separación, el muro es para eso, para separar lo santo de lo profano, lo de Dios de lo del hombre, lo del espíritu de lo de la carne o del alma, por eso hay un muro. Uno pensaría: pero Señor, porqué pones muro en tu ciudad? Acaso Nehemías que vino después de Ezequiel, no le puso Dios en el corazón, restaurar el muro, porque el muro es el que hace diferencia entre lo santo y lo profano, Dios es santo y por eso Dios puso un muro, para que lo que no es santo, quede afuera, y sólo lo santo por la puerta que es Cristo, entre. Entonces aquí Dios empieza a mostrar el muro de la casa de Dios, quién iba a empezar que el templo es la casa de Dios? Es el deseo de Dios que todo el mundo entre en su casa, ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar para que se llene mi casa, pero no de cualquier manera, llegó una persona sin vestiduras y quería entrar al banquete y qué haces aquí? Y se quedó callado, no tenía nada que decir, no tenía las vestiduras, las vestiduras se le daban en la puerta a todos los invitados, las vestiduras eran un presente del dueño del banquete de la casa y por qué ese hombre no tenía las vestiduras? Porque no había entrado por la puerta. Qué haces aquí? Por dónde entraste? Se quedó callado, entonces lo tuvieron que amarrar los ángeles y sacarlo porque no entró por la puerta. Cuanta gente quiere estar en medio del pueblo del Señor pero sin hacerlo en Cristo, imposible! O sea que hermanos, lo primero que esta visión nos muestra, es el muro. Fíjense que el segundo templo lo primero que nos muestra es el altar y después los fundamentos, y después la casa, pero aquí no, éste es el templo del milenio, entonces empieza por el muro. Dice el verso 5: “Y he aquí un muro fuera de la casa; y la caña de medir que aquel varón tenía en la mano era de seis codos de a codo y palmo menor;” un codo es la medida desde el codo hasta la punta del dedo del corazón, y el palmo menor es esta parte de la mano aquí; el palmo mayor es éste, desde aquí hasta aquí, este es el palmo mayor, pero el palmo menor es éste, que curioso que ahora en el milenio se le añade a los codos, que antes hablaba de la casa de Dios, sólo de codos. Cuando estudiamos aquí el templo, veíamos era los codos, los sesenta codos de largo, los veinte codos de ancho, los treinta codos de altos, pero aquí a los codos, se les añadió un palmo, es muy significativo porque ese palmo menor era el que había en la mesa de los panes de la proposición para que los panes no se cayeran, estaba la cornisa que era de un palmo menor. El Señor qué dijo? Que los suyos están en su mano, que no pueden caer. Cuando era la época de la iglesia, eran sólo codos, pero ahora para el milenio que es con los vencedores, se le añade al codo, un palmo, la medida es la medida de los vencedores, de los que perseveraron, de los que se mantuvieron en las manos del Señor, nadie los arrebatará de mi mano como las estrellas en su diestra, entonces es curioso este detalle que ahora se le añade un palmo menor al codo, o sea que es una medida mayor la del milenio que la de la iglesia porque ahora es la de los vencedores, la casa de Dios, entonces ya el muro se está viendo que es un muro, que no es sólo con codos sino que al codo añadió un palmo menor, las palmas del Señor, eso es lo que representa ese palmo menor, la cornisa de la mesa. Si se trasladaba la mesa porque había que trasladarla y qué tal que se fueran a un lado uno de los levitas, salían los panes y se caían de la mesa, pero como había una cornisa y esa cornisa era un palmo menor, no dejaba caer los panes de la mesa, ese es el cuidado del Señor, de preservar a los suyos, para que perseveren hasta el fin, sean vencedores, entonces hay que añadirle al codo, el palmo menor. Seguimos leyendo en el verso 5, ahora dice que la caña tenía seis codos, de a codo y palmo menor, es como decir, si dice seis codos, cada uno de los codos de esos seis, es un codo distinto al codo normal, es un codo agrandado, un codo con palmo, o sea es otro codo mayor, es decir, que si este codo era 45, éste debe ser 50, hablando de centímetros nosotros aquí como para entender y eran seis, seis es el número del hombre, pero en este caso cuál es ese hombre? el hombre perfecto, el varón perfecto, ese es el muro de la ciudad, lo que es de Él, está adentro, lo que no es de Él, está afuera, no es cualquier hombre, es un codo agrandado por un palmo menor y seis de esos codos, o sea, imagínense que el codo normal tiene 45, digamos, el codo agrandado puede tener 50 o algo parecido y son 6, entonces son como treinta metros porque un codo agrandado es medio metro, entonces si son 6 codos, son tres metros, entonces la caña en este caso era de tres metros porque dice así: “la caña de medir que aquel varón tenía en la mano era de seis codos de a codo y palmo menor; y midió el espesor del muro, de una caña, y la altura, de otra caña”, entonces fíjense que la altura y el espesor eran iguales, no era un muro chiquitito, era un muro para que pudiera pasar los carruajes por encima del muro. Si el muro no tenía la suficiente anchura, no pasaban los carruajes del rey, ni siquiera de los guardas, entonces la anchura del muro era también una caña, esa caña nos habla del Señor, Él es la medida, Él es la medida del varón perfecto, lo ancho del muro, por eso ahí habla de otros muros. Ezequiel nos habla también de otros muros, allá en el capítulo 13, el de la falsa profecía. Vamos a mirar esos otros muros, vamos a marcar aquí y vamos al capítulo 13 porque todo esto estaba en el mismo rollo que se comió Ezequiel al principio, entonces miren lo que dice desde el verso 8, viene hablando de lo que es falso, de lo que no es legítimo, incluso visiones y experiencias carismáticas pero que no son del Espíritu Santo, sino del corazón y de otros espíritus, incluso en el ambiente mágico, entonces leamos desde el 1 para que nos quede más claro: “Vino a mi palabra de Yahveh, diciendo: Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan, y di a los que profetizan de su propio corazón: Oíd palabra de Yahveh. Así ha dicho Yahveh Adonai: ¡Ay de los profetas insensatos, (o sea, que no ejercitan sus sentidos) que andan en pos de su propio espíritu, y nada han visto! (o sea, personas que entran en cosas misticoides, que no es la mística plena del Espíritu, sino gente que se mete en ese mundo) Como zorras en los desiertos fueron tus profetas, oh Israel (las zorras, tipifican la astucia, pendiente del momento, al acecho, para asaltar, para robar, el carácter de los que andan en astucia, es la zorra) No habéis subido a las brechas, ni habéis edificado un muro (se dan cuenta, vamos a ver esto del muro) alrededor de la casa de Israel, para que resista firme en la batalla en el día de Yahveh” o sea que la batalla va a requerir de un zipote muro, como decimos aquí en Colombia por la costa, verdad? tremendo muro, para que resista en el día de la batalla que se nos está viniendo encima; sin este muro no se resiste; si todo es puramente sentimientos, emociones que suben y bajan como un ascensor, cuando llegue la hora de la prueba, eso no aguanta, entonces dice aquí: “Vieron (pero qué vieron?) vanidad y adivinación mentirosa (por eso dice: nada vieron, o sea que lo que vieron era mentira, eran adivinaciones, no era una verdadera revelación de Dios, no era un verdadero toque de Dios, sino un ambiente meramente emocional y abierto a los espíritus de los aires) Dicen: Ha dicho Jehová y Jehová no los envió; con todo, esperan que él confirme la palabra de ellos (o sea, están autoengañados con sus propias profecías) ¿No habéis visto visión vana, y no habéis dicho adivinación mentirosa, pues qué decís: Dijo Yahveh, no habiendo yo hablado? (atribuyéndole a Dios cosas, sin que Dios haya dicho nada) Por tanto, así ha dicho Yahveh Adonai: Por cuanto vosotros habéis hablado vanidad, y habéis visto mentira (no que no vieron, pero era mentira lo que vieron, entonces de que fuente viene?) Por tanto, he aquí yo estoy contra vosotros, dice Yahveh Adonai. Estará mi mano contra los profetas que ven vanidad y adivinan mentira; no estarán en la congregación de mi pueblo, (ahí está el muro) ni serán inscritos en el libro de la casa de Israel, ni a la tierra de Israel volverán; y sabréis que yo soy Yahveh Adonai” Aquí habla de Yahveh Adonai porque está hablando de su pueblo, Adonai es el marido, el Señor celoso, por eso habla de muro. Verso 10: “Sí, por cuanto engañaron a mi pueblo, diciendo: Paz, no habiendo paz y uno edificaba la pared (pero miren que clase de pared era) y he aquí que los otros la recubrían con lodo suelto, (eso no es el muro que tiene la misma anchura y la misma altura para que el carruaje del rey pase por el muro, la medida de la estatura del varón perfecto, una caña) di a los recubridores con lodo suelto, (hay que hablar esto) que caerá; vendrá lluvia torrencial, y enviaré piedras de granizo que la hagan caer, y viento tempestuoso la romperá (y hace poco hubo aquí en Bogotá y se están volviendo más común estas granizadas, ay hermanos! Para mi todo eso son advertencias y saben cuál fue la parte de Bogotá más afectada? Teusaquillo y Galerías, que es de Teusaquillo, todo eso, Dios tenga misericordia! Hay que buscar a Dios) Y he aquí cuando la pared haya caído, ¿no os dirán: ¿dónde esta la embarradura con que la recubristeis? (que diferencia esta embarradura con el muro de la casa de Dios, qué diferencia!). “Por tanto, así ha dicho Yahveh Adonai: Haré que la rompa viento tempestuoso con mi ira, y lluvia torrencial vendrá con mi furor, y piedras de granizo con enojo para consumir. Así desbarataré la pared que vosotros recubristeis con lodo suelto, (es decir, meramente lo humano, ese es el lodo, fuimos hechos de lodo, de carne, nuestra carne es el lodo, todo lo que nace sólo de nuestra carne) y la echaré a tierra, y será descubierto su cimiento, y caerá, y seréis consumidos en medio de ella; y sabréis que yo soy Yahveh. Cumpliré así mi furor en la pared (porque no es el muro qué Él planeó, es pura vana profecía, son emociones, son obsesiones) y en los que la recubrieron con lodo suelto; y os diré: No existe la pared, ni los que la recubrieron, los profetas de Israel que profetizan acerca de Jerusalén, y ven para ella visión de pez, no habiendo paz, dice Yahveh Adonai. Y tú, hijo de hombre, pon tu rostro contra las hijas de tu pueblo que profetizan de su propio corazón, y profetiza contra ellas, y di: Así ha dicho Yahveh Adonai (miren la magia aquí, qué cosas éstas que suceden en el mundo espiritual, pero no espiritual de Dios, existe hechicería para cazar las almas, para controlar a las personas, inclusive con fetiches, con cositas, con manillas, velos y cosas, existe ese mundo, mírenla acá) ¡Ay de aquellas que cosen vendas mágicas para todas las manos, y hacen velos mágicos para la cabeza de toda edad, para cazar las almas! (eso es brujería, hechicería) ¿Habéis de cazar las almas de mi pueblo, para mantener así vuestra propia vida? (Hermanos: si un muro firme, ese mundo de hechicería y de manipulación, de sugestiones y cosas con espíritus, es terrible, pero una embarradura no puede enfrentar estas cosas, tiene que ser Jesucristo, el muro con la caña de ancho) ¿Habéis de cazar las almas de mi pueblo, para mantener así vuestra propia vida?” porque mucha gente dice: venga acá y yo le traigo la persona que quiera, no es así? Y hacen sus ritos, sus pasos y cosas, y a veces lo cristiano se empieza a mezclar con eso, con piedritas, con florecitas, con granitos de sal como pasa, no voy a decir nombres propios, en muchos lugares. Sigue diciendo el verso 19: “¿Y habéis de profanarme entre mi pueblo por puñados de cebada y por pedazos de pan, matando a las personas que no deben morir, (porque cuando no se está en la luz, se matan los que no deben morir y se apoya a los que deben morir, cuando no se está en la luz, sino en la emoción, en la penumbra) y dando vida a las personas que no deben vivir, mintiendo a mi pueblo que escucha la mentira? Por tanto, así ha dicho Yahveh Adonai: He aquí yo estoy contra vuestras vendas mágicas, con que cazáis las almas al vuelo; (esas son brujas que salen en cuerpo astral, pasó cuando mataron a Lady Di allá en el túnel, había algunos ocultistas queriendo cazar el alma, como lo explican los mismos que estuvieron cerca del asunto. Hay tanta cosa que no sabemos, hay hasta vampiros síquicos que te absorben la energía, no vamos a hablar de esto, pero existe un mundo maligno que sólo es mantenido fuera por el muro de Dios que es Cristo) He aquí yo estoy contra vuestras vendas mágicas, con que cazáis las almas al vuelo (almas cazadas por gente en cuerpo astral volando como brujas) yo las libraré de vuestras manos, y soltaré para que vuelen como aves las almas que vosotras cazáis volando (la palabra de Dios nos revela que existe ese mundo). Verso 21: “Romperé asimismo vuestros velos mágicos, y libraré a mi pueblo de vuestra mano, (porque la gente está como obnubilada, manipulada) y no estarán más como presa en vuestra mano; y sabréis que soy Yahveh”. Aleluya! Cuando Él nos salve de esto. “Por cuanto entristecisteis con mentiras (porque eso es lo que caracteriza el salir de la verdad y entrar en la penumbra) el corazón del justo, al cual yo no entristecí, y fortalecisteis las manos del impío para que no se apartase de su mal camino, infundiéndole ánimo, (no hay que animar a quien está en malos caminos) por tanto, no veréis más visión vana, ni practicaréis más adivinación; y libraré mi pueblo de vuestra mano, y sabréis que yo soy Yahveh”. Luego sigue con muchas otras cosas, miren los títulos de los siguientes capítulos: Juicio contra los idólatras que consultan al profeta. Justicia del castigo de Jerusalén. Jerusalén es como una vid inútil. Infidelidad de Jerusalén, para que más seguimos leyendo, verdad? Volvamos entonces hermanos al capítulo 40, vamos a avanzar un poquito, quizá no podamos terminar todo el capítulo, pero vamos a llegar a un punto donde podamos dejar. Antes de comenzar a describir los detalles, vamos a ver la parte del muro. Estamos allí en el verso 5: “Y he aquí un muro fuera de la casa; y la caña de medir que aquel varón tenía en la mano era de seis codos de a codo y palmo menor; y midió el espesor del muro, de una caña, y la altura, de otra caña. Después vino a la puerta que mira hacia el oriente, y subió por sus gradas, y midió un poste de la puerta, de una caña de ancho, y el otro poste, de otra caña de ancho” Así que ahora nos toca la puerta, entonces vamos a quedarnos en el muro porque si no la puerta, nos va a llevar otra reunión. Vamos a parar aquí. Señor: tú eres santo, ten misericordia de nosotros, darnos corazón recto, puro, sencillo, guárdanos Señor para no hablar para otros, sino para nosotros mismos, para mi mismo, que tu palabra la quiero en mi corazón para mí, guárdanos Señor, Señor en estos días Bogotá ha conocido ciertas granizadas que han hecho daño y están justamente, en estas localidades por aquí alrededor; si esa es una señal, un llamado de atención a nosotros, Señor, abre nuestros ojos, concédenos entenderte a ti, concédenos arrepentirnos, ser limpios por tu sangre y caminar contigo. Señor, queremos estar protegidos por tus manos, no queremos Señor, estar fuera sino adentro, en el nombre de Jesús, amén! Transcripción: Marlene Alzamora Para revisión del autor 12

PARÉNTESIS DE RECONSIDERACIONES DE LA OBRA Y LA IGLESIA

Por Gino Iafrancesco V. - 28 de Marzo, 2012, 21:41, Categoría: General

PARENTESIS DE RECONSIDERACIONES DE LA OBRA Y LA IGLESIA. Localidad de Teusaquillo. (10 de septiembre de 2010). Gino Iafrancesco V.. Vamos a hacer un paréntesis necesario por causa de la coyuntura espiritual, pero también tengo aquí un documento que después quiero pasar a los hermanos. En el día de hoy es necesario hacer un pequeño paréntesis de mi parte. Hemos estado siguiendo una serie sobre “El motivo de la casa de Dios” en la Biblia, y llevamos unos capítulos iniciales; creo que 3; y estaba procurando atender en el espíritu si debía dar continuidad al capítulo 4; pero también hay unas cosas que necesitaba decir a los hermanos; y entonces, atendiendo cual de las dos cargas pesaba más, sentí que era necesario hacer el paréntesis, por causa de los tiempos; y después, si Dios lo permite, continuar con la serie; no sé si es posible hoy; depende del tiempo que nos tome; sin embargo, no quisiera ir muy rápido; quisiera que expliquemos las cosas lentamente por la Palabra. Los que me puedan seguir en su Biblia, les ruego que la sigan. Quisiera que miráramos un pasaje bien conocido de algunos hermanos, que está en Hechos de los Apóstoles, en el capítulo 13, desde el versículo 1: “Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Níger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo. Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron. Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre…” Colocamos los puntos suspensivos allí. Algo muy relacionado con lo que acabamos de leer aquí se encuentra en Romanos capítulo 1; si los hermanos quieren acompañarme a Romanos 1 inicialmente: “Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios”; esa palabra que dice aquí: “apartado para el evangelio de Dios”, tiene que ver con lo que acabamos de leer en Hechos 13, cuando el Espíritu Santo dijo: “Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado”. Un tercer verso semejante está en Gálatas capítulo 1, versos 1 y 2: “Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos), y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia)”. Volvamos allí al capítulo 13 de Hechos donde iniciamos, y quería llamarles la atención primeramente a la distinción que existe entre la iglesia en cada localidad y la obra regional del Señor. En el capítulo 13 leíamos de lo que escribe Lucas inspirado por el Espíritu Santo, que “había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía…”; entonces la Palabra nos habla de la iglesia en Antioquía; o sea, es la iglesia de la jurisdicción local; y en la Biblia se habla también de la iglesia en Jerusalén, de la iglesia en Éfeso, de la iglesia en Pérgamo, en Esmirna, en Sardis, en Tiatira, en Filadelfia, en Laodicea, y también Cencrea, en Tesalónica, en Filipos, en Colosas; o sea que una ciudad dentro de su aspecto normal es la jurisdicción de una iglesia; nunca aparece en la Biblia, en ningún versículo, que en una localidad, municipio, ciudad, o aldea, haya más de una iglesia; es solamente un candelero; eso cuando se refiere a ciudad, municipio, pueblo, o aldea dentro de su normalidad. Ya en los casos metropolitanos, o sea que van más allá de una localidad, como es el caso, por ejemplo, del Distrito Capítal, es diferente; el Distrito Capital está formado por varios municipios que anteriormente estaban alejados, y cada uno de ellos, incluso hasta hoy, tienen su propio alcalde local, su propia junta de ediles; y luego, por ir creciendo los unos y los otros, se fueron juntando, y fueron creciendo, y llegaron a conformar un distrito, que es un caso más allá de una localidad. En Colombia un distrito es cuando dos o más municipios se juntan y conforman un área metropolitana mayor a la jurisdicción de una localidad, o un municipio, o un pueblo, o una aldea. En Colombia, ese caso se da en muchas partes; hay varios distritos en Colombia; está el distrito de Cartagena, el de Santa Marta, el de Barranquilla; por ejemplo, el de Barranquilla incorpora Soledad, Malambo, Puerto Colombia, etc. Y así, en otros lugares. En el caso de Bogotá, de entre todos los distritos de Colombia, Bogotá es el capital; por eso se habla de Bogotá D.C., Distrito Capital; pero ahí adentro está el municipio de Usaquén, que viene desde antes de los españoles; está el municipio de Suba, que viene desde antes de los españoles, incluso con el mismo nombre. No sé si ustedes saben que el cacique Suba, con el nombre Suba, de donde viene el nombre del municipio o localidad, fue el primero que recibió al Dios Todopoderoso entre los muiscas, por la evangelización de Domingo de las Casas, que vino con Gonzalo Jiménez de Quesada; el primero que creyó en el Dios verdadero que traían los católicos hasta su medida, hasta donde ellos entendían, fue el cacique de Suba. Entonces esos municipios, cuando yo era niño, estaban distantes. Yo me acuerdo que cuando iba a ir para Suba era un viaje largo. Hoy en día ya se unió con esta metrópolis de 7 millones de habitantes, que creo que estoy atrasado en los datos. Entonces en el caso del Distrito, como en la Biblia no existen iglesias distritales, ni existen iglesias provinciales, ni iglesias departamentales, ni nacionales, sino locales, por eso Suba es la jurisdicción suficiente de una iglesia local, de un candelero así como este de Antioquía. En el caso, por ejemplo, de Corinto, estaba pegado con su puerto que se llamaba Cencrea; estaban formando un área metropolitana; sólo que Corinto estaba un poco más adentro, y Cencrea más afuera; Efeso más adentro, y Mileto más afuera, en el puerto; como decir Barranquilla y Puerto Colombia, que hoy son un distrito; y así la Biblia habla de la iglesia en Corinto y de la iglesia en Cencrea, y las iglesias de Acaya. Entonces, cuando la Biblia habla en singular, quiere decir que no debe haber división de la iglesia en esa localidad, porque es en singular; la iglesia en la localidad es una sola, es un candelero con varios brazos; puede reunirse en muchos lugares, pero todos esos brazos forman un solo candelero, una sola pieza, y tiene un solo gobierno y una sola supervisión; no digo una sola persona, sino un gobierno que tiene los límites de la localidad. Cuando Pablo dejó a Tito en Creta, vamos mejor a leerlo allí en la epístola a Tito. La isla de Creta es toda una isla que se llamaba Caftor; entonces, dice Pablo allí en el capítulo 1, cuando viene hablando en el verso 5 y dice: “Por esta causa te dejé en Creta…”; ¿por qué dice: te dejé? Porque cuando Dios dijo: Apartadme a Bernabé y a Saulo, Dios mencionó esos nombres propios; y luego Pablo dice que “llevó consigo a Tito”, y: “te dejé”; no se quedó, sino que fue dejado; él se hubiera podido quedar para hacer lo propio de él; es una persona libre, y puede hacer lo que quiere con su vida; pero como estaba participando con Pablo en la obra, entonces estaba participando de lo que le fue encomendado a Pablo; entonces Pablo lo dejó en Creta; dice: “te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente…”; esa es una, no es la única, ni la primera, es una de las funciones de los obreros; “…y establecieses ancianos en cada ciudad”; o sea que la jurisdicción de los ancianos es la misma que la de la iglesia; si la de la iglesia es la iglesia en Antioquía, los ancianos son los ancianos en Antioquía; si la iglesia es la iglesia en Éfeso, dice que él llamó a Mileto a los ancianos de la iglesia de Éfeso; los ancianos de la iglesia en Éfeso tenían a Éfeso como su jurisdicción; los ancianos de cada una de las iglesias de la isla de Creta, tenían su propia ciudad como la jurisdicción de su servicio al Señor. ¿Qué quiere decir: “Obispo”, que es lo mismo que “Anciano”? Como lo ven acá, dice: “establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé; el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía. Porque…”, note esa palabra de continuidad de contexto: “Porque es necesario que el obispo…”, y ahora cambia la palabra “anciano” por “obispo”, mostrando que son las mismas personas, pero con nombres distintos, así como si fuesen sinónimos, banco, silla, asiento; es una misma cosa; entonces “anciano” se refiere a los hermanos más antiguos y más maduros que son reconocidos por el Espíritu Santo; y la palabra “obispo”, que viene del griego “epíscopo”, significa supervisores, sobreveedores o superintendentes; o sea, hermanos que están mirando, que están cuidando. Si ustedes quieren ver conmigo allí en la 1ª epístola a Timoteo, capítulo 5, dicen los versos 17 hasta el 20 lo siguiente: “Los ancianos que gobiernan bien…”; ahí nos vamos dando cuenta de que el círculo se va haciendo cada vez más pequeño; “los ancianos” se refiere a los ancianos de cada ciudad. Donde era la jurisdicción de la obra regional de Pablo con Timoteo, allí le está escribiendo a Timoteo, y le está dando unas instrucciones a Timoteo, así como se las dio a Tito, y le dice a Timoteo: “los ancianos que gobiernan bien…”; es decir, los ancianos son un grupo; unos gobiernan bien, otros más o menos, y otros quizá mal; no vamos a hablar de estos; pero cuando dice “los ancianos”, es un círculo que abarca a todos los que fueron nombrados ancianos desde un principio; pero con el tiempo se vio que algunos gobernaban bien; entonces el círculo se redujo de entre “los ancianos” a “los ancianos que gobiernan bien”; después incluso se reduce más, y dice así: “los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente…”. Cuando dice “mayormente”, se ve que dentro de “los ancianos que gobiernan bien”, algunos se dedican, como aquí dice: “mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.” Ahora es un círculo todavía más pequeño. Está el círculo en cada ciudad a donde llegó el Espíritu Santo a levantar ancianos; entonces en esa ciudad el círculo de los ancianos es más grande; pero entre los ancianos, los que gobiernan bien son menos; y dentro de los que gobiernan bien, los que se dedican a predicar y enseñar sean tenidos por dignos de doble honor; unos tienen honor, y otros doble honor. Aquí nos damos cuenta también de otro verbo que se relaciona con la palabra “anciano”. Vemos que “anciano” y “obispo” están relacionados; lo vimos en Tito; y los que lo quieran ver, aunque yo sé que para algunos esto es “pan comido”, pero hay algunos nuevos; por eso me disculpan que quise ir despacio. Vamos allí a Hechos de los Apóstoles, al capítulo 20; notemos lo que dice en el verso 17: “Enviando, pues, desde Mileto”, el puerto, como decir, tal como era Cencrea para Corinto era Mileto para Éfeso: “…desde Mileto a Éfeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia”. Fíjense en que la iglesia en Éfeso es una sola, como aparece en Apocalipsis, la iglesia en Éfeso, un candelero, pero los ancianos eran ancianos en plural; los que con el tiempo el Señor fue llamando, y poniéndoles la carga, y dándoles la gracia; empiezan a aparecer unos primero, y después el Señor va incorporando más; en la medida en que la iglesia va creciendo y los santos van madurando, el grupo de los ancianos va aumentando; eso es lo ideal. Pero no aumentan por causa de una obra exterior del hombre, sino que aumentan por la unción del Espíritu; nunca es un puesto, nunca es un título, sino que es un funcionamiento por la gracia de Dios. Dice Pablo: “yo fui hecho ministro por la gracia de Dios, por la operación del poder”; nunca es si a alguien se le da un título; no es solo el título, no es solo un puesto, o solo un cargo; es una función que da el Espíritu, que es evidente a la conciencia de los hermanos, principalmente de los más maduros, y especialmente de los apóstoles, que no nombran a los que ellos quieren, ni cuando ellos quieren, sino que reconocen lo que el Espíritu Santo ha hecho cuando el Espíritu los llama a esto. Entonces aquí vemos que le está hablando a los ancianos de la iglesia, iglesia en singular, es una sola en Éfeso; pero los ancianos llegaron a ser varios con el tiempo; hubo un tiempo en que no los hubo, hasta que hubo un tiempo en que comenzó a haber; eso es en la medida en que haya maduración y se evidencien las funciones. Pero luego, hablándoles a ellos todo este discurso, llegamos al verso 28 del mismo capítulo 20 de Hechos: “Por tanto, mirad por vosotros…”; ¿quiénes son estos vosotros? Los ancianos de la iglesia en Éfeso; “…y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo…”, no fueron los apóstoles por sí mismos; ellos simplemente reconocieron lo que hizo el Espíritu Santo; pero fue el Espíritu Santo el que “…os ha puesto por obispos, para apacentar…”; apacentar es un verbo que puede tener sus antónimos; enfaticemos el sentido: “…apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. Porque yo sé…”, y Pablo lo sabía, porque, primero, no era la primera vez que él estaba trabajando como en Éfeso; y segundo, porque el Espíritu Santo estaba con él y le anticipaba las cosas que le venían; “yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces”; no vamos a hablar de esto solamente, a mostrar que “de vosotros mismos” se levanten algunos para extraviar; es posible que aún entre los mismos ancianos se levanten personas que desvíen a los hermanos; y lo dice Pablo, que había reconocido a los ancianos; a veces suceden esas cosas; pero no estamos hablando ni poniendo los ojos en la parte triste, sino, digamos, en la parte normal; no estamos acusando a nadie. Entonces vemos que aquí le llamó a los ancianos: “obispos”. El Espíritu Santo os ha puesto por obispos; entonces vemos que los ancianos y los obispos son los mismos; y ¿qué significa “obispo”? epíscopo, de scopo: ver, como en microscopio, que es para ver lo micro, lo pequeño; o telescopio, que es para ver un objetivo lejano; de telos: objetivo; telescopio; epíscopo quiere decir que está en la posición para supervisar, para ver, para estar mirando un poquito de lejos, para ver como se están moviendo las cosas espirituales, lo que está haciendo el Señor, como están madurando los hermanos, quienes están bien, quienes están un poquito quedados; todo eso lo tienen que supervisar los obispos, que eso es lo que significa el nombre; no es solo un título, es una función; y ahora veíamos en Timoteo: “los ancianos que gobiernan bien”; algunos gobiernan, y a veces les sale bien, y a veces les sale mal; a mi me sale muy mal; pero bueno, no estamos hablando de mi, estamos hablando de la función de los ancianos, supervisar y gobernar; o sea, representar la dirección del Espíritu, eso es gobernar; gobernar no es mandar, no es enseñorearse; gobernar es representar la dirección del Espíritu, como para ver qué es lo que la Palabra y el Espíritu nos muestran, cuáles son los principios del gobierno de Dios en la Biblia, y supervisar, como les decía, mirando desde arriba para ver que las cosas estén funcionando. Entonces lo normal es que, en cada localidad, el Señor, con el tiempo, va levantando y poniendo a estas personas. Vamos a ver esto en Tesalonicenses; si quieren ir conmigo a 1ª a los Tesalonicenses, capítulo 5; aquí todavía no eran ancianos en el sentido reconocido, pero eran personas serias, maduras, que empezaban a amar al Señor, la verdad, que pasaban las pruebas, y que querían poner el hombro para servirle al Señor, porque el que anhela obispado, buena obra desea; no es una mala obra; entonces dice en el capítulo 5 verso 12: “Os rogamos…”; y me gusta ese espíritu tan caballeroso de Pablo, que así es el Espíritu de Dios; “…hermanos, que reconozcáis…”, porque a veces no es fácil que suceda, “…a los que trabajan…”; no dice “a los que se llaman”; sino que llama la atención a la función de la persona. Cuando convivimos juntos, ya nos vamos conociendo, vamos viendo el perfil que tiene cada uno, la carga que tiene, las responsabilidades que asume por amor al Señor, por amor a los hermanos, enfrentando inclusive las cosas difíciles, pero están ahí; entonces dice: “Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan”; son tres verbos que vamos a decir que son como: el primero, es alerta amarilla; el segundo es alerta naranja, y el tercero es alerta roja; “trabajan” es alerta amarilla; “presiden” es un poco más difícil de aguantar para las personas; “el que preside”; de ahí viene la palabra “presidente”, el que preside; es un poco difícil; sin embargo hay la función de presidir, y también es el don del que preside; porque no se puede presidir sin don de Dios; y aún con el don erramos como seres humanos; cuanto más si nos ponemos a hacer las cosas solitos; presidir es como la alerta naranja; y la alerta roja es: “y os amonestan”; “reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor; y os amonestan”. O sea, ahí se van perfilando los que el Espíritu Santo está haciendo madurar, y está capacitándolos de a poco para asumir la carga de supervisar, de cuidar y de gobernar; es normal que haya gobierno y supervisión en la iglesia; pero se puede hacer bien, o simplemente hacerse, ven? Pero si se hace bien, se reconoce mejor. Entonces eso es lo normal durante un proceso que vaya sucediendo en una ciudad; y por eso cada localidad debe orar para que el Señor levante entre ellos varones y ancianos; a veces se ora que no lleguen; estamos tan cómodos que sería mejor que no hayan; no lo decimos, pero es nuestra actitud; y el Señor nos conoce. Pero queremos que el testimonio del Señor sea levantado, y que estas cosas, este fluir de la vida, comience a aparecer; no por una manipulación externa de nosotros, sino por una función otorgada por el Espíritu. Vemos que existe la iglesia en cada localidad; y existe un período donde están ellos sin ancianos, ayudados por los apóstoles, los obreros, los colaboradores. Entre los obreros, hay apóstoles encargados específicamente, encargados por el Señor, de la obra; y hay los que les colaboran, les ayudan; por eso la Biblia habla de los colaboradores, de los ayudantes, y habla también de los apóstoles. Mientras no haya ancianos, estos hermanos pueden ayudarles, si ellos quieren, si los hermanos quieren, porque no se trata de forzar a nadie. Si en Nazareth el Señor no era nadie para ellos, Él no hacía milagros entre ellos; porque Él había sí sido enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a dar vista a los ciegos; sólo que en Nazareth la actitud que había para con Jesús era la de: ¿Quién es éste? ¿Acaso no es el hijo del carpintero? Siempre tratando de rebajarlo; y cuando lo rebajaban ellos mismos, los motivos sólo Dios lo sabe, se estaban privando de lo que Dios les estaba queriendo regalar a través del Señor. Hay una jurisdicción local de la iglesia, que es la misma de los que van a ser y llegan después a ser los ancianos; empiezan a funcionar, y luego son reconocidos; ¿Por quién? Por los apóstoles que Dios envió para iniciar desde el principio esa obra. Hay otros apóstoles en muchas partes; unos trabajan en una jurisdicción; otros en otra; cada uno de los que han sido enviados por el Señor, lo han sido directamente; y por lo tanto dice Pablo: no de hombre, ni por hombre; y por lo tanto, cada cual debe responder al Señor mismo por aquello que se le encomendó; y luego, cuando sea, de tanto en tanto, no hay un concilio cada semana, pero entonces, bueno, si surgió una situación específica, se reúnen los apóstoles a tratar en privado las cosas, para que los más nuevos no mueran; y por eso a veces hay que guardar distancia, para que no mueran, solamente para eso. Además de la iglesia con sus ancianos, también hay diáconos; eso ustedes ya lo saben; pero como los nuevos lo necesitan ver, vamos a Filipenses 1:1 y miremos lo que es una iglesia local ya madura; ha pasado un tiempo, han crecido, y ellos han trabajado, han madurado, y el Señor les ha dado fruto; entonces dice Filipenses 1:1: “Pablo”, ahí está, apóstol que fue llamado directamente, enviado, “y Timoteo”, que también es llamado apóstol, pero es colaborador en relación con Pablo, porque Timoteo fue introducido por Pablo en la obra; en la obra le llamó apóstol, pero siempre se pone “Pablo y Timoteo”, nunca “Timoteo y Pablo”; no es por orgullo, no es por hacerse el grande, sino porque fue a Pablo a quien el Señor encomendó la obra, y fue Pablo el que reconoció a Timoteo; “siervos de Jesucristo, a todos…”; entonces esa es la normalidad: “todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos”, los santos todos, no los que entienden bien, sino los santos, entiendan o no entiendan; si es un hermano, pertenece a la iglesia de la localidad, aunque no la entienda; los que la entienden, los incluyen; y dice: “con los obispos y diáconos”; entonces eso es lo normal que hay en una iglesia; los obispos y diáconos; entonces Pablo apóstol, le dice a su cooperador Timoteo, apóstol con Pablo, y le da instrucciones de como manejar el asunto de los ancianos; y eso está en 1ª a Timoteo, capítulo 3, donde habla de los requisitos para los ancianos; y vamos a verlos allí. Vamos a 1ª a Timoteo capítulo 3 que dice: “Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro, que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo”. Y luego le dice Pablo, adulto, a Timoteo que es un joven, pero un joven especial, en el versículo 8: “Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas, que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia. Y éstos también…”, y cuando dice: “también”, eso es explicando lo que venía hablando de los ancianos, y ahora viene y se lo aplica a los diáconos; o sea que la palabra “también” implica que esto es igual para los ancianos, que ahí está implícito; pero este “también” lo hace explícito: “sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, sí son irreprensibles. Las mujeres (porque también hay diaconisas en la iglesia, y también esposas de diáconos que cooperan con ellos) asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo. Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas. Porque los que ejerzan bien…”, así como habló de los que gobiernan bien; a veces no se hace bien, pero bueno, gracias a Dios, “…los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso y mucha confianza en la fe que es Cristo Jesús”. Entonces eso que dice en Filipenses, la iglesia, son todos los santos de Cristo que están en ese municipio, en esa aldea, en esa localidad, en esa ciudad; esos son los que pertenecen a la iglesia; y Dios va manifestando Su gobierno, la dirección de Su Espíritu en aquellos que trabajan por comisión de Dios, por capacitación de Dios, y que también presiden, y que también amonestan; a los cuales nos pide que los reconozcamos; así se van formando los ancianos y también los diáconos; sólo que no se empieza a ser anciano de un día para otro, ni diácono, sino como dice: sean sometidos a prueba primero; y si lo obtienen, ganan un grado honroso; entonces esa es la normalidad del Espíritu establecida de lo que es una iglesia. Podemos decir, volviendo a Hechos 13: “Había en la iglesia que estaba en Antioquía…”, y ahí menciona hermanos que tenían esos dones, incluso ministerios de enseñar y profetizar, “profetas y maestros”, y menciona cinco; esa es una iglesia normal; posiblemente esos hermanos que tenían estos dones y ministerios eran también los ancianos. De los ancianos, algunos gobiernan bien; y dentro de los que gobiernan bien, algunos tienen ese ministerio de la enseñanza y del kerigma profético, de la profecía; entonces son menos; no todos los ancianos enseñan y profetizan, pero son hermanos antiguos que han sido probados, que han sido rectos, que han puesto el hombro sin el menor interés, y cuyo fruto es conocido por aquellos que los conocen desde el principio; esos también son ancianos, y también gobiernan, y hay una diferencia entre gobierno y don. El don, como lo enseñaba nuestro hermano Arcadio el domingo, es irrevocable, el llamamiento es irrevocable; si el Señor le da a algún hermano el don de la enseñanza, que aparece allí en el Nuevo Testamento, cuando viene hablando de los dones, y dice: el que preside, el que enseña, el que exhorta, etc., ese es un don que Dios da; hay otros dones además de esos; y esos dones el Señor los da conociendo nuestras debilidades y faltas desde antes de la fundación del mundo, y no los quita, y el lugar para ejercitarlos es en medio de la iglesia; entonces cualquier hermano que tenga un don, y que sus pecados hayan sido perdonados, y esté reconciliado con el Señor, ese don donde va a ser ejercido, ¿dónde sino en medio de la iglesia? Ahora, gobierno es diferente de don, porque gobierno requiere unos requisitos más serios, que son los que acabamos de leer. Para gobernar se requiere más que don; entonces no es lo mismo gobierno que don. Muchas personas tienen don, pero su gobierno es limitado por su cola de paja, ¿me comprenden? Si yo estoy fallando y pecando, tengo cola de paja, aunque el Señor no me haya quitado el don; sin embargo, las personas adentro no se sienten como tan satisfechas, y como que no perciben la autoridad de la misma manera, porque no se trata sólo del don, sino del carácter de la persona; y entonces el gobierno requiere más que don. El gobierno requiere unos requisitos que están en la Biblia; y por eso no es tan fácil que se reconozcan de un día para otro ancianos. Muchos hermanos son muy queridos, y sirven en muchas cosas, pero en el misterio de la fe no están claros, no entienden bien las cosas esenciales de la Palabra; estoy diciendo esto con todo cariño, con toda delicadeza, hablando de los principios, sin que pongamos nombres, apellidos, ni cédulas, ¿amén, hermanos? Recibamos los principios para que el Espíritu pueda gobernarnos. Ahora dice: “Había en la iglesia…”, ya está la iglesia, es una iglesia normal que tenía a estos hermanos que eran profetas y maestros, que normalmente enseñaban y también profetizaban; habla de cinco y da sus nombres; y dice que ellos ministraban al Señor en cada localidad, y en esa localidad se reunían a buscar juntos al Señor, y hasta a ayunar; y en medio de ellos dijo el Espíritu Santo: “Apartadme…”; o sea que a partir de ese momento, estas personas que ya eran maestros y profetas, y que ejercían eso en medio de la iglesia, de esos cinco dos fueron separados por el Espíritu Santo; así como seguían al Señor muchas personas, pero Él pasó la noche entera orando, y escogió a doce, y sólo esos doce son los doce apóstoles del Cordero; este es el estricto sentido de en medio de todos los santos de los apóstoles; todos los santos son santos; no se menosprecia la santidad de ningún santo; no se menosprecia, sino que al contrario, se promueve su función; pero no todos los santos son ancianos, ni todos los santos son diáconos, ni todos los santos son apóstoles, aunque todos son santos, ¿ven? Pero el Señor dijo: Bernabé y Saulo; los separó para la obra; la obra es ya un trabajo extra-local, no solamente local; no es un trabajo solamente ahora en Antioquía, sino que es un trabajo donde el Señor mismo los escogió, los preparó y los envió; un envío directo de parte del Señor, que ellos sabían que no fue por hombres ni por medio de hombres; ellos van a responder a Dios; puede ser que los hombres no crean; si al propio Hijo de Dios no lo recibieron; “si a mí me rechazaron, a vosotros también los rechazarán, pero si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra”; cualquier enviado de Dios va a ser recibido y rechazado al mismo tiempo, como el mismo Señor Jesús que fue a la vez recibido y rechazado; sus enviados también; pero no todos son apóstoles; pregunta Pablo: ¿Son todos apóstoles? La respuesta es: no. También dice Santiago: “no os hagáis muchos maestros, sabiendo que recibiremos mayor condenación”. ¿Usted cree que es fácil estar al frente, sabiendo que a ti se te va a reclamar con mayor rigidez? Muchos dicen que preferirían estar sentados en la banca, porque se les va a exigir menos; pero de todas maneras el Señor reparte como Él quiere, y es una gran honra que el Señor conceda a algunas personas una responsabilidad y un ejercicio mayores; porque en la medida en que el Señor da autoridad, las exigencias son mayores, y las cargas son mayores. Sin embargo, aquí vemos que hay una distinción entre la iglesia y la obra, y segundo, entre los apóstoles y los otros ministros. Desde ese momento Bernabé y Saulo son llamados apóstoles; hasta aquí habían sido llamados maestros y profetas; pero desde aquí, cuando el Espíritu Santo los envió, habiéndolos escogido desde antes de la fundación del mundo, habiéndolos preparado para la función a la que los enviaba, luego el Espíritu Santo los envió por nombre propio; entonces en el capítulo 14, versículo 14, si ustedes quieren verlo, dice: “Cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo”; ahora ya son llamados “apóstoles” Bernabé y Pablo, porque fueron enviados. Entonces, noten, a la iglesia le da autoridad; el Señor se la encomienda a los ancianos que Él pone, y que llegan a ser reconocidos primeramente por los apóstoles; no los ponen los apóstoles cuando ellos quieren, sino que los ancianos van siendo evidenciados porque funcionan, “por sus frutos los conoceréis”; entonces los apóstoles piden a los santos que los reconozcan, y luego eventualmente se les reconoce con imposición de manos, y todo según sus funciones. No es la imposición de manos o el título lo que hace funcionar a alguien, no; es la función que le da el Espíritu, quien es quien revela a la conciencia de los más maduros en la región, y luego en su propia localidad, la que hace que sean reconocidos, porque los puso el Espíritu Santo. Nosotros no podemos poner al que a nosotros nos gusta, sino a los que el Señor pone. Luego dice acá, no sólo en este versículo, sino también un poco antes, pues había hablado en el verso 4, del mismo capítulo 14: “Y la gente de la ciudad estaba dividida: unos estaban con los judíos, y otros con los apóstoles”. Esos apóstoles eran Bernabé y Pablo, ¿ven? Cuando el Señor dice: Apartadme a Bernabé y a Pablo para la obra a que los he llamado, significa que el Señor le encargó la obra a Bernabé y Pablo; entonces esa obra está descrita aquí en los capítulos 13 y 14; ellos evangelizaban en distintos lugares, discipulaban a esos evangelizados, y fundaban iglesias, y reconocían a los ancianos, corregían lo deficiente, y hacían las cosas que están escritas, que son muchas más; pero que para ganar tiempo tengo que resumir bastante; y ese era el trabajo que les correspondía hacer en la obra a los que el Señor dijo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para esta obra. Entonces, en la localidad, el gobierno y la supervisión está con los ancianos que el Señor levanta; y en la región, Dios colocó la responsabilidad en los apóstoles que Él envió, que fueron los que hicieron el trabajo inicial, y lo continuaron dando entrada a los demás; son los que fueron enviados por el Espíritu Santo, que comenzaron de cero y que fundaron las iglesias; algunas no permanecieron, como pasó con Éfeso, que tuvo que ser quitado el candelero, y etc.; pero otras quedaron como Filadelfia; pero fueron los que el Señor envió, los que dieron el testimonio, los que pusieron el fundamento, los que establecieron los principios, los que fundaron las iglesias, reconocieron los ancianos, pidieron que las iglesias tuvieran los diáconos, la ofrenda para los santos pobres; o sea, la manera ordenada por los apóstoles en las iglesias. “Haced también vosotros de la manera que ordené en todas las iglesias de Galacia”, dice Pablo. Están las costumbres de los apóstoles, las instrucciones de los apóstoles, que son los que Dios envió primero; y después ese círculo va creciendo por colaboradores que también llegan a ser después, como Silvano y Timoteo; se llamaban apóstoles; entonces hay ese proceso. Hay una frase del Señor Jesús, que no la digo, sino hablando de principios, y sin nombres propios: “el que dirige”; así como en lo local hay los que presiden, el Señor Jesús dijo: “el que dirige como el más joven”; o sea que la instrucción para el que dirige es que se haga como el más joven, como si fuera igual a todos, pero le toca dirigir, porque el Señor dijo: el que dirige como el más joven. Entonces hay personas que presiden, personas que dirigen, personas que supervisan, personas que gobiernan de parte de Dios; ojalá lo hagan bien, porque a veces no se hace bien, pero existe, eso existe; es palabra de Dios; es de derecho divino; es Dios el que lo dice; por el Señor Jesús lo dijo. Así como hay el trabajo de la iglesia, bajo la supervisión y gobierno de los ancianos, con la ayuda administrativa de los diáconos, está el trabajo de todos los santos, pero bajo supervisión y gobierno en la localidad y en la obra; están también los que el Señor envió, y les cooperan los que también el Señor envió como cooperadores; por eso Pablo tenía como cooperador a Tito, y lo dejó en Creta, y le encargó incluso de nombrar ancianos al propio Tito; ni siquiera tenía que hacerlo Pablo; podía hacerlo Tito, si se lo encomendaba por el Espíritu Santo, Pablo. Entonces hay cosas que hacen los ancianos en la iglesia, con los santos, con los diáconos, y cosas que hacen los apóstoles con los cooperadores, con los obreros, con los que trabajan en la obra, que los hay apóstoles, que van primero, luego van de segundo los que cooperan, como Timoteo, por ejemplo, que estaba acompañando y ayudando; ellos son los que ayudan; son colaboradores dentro de la obra; entonces en la obra hay apóstoles, ancianos y jóvenes, y hay también cooperadores y cooperadoras en la obra; cooperadoras, hermanas que cooperan. Dentro de esa normalidad, hay reuniones que son propias de la iglesia, y reuniones que son propias de la obra; las normales de la iglesia son las de mutualidad, las de partir el pan, aunque la iglesia también evangeliza, la iglesia discipula, los santos parten el pan, los santos cuidan unos de los otros; hay reuniones de iglesia para disciplinar a alguien. Dice Pablo: “reuníos vosotros y mi espíritu, en el nombre del Señor Jesucristo, y el tal sea entregado a Satanás…”, y: “…para que aprendan a no blasfemar”; bueno, son cosas serias que son locales, aunque asesoradas por la obra; las jurisdicciones no deben violarse; lo que el Señor entregó a los ancianos de la iglesia en Éfeso, pues, es de la iglesia en Éfeso; la iglesia en Esmirna no tiene que meterse en los asuntos de la iglesia en Éfeso; allá es una jurisdicción aparte; la última instancia para los problemas internos, es la iglesia de la propia localidad. Entonces lo que es, por ejemplo, de Teusaquillo, es de Teusaquillo, no es de Puente Aranda, no es de Suba, no es de Ciudad Bolívar; y mucho menos de Chile; es de Teusaquillo; lo que es de Suba, es de Suba; lo que es de Ciudad Bolívar, es de Ciudad Bolívar. Hay que respetar cada localidad, no sobrepasarla; ¿por qué? Porque el Señor escogió a los que le van a dar cuenta por ese lugar allá; entonces ellos son los que están “manejando el taxi”; y si yo voy al lado del taxista, no voy a meterle la mano al timón, ni a meter el pie; yo tengo que dejar al taxista manejar de la mejor manera que él sabe; puede ser que tú seas mejor chofer, pero ahora tú no eres el taxista; después, cuando tú estés manejando tu carro, manéjalo de la mejor manera que tú sabes; y seguro que no vas a dejar que el taxista vaya a meterte el pie a la chancleta; deja a cada localidad lo mejor que sabe; ninguna localidad irrespete a otra. Eso es lo relativo al gobierno y a la supervisión; hay que respetar, porque es una jurisdicción distinta; o si no, va a ver “choque de trenes”. Y en la obra del Señor, también el Señor dijo así: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra que los he llamado; entonces el Señor separa a ciertas personas para una obra específica de ellos; cada obrero que es llamado tiene una parte en la obra del Señor. Una vez estudiamos allá en el barrio Pablo VI, en una reunión unida, si lo pueden repasar se los aconsejo, el tema de la obra de Dios en lo general, la obra del ministerio, que es la del cuerpo; la obra de cada uno, y la obra de otro. Vamos a ver esos versículos: la de Dios, la sabemos; la del cuerpo también la sabemos; pero la de cada uno hay que verla. Vamos al Evangelio de Marcos capítulo 13; dice el Señor en el verso 34 y en adelante así: “Es como…”; miren como es, es así: “Es como el hombre que yéndose lejos…”; ese es el Señor Jesús que subió a la diestra del Padre para que todos los enemigos le sean puestos por estrado de Sus pies; y abrió uno de los Sellos, y al primero que mandó fue al caballo blanco; el Espíritu Santo mandó a los apóstoles, envió a la Iglesia, y comenzó a cabalgar ese caballo del Evangelio; “dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos”; o sea que hay una autoridad dada por Dios, delegada a los siervos, dada por el Señor. Si nosotros realmente queremos sujetarnos al Señor, debemos respetar lo que Dios delega; no pensemos que estamos sujetos al Señor, porque algunos enfatizan su sujeción al Señor, pero la sujeción al Señor se reconoce cuando tú reconoces lo que Él delega. “El que a vosotros recibe, a mí me recibe; el que a vosotros rechaza, a mí me rechaza; y el que me rechaza a mí, rechaza al que me envió”; aún si recibe a un niño “en mi nombre, a mí me recibe”; pero entonces el Señor delega; y eso está aquí cuando dice: “dio autoridad a sus siervos”; y ahora miren la siguiente frase: “y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase”. Entonces noten que el Señor a cada uno le dio su obra; o sea que cada uno debe responder por aquello que le fue encomendado particularmente. Ustedes recuerdan, si quieren verlo conmigo como una ilustración tipológica en Cantar de los Cantares, y podemos ir allí hacia el final de Cantares al último capítulo; y dicen los versículos 11 y el 12, lo que ya es una posición distinta a la de cuando ella estaba al principio. Al principio, dice el 1:6, para que notemos la inmadurez del principio y la madurez del final. Al principio dice el capítulo 1, verso 6: “No reparéis en que soy morena, porque el sol me miró. Los hijos de mi madre se airaron contra mi; me pusieron a guardar las viñas; y mi viña, que era mía, no guardé”; o sea, ella todavía estaba empezando a amar al Señor, y claro, ella se sentía muy criticada, muy discriminada, porque ella era de raza negra; entonces prácticamente dice: no me discriminen, porque el sol me miró; y el sol de justicia es el Señor que miró a esta “negra” que los otros despreciaron; el Señor no la despreció, sino que se enamoró justamente de ella; entonces los otros se airaron con ella, y la forzaron a manejar las viñas de todos de una manera especial; me pusieron a guardar las viñas; pero no el Señor, sino los hijos de su madre; pero entonces dice aquí ella: “Y mi viña que era mía”, lo que se le había encomendado a ella, no guardó, por ponerse a ver cómo podía arreglar las cosas con sus hermanos; no sé. Ahora pasemos al capítulo 8; el capítulo 8 ya es el final; al principio de este cántico ella es nueva, y le pasa esto; pero después ella ha madurado a punta de golpes, y llega a los versos 11 y 12, que dicen así: “Salomón (que es el hijo de David, que es figura de Cristo) tuvo una viña en Baal-hamón”; nada menos; la viña es el cuerpo de Cristo en general; una viña; y ¿dónde estaba la viña? nada menos que en la multitud de Baal, que es Belzebú; o sea, en el mundo; “no te pido que los saques del mundo, sino que los guardes del mal; los he enviado al mundo”; ahí, en medio de Baal-hamón está la viña del hijo de David; esa es la Iglesia; y dice: “la cual entregó a guardas”; ahí está la delegación de autoridad; como dijo: negociad entre tanto que Yo vengo; la entregó a guardas esa viña en el mundo; pero miren lo que dice: “Cada uno…”, amados, cada uno, tú; por eso, hermano, a nadie se le prohíbe lo que debe hacer, sólo que no impida al otro lo que él debe hacer. Si hay la obra de cada uno, hay la obra de otro, que vamos a ver; si no, no habría cuidados; pero dice aquí: “cada uno de los cuales debía traer mil monedas de plata por su fruto”. Vemos que la viña es lo general, es el cuerpo de Cristo, la viña de Salomón, el hijo de David, en Baal-hamón; pero Él la entregó a guardas, y no le entregó lo mismo a todos; a ti te tocó esta parte, a ti te toca esta otra parte, a ti te toca esta jurisdicción, a ti te toca esta otra; a ti te toca esta localidad, a ti te toca esta otra; a ti te toca esta posición en la región, y a ti te toca esta otra, y así. Entonces dice: “cada uno”; ahora viene ella: “Mi viña, que es mía”; ella ahora honraba su ministerio, no a ella misma, sino lo del Señor que le había sido encomendado. “Mi viña, que es mía, está delante de mí;” ¿Ven la diferencia? Al principio, me pusieron a guardar las viñas mis hermanos airados, pero la viña que era mía, yo no guardé; pero ahora dice ella: “Mi viña, que es mía, está delante de mi”; yo tengo que responder; y no sólo yo, sino que cada uno va a responder; y por eso dice: “Las mil serán tuyas, oh Salomón”; o sea que la viña de Salomón es mil en una, y por eso hay muchos guardas, y a cada uno le toca su parte. Si son apóstoles, entonces dicen: nosotros iremos a la circuncisión; dicen Pedro, Juan y Santiago; y ustedes irán a los gentiles; nosotros trabajaremos aparte; si son apóstoles, se les había encomendado algo para empezar; entonces cada uno tiene su jurisdicción; sin son cooperadores de esos apóstoles, o de aquellos otros, entonces trabajan juntos en esa región. Si son apóstoles con comisión específica, tienen su jurisdicción específica. Pablo, no van a recibir tu testimonio en Jerusalén, pero Yo te envío lejos a los gentiles. Pablo, tú no te metas en Bitinia, pero tú, Pedro, escríbele a Bitinia y a Capadocia, ¿se dan cuenta? Esa es la obra de cada uno. Entonces veíamos en Marcos la obra de cada uno, y en Cantares la tipología de la obra de cada uno. Entonces, si hay la obra de cada uno, hay también la obra de otro (2ª Cor.10:13-16: “Pero nosotros no nos gloriaremos desmedidamente, sino conforme a la regla que Dios nos ha dado por medida, para llegar también hasta vosotros. Porque no nos hemos extralimitado, como si no llegásemos hasta vosotros, pues fuimos los primeros que llegamos a vosotros con el evangelio de Cristo. No nos gloriamos desmedidamente en trabajos ajenos, sino que esperamos que conforme crezca vuestra fe seremos muy engrandecidos entre vosotros, conforme a nuestra regla; y que anunciaremos el evangelio en los lugares más allá de vosotros, sin entrar en la obra de otro para gloriarnos en lo que ya estaba preparado”). Vamos también a 2ª a los Corintios; hay varios lugares aquí. Vamos a ir primero al capítulo 1; solamente algunos ejemplos; dice en el verso 15: “Con esta confianza quise ir primero a vosotros, para que tuvieseis una segunda gracia, y por vosotros pasar a Macedonia, y desde Macedonia venir otra vez a vosotros, y ser encaminado por vosotros a Judea”. Fue de Pablo que el Señor dijo: apartádmelo para la obra a que Yo le he llamado; él está moviéndose; el mismo Pablo se mueve por Macedonia, se mueve por Judea, se mueve por Acaya, y las iglesias inclusive lo encaminan; y dice: “Así que al proponerme esto (o sea, de andar en ese movimiento) usé quizá de ligereza? ¿O lo que pienso hacer, lo pienso según la carne, para que haya en mí Sí y No?”. Ahí nos damos cuenta y llegamos al verso 21 que dice: “Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones. Mas yo invoco a Dios por testigo sobre mi alma, que por ser indulgente con vosotros no he pasado todavía a Corinto. No que nos enseñoreemos de vuestra fe, sino que colaboramos para vuestro gozo, porque por la fe estáis firmes. Esto, pues, determiné…”; noten, al que le fue encomendado un trabajo, tiene que tomar sus determinaciones en la jurisdicción que le fue encomendada, y que viene llevando desde tiempo atrás; “determiné para conmigo, no ir otra vez a vosotros con tristeza. Porque si yo os contristo, ¿quién será luego el que me alegre, sino aquel a quien yo contristé?” En fin, hay muchos otros pasajes en esta carta, que es una carta muy preciosa. Voy a saltarme ahora al capítulo 7, llegando al verso 8. Pablo escribió una carta que produjo mucha tristeza e indignación incluso de algunos en Corinto, porque eran “duras”; entonces dice Pablo en el 7:8: “Porque aunque os contristé con la carta (y se refiere a la primera que es bastante dura, pero es inspirada por el Espíritu Santo), no me pesa, aunque entonces lo lamenté; porque veo que aquella carta, aunque por algún tiempo, os contristó. Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte (o sea, para que ellos no sufrieran pérdida, él tenía que arriesgarse a contristarlos); “pero la tristeza del mundo produce muerte. Porque he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios, ¡qué solicitud produjo en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué temor, qué ardiente afecto, qué celo, y qué vindicación! En todo os habéis mostrado limpios en el asunto. Así que, aunque os escribí, no fue por causa del que cometió el agravio, ni por causa del que lo padeció, sino para que se os hiciese manifiesta nuestra solicitud que tenemos por vosotros delante de Dios. Por esto hemos sido consolados en vuestra consolación; pero mucho más nos gozamos por el gozo de Tito, que haya sido confortado su espíritu por todos vosotros. Pues si de algo me he gloriado con él respecto de vosotros…”, y ahí sigue hablando de cosas y cosas y cosas; y en esta carta hay muchos pasajes. Si ustedes leen toda la carta 2ª a los Corintios, es una carta tan especial con respecto a las otras, porque las otras son bastante más doctrinales, en cambio en ésta se ve todo el vaso de barro, todo el conflicto, todos los sufrimientos; y en esa carta es donde Pablo dice que Dios nos ha puesto una norma, que no entramos en la obra de otro para gloriarnos en lo que estaba preparado; o sea, ¿qué quiere decir la obra de otro? Si el Señor envió a Pedro, Jacobo y Juan para con la circuncisión, Pablo puede cooperar con ellos, pero sin sobrepasar a Pedro, Jacobo y Juan; cooperar según ellos se lo soliciten, si quieren; pero aún el Señor le dice a Pablo: no te van a recibir en Jerusalén; Jerusalén no estaba preparada para el ministerio de Pablo; entonces el Señor lo mandó lejos, para con los gentiles; en cambio le prohibió a Pablo ir a Bitinia, y mandó a Pedro; la obra de cada uno, implica la obra de otro, en el caso de los que son apóstoles; a cada uno se le dio una viña, sin son apóstoles; pero si son cooperadores, están en la misma; entonces unos trabajan acá en equipo, otros trabajan allá, otros allá, en comunión unos con otros, se dan la diestra de comunión, se reconocen mutuamente, de tanto en tanto; eso sucedió después de 14 años de trabajar Pablo, que fue a conversar en privado con Jacobo, Cefas y Juan; no es una modalidad que se establece digamos que cada lunes vamos a reunirnos con Pedro, con Juan, no, no, no; Pablo no tiene que estar en aquello que no le fue encomendado; y cuando ameritara, y según el gobierno de la cabeza, entonces el Espíritu Santo le dice a Pablo: vaya con Bernabé; y él va, y “lleva consigo” a Tito; el Señor había dicho: Apartadme a Bernabé y a Saulo; y dijo: Vayan Pablo y Bernabé; pero Pablo llevó consigo a Tito; pero cuando Pedro, Jacobo y Juan le dieron la diestra de compañerismo, se la dieron a Pablo y a Bernabé, y no a Tito; no porque Tito no mereciera la diestra de compañerismo, sino porque Tito había sido incorporado por Pablo y Bernabé; pero el Señor había dicho: Bernabé y Pablo. Entonces por eso existen unas delicadezas, unos cuidados, y unos trabajos en cada jurisdicción. Entonces a nadie se le está imponiendo algo, o prohibiendo que haga su propia obra; si el Señor lo ha llamado directamente, hágalo de la mejor manera que sepa, de la mejor manera que pueda, ¿verdad? Haga lo mejor, lo apoyamos, nos alegramos por eso; pero cada uno debe tener la viña delante; es decir, ser responsable por aquello que se le ha encomendado. Procurar en lo de otros, si los otros te invitan; cooperar en lo que ellos permiten, pero sin sobrepasar las jurisdicciones ajenas. Yo no le quiero a decir a ustedes: ustedes tienen que hacerlo de ésta manera; sino: hágalo como usted quiera; pero yo debo hacerlo correctamente. Hay reuniones que son de la iglesia, y hay reuniones que son de la obra; por ejemplo: las reuniones que convocaba Pablo, las reuniones de enseñanza, la escuela de la obra en Éfeso, era lo que le había sido encomendado a él hacer; él era el responsable y el que dirigía lo que se le había encomendado que hiciera; entonces él lo hacía de la mejor manera; él podía pedirle el favor a alguien; podía decirle: Timoteo, quédate aquí y ayúdame en esto si quieres. Pero Apolo formaba otro equipo con Zenas; y Pablo le pidió a Apolo, pero Apolo nunca vino; entonces noten que Pablo trataba a Timoteo de una manera diferente que a Apolo, porque Apolo formaba un equipo con Zenas y otros, y de vez en cuando venía y se iba; como, por ejemplo, vienen los hermanos de Chile de vez en cuando a ayudarnos; pero el Señor les encomendó a los de Chile: Chile; y a los de Colombia: Colombia. Los de Chile pueden ayudar, pero hasta donde los encargados de Colombia lo soliciten, y sea provechoso, y no haga daño, y viceversa. Los de Chile a veces reciben a los hermanos, y hemos recibido cartas donde dicen: bueno, esta vez solamente los obreros de Chile van a enseñar; y con ello se da a entender que ningún otro de los que vaya va a enseñar; ¿por qué? Porque allá les fue encomendado a unas personas. Ninguno es modelo para el otro. Siempre que queremos imponer modelos, estamos enajenando lo que el Señor está haciendo en cada lugar, y entonces se forman confusiones; no. Si tú estás en una localidad, y a ti te fue encomendada esa localidad, a ti te toca hacer lo mejor que sepas, y decidir hasta qué punto sí y hasta qué punto no tú puedes admitir una ayuda, o mejor la difiere; o es muy grande, o es muy pequeña; eso le corresponde decidirlo a ti que fuiste enviado. Incluso a cada iglesia local le corresponde la responsabilidad de probar los que dicen ser apóstoles. El Señor le dice a la iglesia en Éfeso, que tenía a favor de la iglesia el que había probado a los que se decían ser apóstoles y los había hallado mentirosos y no lo eran. No estoy diciendo que no lo sean otras personas, pero lo que les estoy recordando es que es la responsabilidad de cada localidad, la que sabe a qué apóstoles y obreros convida, y a cuáles no. Si tú no eres convidado, es mejor ir como un hermano, pero no vamos a imponer nada; hay que respetar a cada localidad. Si ellos te invitan, hasta donde ellos te invitan tú puedes cooperar con ellos; si Dios te dio algo para ellos, y ellos te reciben, reciben al Señor; pero si te dio algo para ellos, y ellos no te quieren, no reciben lo que es del Señor, pero a ellos les toca probar; la iglesia es la que prueba a los apóstoles, y a los profetas, y a los espíritus. No creáis a todo espíritu, probadlos; ¿en qué espíritu están las personas o el grupo? No siempre se está en un espíritu puro. Y si aún los profetas profetizan, deben hacerlo dos o tres, y la iglesia no se lo tiene que tragar crudo; la Biblia dice: “los profetas hablen dos o tres, y los demás (o sea, la iglesia) juzguen”, no en un espíritu prevenido, no, sino juzgar según el Espíritu. A veces están en el Espíritu del Señor; el Señor dice: mis ovejas conocen mi voz y me siguen, pero no seguirán a los extraños, porque no conocen la voz de los extraños. Cuando hay algo que es de Dios, hay “luz verde”; y cuando hay algo que sí es de Dios, pero mezclado con algún desequilibrio, los cuidados deben darse; ¿por qué? Porque si no la iglesia se convertiría en un auditorio privado de un apóstol. La iglesia en Teusaquillo no es un auditorio privado del hermano Gino; es la iglesia del Señor Jesucristo; si el hermano fulano o el hermano sutano es anciano en esa localidad, si el Señor los puso, les toca a ellos ayudar a la iglesia; pero la iglesia es del Señor; la iglesia es la que determina a quienes invita y a quienes no; entonces no podemos invitar personas por encima o por detrás de la iglesia, ni mucho menos en cuanto a la obra por encima o por detrás de los que Dios puso; ellos son a quienes Dios les dijo: a ti te toca Bitinia, a ti te toca Macedonia, a ti te toca tal; a veces nosotros en nuestra ingenuidad e inclusividad hemos abierto la puerta demasiado, y luego se tardan hasta uno o dos años en repararse los problemas; así que en cuanto a localidad, cada localidad debe ejercer su cuidado; y esa localidad tiene su jurisdicción, tiene su supervisión y tiene su gobierno; además tiene su tipo de relación con los de otras ciudades. Y a la vez, en la región en donde el Señor ha puesto obreros, esa responsabilidad está en manos de esos obreros; especialmente los apóstoles; ellos son los que manejan las cosas, porque a ellos fue que se les dijo: la obra a que los he enviado; Él dio a cada uno su obra, a cada guarda dio su viña; entonces por eso dice Pablo: procuré no entrar en la obra de otro para no edificar sobre fundamento ajeno. Si es apóstol, tiene que poner fundamento; entonces tiene que poner fundamentos donde el Señor le abrió la puerta; pero si voy a un lugar donde otros habían llegado primero, los otros no pueden llegar a darles un codazo, y decirles: así no se hacen las cosas, ahora yo agarro el taxi, usted no maneja el taxi. Haz tu parte donde Dios te encamina, donde el Señor te guió; ahí hazla de la mejor manera, como dice la Escritura; eso está en Jeremías: arad para vosotros mismos campo, y no sembréis entre espinos, ¿amén? (Continúa con ciertas consideraciones y disposiciones en cierta jurisdicción particular, de interés solamente en esa jurisdicción). Gino Iafrancesco V., 10-IX-2010, Teusaquillo.

LOS OBREROS DE LA VIÑA

Por Gino Iafrancesco V. - 28 de Marzo, 2012, 14:07, Categoría: General

(33) LOS OBREROS DE LA VIÑA. EL MISTERIO DEL REINO DE DIOS (33). LOS OBREROS DE LA VIÑA. Localidad de Teusaquillo. (6 de agosto de 2005). (Gino Iafrancesco V.). Querido Padre: Gracias por el Señor Jesús por medio de quien estamos delante de Ti, te agradecemos que nos hayas conservado hasta hoy la vida y que nos continúes dando oportunidades en esta tierra, concédenos Señor acercarnos a Ti y a tu Palabra, ten a bien Señor, por tu Santo Espíritu, hablarnos una vez más, concede a nuestro corazón atenderte a Ti Señor, no te canses de llamarnos y encaminarnos y reprendernos si es necesario, Señor. Ayúdanos a estar contigo. Gracias porque podemos dejarlo todo en tus manos, concédenos desaparecer mientras miramos a Ti para que Tú nos puedas hablar Señor, nos puedas dar vida, conducirnos. En el nombre del Señor Jesús. Amén. Hermanos, la parábola que vamos a considerar, Dios mediante, esta noche, no se encuentra sino en Mateo; ni Marcos, ni Lucas, ni Juan, ni tampoco el llamado evangelio de Tomás, la mencionan, solamente la menciona Mateo. Entonces vamos al libro del evangelio según Mateo y vamos a mirar el capítulo 20, los primeros 16 versículos que habla de los obreros de la viña. Mateo capítulo 20, versículos 1 al 16. Voy a hacer una primera lectura de corrido para que, con la ayuda del Señor, recibamos la primera impresión y hacer un pequeño comentario de crítica textual que es necesario hacer al principio para que toda la parábola tenga una mayor riqueza. Mateo 20:1: “Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña. Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados; y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron. Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo. Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados? Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. El les dijo: Id también vosotros a la viña.” Esa frase: “y recibiréis lo que sea justo”, es un agregado de algunos manuscritos posteriores, no se encuentra en los manuscritos más antiguos, ni tampoco en las menciones antiguas del latín, ni el copto, ni de otros idiomas antiguos, fue agregada porque en un verso anterior si aparece, entonces algún escriba pensó: aquí como que le faltó a Mateo decir lo mismo que había dicho antes, y agregó esto, y algunos manuscritos lo copiaron y entonces los manuscritos tardíos contienen esa frase, pero realmente cuando tú vas al texto griego, el verso 7 termina ahí: “Id también vosotros a la viña” y esto es significativo, como vamos a verlo después, Dios mediante, en la parte exegética. “Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros. Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario. Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia, diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día. El, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti. ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú mal ojo, porque yo soy bueno?” La palabra que aquí se tradujo envidia es mal ojo u ojo malo. “Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros.” Esa frase: “porque muchos son llamados, más pocos escogidos”. También es acrecentada en manuscritos tardíos, pero no está en los manuscritos más antiguos, ni en las traducciones más antiguas, entonces fue una explicación de algún escriba que quiso registrar esto. Bueno hermanos, hasta aquí la parábola leída. Vamos a considerar, con la ayuda del Señor, esto que en la historia de la exégesis cristiana es considerada la segunda en dificultad, después de la del mayordomo infiel; la del mayordomo infiel es considerada la más complicada de interpretar y ésta también, después de aquella, es considerada una de las más difíciles de entender, porque ustedes saben que hay distintas escuelas y a veces uno se acerca a la parábola del Señor con esas escuelas y las cosas como que no encajan con el pensamiento de las escuelas. Los reformados que hablan de la sola gracia, no entienden eso de cómo es que se paga un denario. Lutero interpretaba y otros con él, que no se refería a la venida del Señor, sino a los bienes temporales que recibimos en esta vida y otros que sí hablan del denario, lo toman como si fuese la salvación y confunden la salvación con el reino, de manera que esta parábola ha requerido un largo parto de casi 19 siglos para que, poco a poco, pueda ir siendo mejor entendida. Lógicamente que todos nosotros somos deudores y estamos sobre los hombros del resto de la iglesia que nos antecede en este proceso de tratar de entenderle al Señor, lo que el Señor nos quiere decir y aunque somos deudores a ellos, y estamos en los últimos tiempos tampoco pretendemos decir la última palabra, pero por lo menos estamos sobre los hombros de otros, ¿amén? esperamos que otros que vienen, si es que hay tiempo, estén sobre los hombros de los que anteceden. Desde el comienzo nos damos cuenta que la parábola no es una parábola aislada, sino que está en un contexto, vale la pena ver ese contexto porque la parábola comienza con la palabra “Porque”, quiere decir que el Señor va a explicar algo que había dicho antes, o sea que el contexto inmediato de la parábola comienza desde antes. Fíjense que hablando del joven rico, porque el joven rico venía a preguntar qué era necesario hacer para heredar la vida eterna y el Señor le dijo: -Bueno, tú conoces los mandamientos-, ustedes conocen toda la historia, dijo: todo esto he hecho desde mi juventud, y el Señor le dijo: -una cosa te falta, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres y tendrás tesoro en los cielos-1, entonces el Señor estaba hablando en el contexto del reino, no sólo de la salvación, sino del reino y en ese contexto es que Pedro hace una pregunta; puede ser que sea sólo de Pedro o que Pedro sea el portavoz de una inquietud general de los apóstoles o de una buena parte de ellos, o de una buena parte de las personas. Acordémonos que cuando vino el Señor Jesús, El vino bajo la ley y en aquel tiempo los judíos estaban bajo la ley de Moisés, recién el Señor Jesús estaba introduciendo el nuevo pacto. ¿Amén? Entonces, los primeros obreros estaban bajo la bandera del legalismo, bajo la bandera del mérito humano, bajo la bandera del comercio; te doy tanto por tanto y esto merece tanto, se espera que al final del negocio las cosas estén en otro espíritu, un espíritu de gracia, no en un espíritu de comercio, de legalismo, sino en un espíritu de gracia, de la soberana gracia de Dios. Miren como empieza del verso 27 del capítulo anterior, para ver el contexto. Estamos ahora en el capítulo 19 de Mateo desde el verso 27: “Entonces respondiendo Pedro”, ese entonces es a lo que el Señor le dijo a este joven rico. “Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros”, él no, él no te siguió, él se fue, él amó sus propiedades, pero nosotros sí, nosotros si pagamos el precio, nosotros tomamos la cruz, nosotros si luchamos para ser de los vencedores, nosotros sí, entonces dice: “He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué pues, tendremos?” es decir, por esta inversión, ¿cuánto da la cosecha? Entonces Pedro estaba bajo la égida del legalismo judaico, ¿se dan cuenta? Y el Señor claro, El es justo, pero es más que justo, El es también bondadoso, lleno de gracia, pero aquí Pedro está hablando de que hemos puesto esto y ¿qué vamos a tener? Entonces el Señor le dice, a todos, ya no solo a Pedro: “De cierto os digo que en la regeneración,” aquí esta palabra “regeneración”, no se refiere al nuevo nacimiento, sino al nuevo nacimiento incluido el alma y el cuerpo, es decir, la resurrección. Hay dos aplicaciones de la palabra “regeneración”, comienza por el espíritu, pero continúa pasando a nuestra alma y también a nuestro cuerpo. El propósito de que nuestro espíritu sea regenerado es también que nuestra alma lo sea y también el cuerpo; la vida de Dios comienza en el espíritu, el lugar santísimo, el río de Dios comienza a salir hacia el lugar santo y hacia el atrio y a llenar las naciones, y toda alma que entre en ese río del Espíritu, vivirá, entonces la regeneración que comienza en el espíritu, tiene la intención de llegar con su efecto pleno hasta el cuerpo, entonces aquí la palabra regeneración en este contexto, incluye la resurrección del cuerpo, por eso dice: “en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente” cuando hemos resucitado y comienza el reino, “se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel”2. Aquí el Señor hizo la promesa y por eso usted ve que cada tribu tiene su piedra y cada apóstol tiene su piedra y a través de la piedra se conoce que tribu le tocaría a cada apóstol, por lo menos a través de las tribus se asocian las tribus con los apóstoles. -En la regeneración, vosotros que me habéis seguido, también os sentaréis sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel- Aquí lógicamente que está Matías en lugar de Judas Iscariote. “Y cualquiera”, ahora no sólo ustedes doce, sino cualquiera “que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna”. Aquí cuando dice: heredará la vida eterna, es decir la vida eterna como herencia, ya tenemos vida eterna por la fe, pero la vida eterna como herencia, como le había preguntado anteriormente el joven rico, ¿qué debo hacer para tener la vida eterna? Sabemos que el inicio de la vida eterna viene por la fe, pero una cosa es creer y otra cosa es renunciar a casas, hermanos, padres hijos etc. por Su nombre. Entonces dice: “recibirá cien veces más”, eso es aquí, ¿verdad? “y heredará la vida eterna”. Noten: “Pero”. Aquí el Señor dijo: “Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, serán primeros”. O sea, muchos de los que comenzaron, al final no serán los primeros, estarán allí, pero no serán los primeros y otros de los que fueron los postreros como los de la hora undécima, los últimos que el Señor llamó, llegarían a ser primeros y tendrían un trabajo que el Señor valoraría y que el Señor no sólo recompensaría sino que añadiría gracia a la recompensa; eso es algo que tenemos que aprender también, cuando estamos tratando el asunto del reino, porque hemos visto que la salvación es por fe y que el galardón es por obra, pero tenemos que ver también junto con eso y para eso está esta parábola que aún en el galardón, el Señor es soberano, puede acrecentar según su bondad, lo que a Él le place al galardón de las personas, porque Él es soberano y tiene que tratar con la raiz legalista de nuestra envidia. ¿Amén? Hay algo en el ser humano que tiene que ser tratado y aquí con esta parábola el Señor lo trata. Pero vamos poco a poco, aquí nos damos cuenta que en el verso 30 el Señor dijo: “Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros. Porque” ese porque es para explicar esa frase: muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros, al final de la parábola de los obreros de la viña, en el capítulo 20, verso 16, dice: “Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros” , noten que el verso 19:30 dice lo mismo que el 20:16, sólo que el 20:16, dice: “Así”, quiere decir que esta parábola es para explicar lo que acaba de decir en el capítulo 19, el objetivo es precisamente explicar eso. Entonces. ahora si entremos en la explicación, eso era para entender lo que dice aquí: “Porque”, todo esto que dijimos del contexto es porque: “porque el reino de los cielos”, aquí está hablando del reino de los cielos, vamos a ubicar esta parábola junto con todas las demás que hablan del reino de los cielos, aquí no está hablando sólo de la salvación por la fe, está hablando del reino de los cielos, ya como eso se ha tratado, no voy a detenerme aquí, sólo llamo la atención, es una más de las parábolas que esclarece otro aspecto del reino de los cielos. Dice: “es semejante a un hombre, padre de familia,” aquí podemos representar al Señor mismo, a Dios mismo, Dios mismo es este padre de familia que se hizo hombre, “que salió por la mañana a contratar obreros para su viña”. Aquí aparece la palabra “viña”, que es una palabra muy importante. Siempre el Señor considera su trabajo en la tierra aún con Israel, después con la iglesia, como con una viña. Ustedes recuerdan Isaías capítulo 5, los primeros siete versos nos hablan de esa viña, como Dios consideraba a Israel como una viña, inicialmente Israel. Vamos a Isaías capítulo 5 desde el verso 1 hasta el 7. El Señor le habla así a Israel: “Ahora cantaré por mi amado”. Aquí está hablando Isaías, ese amado es el Señor, Yahvheh, “el cantar de mi amado a su viña”, o sea el pueblo del Señor, tanto Israel en el antiguo como la iglesia en el nuevo, es la viña del Señor. “Tenía mi amado una viña en una ladera fértil. La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas; había edificado en medio de ella una torre, y hecho también en ella un lagar, y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres”, o sea esas uvitas de mala calidad, que no era lo que se esperaba de una viña, uvas silvestres, es decir, no la vida nueva, sino la vieja, la natural. “Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá”, o sea, ustedes que han visto lo que ha pasado con Jerusalén, con Judá, “juzgad ahora entre mi y mi viña. ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres? Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña:” El Señor la reconoce como suya, pero dice lo que va a hacer, va a tener que barrer con ella, porque es una cosa totalmente natural y tiene que empezar de nuevo y para empezar de nuevo, tiene que barrer primero, luego a trabajar. Por eso dice aquí: “Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña: Le quitaré su vallado, y será consumida; aportillaré su cerca, y será hollada. Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aún a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella”. ¿Por qué el Señor tomó esa posición? Porque El no puede respaldar lo que tiene un origen errado, tiene que cortar de raíz para después volver a empezar de nuevo. Aquí está anotando el Señor lo que va a hacer con Israel y lo que sucedió después cuando vino Nabucodonosor y todo eso, y recién después con la vuelta del cautiverio, al retorno, ahí empezó el Señor otra vez a trabajar, ¿ven? “Ciertamente la viña de Yahveh Sabaot es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor”. El Señor no reconoció esa planta, es una planta de malos frutos, hay que cortarla para poner una que de buenos frutos. Entonces aquí Israel era su viña. En Cantar de los Cantares aparece varias veces la viña y aparece la viña en distintas etapas que ahora vamos a ver, distintas horas del llamamiento a trabajar en la viña. Vamos al Cantar de los Cantares; la primera mención de la viña, está en el capítulo 1 versículo 6 al final, dice ella cuando era nueva, cuando estaba apenas comenzando en los caminos del Señor, lo amaba y él la amaba a ella, pero ella todavía no caminaba con él, ni discernía. Entonces dice: “Me pusieron a guardar las viñas; y mi viña que era mía, no guardé.” Esa es la primera mención de la viña, o sea, no le puso cuidado a la viña, no la guardó para nada. Ya en el capítulo 2, ya está trabajando con la viña, pero deja que las zorras la dañen; las zorras son esas astucias, esas cosas que hacemos en el hombre natural, no hacemos en el espíritu, sino en nuestra propia astucia, eso es lo que representan las zorras. Capítulo 2 versículo 15, dice el Señor: “Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; porque nuestras viñas están en cierne”. O sea, ya las uvas ya están produciendo y ahí cuando ya empiezan a aparecer esos racimos, ahí mismo vienen las zorras que no quieren que esas uvas sean para el Señor, sino que las zorras las quieren para ellas. Entonces ahora hay que cazar las zorras, volverse cazador de astucias. Después pasamos un poco más adelante al capítulo 7, ya ella ha madurado y en el versículo 12, lo leo desde el 10 porque ustedes ya conocen el asunto de cómo ella primero decía: “Mi amado es mío y yo soy de mi amado”, como ella fue descentrándose de los intereses de ella y se centró en los del Señor. Ahora dice ella desde el 7:10: “Yo soy de mi amado, y conmigo tiene su contentamiento. Ven, oh amado mío, salgamos al campo,” ahora es ella, primero le decía: ve a trabajar en la viña, no, no cuidó su viña, ¡como ha madurado al final!, ya en la última página, ahora es ella la que le dice a él, esa es la oración de intercesión con la iglesia. “Salgamos al campo, moremos en las aldeas. Levantémonos de mañana a las viñas; veamos si brotan las vides, si están en cierne, si han florecido los granados, allí te daré mis amores”3. A ella al principio no le importaba nada de la viña, ahora le importa, es en la viña que ella le quiere dar sus amores y lo último que ella dice, ya estamos en el capítulo 8 desde el verso 11 y el 12, ya terminando este libro, como una síntesis del cantar, Salomón, hijo de David que es tipología de Cristo, dice: “Salomón tuvo una viña en Baal-hamón,” Baal-hamón quiere decir la multitud de baales, o sea, el mundo, el hijo de David, plantó una viña en el mundo y dice: “la cual entregó a guardas”, o sea, él encomendó personas, esos guardas son los que deben trabajar en la viña, deben guardar que las zorras no se la coman, ni los ladrones, y ni siquiera los gusanos, ni la maleza, tienen que trabajar en la viña, son los guardas, ¿verdad? “Cada uno de los cuales debía traer mil monedas de plata por su fruto.”, es decir, el equivalente a mil monedas de plata como fruto de la viña, ese fruto de la viña iba a producir plata, o sea, es el fruto de la redención, esto debe producir la viña. Y ahora, miren lo que dice ella, miren qué diferencia. Al principio dijo: “Me pusieron a guardar las viñas y la viña que era mía, no guardé”4. Ahora, miren después de la maduración dolorosa de parte del Señor, ahora dice así: “Mi viña, que es mía, está delante de mí;”5 ¡qué diferencia! “Está delante de mí”, las mil, o sea, las mil monedas que hay que traer por esa viña. “Las mil serán tuyas, oh Salomón, y doscientas para los que guardan su fruto”, es decir que las viñas producían mil doscientas monedas de plata, 1/6 era para los trabajadores y 5/6 eran para el capital, el capital era 1000 y el trabajo de los guardas era 200, vemos ahí los distintos niveles de la viña; vemos la viña descuidada totalmente al principio, luego la vemos cuidadita pero con algunas zorritas allí comiéndose las uvas, y ahora la vemos aquí trabajando en la viña y produciendo el fruto. ¿Amén? Ahora, lo mismo vamos a ver aquí en Mateo. Vamos a Mateo capítulo 20: “salió por la mañana a contratar obreros para su viña.” La viña es el pueblo del Señor y habla de contratar porque era que Pedro le había dicho: “Señor, nosotros lo hemos dejado todo, ¿qué pues, tendremos?”6 Es decir, nosotros ponemos esto y ¿Tú que pones? Entonces el Señor le dijo que iba a poner algo, y al principio aparece la palabra “contratar”, “convenir”, “llegar a un acuerdo”, al final ya no se habla así y ese espíritu de legalismo, ese espíritu de comercio, al final de la parábola no se menciona, al principio se menciona, es decir, al principio del servicio uno sirve por legalismo, por ganancia, después sirve solamente porque nos vamos pareciendo al Señor, no por querer ganar recompensa, aunque la recompensa vendrá no nos interesa la recompensa, nos interesa más llegar a ser como es el Señor. ¿Amén? Entonces dice aquí en el verso 2: “Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña”. Son enviados, son los apóstoles del principio, ahí está Pedro porque Pedro le está diciendo: “nosotros lo hemos dejado todo, te hemos seguido”, entonces estos son los primeros obreros, los de la madrugada, los obreros de las 6 de la mañana cuando recién está saliendo el sol, o sea, cuando está comenzando la era de la iglesia, pero fíjense que al principio la iglesia está bajo el régimen de la ley y hasta está saliendo apenas de la ley, estaban saliendo de ese ambiente legalista y empezando a entrar, ¿verdad? Continua en el verso 3: “Saliendo cerca de la hora tercera”, o sea, la hora tercera son las 9 de la mañana, acuérdense que las horas comienzan cuando sale el sol y termina cuando se pone el sol, es decir, más o menos doce horas, claro que en verano eran 14 horas, casi 15 y en invierno eran 9 horas y un poquito, pero digamos el promedio eran 12 horas, de la salida del sol, a la puesta del sol, entonces cuando aparecía la primera estrella se acababa el día y comenzaba la tarde del siguiente día, ¿verdad? Entonces dice aquí: “Saliendo cerca de la hora tercera”, ¿por qué? porque a la madrugada era la hora primera, es decir, las 6 de la mañana sería la hora primera, la hora tercera son las nueve de la mañana, “del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados”; o sea, estar sin trabajar en la viña del Señor es estar desocupado, perdiendo el tiempo, ocupando el tiempo en cosas sin sentido, cosas que no tendrán ningún fruto; si no se está sirviendo al Señor en la viña se está desocupado u ocupado en tonterías, como dice por Habacuc: “en vano se afanaron las naciones, para el fuego trabajaron”, ¿por qué? “porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria del Señor.”7 Luego dice en el verso 4: “Y les dijo: Id también vosotros a mi viña,” ahora noten la palabra: “y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron”. Lo primero fue un convenio, o sea, algo comercial, hasta que llegaron a un acuerdo. Realmente en aquella época el salario del trabajo del día, un denario era un salario liberal, generalmente se pagaba un poquito menos de un denario y la persona que pagaba un denario para un soldado, para un obrero, se consideraba en la época antigua un salario bueno para el día. De la palabra denario viene la palabra dinero. Entonces les dijo: “Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo”. Noten: los primeros dice: los envió a su viña, ya aparece la palabra “enviar” de una manera bien notoria, claro que también los envió, pero ya no mencionó la palabra “enviar”, son apóstoles de una categoría diferente, los primeros son fundamento, los otros ya son edificadores del cuerpo, trabajadores de la viña. “Y ellos fueron”, noten: ahí ya no hubo ningún convenio con ellos; ellos confiaron en la justicia de él, no fue una cosa tan exacta. Bueno, nosotros lo hemos dejado todo ¿y qué vamos a tener? Esa fue una cosa bien definida, ya no, a medida que pasa el tiempo y el Señor va llamando, la iglesia tiene que ir madurando, y dice: “y os daré lo que sea justo”. El Señor hará justicia, sólo que el Señor no sólo es justo, sino que Él también es bueno, su gracia es soberana y ese es otro aspecto que tenemos que reconocer del Señor para que nosotros, que estamos entendiendo el reino no caigamos en legalismo, no caigamos en comercio con Dios. ¿Amén? Verso 5: “Salió otra vez”, o sea, éstos de las 9 de la mañana, eran como decir el período patrístico, después del período apostólico viene el período patrístico, dice: “Salió otra vez cerca de las horas sexta”, o sea, eso era a mediodía, el período medieval “y novena,” o sea, a las tres de la tarde, o sea, el período de la reforma, períodos diferentes en el trabajo de la viña del Señor, la era apostólica, la era patrística, la era medieval, escolástica y la era de la reforma. Ahora, la hora sexta es mediodía, la hora novena, la hora nona cuando murió el Señor eran las 3 de la tarde, traducido a nuestro horario actual. Y dice, miren como habló primero, primero habló así: convino con los obreros en un denario al día, ya ahora lo hace más simple: “y os daré lo que sea justo”, ahora simplemente hizo lo mismo, lo dio a entender, pero ellos fueron a trabajar, aunque sea tarde, ya sobre los hombros del trabajo de todos los demás, ellos no tuvieron que empezar nada, como dijo el Señor: “Otros trabajaron y ustedes entran en su labor”8, dijo en otro contexto. Verso 6: “Y saliendo”, o sea, el Señor siempre está llamando personas a la viña, el Señor está interesado en que la viña, trabaje y produzca lo que tiene que producir, tiene que producirse algo al final de la viña. La Biblia habla de un principio del negocio y habla de un fin del negocio. Vamos a mirar esto en Eclesiastés capítulo 7, versículo 8, la primera parte, dice: “Mejor es el fin del negocio que su principio”, o sea, el Señor dice que mejor el fin del negocio que su principio, claro, ¿cuál es el principio? Invertir para sembrar, para trabajar, para arreglar, para poner insumos, etc., pero ¿cuál es el fin del negocio? Recuperar el fruto y venderlo y tener las 1000 piezas de plata, ese es el fin del negocio, o sea que el fin del negocio es mejor que el principio. El Señor tiene obreros que contrata para el principio que son primeros, no todos los primeros, pero algunos de los primeros llegarán a ser postreros y el Señor se reservó algunos de los postreros que llegarán a ser primeros, se reservó el Señor obreros para la época apostólica, para la época patrística, para la época medieval, para la época de la reforma y para la época del fin. La hora undécima, es una hora antes de las seis, es decir, las 5 de la tarde, es la última hora pero es la hora del fin del negocio, es la hora de la cosecha, es la hora por la cual todo lo demás se trabajó, todos trabajaron para esta hora, fíjense los patriarcas trabajaron para el fin; Moisés, Josué, los jueces, los reyes, los profetas trabajaron para el fin; los apóstoles del principio trabajaron para el fin, los llamados padres de la iglesia, los escolásticos, los reformadores, los grandes misioneros trabajaron para el fin, pero ¿a qué generación le tocó el fin? A la de la hora undécima, la última generación, por eso quiero animar a los jóvenes, hermanos y hermanas, vean el privilegio de haber sido reservados para la generación del fin. Los postreros serán primeros. ¿Saben cuál es la recompensa más alta que se promete a las iglesias, a la última de las iglesias? A la iglesia en Laodicea se le promete una recompensa que a ninguna otra se le promete, tú vas a Apocalipsis, comparas las recompensas, todas son muy buenas, pero a la última dice: los que vencieren, o sea, los que vencieren la condición final de Laodicea, ese espíritu mercantilista, soy rico, no tengo necesidad de nada, los que vencieren la prueba final, el lazo, que dijo el Señor Jesús que vendría como un lazo, ese afán de las riquezas, ese afán del consumismo; “los que vencieren les daré que se sienten conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me sentado con mi Padre en mi trono”9, a ningún otro se le prometió eso, sino a los finales, ¿qué les parece? “El fin del negocio es mejor que su principio.” ¿Amén? Entonces ahora llega la hora undécima: “Saliendo cerca de la hora undécima”, o sea, alrededor de las 5 de la tarde, un poquito antes, todavía no eran las 5, pero eran como las 4 o las 4 y media, a esa hora quién se va a poner a trabajar, pero el Señor tiene interés en su viña y tiene interés en ellos. ¿Qué pasa si esos hombres se quedan sin trabajar? ¿Qué van a llevar a su casa, qué va a comer su esposa, sus hijos? ¿se dan cuenta? Entonces él contrató a los desocupados. A veces decimos: Señor, ¿por qué será que no me está saliendo ningún trabajo? Se me cierran las puertas por aquí, se me cierran por acá, el mundo no lo está ocupando, pero el Señor sí tiene interés en ocuparlo, pero hermano, si las puertas se le han cerrado ¿no será que el Señor lo está llamando como obrero de la hora undécima? Dice: “Saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados;” perdiendo el tiempo, viviendo sin sentido en la vida, “y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados? Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado”. Es decir, no le servimos a nadie, ni al mundo, ni faraón quiere que le hagamos ladrillos, ¡gracias a Dios! Esa no es una mala señal. “El les dijo: Id también vosotros a la viña” y ahí está el punto. Esa frase que dice: “y recibiréis lo que sea justo”, fue agregada por escribas posteriores, no está en los manuscritos antiguos. A los primeros les habló con todo detalle, hizo un convenio, bueno, un denario, con los otros les habló que van a confiar en la justicia, ellos pensaron, a mi me dará tres cuartos, a mí me dará medio denario porque sólo trabajé mediodía; yo trabajé desde las tres puede ser que me dé un cuarto de denario y aquí a estos últimos no les dijo nada, simplemente: “Id también vosotros a la viña” y ellos fueron a la viña, fueron en el espíritu del final del negocio, en un espíritu de gracia, ellos iban a ganar poco, pero no dijeron, ¿qué voy a ganar? Mejor me quedo sin hacer nada, a última hora, ¡todo lo que hicieron los apóstoles!, yo ya me convertí muy tarde, yo ya ¿que voy a hacer? ¡No, no!, claro que tú conoces que el Señor es justo, pero además de ser justo es bueno, El no solo es justo, El es bueno ¿ven? Verso 8: “Cuando llegó la noche,” porque el Señor cumple sus propias leyes. Vamos a ver esas leyes del Señor en Levítico 19, versículo 13, la parte b y esto hay que aprenderlo aquí en esta tierra antes de irnos para la gloria, primero dice: “No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás” y la parte b) “No retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana”. Hoy es muy común, claro, un fin de semana, no le pagan el viernes por ahí le pagan el martes y hacen negocio esos días, compran y venden, cambian dinero, pero el Señor prohibe retener el salario, el salario hay que pagarlo cuando apareció la primera estrellita, ahí, al anochecer, por eso dice ahí en el verso 13: “No retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana” y Deuteronomio 24:15, allí también el Señor da esa ley que El mismo cumple, porque El no da una ley que El no cumpla: “En su día le darás su jornal”, no hay que hacer esperar a la persona a quien se le debe, hay que pagar esa misma noche, ni siquiera hay que esperar que oscurezca, tan pronto como aparece la primera estrella ahí hay que pagar, “En su día le darás su jornal, y no se podrá el sol sin dárselo”; por eso digo lo de la primera estrellita, Dios quiere que se pague diariamente lo que se trabajó, se pague ese mismo día y dice porqué: “pues es pobre, y con él sustenta su vida”, o sea, va a vivir de préstamos, pagando intereses de usura, “es pobre, y con él sustenta su vida, para que no clame contra a ti a Yavheh, y se en ti pecado”, o sea es pecado retener el salario una noche, es un pecado, tiene que ser al instante, claro como tú no eres el que está con la apretura, a ti no te importa pero el otro no tiene con qué desayunar, a él si le importa, ¿ven? el que tiene la panza llena está tranquilo, pero el otro no, entonces Dios cumple sus propias leyes. Volviendo a Mateo 20:8, dice: “Cuando llegó la noche”, a la medianoche como dice el Señor: “aquí viene el esposo”10, pero aquí todavía no es la medianoche y llegó la noche, y dice: “El señor de la viña dijo a su mayordomo”, ¿quién será este mayordomo? Será Cristo el ecónomo de Dios, el epictropos como se le llama allí en el griego. “Llama a los obreros y págales el jornal” aquí se habla de pagar, aquí no está hablando de salvación, sino del reino de los cielos, el jornal, o sea lo que hicieron porque la salvación es por gracia, pero fuimos salvos para buenas obras las cuales serán galardonadas, “he aquí vengo pronto y mi galardón conmigo para recompensar a cada uno según fuere su obra”11. La salvación es por fe, es un regalo, la dádiva de Dios es vida eterna, pero los salvos por gracia, servimos al Señor, pero ¿en qué espíritu? Como el espíritu que se manifestó en aquellos obreros primeros que empezaron a envidiar, que no conocían la gracia, que sólo conocían el comercio, que sólo conocían la justicia pero no la soberana gracia, ¿qué espíritu se manifestará en aquel día? ¿En qué espíritu fue nuestro trabajo? Porque en el espíritu en que fue nuestro trabajo se manifestará en el último día. ¿Cuál fue el espíritu de aquellos? Hacía mucho sol, arduo trabajo, en cambio a esos les tocó trabajar cuando hacía brisa fresca, ya se estaba poniendo el sol, a nosotros nos tocó el calor, ¿se da cuenta en que espíritu estaban aquellos? ¿Qué nos quiere enseñar el Señor con esta parábola? Será que cuando en alguna bibliada se quiere conceder gracia a unos, entonces dicen: ¡no, con todos tiene que ser igual! ¿no fue eso lo que hizo el diablo? ¿Saben por qué el diablo está tratando que otros le sigan al infierno? Porque él no quiere la desgracia para el sólo, como dice: mal de muchos, consuelo de tontos, ese es el diablo, él quiere que todos se vayan al infierno, que no sea uno solo el desgraciado sino que ojalá haya millones de desgraciados, ese es el espíritu del diablo, pero el Señor tiene un espíritu de gracia; lo mínimo que hace el Señor es justicia, pero la justicia es lo mínimo; el Señor no es solamente justo, sí la ley viene por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo12; lo mínimo que hace el Señor es justicia, Él no le va a quitar a nadie nada, Él nunca va a cometer injusticia, pero Él además de hacer justicia, es bondadoso, Él regala cosas para exponer la envidia de los corazones y tratarlo, si no fuera así, hubiera dado el salario cuando no lo vieran los primeros, para que los primeros no se dieran cuenta, -no, espere que salgan los otros y los otros no se den cuenta y así ellos no van a criticar; tú sólo trabajaste una hora y ellos trabajaron doce horas,- no eran ocho, sino doce en esa época, ¿ven? pero ¡no! delante de ellos, delante de los quisquillosos, delante de los legalistas les dio lo mismo que a ellos, pero a ellos no les hizo injusticia. Entonces dice, primera cosa rara para este mundo: “Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros”. El Señor quería era el fin del negocio, se terminó el negocio; los últimos fueron los que debieron terminar y esos son los primeros que lo disfrutan, ¿verdad? Los obreros de la hora undécima: “págales el jornal, comenzando desde los postreros”, o sea, así es como los postreros comienzan a ser primeros y ¿cuál fue el salario? verso 9, “Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.” Un denario, o sea, el Señor les dio un mismo denario, igual le dio a los otros, a unos como actuaron en ese plano de negocio con Dios, entonces le pagó lo que les debía, no les hizo injusticia, pero los otros trabajaron en un espíritu diferente y el Señor también actuó como es Él, El es bondadoso, nosotros no tenemos que ser de esas personas que si a mi me apretaron, yo tengo que apretar al otro, ¿por qué no voy a alegrarme de que haya gracia para otro? ¿porqué no voy a alegrarme con la soberanía del Señor?. Allí hay unos pecados escondidos en la reacción de estos, caballeros entre comillas. Miren lo que dice en el verso 10: “Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario”, o sea, lo justo, ¿por qué? porque ellos hicieron un contrato, ellos trabajaron no por el interés de la viña, no por amor al dueño, ¡no! ellos trabajaron para ellos, bueno, el Señor fue justo, no les quitó nada, les dio lo que habían convenido, con los otros no convino nada y fue bondadoso, entonces ¿en qué espíritu prefieres trabajar para el Señor? en un espíritu, bueno, si me pagan el salario de pastor voy a pastorear, si no me pagan, no voy a pastorear, ¿cómo voy a ir a visitar a los hermanos si no me pagan? ¿No es ese el espíritu mercenario? Un denario por justicia, pero el que hace un trabajo por amor, por gracia, por colaborar, por estar en el mismo espíritu, en la misma causa de su Señor, ese recibirá una recompensa según el espíritu en que trabajó, una recompensa de gracia. Hay recompensa de justicia y hay recompensa de gracia, las dos son recompensas, pero una cosa es recompensa de justicia y otra es una recompensa graciosa, abundante, también es llamada recompensa, pero una recompensa basada en la gracia, basada en la actitud bondadosa del Señor y así es el espíritu en que Él recompensa, en ese espíritu es que demos servir, no servir en el espíritu de mercadería, porque entonces el Señor nos dirá: ya tienes tu recompensa; hay que servir al Señor en otro espíritu y eso es lo que Él, nos quiere enseñar, y eso se esperará de los últimos; de los últimos se esperará un servicio al Señor en ese espíritu, con los últimos Él no hizo negocio. Vayan, trabajen, no les prometió nada, ellos no lo hicieron por promesa, por cálculos, simplemente estaban felices de tener oportunidad de trabajar por esa causa tan importante de esa viña de ese propietario, entonces Él los recompensó con gracia. ¿Amén? Dice el verso 10: “Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más;” ¿ se dan cuenta en que espíritu estaban ellos? Ellos estaban comparándose el uno con el otro; cuando nosotros nos comparamos uno con el otro, cuando queremos que al otro le pase lo mismo que a mi, que lo traten lo mismo que a mi, estamos en ese espíritu mercenario, no estamos en el espíritu correcto del evangelio. Es muy natural exigir igualdad, digamos, en el castigo por nuestros pecados, pero en lo que se da de gracia ¿cómo puede uno exigir igualdad? ¿Acaso puedo yo exigirle a Alejandro que me regale su reloj a mí, y si él se lo quiere regalar a Elsa me voy a poner bravo porque siempre me tiene que regalar a mi? Entonces ¿yo soy el único que puedo recibir todo, él no puede hacer ninguna bondad a nadie? ¿Se dan cuenta hermanos, como el Señor con esta parábola entra en lo profundo de nuestro legalismo, de nuestra justicia propia, de nuestro mercantilismo? Como Jacob, Jacob diezmó lo mismo que Abraham, pero ¡qué diferencia hay entre el diezmo de Jacob y el de Abraham! Jacob le dijo: “Mira, si tú me bendijeres, no me faltare comida, no me faltare calzado ni ropa, entonces vas (futuro) a ser mi Dios, ahora no, vas a ser mi Dios y yo te voy a dar el diezmo”13. Abraham no hizo ningún negocio, simplemente, espontáneamente lo dio, ¿ven? Dice: “Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais”14, Abraham actuaba en ese espíritu de generosidad como el Señor en el reino actúa no sólo con justicia, sino también con espíritu de generosidad, es un aspecto del reino que también es verdadero. El Señor incluye en la recompensa su espíritu de generosidad. Verso 11: “Y al recibirlo”, o sea, lo recibieron, cada uno de ellos recibió cada uno un denario, pero noten esa reacción, aunque lo recibieron lo volvieron a dejar ahí, lo recibieron y dijeron: -¡es un denario!- ¿Cómo sabemos que lo volvieron a dejar? Porque el Señor más adelante dice: -tómalo-, o sea que el que lo había recibido, lo había soltado y el Señor le tuvo que decir que lo tomara de nuevo, ¿se dan cuenta? A veces si no nos dan lo que queremos, no le queremos recibir, ¡Dios tenga misericordia de nosotros! De mi primeramente. “Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia”, pero ¿había sido injusto? ¡No! ¿Por qué murmuraban? ¿Por qué? porque era bueno, porque era soberano, entonces miren ese espíritu que el Señor está denunciando dentro de los mismos siervos a la hora del galardón, a la hora del salario, ¿ven? Verso 12: “Diciendo:” miren como murmuraban. “Estos postreros han trabajado una sola hora”, minimizando el trabajo de los otros, siempre engrandeciendo el trabajo de uno, es que mi trabajo ha sido muy arduo, muy difícil, al sol, a ustedes les tocó todo masticadito, todo facilito, ¿se dan cuenta? “y los has hecho iguales a nosotros”, ¡ah! noten, ¡iguales a nosotros!, ¡nosotros somos superiores!, nosotros somos los pioneros, los fundadores fuimos nosotros, éstos son recién llegados; no hay recién llegados hermanos, hay llamados a la hora que el Señor quiere. Es que uno no puede decir: ¡ah es que somos superiores, merecemos más! ¡No!, el Señor no les dio menos de lo que había prometido y era justo, el Señor no está haciendo injusticia. Entonces le dijeron eso: “nosotros, que hemos soportado la carga”, ahí está como ellos tomaban el trabajo, como una carga, para los otros, los de la hora undécima, era una oportunidad, pero para éstos era una carga. Se puede trabajar para el Señor considerando que nos dio una oportunidad o como una carga, ¿se dan cuenta, la diferencia de espíritu?, ellos le llamaron carga, “el calor del día”, siempre resaltaban lo peor, lo que soportaron, lo que habían sufrido ¿ven? Verso 13: “El, respondiendo, dijo a uno de ellos:”, quizá al portavoz, debía ser Pedro, yo no digo que sea, pero Pedro era el que había empezado a negociar y por eso fue que el Señor habló de que los primeros serían postreros, o sea, habrá algunos postreros con espíritu diferente al final, ¿verdad? Entonces dice: “Amigo, no te hago agravio”, o sea, tú estás murmurando, estás ofendido, pero yo no te he hecho agravio, “¿no conviniste conmigo en un denario?” Verso 14: “Toma lo que es tuyo”, ya lo había dejado, dice que lo había recibido, pero lo había soltado, “Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero”, ahí está la voluntad soberana, la soberanía de Dios, “quiero dar a este postrero, como a ti”, o sea, contigo soy justo y con él quiero ser bondadoso, ¿no tiene derecho de ser bondadoso? No dice la escritura: “¿Por qué peleas con el Altísimo?” El dice: “tengo misericordia de quien tengo misericordia, me compadezco de quien me compadezca,” 15 ¿vas a altercar con Dios, por qué hace esto así? Aquí el soberano soy yo Dios, y tú te vas a sentar en el banquillo de los acusados y yo ¿voy a ser juez de Dios? ¡No! Dios es el Señor, Él no está haciendo injusticia, lo mínimo que hace es justicia y lo demás es gracia y en el reino de los cielos habrá gracia también y por eso dice aquí: “quiero dar a este postrero, como a ti”. Verso 15: “¿No me es lícito”, o sea, ¿vamos a decirle que no le es lícito hacer lo que quiere, no puede hacer el Señor lo que quiere con lo de Él? Lo que te debe a ti te lo dio, pero lo que es de Él, ¿no puede hacer con ello lo que quiere? ¿Puede o no puede? ¡Amén hermanos!, vamos a limpiar ese espíritu de comercio, ese espíritu de legalismo de nuestro corazón, debemos aceptar esas bondades que el Señor le hace a otros, con alegría, no con envidia. “O tienes tú” esa palabra que se tradujo aquí envidia, es “mal ojo”. Dice la Biblia “que toda excelencia de obra despierta la envidia”16, ese asunto de la envidia es mal ojo, pero ¿por qué a él le dio un postre más grande? ¿Verdad que el Señor tiene que tratar con nosotros hermanos? Aquí estamos retratados y el Señor tiene que tratar con nosotros eso del mal ojo, inclusive hay por ahí ciertos lugares donde se habla del mal ojo que le echaron mal de ojo, por eso dice: “si tu ojo es malo, todo tu cuerpo estará en tinieblas; si la luz que hay en ti es tinieblas”17, o sea que debemos alegrarnos con la justicia de Dios y con la bondad soberana, El reparte como Él quiere, soberanamente, y tenemos que aprender a entrar en esa área que a veces no queremos entrar. Hermanos, es que Dios es justo, sí es justo, pero Él es soberano en su bondad, reparte como Él quiere. A éste lo hizo cucaracha y a éste lo hizo serafín. ¿Va a decir la cucaracha, por qué me hiciste cucaracha? ¿No tiene Dios derecho de hacer cien mil cucarachas, y cuatro serafines si quiere? ¿No tiene derecho? ¿Tiene o no tiene? Tiene derecho, porque Dios es soberano. Entonces dice: “¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tu envidia, porque yo soy bueno?” Esa palabra “envidia” es la palabra “mal ojo”. Hay varias cosas que se ven, voy a leer algunas por ejemplo para terminar esta parte aquí. Vamos a Proverbios capítulo 30, versículos 21 al 23: “Por tres cosas se alborota la tierra,” no puede soportar la tierra, “y la cuarta ella no puede sufrir”; miren como es la gente de la tierra, los naturales, los nativos, ¿por qué cosa se alborota la tierra? “Por el siervo cuando reina”, o sea, si reina el rey, el de sangre azul, todo el mundo está agradado, pero el proletario que reine, ¡uy! ¡No, cómo va ser, como va a reinar el proletario! Nadie quiere que el proletario reine, se alborota la tierra. Otra: “Por el necio cuando se sacia de pan” ¿no dice la escritura también que no es de los ligeros la carrera, ni de los sabios las riquezas, ni de los prudentes, ni de los elocuentes el favor, sino que tiempo y ocasión acontecen a todos, no dice así la Escritura? 18 Como lo cantamos, vanidad de vanidades, no es de los ligeros la carrera; o sea que a veces a los necios les va bien, ¿no ven a alguno que es presidente de esto y de aquello? Nacieron con cucharitas de plata, otros nacieron por allá en una barriada; la gente se alborota cuando el necio se sacia de pan. Otro: “Por la mujer odiada cuando se casa;” ¡se casó esa, me debiera casar yo, pero no ella! Eso es mal ojo también. “Y por la sierva cuando hereda a su señora”, eso no lo puede soportar la tierra, eso es el mal de ojo, ¿verdad? Ese es un ojo malo. Hermanos, Dios puede hacer bondad, de pronto hereda la sierva toda la riqueza de la señora, Dios se lo quiso dar, ¿verdad? Se alborota la tierra, porque la gente es mala, pero Dios sabe lo que hace. Por eso dice al final: “Así”, o sea lo que él había dicho en el 19:30 después de hablar que los primeros serán postreros, entonces aquí explicó como, así como lo explicó en la parábola: “Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros.” Y ahí termina Bueno hermanos, gracias al Señor. Yo les aconsejo que tomen la concordancia, busquen la palabra “envidia” y leamos cada uno con cuidado, yo ya hice ese trabajito, por eso se los aconsejo. Busquen la palabra “envidia” y lean todos los versos donde aparece la palabra “envidia” para que nosotros seamos librados de ese espíritu. ¿Amén hermanos? Vamos a dar gracias al Señor. Señor: te damos las gracias por tu infinita bondad y por tu soberanía. Tú eres Rey de reyes, Señor de señores, eres santo, eres bueno, eres justo y eres Señor. A Ti honra y gloria, concédenos honrarte, glorificarte por cada obra que haces, por cada bondad que concedes inmerecidamente a tus criaturas. No somos tus jueces, Señor, sino tus siervos. Gracias por cada bondad que has concedido a otros y que a nosotros no has concedido, gracias Señor, gracias porque Tú eres bueno, justo, soberano y te es lícito hacer lo quieres con lo que es tuyo. Gracias por tu bondad y tu soberanía. A Ti la honra y la gloria por los siglos de los siglos, amén. La paz del Señor sea con los hermanos. Transcripción: Marlene Alzamora Revisión: Piedad Gutiérrez Durán del comité de revisión para revisión final del autor. 1 Mat 19: 16-21 2 Mt 19:28 3 Cnt 7:11,12 4 Cnt 1:6 5 Cnt 8:12 6 Mt 19:27 7Hab 2:13,14 8 Jn 4:38 9 Ap 3:21 10 Mt 25:6 11 Ap 22:12 12 Jn 1:17 13 Gn 28:20-22 14 Jn 8:39 15 Ro 9:15 16 Ec 4:4 17 Lc 11:34 18 Ec 9:11

LOS OBREROS DE LA VIÑA

Por Gino Iafrancesco V. - 28 de Marzo, 2012, 14:07, Categoría: General

(33) LOS OBREROS DE LA VIÑA. EL MISTERIO DEL REINO DE DIOS (33). LOS OBREROS DE LA VIÑA. Localidad de Teusaquillo. (6 de agosto de 2005). (Gino Iafrancesco V.). Querido Padre: Gracias por el Señor Jesús por medio de quien estamos delante de Ti, te agradecemos que nos hayas conservado hasta hoy la vida y que nos continúes dando oportunidades en esta tierra, concédenos Señor acercarnos a Ti y a tu Palabra, ten a bien Señor, por tu Santo Espíritu, hablarnos una vez más, concede a nuestro corazón atenderte a Ti Señor, no te canses de llamarnos y encaminarnos y reprendernos si es necesario, Señor. Ayúdanos a estar contigo. Gracias porque podemos dejarlo todo en tus manos, concédenos desaparecer mientras miramos a Ti para que Tú nos puedas hablar Señor, nos puedas dar vida, conducirnos. En el nombre del Señor Jesús. Amén. Hermanos, la parábola que vamos a considerar, Dios mediante, esta noche, no se encuentra sino en Mateo; ni Marcos, ni Lucas, ni Juan, ni tampoco el llamado evangelio de Tomás, la mencionan, solamente la menciona Mateo. Entonces vamos al libro del evangelio según Mateo y vamos a mirar el capítulo 20, los primeros 16 versículos que habla de los obreros de la viña. Mateo capítulo 20, versículos 1 al 16. Voy a hacer una primera lectura de corrido para que, con la ayuda del Señor, recibamos la primera impresión y hacer un pequeño comentario de crítica textual que es necesario hacer al principio para que toda la parábola tenga una mayor riqueza. Mateo 20:1: “Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña. Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados; y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron. Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo. Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados? Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. El les dijo: Id también vosotros a la viña.” Esa frase: “y recibiréis lo que sea justo”, es un agregado de algunos manuscritos posteriores, no se encuentra en los manuscritos más antiguos, ni tampoco en las menciones antiguas del latín, ni el copto, ni de otros idiomas antiguos, fue agregada porque en un verso anterior si aparece, entonces algún escriba pensó: aquí como que le faltó a Mateo decir lo mismo que había dicho antes, y agregó esto, y algunos manuscritos lo copiaron y entonces los manuscritos tardíos contienen esa frase, pero realmente cuando tú vas al texto griego, el verso 7 termina ahí: “Id también vosotros a la viña” y esto es significativo, como vamos a verlo después, Dios mediante, en la parte exegética. “Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros. Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario. Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia, diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día. El, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti. ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú mal ojo, porque yo soy bueno?” La palabra que aquí se tradujo envidia es mal ojo u ojo malo. “Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros.” Esa frase: “porque muchos son llamados, más pocos escogidos”. También es acrecentada en manuscritos tardíos, pero no está en los manuscritos más antiguos, ni en las traducciones más antiguas, entonces fue una explicación de algún escriba que quiso registrar esto. Bueno hermanos, hasta aquí la parábola leída. Vamos a considerar, con la ayuda del Señor, esto que en la historia de la exégesis cristiana es considerada la segunda en dificultad, después de la del mayordomo infiel; la del mayordomo infiel es considerada la más complicada de interpretar y ésta también, después de aquella, es considerada una de las más difíciles de entender, porque ustedes saben que hay distintas escuelas y a veces uno se acerca a la parábola del Señor con esas escuelas y las cosas como que no encajan con el pensamiento de las escuelas. Los reformados que hablan de la sola gracia, no entienden eso de cómo es que se paga un denario. Lutero interpretaba y otros con él, que no se refería a la venida del Señor, sino a los bienes temporales que recibimos en esta vida y otros que sí hablan del denario, lo toman como si fuese la salvación y confunden la salvación con el reino, de manera que esta parábola ha requerido un largo parto de casi 19 siglos para que, poco a poco, pueda ir siendo mejor entendida. Lógicamente que todos nosotros somos deudores y estamos sobre los hombros del resto de la iglesia que nos antecede en este proceso de tratar de entenderle al Señor, lo que el Señor nos quiere decir y aunque somos deudores a ellos, y estamos en los últimos tiempos tampoco pretendemos decir la última palabra, pero por lo menos estamos sobre los hombros de otros, ¿amén? esperamos que otros que vienen, si es que hay tiempo, estén sobre los hombros de los que anteceden. Desde el comienzo nos damos cuenta que la parábola no es una parábola aislada, sino que está en un contexto, vale la pena ver ese contexto porque la parábola comienza con la palabra “Porque”, quiere decir que el Señor va a explicar algo que había dicho antes, o sea que el contexto inmediato de la parábola comienza desde antes. Fíjense que hablando del joven rico, porque el joven rico venía a preguntar qué era necesario hacer para heredar la vida eterna y el Señor le dijo: -Bueno, tú conoces los mandamientos-, ustedes conocen toda la historia, dijo: todo esto he hecho desde mi juventud, y el Señor le dijo: -una cosa te falta, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres y tendrás tesoro en los cielos-1, entonces el Señor estaba hablando en el contexto del reino, no sólo de la salvación, sino del reino y en ese contexto es que Pedro hace una pregunta; puede ser que sea sólo de Pedro o que Pedro sea el portavoz de una inquietud general de los apóstoles o de una buena parte de ellos, o de una buena parte de las personas. Acordémonos que cuando vino el Señor Jesús, El vino bajo la ley y en aquel tiempo los judíos estaban bajo la ley de Moisés, recién el Señor Jesús estaba introduciendo el nuevo pacto. ¿Amén? Entonces, los primeros obreros estaban bajo la bandera del legalismo, bajo la bandera del mérito humano, bajo la bandera del comercio; te doy tanto por tanto y esto merece tanto, se espera que al final del negocio las cosas estén en otro espíritu, un espíritu de gracia, no en un espíritu de comercio, de legalismo, sino en un espíritu de gracia, de la soberana gracia de Dios. Miren como empieza del verso 27 del capítulo anterior, para ver el contexto. Estamos ahora en el capítulo 19 de Mateo desde el verso 27: “Entonces respondiendo Pedro”, ese entonces es a lo que el Señor le dijo a este joven rico. “Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros”, él no, él no te siguió, él se fue, él amó sus propiedades, pero nosotros sí, nosotros si pagamos el precio, nosotros tomamos la cruz, nosotros si luchamos para ser de los vencedores, nosotros sí, entonces dice: “He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué pues, tendremos?” es decir, por esta inversión, ¿cuánto da la cosecha? Entonces Pedro estaba bajo la égida del legalismo judaico, ¿se dan cuenta? Y el Señor claro, El es justo, pero es más que justo, El es también bondadoso, lleno de gracia, pero aquí Pedro está hablando de que hemos puesto esto y ¿qué vamos a tener? Entonces el Señor le dice, a todos, ya no solo a Pedro: “De cierto os digo que en la regeneración,” aquí esta palabra “regeneración”, no se refiere al nuevo nacimiento, sino al nuevo nacimiento incluido el alma y el cuerpo, es decir, la resurrección. Hay dos aplicaciones de la palabra “regeneración”, comienza por el espíritu, pero continúa pasando a nuestra alma y también a nuestro cuerpo. El propósito de que nuestro espíritu sea regenerado es también que nuestra alma lo sea y también el cuerpo; la vida de Dios comienza en el espíritu, el lugar santísimo, el río de Dios comienza a salir hacia el lugar santo y hacia el atrio y a llenar las naciones, y toda alma que entre en ese río del Espíritu, vivirá, entonces la regeneración que comienza en el espíritu, tiene la intención de llegar con su efecto pleno hasta el cuerpo, entonces aquí la palabra regeneración en este contexto, incluye la resurrección del cuerpo, por eso dice: “en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente” cuando hemos resucitado y comienza el reino, “se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel”2. Aquí el Señor hizo la promesa y por eso usted ve que cada tribu tiene su piedra y cada apóstol tiene su piedra y a través de la piedra se conoce que tribu le tocaría a cada apóstol, por lo menos a través de las tribus se asocian las tribus con los apóstoles. -En la regeneración, vosotros que me habéis seguido, también os sentaréis sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel- Aquí lógicamente que está Matías en lugar de Judas Iscariote. “Y cualquiera”, ahora no sólo ustedes doce, sino cualquiera “que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna”. Aquí cuando dice: heredará la vida eterna, es decir la vida eterna como herencia, ya tenemos vida eterna por la fe, pero la vida eterna como herencia, como le había preguntado anteriormente el joven rico, ¿qué debo hacer para tener la vida eterna? Sabemos que el inicio de la vida eterna viene por la fe, pero una cosa es creer y otra cosa es renunciar a casas, hermanos, padres hijos etc. por Su nombre. Entonces dice: “recibirá cien veces más”, eso es aquí, ¿verdad? “y heredará la vida eterna”. Noten: “Pero”. Aquí el Señor dijo: “Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, serán primeros”. O sea, muchos de los que comenzaron, al final no serán los primeros, estarán allí, pero no serán los primeros y otros de los que fueron los postreros como los de la hora undécima, los últimos que el Señor llamó, llegarían a ser primeros y tendrían un trabajo que el Señor valoraría y que el Señor no sólo recompensaría sino que añadiría gracia a la recompensa; eso es algo que tenemos que aprender también, cuando estamos tratando el asunto del reino, porque hemos visto que la salvación es por fe y que el galardón es por obra, pero tenemos que ver también junto con eso y para eso está esta parábola que aún en el galardón, el Señor es soberano, puede acrecentar según su bondad, lo que a Él le place al galardón de las personas, porque Él es soberano y tiene que tratar con la raiz legalista de nuestra envidia. ¿Amén? Hay algo en el ser humano que tiene que ser tratado y aquí con esta parábola el Señor lo trata. Pero vamos poco a poco, aquí nos damos cuenta que en el verso 30 el Señor dijo: “Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros. Porque” ese porque es para explicar esa frase: muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros, al final de la parábola de los obreros de la viña, en el capítulo 20, verso 16, dice: “Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros” , noten que el verso 19:30 dice lo mismo que el 20:16, sólo que el 20:16, dice: “Así”, quiere decir que esta parábola es para explicar lo que acaba de decir en el capítulo 19, el objetivo es precisamente explicar eso. Entonces. ahora si entremos en la explicación, eso era para entender lo que dice aquí: “Porque”, todo esto que dijimos del contexto es porque: “porque el reino de los cielos”, aquí está hablando del reino de los cielos, vamos a ubicar esta parábola junto con todas las demás que hablan del reino de los cielos, aquí no está hablando sólo de la salvación por la fe, está hablando del reino de los cielos, ya como eso se ha tratado, no voy a detenerme aquí, sólo llamo la atención, es una más de las parábolas que esclarece otro aspecto del reino de los cielos. Dice: “es semejante a un hombre, padre de familia,” aquí podemos representar al Señor mismo, a Dios mismo, Dios mismo es este padre de familia que se hizo hombre, “que salió por la mañana a contratar obreros para su viña”. Aquí aparece la palabra “viña”, que es una palabra muy importante. Siempre el Señor considera su trabajo en la tierra aún con Israel, después con la iglesia, como con una viña. Ustedes recuerdan Isaías capítulo 5, los primeros siete versos nos hablan de esa viña, como Dios consideraba a Israel como una viña, inicialmente Israel. Vamos a Isaías capítulo 5 desde el verso 1 hasta el 7. El Señor le habla así a Israel: “Ahora cantaré por mi amado”. Aquí está hablando Isaías, ese amado es el Señor, Yahvheh, “el cantar de mi amado a su viña”, o sea el pueblo del Señor, tanto Israel en el antiguo como la iglesia en el nuevo, es la viña del Señor. “Tenía mi amado una viña en una ladera fértil. La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas; había edificado en medio de ella una torre, y hecho también en ella un lagar, y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres”, o sea esas uvitas de mala calidad, que no era lo que se esperaba de una viña, uvas silvestres, es decir, no la vida nueva, sino la vieja, la natural. “Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá”, o sea, ustedes que han visto lo que ha pasado con Jerusalén, con Judá, “juzgad ahora entre mi y mi viña. ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres? Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña:” El Señor la reconoce como suya, pero dice lo que va a hacer, va a tener que barrer con ella, porque es una cosa totalmente natural y tiene que empezar de nuevo y para empezar de nuevo, tiene que barrer primero, luego a trabajar. Por eso dice aquí: “Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña: Le quitaré su vallado, y será consumida; aportillaré su cerca, y será hollada. Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aún a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella”. ¿Por qué el Señor tomó esa posición? Porque El no puede respaldar lo que tiene un origen errado, tiene que cortar de raíz para después volver a empezar de nuevo. Aquí está anotando el Señor lo que va a hacer con Israel y lo que sucedió después cuando vino Nabucodonosor y todo eso, y recién después con la vuelta del cautiverio, al retorno, ahí empezó el Señor otra vez a trabajar, ¿ven? “Ciertamente la viña de Yahveh Sabaot es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor”. El Señor no reconoció esa planta, es una planta de malos frutos, hay que cortarla para poner una que de buenos frutos. Entonces aquí Israel era su viña. En Cantar de los Cantares aparece varias veces la viña y aparece la viña en distintas etapas que ahora vamos a ver, distintas horas del llamamiento a trabajar en la viña. Vamos al Cantar de los Cantares; la primera mención de la viña, está en el capítulo 1 versículo 6 al final, dice ella cuando era nueva, cuando estaba apenas comenzando en los caminos del Señor, lo amaba y él la amaba a ella, pero ella todavía no caminaba con él, ni discernía. Entonces dice: “Me pusieron a guardar las viñas; y mi viña que era mía, no guardé.” Esa es la primera mención de la viña, o sea, no le puso cuidado a la viña, no la guardó para nada. Ya en el capítulo 2, ya está trabajando con la viña, pero deja que las zorras la dañen; las zorras son esas astucias, esas cosas que hacemos en el hombre natural, no hacemos en el espíritu, sino en nuestra propia astucia, eso es lo que representan las zorras. Capítulo 2 versículo 15, dice el Señor: “Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; porque nuestras viñas están en cierne”. O sea, ya las uvas ya están produciendo y ahí cuando ya empiezan a aparecer esos racimos, ahí mismo vienen las zorras que no quieren que esas uvas sean para el Señor, sino que las zorras las quieren para ellas. Entonces ahora hay que cazar las zorras, volverse cazador de astucias. Después pasamos un poco más adelante al capítulo 7, ya ella ha madurado y en el versículo 12, lo leo desde el 10 porque ustedes ya conocen el asunto de cómo ella primero decía: “Mi amado es mío y yo soy de mi amado”, como ella fue descentrándose de los intereses de ella y se centró en los del Señor. Ahora dice ella desde el 7:10: “Yo soy de mi amado, y conmigo tiene su contentamiento. Ven, oh amado mío, salgamos al campo,” ahora es ella, primero le decía: ve a trabajar en la viña, no, no cuidó su viña, ¡como ha madurado al final!, ya en la última página, ahora es ella la que le dice a él, esa es la oración de intercesión con la iglesia. “Salgamos al campo, moremos en las aldeas. Levantémonos de mañana a las viñas; veamos si brotan las vides, si están en cierne, si han florecido los granados, allí te daré mis amores”3. A ella al principio no le importaba nada de la viña, ahora le importa, es en la viña que ella le quiere dar sus amores y lo último que ella dice, ya estamos en el capítulo 8 desde el verso 11 y el 12, ya terminando este libro, como una síntesis del cantar, Salomón, hijo de David que es tipología de Cristo, dice: “Salomón tuvo una viña en Baal-hamón,” Baal-hamón quiere decir la multitud de baales, o sea, el mundo, el hijo de David, plantó una viña en el mundo y dice: “la cual entregó a guardas”, o sea, él encomendó personas, esos guardas son los que deben trabajar en la viña, deben guardar que las zorras no se la coman, ni los ladrones, y ni siquiera los gusanos, ni la maleza, tienen que trabajar en la viña, son los guardas, ¿verdad? “Cada uno de los cuales debía traer mil monedas de plata por su fruto.”, es decir, el equivalente a mil monedas de plata como fruto de la viña, ese fruto de la viña iba a producir plata, o sea, es el fruto de la redención, esto debe producir la viña. Y ahora, miren lo que dice ella, miren qué diferencia. Al principio dijo: “Me pusieron a guardar las viñas y la viña que era mía, no guardé”4. Ahora, miren después de la maduración dolorosa de parte del Señor, ahora dice así: “Mi viña, que es mía, está delante de mí;”5 ¡qué diferencia! “Está delante de mí”, las mil, o sea, las mil monedas que hay que traer por esa viña. “Las mil serán tuyas, oh Salomón, y doscientas para los que guardan su fruto”, es decir que las viñas producían mil doscientas monedas de plata, 1/6 era para los trabajadores y 5/6 eran para el capital, el capital era 1000 y el trabajo de los guardas era 200, vemos ahí los distintos niveles de la viña; vemos la viña descuidada totalmente al principio, luego la vemos cuidadita pero con algunas zorritas allí comiéndose las uvas, y ahora la vemos aquí trabajando en la viña y produciendo el fruto. ¿Amén? Ahora, lo mismo vamos a ver aquí en Mateo. Vamos a Mateo capítulo 20: “salió por la mañana a contratar obreros para su viña.” La viña es el pueblo del Señor y habla de contratar porque era que Pedro le había dicho: “Señor, nosotros lo hemos dejado todo, ¿qué pues, tendremos?”6 Es decir, nosotros ponemos esto y ¿Tú que pones? Entonces el Señor le dijo que iba a poner algo, y al principio aparece la palabra “contratar”, “convenir”, “llegar a un acuerdo”, al final ya no se habla así y ese espíritu de legalismo, ese espíritu de comercio, al final de la parábola no se menciona, al principio se menciona, es decir, al principio del servicio uno sirve por legalismo, por ganancia, después sirve solamente porque nos vamos pareciendo al Señor, no por querer ganar recompensa, aunque la recompensa vendrá no nos interesa la recompensa, nos interesa más llegar a ser como es el Señor. ¿Amén? Entonces dice aquí en el verso 2: “Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña”. Son enviados, son los apóstoles del principio, ahí está Pedro porque Pedro le está diciendo: “nosotros lo hemos dejado todo, te hemos seguido”, entonces estos son los primeros obreros, los de la madrugada, los obreros de las 6 de la mañana cuando recién está saliendo el sol, o sea, cuando está comenzando la era de la iglesia, pero fíjense que al principio la iglesia está bajo el régimen de la ley y hasta está saliendo apenas de la ley, estaban saliendo de ese ambiente legalista y empezando a entrar, ¿verdad? Continua en el verso 3: “Saliendo cerca de la hora tercera”, o sea, la hora tercera son las 9 de la mañana, acuérdense que las horas comienzan cuando sale el sol y termina cuando se pone el sol, es decir, más o menos doce horas, claro que en verano eran 14 horas, casi 15 y en invierno eran 9 horas y un poquito, pero digamos el promedio eran 12 horas, de la salida del sol, a la puesta del sol, entonces cuando aparecía la primera estrella se acababa el día y comenzaba la tarde del siguiente día, ¿verdad? Entonces dice aquí: “Saliendo cerca de la hora tercera”, ¿por qué? porque a la madrugada era la hora primera, es decir, las 6 de la mañana sería la hora primera, la hora tercera son las nueve de la mañana, “del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados”; o sea, estar sin trabajar en la viña del Señor es estar desocupado, perdiendo el tiempo, ocupando el tiempo en cosas sin sentido, cosas que no tendrán ningún fruto; si no se está sirviendo al Señor en la viña se está desocupado u ocupado en tonterías, como dice por Habacuc: “en vano se afanaron las naciones, para el fuego trabajaron”, ¿por qué? “porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria del Señor.”7 Luego dice en el verso 4: “Y les dijo: Id también vosotros a mi viña,” ahora noten la palabra: “y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron”. Lo primero fue un convenio, o sea, algo comercial, hasta que llegaron a un acuerdo. Realmente en aquella época el salario del trabajo del día, un denario era un salario liberal, generalmente se pagaba un poquito menos de un denario y la persona que pagaba un denario para un soldado, para un obrero, se consideraba en la época antigua un salario bueno para el día. De la palabra denario viene la palabra dinero. Entonces les dijo: “Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo”. Noten: los primeros dice: los envió a su viña, ya aparece la palabra “enviar” de una manera bien notoria, claro que también los envió, pero ya no mencionó la palabra “enviar”, son apóstoles de una categoría diferente, los primeros son fundamento, los otros ya son edificadores del cuerpo, trabajadores de la viña. “Y ellos fueron”, noten: ahí ya no hubo ningún convenio con ellos; ellos confiaron en la justicia de él, no fue una cosa tan exacta. Bueno, nosotros lo hemos dejado todo ¿y qué vamos a tener? Esa fue una cosa bien definida, ya no, a medida que pasa el tiempo y el Señor va llamando, la iglesia tiene que ir madurando, y dice: “y os daré lo que sea justo”. El Señor hará justicia, sólo que el Señor no sólo es justo, sino que Él también es bueno, su gracia es soberana y ese es otro aspecto que tenemos que reconocer del Señor para que nosotros, que estamos entendiendo el reino no caigamos en legalismo, no caigamos en comercio con Dios. ¿Amén? Verso 5: “Salió otra vez”, o sea, éstos de las 9 de la mañana, eran como decir el período patrístico, después del período apostólico viene el período patrístico, dice: “Salió otra vez cerca de las horas sexta”, o sea, eso era a mediodía, el período medieval “y novena,” o sea, a las tres de la tarde, o sea, el período de la reforma, períodos diferentes en el trabajo de la viña del Señor, la era apostólica, la era patrística, la era medieval, escolástica y la era de la reforma. Ahora, la hora sexta es mediodía, la hora novena, la hora nona cuando murió el Señor eran las 3 de la tarde, traducido a nuestro horario actual. Y dice, miren como habló primero, primero habló así: convino con los obreros en un denario al día, ya ahora lo hace más simple: “y os daré lo que sea justo”, ahora simplemente hizo lo mismo, lo dio a entender, pero ellos fueron a trabajar, aunque sea tarde, ya sobre los hombros del trabajo de todos los demás, ellos no tuvieron que empezar nada, como dijo el Señor: “Otros trabajaron y ustedes entran en su labor”8, dijo en otro contexto. Verso 6: “Y saliendo”, o sea, el Señor siempre está llamando personas a la viña, el Señor está interesado en que la viña, trabaje y produzca lo que tiene que producir, tiene que producirse algo al final de la viña. La Biblia habla de un principio del negocio y habla de un fin del negocio. Vamos a mirar esto en Eclesiastés capítulo 7, versículo 8, la primera parte, dice: “Mejor es el fin del negocio que su principio”, o sea, el Señor dice que mejor el fin del negocio que su principio, claro, ¿cuál es el principio? Invertir para sembrar, para trabajar, para arreglar, para poner insumos, etc., pero ¿cuál es el fin del negocio? Recuperar el fruto y venderlo y tener las 1000 piezas de plata, ese es el fin del negocio, o sea que el fin del negocio es mejor que el principio. El Señor tiene obreros que contrata para el principio que son primeros, no todos los primeros, pero algunos de los primeros llegarán a ser postreros y el Señor se reservó algunos de los postreros que llegarán a ser primeros, se reservó el Señor obreros para la época apostólica, para la época patrística, para la época medieval, para la época de la reforma y para la época del fin. La hora undécima, es una hora antes de las seis, es decir, las 5 de la tarde, es la última hora pero es la hora del fin del negocio, es la hora de la cosecha, es la hora por la cual todo lo demás se trabajó, todos trabajaron para esta hora, fíjense los patriarcas trabajaron para el fin; Moisés, Josué, los jueces, los reyes, los profetas trabajaron para el fin; los apóstoles del principio trabajaron para el fin, los llamados padres de la iglesia, los escolásticos, los reformadores, los grandes misioneros trabajaron para el fin, pero ¿a qué generación le tocó el fin? A la de la hora undécima, la última generación, por eso quiero animar a los jóvenes, hermanos y hermanas, vean el privilegio de haber sido reservados para la generación del fin. Los postreros serán primeros. ¿Saben cuál es la recompensa más alta que se promete a las iglesias, a la última de las iglesias? A la iglesia en Laodicea se le promete una recompensa que a ninguna otra se le promete, tú vas a Apocalipsis, comparas las recompensas, todas son muy buenas, pero a la última dice: los que vencieren, o sea, los que vencieren la condición final de Laodicea, ese espíritu mercantilista, soy rico, no tengo necesidad de nada, los que vencieren la prueba final, el lazo, que dijo el Señor Jesús que vendría como un lazo, ese afán de las riquezas, ese afán del consumismo; “los que vencieren les daré que se sienten conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me sentado con mi Padre en mi trono”9, a ningún otro se le prometió eso, sino a los finales, ¿qué les parece? “El fin del negocio es mejor que su principio.” ¿Amén? Entonces ahora llega la hora undécima: “Saliendo cerca de la hora undécima”, o sea, alrededor de las 5 de la tarde, un poquito antes, todavía no eran las 5, pero eran como las 4 o las 4 y media, a esa hora quién se va a poner a trabajar, pero el Señor tiene interés en su viña y tiene interés en ellos. ¿Qué pasa si esos hombres se quedan sin trabajar? ¿Qué van a llevar a su casa, qué va a comer su esposa, sus hijos? ¿se dan cuenta? Entonces él contrató a los desocupados. A veces decimos: Señor, ¿por qué será que no me está saliendo ningún trabajo? Se me cierran las puertas por aquí, se me cierran por acá, el mundo no lo está ocupando, pero el Señor sí tiene interés en ocuparlo, pero hermano, si las puertas se le han cerrado ¿no será que el Señor lo está llamando como obrero de la hora undécima? Dice: “Saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados;” perdiendo el tiempo, viviendo sin sentido en la vida, “y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados? Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado”. Es decir, no le servimos a nadie, ni al mundo, ni faraón quiere que le hagamos ladrillos, ¡gracias a Dios! Esa no es una mala señal. “El les dijo: Id también vosotros a la viña” y ahí está el punto. Esa frase que dice: “y recibiréis lo que sea justo”, fue agregada por escribas posteriores, no está en los manuscritos antiguos. A los primeros les habló con todo detalle, hizo un convenio, bueno, un denario, con los otros les habló que van a confiar en la justicia, ellos pensaron, a mi me dará tres cuartos, a mí me dará medio denario porque sólo trabajé mediodía; yo trabajé desde las tres puede ser que me dé un cuarto de denario y aquí a estos últimos no les dijo nada, simplemente: “Id también vosotros a la viña” y ellos fueron a la viña, fueron en el espíritu del final del negocio, en un espíritu de gracia, ellos iban a ganar poco, pero no dijeron, ¿qué voy a ganar? Mejor me quedo sin hacer nada, a última hora, ¡todo lo que hicieron los apóstoles!, yo ya me convertí muy tarde, yo ya ¿que voy a hacer? ¡No, no!, claro que tú conoces que el Señor es justo, pero además de ser justo es bueno, El no solo es justo, El es bueno ¿ven? Verso 8: “Cuando llegó la noche,” porque el Señor cumple sus propias leyes. Vamos a ver esas leyes del Señor en Levítico 19, versículo 13, la parte b y esto hay que aprenderlo aquí en esta tierra antes de irnos para la gloria, primero dice: “No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás” y la parte b) “No retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana”. Hoy es muy común, claro, un fin de semana, no le pagan el viernes por ahí le pagan el martes y hacen negocio esos días, compran y venden, cambian dinero, pero el Señor prohibe retener el salario, el salario hay que pagarlo cuando apareció la primera estrellita, ahí, al anochecer, por eso dice ahí en el verso 13: “No retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana” y Deuteronomio 24:15, allí también el Señor da esa ley que El mismo cumple, porque El no da una ley que El no cumpla: “En su día le darás su jornal”, no hay que hacer esperar a la persona a quien se le debe, hay que pagar esa misma noche, ni siquiera hay que esperar que oscurezca, tan pronto como aparece la primera estrella ahí hay que pagar, “En su día le darás su jornal, y no se podrá el sol sin dárselo”; por eso digo lo de la primera estrellita, Dios quiere que se pague diariamente lo que se trabajó, se pague ese mismo día y dice porqué: “pues es pobre, y con él sustenta su vida”, o sea, va a vivir de préstamos, pagando intereses de usura, “es pobre, y con él sustenta su vida, para que no clame contra a ti a Yavheh, y se en ti pecado”, o sea es pecado retener el salario una noche, es un pecado, tiene que ser al instante, claro como tú no eres el que está con la apretura, a ti no te importa pero el otro no tiene con qué desayunar, a él si le importa, ¿ven? el que tiene la panza llena está tranquilo, pero el otro no, entonces Dios cumple sus propias leyes. Volviendo a Mateo 20:8, dice: “Cuando llegó la noche”, a la medianoche como dice el Señor: “aquí viene el esposo”10, pero aquí todavía no es la medianoche y llegó la noche, y dice: “El señor de la viña dijo a su mayordomo”, ¿quién será este mayordomo? Será Cristo el ecónomo de Dios, el epictropos como se le llama allí en el griego. “Llama a los obreros y págales el jornal” aquí se habla de pagar, aquí no está hablando de salvación, sino del reino de los cielos, el jornal, o sea lo que hicieron porque la salvación es por gracia, pero fuimos salvos para buenas obras las cuales serán galardonadas, “he aquí vengo pronto y mi galardón conmigo para recompensar a cada uno según fuere su obra”11. La salvación es por fe, es un regalo, la dádiva de Dios es vida eterna, pero los salvos por gracia, servimos al Señor, pero ¿en qué espíritu? Como el espíritu que se manifestó en aquellos obreros primeros que empezaron a envidiar, que no conocían la gracia, que sólo conocían el comercio, que sólo conocían la justicia pero no la soberana gracia, ¿qué espíritu se manifestará en aquel día? ¿En qué espíritu fue nuestro trabajo? Porque en el espíritu en que fue nuestro trabajo se manifestará en el último día. ¿Cuál fue el espíritu de aquellos? Hacía mucho sol, arduo trabajo, en cambio a esos les tocó trabajar cuando hacía brisa fresca, ya se estaba poniendo el sol, a nosotros nos tocó el calor, ¿se da cuenta en que espíritu estaban aquellos? ¿Qué nos quiere enseñar el Señor con esta parábola? Será que cuando en alguna bibliada se quiere conceder gracia a unos, entonces dicen: ¡no, con todos tiene que ser igual! ¿no fue eso lo que hizo el diablo? ¿Saben por qué el diablo está tratando que otros le sigan al infierno? Porque él no quiere la desgracia para el sólo, como dice: mal de muchos, consuelo de tontos, ese es el diablo, él quiere que todos se vayan al infierno, que no sea uno solo el desgraciado sino que ojalá haya millones de desgraciados, ese es el espíritu del diablo, pero el Señor tiene un espíritu de gracia; lo mínimo que hace el Señor es justicia, pero la justicia es lo mínimo; el Señor no es solamente justo, sí la ley viene por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo12; lo mínimo que hace el Señor es justicia, Él no le va a quitar a nadie nada, Él nunca va a cometer injusticia, pero Él además de hacer justicia, es bondadoso, Él regala cosas para exponer la envidia de los corazones y tratarlo, si no fuera así, hubiera dado el salario cuando no lo vieran los primeros, para que los primeros no se dieran cuenta, -no, espere que salgan los otros y los otros no se den cuenta y así ellos no van a criticar; tú sólo trabajaste una hora y ellos trabajaron doce horas,- no eran ocho, sino doce en esa época, ¿ven? pero ¡no! delante de ellos, delante de los quisquillosos, delante de los legalistas les dio lo mismo que a ellos, pero a ellos no les hizo injusticia. Entonces dice, primera cosa rara para este mundo: “Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros”. El Señor quería era el fin del negocio, se terminó el negocio; los últimos fueron los que debieron terminar y esos son los primeros que lo disfrutan, ¿verdad? Los obreros de la hora undécima: “págales el jornal, comenzando desde los postreros”, o sea, así es como los postreros comienzan a ser primeros y ¿cuál fue el salario? verso 9, “Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.” Un denario, o sea, el Señor les dio un mismo denario, igual le dio a los otros, a unos como actuaron en ese plano de negocio con Dios, entonces le pagó lo que les debía, no les hizo injusticia, pero los otros trabajaron en un espíritu diferente y el Señor también actuó como es Él, El es bondadoso, nosotros no tenemos que ser de esas personas que si a mi me apretaron, yo tengo que apretar al otro, ¿por qué no voy a alegrarme de que haya gracia para otro? ¿porqué no voy a alegrarme con la soberanía del Señor?. Allí hay unos pecados escondidos en la reacción de estos, caballeros entre comillas. Miren lo que dice en el verso 10: “Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario”, o sea, lo justo, ¿por qué? porque ellos hicieron un contrato, ellos trabajaron no por el interés de la viña, no por amor al dueño, ¡no! ellos trabajaron para ellos, bueno, el Señor fue justo, no les quitó nada, les dio lo que habían convenido, con los otros no convino nada y fue bondadoso, entonces ¿en qué espíritu prefieres trabajar para el Señor? en un espíritu, bueno, si me pagan el salario de pastor voy a pastorear, si no me pagan, no voy a pastorear, ¿cómo voy a ir a visitar a los hermanos si no me pagan? ¿No es ese el espíritu mercenario? Un denario por justicia, pero el que hace un trabajo por amor, por gracia, por colaborar, por estar en el mismo espíritu, en la misma causa de su Señor, ese recibirá una recompensa según el espíritu en que trabajó, una recompensa de gracia. Hay recompensa de justicia y hay recompensa de gracia, las dos son recompensas, pero una cosa es recompensa de justicia y otra es una recompensa graciosa, abundante, también es llamada recompensa, pero una recompensa basada en la gracia, basada en la actitud bondadosa del Señor y así es el espíritu en que Él recompensa, en ese espíritu es que demos servir, no servir en el espíritu de mercadería, porque entonces el Señor nos dirá: ya tienes tu recompensa; hay que servir al Señor en otro espíritu y eso es lo que Él, nos quiere enseñar, y eso se esperará de los últimos; de los últimos se esperará un servicio al Señor en ese espíritu, con los últimos Él no hizo negocio. Vayan, trabajen, no les prometió nada, ellos no lo hicieron por promesa, por cálculos, simplemente estaban felices de tener oportunidad de trabajar por esa causa tan importante de esa viña de ese propietario, entonces Él los recompensó con gracia. ¿Amén? Dice el verso 10: “Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más;” ¿ se dan cuenta en que espíritu estaban ellos? Ellos estaban comparándose el uno con el otro; cuando nosotros nos comparamos uno con el otro, cuando queremos que al otro le pase lo mismo que a mi, que lo traten lo mismo que a mi, estamos en ese espíritu mercenario, no estamos en el espíritu correcto del evangelio. Es muy natural exigir igualdad, digamos, en el castigo por nuestros pecados, pero en lo que se da de gracia ¿cómo puede uno exigir igualdad? ¿Acaso puedo yo exigirle a Alejandro que me regale su reloj a mí, y si él se lo quiere regalar a Elsa me voy a poner bravo porque siempre me tiene que regalar a mi? Entonces ¿yo soy el único que puedo recibir todo, él no puede hacer ninguna bondad a nadie? ¿Se dan cuenta hermanos, como el Señor con esta parábola entra en lo profundo de nuestro legalismo, de nuestra justicia propia, de nuestro mercantilismo? Como Jacob, Jacob diezmó lo mismo que Abraham, pero ¡qué diferencia hay entre el diezmo de Jacob y el de Abraham! Jacob le dijo: “Mira, si tú me bendijeres, no me faltare comida, no me faltare calzado ni ropa, entonces vas (futuro) a ser mi Dios, ahora no, vas a ser mi Dios y yo te voy a dar el diezmo”13. Abraham no hizo ningún negocio, simplemente, espontáneamente lo dio, ¿ven? Dice: “Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais”14, Abraham actuaba en ese espíritu de generosidad como el Señor en el reino actúa no sólo con justicia, sino también con espíritu de generosidad, es un aspecto del reino que también es verdadero. El Señor incluye en la recompensa su espíritu de generosidad. Verso 11: “Y al recibirlo”, o sea, lo recibieron, cada uno de ellos recibió cada uno un denario, pero noten esa reacción, aunque lo recibieron lo volvieron a dejar ahí, lo recibieron y dijeron: -¡es un denario!- ¿Cómo sabemos que lo volvieron a dejar? Porque el Señor más adelante dice: -tómalo-, o sea que el que lo había recibido, lo había soltado y el Señor le tuvo que decir que lo tomara de nuevo, ¿se dan cuenta? A veces si no nos dan lo que queremos, no le queremos recibir, ¡Dios tenga misericordia de nosotros! De mi primeramente. “Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia”, pero ¿había sido injusto? ¡No! ¿Por qué murmuraban? ¿Por qué? porque era bueno, porque era soberano, entonces miren ese espíritu que el Señor está denunciando dentro de los mismos siervos a la hora del galardón, a la hora del salario, ¿ven? Verso 12: “Diciendo:” miren como murmuraban. “Estos postreros han trabajado una sola hora”, minimizando el trabajo de los otros, siempre engrandeciendo el trabajo de uno, es que mi trabajo ha sido muy arduo, muy difícil, al sol, a ustedes les tocó todo masticadito, todo facilito, ¿se dan cuenta? “y los has hecho iguales a nosotros”, ¡ah! noten, ¡iguales a nosotros!, ¡nosotros somos superiores!, nosotros somos los pioneros, los fundadores fuimos nosotros, éstos son recién llegados; no hay recién llegados hermanos, hay llamados a la hora que el Señor quiere. Es que uno no puede decir: ¡ah es que somos superiores, merecemos más! ¡No!, el Señor no les dio menos de lo que había prometido y era justo, el Señor no está haciendo injusticia. Entonces le dijeron eso: “nosotros, que hemos soportado la carga”, ahí está como ellos tomaban el trabajo, como una carga, para los otros, los de la hora undécima, era una oportunidad, pero para éstos era una carga. Se puede trabajar para el Señor considerando que nos dio una oportunidad o como una carga, ¿se dan cuenta, la diferencia de espíritu?, ellos le llamaron carga, “el calor del día”, siempre resaltaban lo peor, lo que soportaron, lo que habían sufrido ¿ven? Verso 13: “El, respondiendo, dijo a uno de ellos:”, quizá al portavoz, debía ser Pedro, yo no digo que sea, pero Pedro era el que había empezado a negociar y por eso fue que el Señor habló de que los primeros serían postreros, o sea, habrá algunos postreros con espíritu diferente al final, ¿verdad? Entonces dice: “Amigo, no te hago agravio”, o sea, tú estás murmurando, estás ofendido, pero yo no te he hecho agravio, “¿no conviniste conmigo en un denario?” Verso 14: “Toma lo que es tuyo”, ya lo había dejado, dice que lo había recibido, pero lo había soltado, “Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero”, ahí está la voluntad soberana, la soberanía de Dios, “quiero dar a este postrero, como a ti”, o sea, contigo soy justo y con él quiero ser bondadoso, ¿no tiene derecho de ser bondadoso? No dice la escritura: “¿Por qué peleas con el Altísimo?” El dice: “tengo misericordia de quien tengo misericordia, me compadezco de quien me compadezca,” 15 ¿vas a altercar con Dios, por qué hace esto así? Aquí el soberano soy yo Dios, y tú te vas a sentar en el banquillo de los acusados y yo ¿voy a ser juez de Dios? ¡No! Dios es el Señor, Él no está haciendo injusticia, lo mínimo que hace es justicia y lo demás es gracia y en el reino de los cielos habrá gracia también y por eso dice aquí: “quiero dar a este postrero, como a ti”. Verso 15: “¿No me es lícito”, o sea, ¿vamos a decirle que no le es lícito hacer lo que quiere, no puede hacer el Señor lo que quiere con lo de Él? Lo que te debe a ti te lo dio, pero lo que es de Él, ¿no puede hacer con ello lo que quiere? ¿Puede o no puede? ¡Amén hermanos!, vamos a limpiar ese espíritu de comercio, ese espíritu de legalismo de nuestro corazón, debemos aceptar esas bondades que el Señor le hace a otros, con alegría, no con envidia. “O tienes tú” esa palabra que se tradujo aquí envidia, es “mal ojo”. Dice la Biblia “que toda excelencia de obra despierta la envidia”16, ese asunto de la envidia es mal ojo, pero ¿por qué a él le dio un postre más grande? ¿Verdad que el Señor tiene que tratar con nosotros hermanos? Aquí estamos retratados y el Señor tiene que tratar con nosotros eso del mal ojo, inclusive hay por ahí ciertos lugares donde se habla del mal ojo que le echaron mal de ojo, por eso dice: “si tu ojo es malo, todo tu cuerpo estará en tinieblas; si la luz que hay en ti es tinieblas”17, o sea que debemos alegrarnos con la justicia de Dios y con la bondad soberana, El reparte como Él quiere, soberanamente, y tenemos que aprender a entrar en esa área que a veces no queremos entrar. Hermanos, es que Dios es justo, sí es justo, pero Él es soberano en su bondad, reparte como Él quiere. A éste lo hizo cucaracha y a éste lo hizo serafín. ¿Va a decir la cucaracha, por qué me hiciste cucaracha? ¿No tiene Dios derecho de hacer cien mil cucarachas, y cuatro serafines si quiere? ¿No tiene derecho? ¿Tiene o no tiene? Tiene derecho, porque Dios es soberano. Entonces dice: “¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tu envidia, porque yo soy bueno?” Esa palabra “envidia” es la palabra “mal ojo”. Hay varias cosas que se ven, voy a leer algunas por ejemplo para terminar esta parte aquí. Vamos a Proverbios capítulo 30, versículos 21 al 23: “Por tres cosas se alborota la tierra,” no puede soportar la tierra, “y la cuarta ella no puede sufrir”; miren como es la gente de la tierra, los naturales, los nativos, ¿por qué cosa se alborota la tierra? “Por el siervo cuando reina”, o sea, si reina el rey, el de sangre azul, todo el mundo está agradado, pero el proletario que reine, ¡uy! ¡No, cómo va ser, como va a reinar el proletario! Nadie quiere que el proletario reine, se alborota la tierra. Otra: “Por el necio cuando se sacia de pan” ¿no dice la escritura también que no es de los ligeros la carrera, ni de los sabios las riquezas, ni de los prudentes, ni de los elocuentes el favor, sino que tiempo y ocasión acontecen a todos, no dice así la Escritura? 18 Como lo cantamos, vanidad de vanidades, no es de los ligeros la carrera; o sea que a veces a los necios les va bien, ¿no ven a alguno que es presidente de esto y de aquello? Nacieron con cucharitas de plata, otros nacieron por allá en una barriada; la gente se alborota cuando el necio se sacia de pan. Otro: “Por la mujer odiada cuando se casa;” ¡se casó esa, me debiera casar yo, pero no ella! Eso es mal ojo también. “Y por la sierva cuando hereda a su señora”, eso no lo puede soportar la tierra, eso es el mal de ojo, ¿verdad? Ese es un ojo malo. Hermanos, Dios puede hacer bondad, de pronto hereda la sierva toda la riqueza de la señora, Dios se lo quiso dar, ¿verdad? Se alborota la tierra, porque la gente es mala, pero Dios sabe lo que hace. Por eso dice al final: “Así”, o sea lo que él había dicho en el 19:30 después de hablar que los primeros serán postreros, entonces aquí explicó como, así como lo explicó en la parábola: “Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros.” Y ahí termina Bueno hermanos, gracias al Señor. Yo les aconsejo que tomen la concordancia, busquen la palabra “envidia” y leamos cada uno con cuidado, yo ya hice ese trabajito, por eso se los aconsejo. Busquen la palabra “envidia” y lean todos los versos donde aparece la palabra “envidia” para que nosotros seamos librados de ese espíritu. ¿Amén hermanos? Vamos a dar gracias al Señor. Señor: te damos las gracias por tu infinita bondad y por tu soberanía. Tú eres Rey de reyes, Señor de señores, eres santo, eres bueno, eres justo y eres Señor. A Ti honra y gloria, concédenos honrarte, glorificarte por cada obra que haces, por cada bondad que concedes inmerecidamente a tus criaturas. No somos tus jueces, Señor, sino tus siervos. Gracias por cada bondad que has concedido a otros y que a nosotros no has concedido, gracias Señor, gracias porque Tú eres bueno, justo, soberano y te es lícito hacer lo quieres con lo que es tuyo. Gracias por tu bondad y tu soberanía. A Ti la honra y la gloria por los siglos de los siglos, amén. La paz del Señor sea con los hermanos. Transcripción: Marlene Alzamora Revisión: Piedad Gutiérrez Durán del comité de revisión para revisión final del autor. 1 Mat 19: 16-21 2 Mt 19:28 3 Cnt 7:11,12 4 Cnt 1:6 5 Cnt 8:12 6 Mt 19:27 7Hab 2:13,14 8 Jn 4:38 9 Ap 3:21 10 Mt 25:6 11 Ap 22:12 12 Jn 1:17 13 Gn 28:20-22 14 Jn 8:39 15 Ro 9:15 16 Ec 4:4 17 Lc 11:34 18 Ec 9:11

DOS NORMALIDADES DE UNA IGLESIA EN CRISTO

Por Gino Iafrancesco V. - 25 de Marzo, 2012, 5:27, Categoría: General

Dos normalidades de una Iglesia en Cristo. Quisiéramos considerar, en la epístola a los Filipenses, al comienzo del capítulo 1, la Salutación, con la cual se da inicio. Podemos apreciar que es un saludo informal, que, de hecho, si comparamos los demás saludos de las otras cartas, tanto de Pablo como de Santiago, o de Pedro, podemos darnos cuenta que los saludos no siempre son iguales, aunque hay muchas palabras parecidas; son saludos espontáneos, y son saludos que nosotros podríamos llamar informales, pero al mismo tiempo son saludos espirituales, pues lo espiritual también puede expresarse y se expresa en libertad. Si subrayamos esto desde el principio es para que nos demos cuenta de un detalle, que no estamos leyendo una teología sistemática, que también tiene su lugar. La Palabra del Señor nos habla de la enseñanza, de la didáctica, y por lo tanto, ahí cabe el ministerio de los hermanos maestros, y caben las teologías sistemáticas. Aclaremos que no se está criticando eso, pero sí destacando que lo que aquí se está compartiendo aparece en un espíritu muy libre y espontáneo, y eso nos da una mirada a la realidad de la vida de la Iglesia, porque si se tratase de una teología sistemática podría parecer algo ideal, pero no aquí. Pablo está saludando de una manera franca, y a través de ese saludo se puede percibir la realidad de la vida de la Iglesia: “Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los Santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos: Gracia y Paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (Fil.1:1-2). Hay mucho que ver en este solo saludo. Se encuentran ya vislumbrados con claridad varios principios de normalidad de una Iglesia bíblica, varios principios que en otro lugar, inclusive, fueron plenamente tipificados por Dios, y que después se podrán ver los principios en el propio Nuevo Testamento, mirando cómo ya habían sido adelantados y preparados tipológicamente por el Señor, para confirmarnos en esas verdades, que son delicadezas del Espíritu del Señor, delicadezas en el sentido de lo bueno, lo precioso que es el corazón de Dios, y en lo fino que es Su corazón. En primer lugar, queremos llamar la atención a que en sólo un saludo de dos versículos, ya apareció tres veces el nombre del Señor Jesucristo. Fijémonos en “Siervos de Jesucristo”, “Santos en Cristo Jesús”, “Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”. O sea, ya desde el saludo, esa preciosa relación de la obra del Señor con las Iglesias rebosa del Señor Jesucristo. Todo está lleno del Señor Jesucristo. La Iglesia es de él, la paz y la gracia vienen de él, la santidad y el servicio también pertenecen al Señor Jesucristo. Aquí podemos darnos cuenta de un primer principio de salud espiritual eclesiástica y también de normalidad, porque debiera ser lo normal. Podríamos llamarlo “un principio de Cristocentricidad”, donde el centro, el fundamento, el objetivo es el Señor Jesucristo. La Iglesia es del Señor Jesucristo, y el nombre importante en la Iglesia es él, y desde un principio la Iglesia le pertenece. El nombre del Señor es el que aparece aquí por todas partes, pues por medio del Señor Jesucristo es que conocemos a Dios. La Iglesia no puede ser fundada por ningún hombre, sino que el creador es el propio Dios. Pablo dice, por el Espíritu Santo, que Jesús está en el centro, en nuestro centro. La Iglesia no puede estar organizada alrededor de algún hombre en particular, o de algún ministerio particular. Si la Iglesia dice: “… Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas…” (1Co.1:12), se está volviendo ministerialita, se está volviendo sectaria; es como si se organizara alrededor de un solo ministerio. Pero la Iglesia es un regalo del Padre al Hijo y también del Hijo al Padre, porque todo lo tiene el Padre es del Hijo, y lo del Hijo es del Padre. La Iglesia es de Dios. La Iglesia proclama “al Señor”, por lo tanto, la Iglesia no puede girar alrededor de un ministerio particular, sino alrededor de Dios en Cristo, a quienes le pertenece la Iglesia, y donde está el fundamento de ella. La Iglesia es Cristocéntrica. Fijémonos que cuando Pablo comienza, dice: “Pablo y Timoteo”, poniendo a los hermanos mayores y antiguos junto a los hermanos nuevos, en un plano de comunión, como ya en el Antiguo Testamento Dios quería, que cuando se iba a servir en la casa de él, los nuevos trabajaran junto con los más antiguos. Y así como el mismo Señor representa a ese buey viejo, y nosotros somos el buey joven que necesitamos llevar el yugo con él, para aprender a no adelantarnos, a no apurarnos, a no causar dificultades, a aprender a ser mansos y humildes como el Señor Jesús, cuando nos dice: “aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallareis descanso para vuestras almas…” (Mt.11:29). Entonces, nosotros tenemos que ponernos el yugo con el Señor y los jóvenes acompañar a los adultos, y los más ancianos incorporar a los nuevos en el servicio al Señor. En Filipenses, aparece Pablo y Timoteo como hermanos que trabajan en la obra del Señor, presentándose además como siervos de Jesucristo, sin ninguna intención de presentarse a los demás con nombres altisonantes. Ellos tampoco se presentaban como funcionarios de alguna organización, ni en representación de nadie, sino que se movían según el Espíritu, sirviendo a una cabeza que es el Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo. La Iglesia le pertenece y está en una estrecha comunión viva con el Señor en el Espíritu, siendo ésta la manera en que aparece, de una manera clara, el servicio de los apóstoles. Ellos seguían a una Persona y el Señor les llamó desde el principio para que estuvieran con él, y después él los enviaba. Nosotros debemos estar con el Señor, a sus pies, teniendo comunión con él, aprendiendo de su Espíritu, de la forma que él nos quiera enseñar, directa o indirectamente, pero dependiendo de él para que así él nos pueda enviar, y abrir el camino a cada uno, para hacer en él, por él y para él. Este es el primer principio que caracteriza el servicio de la obra en la Iglesia del Señor, porque es un servicio Cristocéntrico; es decir, es un servicio que se origina en Cristo. Hoy en día muchas personas quieren consagrarse a Dios, pero no han aprendido a conocer al Señor de manera directa en su Espíritu, y a veces se entregan a organizaciones, pensando que le están sirviendo a Dios; por ejemplo, la Iglesia en Sardis, teniendo nombre de que vive. Podemos decir contrariamente a esto, que está muerta, porque muchas veces nos ponemos nombres llamativos, pero la realidad espiritual no está ahí, porque el verdadero servicio al Señor es en el Espíritu. El Espíritu Santo siempre está para ayudarnos si lo que queremos es depender del Señor y acudir a él. El Espíritu Santo siempre nos va a ayudar, porque él dijo que estaría con nosotros para siempre. El Señor Jesús prometió estar con nosotros “…todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt.28:20); “No os dejaré huérfanos…” (Jn.14:18). Esta es una relación íntima espiritual con Dios, con la vida divina, con una persona viva que es el Hijo y una unión con el Padre, porque la Iglesia tiene comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo en el Espíritu Santo. Entonces, el primer principio de salud espiritual – y digamos de normalidad bíblica –, es el de la Cristocentricidad. Esto es lo que diferencia a la Iglesia de los demás grupos en la tierra, porque en ella hay una gran cantidad de organizaciones humanas, porque el ser humano fue hecho para vivir en comunión, y, por lo tanto, podríamos decir que en el ser humano hay un instinto de comunión que debería ser llenado por Señor, pero a falta de él, las personas se han agrupado alrededor de cualquier otra cosa, menos en el Señor. La Iglesia se caracteriza porque se reúne alrededor de Jesús y vive en él, para él, y camina con él de una manera viva, íntima, personal, espontánea, agradable, porque el Señor dijo: “Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mt.11:30). Él nos ayuda sobrenaturalmente a hacer algunos trabajos, que otros podrían considerar pesados, pero que no nos resultan de esa manera porque no estamos solos. Esta es una iglesia bíblica del Nuevo Testamento, rebosante del Señor Jesús, donde todo lo que se oye, lo que se habla, lo que se vive, resuena al Señor Jesús, siendo éste el nombre que se exalta en medio de la Iglesia. A esta comunión de los siervos de Jesucristo, dice: “…a todos los Santos en Cristo Jesús que están en Filipos…” (Fil.1:1), y aquí continúa una palabra muy importante, una fase que debiera despertarnos, especialmente a toda la cristiandad en general, porque no está dirigida solamente a los hermanos que han visto la unidad del pueblo de Cristo, y también de su Iglesia en cada ciudad, sino a todos los hermanos, la hayan visto o no. En este comienzo de la epístola a Filipenses, Pablo y Timoteo como apóstol y un cooperador adulto, proponen a quienes el Señor colocó en el ámbito de la obra para servirle en las Iglesias, dirigiéndose así a todos los Santos en Cristo Jesús, en este caso en Filipos. Pero quisiéramos poder tomar la primera parte de la frase: “todos los Santos en Cristo Jesús”. Sólo en esta frase aparecen ya varios principios. Si resaltamos la palabra “todos”, ya encontramos un principio; luego, en “Los Santos” y “en Cristo Jesús” encontramos los demás. Si podemos ver estos principios individualmente, la palabra “todos” nos habla de un “principio de inclusividad”. Este está íntimamente relacionado con otro principio llamado “de receptividad”, que incluye a todos los santos en Cristo Jesús, a todos los que han nacido de nuevo, todos los que fueron comprados por la Sangre de Cristo y que lo recibieron, y, por lo tanto, esos son los miembros de la Iglesia en Filipos. El principio de inclusividad se basta en la palabra “todos”, y no todos los seres humanos, aunque Dios quisiera que fueran todos, pero aquí es todos los santos en Cristo Jesús. Si nuestro Padre nos engendró como hijos, en consecuencia, todos sus hijos son hermanos, y nosotros no podemos escoger a los hermanos, más bien debemos aceptarlos, pues los ha engendrado nuestro Padre. Si nuestro Padre engendró hijos, son nuestros hermanos, y eso es lo que implica la palabra “todos los santos en Cristo Jesús”, subrayando la palabra “todos”. Debajo de esa palabra está ese principio de inclusividad, es decir, el considerar como nuestros hermanos a todos los verdaderos hijos e hijas de Dios, que son los que han creído y son comprados por su Sangre, nacidos de nuevo por el Espíritu. Por lo tanto, hay tal nación en el ámbito de la nueva creación, que es la Iglesia. La Iglesia nace en el cielo, porque participa de la naturaleza divina. El que se une al Señor es un espíritu con el Señor, y ha sido bautizado en un solo cuerpo, que está formado por todos los miembros. En la familia de Dios no se puede entrar sino por medio del nuevo nacimiento, no por afiliación a un movimiento, no por afinidad intelectual, o amistad, sino por haber nacido de Dios, del Espíritu.

SUMA Y PARADIGMA

Por Gino Iafrancesco V. - 25 de Marzo, 2012, 5:25, Categoría: General

Suma y Paradigma. Veremos un verso a manera de epígrafe; es decir, daremos una idea mínima, para luego desarrollarla de una forma más completa. “La suma de tu palabra es verdad, y eterno es todo juicio de tu justicia” (Sal.119:160). Es interesante que aparezca aquí esa expresión. A veces, la visión que tenemos de la Palabra del Señor pareciera que está desconectada; es decir, a veces al acercarnos a la Biblia recibimos impresiones fragmentarias. En la Biblia, encontramos historias, un poco de genealogía, proverbios, visiones, salmos, canciones, consejo, doctrinas, y pareciera que fuera como una colección – aunque de hecho es una colección de varios autores. Lo que debemos ver, es que detrás de estos autores, y a lo largo de muchos años, y de muchas épocas, y teniendo en cuenta a personas en diferentes situaciones, nos ha hablado un mismo Espíritu. Es precioso que el Espíritu de Dios, que es uno solo, haya querido utilizar personas de muchas clases, que han vivido diferentes experiencias. Algunas eruditas, otros pescadores, o inclusive pasajes escritos por mujeres que en aquellas culturas antiguas eran muy menospreciadas. En fin, lo que hemos estado diciendo, es que personas en distintas situaciones, y en diferentes épocas, la humanidad ha sido representada. Cada uno de nosotros, seguramente, ha sido tocado por el Señor en uno o en otro Salmo, porque hemos encontrado representada allí nuestra situación, y Dios nos ha hablado a través de esos libros, a través de esas oraciones. Toda la Biblia parece que proviene, y de hecho, el exterior proviene de una gran diversidad, y, sin embargo, ha sido traducida a una gran cantidad de idiomas, y ha sido beneficiosa a muchas culturas, y el Espíritu Santo la ha utilizado en países llamados “civilizados” – y lo ponemos entre comillas, porque en ellos encontramos grandes brutalidades, pero de entre ellos Dios tuvo que sacar gente. La Iglesia ha sido sacada del mundo, ha sido separada de la cultura humana, y aunque seguimos siendo personas de nuestra raza, tenemos nuestra historia, nuestro lenguaje, tenemos las costumbres, tenemos nuestro acento al hablar. Iglesia quiere decir, en esencia, personas que fueron escogidas y atraídas por Dios, escogidos en Cristo para pertenecerle a él, y por haber sido escogidos, fueron llamados, y fueron separados para Dios, separadas para el reino, separados o escogidos, como esposa del Hijo de Dios, como miembros de la familia de Dios, con una misión especial y distintiva. El Señor le da a los suyos, a los que ha separado para sí, su propio norte, su propio Espíritu, y una identidad, que especialmente en estos tiempos finales, nosotros debemos comprender muy bien; porque estos tiempos de globalización, de eclecticismo, de ecumenismo, de ambigüedad, de engaño, son tiempos difíciles. Esta es la última prueba, pues a lo largo de la historia la humanidad ha sido probada, y el pueblo de Dios también ha sido probado. Y cuánto más probado será en los últimos tiempos, porque en la misma Palabra del Señor se habla de una hora de la prueba para el mundo entero. Claramente, siempre ha habido una prueba, pero sin ser el tiempo de la prueba final. Dice el Señor que: “….te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo…” (Mt.32:36). Porque será una prueba más acentuada, más seria. Siempre ha habido una batalla; bueno, no siempre, pero digamos que desde la rebelión de Satanás en los cielos; y para nosotros los hombres, desde que nacemos. Pero todo comenzó con la batalla en los cielos, con la rebelión de Lucifer, con aquel querubín que quiso ser como Dios. Y Dios lo permitió, y lo hizo con mucha sabiduría, pues Él no es afectado negativamente. Dios nunca puede ser vencido, nunca puede ser derrotado, nunca puede ser disminuido, ni humillado, aunque el Señor Jesús como hombre se humilló a sí mismo, pero lo hizo voluntariamente. Pero ha habido una insolencia terrible contra Dios, y ha habido ofensa terrible contra su santidad, contra su gloria, contra su justicia. Y porque la ha habido, habrá un juicio. La locura del enemigo le ha hecho creer que puede ser semejante a Dios, y se le ha permitido esa locura para que sirva de prueba para todos; por lo tanto, podríamos decir que hay una guerra entre la locura y la cordura. La cordura es el Señor, la cordura es la del Hijo de Dios. Entonces, el Señor ha separado a su Iglesia, a su esposa, a sus seguidores para sí, los que hemos ido aprendiendo a amarle de a poco. Porque la Palabra dice que: “…él nos amó primero” (1ª Jn.4:19). Y es por eso que ahora nosotros le amamos, por causa de su amor primero. Ahora, la Iglesia, poco a poco va conociendo al Señor, va conociendo su persona, sus principios, sus propósitos, caminos y planes, para llegar a su objetivo. La Iglesia que lo va conociendo, se va identificando con él, y recibe del Señor su propio Espíritu. Un “paradigma” significa una manera de ver las cosas, una cosmovisión, una mirada panorámica, una manera de entender el mundo, de entender la historia, valores. Todas esas cosas juntas forman un paradigma. Podríamos decir que Dios ha dividido a la humanidad en su diagnóstico de ella, es decir, los que están con él tienen un paradigma, una manera de ver las cosas, y los que están contra él tienen otro paradigma, y otra manera de ver las cosas. Dios ya había profetizado desde el principio que esto sería así. Una de las primeras profecías la podemos encontrar en Génesis 3:15, donde Dios le ha hablado a la serpiente. Dios la maldice y le dice, entre otras cosas, que: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”. Dios le dice a la serpiente que Él mismo pondrá enemistad entre ella y la mujer, y entre su simiente, que son los hijos del diablo, y la Simiente de la mujer, es decir, aquel nacido de la virgen, el Emanuel, el Dios con nosotros. Y como en la Iglesia somos uno, el Cristo de Dios es corporativo. El Señor Jesús es la cabeza, y la Iglesia es su costilla; su amada es su cuerpo. Entonces, a lo largo de toda la historia humana, ha habido dos líneas: una línea que es atraída por el Señor, y que le ama, y otra línea, como la de Caín que sale de la presencia de Dios, pero que prefiere andar por sí mismo, dándole la espalda a Dios, edificando su mundo sin tener en cuenta a Dios. Pero el Señor vino y nos pidió orar, y ser uno con él en este interés, “en que el reino de Dios venga a la tierra y que se haga su voluntad en la tierra como se hace en el cielo” (paráfrasis de Lc.11:2). Por lo tanto, los que son de Dios, sus hijos, le siguen y tienen una línea específica. Éstos están en el Espíritu y en el propósito de Dios; en cambio, el enemigo tiene sus intereses, diciendo Jesús de ellos que: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer…” (Jn. 8:44). Lo que hay en lo íntimo del corazón de los hijos del diablo, es lo mismo que hay en el corazón del diablo, y están conscientes de esto, llamándole a Satanás “padre”. En cambio, otros han sido engañados y le están siguiendo, y que igualmente se hallarán con él en el infierno. Es necesario reiterar constantemente que Dios no hizo el infierno para los hombres, sino que lo hizo para Satanás y sus ángeles, pero que estará lleno de millares de hombres y de mujeres supremamente incómodos en él. Dios desea que todos los hombres y mujeres procedan al arrepentimiento, porque él no es un dictador, aunque es soberano y todopoderoso, pero no usa su poder de una manera arbitraria. Dios quiere las cosas como él las tiene en su Trinidad, o sea, en armonía, en consideración mutua, en consenso. Así es el carácter de Dios, y él quiere todo de esa manera. Dios no va a conquistar de la manera que lo han hecho los llamados conquistadores en la historia, pues ellos han hecho sus tronos en base a muerte. En cambio Dios nos conquista con su amor enviándonos su Espíritu y su Palabra, y aún más, pues siendo sus enemigos, él toma la iniciativa de reconciliarse con nosotros, de manera que Dios ha hecho todo lo habido y por haber para salvar al hombre, y lo seguirá haciendo hasta cuando Él estime que no es conveniente continuar, así como tuvo que decidirlo antes del diluvio, porque “…todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Gn.6:5). Por lo que Dios dice que: “No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre…” (Gn.6:3). Dios contendió con el hombre, y esa contención de Dios con nosotros es por pura gracia. Bienaventurado aquel contra quien Dios contiende, porque la contienda de Dios es su amor. Cuando él contiende con nosotros, él nos está amando, está procurando librarnos de la locura y traernos a la cordura. La verdadera bendición de Dios, en quien están escondidas todas las bendiciones espirituales, es en Cristo. Toda bendición espiritual desde antes de la fundación del mundo, está en Cristo, y que fueron anticipadas a través de profecías, a través de tipologías, pero ya la totalidad de la bendición divina es Cristo, y los que son escogidos no lo son por algo que ellos son en sí mismos, sino que son escogidos en Cristo. La Biblia dice que: “…nos escogió en él (…) para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo…” (Ef.1:4). Dios escogió a Cristo y nos dio a todos a Cristo, para todo aquel que quiera. “…Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Ap.22:17). Él nos llama a venir, y seguramente él también nos ayudará a llegar, así como él le dice a un paralítico que se levante y ande, pues de esa misma manera él nos ayudará a pararnos y andar. Dios no sólo nos va a dar un mandamiento, sino que nos va a dar el socorro y la gracia suficiente para obedecerle. Dios sabía quiénes recibirían a Cristo en su miseria y quienes querían la bendición de él; esa fue la diferencia entre Jacob y Esaú. A veces, pareciera que Dios lucha contra las personas, pero esta lucha es para despertar la búsqueda de la bendición que es Cristo. Cristo es la bendición de Dios, y Dios se la quiere dar a todos, por eso manda que se le anuncie el Evangelio a toda criatura, aun sabiendo que no todos lo van a recibir. El Señor nos dice “… si alguno quiere venir en pos de mí…” (Lc.9:23-24). Dios quiere que todos sean sus discípulos, pero él no obliga a nadie, sino es sólo para el que quiera aceptarlo. Entonces, Dios tiene una elección eterna, un conocimiento eterno y un amor eterno, y él ha hecho las cosas correctamente. Él nos ha invitado a todos, y cada día es una extensión de esa invitación. Cada día que abrimos los ojos vemos que Dios nos está llamando a salir fuera y venir a él. Así es la novia, así es la Iglesia y Dios tendrá su identificación con ella; habrá una sincronía en su corazón, la cuerda que vibra en el corazón de Dios encontrará eco en otros corazones, en los de los hijos de Dios, en los que declaran realmente que Dios se ha revelado en Cristo. Este es nuestro paradigma, el punto de vista de Dios, el de su Espíritu, el de su carácter, porque los hijos y las hijas de él lo quieren con todo lo suyo. La Palabra de Dios expone, avergüenza y juzga la identidad distinta a Dios: “El que no es conmigo, contra mí es…” (Lc.11:23). El Señor dice esto, porque no se puede ser neutral, sino que hay que pronunciarse por el Señor. Es mejor que la Iglesia se prepare a no ser ambigua, sobre todo en estos tiempos donde a lo malo se le llama bueno, y a lo bueno se le llama malo. Lo que se espera de la Iglesia, es que se identifique con Dios, que la Iglesia lo conozca como él es, en su amor, en su Trinidad, en su solidaridad con nosotros, en las razones que tuvo y que lo condujo a la encarnación y a la expiación. En Éxodo, cuando Moisés tenía que decirle al pueblo lo que Dios le pedía, escribió esto en el capítulo 25, y así dice el Dios de Israel: “Y harán un santuario para mí…” (Ex.25:8). Ese verbo "harán" aparece por muchas partes en la Biblia; por ejemplo: “Harán también un arca…” (Ex.25:10), que representa al mismo Cristo. Ahora, nos dice que le hagamos un arca para que Cristo sea formado en nosotros. Para esto debemos colaborar, querer hacerlo de corazón, espontánea y voluntariamente y traer su ofrenda a Dios para el tabernáculo. Antes era más fácil porque era sólo una figura, era madera y plata, pero hoy las verdaderas maderas somos nosotros, el servicio somos nosotros. Pero aun así, él dice que le hagamos un arca, y que le hagamos una mesa con panes de la proposición, y un candelero cuya vara del centro representa el Cristo. Y este candelero tiene brazos ahí al centro derecho, y al centro izquierdo, y tiene otros brazos a la derecha y a la izquierda, y todos caben en el mismo candelero. Nosotros sólo tendríamos candeleros de izquierda o de derecha, pero poner en la misma mesa a Simón el zelote, con Mateo el publicano, solamente se le ocurre al Señor Jesús. Nosotros sabemos quiénes eran lo publicanos, eran los oligarcas de la época, los oligarcas nacionales que hacían negocios con los imperialistas, que no les importaba el pueblo de su nación, sino sólo les interesaba el dinero y les gustaba que su país estuviera bajo el dominio de los imperialistas. Y pagaban los impuestos adelantados al imperio, para cobrarle los intereses a su propio pueblo; por eso eran aborrecidos los publicanos. Sin embargo, el Señor llamó a Mateo. Simón el zelote era del otro lado. Los zelotes eran los cananitas, que amaban su patria y no soportaban a los imperialistas, ni tampoco a los oligarcas de su propia patria; y no solamente ideológicamente, sino con cuchillo y con espada los mataban. Así el Señor tuvo gente de la izquierda y la derecha en su mesa, como en el candelero. Aquí los brazos de centro derecha y centro izquierda se podían encontrar en una manzanita que es fruto del Espíritu. El candelero es como el árbol de la vida, y también es comparado con un manzano, que es Cristo. En Cantar de los Cantares se nos dice que Cristo es el manzano: “Como el manzano (…) bajo la sombra del deseado me senté y su fruto fue dulce a mi paladar” (Cnt.2:3). El candelero tiene nueve manzanas, tres manzanas en la caña central y una manzana en cada brazo, que representan el amor, gozo, paz, paciencia, benignidad. Seguramente la manzana del amor es la que está en el centro arriba donde se junta en centro derecha y centro izquierda, pero la manzana de más abajo donde se juntan la ultra derecha y la ultra izquierda se llama paciencia. Y paciencia se traduce también en longanimidad, y así se puede ir colocando las otras manzanas, pero tienen que estar todas las nueve, bien equilibradas en Cristo, porque él es la realidad, y toda la virtud crece en el árbol de la Iglesia, en el candelero, el árbol de vida, incorporando en el cuerpo a todos los hermanos. Por eso era que la vida de los patriarcas era una vida de altares, y cada altar era una consagración más profunda, porque en cada consagración Dios lo liberaba de más problemas y más complicaciones con Satanás. Cuando Abraham se consagraba en el primer altar, significaba una primera cosa, y Dios estaba muy feliz porque Abraham había sido liberado de algo, algo que lo dañaba a él mismo, y luego Dios lo conducía a un nuevo altar, y en ese nuevo altar había algo más que consagrar. Hasta ahora, ni siquiera se nos había pasado por la cabeza que estábamos atados a determinadas cosas que considerábamos normales. El Señor quiere que edifiquemos un altar más avanzado que el anterior, pidiéndonos lo que más amamos, incluso devolviendole lo que él mismo nos dio. Los altares nos introducen en el seno de la Trinidad para participar de la naturaleza divina, y ser libres de las cosas que son vergonzosas, que son distintas a nuestro Señor. Él tiene que hacer un trabajo a fondo con nuestras vidas. Él nos ha dado una identidad y es la identidad de él mismo, la del Padre, la del Hijo y la de su Espíritu. Quién iba a pensar que Dios, siendo absoluto soberano, respete incluso al ser humano más pequeñito, inclusive a los que se quieren ir al infierno. Dios no quiere que vayan, pero ellos insisten y él lucha hasta cuando sabe que se cruza una línea, entonces deja de luchar y los entrega. “…No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre…” (Gn.6:3). Es muy delicado desaprovechar las contiendas de Dios. Cuando nos redarguye, cuando nos corrige, cuando nos humilla, cuando nos trata, nos está diciendo que todavía hay oportunidad. Bienaventurado aquel a quien Dios trata, porque no lo ha entregado a su locura. La sabiduría es el temor a Dios, y la inteligencia es apartarse del mal, pero en este conflicto que estamos, no todos están en la línea del Espíritu. Para que Cristo se forme en la Iglesia, y hacerle al Señor un arca que esté en el Lugar Santísimo, hacerle una mesa con panes de la proposición, un candelero, un altar, un incensario, debemos estar en la vida de la iglesia. Mientras el mundo está en lo de ellos, ¿en qué estamos nosotros? ¿Estamos haciendo un candelero al Señor como él lo pide? No es tan fácil hacer esos panes, pero él dijo: “me harás”. Dios nos ha dado un sentido en la vida, y nos dijo para qué vivimos, y qué es lo que podemos hacer para agradar el corazón de Dios, y esto lo haremos en unión con su Hijo. Jesucristo lo hace todo para el Padre y él vive en nosotros y su Espíritu nos conduce a través de nuestro espíritu a hacer lo mismo que el Hijo hace, y el Hijo vino a hacer la voluntad del Padre. El candelero es la Iglesia en cada ciudad, y debemos estar abiertos y en comunión con nuestros hermanos para reunirnos en Cristo por el fruto del Espíritu. Seamos una ciudad asentada sobre un monte que no se puede esconder; seamos una propuesta, una proposición de Dios al resto de las ciudades. Tenemos que tener una identidad clara, la identidad del cuerpo de Cristo, estar en su Espíritu y hacerle un candelero que es lo mismo que hacerle panes de proposición, o sea, una propuesta de vida y esa propuesta es la vida de la Iglesia. La propuesta de Dios para la humanidad en Israel eran figuras, pero hoy en nosotros es una realidad. Hay que tomar esos granos de trigo del granero del Señor y molerlos unos con otros. No es fácil estar juntos, pero Dios quiere que lo estemos para que seamos molidos y vueltos flor de harina; es decir, como polvo, y después ser pasados por aceite, y ser amasados para ser un pan de la proposición, ser amasados, ser horneados en el fuego. Así se hacen los panes, y esos panes eran las tribus del pueblo de Dios. En Israel eran doce panes, pero hoy, el Israel de Dios es la Iglesia, los panes son las Iglesias, y nosotros, siendo muchos, somos un solo pan. Dios siempre hace propuestas, y esa propuesta es Cristo, y la Trinidad de Dios encarnada y expresada en la Iglesia. Esa es la propuesta de la vida intra-trinitaria, la vida del Padre y del Hijo en el Espíritu formándose en la Iglesia. Los discípulos tenían en común todas las cosas, y nada de lo que poseían era propio; ¡qué cosa maravillosa era ese pan! El hacer este pan es algo voluntario, pero del que algunos querrán huir, porque el que ama la oscuridad no viene a la luz para que no se descubran sus actos. Pero el Señor, ¿qué hizo en la Cruz? Expuso y avergonzó a los principados, los mostró públicamente, y los exhibió. Y si nuestra vida es como ellos, vamos a quedar avergonzados también, porque el Señor vino a exponer la realidad de Dios, mostrar quiénes somos, porque ellos se hacían los dioses de las naciones y ¿qué clase de dioses eran? Eran tramposos y perversos. Pero si estamos con Cristo no seremos avergonzados, porque él nos cubrirá, nos limpiará, perdonará, y nos vestirá de gala. La iglesia tiene un testimonio que dar y es la Palabra de Dios, un paradigma divino. El Espíritu en que anduvo el Señor fue en el mismo Espíritu en que anduvo Pablo, Timoteo, y así muchos más discípulos y apóstoles, porque el Espíritu es la corriente de Dios. El Espíritu es el que nos comunica lo que Dios es y cómo ese Espíritu del Padre y del Hijo es Espíritu de la Trinidad; por lo tanto, es el que puede mostrarnos a Dios, el que puede iluminar y avergonzar. El Señor ascendió, recibió el Libro de los 7 Sellos, abrió el Libro, derramó el Espíritu Santo, envió apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros para perfeccionar a la Iglesia para la obra del ministerio; o sea, envió a la Iglesia, y el evangelio ha estado cabalgando, llevando a las personas el Espíritu y la verdad del Señor; pero ese no es el único caballo que cabalga. Porque si la gente no quiere la verdad, dice la Palabra, “…por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos” (2ª Ts.2:10), Dios les envía un poder engañoso para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad. Sería algo muy terrible si menospreciamos la verdad, pues sólo quedaría la mentira, y las personas son entregadas a ella porque la adoran y la aman más que a Dios, haciéndola su ídolo, por sus propios intereses.

PERSONA, DIVINIDAD Y TEOFANÍA

Por Gino Iafrancesco V. - 25 de Marzo, 2012, 5:23, Categoría: General

Persona, divinidad y teofanía. Estaremos considerando lo que el Espíritu Santo ha dicho acerca de la divinidad del Hijo, y esto hay que decirlo muy a propósito, porque la divinidad es una sola, y la divinidad del Padre es la misma divinidad del Hijo, y la del Hijo, la del Espíritu. El Señor Jesucristo dijo: “Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo” (Jn.5:26). Esa es la Palabra, la vida autosuficiente de Dios nuestro Padre, que incluye tanto su esencia como su naturaleza. La vida divina incluye su esencia, los atributos incomunicables de Dios, y también incluye su naturaleza, es decir, los atributos comunicables de Dios. Hay atributos de Dios que son exclusivos de él, que nunca pueden ser comunicados a nadie, y esos se refieren a su esencia, a lo que Dios es en sí mismo. La esencia es lo que hace que un ser sea como es; la calidad de un ser está determinada por su esencia. Es la esencia divina la que hace que Dios sea divino; por lo tanto, es omnipotente desde la eternidad, y es eterno, y omnisciente, omnipresente, eterno, perfecto, único, supremo, maravilloso. Y dentro de esos atributos de Dios – que, por supuesto, no se han mencionado todos –, hay algunos que serán siempre solo de Dios, aunque él nos haya hecho hijos participantes de la naturaleza divina, pero que no significa que podamos ser como el mismo Dios, porque nosotros, de hecho, fuimos hechos de la nada; en cambio él nunca fue creado, él es eterno, es omnisciente, él es omnipotente, y omnipresente. Pero, aparte de la esencia que se debe a sus atributos incomunicables, de los cuales nunca nadie participará, existe la naturaleza divina, que se refiere a los atributos comunicables de Dios. “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo” (1 Jn.5:11). En esa vida se está refiriendo a su naturaleza. Nunca la Palabra dice que nosotros seremos Dios, pero sí dice que somos participantes de la naturaleza divina. Por lo tanto, la naturaleza divina en la vida divina, se refiere a los atributos comunicables de Dios, lo que él comunica acerca de su Palabra, sus atributos morales, el ser santos. “Santo seréis, porque santo soy yo…” (Lv.19:2). Todo lo que tiene que ver con su santidad, con su rectitud, con su amor, con su pureza, los atributos que pudiéramos llamar morales, son atributos comunicables. Dios quiere vernos ser como él es; nunca nosotros seremos Dios, pues siempre hay algo que es exclusivo de Él; incluso no todas las cosas las ha revelado en la Palabra, porque dice que: “Hay cosas que son secretos exclusivos”. Y del Señor Jesús se dice: “…y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo” (Ap.19:12). Lo que implica tener ese nombre, el íntimo significado, no lo conoce el hombre, sino sólo lo conoce él, porque sólo él sabe lo que es ser Dios. Nosotros somos sus hijos, sus criaturas, porque hemos sido hechos a su imagen y semejanza, para contenerlo. Ahora lo hemos recibido a él, y él vive en nosotros, y nos ha hecho participantes de su naturaleza divina; por lo tanto, la naturaleza divina sí incluye los atributos comunicables de Dios. El ser de Dios se diferencia de los otros seres por su esencia y por su naturaleza. La naturaleza es una manera especial de ser. La Biblia habla de la naturaleza, y diferencia a los seres entre sí por su naturaleza. La Biblia habla del género, de la especie, de la naturaleza, y en el Génesis, Dios creó animales, plantas y semillas para que se reproduzcan según su género, y según su especie, y según su naturaleza. Los seres son diferentes entre sí por ciertas características de su ser, que los diferencian unos de otros. Aunque todos son “seres”, se diferencian entre sí por su naturaleza. Por ejemplo, aquellos llamados dioses, no son dioses por naturaleza, pues son hechos de piedra o de madera o de metal, y la naturaleza del metal, de la piedra, y de cualquier otro material no es divina. La Biblia habla mucho de la naturaleza y de las distintas naturalezas, y nos dice también que la naturaleza humana ha conquistado las distintas variedades de la naturaleza animal, vegetal, y mineral. Por lo tanto, la Biblia utiliza palabras relativas a naturaleza, y a esencia, especialmente cuando se usa el verbo “ser”. Cuando el Señor dice que él es “YO SOY” (Ex.3:14), o “Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo” (Jn.5:26), esto nos habla de esa esencia divina autosuficiente que no depende de otro, que no le debe a nadie nada. Nosotros no somos iguales a Dios, porque la esencia humana, la naturaleza humanan, no son divinas. Nosotros no éramos, pues Dios nos creó; en cambio, en el caso del Hijo dice: “Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo” (Jn.5:26). Ahí nos damos cuenta que el propio Hijo de Dios está confesando su propia divinidad. Él no solamente tiene naturaleza divina, sino esencia divina. Por eso al Hijo en la Biblia se le confiesa Dios, y esto lo ha confesado primeramente el Padre. El Señor ha recibido adoración incluso en su humillación, y en su condición de hombre él también recibió adoración, porque no dejó de ser la persona que era, sino que solamente se vació a sí mismo, se hizo como hombre, pero no dejó de ser el Hijo de Dios. Él ha dicho palabras que confiesan esto, por ejemplo: “De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy” (Jn.8:58). “Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese” (Jn.17:5). Estas palabras son dichas por aquella persona divina: “En el principio era el verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Jn.1:1). Nos damos cuenta que debemos considerar ver no solamente la divinidad en cuanto a su esencia, o su naturaleza, sino también su persona. Recordaremos pasajes, aunque no todos, que nos hablan de su divinidad, su esencia y naturaleza; pero también necesitamos juntamente con la confesión de su divinidad, la de su persona coexistente con el Padre, para que nuestra confesión sea la del Espíritu y la de la Biblia, y la de los apóstoles de la Biblia. Los apóstoles de la Biblia, así como los profetas de la Biblia, confesaron la divinidad del Señor Jesús, pero también confesaron su persona, que era distinta del Padre, pero no distinta en esencia, ni en naturaleza, ni en divinidad. La divinidad, la esencia y la naturaleza divina sólo subsisten en la persona del Padre, en la del Hijo y en la del Espíritu Santo, quien, siendo tres personas distintas, no lo son en divinidad, ni en esencia, ni en naturaleza, sino que lo son en la manera como la divinidad, la esencia y la naturaleza divina subsisten en cada uno. Aquí es donde llegamos a la palabra “hipóstasis” que aparece en Hebreos 1:3: “…el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia…”. La palabra exacta es carácter de su hipóstasis. Entonces, ahí nos damos cuenta que la divinidad subsiste. De ahí viene hipóstasis, de su subsistencia en el Padre como ingénito, es decir, no engendrado. La misma divinidad, esencia y naturaleza, subsisten en el Verbo de Dios como Unigénito del Padre. En cambio, se distingue el Padre del Hijo, en que el Padre es el Padre del Unigénito, y el Hijo es el Unigénito del Padre. Nunca podremos llamarle al Padre unigénito, y siempre tendremos que decir del Hijo que es el Unigénito de Dios, es decir, engendrado del Padre sin principio principio. Esa palabra que está ahí parece complicada, ¿cómo, “engendrado”? En Proverbios 8, la Sabiduría divina, que es el Verbo de Dios, habla de sí misma, diciendo: “Yo, la sabiduría…” (Pr.8:12). La Sabiduría divina está hablando en primera persona, y continúa con más: “Eternamente tuve el principado, desde el principio, antes de la tierra” (Pr.8:23). Antes de los siglos, la Sabiduría es engendrada; por eso el Hijo, que es Cristo, la Sabiduría divina, es llamado Unigénito. Pero ¿cómo es engendrada la Sabiduría divina en Dios? Haciéndola también divina, reconociéndola divina y principal, y a la vez engendrada. Parece un misterio, y no nos introduciríamos en él si no estuviera hablado en la Biblia. Pero nos dice que lo que está revelado es para nosotros, y, por lo tanto, hay que recibirlo. Ahora, también puede surgir una interrogante: ¿Se conoce Dios a sí mismo? Y la respuesta es rotunda: ¡Claro que sí!, o no sería omnisciente, y no sería Dios. Si Dios no se conociera a sí mismo, y no conociera todo, su esencia no sería divina. Dios se conoce a sí mismo por eso él puede revelarse y decir: “YO SOY EL QUE SOY” (Ex.3:14). Palabras que nos muestran que Dios se conoce a sí mismo, y al conocerse, él engendra de sí y ante sí una imagen de sí mismo que es igual a él, pero no la engendra en el tiempo, pues no es que empezó un día a conocerse, y antes no se conocía, sino mas bien, él siempre se ha conocido a sí mismo. Por lo tanto, en el ser eterno de Dios existe la Sabiduría de Dios, y con Dios. La Sabiduría con él estaba ordenándolo todo, o sea el Hijo con el Padre, el Verbo con Dios. La Sabiduría de Dios implica que Dios se conoce a sí, y conoce todo, y si se conoce a sí mismo tiene una imagen de sí, y esa imagen de sí es igual a él, y por la cual él se revela. El Hijo es la imagen de Dios, él es la imagen del Dios invisible, quien reconoce ser fielmente representado en su Hijo, y por eso puede hablar de nuestra imagen, aunque el Padre no es la imagen, ya que el Padre es el Dios invisible, pero la imagen del Dios invisible es el Hijo, como dice Colosenses: “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación” (Col.1:15). El Padre es el Padre del Unigénito, y son dos personas distintas, no en divinidad, pues la divinidad es la misma; no en esencia, ni en naturaleza, porque también es la misma en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu, porque es el Espíritu de Dios que procede del Padre y del Hijo, porque el Padre no precede de ninguna parte. De manera que la divinidad con su esencia y naturaleza divina, subsisten en el Espíritu como procedentes; en cambio, la misma divinidad, esencia y naturaleza divina, subsisten en el Padre como no procedentes, porque él no procede de nadie, en cambio de él procede, a manera de Sabiduría, de imagen, el Hijo, y entonces de los dos también el Espíritu, pero éste procede, no sólo del Padre, sino también del Hijo; el Espíritu viene en el nombre del Hijo, y toma todo lo de él. La Divinidad es una sola, un mismo ser divino, con una sola esencia divina, con una sola naturaleza divina, pero que subsisten en tres personas distintas: una es el Padre ingénito, otra es el Hijo unigénito, y otra es el Espíritu Santo, procedente del Padre y del Hijo. El Padre ama al Hijo, y el Hijo ama al Padre. El Padre es el amante, el Hijo es el amado, y el Espíritu es el amor entre el Padre y el Hijo. Por eso la Iglesia, por causa de la revelación de Dios en su Palabra, no sólo debe confesar la divinidad del Hijo, sino la personalidad distintiva del Hijo, en confesión de Hijo como persona distinta del Padre, pero no distinta en divinidad y naturaleza, sino consustancial al Padre. Allí está la diferencia también la confesión del Espíritu de Dios, y la otra, la del espíritu del anticristo. Veamos qué nos dice la Palabra respecto de esto: “Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad. ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo?” (1Jn.2:20,22). Hay muchos mentirosos en la tierra, inclusive dentro del judaísmo ortodoxo, pero no mesiánico. Creemos que Jesús es el Cristo esperado. Los mismos que tenían la promesa del Mesías no creyeron que era Jesús. Otros, en cambio, dicen que Jesús sí es el Mesías, pero hacen separaciones, colocando a Jesús por un lado, y a Cristo por otro, como si fueran dos personas. Nestorio hizo eso, como si la persona divina fuera una y la persona humana fuera otra. Jesús es el Cristo, y es la misma persona divina y humana. Ahora, en la modernidad apareció otra manera de negar que Jesús es el Cristo, en la que teólogos afirman que uno es el Jesús histórico del cual saben muy poco, porque no están seguros de que lo que está escrito en la Biblia sea verdad, o que sólo es un invento de los cristianos primitivos; y el otro es el Cristo de la fe. O sea, esos teólogos están poniendo al Jesús histórico por un lado, y al Cristo de la fe por otro. La verdad es que el Cristo de la fe es el Jesús histórico, y el Jesús histórico es el Cristo de la fe. Jesús es el Cristo, y esa es la confesión del Espíritu Santo. La unción misma enseña a los hermanos y dice “esto sí” o “esto no”. Esto no sucede con los que no han nacido de nuevo, pero sí sucede con los que tienen el Espíritu. La obligación de la Iglesia es probar a los que se dicen ser apóstoles, porque no todos los que dicen ser, lo son. En esto conocemos el Espíritu de la verdad y el espíritu de error. Nos damos cuenta en qué se distingue el Espíritu de Dios al espíritu del anticristo, y es en aquello que confiesan de Jesucristo, porque sobre la roca de Cristo revelado y confesado por la Iglesia, es que la Iglesia es revelada. Entre la revelación de Dios acerca de Jesucristo y la edificación de la Iglesia, hay una íntima relación, pues no hay edificación sin revelación. La verdadera edificación es una verdad cada vez más clara, más nítida, más sólida, revelación acerca de Jesucristo. La verdadera edificación es conocer al Señor en espíritu; su persona, su divinidad, su humanidad, su obra, su cruz, su resurrección, su ascensión, su intercesión, su Espíritu, su reino, su juicio. Esto es lo que edifica a la Iglesia, la revelación de Jesucristo recibida directamente del Padre, que concuerda con los apóstoles. El que es de Dios oye a los apóstoles del Nuevo Testamento, y el que no es de Dios no los oye, pues les resulta difícil aceptar lo que está escrito, y tienen otras voces en sus cerebros. Volviendo a 1ª de Juan, que nos dice que el mentiroso es el que niega que Jesús es el Cristo, y que este es el anticristo, la Palabra dice que: “Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre. Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre”(1 Jn.2:23-24). Es decir, que permanezca lo que habéis oído. A veces, parece que captamos todo lo que dicen, pero no es así. El Espíritu Santo nos hace detenernos una y otra vez sobre una misma frase para desentrañarnos todo lo que implican esas palabras. No hay que correr sobre estas frases, sino más bien, hay que orar delante de Dios para que no nos deje entenderlas a nosotros solos. Los “Sólo Jesús”, es decir, la herejía unitaria, que dice que Dios es una sola persona y que esa persona se vuelve Hijo al vivir en un tabernáculo humano, y que el Padre es el mismo Espíritu y son la misma persona de modo diferente. Estas personas están negando al Hijo, porque al decir que en la Divinidad sólo existe la persona del Padre, es lo mismo que decir que no existe la persona del Hijo con el Padre. Si sólo confesamos al Padre, estamos negando al Hijo. No hay nada de malo en confesar al Padre, sino que lo malo es negar al Hijo, al decir que la Divinidad es una sola persona. Esto es influencia de un espíritu maligno que está en contra del Hijo. El Hijo era antes de hacerse carne; en el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios y era Dios, como lo dice Juan en el capítulo 1 en su Evangelio. El Hijo es el heredero de todo, y para quien Dios hizo todo, por quien hizo el universo. La Iglesia debe de entender esto. La Iglesia debe confesar al Hijo. El evangelio de Mateo comienza con el hijo de Abraham, el hijo de David; Marcos comienza con Juan el Bautista; y Lucas comienza desde Adán; pero Juan comienza desde el principio, antes de la fundación del mundo. Mateo comienza con el ministerio en Galilea, pero Juan comienza con el ministerio en Judea, antes de llegar a Galilea. O sea, que lo que trata Juan es anterior a lo que trata Mateo, Marcos y Lucas. Y así como el Antiguo Testamento comienza con: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Gn.1:1), así mismo comienza Juan en el Nuevo Testamento, hablando de lo más antiguo, siendo el que habla de lo primero con mayor autoridad: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios” (Jn.1:1-2). Nos damos cuenta cómo la confesión de Génesis se agrandó. Es importante detenerse en la pluralidad que implica la única Divinidad. Por la eternidad, Dios ha usado varias veces el plural diciendo “hagamos al hombre”, “defendamos”, “confundamos”, “quién irá por nosotros”, etc. Dios habla en plural varias veces, y ahora Juan está desentrañando ese plural escondido en la Palabra. Juan está agregando revelación. Al inicio del Nuevo Testamento, como si fuera un nuevo inicio, aunque está hablando del mismo principio, pero Moisés solamente dijo de Dios “Elohim”, pero ahora Juan desentraña lo que está escondido en esa palabra, y saca del seno del Padre al Hijo, y lo muestra desde el principio: “…el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios (Elohim plural) y el verbo era Dios” (Jn.1:1). O como veíamos anteriormente, cuando el Hijo dice: “Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese” (Jn.17:5). El que habla aquí es la persona del Hijo, y no habla sólo como hombre, pues también dice: “De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy” (Jn.8:58). Juan está viendo mucho más de lo que vio Moisés. Moisés ya implicaba al Hijo, pero no tan claramente como Juan, porque la revelación no termina con Moisés, sino que tenía que ser completada con el Mesías, y quien no lo oyera sería desarraigado del pueblo de Dios. Pero Juan ahora está haciendo la confesión completa de la fe de la Iglesia, la verdadera revelación de Dios. “Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna” (1 Jn.5:20). Ahora estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo, quien es el verdadero Dios. “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Jn.1:14). Juan está confesando al Hijo con el Padre. Jesucristo es el “quien”, el “con quien”, y el “para quien” el Padre creó todo. Jesucristo es el heredero de todas las cosas, y por quien asimismo hizo el universo. El Hijo es creador con el Padre, y no solamente el Redentor. Eso es lo que la Iglesia debe ver en el Hijo, para no negarlo como lo hace el mentiroso. No vamos a entender ni siquiera nuestra propia persona si no entendemos al Hijo, porque el hombre fue hecho en relación al Hijo, en función del Hijo, quien es el modelo que Dios puso para hacer al hombre. Y ¿quién es la imagen del Dios invisible? El primogénito de toda creación, que estaba en el principio de todo. Cuando se dice del Hijo que fue engendrado, lo dice a manera de sabiduría eterna, y divina. “…sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Jn.1:3). Juan está tomando el comienzo del Antiguo Testamento, pero está añadiendo todo el contenido que estaba apenas escondido, y ahora lo está sacando a la luz, porque el Hijo les enseñó las Escrituras a ellos, y lo que ellos enseñaron fue del Hijo, del Espíritu Santo, y de las Santas Escrituras. El propio Pablo decía: “…no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de suceder…” (Hch.26:22). En el Antiguo Testamento, ya el Espíritu Santo había confesado la Divinidad del Hijo, pero estamos viendo que la divinidad del Hijo implica la persona del Hijo con el Padre. Hay que reconocer la segunda persona de la Trinidad, y por lo tanto, también la tercera. El Padre ama al Hijo, el Hijo ama al Padre, y ellos no empezaron a amarse en el tiempo, sino desde la eternidad. Es ahí donde brota, y procede desde la eternidad, el Espíritu Santo que también es eterno. Hay un aspecto económico, y futuro del Espíritu, cosas que él haría después, pero en cuanto a su existencia, y a su esencia, él es eterno, y estaba con el Padre y con el Hijo desde la eternidad, o si no, no sería eterno. El Espíritu Santo en la Biblia confiesa al Espíritu como eterno: “…mediante el Espíritu eterno…” (Heb.9:14). Existen muchas confesiones sobre el Hijo en la Palabra, en relación a lo económico, con la administración, con la identidad del Hijo, y otras tienen que ver con su condición humana en humillación, en despojamiento. Pero es importante tener presente que las frases humanas que él habló en su despojamiento, no niegan lo que él es en su divinidad, solamente habla en su condición humana de despojamiento. Y esas frases no son contrarias, sino complementarias a las de su divinidad. No debemos quedarnos sólo con aquellas palabras que nos muestran a Jesús despojado de su condición gloriosa, encontrándose como hombre delante del Padre, así como lo han hecho los llamados Testigos de Jehová. Éstos vienen a decirnos a nuestras casas solamente lo que habló Jesucristo en su despojamiento y en su humanidad, sin mostrar también lo que el Padre ha dicho del Hijo, lo que el Hijo dice de sí mismo, lo que el Espíritu dice por los profetas en el Antiguo Testamento, y por los apóstoles en el Nuevo Testamento acerca de la divinidad del Hijo. Isaías, en el capítulo 7, dice: “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel” (Is.7:14). Esto sí que es una señal, porque una doncella que no sea virgen conciba no es ninguna señal, más bien es lo normal, pero si una virgen concibe, esa sí que es una señal. Y ¿quién es el Hijo de la virgen? Dios con nosotros. Luego sigue hablando de ese Hijo, en el capítulo 9: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (Is.9:6). ¿Quién es ese Hijo, ese niño que vino a estar con nosotros como hombre? El mismo Dios. El propio Padre vino a morar en el Hijo. No dejó solo el Padre al Hijo, pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo. Ese niño Admirable, Consejero, no era cualquiera, porque ese niño era Dios con nosotros. Por eso, el mismo testigo Isaías dice: “Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará” (Is.35:4). ¿Quién nos salvará? ¿Quién será nuestro salvador? Dios mismo. “Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo…” (Is.35:6). Cuando Juan el Bautista tambaleaba un poco según el hombre exterior, mandó a preguntar: “¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?” (Lc.7:19). Y ¿cómo responde a esto Jesús? “En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista” (Lc.7:21). El Señor Jesús hizo lo que Dios haría cuando él mismo viniera a salvarnos. Y dijo: “…Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído (…) y bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en mí” (Lc.22-23). Juan el Bautista ya había tenido claro esto, pero es que en el hombre interior lo sabemos, pero en el hombre exterior, dudamos. Hay una diferencia en conocer con el Espíritu, y el conocer con la carne. En el Espíritu, adentro, sabemos que es de Dios, pero con el de afuera viene el diablo y hace dudar. Hay que andar en el Espíritu, y conocer según el Espíritu, porque la Unción nos enseña todas las cosas; pero cuando estamos en la carne existe el sí y el no al mismo tiempo. En el Espíritu le podemos decir “amén” al Señor, así como María le dijo, porque ella no sabía cómo iba a dar a luz siendo virgen, pero ella creyó. “…hágase conmigo conforme a tu palabra” (Lc.1:38). Cuando decimos “amén”, la palabra cimienta, y engendra un nuevo nacimiento, una nueva creatura. Entonces ese niño, ese varón perfecto, comienza a formarse en el vientre de la Iglesia, en el espíritu de la Iglesia, por el amén a Dios, por el conocimiento interior del Espíritu. Entonces Juan, cuando andaba según el Espíritu que estaba sobre él, en el vientre de su madre, todavía no en él, pero sí sobre él, aún en el vientre de su madre, el Espíritu vino sobre él y lo acompañó todo el tiempo. El otro Juan, el apóstol, al inicio de su evangelio, dice que cuando le preguntaban a Juan el Bautista las siguientes preguntas: ¿Tú, quién eres? Confesó, y no negó, sino confesó: Yo no soy el Cristo” (Jn.1:19). Algunos decían que él era el Cristo, y aún hasta hoy hay un grupo en Irak, los mandeos, que dicen que Juan el Bautista era el Cristo. Luego, le preguntaron a Juan si él era Elías o un profeta, a lo cual Juan responde a ambas con una negativa. Pero Juan dice de él: “Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino de Señor, como dijo el profeta Isaías” (Jn.1:23). Y esa es la profecía que está aquí en Isaías 40: “Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios” (Is.40:3). Continúa diciendo Juan el Bautista: “…el que viene después de mí, el que es antes que mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado” (Jn.1: 27). Juan sabía que Juan el Bautista era esta voz que clama en el desierto, pero esta voz le preparaba camino al propio Jehová, nuestro Dios. Enderezaba calzada en la soledad a nuestro Dios, porque detrás de Juan el Bautista venía Dios. ¿Nos damos cuenta a quién era que venía anunciando Juan? Pues Dios mismo; por eso Juan se sentía indigno de desatar las sandalias. Ahora veamos otro testigo, a Jeremías con una profecía acerca del Mesías: “He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra” (Jer.23:5). ¿Quién es este renuevo de David? ¿Acaso no es el Mesías? “En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado (especialmente cuando reciba al Mesías y comience el Milenio); y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra” (Jer.23:6). Entonces, ¿quién sería el Mesías? Jehová nuestra justicia; dice que así le llamaríamos. Ezequiel es otro testigo; se dice que: “…en boca de dos o tres testigos conste toda palabra” (18:16). En tal caso llamamos a Isaías, Jeremías y ahora a Ezequiel. El testigo Ezequiel vio la gloria de Dios, y la describió en el capítulo 1, describiéndola hasta el final del primer capítulo: “Y cuando se paraban y bajaban sus alas, se oía una voz de arriba de la expansión que había sobre sus cabezas. Y sobre la expansión que había sobre sus cabezas se veía la figura de un trono que parecía de piedra de zafiro; y sobre la figura del trono había una semejanza que parecía de hombre sentado sobre él” (Ez.1:25-26). Este es el prototipo, la imagen del Dios invisible. Cuando Dios dijo: “hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…” (Gn.1:26). Este era el modelo para hacer al hombre, este “antes” de la encarnación era el modelo para que el hombre fuera hecho a su imagen y semejanza, y la imagen del Dios invisible es el Hijo. “Y vi apariencia como de bronce refulgente, como apariencia de fuego dentro de ella en derredor, desde el aspecto de sus lomos para arriba; y desde sus lomos para abajo, vi que parecía como fuego, y que tenía resplandor alrededor” (Ez.1:27). Podemos recordar en Hebreos, cuál fue la primera palabra del canto que el Señor dio a cantar al inicio de esta reunión: “…siendo el resplandor de su gloria…” (Heb.1:3). El autor del Nuevo Testamento había leído a Ezequiel; el Espíritu Santo le hizo usar el lenguaje de Ezequiel. “Como parece el arco iris que está en las nubes el día que llueve, (aparecía en el trono de Dios en Apocalipsis) así era el parecer del resplandor alrededor. Esta fue la visión de la semejanza de la gloria de Jehová. Y cuando yo la vi, me postré sobre mi rostro, y oí la voz de uno que hablaba” (Ez.1:28). “El que hablaba” era el prototipo en función de quien Dios hizo al hombre, de la gloria de Dios, del resplandor de su gloria. Él es el resplandor de su gloria, la imagen misma de su sustancia, como dice Hebreos. Hemos visto tres testigos, pero hay un postre. En Zacarías, vamos a leer algunos versículos. Primero, fijémonos quién comienza a hablar aquí: “Así a dicho Jehová mi Dios…” (Zac.11:4). Es el mismo Jehová quien empieza a hablar aquí. Y ¿qué dice Jehová Dios? “…Apacienta las ovejas de la matanza, (…) Por tanto, no tendré ya más piedad” (Zac.11:6). ¿Quién no tendrá más piedad? Jehová. “Apacenté, pues,…” (Za.c11:7). Esa es la persona de Jehová. “Y destruí…” (Zac.11:8), “Y dije:…” (Zac.11:9), “Tomé luego…” (Zac.11:10). Luego dice: “Y les dije: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata. Y me dijo Jehová: Échalo al tesoro; ¡hermoso precio con que me han apreciado! (Zac.11:12-13). Jehová dice: - me han apreciado- ¿A quién apreciaron por treinta piezas de plata? A Yahvéh Elohim. ¿Quién era, entonces? Jesús, el mismo Dios ¿Nos damos cuenta? Era el mismo Dios. Y luego, si seguimos leyendo, lo mismo pasa en el capítulo 12, en el principio donde dice: “Profecía de la palabra de Jehová acerca de Israel. Jehová, que extiende los cielos y funda la tierra, y forma el espíritu del hombre dentro de él, ha dicho; He aquí, yo pongo a Jerusalén…” (Zac.12:1-2). Este “yo” es Jehová quien sigue hablando en el verso 4: “En aquel día, dice Jehová, heriré…” (Zac.12:4). ¿Quién es este Dios? Jehová; ¿Quién herirá? Jehová. “En aquel día pondré…” (Zac.12:6). Y sigue hablando el Señor, diciendo: “Y en aquel día yo procuraré destruir…” (Zac.12:9). “Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron…” (Zac.12:10). Desde el principio viene hablando Jehová. ¿Quién derramará? ¿A quién traspasaron? A Jehová, pero venía como un niño, que creció en sabiduría, en gracia, que fue probado como un hombre, pero era el propio Dios, la persona divina que se hizo también humana. “…y mirarán a mí, a quien traspasaron” (Zac.12:10). Esta expresión es del Hijo unigénito. Jehová usó esa expresión, y no fue un invento de alguna teología. El propio Dios había usado estas palabras, y eso es lo que está usando Juan en su evangelio, lo que el mismo Señor Dios habló. Entonces, el Espíritu Santo, por boca de los profetas, confesó de antemano la divinidad del Mesías, del Hijo de Dios, y en el Nuevo Testamento, los apóstoles. Ya hemos mencionado bastante a Juan; por lo tanto, veremos ahora a Pedro. También tenemos a tres testigos en el Nuevo Testamento. “Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra:…” (2P.1:1). ¿Cómo le llamó Pedro a nuestro Señor Jesucristo? Le llamó nuestro Dios y Salvador Jesucristo, y esa es la confesión de la Iglesia, es la roca firme en la cual estamos, en las manos de este que también es hombre y Dios, y hombre que murió, resucitó, ascendió y envió a su Espíritu. ¿Nos damos cuenta? Nuestro Dios y Salvador Jesucristo. ¿Lo podemos confesar? La misma confesión que hizo Juan, la hace Pedro, y también la hizo Pablo al escribirle a Tito: “…aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo…” (Tit.2:13). Esta es la confesión de Pablo, y la de Pedro, que Jesucristo es nuestro gran Dios y Salvador, además de hablar de la manifestación gloriosa y bienaventurada. Si volvemos al Antiguo Testamento, podemos leer: “Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos…” (Zac.14:4). ¿Quién es el que vendrá a poner los pies en el Monte de los Olivos? Aquel que viene a poner los pies con todos los santos en el Monte de los Olivos es Jehová, el mismo Dios. “…y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos” (Zac.14:5). ¿Quién fue el que ascendió desde el monte de los Olivos? “…dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando el cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo” (Hch.1:9,11). El que ha sido tomado de vosotros, como hombre resucitado, y no como un fantasma, sino como hombre y Dios, ascendió en las nubes, y fue a la diestra del Padre. Ya tenemos el testimonio de Juan, Pedro y Pablo, y seguiremos también con Romanos, viendo solamente lo esencial: “Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén” (Ro.9:3-5). Decimos “amén” con Pablo, con el Espíritu Santo. Es esta la confesión en boca de dos o tres testigos, y el postre está con Tomás, en el evangelio de Juan: “Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron” (Jn.20:29,29). ¡Gloria al Señor! Ahí está la confesión del Padre, Del Hijo y del Espíritu Santo, por mano de los profetas y de los apóstoles en el Antiguo y Nuevo Testamentos; esa es la fe de la Iglesia acerca de la divinidad del Hijo, pero hemos visto también la persona del Hijo. Ahora, la tercera palabra de divinidad y persona es “teofanía”. Teofanía significa “las apariciones de Dios”. Cuando Dios se aparecía, esa era una teofanía. La Escritura dice que: “Nadie ha visto jamás a Dios” (1ª Jn.4:12). Pero, por otra parte, también dice que: “Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara” (Ex.33:11). Hay muchas apariciones de Dios, pero esto no quiere decir que sean contradicciones. Cuando la Palabra dice que a Dios nadie le ha visto jamás, se refiere a la plenitud de su gloria. Aunque Dios hablaba cara a cara con Moisés, él tenía que retener su gloria, revelándole solo un poco, para que Moisés no muriera. En la Biblia, las apariciones de Jehová, sus teofanías, como el mensajero, eran el Verbo antes de su encarnación. “Rodéate ahora de muros, hija de guerreros; nos han sitiado;…” (Mi.5:1). Eso fue Jerusalén, porque rechazaron al Mesías fueron sitiados. “…con vara herirán en la mejilla al juez de Israel” (Mi.5:1). Aquí está parte de los sufrimientos del Mesías. “…pequeña para estar en las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad” (Mi.5:2). Está hablando de atrás para adelante, como a veces sucede en las películas cuando empiezan por el final y luego van retrocediendo, y así fue en este pasaje. Sus salidas, son las salidas del que sería el Mesías, y son desde el principio. Dios nuestro Padre, el Dios invisible tenía que revelarse. Entonces, él enviaba al Mensajero de Su Faz, que es el Hijo, el Verbo, antes de la encarnación. Las apariciones de Jehová son teofanías, donde no se presenta con toda su gloria, sino se retiene. El mismo Mesías, el que nació en Belén, el que fue herido, ya había salido desde el principio. Es decir, que a lo largo de todo el Antiguo Testamento las apariciones de Dios son las teofanías del Verbo de Dios que después se hizo carne. Lo que pasa es que a veces nosotros nos confundimos con la palabra “ángel”. La palabra ángel es un nombre que se refiere a oficio, y no a naturaleza. La palabra ángel simplemente significa mensajero. Si vamos a decir “mensajero” en griego, se dice angelos, y si lo decimos en hebreo es malak; entonces malak y angelos, o ángel, significa “mensajero”. Hay mensajeros que son de naturaleza angelical como Gabriel, o mensajeros que son de una naturaleza humana. Y la Biblia, incluso si leemos el Nuevo Testamento, cuando Jesús envió ciertos discípulos a prepararle camino o la mesa para celebrar la Pascua, dice que envió mensajeros, pero no eran los ángeles celestiales con alas, sino sus discípulos a los que él envió. El Angel de Yahvé no es un ángel creado, sino que es el Mensajero del Padre, usando la palabra ángel sólo como el oficio del Hijo eterno de Dios. Para ver eso, vamos a Éxodo: “Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios. Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. Viendo Jehová…” (Ex.3:1,4). Entonces, el que estaba en la zarza como el Angel de Jehová, era el Hijo, como una teofanía divina, no en toda su gloria, ya que así nadie le ha visto jamás, pero aquí hablaba con Moisés cara a cara. “… y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es. Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios. Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, y he descendido…” (Ex.3:4,8). Esta es una aparición económica de Dios. Dios es omnisciente y no tiene que subir, ni bajar, pero en sus apariciones, en sus trabajos, el habla de esta manera: “He descendido”; es decir, era una aparición teofánica de Dios. Era el Mensajero de Dios, el mismo Hijo de Dios, que viene a representar a su Padre. Sus salidas son desde el principio, del que sería el Mesías. Él ya había venido varias veces, y ésta que vemos en Éxodo fue una de esas veces, y una muy importante. “… y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, (…) El clamor, pues, De los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión (…) Ven, por tanto, ahora, y te enviaré (…) Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel? (…) He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a moisés: YO SOY EL QUE SOY” (Ex.3:8,14). EL QUE SOY es el Dios invisible, es el Dios que se conoce y se revela, pero Yo soy es la imagen del Dios invisible, el Hijo, el mensajero de la faz de Dios, una teofanía divina, una de las salidas del Verbo antes de la encarnación. “Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros (…) Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos. Ve, y reúne a los ancianos de Israel, y diles: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me apareció diciendo…” (Ex.3:15,16). ¿Quién era el Ángel de Jehová? Jehová, quien le apareció a Moisés diciendo que el Dios de Abraham, Isaac y de Jacob es el mensajero de Dios, el Ángel de Jehová. Cuando Agar está llorando, después de ser afligida por Sarai, y de haber huido de ella, se le aparece el Viviente que ve, y dijo: “… ¿No he visto también aquí al que me ve? (Gn.16:13). Este es el mismo Dios apareciéndose en una teofanía, es el Verbo como el Mensajero de Jehová. Dios se revela en la medida de la persona a tratar. A él nadie le vio jamás en toda su gloria, pero el Hijo es el que lo mostrará en su gloria cuando él venga. También en Éxodo aparece otra teofanía, y vamos a verla: “He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado” (Ex.23:20). Ese “yo” es la persona del Padre, y ese Mensajero de su Faz es la persona del Hijo. “Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonara vuestra rebelión, porque mi nombre está en él” (Ex.23:21). Dios le puso a su Mensajero su propio Nombre. ¿Nos damos cuenta? Ahora, sigamos a este Ángel, a este mensajero de la faz de Dios, y vamos al libro de Jueces y veamos cómo habla el Ángel de Jehová: “El ángel de Jehová subió de Gilgal a Boquim, y dijo: Yo os saqué de Egipto, y os introduje en la tierra en la cual había jurado a vuestros padres, Diciendo: No invalidaré jamás mi pacto con vosotros, con tal que vosotros no hagáis pacto con los moradores de esta tierra, cuyos altares habéis de derribar; mas vosotros no habéis atendido a mi voz. ¿Por qué habéis hecho esto? Por tanto, yo también digo: No los echaré de delante de vosotros, sino que serán azotes para vuestros costados, y sus dioses os serán tropezadero. Cuando el ángel de Jehová habló estas palabras a todos los hijos de Israel, el Pueblo alzó su voz y lloró. Y llamaron el nombre de aquel lugar Boquim, y ofrecieron allí sacrificios a Jehová” (Jue.2:1-5). El mismo que dijo: “Mi Nombre está en él”, Él los introducirá, y “Yo os introduje”, fue el que los acompañó todo el tiempo, viéndolo Moisés; lo mismo que vio Agar, lo vio Abraham, Isaac, Jacob, y Job desde un torbellino. “Yo, yo hablé, y le llamé y le traje; por tanto, será prosperado su camino. Acercaos a mí, oíd esto: desde el principio no hablé en secreto; desde que eso se hizo, allí estaba yo; y ahora me envió Jehová el Señor, y su Espíritu. Así ha dicho Jehová, redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy Jehová Dios tuyo, que te encamina por el camino que debes seguir (Is.48:15,17). Así habla Dios, y habla de la Trinidad; Yo hablé, y me envió Él, y su Espíritu. Allí está la Trinidad, y el Yo que habla es el Hijo, el que lo envió es el Padre y su Espíritu. “Porque dijo: Ciertamente mi pueblo son, hijos que no mienten; y fue su Salvador. En toda angustia de ellos él fue angustiado, y el ángel de su faz los salvó…” (Is.63:8-9). ¿Quién fue el que los salvó? El Ángel de su Faz, el mensajero de la faz de Dios, la imagen del Dios invisible, el representante, el testigo fiel y verdadero de Dios. “He aquí, yo envío mi mensajero el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Mal.3:1). Estas apariciones son las salidas del que sería el Mesías desde el principio hasta el fin; y si queremos ver que esta es la enseñanza del Nuevo Testamento, la enseñanza apostólica, debemos ir al Nuevo Testamento: “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo” (1ª Co. 10:1,4). ¿Quién era el Angel que los introducía a la tierra prometida, en el cual el Nombre Divino estaba en él? Era Cristo; por lo tanto, hay que ver esto de la teofanía, junto con lo de la persona, junto con lo de la divinidad, y junto con lo de la humanidad del Hijo. Para finalizar, es necesario ver a Zacarías. En este libro vamos a ver cómo Jehová habla como el Padre y cómo Jehová habla como el Hijo, y aun cómo en la misma Trinidad aparece Jehová enviando a Jehová. Ese Jehová que envía es el Padre, y el Jehová enviado es el Hijo. El Hijo siempre estuvo en la Biblia, sólo que la leemos muy rápido: “…y otro ángel le salió al encuentro, y le dijo: Corre, habla a este joven, diciendo: Sin muros será habitada Jerusalén, a causa de la multitud de hombres y de ganado en medio de ella. Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y para gloria estaré en medio de ella. Eh, eh, huid de la tierra del norte, dice Jehová, pues por los cuatro vientos de los cielos os esparcí, dice Jehová. Oh Sion, la que moras con la hija de Babilonia, escápate. Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tras la gloria me enviará él a las naciones que os despojaron; porque el que os toca, toca a la niña de su ojo” (Zac.2:3-8). Este enviado es el Hijo, y el que lo envía es el Padre; el enviado es la teofanía de la encarnación, hablando del enojo de su Padre. “Porque he aquí yo alzo mi mano sobre ellos, y serán despojo a sus a sus siervos, y sabréis que Jehová de los ejércitos me envió” (Zac.2:9). El Padre Yahvéh es el que envía, y Yahvéh Hijo es el enviado, y los dos son Yahvéh. “Canta y alégrate, hija de Sion; porque he aquí vengo, y moraré en medio de ti, ha dicho Jehová. Y se unirán muchas naciones a Jehová en aquel día, y me serán por pueblo, y moraré en medio de ti; y entonces conocerás que Jehová de los ejércitos me ha enviado a ti” (Zac.2:10-11). Oh Señor, qué misterioso es esto de hablar en primera y en segunda persona. El Hijo no hace nada por sí mismo, sino en el nombre del Padre, y se lo remite todo a él. Por otra parte, el Padre se lo remite todo al Hijo. Entonces, el Hijo es desde el principio el que aparece a lo largo de todo el Antiguo Testamento. Por eso habla de: “…y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad” (Mi.5:2). “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Jn.1:1). Él es el mensajero de su faz, el representante de Dios, es las apariciones teofánicas de Dios, pero no en toda la gloria. El Hijo de Dios conteniendo al Padre. El que se hizo hombre, y fue probado en todo, que venció, murió, resucitó, ascendió, y envió a su Espíritu, y que volverá en gloria.

Blog alojado en ZoomBlog.com