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Enero del 2008

EDIFICACIÓN Y GUERRA / (1): conciencia conceptual

Por Gino Iafrancesco V. - 5 de Enero, 2008, 17:47, Categoría: General

 

EDIFICACIÓN

Y GUERRA

 

PREFACIO

 

 

Este pequeño libro: "Edificación y Guerra", está conformado por los cuatro capítulos de la conferencia que Gino Iafrancesco V. ministró durante el 6º campamento nacional de iglesias colombianas, en las afueras de Arbeláez, Cundinamarca, Colombia, durante los días 20, 21, 22 y 23 de julio del año 2001. El mismo tema fue abordado también en otra ocasión posterior, en portugués, en un retriro a las afueras de la localidad Lauro de Freitas, Bahía, Brasil, durante una de las conferencias bíblicas del nordeste brasilero, y de cuyos registros puede valerse el lector, si desea complementar las consideraciones de éste libro, acudiendo al presbiterio de la iglesia en Salvador.

 

El autor agradece inmensamente a las hermanas Betty Durán Bautista y María Mercedes Lozano, por su voluntario y arduo trabajo de trascripción, revisado por el autor para esta edición. Igualmente agradece, una vez más, a Betty, por su desinteresada contribución financiera para hacer posible esta edición. ¡Loado sea el Señor por el compañerismo que edifica en el cuerpo de Cristo y dentro de Su obra!

 

Que Dios dé gracia al lector, es nuestra oración, para que pueda dirigir su vista y corazón exclusivamente hacia el Señor, de manera a vivir por Él, colaborándole en la edificación de Su casa, la cual se realiza para Su gloria, en medio de la guerra.

 


 

EDIFICACIÓN Y GUERRA

 

Capítulo 1

CONCIENCIA CONCEPTUAL


Introducción.-

Vamos a comenzar con una lectura que nos ayude poco a poco a introducirnos en la carga del Espíritu. Desearía ir a Lucas 14, desde los versículos 25 a 33 inicialmente. No es mi propósito hacer una exégesis acuciada, exacta, de este pasaje, sino tomar del pasaje la carga del Espíritu. Lucas 14: 25-33. Amén. Entonces vamos a seguir la lectura y atendiendo al Señor en nuestro espíritu. Hermanos, no pretendo decir la última palabra cuando comparta lo que el Señor me ha dado; los hermanos también tienen la libertad de completarlo con lo que el Señor les dé. Toda la iglesia tiene al Señor.

Leamos:

"Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo: Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aún también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que halla puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar. ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz. Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo".

 

En el mismo contexto, porque no fue Lucas quien colocó este subtítulo que le colocó la sociedad bíblica, sigue diciendo el mismo Señor:

 

"Buena es la sal; mas si la sal se hiciere insípida, ¿con qué se sazonará? Ni para la tierra ni para el muladar es útil; la arrojan fuera. El que tiene oídos para oír, oiga".

Hermanos, en este contexto del seguimiento de Cristo, del discipulado del Señor, Él toma dos figuras para representar el seguimiento a Él, lo cual es el discipulado; y estas dos figuras son: (1º) la figura de la edificación, y (2º) la figura de la guerra. Edificación y guerra son dos figuras claves que el Señor utiliza para representar su discipulado. Es como si el Señor dijera: vosotros me seguís en una edificación que yo estoy edificando, y me acompañáis en una guerra que yo estoy guerreando. Son dos asuntos esenciales que van uno juntamente con el otro.

El seguimiento al Señor, el discipulado del Señor, es como una edificación. Es una edificación del Señor, y una edificación con el Señor, para poder realizar la cual, hay que renunciar a todo por el Señor. No podemos cooperar con la edificación del Señor, sin renunciar a todo; aún a nuestras vidas, aún a nuestras propias familias, aún a nuestros propios bienes. Pienso que, de todo eso, lo más difícil de renunciar, pero quizá lo más necesario y primero, es renunciar a nosotros mismos, a nuestras propias vidas; es decir, a la vida de nuestra propia alma;  porque aquí, cuando dice: "el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo", y dice también: "... y aún también su propia vida", renunciar a la propia vida, aquí la palabra vida, en el griego, es la palabra psiqué; o sea, la vida del alma, la vida del yo, la vida de nuestra personalidad natural. Aún eso es necesario ponerlo en las manos del Señor. Tomar la cruz para no dejar la edificación apenas iniciada; o para no perder la guerra. También, incluso, para saber contra quién es que va a ser la guerra, de parte de quién estaremos, y contra quién.

Es en el contexto de este seguimiento que Él nos habla de la cruz, nos habla de la renuncia, nos habla de perder la vida de nuestra alma toda, de renunciar a todo; aún a los afectos naturales familiares, aún a la vida del ego, aún a las ataduras con las posesiones. Podemos tener posesiones, pero no podemos estar atados a las posesiones; porque la atadura a las posesiones, las ataduras afectivas, las ataduras del amor propio, a nuestro propio ego, a nuestra propia alma, no nos dejarán terminar con Cristo la edificación, y seremos como un hombre que comenzó a edificar, pero que no pudo terminar; o seremos como un hombre que se enfrentó a una guerra, y no tenía las armas suficientes para vencer en esa guerra.

Entonces, por eso dice acá en el verso 28, es decir, en el contexto del seguimiento, en el contexto del discipulado, en el contexto de la aplicación de la cruz al ego, e incluso a sus afectos que parecen más legítimos en lo natural, como son los afectos familiares, o los afectos de las posesiones, es en ese contexto en el cual Él nos dice: "Porque quién de vosotros, queriendo edificar una torre…",y utiliza el ejemplo de la edificación, y dice: "…no se sienta primero y calcula los gastos…"; o sea que los gastos para edificar con Cristo son nuestra propia alma, son nuestra propia personalidad natural, son nuestros propios afectos naturales, son nuestros propios apegos a las cosas materiales, y apegos a nuestro propio yo, o a nuestro amor propio; esos son los gastos en que debemos incurrir para poder terminar con Cristo la edificación. No podemos cooperar en la edificación, sin primero calcular, y hacer, después de calculados, estos gastos. El Señor no nos engaña acerca de los gastos necesarios para la edificación, y acerca de los gastos necesarios para la guerra; sin pagar estos costos no podemos ni terminar la edificación, ni vencer en la guerra.

Él usa también el ejemplo de la guerra. "¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil?" Es decir, hay que hacer los cálculos para la guerra. Así como la edificación necesita costos, la guerra también necesita costos. Y aquí en esta guerra, quien que va a pelear la guerra tiene que saber de qué parte está. Hermanos, porque de todas maneras se está peleando una guerra. No podemos ser neutrales en esta guerra. El Señor Jesús nos dijo: "El que no es conmigo, contra mí es". Ninguno puede ser neutral. El que pretende ser neutral, es porque no quiere estar con Cristo; o sea que el Señor considera al que pretende ser neutral como estando contra Cristo.

Él dijo: "el que conmigo no recoge, desparrama". O sea que la guerra de todas maneras existe, y hay que pelearla, y tenemos que definirnos al respecto de con qué bando estamos. Si vamos a hacer la paz con un rey, o con el otro rey contrario. ¿Con qué rey estamos?  ¿Con el Señor Jesús, o con el príncipe de este mundo? Hay costos en esta guerra. Hay que definir con quién estamos, y estar dispuestos a pagar los costos, para que no perdamos la guerra. Hay unos costos para la guerra, y unos costos para la edificación.

Hermanos, necesitamos comprender con la ayuda del Señor en qué consiste esta edificación y en qué consiste esta guerra. Son dos cosas que acontecen en el seguimiento del Señor. Si seguimos al Señor, lo seguimos en una edificación, y lo seguimos en una guerra; y estas dos cosas, edificación y guerra, se dan al mismo tiempo.

Batallas.-

Yo quisiera usar otro pasaje que leyéramos, para ver como estas dos cosas, edificación y guerra, están juntas en el servicio al Señor, en el discipulado del Señor, en el seguimiento del Señor. Si me pueden acompañar al libro de Nehemías, vamos a ver allí, en el capítulo cuatro, algunos versos tipológicos, donde podamos ver claramente que estas dos cosas, edificación y guerra, están juntas. El Libro de Nehemías está después del de Esdras y antes del de Esther.  Pero quisiera que antes de que leyéramos los versos propios que vamos a leer en el capítulo 4, hagamos una lectura panorámica del libro, a través de los subtítulos que la sociedad bíblica le puso a los distintos pasajes. Estos subtítulos no forman parte del texto sagrado, pero sí nos resumen de qué tratan estos capítulos; por lo tanto, tienen utilidad.

Así que antes de leer en el capítulo cuatro, yo quisiera que viésemos un poco de qué tratan estos primeros capítulos del libro de Nehemías. Miren el primer subtítulo que le pusieron, lo cual nos dice de qué trata el capítulo uno: Oración de Nehemías sobre Jerusalén. Jerusalén nos habla de la ciudad de Dios, y de la edificación de Dios, y del reino de Dios. Y si del reino de Dios, entonces también de la guerra de Dios.

Acuérdense de que en el Antiguo Testamento aparece un motivo que es el de Las Batallas de Jehová. Había un libro en el cual se registró la épica israelita desde la antigüedad, y que es citado en Números 21:14, donde se habla del Libro de Las Batallas de Jehová. Jehová, solito Él, por sí solo, Él no necesitaría batallar con nadie; pero como hay una oposición a Él de sus criaturas, y hay una causa entre sus criaturas la cual se está jugando, entonces, en cuanto a sus criaturas, y a la participación de sus criaturas con Él, se puede hablar claramente de las Batallas de Jehová. Ese Libro de las Batallas de Jehová, contenía las batallas de su pueblo. Las batallas de su pueblo son las batallas de Jehová.

Cuando leemos también luego, en la historia de David y posterior, acerca de las batallas que hacía David y los israelitas, se nos dice de David que él peleaba las batallas de Jehová (1S.18:17; 25:28), y que la guerra era de Dios (1Cr.5:22; 2Cr.20:15). Del Señor se dice que pelea por Su pueblo (Ex.14:14, 25; Dt.1:30; 3:22; 20:4; Jos.10:14, 42; 23:3). Se dice, pues, que David peleaba las batallas de Jehová. Cuando David estaba peleando con los filisteos, los sirios, los amonitas, los madianitas, etc., y establecía  guarniciones,  tomaba el territorio para el reino de Jehová, no  para el reino de David, sino que era para el reino de Jehová.

Muchas voluntades se hacían en la tierra, de muchos reyes engañados por Satanás, que es el engañador de las naciones; pero un pueblo, Israel, conocía la voluntad de Jehová; y con ese pueblo Dios quería establecer Su reino, donde la voluntad del Padre sea hecha en la tierra. Dios comenzó a revelar esa voluntad a su pueblo Israel, y David peleaba con los enemigos de su pueblo, no para establecer un gobierno propio, sino para establecer un gobierno donde se hiciera la voluntad de Jehová. Por eso es que se habla aquí, no de las guerras de David, o de las batallas de David, sino que se habla que David peleaba las batallas de Jehová, y que la guerra era de Jehová. Así se habla en el Libro de Crónicas, así se cuenta en los Libros de los Reinos, acerca de las batallas que peleaba David y los israelitas; eran las batallas de Jehová. No se peleaba solo para sí, sino que se peleaba para que Dios reinara, y para que la voluntad de Dios, y no la propia, se hiciera.

Dios desechó a Saúl, porque Saúl debería haber representado la voluntad de Dios, pero él en el camino comenzó a representar su propia voluntad, y dejó de representar el reino de Jehová y el trono de Dios, para representar su propio reino particular; por eso fue desechado, porque no hizo la voluntad de Dios, y Dios lo sustituyó por David, un hombre según su corazón, que pelearía las batallas para Jehová.

Las batallas de Israel, con los egipcios en el mar rojo, durante las jornadas en el desierto, con Og rey de Basán, con Seón rey de Hesbón y las demás batallas posteriores, constituyen la épica antigua de Israel contenida en el Libro de las batallas de Jehová citado en Números. Ésta épica de Israel eran las batallas de Jehová, la guerra de Jehová para el reino de Jehová. Así también eran las batallas de David y Josafat, etc. Así también fue la batalla del Señor Jesús, y así son las batallas, la guerra, de la Iglesia.

Entonces se trata de una guerra y también de una edificación; las dos cosas al mismo tiempo. La edificación es para un reino, es para la casa de Dios; pero también ese reino tiene enemigos; entonces hay una guerra, una enemistad entre dos simientes (Gn.3:15).

Entonces, hermanos, debemos ser concientes de que existe sobre la tierra una edificación de Dios, y una guerra de Dios, y nosotros, o cooperamos, o estamos en contra. No podemos ser neutrales. El Señor considera a los que se consideran neutrales, como enemigos. El que no es conmigo, contra mí es, dice Él.  El que no edifica con Cristo lo que Cristo edifica, la casa del Padre, está en el bando contrario. Del Hijo está escrito que edificaría casa a Dios, y que Dios le sería Padre, y  que le daría el trono eterno (1Cr.17:13, 14). El trono de David era el trono de Jehová. Así se le llama en Crónicas (1Cr.29:23). El trono de David, el trono de Salomón, no es solamente el trono de ellos, sino que se dice ser el trono de Jehová.

Costos.-

Jesús edifica casa para el Padre, como Hijo de David, y también peleó la guerra por Su Padre y por nosotros; amén. Y ahora nosotros somos convocados en el seguimiento, en el discipulado del Señor Jesús, en su edificación y en su guerra. El que no recoge con el Señor, desparrama; el que no edifica con el Señor lo que Él edifica, y el que no pelea con el Señor contra lo que Él pelea, está en el bando enemigo. Tenemos que entender bien claro estas cosas. Quien no conoce qué edifica, y contra qué pelea, es porque está en el bando del enemigo. Puede estar en ese bando sin saberlo, porque el enemigo tiene muchos esclavos enceguecidos que no saben que están siendo usados para edificar otra cosa, puede ser Babilonia, y para pelear otra guerra a favor del diablo. Claro que perdida, pero están engañados.

Hermanos, estamos aquí con la ayuda del Señor, para tomar conciencia de que si estamos siguiendo al Señor, le seguimos en una edificación específica, y combatimos juntamente con Él en una guerra específica. Y para poder terminar esa edificación, y para poder ganar esa guerra con el Señor, tenemos que pagar los costos que hay que pagar. Ese costo es el de la vida de nuestra propia alma. Nuestros propios afectos naturales, nuestra propia personalidad natural, nuestros lazos sentimentales, nuestras ataduras materiales; eso y otras cosas, son el costo para poder terminar esa edificación sin que seamos burlados por el enemigo.

Intereses.-

Entonces, hermanos, fíjense ahora en lo que se dice en el Libro de Nehemías: oración. Aquí está la intercesión, el compromiso espiritual de Nehemías. Oración sobre Jerusalén, Jerusalén la ciudad del gran rey, Jehová Sabaot, Jehová de los ejércitos.

El siguiente título colocado por las sociedades bíblicas acerca del tema de este libro es: Artajerjes envía a Nehemías a Jerusalén. O sea que una vez que hubo la intercesión por la causa de Dios, por la ciudad de Dios, por la edificación de Dios, por el reino de Dios, por la guerra de Dios, una vez que hubo esa intercesión, entonces hubo la providencia, el movimiento providencial de Dios. Si tú quieres seguir al Señor, y oras al Señor para cooperar con él, la providencia de Dios te va a acompañar, y va a dar en tus manos todo lo que necesites para esa edificación y para esa guerra. Artajerjes era un rey del imperio persa, que era como una de las cabezas de la bestia, pero sobre él reina otro mayor: Dios, quien inclusive utiliza a sus propios enemigos para cooperar, a su pesar, con la causa de Dios. Artajerjes envía a Nehemías a Jerusalén.

Luego dice la sociedad bíblica: Nehemías anima al pueblo a reedificar los muros. Aquí va el concepto de edificación; reedificar los muros de la ciudad, los muros de separación, para hacer clara diferencia entre lo que es santo y lo que es profano, entre lo que es precioso y lo que es vil, entre lo que es del cielo y lo que es de la tierra, entre lo que es del Espíritu y lo que es del alma, o del yo, o de la carne. Donde se separa lo que es del reino de Dios, y lo que es de la potestad de las tinieblas. Una edificación tiene muros y pertenece a un reino; y ese reino y esos muros defienden del ataque; porque hay guerra.

Entonces decía: Nehemías anima al pueblo a reedificar los muros. Capítulo 3, título: Reparto del trabajo de reedificación. Ahí tenemos la edificación. Capítulo 4, título: Precauciones contra los enemigos. Ahí tenemos la guerra. Cuando hay edificación, hay oposición, y entonces tenemos guerra. Edificación y guerra. ¿Quién que va a edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, para ver si tiene con qué terminar la torre?, no sea que después de haber puesto el cimiento, nos quedamos en los meros fundamentos; y después de tanto tiempo, debiendo ya ser maestros, no avanzamos hacia la perfección (Heb.5:12 a 6:1), sino que nos quedamos dando vueltas en el desierto (1Cor.10:1-5).  ¿Saben por qué nos quedamos dando vueltas, y nos quedamos niños, y nos quedamos inmaduros? porque no pagamos el costo de la edificación y de la guerra. Cuando no pagamos el costo, nos quedamos dando vueltas en el desierto.

Hay, pues, una edificación; y como hay también mucha oposición a esa edificación, hay entonces una guerra. Ya nos lo dice el título: Precauciones contra los enemigos. Hay guerra, hay enemigos de afuera, y hay enemigos que se infiltran adentro. Mire ahora el título del capítulo 5: Abolición de la usura. La usura fue la inconciencia, la inconsistencia, del mismo pueblo de Dios, que no le entendió a Dios ni en la edificación ni en la guerra; y mientras había edificación y guerra, algunos inconscientes estaban queriendo sacar provecho propio, y establecieron intereses sobre el pueblo de Dios. ¡Cómo se tornó feudal la cristiandad! Hermanos, cuantas veces las cosas no se han hecho para Dios como se debiera, porque algunos que debieran estar colaborando, han seguido sus propios intereses. Cuando mezclamos nuestros propios intereses dentro de la comunión entre el mismo pueblo de Dios, en vez de ponerlo todo para la edificación de Dios, y en vez de ponerlo todo para la guerra de Dios, mientras el pueblo está en la edificación y en la guerra, nosotros estamos aprovechando la coyuntura para nuestros intereses viles. Esa fue la razón de la usura. Por eso Nehemías tuvo que abolirla. ¿Qué significa, pues, abolir la usura? Significa que en la edificación de Dios y en la guerra de Dios no hay lugar para los intereses propios. ¡No hay lugar para los intereses propios en la edificación de Dios y en la guerra de Dios!

Infiltración.-

Luego dice el título del capítulo 6: Maquinaciones de los adversarios. Ahí continúa la guerra. Capítulo 7: Nehemías designa dirigentes; ¿para qué? Para la edificación y para guerra. Los que volvieron con Zorobabel, ¿para qué volvieron? Para la edificación y para la guerra. Entonces, en ese contexto, vamos a leer del capítulo 4, no todos los versos, sino desde el verso 15, para que nos sirva de ilustración; porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra edificación y enseñanza se escribieron (Rom.15:4).

Entonces nos dice Nehemías 4, mostrándonos juntos estos conceptos de edificación y guerra, lo siguiente, desde el verso 15 hasta el verso 23 inicialmente: "Y cuando oyeron nuestros enemigos que lo habíamos entendido…" Porque al principio los enemigos no se declaran enemigos, sino que se disfrazan de amigos: Nosotros edificaremos con vosotros, dicen (Esd.4:2; Neh.4:11); pero ellos lo que quieren es infiltrarse para destruir la edificación. Así es Satanás. Satanás quiere infiltrar a los suyos para destruir la edificación; pero si lo entendemos, entonces ahora sí tiene que declararse enemigo abierto. Mientras tanto Satanás se presenta como amigo; pero su intención es destruir, su intención es paralizar, su intención es oponerse; pero se infiltra como amigo; pero cuando lo entendimos y Satanás se dio cuenta, "…cuando oyeron nuestros enemigos que lo habíamos entendido, y que Dios había desbaratado el consejo de ellos, nos volvimos todos al muro".

Muro.-

Hermanos, el muro representa la síntesis de la edificación y la guerra. El muro es para edificar, y el muro es para guerrear. El muro es para detener al enemigo, y para proteger al pueblo. Es edificación y es guerra. "Nos volvimos todos al muro", todo el pueblo al muro. Es menester edificar el muro de separación; se trata de separación de lo contrario a Dios. El muro es para edificación, y el muro es para la guerra. El muro es como una espada de dos filos que separa lo que es de Dios, de lo que no es de Dios; lo que es santo de lo profano, lo que es del cielo de lo que es de la tierra, lo que es del Espíritu de lo que es de la carne. Ese muro de santidad y alabanza es la espada que separa el alma y el espíritu. Amén.

Entonces dice aquí: "…nos volvimos todos al muro, cada uno a su tarea". Cada uno del pueblo de Dios tiene una tarea en el muro; ningún hijo de Dios está exento, ni de la edificación, ni de la guerra. Cada uno tiene un lugar en el muro; o sea, un lugar en la edificación y un lugar en la guerra. Hermano, acuérdate, estás en una edificación y estás en una guerra; no pierdas la conciencia de estar en guerra; tienes que saber que estás en guerra y contra quién guerreas, y de parte de quién. Tienes que saber que estás en una edificación, y tienes que saber qué estás edificando. No podemos ser ambiguos; tenemos que tener claro contra quién guerreamos y qué edificamos. Amén.

Y ahora, dice aquí, "…cada uno a su tarea". Cada hijo de Dios tiene una tarea en el muro, cada hijo de Dios tiene una tarea en la edificación, cada hijo de Dios tiene una tarea en la guerra. Ninguno está exento, ni de la guerra, ni de la edificación, ni de la separación debida, ni de la devoción debida.

Armas y herramientas de nuestra milicia.-

"Desde aquel día..." o sea, desde que lo entendimos, desde que entendimos cuál era el asunto de que se trataba, y qué era lo que en realidad estaba sucediendo, cuál era el drama, desde ese día, "la mitad de mis siervos trabajaba en la obra, y la otra mitad tenía lanzas, escudos, arcos y corazas". Las lanzas son ofensivas y los escudos son defensivos. Los arcos son ofensivos y las corazas defensivas; o sea que en la guerra hay una parte ofensiva y una parte defensiva.

La parte ofensiva es la palabra de Dios, la proclamación del evangelio, la enseñanza de la palabra de Dios; la parte defensiva es la lucha espiritual, la apologética, la defensa; distintos aspectos de la guerra; el aspecto ofensivo y el aspecto defensivo. Para el aspecto ofensivo hay armas, la lanza y el arco, la espada también; y para el aspecto defensivo, la coraza para proteger el corazón, porque Satanás procura dañar el corazón, corroer el corazón, llenar el corazón de amargura, de desánimo, de odio, de crítica; y hay que ponerse una coraza en el corazón, y hay que pagar el precio de morir a nosotros mismos. Si no morimos a nosotros mismos, se nos contamina el corazón; tenemos que tener una coraza que proteja el corazón, y también un casco que proteja nuestros pensamientos; porque Satanás nos ataca en los pensamientos y en los sentimientos; y si no pagamos los costos, incubamos malos pensamientos y malos sentimientos. Tenemos que pagar los costos renunciando a todo mal pensamiento y a todo mal sentimiento. El que no renuncia a sí mismo, a sus malos pensamientos y a sus malos sentimientos, no paga el costo, y no puede terminar la edificación, y no va a vencer en la guerra.

Hay que pagar el costo para proteger el corazón y proteger la mente del ataque; Satanás lanza ataques constantes a nuestros pensamientos y a nuestros sentimientos. Para eso son la coraza y el casco, para protección de nuestros pensamientos y de nuestro corazón. Escondidos con Cristo en Dios, sentados con Cristo en lugares celestiales, esa es nuestra posición, nuestro muro, nuestras armas ofensivas y defensivas. Lo que Cristo conquistó para nosotros es nuestro ya, y la guerra es para mantenernos dentro de la ciudad de Dios, como un solo cuerpo en Cristo, escondidos en Dios y reperesentando Su naturaleza y voluntad, con el ejemplo y el testimonio.

Ahora dice más: "Los que edificaban en el muro..."  4:17 de Nehemías: "Los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada". Ahí está: edificación y guerra. Con una mano edificaban y con otra mano tenían la espada; ya no es la hoz y el martillo, sino el palustre y la espada. Uno es para edificar y la otra es para guerrear.

Comunión y coordinación.-

Luego sigue diciendo así: "Porque los que edificaban, cada uno tenía su espada ceñida a sus lomos, y así edificaban; y el que tocaba la trompeta estaba junto a mí. Y dije a los nobles, y a los oficiales y al resto del pueblo: La obra es grande y extensa, y nosotros estamos apartados en el muro, lejos unos de otros". Ah, qué importante es considerar esto. Por eso había una trompeta. La trompeta era para convocar al pueblo; esa era una clase de toque; y para convocar a la guerra; ese era otra clase de toque. La trompeta es para convocar y la trompeta es para guerrear, y tiene distintos toques; un toque es el de retirada, otro toque es el de avanzada, otro toque es el de convocación para una u otra cosa; con un toque se reunían los ancianos, con otro toque se reunían las tribus, con un toque avanzaban, con otro toque paraban. Amén. Para eso la trompeta estaba siempre allí, y había que dar un toque claro de trompeta; es decir, que se pueda discernir cuándo parar, cuándo avanzar, cuándo van los ancianos, cuándo va el pueblo, cuándo hay parada de unos o de otros, cuándo hay avanzada de unos o de otros, cuándo hay retirada de unos o de otros; para eso es la trompeta.

Y dice: "y estamos apartados en el muro, lejos unos de otros…"; o sea que en esta guerra y en esta edificación no podemos estar lejos unos de los otros. Para poder pelear esta batalla, y hacer esta edificación, tenemos que estar juntos y unánimes, coordinados unos con otros. No podemos pelear esta batalla, ni podemos hacer con Cristo esta edificación, si no estamos juntos. Pero dice que estamos apartados unos de otros; unos edifican una parte del muro, otros edifican otra parte; pero, como es el mismo muro, es el mismo reino, la misma Jerusalén, la misma ciudad, entonces tiene que haber coordinación; y para la coordinación están las trompetas; las trompetas son para la coordinación en la guerra y en la edificación. Entonces dice: "En el lugar donde oyereis el sonido de la trompeta...", ya sea que esté uno edificando una parte por allá a la derecha, otro al sur, otro al norte, otro en cualquier extremo, no importa que estemos apartados, uno haciendo una cosa o la otra, cuando hay convocación santa a través de la trompeta para la edificación y para la guerra, tenemos que atender la voz de la trompeta. Ay! Cuántas veces suena la trompeta, pero como el diablo nos hizo sonar otra trompetita, la de nuestros negocios, o de nuestros asuntos, no oímos la trompeta de la guerra de Dios, ni oímos la trompeta de la edificación de Dios, sino que con una cornetita el diablo nos distrajo en la guerra; y ¿sabe para qué nos distrae? ¿Por qué no nos quiere juntos? Para devorarnos. El nos quiere lejos unos de otros; él nos quiere atrasados y aislados para devorarnos. Los amalecitas atacaron por detrás a los que se quedaron atrás, los que no siguieron juntos, los que se quedaron sueltos. Esas son las ovejitas que se comen los lobos; los lobos no se pueden comer un rebaño grueso; pero una ovejita que se dispersa y se queda sola, a esa se la come.

Por eso, hermanos, para que haya verdadera edificación y guerra, tiene que haber la coordinación a través de las trompetas. Por eso dice: en el lugar donde oyereis el sonido de las trompetas, reuníos allí con nosotros. Tenemos que permanecer juntos y unánimes para esta guerra y para esta edificación.

"Reuníos allí con nosotros; nuestro Dios peleará por nosotros". ¿Cuándo peleará nuestro Dios por nosotros? Cuando estemos juntos y unánimes, convocados por sus trompetas para la guerra y para la edificación; allí Dios peleará por nosotros. Qué hermosa es esta frase: "…nuestro Dios peleará por nosotros. Nosotros, pues, trabajábamos en la obra; y la mitad de ellos tenían lanzas desde la subida del alba hasta que salían las estrellas." Es decir, todo el día estaban armados, tenían lanzas, tenían arcos y también espadas. Amén. Vigilantes, es decir, no se puede hacer la obra de Dios olvidándonos de que estamos en guerra.

Precisamente los hermanos se enferman en el momento en que hay la convocación; ese es el momento cuando le llegó una enfermedad, cuando le vino la gripe, cuando le vino esto o aquello, cuando se le dañó el aparato, cuando se le dañó el carro, cuando le llegó la cuenta, y no nos damos cuenta de que es una guerra de Satanás contra nosotros para impedir la cohesión del pueblo y para mantenernos aislados, ajenos de la causa de Dios, sin entender en qué estamos, y para mantenernos enredados en la trampa de Satanás; y ahí entonces devorarnos. Tenemos que ser sabios.

"También dije entonces al pueblo: Cada uno con su criado permanezca dentro de Jerusalén, (ojo: dentro de Jerusalén) y de noche sirvan de centinela. (Esto es alternándose con su propio criado, y de día en la obra. Cuando está oscuro o peligroso, tenemos  que ser centinelas; y cuando está todo claro y tranquilo, también; y hay que edificar "Y ni yo ni mis hermanos, ni mis jóvenes, ni la gente de guardia que me seguía, nos quitamos nuestros vestidos; cada uno se desnudaba solamente para bañarse". Solo para bañarnos nos desnudamos; el resto siempre vestidos, siempre armados en la edificación y en la guerra.

Hermanos, Dios mediante más adelante, yo desearía entrar en más detalles de esto; pero no quisiera continuar adelante en esta parte sin abrir a la participación y al enriquecimiento de los hermanos.

Entonces vamos a detenernos por ahora aquí.

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EDIFICACIÓN Y GUERRA / (2): perspectiva primigenia trascendente

Por Gino Iafrancesco V. - 5 de Enero, 2008, 17:39, Categoría: General

Capítulo 2


PERSPECTIVA PRIMIGENIA Y TRASCENDENTE

 

Yendo a los orígenes.-

En el día de ayer, y con la ayuda del Señor, comenzamos a introducirnos, según las palabras del Señor Jesús y otras palabras de la Biblia inspiradas por el Espíritu Santo, en dos conceptos claves que aparecen a lo largo de toda la Biblia; que son el concepto de edificación y el concepto de guerra. Necesitamos ahora profundizar un poquito más, dar un paso más en la consideración de los mismos asuntos, pero tomándolos, ojalá, con la ayuda del Señor, en un contexto más amplio; sí, ojalá lo más amplio posible.

Entonces, para eso, debemos remontarnos, tanto al libro del Génesis, donde aparecen unas primeras palabras reveladoras de parte del Señor y Dios nuestro acerca de estos asuntos, como también considerar otros pasajes que son clásicos, y que nos muestran y revelan asuntos acontecidos en el cielo. Debemos, pues, remontarnos, incluso, hacia antes de la creación del hombre, para poder entender, en relación con la edificación, el propósito eterno de Dios. Hay pasajes de la Biblia que se remontan al propósito eterno de Dios. Dios no se ha quedado callado en relación a su propósito, en relación a su objetivo. Y también en relación a la guerra tenemos que remontarnos a pasajes de cosas que acontecieron también antes de la creación del hombre, que tienen que ver con seres espirituales en los cielos, donde comenzó una rebelión que se ha extendido por todo el universo; y es en el contexto del propósito eterno de Dios, y en el contexto de esa rebelión, que nosotros debemos entender estos dos conceptos claves de edificación y de guerra.

Entonces, por una parte, vamos a Génesis 1, y vamos a ir releyendo; y digo releyendo, porque sé que varios hermanos ya han leído varias veces esto, amén? Y estamos aquí para considerar juntos estas cuestiones, y para ver cómo el Espíritu Santo nos ilustra con Su palabra, y nos prepara, y nos capacita; porque eso es lo que está haciendo Dios; eso es lo que está haciendo Cristo; eso es lo que está haciendo el Espíritu Santo; dándonos conciencia clara, ubicándonos para que no estemos perdidos, sino hallados, y estemos en nuestro debido lugar.

Entonces voy a ir al libro del Génesis, y quiero llamar la atención, en el capítulo uno, a algunos detalles; desde ya vuelvo y digo, como ayer, que no pretendo hablarlo todo yo, ni dar la última palabra; solamente es, digamos, como una de las palabras entre ustedes; y ustedes también, con lo que el Espíritu les dé para complementar, pueden complementar. Amén. Entre todos está el Señor, y por medio de todos Él puede hablar; lo importante es estar atentos a Su Espíritu. Amén.

 

Heptaemerón.-

En el capítulo uno de Génesis, quiero llamarles la atención, para ir comenzando a captar este asunto de la guerra, y después de la edificación,  al Heptaemerón; palabra que significa: “los 7 días”, y que viene de hepta: siete, y emera: día. Aquí aparece ese pasaje de los siete días, que ha sido llamado por algunos, de la creación. Este pasaje es inspirado por el Espíritu Santo, como así lo reconoció Jesucristo resucitado; y prefiero confiar en la enseñanza del Señor Jesús resucitado, y no en la de algunos filósofos o críticos que ya están podridos y en el Hades; prefiero la interpretación de Jesús, y no la de los disputadores de este siglo, de quienes  san Pablo, con mucha sabiduría, pregunta ¿dónde están?, ¿dónde están los disputadores de este siglo?; la respuesta es terrible: los cadáveres de sus cuerpos están llenos de gusanos, y sus almas están en el infierno (hades). Allí están. pero el Señor Jesús resucitó de los muertos, y Él creyó en ésta palabra. Y yo soy cristiano. Los cristianos aprendemos a pensar, y a creer, con Jesucristo; poco a poco Él nos conduce a darle la razón a Dios; no a la fuerza, sino que poco a poco nos persuade. En ésta Palabra quiero llamar la atención a unos detalles curiosos. Ésta Palabra es, pues, inspirada por Dios. Jesús dijo: “La Escritura no puede ser quebrantada (Jn.10:35b); es inquebrantable; y: “el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (Mt.24:35; Lc.21:33). Y Él resucitó. Él tiene credenciales; creo que es el único que ha presentado tales credenciales; los demás se quedaron muertos, mostrando que estaban en la mentira; pero Él resucitó de entre los muertos, demostrando que estaba en la verdad, ante testigos que pusieron su cabeza por ese testimonio.

San Pedro estuvo dispuesto a ser crucificado boca abajo, porque él sabía con quién había comido después de que resucitó. Amén. Él estaba seguro. San Pablo también decía: …yo sé a quien he creído” (2Tim.1:12c) y …guarda mi depósito…” (Ibid); y por eso puso la cabeza , y  lo decapitaron; pero él fue gozoso a la muerte, porque había conocido la resurrección y la vida, y la inmortalidad que fue sacada a luz por el evangelio. Lo demás son teorías de hombres pecadores y que ahora están podridos; pero Jesús es la Palabra Viva de Dios, demostrada en una resurrección histórica.

En el capítulo uno del Génesis, ustedes ven que aparece el heptaemerón, continuándo en el segundo capítulo; o sea, los siete días. Si ustedes se fijan en el verso cuatro, después del primer día, dice: Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día”. Aquí en este primer día, se nos habla que Dios vio que era bueno.

 Ahora pongan atención al segundo día: Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe la aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.

Tercer día: “Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco...”. Lo seco es el protocontinente Pangea, cuando los continentes formaban un solo bloque. Y dice: ...Y fue así. Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno”. Fíjense que es en el tercer día en el que vuelve Dios a ver que era bueno.

Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día tercero”.

En el día primero se confiesa que era bueno; en el día tercero se confiesa que era bueno; lo mismo sucede en el día cuarto, y en el día quinto; y en el día sexto, cuando el hombre fue creado, lo dice de la siguiente manera; está aquí en el capítulo uno, versículo 31. Vamos a ver la parte del hombre. Desde el v.26 está la creación del hombre; pero en el v.31 dice así en el sexto día, cuando la creación del hombre: Y vio Dios todo lo que había hecho...”; hasta aquí no había sido todo; hasta aquí había sido una hechura por partes; pero cuando llegó al hombre, varón y hembra, coronó el trabajo de creación; ahora dice: todo. Hasta que no apareciera el hombre, todavía no era todo, todavía Él no descansaba. Fue cuando fue creado el hombre, cuando ahora se pudo hablar de todo lo que había hecho; y ahora sí viene el descanso de Dios. O sea que el hombre es la coronación de la obra de Dios. La obra de Dios fue por partes, y culmina con el hombre a Su imagen. Fue lo que Dios dijo para el hombre: “Hagamos al hombre a nuestra imagen...; la obra culmina con el hombre a Su imagen; recién ahí Dios termina éste trabajo, recién ahí Dios descansa. Dios descansa solamente cuando el hombre es hecho a Su imagen. Mientras el hombre no sea hecho a Su imagen, Dios está trabajando. Pero ahora se dice: “Y vio Dios, (verso 31 del capítulo 1) todo lo que había hecho y he aquí que era bueno en gran manera.” Ahora aquí aparece un detalle, ahora no es solamente bueno, sino bueno en gran manera. Hasta aquí, en el día primero, en el día tercero, en el día cuarto y en el día quinto las cosas eran buenas; pero ahora en el día sexto son en gran manera buenas.

El segundo día.-

Pero ¿se fijaron que en el día segundo Dios no dijo que era bueno? Acerca del día segundo específicamente, Dios guardó silencio. No dice Dios específicamente, como en cada uno de los otros días, que era bueno. Al final Dios lo engloba todo como una buena obra, pero en este segundo día específico es como si Dios reconociera que había algo malo que estaba en los aires y en los abismos, que es de lo que se trata en el día segundo. Dios no hizo nada malo en el día segundo, pero allí dejó lugar para cierta presencia maligna. Entonces, por eso, regresando al capítulo 1, versos 1 y 2, ahí encontramos un primer indicio de por qué Dios no dijo que era bueno. Es decir, se quedó callado.

Tohú wa bohú.-

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Ahí hay un punto; pero luego dice: “Y la tierra...”, y aquí este traductor tradujo: “...estaba desordenada y vacía”. Pero esta palabra que aquí en el español de esta traducción se tradujo estaba, viene de la misma palabra hebrea que se usa en aquel pasaje de la mujer de Lot, cuando se dice que ella se tornó, o se volvió, estatua de sal. O sea que, cuando aquella mujer de Lot se volvió para ver a Sodoma, dice entonces La Escritura que se volvió, o se tornó, en estatua de sal; es la misma raíz de ésta palabra que aquí el traductor colocó: estaba. Sin embargo, el mismo traductor, ante la misma raíz en hebreo, más adelante tradujo: se tornó, se volvió, en estatua de sal. La misma situación acontece unas dos docenas de veces en otros pasajes.

O sea que algo aconteció en el mundo espiritual, lo cual produjo el efecto del versículo dos. Podríamos legítimamente traducir esta palabra: “Y la tierra se tornó desordenada y vacía”; las palabras desordenada y vacía generalmente se usan como resultado de un juicio. Además, dice claramente Dios mismo en Isaías 45:18c que Dios no creó la tierra de esa manera. Si se lee el pasaje en hebreo, se verá que Dios usa la misma expresión de Génesis 1:2. Tohú wa bohú es la expresión hebrea para decir desordenada y vacía. Pero en Isaías 45:18c Dios mismo dice que Él no creó la tierra bohú, es decir, vacía, o en vano. Dios no es Dios de confusión sino de orden. Siempre que aparece el desorden y la vacuidad, es porque hubo un juicio de Dios.

Aquí en Génesis 1:2, por lo tanto, hay un indicio de algo que, aunque en este pasaje está encubierto misteriosamente, no obstante, aparece en otros pasajes más adelante, revelado claramente por Dios por boca de sus profetas. Aquí está hablando de la creación, formación, hechura y composición de los cielos y la tierra, y del hombre; aquí no está describiendo en detalle cómo son las regiones celestiales ni cómo Dios trató con los seres ángelicos y del mundo invisaible. Aquí Dios se está concentrando en función del hombre; pero, claro, Él comienza por el principio. En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Listo, ahí está todo; pero ahora va a describir: “Y la tierra se tornó...”; esta misma palabra se puede traducir así con toda legitimidad. Se tornó, se volvió, así como la mujer de Lot se tornó estatua de sal, así “...la tierra se tornó desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”. O sea que aquí vemos una condición caótica primordial, mas que no comenzó con el caos, sino que el caos llegó a ser caos por algo que aquí está implícito, pero que en otros versos está explícito.

Más adelante, cuando aparece la creación del hombre en el capítulo dos, se le dice lo siguiente al hombre, en el versículo 16: “Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”. Dios le está refiriendo algo al hombre, de lo cual Dios no quiere que el hombre participe, pero que Dios sabe que existe. Dios le dice: no comerás de esto; es algo que existe, pero que Dios no quería que el hombre probara; pero lo había hecho libre; el hombre podría haberse mantenido en inocencia, y haber sido guardado en la fidelidad de Dios, sin necesidad de experimentar y de conocer una realidad que Dios y sus ángeles conocían, pero que el hombre, en su inocencia, no conocía. Dios quería guardar al hombre de una esfera donde el hombre podía ser perjudicado.

Guardar.-

Hay también otro verso interesante que saltamos, que está un poquito más atrás, pero que ahora veremos más detalladamente. Leamos el capítulo 2, versículo 15, donde dice: “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase”. Aquí hay una cosa misteriosa, pues aquí hay un verbo misterioso: guardar. ¿De qué tenía que guardar Adán el Edén? ¿Acaso de los espinos y abrojos, que todavía no había, pues apenas serían fruto de la maldición?, pero aquí no había habido todavía la maldición por causa del hombre para la tierra, pero sí había algo de lo cual el hombre debía guardarse. El hombre tenía una responsabilidad de guardar. Ahí empezamos a ver el principio de la guerra, el principio del muro del que estábamos hablando ayer. El hombre debía ser un muro que no permitiera la intrusión de ese mundo espiritual maligno del cual Dios tenía conocimiento. Si el hombre se mantenía en comunión con Dios, viviendo por el Árbol de la Vida, sin vivir una vida independiente de Dios, confiándose a Dios, Dios lo mantendría guardado, Dios lo mantendría protegido. Dios no quería que el hombre conociera algunas cosas que Dios sí conocía; Dios no quería descubrirle al hombre ciertas secretos de cosas que provienen de la rebelión que había acontecido en el mundo invisible, angélico, en el mundo espiritual. Y aún hoy, ya después de la caída, Dios prohibe la incursión en el ocultismo; y ésto con el fin de proteger al hombre. Apenas lo mínimo necesario para la condición actual está revelado de parte de Dios sin peligro; pero la exposición a ese mundo, aparte de Dios, está llena de peligros por la peligrosidad y mentiras de las comunicaciones prohibidas de parte de espíritus rebeldes.

Aquí en el Génesis no aparece aún la descripción de Satanás que Dios hace luego; no aparece aún el origen de Satanás. El hombre fue creado, y aún no sabía lo qué había pasado en los cielos, ni sabía que existía Satanás y sus ángeles caídos, sus espíritus inmundos. Pero Dios sí sabía que existía Satanás y su mundo. Dios sí sabía que había huestes que se habían rebelado en la esfera celestial. Ahora el hombre debía guardar el Edén y extenderlo; debía guardarlo viviendo por la vida divina mientras el Dios Todopoderoso le cubría, pero no debía comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. Si el hombre se independizaba de Dios, si el hombre decidía caminar a su propia manera, si decidía salir de la Presencia y del cuidado de Dios, y quería vivir una vida independiente y por sí mismo, entonces el hombre abriría la puerta para la invasión de ese mundo espiritual rebelde, y ahí el hombre moriría, habiendo dejado su misión de guardar, y pasaría a venderse, cual traidor, al bando enemigo de Dios. Dejaría de mantener el muro y abriría la puerta.

Muro o puerta.-

En el Libro del Cantar de los cantares hay una expresión interesante que quisiera que ustedes me acompañaran a verla. Hacia el final de los Cantares de Salomón, en el capítulo 8, en el versículo 9, hablando de la esposa del Cordero, y de su pequeña hermana, o sea, hablando de los vencedores y de los otros hermanos, dice lo siguiente: Cantares 8:9: “Si ella (la pequeña hermana) es muro, edificaremos sobre él un palacio de plata; si fuere puerta, la guarneceremos con tablas de cedro”.

Mire qué interesante; si es muro, quiere decir que nadie puede entrar por allí; pero si es puerta, quiere decir que la puerta se abre y se cierra y muchos entran por la puerta. Una chica que es muro, es una chica que se sabe guardar. Pero una chica que es puerta, es como decir, una chica fácil, que muchos entran y salen por ella, y puede resultar madre de muchos muchachitos que no sabrán quizá quienes fueron sus padres. Si ella es muro, edificaremos sobre ella un palacio de plata; pero si es una puerta, si es una chica fácil, hay que guarnecerla con tablas de cedro.

Entonces, ahí está el ser humano; el podría haber sido muro, o podría haber sido puerta. Esa es nuestra condición frente al mundo espiritual. Frente al mundo espiritual maligno el ser humano puede ser muro, o el ser humano puede ser puerta; pues el género humano es, como decir, la mujer de Dios. Dios es el marido, y la creación es la mujer; la mujer representa a la creación y el marido representa a Dios. Si ella es muro, si ella se guarda, se puede edificar; pero si ella es puerta y deja que pase el enemigo, entonces habrá un gran problema; ¿qué hay que hacer con esta clase de puerta? Si fuere puerta, la  guarneceremos con tablas de cedro. Ahora, el hombre fue puerta; entonces tuvo que venir la redención por la cruz de Cristo, las tablas de cedro, para guarnecer esa puerta. El hombre abrió la puerta; la redención guarnece la puerta.

La serpiente.-

Entonces, volvamos otra vez allí al libro de Génesis, y miremos ahora en el capítulo tres, cuando aparece la serpiente. Capítulo 3, verso 1. Veamos estas figuras y también esta historia espiritual y real: “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer:...” O sea, comenzó a tocar la puerta. “¿Con que Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo…” O sea, aquí no había ni que haberse puesto a charlar;  pero la curiosidad mata al gato; lo hace a uno charlar para ver hasta dónde se puede llegar. “Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis...”; ahí comenzó la mentira, no moriréis; y hoy sigue diciéndole a ciertos “científicos”: descubriréis el genoma humano y lograréis la inmortalidad; porque cuando haya fallado un miembro, entonces le hacemos otro;  se lo fabricamos en el laboratorio, y así no vas a morir. No moriréis, esa es la misma mentira. Tengo un libro que se llama “El secreto final de los iluminados”, de los Iluminati, La sociedad luciferiana de los Iluminati, en el cual dice cual es el tal secreto final; consiste en la misma mentira: no moriréis; pero están todos podridos. No moriréis, y están todos podridos. Algunos están congelados, pero muertos; son muertos, no solo fríos, sino congelados. La muerte.

Ahora dice aquí: “…la serpiente era astuta”. ¿Quién es esta más antigua serpiente mencionada? Acuérdese de que siempre habrá hermanos nuevos, por lo cual es necesario ir  despacio. Vamos al Apocalipsis, al capítulo 12, donde dice en el verso 9: “Y fue lanzado fuera al gran dragón, (fue lanzado fuera el hombre, pero también es lanzado fuera el gran dragón), la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él”. O sea, aquí en Apocalipsis se nos completa la revelación. Ustedes saben Apocalipsis es el último libro de la Biblia donde se completa la revelación; en Génesis se comienza la revelación, pero con el apóstol Juan se culmina la revelación proposicional de la Biblia, la palabra de Dios revelada por Dios.

Aquí al principio de Génesis apenas se nos insinúa que hay algo peligroso; pero el hombre es inocente, el hombre debe ser el muro, el hombre debe guardar el huerto y debe abstenerse de participar de aquello de lo que Dios no quiere que el hombre participe, ni le abra la puerta. Pero ¿de quién lo tiene que guardar? Eso el hombre no lo conoce bien, a qué no le tiene que abrir la puerta. Dios lo conoce y es suficiente para sostener al hombre, pero Satanás es un enemigo de Dios en los lugares celestiales; y aquí nos habla Apocalipsis de la serpiente antigua que se llama diablo y Satanás, y que es el gran dragón que arrastró a la tercera parte de las estrellas del cielo; habla de los ángeles de Satanás; hubo una rebelión en los cielos, y esa rebelión colocó en la atmósfera espiritual enemigos de Dios y del hombre, que fue creado en ese ambiente, aunque cubierto por la inocencia, y por la vida y la fidelidad de Dios.

Desde el principio Dios sabía lo que estaba haciendo con el hombre; Dios sabía para qué había creado al hombre. Vamos a ver un poquito más adelante, dónde colocó Dios al hombre y qué le encomendó Dios al hombre. Lo que estamos viendo aquí desde el principio es que el hombre no fue solamente puesto en el Edén, sino que aún en el Edén había una puerta que podría destruirlo; había peligros en y  para el Edén. Si no hubiera peligros para el Edén, no habría necesidad de guardarlo. Pero si se le encomendó el Edén al hombre para guardarlo, es porque había peligros para el Edén.

Aquel querubín.-

Ahora vamos allí al libro de Ezequiel, capítulo 28. Los hermanos que ya son más duchos en esto, por favor, toleren que yo vaya despacio porque causa de los hermanos más nuevos. Amén.Capítulo 28 en Ezequiel, desde los versos 12 y 13. Fíjense en un detalle. En la Biblia se nos enseña que detrás de los gobiernos del mundo naturales, que son tipificados por la bestia y las cabezas de la bestia, existen poderes o potestades espirituales que están detrás. Por ejemplo, cuando Daniel iba a recibir la revelación de Dios, el príncipe de Persia, dice el capítulo 10, se le opuso. Ese príncipe de Persia era una potestad espiritual, era una de las cabezas del dragón. La Biblia habla del dragón y sus cabezas, y de la bestia y sus cabezas. El dragón se refiere a Satanás, y sus cabezas se refieren a sus principados aliados a él; o sea, a los príncipes demoníacos, los de esa región espiritual, ese mundo paralelo del cual el Señor quería guardar a Adán; no de todo ese mundo, sino de determinados personajes en ese mundo.

Y la bestia, se refiere en la Biblia, al reino natural, a la “civilización”; por ejemplo, el imperio griego era una civilización representada en una de las cabezas de la bestia; el imperio babilónico era otra civilización representada en otra de las cabezas de la bestia; el imperio persa era otra civilización representada en otra de las cabezas de la bestia. El aspecto político y natural es lo que se llama la bestia y sus cabezas; el aspecto espiritual de entidades espirituales en el mundo espiritual es lo que se llama del dragón y sus cabezas.

Entonces, cuando el príncipe espiritual, el principado de Persia, una de las cabezas del dragón, estaba ejerciendo influencia sobre los hombres, su influencia se manifestó en la llamada “civilización” Persa.

Cuando cayó el príncipe de Persia, cayó el imperio Persa; cuando vino el príncipe de Grecia, surgió el imperio Griego. O sea que existen principados espirituales, los que san Pablo llama de gobernadores de las tinieblas de este siglo, como lo dice en Efesios 6, que no tenemos lucha contra carne ni sangre, sino contra principados y potestades en las regiones celestes. Estos principados ya existían cuando fue hecho el hombre, y ya eran rebeldes cuando fue creado el hombre. Entonces el hombre debe conocer estas cosas. Si es muro, edificaremos, pero si es puerta, tendremos que guarnecerla. El hombre fue puerta, entonces hubo que guarnecerlo; esa es la redención, esa es la cruz, esas son las tablas de cedro.

Entonces aquí en Ezequiel 28, en el verso 12, cuando se le habla al rey de Tiro, es como cuando Daniel hablaba del príncipe de Persia. Estaba el imperio de los Fenicios con capital en Tiro, y también en Sidón, y estaba el verdadero príncipe que movía detrás de bambalinas los hilos de la civilización Fenicia; o sea, el espíritu de la nación.

Entonces aquí Dios, por Ezequiel, comienza a hablarle directamente, no al príncipe natural de Tiro, sino al verdadero titiritero que está detrás, en el mundo espiritual; ese titiritero es Satanás con sus huestes. Dios le dice así: “Hijo de hombre, (o sea Ezequiel), levanta endechas, (o sea, lamentaciones, ayes), sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras… (y mire lo que empieza a revelar Dios acerca del verdadero rey de Tiro, acerca del príncipe detrás del gobierno natural, el verdadero gobierno, el gobierno invisible, el gobierno secreto, el gobierno de las potestades que dice san Pablo, gobernadores de las tinieblas de este mundo, de este cosmos, de este siglo y de esta era). “Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría y acabado de hermosura. En Edén, en el huerto de Dios estuviste… (Ah, ahora fíjate en quién había estado antes en el Edén. En qué lugar puso Dios al hombre. En el Edén había estado este personaje; después hubo una rebelión, como vamos a ver acá, y Dios hizo otra creatura, y la colocó en el lugar donde había estado esta otra, en el Edén. “En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro… (Fíjate en que después, en Apocalipsis, aparece la nueva Jerusalén con estos materiales; pero ya no está Satanás formando parte de ella; ahora es el hombre redimido el que está vestido de la gloria en esa edificación. Si fuimos muro, edificaremos. En la nueva Jerusalén vemos al hombre laborando con Dios, y edificando con Dios, y vemos estos materiales; pero estos materiales habían aparecido antes en otro personaje).

Esta belleza estaba antes en otro. Otro había sido  mayordomo antes, otro había sido sobresaliente entre la creación antes; miren la misión que tenía: “…los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación”. Este personaje es un querubín; mire el verso 14: “Tú, querubín,...”; no es un personaje de sangre y carne, sino que es el principado espiritual que está detrás del príncipe de Tiro, el titiritero; digamos que el príncipe natural de Tiro es el títere, y el titiritero es ese personaje querúbico. Este es un querubín. Ahora, ¿qué se dice de este querubín? “…los primores de tus tamboriles y flautas...(y también, en Isaías 14, aparecen: tus cuerdas; o sea, la música de cuerda, la música de viento y la percusión estaban a su cargo para la adoración a Dios; habían sido preparados para él. El era el que debía traer alabanza a Dios. Dios había hecho una criatura para presidir en la alabanza. Todas las criaturas debemos alabanza a Dios; y el que debía presidir en la alabanza era nada menos que este personaje querúbico llamado Lucero, que había estado en el Edén, cuya vestidura era casi como la de la Nueva Jerusalén, y cuyo ministerio era el de presidir en alabar a Dios, en reconocerlo.

Dios ya sabía, como Jesús desde el principio sabía quién era Judas Iscariote, Dios, como omnisciente que es, sabía quién iba a ser este personaje. Pero de todas maneras Dios, en su sabiduría y propósitos, lo creó, pero dentro de la libertad y la perfección. Antes de que hubiera un David, hubo un Saúl. Y David aprendió lo que era un mal gobierno, debajo de Saúl. Dios quiere otorgar dominio, quiere delegar de Su autoridad; y primero les fue delegada medida a estos personajes; y éste era uno de los líderes, pero fue como Saúl. Ahora es el hombre el que tiene que ser como David.

Entonces dice: “…los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación”. Preparados para ti. Es decir, Dios le había preparado un ministerio de alabanza a Dios, que debía dirigir este querubín. La creación debe reconocer a Dios; la alabanza es el reconocimiento de las virtudes de Dios; y Dios les había concedido la facultad de reconocer a Dios, asombrarse con Dios, y adorar a Dios, a estos personajes; pero principalmente a éste que parece que debía haber sido el máximo líder en la adoración. No era que no hubiera otros querubines; también había otros; pero éste fue el que cayó. Éste es el origen del mal, éste es el origen de los problemas en el mundo espiritual. Pero es necesario que tengamos esto presente para entender qué es la guerra, en qué consiste, y por qué es guerra.

Entonces sigue diciendo: “Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, (santo, y monte). “…allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad”. No existía hasta este momento la maldad en ninguna parte del universo; la maldad comenzó aquí. Perfecto eras hasta que se halló en ti maldad.

Por eso se habla del árbol del conocimiento del bien y del mal. Satanás había conocido los dos; él había conocido el bien y dio origen al mal; por eso Jesús le llama a él el padre de la mentira que de suyo habla (Jn.8:44). El mal se originó en él; él dejó de centrarse en Dios, y como vamos a ver ahora en Isaías, él se centró en sí mismo. Centrarse en sí mismo, ahí está la esencia de la mentira, de la maldad y de la rebelión, la traición al Amor. Por eso hay guerra, para dilucidar quién es el centro legítimo; si el centro es Dios, o el centro es la creatura, si el centro soy yo.

Hermanos, cuán fácilmente nos centramos en nosotros mismos. Ahí está el quid de la cuestión, ahí está el principio de la guerra. Ah, mi hermano Toñito me cuenta una aventura que tuvo él; inmediatamente lo cayo yo para contar la mía. Si éste me está diciendo lo que a él le gusta, inmediatamente salgo yo para decir lo que a mí me gusta. Siempre estamos concentrados en nosotros mismos, pendientes de nosotros mismos. Cuando Adán fue creado, se dice que estaba desnudo y no se daba cuenta de que estaba desnudo, porque él estaba mirando a Dios. El era alguien concentrado en Dios y Dios era el centro; pero el problema comenzó cuando esta importante creatura, este querubín grande y protector, dejó de centrarse en Dios, y comenzó a centrarse en sí mismo. Ahí comenzó la rivalidad. Ahí comenzó la guerra. Y ahora ¿de qué bando estamos nosotros? depende del centro alrededor del cual nosotros giramos. Si nosotros giramos alrededor de Dios, estamos en el bando de Dios; pero si giramos alrededor de nosotros mismos, estamos en el mismo bando de Satanás. Esa es la guerra. Es una guerra seria, muy seria. Todo el trabajo de Satanás es para apartarnos de Dios. Esas son las palaberas de la serpiente: “¿Con que Dios os ha dicho que no comais? …sabe Dios que el día que comais serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios sabiendo el bien y el mal” (Gn.3:1,5). O sea, lo llevó a ser como él era, le participó el mismo venenoso principio diabólico.

Entonces dice la Palabra de Dios: “Perfecto eras en todos tus caminos… hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tus contrataciones, (es decir, tenía muchas ocupaciones, se le había delegado mucho, y por causa de eso se enalteció en el corazón. ¡Qué terrible es esto!. ¡Qué peligro es esto!. Dice: “A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor;…” Ahí está la causa de todos los problemas. ¡Que Dios nos conceda la gracia de guardarnos para no enaltecernos!. Dice La Escritura que a Pablo le fue dado un aguijón para que no se enalteciera sobremanera; Dios le dio tantas revelaciones, que había peligro de que el mismo apóstol Pablo se enalteciera; pero Dios le guardó de eso con un aguijoncito. Y cada vez que comenzaba a hincharse, ay! se chuzaba con el aguijón; así que Dios no le dejaba hincharse, porque ahí estaba el aguijón preparado. Yo pienso que tenemos que darle gracias a Dios por los aguijones que nos desinflan, para que no nos hinchemos. Unos lo tendrán por un costado, otros por otro; cada uno sabe dónde le aprieta el zapato.

Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; (y fíjese, fíjese, aquí aparece este dragón, porque este querubín es el diablo. Ese es el dragón que aparece reinando sobre los reyes de la tierra;  mire lo que dice: “delante de los reyes te pondré para que miren en ti… (Que aprendan la lección. Pero ahí fue también cuando dijo el diablo: los reinos de este mundo me han sido dados. Cuándo le fueron dados? Cuando cayó el hombre, y los reyes siguieron al dragón.) ...delante de los reyes te pondré para que miren en ti.” Existe la sociedad llamada de los Iluminati, luciferiana; son los que tienen el gran poder en el mundo, el poder del dinero, el poder del gobierno, de la ONU, de la diplomacia, de los supermercados, del petróleo, de las multinacionales, etc. Son los que tienen el reino de este mundo; pero son controlados por éste a quien Dios puso delante de los reyes para que miren en él.

“Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió…” ¿Dónde surgió ese fuego? Dentro de él mismo, cuando él se rebeló; el fuego que le consume cada vez Dios lo hizo salir de él mismo. Cuando Dios es nuestro centro, Dios no necesita que el fuego nos consuma; pero cuando nosotros somos el centro, nosotros mismos abrimos las puertas del infierno de fuego. “Yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran. Todos los que te conocieron de entre los pueblos, (muchos lo conocieron), se maravillarán sobre ti; espanto serás, (antes eras dechado de hermosura y acabado de sabiduría) y para siempre dejarás de ser”. Es decir, lo que era, nunca lo será más.

Lucero.-

Vamos a completarlo con Isaías 14. Necesitamos hacer estas relecturas para comprender el principio de la guerra y de la edificación. La edificación es el reino de Dios, en el cual reinamos con Él, y gracias a Él, en el cual le somos leales al que tiene el auténtico derecho, que es Dios; pero la guerra es contra el reino rival. Mas ¿dónde comenzó el reino rival? Cuando quiso aparecer otro centro diferente a Dios mismo; ese es el rival. El centro diferente a Dios puede aparecer en el mundo religioso, o en el intelectual, o en el político, o en cualquier otro, pero cualquier otro centro que no sea Dios, es un centro rival, y por eso hay la guerra; hay que entender.

Entonces en Isaías 14, diciendo lo mismo que se había dicho del rey de Tiro, aquí Dios le está hablando al rey de Babilonia; pero el verdadero rey de Babilonia, no era solo Nabucodonosor con sus sucesores, ese era solamente la bestia, la cabeza de la bestia. Pero detrás de la bestia estaba el dragón, porque el dragón es el que le da el poder a la bestia, como dice en Apocalipsis; o sea, es el príncipe, el gobernador de las tinieblas, el que transmite su influencia a través del gobernador natural. Entonces leemos en el capítulo 14 de Isaías, desde el verso 4, para entender quién está detrás de Babilonia. Le dice Dios a Isaías: “…pronunciarás este proverbio contra el rey de Babilonia, y dirás: ¡Cómo paró el opresor, cómo acabó la ciudad codiciosa de oro! Esta es la civitas diabolis, la ciudad del diablo; se caracteriza por la opresión y la codicia. “Quebrantó Jehová el báculo de los impíos, el cetro de los señores;” Ah, cuando viene hablando en el contexto de la caída de Satanás, le llama a Satanás báculo de los impíos y cetro de los señores, porque el dragón es el que le da el poder y autoridad a la bestia que es el poder político. Y dice acá: “...el que hería a los pueblos con furor, con llaga permanente, el que se enseñoreaba de las naciones con ira, y las perseguía con crueldad. Toda la tierra está en reposo y en paz; se cantaron alabanzas. Aun los cipreses se regocijaron a causa de ti, y los cedros del Líbano, diciendo: desde que tú pereciste, no ha subido cortador contra nosotros. El Seol abajo, (debajo de la tierra, del fuego), se espantó de ti; despertó muertos, (o sea que había muertos en el Seol y fueron despertados), que en tu venida salieron a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones, (que estaban en el Seol). Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros? Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; (en Ezequiel hablaba de los tamboriles y flautas, los instrumentos de viento y de percusión; plural flautas); gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán. ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! (Lucero quiere decir portador de luz, lo mismo que significa la palabra Lucifer, Lucero). Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón, (ahí está el comienzo del problema, ahí comenzó la guerra en los cielos, aquí está el quid del asunto), Tú que decías en tu corazón: (las cosas empezaron en lo secreto del corazón), subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, (ahí comenzó el problema), y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. (Ese es el quid de la cuestión, ahí está el problema). Más tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo. (Ah, entonces ya sabemos quién es el rey del abismo, Apolión, destructor). Se inclinarán hacia ti los que te vean, te contemplarán, diciendo: ¿Es éste aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos; que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades, que a sus presos nunca abrió la cárcel? Todos los reyes de las naciones, todos ellos yacen con honra cada uno en su morada; pero tú echado eres de tu sepulcro como vástago abominable, como vestido de muertos pasados a espada, que descendieron al fondo de la sepultura; como cuerpo muerto hollado. No serás contado con ellos en la sepultura; porque tú destruiste tu tierra, mataste a tu pueblo. No será nombrada para siempre la descendencia de los malignos. Preparad sus hijos para el matadero, por la maldad de sus padres; no se levanten, ni posean la tierra, ni llenen de ciudades la faz del mundo. (Eso que llamamos civilización no es precisamente lo que Dios aprueba. Dios quiere otra civilización, el reino de su Hijo, Jesús el Cristo). Porque yo me levantaré contra ellos, dice Jehová de los ejércitos, y raeré de Babilonia el nombre y el remanente, hijo y nieto, dice Jehová. Y la convertiré en posesión de erizos, y en lagunas de aguas; y la barreré con escobas de destrucción, dice ( Yahvé Sabaot) Jehová de los ejércitos”.

Entonces, hermanos, hemos repasado estos pasajes para tenerlos frescos, para tener conciencia del inicio del combate. De qué era lo que había ya en el aire cuando el hombre fue hecho. Entonces ahora volvamos a Génesis, tenemos todavía media hora.

Faz del abismo.---

Génesis 1:26. “Entonces dijo Dios, (ya llevaba cinco días en ese proceso creativo, y llegó Dios para culminar ese proceso y para ver que todo era bueno en gran manera. Pero fíjese en que Dios, que sabía quién andaba en los aires y en los abismos, no dijo que era bueno el segundo día. Porque fíjese en a qué se refiere el segundo día. “Luego dijo Dios, verso 6: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, (esos son los abismos), de las aguas que estaban sobre la expansión”. Para entender un poquito esto vamos a mirar unos versos, y vamos a leer y seguir en Génesis; pero para entender bien lo que está diciendo Génesis tenemos que ver esto. Vamos primero a Efesios y luego Apocalipsis. Efesios, capítulo 2, versos 1 y 2, que nos muestran ya la condición caída del hombre en esta batalla, en esta guerra. “Y él, (o sea, Dios), os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados… (se abrió la puerta, ahora hubo que guarnecerla),…en los cuales, (o sea, en los pecados), anduvisteis en otro tiempo. (Pero fíjese en que) “cuando estabais en delitos y pecados”, (no era una cosa solo nuestra, no era una cosa solo humana, cuando estábamos en delitos y pecados; algo sobrehumano estaba aconteciendo en esta guerra. Aquí dice):…anduvisteis en otro tiempo, (en delitos y pecados), siguiendo la corriente de este mundo, conforme (o sea que la corriente de este mundo se conforma) al príncipe de la potestad del aire. (Note esta palabra: príncipe de la potestad del aire, del aire).. ...el espíritu que ahora opera, (o sea que el príncipe de la potestad del aire está operando ahora; no solamente están obrando los hombres, sino que está obrando el príncipe de la potestad del aire en esos hombres). …el príncipe de la potestad del aire… que opera en lo hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros, (incluidos los apóstoles) vivimos en otro tiempo, (aleluya, gracias a Dios en otro tiempo, antes de la venida del Señor Jesús; pero aun los apóstoles estuvieron aquí) haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, (así que hacer lo que a uno se le ocurre, que parecía tan normal, tan humano, no es tan normal. Hacer simplemente la voluntad de la carne y de los pensamientos, es ser cabalgados por Satanás, el príncipe de la potestad del aire que opera en los hijos de desobediencia cuando hacíamos la voluntad de la carne y de los pensamientos) y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios (¡aleluya! No nosotros, Dios), que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, (la humanidad fue resucitada en la humanidad de Jesucristo), y así mismo nos hizo sentar (ahora ¿donde? Ah, no solamente en la tierra; es un asunto espiritual), en los lugares celestiales, (nos hizo sentar reinando) con Cristo, reinando con Cristo; este reinar con Cristo es el verdadero dominio que Dios quiso que el hombre tuviera.

Mire ahora lo que dice el capítulo 6, que lo he mencionado, pero que lo tengo que leer para algunos del mismo Efesios: Dice desde el 10: “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis (resistir o) estar firmes contra las asechanzas del diablo”. (Hermanos hay algo que se llama las asechanzas del diablo; esto está completamente minado; las asechanzas del diablo). Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad, () en las regiones celestes”. Por eso se le llama el príncipe de la potestad del aire en las regiones celestes.

Por eso cuando el Señor hizo la expansión, Él sabía quién estaba allí; por eso no dijo nada, por eso no dijo que era bueno, para no engañarnos; porque si hubiera dicho que era bueno, nosotros pensaríamos que no había nada malo por ahí en la expansión, nada malo en lo cielos, nada malo en las regiones celestes, nada malo en los aires; y por eso Dios se calló, no dijo nada, se quedó callado para no engañarnos. ¿Se dan cuenta hermanos?

Ahora vamos a Apocalipsis 9, verso 1; “El quinto ángel tocó la trompeta, y vi, (ah, aquí vemos a uno que cae), una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo. (El no tenía la llave; el que tiene la llave es el Señor; pero cuando cayó esta estrella, se le permitió caer para liberar algunos espíritus para atormentar a los que quieren ser sus amigos, para que conozcan de quién están siendo amigos, a ver si se arrepienten a tiempo, antes de ir definitivamente al abismo; van a vivir sufriendo de las langostas del abismo por unos cinco meses, para que conozcan a dónde van a ir eternamente si no se arrepienten; o sea que esto que parece tan terrible es pura misericordia de Dios para que conozcan dónde van a ir para siempre si no arrepienten y creen en el evangelio; los deja vivir por cinco meses una gran tortura para mostrarles con quién se aliaron, a quién escogieron; no escogieron a Dios sino que se hicieron amigos de éstos, y miren cómo son éstos. Entonces se le dio la potestad de abrir el pozo del abismo, y se dice): Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo. Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra. Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes. (El sello de Dios es el Espíritu Santo; eso lo dice en Efesios.) Y les fue dado, no que los matasen, porque Dios no quería que los matasen,) sino que los atormentasen, (Dios no quiere que los maten; al contrario, lo que Dios busca es que se arrepientan; pero ni aun así se arrepintieron.) …no que los matasen sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión cuando hiere al hombre. Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; (A usted ¿qué le parece ahora la juventud procurando el suicidio? hablando de eso, parece que están empezando a buscar la muerte; y dice: pero la muerte huirá de ellos.) El aspecto de las langostas era semejante a caballos preparados para la guerra; (ellos sí saben en qué guerra están contra nosotros; nosotros somos los que no sabemos,) en las cabezas tenían como coronas de oro; sus caras eran como caras humanas; tenían cabello como cabello de mujer; sus dientes eran como de leones; tenían corazas como corazas de hierro; el ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la batalla; (y es contra nosotros, pero se les impidió hacer daño a los que tengan el sello del Dios vivo. Hay que tener el sello del Espíritu, para no ser heridos por ellos,) tenían colas como de escorpiones, y también aguijones; y en sus colas tenían poder para dañar a los hombres durante cinco meses. (Miren que Dios tiene el poder y solo les dice, hasta aquí les permito, de aquí no pasarán. Dios les permite atormentar cinco meses, pero no les permite matar. Fíjense en el verso 11:) Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión. El primer ay pasó; (ese es el primer ay. Ahora fíjese en cómo se le llama a él. Aquí quiero llamarles la atención: Abadón y Apolíon, y es rey del abismo. En la Biblia la palabra abismo se le aplica también a los mares; los mares son también llamados abismos. Vamos a ver algunos versos; por ejemplo, vamos al libro del profeta Jonás. Jonás 2: Cuando echaron a Jonás al mar, dice Jonás: “Entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez, y dijo: Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; desde el seno del Seol clamé y mi voz oíste. Me echaste a lo profundo, en medio de los mares, y me rodeó la corriente; todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí. Entonces dije: desechado soy de delante de tus ojos; mas aun veré tu santo templo. (Mantenía la fe, hermanos.) Las aguas, (oigan esto: Las aguas) me rodearon hasta el alma, (eh, hasta el alma.) Rodeóme el abismo”; porque es que existe no solo un mundo material sino un mundo espiritual superpuesto; y nosotros los seres humanos participamos de los dos mundos; con el cuerpo participamos de este exterior, pero con el espíritu participamos del interior, del invisible, y nuestra alma está entre los dos. ¿Ustedes no han visto a una persona cuando se está muriendo? parece que lo ve a usted y parece que está viendo visiones, que está delirando, está entre los dos mundos, está recibiendo información a través de los sentidos de un mundo, y está percibiendo espiritualmente otro mundo, y las dos informaciones se juntan en su alma y en su entendimiento, y ve las dos cosas. También hay personas a quienes Dios les abre los ojos con visiones, que son profetas, y perciben no solo este mundo natural sino también el otro mundo. Al mismo tiempo que Jonás estaba en las aguas, las aguas le rodearon hasta el alma y lo cercó el abismo; entonces usted ve la relación de los mares, de las aguas y de los abismos. Cuando los israelitas cruzaron el mar rojo, se dice que cruzaron por el abismo, y en el salmo habla de los abismos, referido a los mares; existe una relación. En Apocalipsis 20, cuando viene el juicio del trono blanco, algunos vienen de los mares, otros vienen de la muerte y otros vienen del Seol. El mar entregó los muertos que había en él, y la muerte, o sea las regiones de sombra de muerte, y el Hades, que no es lo mismo, entregaron los muertos que había en ellos, porque son diferentes entidades, la muerte y el Hades, porque entre esta vida y el Hades hay una región intermedia por la cual las personas son llevadas, y esa región intermedia se llama el Tánatos, o la muerte, o regiones de sombra de muerte; por eso se habla de las puertas, en plural, de la muerte, y de las puertas del Hades. A la muerte le sigue el Hades; no es lo mismo la muerte y el Hades, no. La muerte y el Hades tenían muertos en ellos, y estos dos, la muerte y el Hades, fueron echados al lago de fuego; pero también había muertos en los mares, dice Apocalipsis 20; y el mar dio los muertos que había en él; había muertos en los mares, muertos en la muerte y muertos en el Hades, y de esos tres lugares fueron traídos a la presencia del gran trono blanco. Y en cuanto al cielo y la tierra, se enrollaron como un libro y no se halló más lugar para ellos. Todas estas dimensiones desaparecieron, la del primer cielo y la primera tierra, y todas aquellas otras dimensiones espirituales comparecieron ante el trono blanco.

Entonces, hermanos, no es solamente una cuestión de aguas; la Biblia habla del ángel de las aguas, un ángel de Dios que tiene poder sobre las aguas; existe algo espiritual también allí y a este Abadón o Apolión se le llama el príncipe o el rey del abismo. Entonces, cuando volvemos a Génesis 1, cuando dice el verso 2 que “…la tierra se tornó desordenada y vacía y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo,”  claro que a este abismo se le llama los mares; pero fíjense en que estos mares aquí no eran todavía los que nosotros conocemos como océanos, porque recién en el cuarto día dijo Dios: júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar y descúbrase lo seco; y a este reunión de las aguas de debajo, del abismo, llamó mares. Así que las aguas a que se refiere en el verso 2, no se refieren a estos océanos como son hoy, sino a un estado caótico anterior a la formación actual de los planetas y de la tierra; no eran de la forma de este océano, las aguas de arriba que Dios las separó de las de abajo; solamente a las de abajo reunió, reagrupó, y formó los océanos; pero hay otras aguas sobre los cielos. Por eso miren, léanlo bien, dice el verso 6 “Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión”. O sea que fueron las aguas de debajo las que fueron reunidas en mares; pero antes de ser reunidas esas aguas, estaban en otro estado; y ese otro estado de las aguas y de los elementos era lo que se llamaba la faz del abismo; aun sobre los cielos hay aguas dispersas en nebulosas.

Acompáñenme, por favor, al Salmo 148; leamos desde el verso 1 lo siguiente: “Alabad a Jehová desde los cielos; alabadle en las alturas. (Comenzó por arriba porque es por allá que hay que comenzar.) Alabadle, vosotros todos sus ángeles; alabadle, vosotros todos sus ejércitos. (Bueno, ahora sí puede acercarse un poco aquí al sistema solar) Alabadle, sol y luna; alabadle vosotras todas, lucientes estrellas. Alabadle, cielos de los cielos, y las aguas que están sobre los cielos”. Estas no son las aguas que estaban debajo de la expansión; las aguas de debajo de la expansión fueron las que se juntaron y se llamaron los mares; pero Dios no habla solo de aguas a la de los mares; Él habla también de aguas que no fueron juntadas y que permanecen expandidas sobre los cielos; y la parte de abajo fue la que se junto en los mares. Dice que el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas; no era las de los océanos; todavía no eran estos océanos que nosotros conocemos, Atlántico, Pacífico,  Ïndico; era un caos universal que había, y el Espíritu de Dios se movía, y Salomón nos dice que se movía en círculo (Prv.8:27b), es decir, en órbitas. Cuando usted ve los elementos del universo, todos se mueven en órbitas; y quien los hace mover en órbitas es el Espíritu de Dios, y se forman los brazos espirales de las galaxias; y por eso se dice también que Dios extiende los cielos; y ese movimiento de expansión de los cielos, que se descubrió por el efecto Doopler, la ciencia lo descubrió despuées de que a él se refiriera ya la Biblia  desde hacía mucho tiempo. La Biblia ya decía desde muy atrás acerca de esta expansión y de este movimiento. Pero fíjese en que habla también de aguas que están sobre los cielos. Entonces, por eso, cuando oímos la palabra aguas, y del abismo de las aguas, y de la faz del abismo, no tenemos que traerlo a la configuración actual. Solamente a partir del cuarto día del heptamerón comenzó a tenerse la forma que nosotros conocemos; inclusive, antes del diluvio, todavía era distinto a lo que fue después del diluvio; era una situación diferente; y antes de los días 2º y 4º era una situación caótica universal.

Las mitologías antiguas se quedaron diciendo que todo comenzó con el caos; pero realmente Dios empezó antes; y algo produjo ese caos. Ahora, aquí la Biblia nos dice que ya cuando el hombre fue hecho, había una serpiente antigua que Apocalipsis llama el diablo y Satanás, de la cual había que cuidarse. Entonces, hermanos, cuando se nos menciona ese personaje llamado el ángel del abismo, Génesis nos hace entender un poco más quién es el hombre, pues ahora es el hombre quien debe señorear sobre los peces del mar, en la misma jurisdicción de Abadón o Apolión.

El hombre.-

Entonces, volvamos a Génesis, ahora sí a Génesis 1:26; porque es que si lo leemos sin tener todo el contexto, entonces no entendemos dónde nos puso Dios. Acordémonos de un versoque habla en Ezequiel acerca de quién había estado en el Edén primero. En Edén, en el huerto de Dios estuviste; el querubín Lucero estuvo en el Edén. Ahora, acordémonos también a quién es el que la palabra del Señor llama el príncipe de la potestad del aire. Y acordémonos igualmente quién es el ángel del abismo, y la relación del abismo con las aguas y los mares. Ahora sí: “Entonces dijo Dios, verso 26: “Hagamos al hombre a nuestra imagen,... como quien dice, hagamos una criatura máxima que nos represente a nosotros, ya habíamos hecho un querubín que quiso ser semejante a Nosotros por sí mismo. Pero vamos a hacer Nosotros por Nosotros uno que sea como Nosotros, y vamos a otorgarle el que nos represente a Nosotros, el que Nos canalice, que viva en comunión con Nosotros, por medio del cual Nosotros podamos ejercer autoridad; vamos a darle Nuestra imagen y Nuestra semejanza; y vamos a darle a él el dominio. Y ¿qué dominio? este dominio: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar. Ah, pero había un ángel del abismo que hasta ahí había señoreado; pero ahora ya no va a ser él; ahora vamos a entregarle ese señorío al hombre. Y dice: y en las aves de los cielos. Ah, ahora es el hombre el que va a reinar en las aves de los cielos; antes en los aires estaba el príncipe de la potestad del aire; pero ahora Dios va a colocar a una criatura que va a recuperar el reino de Dios. Y también reinará sobre todo lo que se arrastra sobre la tierra, sobre la serpiente. Hermanos, para eso fue creado el hombre, como avanzada para la recuperación del reino de Dios; porque había habido un rebelión en los aires, en los lugares celestiales.

Israel en Canáan.-

Hermanos, Dios preparó a Israel para desplazar a los gigantes cananeos; ya estaban los cananeos ahí, pero Dios hizo un pactto con Su pueblo y les dijo: si ustedes me son fieles, Yo seré con ustedes, y ustedes van a destruir a esos gigantes, van a derribar a los cananeos, y van a destruir sus altares, sus dioses; no van a aprender sus formas; ustedes son los encargados de comenzar una civilización nueva, un reino nuevo; esa es la edificación. Pero esa edificación es en medio de una guerra; existen espíritus y existen sus agentes que tienen un mundo según los principios de Satanás; es como decir, los cananeos en Canaán; pero ahora el Señor tiene una criatura que, si le es fiel, le va a entregar el reino; pero lo va a poner en el Edén. Y, claro, en el Edén había estado aquel querubín; por eso tienes que guardarlo, no tienes que abrir la puerta; si eres muro edificaremos, pero si eres puerta la guarneceremos; ¿se dan cuenta?

¿Misión o corrupción?-

Existe un mundo espiritual que quiere invadir también al hombre; Satanás sabe quién es el hombre; pero el hombre no sabe quién es, porque esto está revelado en la palabra de Dios, y Satanás siempre distorsiona la verdad: ¿Con que Dios ha dicho… o sea, la palabra de Dios es esa, pero yo tengo otra propuesta, tengo otra palabra, dice Satanás. Dios dijo que moriréis…mentira, no moriréis sino que seréis como Dios. Lo que él había dicho: seré semejante al Altísimo. El mismo principio se lo impuso al hombre. Seréis como Dios sabiendo el bien y el mal. O sea, Satanás corrompió al policía que le fue puesto, se lo compró. Es como cuando se hace toda una organización, como por ejemplo, la DEA, el departamento antinarcóticos, para ir a atrapar a los narcotraficantes; pero los narcotraficantes se compran a los agentes de la DEA, y resulta la DEA una agencia infiltrada por los narcotraficantes. Cuando estuve en Paraguay, leí unos documentos de acseso restringido donde se denunciaba que la cocaína se guardaba en la misma embajada de los Estados Unidos por toneladas. Eso es lo que hizo Satanás, se compró al alguacil, se compró al que tenía que guardar el Edén. Pero el Señor ya lo tenía previsto; ahora la redención nos devuelve a nuestro verdadero lugar. Tenemos que entender quiénes somos, y qué quiere Dios edificar, y cuál es la guerra, dónde comenzó, qué sucede cuando nos descentramos de Dios y nos centramos en nosotros mismos. Cuando dejamos de mirar a Dios y nos miramos a nosotros mismos, ahí empieza el otro reino, el de las tinieblas; el otro reino comienza cuando nos miramos a nosotros mismos y nos ponemos en el lugar donde solo debe estar Dios. Hay que entender eso. Amén. Es necesario comprender en qué consiste la guerra, en dónde nos puso Dios; nada menos que en medio de los enemigos.

¿Dónde puso Dios a Israel? Nada menos que en medio de Canaán. Pero en Canaán había gigantes y los israelitas  decían: Eh! pero nosotros parecíamos langostas frente a esos gigantes. Volvámonos a Egipto, pues allí comíamos puerros, ajos, pepinos y tomates. Aquí esto fue Meriba. Gimieron por haber gigantes, y no entraron, y se acobardaron. Pero los que creyeron, como Josué y Caleb, dijeron: con nosotros está Jehová, más podemos nosotros que ellos, los comeremos como pan: Esa es la actitud que debemos tener ante Jehová, ante Yahvé Sabaot, el Señor de los ejércitos. Ve hermano? Hay una guerra que hace tiempo comenzó, tal como lo hemos estado leyendo; y nosotros fuimos puestos aquí para cultivar y guardar, edificar y guerrear, sojuzgando la tierra para nuestro Dios, mediante una vida corporativa en unión con Él que represente y canalice a la Trinidad divina. Hermano, tenemos que entender que vinimos a cumplir una misión: representar a Dios. Escrito está: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza y señoree precisamente ahí, donde merodea el enemigo. ¿Dónde? En los peces del mar, en las aves de los cielos, sobre la tierra y sobre todo lo que se arrastra sobre la tierra. Sobre la serpiente. Y ¿dónde fue colocado el hombre? En el Edén, en donde había estado aquel querubín. Dios espera, pues, algo del hombre. Tenemos que entender, pues, para lo qué fuimos creados, y para qué estamos aquí.

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EDIFICACIÓN Y GUERRA / (3): ilustración práctica

Por Gino Iafrancesco V. - 5 de Enero, 2008, 17:25, Categoría: General

Capítulo 3

ILUSTRACIÓN PRÁCTICA

Concédanme unos minutos para compartir un poquito más acerca de lo que hemos  estado charlando en estas dos mañanas pasadas del viernes y del sábado. Avanzaríamos un poquito. Quisiera presentar algunas consideraciones a los hermanos, recordar juntos algunos versos que hemos leído ya. Tengo en mi corazón llamar la atención de una manera más detenida sobre ciertos versos en relación con la guerra, y lógicamente con la edificación; porque peleamos la guerra  para que el reino de Dios sea edificado. La intención mía no es tomar todo el tiempo, sino la parte necesaria hasta donde el Espíritu dé, pero dejar entonces abierto para que los hermanos enriquezcan también, reelaboren y mutuamente nos edifiquemos.

Espectáculo.-

Entonces, para dar continuidad, quisiera que me acompañaran mis hermanos en el Libro de Job. En éste libro  vamos a abrir inicialmente en el primer capitulo. Quiero llamar la atención solo sobre algunos aspectos. Sé que este precioso libro es muy profundo y hay mucha tela que cortar de él. No es mi intención lógicamente hacer una exégesis detenida, exhaustiva, sino solamente llamar la atención a algunos aspectos específicos de este primer capítulo, y en relación con lo que hemos venido conversando y considerando juntos acerca de la guerra.

Voy a leer en el capítulo 1, desde el verso 7; Job 1:7. “Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes?...” No es que Dios no lo sepa, sino que Dios quiere hacerle tomar conciencia a Satanás de algunas cosas. “...Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella”. Bueno, supongo que un espíritu que puede rodear la tierra y andar por ella, puede andar también por la luna, por Saturno, por Plutón.

La palabra del Señor nos dice en la primera a los Corintios que nosotros, la iglesia, somos espectáculo; no solo al mundo, sino también a los ángeles; y no solo a los ángeles escogidos, sino también a los ángeles caídos. Es como si nosotros, aquí en esta tierra, fuéramos el acuario; y desde aquella dimensión donde están los ángeles de Dios y los caídos también, estuvieran mirando al acuario, a los pececitos de colores, cómo suben, cómo bajan, cómo nadan. Estamos siendo observados por una gran nube de testigos (Heb.212:1). Debemos tener conciencia de que no solamente nos ven los hombres, no solo Dios nos ve, sino que los espíritus también nos ven. No que sean omniscientes como Dios, pero sí tienen mucha libertad para ver.

Y justamente este asunto de la guerra se pelea en el corazón, se pelea en la mente, se pelea en el espíritu. Lo que nosotros aquí no vemos fácilmente, ellos sí lo ven fácilmente. Cuando los hijos de Esceva, según los Hechos de los apóstoles 19:13-20, dijeron a un espíritu malo que saliera en el nombre del Jesús que predicaba Pablo, el espíritu malo dijo: a Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois?  También sabía, pues, quiénes eran ellos, los hijos de Esceva; pero vosotros, ¿quiénes sois? No que no lo supiera; sino porque sabía; por eso es como si dijera: ustedes no son como Jesús, ni como Pablo. Ustedes no pretendan venir aquí a hablar en el nombre de Jesús sin Jesús y a mencionar a Pablo, cuando ustedes son tan distintos. Conozco quién es Jesús y sé quién es Pablo.

Acusación.-

La guerra se pelea en ese ámbito. Y bueno, aquí en el Libro de Job viene el diablo de rodear la tierra. “Y Jehová dijo a Satanás, verso 8, ¿No has considerado a mi siervo Job?” Desde ahí se puede considerar, se puede observar, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?” Le dice Dios a Satanás -: ¿ y en la tierra no te diste cuenta de Job?- Ah!, El acusador de los hermanos, que eso implica, como enlodador, la palabra “diablo”, y que así se le llama a Satanás en Apocalipsis 12:9. “Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra.” Estaba acusando a Job de amar a Dios por los bienes. Y aquí está confesando una cosa curiosa Satanás. Claro que Satanás se había dado cuenta de Job; y a lo mejor había querido hacer algo contra él; pero había un cerco alrededor de Job.

Cerco, permiso y prueba.-

Quiero llamarles la atención a algunos detalles. Un detalle de ellos es este cerco. Dice acá: “¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene?” Las cosas no estaban solamente allí; Job no estaba solo allí; la familia de Job no estaba sola; la casa de Job no estaba sola; ni estaban solos los negocios de Job. Dios había establecido un cerco alrededor de Job, de su familia, de su casa, de sus bienes y de todo lo que tenía. Un cerco. Un cerco protector para impedir el avance del perverso, del maligno, del destructor.

Pero Dios le hizo una pregunta a Satanás; Dios sabía con qué iba a salir Satanás, Dios no fue sorprendido. Dios quería demostrarle a Satanás que no era lo que él pensaba. Y dice Satanás: “Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia”. Ese fue el desafío que le puso Satanás a Dios. Extiende tu mano; como quien dice, dame permiso de cruzar ese cerco que tú le tienes, y yo te voy a demostrar que ese es mío y no tuyo.

Hermanos, esta es la guerra; y a veces Dios da esos permisos. Jesús dijo: “Simón, Simón, Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo (Lc.22:31); y el Señor sabía lo que le iba a pasar; pero no se lo mencionó así en ese momento; en otro sí; mas ahora le dijo: “pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte”; que a pesar de la zarandeada y de tu propia caída, porque Yo he rogado por ti, que tu fe no falte, “y tú, una vez vueltto, confirma a tus hermanos” (v.32). Cuando vuelvas; o sea, vas a levantarte porque he rogado por ti, y mi Padre me oye en todas las cosas que le pido; cuando vuelvas, confirma a tus hermanos.

Qué importante son para el Señor estas cosas que el mundo no sabe que existen; confirma a tus hermanos. El mundo conoce de cuentas bancarias, de tarjetas de crédito, de posesiones, de títulos; pero eso no es lo que confirma; mas tenga fe en Dios, confianza en Dios en medio de todo, y aun confianza en Dios después de la propia caída; porque Dios nos ama con amor incondicional. Que tu fe no falte, para que puedas levantarte de nuevo, y a pesar de que caíste, cuando te levantes, por mi amor, por mi gracia, vas a poder confirmar a los hermanos en la fe y en el amor. Suceden estas cosas.

Oportunidades para los espíritus.-

 Dios sabe por dónde va Satanás, y a veces Dios les da, por permiso, oportunidades a los espíritus. En el libro de los Reyes, se nos cuenta que una vez que el profeta Elías hizo una profecía acerca de Acab, y acerca de Jezabel, y profetizó Elías que a Jezabel se la iban a comer los perros y que iban a lamer su sangre, y que Acab también moriría. Bueno, nos cuenta el libro de los Reyes, que escribió el profeta Jeremías, y que tenía varias fuentes, y que él también era profeta, que a otro profeta que se llamaba Micaías hijo de Imla, Dios le abrió los ojos para mostrarle una escena detrás de bambalinas; una escena en el ámbito espiritual del mundo invisible; para nosotros invisible. Nosotros no somos invisibles para ellos. ¿No has visto a mi siervo Job? Satanás sí veía. Nosotros somos para ellos visibles; solamente ellos son para nosotros la mayoría de las veces, no siempre, invisibles. Mas Dios le abrió los ojos a Micaías y le reveló una escena en ese mundo espiritual, así como ésta que aparece en el libro de Job. Y dice que había varios espíritus delante de Dios, unos fieles y otros infieles. En el libro de Job también se dice que vinieron los hijos de Dios, los ángeles, hijos de Dios, a presentarse delante de Dios, y entre ellos vino también Satanás. Y ahí fue cuando le preguntó, ¿de dónde vienes?; él estaba entre los hijos de Dios.

Y allá había una escena de Dios y varios espíritus, relacionada a las escenas de la tierra; porque la gran película que se ve en el cielo es la película de lo que acontece en la tierra. Entonces preguntó Dios qué idea proponían para que la palabra que había profetizado Elías se cumpliera. Mire cuán democrático es Dios; les permitió hacer proposiciones a muchos espíritus, para sugerir cómo cumplir la palabra que profetizó Elías. Dios es así; Él creó creaturas para que sus creaturas participen; ese es el carácter de Dios. Y había distintas propuestas. Unos decían una cosa, otros decían otra cosa; y de pronto un espíritu maligno, un espíritu del infierno pidió la palabra, y Dios le dio la palabra, como cuando Satanás le pidió permiso a Dios para zarandear a Simón, o como aquí el acusador de los hermanos, queriendo acusar a Job, también pidió permiso de quitar ese cerco que había, para pretender demostrar a Dios que Job era más de Satanás que de Dios. Y Dios le dió permiso a esos espíritus malignos. La Biblia habla, incluso, de espíritus malignos enviados de parte de Jehová; como aquel que atormentaba a Saúl. Ellos no podrían hacerlo si Dios no les diera permiso.

Y aquel espíritu maligno levantó la mano y pidió permiso y propuso: yo voy a ser, dijo, espíritu de mentira en la boca de los profetas, y lo vamos a inducir para que suba a Ramot de Galaad, y allá va a morir. Y dijo Dios: tú vas a conseguir que eso sea así. Porque Dios conoce de todas las tácticas que proponían, tanto los ángeles del cielo o del infierno, cuál era la que iba a dar efecto con Acab y con Jezabel. Entonces le dijo al espíritu malo: Tú lo conseguirás. Porque Dios es omnisciente y también le dio permiso: ve, pues, y hazlo así. Y salió ese espíritu, y empezaron aquellos profetas a profetizar, y Acab les creyó la profecía, que era falsa, que era de aquel espíritu maligno; pues hay espíritus de demonios operando en el ambiente religioso; y engañado fue el rey Acab, y subió a Ramot de Galaad, y allí murió, y se cumplió la profecía de Elías. Fíjense en que Dios, para cumplir las profecías, le da permiso, incluso, a los demonios. Hermano, es necesario que en esta guerra nosotros conozcamos cómo se mueven las cosas en esa dimensión, y cómo somos probados, y como, a veces, Dios permite que los espíritus vengan a molestarnos.

Una ilustración personal.-

Ustedes me perdonarían que les cuente algunas ilustraciones personales, y también sobre otros hermanos; no para establecer doctrina, no. La doctrina solo la establecemos de la Palabra; pero para poder contar algunas ilustraciones para nuestra vida cotidiana.

A veces, yo creo que también a ustedes les habrá sucedido de vez en cuando, tú percibes que el Señor te despierta, a lo mejor puede ser por un toquecito, por ahí a las cuatro de la mañana, o a las cinco de la mañana; o si estás alargando demasiado la siesta, te despierta un poquito, y te das cuenta de que es un toque para que te despiertes y busques al Señor. Y a veces son los ángeles del Señor; creo que la mayoría de las veces son los ángeles del Señor los que nos dan ese toquecito, por ejemplo aquí al costado, o en la punta del pie, para que estemos alertas. Pero me sucedió una vez, que yo, de perezoso, no me quería levantar de mi sueño. Hermanos, y entonces Dios le dio permiso a un demonio para que fuera precisamente un demonio el que viniera a despertarme, ya que no me había querido levantar antes.

 Y también me dejó ver en sueños al demonio viniendo feliz de haber recibido permiso para venir a despertarme. Venía con una felicidad en la cara, porque se le había permitido cruzar el cerco y acercarse a mi cama. Dios me dejó ver toda la escena en sueños; y vino aquel espíritu y me sacudió, pero no muy fuerte, porque Dios seguramente le dijo que solo hasta ahí. Yo no vi lo que Dios le dijo, pero me di cuenta de cómo venía el demonio, con esa alegría porqué se le hubiera dado permiso para venir a despertarme. Yo entendí perfectamente que Dios le había dado permiso, porque yo no había atendido cuando seguramente sus ángeles buenos querían que yo me despertara a orar. Después les voy a contar otras anécdotas; y ustedes, de seguro, tienen varias que después pueden servir para ilustrar; no para doctrina, pero solamente para tomar conciencia de la intervención de ese mundo espiritual acá. Cuando no damos oído a la verdad, Dios permite la operación de espíritus de error, como sostiene el apóstol Pablo (2Tes.2:9-12).

Mano.-

Entonces sigamos acá con Job y volvemos allí. Y dice, verso 12 de Job 1: “Dijo Jehová a Satanás, he aquí todo lo que tiene está en tu mano”; o sea que a veces la mano de Satanás puede posarse sobre lo que uno tiene. Hay que entender que estamos en una guerra. A veces no son las cosas solamente naturales; y eso es lo que quiero enfatizar; esa es la primera carga de lo que estamos tratando en esta noche. Que el Señor abra nuestros ojos para discernir que detrás de cosas que parecen naturales, a veces, o por una falla nuestra, o por un permiso de Dios, Satanás puede cruzar, controlado, el cerco que Dios nos ha prometido.

Escrito está que a los que aman a Dios, el ángel de Jehová acampa alrededor de ellos y los defiende. O sea que hay un trabajo de los ángeles a nuestro favor: acampar a nuestro alrededor y defendernos del ataque de Satanás; hacer un cerco alrededor de nosotros, nuestros hijos, nuestra familia, nuestros bienes, en fin, nuestros viajes, etc. Pero llamo la atención a esto: Dios le dijo en esta ocasión particular de Job, y que seguramente no fue la única vez en que sucedió de esta manera, sino que suele acontecer así, que dijo esta frase: He ahí en tu mano, Satanás, lo que tiene lo que tiene Job. Como decir, sus propiedades, su familia, sus circunstancias; están en tu mano. Así que Satanás puede actuar sobre las propiedades a veces, túa sobre la familia a veces, o sobre las circunstancias a veces, o sobre acontecimientos a veces, y nosotros no discernimos a veces que detrás de determinadas circunstancias, o determinado acontecimiento, o propuesta, o situación equis o ye, está Satanás con su mano, está la mano de Satanás.

Para pronunciamiento.-

Pero estamos hablando de la guerra, y necesitamos comprender que detrás de lo que a veces parece meramente natural, Satanás es muy astuto para disfrazarse; y vamos a ver aquí unos ejemplos. Sin embargo, aunque está él,  nosotros debemos saber que estamos en guerra, y que estamos allí en medio de esa situación para pronunciarnos claramente a favor de Dios y en contra de Satanás.

Acontecimientos,-

Entonces, dice el verso 12 de Job 1, al final: “Y salió Satanás de delante de Jehová. Y un día aconteció...” ¿Ve? acontecimientos. Vamos a  ver cuál fue este acontecimiento. .”...Aconteció que sus hijos comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito y vino un mensajero a Job y le dijo: Estaban arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos, y acometieron los sabeos...”. Ah! Uno podría pensar; bueno, esas fueron cosas de los sabeos; pero lo que el Espíritu Santo quiere mostrarnos en este contexto no es lo que pueden hacer los sabeos, sino lo que puede hacer Satanás con los sabeos. Satanás puede usar a los sabeos. Satanás es capaz de inspirar una horda para acometer contra un grupo de personas; él es capaz de hacer eso; si no sucede siempre es porque el cerco del Señor está ahí, y el ángel del Señor nos defiende; pero hay que saber lo que sí es capaz de hacer Satanás, inspirar una horda. Y a veces, hermanos, los espíritus se mueven en los clanes, y en los grupos, y debemos discernir si es Satanás; y al discernirlo, reprenderlo, porque el Señor nos dio la autoridad. Él nos dijo: “Os doy potestad de ollar serpientes y escorpiones y sobre toda la fuerza del enemigo y nada os dañará”, “En mi nombre echaréis fuera demonios” (Lc.10:19; Mr.16:17b).

Pero los demonios, a veces, aparecen directamente; o a veces solamente a través de escorpiones, o tarántulas, o serpientes, o mosquitos, y te salen almorranas, o ésto o aquello. Y pensamos que son solamente cosas naturales; y sí, claro, acontecen en el ámbito de lo natural; pero su inicio es de otra dimensión. En este caso aquí, fueron los sabeos; acometieron los sabeos y los tomaron, y mataron a los criados a filo de espada; solamente escapé yo para darte la noticia. Pero la cosa no terminó ahí.

Aún estaba éste hablando cuando vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo...”, fenómenos raros; Satanás es capaz de hacer caer fuego del cielo; no sabemos si se refería a un rayo o a algún relámpago, o a algo peor. De ahí que en Apocalipsis se nos habla de ese falso profeta que hará caer fuego del cielo. Lo que hizo Elías de parte de Dios, también lo puede hacer Satanás por permiso de Dios. ¿Para qué estamos haciendo un seguimiento lento de esto? Para que sepamos acerca de lo que a veces Dios le permite hacer a Satanás, y que él quisiera hacer mucho más; solo que Dios no lo deja; pero a veces lo deja; y lo deja porque la culpa es nuestra; si nosotros no le pedimos que nos guarde y que no nos meta en la tentación, sino que nosotros mismos salimos y abrimos la puerta, entonces nosotros mismos estamos renunciando al cerco que Dios tiene alrededor nuestro. Es como si estuviéramos flirteando con algunos demonios.

En este caso cayó fuego del cielo que quemó a las ovejas y a los pastores y los consumió; solamente escapé yo para darte la noticia. Fuego del cielo, era Satanás. Otro caso. “Aún estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Los caldeos hicieron tres escuadrones...”  Ya no solamente es un clan de los sabeos, sino tres escuadrones de caldeos; Satanás es capaz de dirigir la formación de un ejército. En Apocalipsis dice que de la boca del dragón y de la boca de la bestia salieron tres espíritus inmundos que van a los reyes de la tierra para reunirlos para la batalla del gran día del Dios todopoderoso. Eso es Satanás, con sus espíritus, obrando en la globalización del mundo, obrando en la economía mundial, obrando en la interdependencia económica, obrando en el sistema de la banca, en el sistema swift de transferencia electrónica de fondos, en la organización del comercio, en la globalización política y económica, en el ecumenismo; espíritus alrededor de la tierra trabajando por lo alto con los que tienen poder de decisión, con los reyes, para reunirlos contra el Señor y su ejército.

Cosas que uno piensa que no tienen nada que ver con Satanás, que son apenas naturales, y que hasta, incluso, parecen muy prácticas, no es así. Detrás de eso que parece tan pragmático, como tener una tarjeta de crédito, hacer transferencia electrónica de fondos, quién va a pensar que por allí haya una trampa de Satanás. Pero la Biblia dice quiénes son los que están reuniendo al mundo a través de la interdependencia, de la globalización, ecumenismo, movimientos políticos, movimientos económicos, movimientos religiosos dirigidos por Satanás, inspirados por espíritus; espíritus que son los verdaderos gobernadores de las tinieblas de este siglo.

Por lo tanto, no debemos dejarnos engañar por las cosas que acontecen; necesitamos de Dios discernimiento de espíritus; y la palabra de Dios es la que discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Debemos ser uno con el Señor y su palabra para poder tener discernimiento. Si no conocemos al Señor y su palabra, no tenemos discernimiento. Debemos ser uno con el Señor y su palabra.

Siguiendo el otro ejemplo, el de los tres escuadrones, “y arremetieron contra los camellos y se los llevaron...”; espíritus de robo; no es solo el ladrón el que roba; un espíritu induce al ladrón a robar, y hasta es capaz de darle inteligencia sobrenatural para hacer cosas que para otros son difícil. Satanás vino para robar, matar y destruir. Luego se dice: “...y mataron a los criados a filo de espada y solamente escapé yo para darte la noticia. Entretanto que este hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito; y un gran viento...”; ah, un viento. Operando en la naturaleza, un huracán, un vendabal, un gran viento; pero no es solamente cuestión de temperatura; este era Satanás. Satanás también se aprovechó de que el Señor Jesús estaba durmiendo en la barca, y con la intención de ahogarlo a él y a sus discípulos, levantó una tormenta en el mar, y se anegaban; y el Señor estaba durmiendo; y cuando ellos despertaron al Señor: Señor ¿no te da cuidado que perecemo?! El Señor se levantó y reprendió a los vientos, y los vientos se calmaron y vino una gran bonanza. Hermanos, detrás de fenómenos aparentemente naturales, también puede estar Satanás. Detrás de un viento, detrás de un huracán; puede ser un terremoto, pueden ser cosas que Dios le permite hacer. Y dice acá: “…y un gran viento vino del lado del desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes y murieron; y solamente escapé yo para darte la noticia”.

Doctrinas.-

Leí estos ejemplos aquí, pero estos son solo ejemplos; hay muchas otras maneras como él trabaja. Pablo enseña a Timoteo. Pueden verlo conmigo en la primer epístola de Pablo a Timoteo, en el capítulo 4 y después. Si ustedes toman una concordancia, y empiezan a buscar la palabra “espíritu”, con minúscula, cuando se refiere a los espíritus malignos, ustedes se van a dar cuenta de cuántas clases de espíritus hay, y cuántas cosas producen los espíritus en el mundo de los hombres. Cosas que parecen naturales y no lo son. Los espíritus se mimetizan para no ser descubiertos y no ser reprendidos ni resistidos, hasta esclavizar. Por ejemplo, dice 1 Tim. 4:1: “Pero el Espíritu... (este es con mayúscula, es el de Dios), el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios...” Espíritus engañadores y doctrinas, también doctrinas! Satanás también es filósofo, teólogo, psicólogo, teórico, filósofo de la ciencia, filósofo de la historia. Doctrinas, enseñanzas, sistemas, esquemas, interpretaciones, pero de demonios. Y en el ámbito religioso, uno pensaría, bueno, si es Satanás, me va a decir que me vaya a las casas de citas, a gastarme el dinero en prostitutas, en trago, en drogas; pero no siempre viene así. Mírelo cómo viene aquí: Doctrinas de demonios; usando la hipocresía de mentirosos que teniendo cauterizada la conciencia...”,  utiliza la hipocresía y utiliza las conciencias cauterizadas; espíritus utilizando conciencias humanas que no funcionan en el Espíritu Santo. Si tu conciencia no tiene la misma voz del Espíritu Santo, puede ser influenciada por espíritus, a veces para ponerte escrúpulos exagerados, fobias; mire lo que estos espíritus enseñan: prohibirán casarse, el celibato, y a veces no solo voluntario sino obligatorio; claro, como Satanás sabe lo que puede hacer un reprimido, pero el reprimido no lo sabe, entonces a Satanás se le ocurre hacerlos célibes para después volverlos homosexuales o cualquier otra cosa, o fetichistas; mandaran abstenerse de alimentos que Dios creó, abstinencias; y quién va a pensar que esos sacrificios espirituales, abstinencia, celibato, eran inspirados por demonios. Cosas religiosas producidas por demonios. Si la persona no conoce al Señor y no conoce su palabra, está propensa a muchas ocurrencias.

Legalismo y religiosidad.-

Hermanos, ¿por qué estamos hablando de esto en la guerra? Hay que examinar las ocurrencias que te vienen a la mente. Satanás está en los aires, y a veces pone pensamientos que no son tuyos, pero te hace creer que eres tú; porque si tú sabes quién es, tú lo vas a rechazar. Entonces él conoce qué es lo que a ti te gusta, y te rasca donde te gusta. Y un demonio, lo más parecido a tus pecados, viene con algunas propuestas; ahí estamos siendo probados; y en el ámbito religioso también estamos siendo probados.

Fíjense, por ejemplo, en lo que dice aquí en Deuteronomio capítulo 13: En el ámbito religioso, leíamos ahí en Timoteo que habla de espíritus engañadores y doctrinas de demonios; y esas doctrinas de demonios eran para tratar de apartar de la fe a la gente y poniéndola a confiar en prácticas religiosas de justicia propia, que no se come esto, que si se come aquello, que no se case, que sea célibe, que no mire, que no toque; rudimentos; que entonces con esas prácticas vas a ser más limpio, vas a merecer más cosas. Pero olvidando que la única manera de ser limpio es que el Señor te perdone con su sangre y te fortalezca con su gracia. Pero Satanás te aparta de la fe en el Señor, y te guía para que tú pongas tu fe en tus propias prácticas, y no dependas del Señor, sino de que hay que poner la vela en tal esquina, y usar tal color, y la otra vela de otro color, y dormir debajo de una pirámide, etc.. Muchas ocurrencias de demonios; y la gente lo hace con una gran mística, y no sabe quién los está engañando con  doctrinas de demonios.

Y también dice, como ya recordamos, la palabra de Dios que porque no recibieron el amor de la verdad, que es Cristo y la Biblia, para ser salvos, entonces viene operación de error para que crean la mentira. No es indiferente rechazar la verdad. Rechazar la verdad es darle permiso a la mentira. Una persona que rechaza la verdad es una persona que fue entregada a operación de error, a espíritus de los aires que operan en los hijos de desobediencia; operación de demonios entre los seres humanos.

Entonces, continuando con Deuteronomio 13:1 “Cuando se levantare en medio de ti profeta, osoñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios...” ¡ay!, hoy nosotros pensamos que si es profeta ya basta, que si son sueños ya basta, que si son señales y prodigios, ya basta. ¡No basta, no basta, no basta! No todos los profetas son verdaderos, no todos los sueños son de Dios. Satanás también tiene a veces acceso a los sueños, y a veces te ataca en pesadillas, y no es solamente por culpa de los frijoles, sino por espíritus que a veces atacan; a veces entras en contacto con algo inmundo, no te guardaste para el Señor, y tuvieron acceso determinados espíritus de pitonisa, o de sexo, o de suicidio, etc., y la persona empieza a ser acosada con sentimientos y con pensamientos; y al principio la persona dice, pero ¿qué es lo que me pasa? y no sabe que son espíritus.

Y aquí, en el ámbito religioso, dice Deuteronomio 13, y después pasaremos otra consideración, si Dios nos lo concede: “...Y si se cumpliere la señal o preodigio que él te anuncio...” o sea que es posible que se anuncie un prodigio y el prodigio se cumpla, y sin embargo no es de Dios; todavía no debe considerarse como de Dios; si se te anuncia una señal o un prodigio, y se cumple, dice La Escritura, pero con cualquier otra intención, como diciendo: “...Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles...”;  te está llevando a extravíos e infidelidades a través de esas experiencias místicas producidas por demonios con la intención de apartarte del único Dios verdadero revelado en el Mesías Jesucristo según las Sagradas Escrituras. Todo lo que te aparte del Único Dios revelado en Cristo según la Biblia, te está tratando de llevar a otros dioses; o sea a espíritus rebeldes.

Entonces continúa diciendo en el verso 3: “no darás oído a las palabras de tal profeta ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando para saber si amáis a Jehová vuestro Dios de todo corazón.” ¿Qué pasaba con Job? Estaba siendo probado. ¿Qué pasaba con Simón Pedro? Estaba siendo probado. ¿Qué pasa con la iglesia? Estamos siendo probados. A veces se presentan situaciones confusas en la iglesia; vienen doctrinas, o a veces sentimientos, y no nos damos cuenta de que estamos siendo probados, que Dios ha dado un permiso para que se pronuncien las personas y sea manifiesto lo que son.

Aprobación.-

Dice primera a los Corintios que es necesario, y esa palabra “necesario” es muy seria, es necesario que vengan tropiezos, disensiones, para que se hagan manifiestos los que son aprobados (1Cor.11:19). Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos al reino de Dios, por el cual así mismo padecéis; sí, para que seáis tenidos por dignos del reino por el que padecéis. O sea que existe esta situación espiritual, y debemos saberlo, debemos tener conciencia de esto.

Falseando la personalidad.-

A veces el maligno viene detrás de cosas que parecen nimias, un viento, una saeta de enfermedad, un accdidente, un grupo, una doctrina, una enseñanza, un sueño, una profecía, un sentimiento, una obsesión, una distracción, a veces puede ser un enamoramiento fuera de lugar, muchas veces producido por espíritus. Los espíritus tienen la capacidad de falsear la personalidad y poner en tu pensamiento un pensamiento que no es tuyo; y a veces te atormenta, a veces puede ser un pensamiento de locura, o puede ser un pensamiento de suicidio, o puede ser un pensamiento de alguna cosa abominable, o pornográfica, o blasfema, o cualquier otro tipo de obsesión, y la persona no sabe lo que le está pasando, y no entiende quién es, y piensa que es ella misma, pero son espíritus. A veces pueden meterte un sentimiento que no es el tuyo; a veces te enamoras de la mujer de otro, o del esposo de otra, y es porque un espíritu te transmitió eso para que tú creas que eres tú.

No voy a decir nombres propios, aunque no fue aquí en Colombia. Una hermana casada, que amaba mucho a su marido, tuvo, durante diez años, una “locura” que se le metió por un hermano, un obrero del Señor; y se le metió un enamoramiento loco; pero ella decía: ¿qué pasa con esto?, no lo puedo soportar; a la hermana le sudaban las manos, no sabía qué hacer. Pero yo amo a mi esposo, decía; ¿por qué es esto? Durante diez años tuvo ese problema la hermana, hasta que un día habló con su esposo, y su esposo habló con este hermano, que es un siervo de Dios, y conversaron los tres, y reprendieron a Satanás y se acabó el problema, porque era Satanás falseando la personalidad, metiendo sentimientos que no eran los de Dios, metiendo pensamiento que no son los de Dios. A veces mete temores, a veces mete chispazos, doctrinas, iluminaciones; todo eso es del mundo de los espíritus; y en la guerra, es necesario saber esto, discernirlo y enfrentarlo en el nombre del Señor Jesús, y pronunciarnos en unión con Cristo, por Cristo. Decir: Satanás, sé quién eres, yo sé lo que quiero con Cristo y lo que Cristo quiere para mí, yo quiero eso; no te metas conmigo; y das tu pronunciamientoen el nombre del Señor, unido a cristo en su victoria en lugares celestiales, por la fe,  y Satanás tiene que irse. Resistid al diablo, y huirá de vosotros.

A veces en las relaciones de amistad se infiltra Satanás. Ustedes recuerdan el caso del afecto de Pedro por el Señor Jesús. Un sentimiento de amistad que parecía noble: Señor, ¿cómo vas a ir a Jerusalén para que allá, como tú has dicho,  te humillenr y te traten mal, y te van a matar, ten cuidado de ti mismo! Parecía un amigo; y Jesús sabía quién era el que estaba detrás, y le dijo, apártate Satanás; no era solo Pedro. Pedro no era Satanás, pero estaba actuando como canal de Satanás sin darse cuenta; y ¿qué estaba usando Satanás? Sus sentimientos nobles naturales. A veces unos consejitos basados en lo natural de la mamá, del papá, de la familia, son usados por Satanás, y parecen buenos consejos, y no lo son, si no vienen del Espíritu, según la Biblia; no son de Dios. Apenas sentimentalismo. A algunos Satanás los ataca con sentimentalismos, por el niño, por la niña, por el esposo, por la esposa, por los padres, por los amigos, para presionarlos y apartarlos del Señor y su palabra. Se puede mimetizar en pensamientos, y se puede mimetizar en sentimientos; a veces se mimetiza en enfermedades.

Enfermedad.-

Jesús una vez tuvo que reprender un demonio de enfermedad, y una pobre mujer, que estaba jorobada, se enderezó; así que no era solo una joroba natural, sino inducida por un espíritu, y el Señor Jesús tuvo que luchar mucho contra los espíritus, y los echaba fuera, y a él lo reconocían,  ya no se mimetizaban, sino que se manifestaban abiertamente, porque no lo podían engañar.

Hay algunas personas aquí presentes que conocen conmigo un caso de primera mano entre nosotros. Una mujer, antes de conocer a Cristo, un espíritu tomó posesión de sus manos; la persona no perdió la mente, pero no podía controlar sus manos; se ponía a hacer cosas raras, y muecas, y cosas, pero no perdió la mente. Dios permitió que no perdiera la mente para que viera lo que puede hacer Satanás, y luego comprendiera al Señor Jesús y se salvese. Las muecas y distorsiones que hacía todavía no tenían carácter satánico; parecía apenas una enfermedad de los nervios; pero entonces llamó a una amiga cristiana; ahora sí, después de no tener solucion en otras partes, ahora sí llamó a su amiga cristiana; y esa amiga nos llamó a unos hermanos, y  fueron a visitar a esta persona en su casa. En el momento en que entraron por la puerta, inmediatamente aquellos movimientos descontrolados y sin sentido de la persona, inmediatamente, tan pronto aparecieron los hermanos, tomaron carácter abierta y específicamente satánico. Empezó a hacer símbolos de Satanás que no hacía antes, y a levantarse arrogantemente contra Dios y contra el cielo. Cuando se le reprendía, diciéndole a Satanás, estás reprendido en el nombre del Señor Jesús y bajo las plantas de Sus pies,  en seguida se venía al suelo postrada boca abajo. Los movimientos cobraron sentido abiertamente demoníaco. Hay testigos aquí presentes de que esto sucedió de esta manera. Al principio, antes de la llegada de los hermanos, parecía que eran movimientos simplemente de descontrol y sin sentido;  pero cuando llegaron los hermanos, qué bien controlaba ahora los símbolos satánicos; no era simplemente un descontrol del sistema nervioso, eran espíritus; claro, que afectan también la parte física. Cuando el Señor fue recibido por esta persona y el Señor la salvó, también la liberó de esos espíritus. Pudo haber quedado con un problema físico como secuela, pero los espíritus estaban y se manifestaban como tales, con un lenguaje propio de ellos, con símbolos propios de ellos, con actitudes propias de ellos que no tenían,hasta que los hermanos llegaron al lugar. Tan pronto entraron los hermanos, inmediatamente se definió perfectamente el espíritu. Es una guerra; parecía una enfermedad de los nervios.

A veces te da diarrea en el momento equivocado, o te da dolor de cabeza en el momento equivocado, o te llega la cuenta en el momento equivocado, y nosotros no nos damos por enterados y caemos en la trampa.

Mimetización.-

Hermanos, esto que estamos hablando es para la guerra, para discernir en dónde se mimetiza el enemigo, y ser aplomados y enfrentarlo, saber quién es, y que él también sepa quién eres tú en Cristo, escondido con Cristo en Dios, por la gracia, por la fe, sentado con Cristo en lugares celestiales. Debemos decir: Satanás, no te quiero en mi camino; te apartas ya en el nombre del Señor Jesús. Y no es necesario que lo digamos cincuenta vez; basta una vez, con dos veces es suficiente, manteniendo la fe y el rostro en el Señor, porque no es en tu nombre, sino que es en el Nombre del Señor Jesús. No es tuya la guerra, es del Señor. Simplemente remites elo enemigo al Señor, y lo dejas en Sus manos. El enemigo va a querer que no creas, y pretenderá amedrentarte, pero tú sabes en quien has creído y continúas  confiando.

Entonces, hay muchas cosas en el ámbito religioso, en el ámbito de los sentimientos, en el ámbito de los pensamientos. A veces provoca también accidentes. No todos los accidentes son meramente cosas físicas ni materiales; algunos son producidas adrede por Satanás. A veces también te da sueño cuando estás oyendo la palabra de Dios, pero te despiertas tan pronto comienza la telenovela.

Permítanme que les cuente otra anécdota. Otra vez me dejó ver el Señor a otro demonio que me hacía dormir para impedirme orar. Yo vivía en ese tiempo en Argentina, en la ciudad de Salta; y a una cuadrita y poco de donde yo vivía, pasaba la carretera circunvalar; y había más allá un montecito a donde acostumbraba ir a orar. Pero, cuando me ponía a orar,  me venía un sueño, un sueño, un sueño, como para hacerme dormir. Hasta que un día el Señor me dejó ver el demonio que me hacía dormir. Era un demonio que flotaba en los aires como una tela negra; pero le vi la cara y las manos cuando me hacía pases mágicos en la frente para dormirme, como si me estuviera hipnotizando. En el mismo momento en que me dormí, el Señor me dejó ver al demonio hipnotizándome; inmediatamente lo reprendí y se me pasó el sueño;  no solamente se fue el demonio, se fue también el sueño; Dios me dejó ver al demonio que me hacía dormir. Estas anécdotas no son para que se pongan paranoicos, sino para que confiadamente, dependiendo de la gracia fiel del Señor, estemos alertas y hechemos fuera los demonios en el nombre de Jesucristo.

Dardos.-

En otra ocasión, acabábamos de terminar una reunión bellísima. Pongan atención, porque el diablo va a querer molestar cuando termine el campamento para neutralizar sus efectos. Si no pudo impedir que vinieras, va a querer que pierdas el efecto. Pero si estás alerta, vigilando en confianza, vas a saber a quién reprender y qué guardar. Habíamos tenido una reunión bellísima en la casa de unos hermanos; y al lado de la casa había un baldío lleno de malezas. Cuando salimos de la casa, felices de una reunión muy edificante, el Señor me dejó ver en cuestión de segundos, que me demoro más en contarlo que la cosa en suceder, a un demonio en forma de remolino de agitación psíquica, que salió disparado desde ese lote baldío, de debajo de un montón de maleza, y se vino directamente hacia uno de los obreros, y lo tocó, y le contagió la agitación psíquica, de manera que este obrero le habló a su compañero en un tono fuerte. Cuando se dio cuenta por el Espíritu Santo que se había excedido en el tono, entonces se detuvo y se retrajo; pero entonces el demonio salió de él y se pasó al otro, y éste otro respondió con brusquedad. Aquel demonio quiso provocar un problema, una discusión, para destruir el efecto de la reunión. El Señor me lo dejó ver con estos ojos; un diablito, así, pequeñito, en forma de remolino de agitación psíquica, para trasmitir agitación y provocar una pelea.

No piense que los problemas matrimoniales son solamente cuestión de hombre y mujer; también hay diablitos que hacen ese trabajo; te impulsan para decir una cosa, y luego pasan al otro para que le conteste, y se arme el problema, y se agiten y empiecen a discutir y a pelearse. Tu problema no es con tu esposa, o con tu marido, o con tus niños, o con tu vecino solamente; debes saber quién entró en el ambiente. Reprende a Satanás en el nombre del Señor Jesús, y se calma el problema, y todo volverá a estar tranquilo.

Algunos hermanos recuerdan que una vez íbamos a tener una reunión en casa, y justamente faltando un minuto para la reunión, empezaron a llegar muchos hermanos, y un hermana, tratando de traer una silla, se le cayó la silla por la escalera, y el hermano mismo se resbaló. Comenzó a cargarse el ambiente. Luego, justamente una persona muy querida viene y te dice unas cositas en un tonito como para descomponerte, como para que no puedas predicar. Cuando se comenzó a predicar, de pronto un señor que vende huevos, se paró frente a la ventana con el megáfono para vender con alta voz, interrumpiendo y estorbando la predicación. ¡Huevos a cien pesos! No se podía oír. Parecería que era solamente un problema de carácter, de venta de huevos, de accidente; pero todas las cosas se juntaron para estorbar la reunión. San Pablo dice que Satanás a veces estorba; dice: muchas veces quisimos ir a vosotros, pero Satanás nos estorbó. Y a veces nos dejamos estorbar.

Estorbos.-

Hay una hermana aquí presente, de la cual no voy a decir su nombre, a menos que ella misma quiera luego contarlo; con un grupo de hermanos se estaban haciendo unas transcripciones de unas charlas, y a cada cual se le encomendó un casete; y a esa hermana se le encomendó también un casete; precisamente el que trataba de cosas fundamentales; pero justamente se le perdió el casete, y no se podía completar el libro para publicarlo, y la persona estaba tan avergonzada porque había recibido ese casete con tanto cariño y con tan buena voluntad para hacer la trascripción, pero ahora se le pierde el bendito casete, y no sabe dónde está a pesar de buscarlo minuciosamente. Lo buscó para arriba y para abajo y no aparecía. Hermanos,  a veces también Satanás sabe esconder las cosas que se necesitan para el servicio de Dios. La persona toda avergonzada me dijo: me da una vergüenza porque justamente el casete que me encomendaron se perdió, y no lo hemos encontrado, y lo he buscado por todas partes, pero sin éxito. Entonces le dijimos: sabemos quién lo tiene; vamos a orar. ¡Satanás, en el nombre del Señor Jesús, devuelve ese casete inmediatamente! La hermana volvió a su casa y encontró el casete al instante. ¿Dónde estaba escondido? Era porque Satanás quería estorbar.

Una vez el herman Roujet de Río de Janeiro estaba grabando una conferencia de un tema muy necesario para aquella coyuntura. La máquina estaba lista, igualmente el micrófono; todo estaba en orden, pero la grabadora grabó apenas el ruido de los buses y las motos, de los carros, de los perros, de los niños llorando, pero no grabó la conferencia. Grabó, sí, hasta las risas, los ladridos, los ruidos, los murmullos, los aviones que pasaban, todo, menos la conferencia. No estoy inventando estas cosas.

A la imprenta Betania, que publica muchos libros, y usa una máquina perfecta, se le encomendó un determinado libro; pero justamente ahí se les quebró la imprenta. Estoy dando uno que otro ejemplo para ilustrar muchas otras cosas que no se están diciendo. En la guerra hay que discernir que detrás de cosas que parecen naturales, muchas veces hay demonios estorbando. Esa es la guerra que se pelea durante la edificación. Para vivir en Cristo y edificar Su cuerpo, se debe pelear esta guerra. El dragón esta listo para devorar al niño varón de la mujer en parto tan pronto éste nazca nazca. Pero el Señor es Todopoderoso y lo arrebata para Su reino.

Accidentes.-

Como ya les mencioné, a veces los espíritus malignos provocan accidentes; a veces hacen que se te tronche el pie; a veces hacen que se le dañe la dirección a un vehículo. Una vez el Señor nos guardó a un hermano y a mí de un grave accidente. Estábamos en la avenida 30, frente el Sena, en Bogotá,  esperando un bus, en el respectivo paradero. Justamente, mientras esperábamos,  se le dañó la dirección a un bus, se desvió hacia donde estábamos en el paradero, se subió a la acera y se vino contra nosotros. Instantáneamente invocamos al Señor Jesús, y mire el milagro que nos hizo; no sé cómo lo habrá hecho, pero el hecho fue que  el eje de abajo del bus, se le cayó por la parte delantera, y se trancó con el borde del andén, deteniéndo brúscamente al bus cuando ya estaba prácticamente por atropellarnos. Paró encima de nosotros;  lo trancó el eje caído contra la acera a centímetros de donde estábamos. No pasó más, ahí se quedó trancado. Tú estás en un paradero, y no fue que el chofer te echó el bus encima, aunque a veces algunas pilatunas, o travesuras, o locuras las mete Satanás en la mente de la gente; quizá pasan a próposito por charcos ahí cerca con el objetivo de mojarte; o a veces induce a cometer imprudencias para provocar accidentes graves imprevistos. Pero esta vez el problema se dio con la máquina cuando estaba cerca de nosotros. La intención de Satanás era matarnos, como también en otras ocasiones. Pónle mucha atención a las advertencias del Espíritu Santo.

En lo relacionado con textos, los demonios provocan descuidos, de manera que las ideas digan lo contrario de lo intentado, para inducir herejías, confusiones, escándalos. esnecesario estar muy atentos en confiada dependencia del Señor por Su Espíritu. A veces con una sola letra cambiada, agregada o quitada, las ideas mudan totalmente de sí para no, de 8un sentido para otro. Estamos en guerra, y eso significa que debemos ser vigilantes, sin temor, mas confiados en Cristo. También el enemigo traspapela los documentos que necesitas, los esconde, y es necesario reclamárselos a través del Señor. Y no solo documentos, sino lo que necesitamos para servir al Señor.

Hermanos, esto que estamos mencionando, es para que tengamos conciencia de que nuestra lucha no es contra carne ni sangre, sino contra espíritus; y que hay muchas maneras como los espíritus atacan: con obsesiones en la mente, con sentimientos, con cosas en las circunstancias, cosas a veces religiosas, cosas a veces perversas. Se disfraza de diferentes maneras.

Atrevimiento descarado.-

Y a veces ya no se disfraza, a veces viene en vivo y en directo, a veces hasta se aparece para atacar. Permítanme que termine esta parte aquí con una anécdota personal. Hacía 18 años, desde que sucedió lo que les voy a contar, que yo no iba a Medellín. Yo nací en esa ciudad. Hacía poco que había retornado a Colombia desde el exterior y después de una ausencia de años. Decidí ir a evangelizar a mis parientes en Medellín. Llegué a casa de una tía, por la noche, con mi familia, según lo convenido con ella. Mi esposa y mis 3 primeros hijos se hospedaron en un cuarto grande, y mi tía me reservó otro cuarto más pequeño para mí solo. Cuando me fui a acostar esa primera noche de nuestra llegada, y cuando estaba a punto de dormirme, el Espíritu Santo me avisó en mi interior que invocara urgentemente el nombre del Señor: Invoqué tres veces: ¡Señor Jesús! ¡Señor Jesús! Señor Jesús! El ambiente ínvisible del cuarto se había puesto pesado por una presencia extraña, en ese primer momento invible. A la tercera vez que invoqué el nombre del Señor Jesús, fuí protegido de un ataque directo de Satanás que vino cual un toro furioso para golpearme, pero que al atacarme, se chocó en la frente con el fuerte puño del nombre del Señor Jesús que salió de mi interior cuando le invoqué por tercera vez. No sé cómo explicar bien este fenómeno; pero desde mi interior, desde el espíritu, salió aquela invocación al Señor Jesús como si fuese en forma de puñetazo fuerte que resistió en la frente al toro que se me avalanzó con furia. ¡Señor Jesús! y ¡trash! Se chocó el toro con el nombre del Señor Jesús. ¡Qué cosa misteriosa! Acababa de llegar a Medellín después de 18 años con la intención de evangelizar a mis parientes, y en esa misma primera noche de recién llegado, ya recibí un primer ataque. Entonces me dije: ¡Uy! ésta es la malvenida, pues no la bienvenida.

También, cuando había llegado al aeropuerto de Bogotá, con toda la familia desde el exterior, casi 10 años después del incidente con el diablo en Medellín que les estoy contando, y aún no he acabado de contar; diez años después, volvía con la familia de otros tres años de ausencia del pais. En el aeropuerto, todas las personas que iban en la fila delante nuestro en inmigración, fueron muy bien tratadas por el agente del Das. Pero cuando me tocó el turno a mí, ví que se le obnubiló la mente a este hombre agente de inmigración, y empezó a tratarme mal. Yo me di cuenta de que era un espíritu que estaba molesto por nuestra llegada. Como yo no podía reprender al hombre mismo, en mi interior le reprendí a satanás en el nombre del Señor Jesucristo, e inmediatamente éste hombre se calmó otra vez. El hombre como que se dio cuenta de que me estaba tratando tan mal y a mi familia sin ningún motivo, y trató de contenerse. Pero yo me di perfectamente cuenta de queran los malos espíritus queriendo darme otra malvenida.

Ahora, continuando con la anécdota en Medellín que les estaba contando antes de esta pequeña disgresión necesaria, después del ataque del toro misterioso en la dimensión espiritual, hubieron otros dos seguidos esa msma noche, con poco intervalo entre ataque y ataque. En total fueron tres los ataques en la misma noche de enero de 1986. Después de lo del toro, oré al Señor, y me dispuse a dormir. En el momento en que me iba a dormir de nuevo, en ese interín vino otro ataque; pero ya no me atacó el enemigo de frente en forma de toro; sino que vino por detrás y me atacó echando sobre mi cabeza, con gran ruido, algo como si fuera un montón de latas, palanganas, pailas, bandejas de panadería, con un gran ruido a propósito para no dejarme descansar. No me quería dejar dormir. Entonces dije: ¡ay! Señor, qué ataque es éste, cuan molesto está el diablo porque lacabamos de legar a Medellín.

Para complementar, haré una segunda disgresión, y en seguida regreso para continuar. Una vez también, un hermano obrero compañero nuestro, se mudó por unos días de ciudad para colaborar en otra, y en el mismo día en que llegó a la otra ciudad, mientras estaba en el baño,  escuchó una voz amenazante que le dijo: ¿Qué viniste a hacer en esta ciudad? ¡Te voy a matar!. Esa fue otra de las malvenidas del enemigo.

Entonces, volviendo a lo de Medellín, oré otra vez y dije, bueno, ahora sí voy a dormir; pero cuando me acosté como para hacerlo, ahí mismo vino Satanás en persona a mi cuarto; ya no fue en forma de un toro, ni de ruido de latas y palanganas, ni era tampoco un mero demonio, ni uno de sus príncipes, sino que conocí en mi espíritu que era el mismo diablo. Venía vestido como si fuera un gran artista, como un gran cantante de rock and roll, como un gran ídolo, con su cabello todo enrulado, y agitado,  y como a unos dos metros de donde yo estaba en la cama; había algo invisible que no lo dejaba pasar más adelante. Vino con gran furia y agitación y me gritó exigiéndome con rabia: ¡Haz un altar y adórame!. Era el mismo diablo, ya no en forma sutil, sino declarada y abierta, gritándome: ¡haz un altar y adórame!. Aconteció en Medellín la primera noche en que llegué con la familia después de 18 años de ausencia, en enero de 1986. El Señor me dió Sus palabras y Espíritu para responderle, y para disponerme a la guerra abierta en el Espíritu. Entonces me dejó por un tiempo.

Ahora, yo sé que aquí también hay muchos hermanos que pueden igualmente contar otras anécdotas que a ellos les han acontecido. No son las anécdotas, claro está, la base para la doctrina, sino que la base es la Palabra de Dios; pero las anécdotas sirven para ilustrar. Hay una guerra espiritual, y no debemos ser ingenuos, ni tampoco paranoicos como para estar viendo demonios en todas partes; pero lo que fuere realidad espiritual, debemos reconocer; y saber, por la gracia de Dios, en dónde estamos.

Debemos vivir en la paz de Dios confiado en Cristo, concentrados en el Señor y Su palabra; pero el Señor sabe que Él nos ha enviado como ovejas en medio de lobos; y esos lobos son inspirados por espíritus malignos en los aires. Entonces, hermanos, quería decirles ésto para provecho. Ahora les hago el pase a ustedes para que también complementen lo que sea necesario, y para que todos salgamos ilustrados; porque estamos en guerra, y no en vacaciones.  

Miremos al Señor Jesús y  agradezcámosle a Él.

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EDIFICACIÓN Y GUERRA / (4): instrumento fundamental

Por Gino Iafrancesco V. - 5 de Enero, 2008, 16:53, Categoría: General

Capítulo 4

INSTRUMENTO FUNDAMENTAL

 

Al respecto de lo mismo, de la guerra y de la edificación, quisiera presentar a los hermanos un énfasis en esta mañana, acerca del único instrumento que escogió el Señor para realizar su propósito. Hay un solo instrumento, digamos, un instrumento central, fundamental, sin el cual el propósito del Señor, tanto de edificar su casa, como de tratar con y juzgar a su enemigo, no podría realizarse, ni puede realizarse en nosotros. Y ese instrumento es absolutamente central y necesario; ese instrumento es inevitable; sin ese instrumento no puede haber edificación; y sin ese instrumento no puede haber victoria en la guerra. Es el instrumento de Dios: del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Tal instrumento, no es un instrumento de palo, aunque ese instrumento es la cruz. Solamente por medio de la cruz, Dios decidió realizar su plan. Dios halló que el camino de la cruz, el que Él mismo tomó, es el único medio para realizar su plan. El Padre no escatimó a Su propio Hijo, sino que lo dio por nosotros; y el Hijo de Dios asumió voluntariamente la copa que el Padre le dio, a favor nuestro; y esa copa fue la cruz. El Espíritu Santo es el agente divino que nos trasmite la naturaleza de la cruz salvadora y liberadora.

Alcances.-

Pero la cruz no se agota en la muerte del Señor Jesús, sino que la cruz del Señor Jesús nos involucra a nosotros, en dos sentidos: En un sentido, de inclusión en lo que el Señor es, y en lo que el Señor hizo, pasándonos Él lo suyo a nosotros; y en otro sentido, en el de la responsabilidad o del consentimiento nuestros a su cruz, y a nuestra cruz, que solo podemos lleva en unión con la suya.

Hermanos, solamente por medio de la cruz del Señor Jesús, Dios logró redimirnos y obtener terreno para poder edificarnos. Pero la cruz del Señor Jesús quiere incorporarnos a nosotros, y nos incorpora. Entonces, cuando estoy hablando de la cruz como el instrumento fundamental para ser edificados, ser reconciliados con Dios, y unos con otros, y dar lugar a la nueva vida, quitando y rompiendo el velo y la muralla de separación, que es  nuestra carne, y nuestro ego, quiero presentar la cruz, a mí mismo, y a los hermanos, en tres niveles:

Niveles.-

El primer nivel de la cruz, del cual nos habla la Sagrada Escritura, es la cruz del mismo Señor Jesús, la que Él vivió en la cruz, por la que murió por nuestros pecados una muerte expiatoria; la que Él pasó objetivamente en su propia persona íntegramente humana, aunque también divina, en la cruz. En ese primer sentido,  hay un aspecto de la cruz en el cual todo pertenece exclusivamente al Señor Jesús. El Señor Jesús asumió el castigo de nuestros pecados  en la cruz. Pero también el Señor Jesús fue hecho pecado por nosotros; en el Señor Jesús Cristo, en su cruz, nuestro viejo hombre fue crucificado, y en la cruz también nosotros fuimos crucificados; en la cruz le fuimos crucificados al mundo, y en la cruz el mundo nos fue crucificado a nosotros.

En la cruz se terminó con la división de judíos y gentiles, hombres y mujeres, siervos y libres, y todas las demás diferenciaciones; y todas las cosas fueron llevadas a la muerte, para dar lugar a la resurrección, y al Espíritu, en el cual, hombres y mujeres, siervos y libres, judíos y gentiles, ya no lo somos más, pues lo que éramos acabó con la muerte del postrer Adam, y ahora, después de la resurrección y la venida del Espíritu, Cristo es el todo, y en todos. El mismo Cristo es dado a los judíos y a los gentiles, que eran judíos y gentiles antes de la cruz, pero que ahora, en Cristo Jesús, ya no hay más, ni judío ni gentil, ni varón ni mujer, ni siervo ni libre, ni bárbaro ni escita, sino que todo lo que pertenece a la vieja creación, fue crucificado en la cruz; y en la resurrección comenzó un nuevo hombre donde todos somos uno, donde es el mismo Cristo en cualquier ser humano, no importa su raza, su sexo, su clase social, su cultura; Él nos dio a beber a todos de Su mismo Espíritu, constituyendo en Él, un nuevo hombre en un solo cuerpo de muchos miembros.

 

Aspectos.-

Hermanos, la cruz tiene, pues, un primer aspecto que es del propio Señor Jesús, y un segundo y tercer aspectos que son del Señor Jesús para nosotros, por lo cual, el tercer aspecto es un aspecto que podríamos decir de nosotros en Él para con él, sí,  para el Señor Jesús y para él Padre.

En la Biblia se nos habla de la crucifixión del Señor Jesús; pero acuérdense también de que Dios permitió que Simón Cireneo compartiera cargar un poquitito de la cruz; eso nos quiere enseñar algo. No que la obra del Señor no haya sido consumada en la cruz, pues realmente Él consumó Su obra de redención. Pero Su obra consumada debía ser participada a nosotros por el Espíritu Santo, para liberación, de manera a identificarnos con Él, en Su muerte y resurrección, para que, en unión con Él, podamos llevar también nosotros la cruz, cual nuevo hombre que se despoja de aquello que por su cruz ya fue juzgado, como Él también nos enseñó, y también es otra parte y otra cara de la verdad completa. Aunque en la cruz del Señor Jesús todas las cosas fueron consumadas, Él nos deja cargar, con Él y en Él, nuestra cruz. Pero lógicamente que nunca cargaremos nuestra cruz, sino es en virtud de la completación de su cruz, de la consumación de su cruz. Si alguna cruz tenemos que llevar, la podemos llevar porque la cruz de Él fue consumada, y todo lo que fue consumado en su cruz, en unión con Él y con su cruz, por la fe, también podemos nosotros llevar nuestra cruz, para no vivir más en nuestro ser meramente natural, sino, por la resurrección y el Espíritu, como nuevas creaturas, como hijos y sacerdotes de Dios, y como instrumentos suyos de justicia, colaboremos en Su edificación y guerra, ya consumada y vencida por Cristo a nuestro favor, pero que nosotros por el Espíritu y por la fe debemos disfrutar y demostrar cada día.

Hermanos, de ninguna otra manera va a haber edificación del cuerpo de Cristo, y como consecuencia, del reino de Dios, en cuanto a lo que a nosotros atañe, si no fuera por el instrumento de la cruz. El Señor Jesús pasó por la cruz; pero el Señor Jesús pasó por la cruz para pasarnos también a nosotros por la cruz; y es habiendo muerto nosotros también con Jesús, que tenemos base, en unión con él, para ir llevando practicamente, cada día, la muerte de Jesús en nuestros propios cuerpos mortales. Entonces podremos cooperar con Dios en la edificación, y guerrear en unión con Dios las batallas que ganaremos, pues ya fue ganada la  guerra íntegra por el Señor Jesús, que es ahora nuetra vida. En cuanto a provisión, todo está consumado; en cuanto a demostración de Su victoria en nosotros, nos corresponde vivir en la Fe del Hijo, responsablemente, usufructuando de Su victoria en nuestras batallas, para que la realización de todo se demuestre en nosotros. Por lo tanto, no hay nada para Dios fuera de la cruz y sin la cruz; no podemos ganar ninguna batalla sin la cruz.

En la cruz del Señor Jesús la sangre suya fue derramada para limpiarnos de todo pecado; y ciertamente el perdón es la primera cosa que necesitamos. Pero la cruz es también para liberarnos de lo que éramos. No es solamente para perdonarnos de lo que hicimos, sino también para liberarnos de lo que somos en nosotros mismos, que murió y resucitó Jesucristo, y envió Su Espíritu. Solo pudimos ser liberados de lo que somos, permaneciendo abrazados, por la fe, en unión con Cristo, a la cruz de Cristo, para que la cruz de Cristo sea efectivamente también nuestra propia cruz. La cruz de Cristo es también nuestra cruz, y debe ser también nuestra propia experiencia de la cruz.

La Palabra no solo dice que Él murió en la cruz, sino que también dice: “...si uno murió por todos, luego todos murieron...” (2ªCor.5:14b). La cruz de Cristo no es solo para que muera Cristo en nuestro lugar, sino para que Cristo nos condujese a la muerte al pecado, al ego y a lo meramente natural. Él nos ayudó a morir a nosotros mismos, uniéndonos a su muerte; estamos, por la fe, unidos a la muerte que ël pasó, y por eso, cada día, en la práctica podemos morir a nosotros mismos, pues llevamos la muerte de Jesús en nosotros. Solamente la muerte de nosotros mismos en Cristo hará lugar en nosotros para la edificación de Dios, y nos colocará en el terreno de la victoria del Señor Jesús.

En la cruz del Señor Jesús, fue cuando Satanás fue vencido; en la cruz del Señor Jesús fue cuando los principados fueron exhibidos y avergonzados; en la cruz del Señor Jesús fue cuando nuestro el viejo hombre fue crucificado juntamente con él; en la cruz del Señor Jesús es cuando la carne es tratada; por eso la Escritura (Gál.5:24) dice que los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos; esa crucifixión de la carne, y de las pasiones, y deseos, solo se ha podido hacer mediante el Señor Jesús. Es por medio de aplicar la cruz del Señor Jesús, por el Espíritu, a nosotros mismos, que podemos participar de la edificación de Dios y de la guerra de Dios.

Contraste.-

En cuanto no pasemos con Cristo por la cruz, quedamos vivitos en la vieja creación. En la vieja creación tiene poder Satanás. Satanás tiene poder en la carne, Satanás tiene lugar en la carne del hombre; la carne del hombre ha sido vendida al poder del pecado; por naturaleza es pecaminosa. Y solamente porque el Señor Jesús condenó al pecado en su carne, es que, por el velo de su carne rasgado, el poder del pecado de nuestra carne pudo ser vencido. Así que Jesús Cristo no fue crucificado solamente para expiación, muriendo apenas por nuestros pecados; Él fue crucificado para conducirnos a nosotros a la crucifixión juntamente con él. La crucifixión a nuestra carne, la crucifixión al mundo, la crucifixión al ego, la crucifixión al egoísmo, la crucifixión a las diferencias de clase, de raza, de nacionalidad, de sexo, a cualquier pretensión, a todas las cosas viejas que son aborrecibles a los ojos de Dios, fuimos crucificados juntamente con Él. Todas esas cosas fueron puestas sobre el Señor Jesús; las cosas viejas todas pasaron. En la cruz del Señor Jesús  él llevó nuestra maldición, él fue hecho pecado. Todo esto fue puesto sobre él, para que en unión con él, en el poder de su cruz, donde él terminó con todo y llevó todo a la muerte, nosotros en unión con él somos llevados efectivamente a la muerte de nosotros mismos.

Mundo y sus rudimentos.-

La Palabra, pues, no habla solamente de la muerte de Jesús, sino de la muerte de nosotros juntamente con Cristo. Si uno murió por todos, luego todos murieron. Por eso dice también Pablo: “ en la cruz de nuestro Señor Jesucristo el mundo me es crucificado a mi, y yo al mundo” (Gál.6:14b). Soy muerto para el mundo, y el mundo es muerto para mí, en unión con Cristo. Y también dice el apóstol: “si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieses en el mundo os sometéis a preceptos...?” (Col.2:20) Hace unas preguntas Pablo; pero la frase es: habéis muerto en cuanto a los rudimentos del mundo. Aquel contexto se refiere a la religiosidad, a la religión, a los deberes, al estoicismo, al querer agradar a Dios por medio de algo que nosotros somos en nosotros mismos; esos son los rudimentos del mundo de que habla Pablo en Gálatas, en Colosenses y en otros lugares. En la cruz hemos muerto a todo eso.

No solo Cristo murió en la cruz; en la cruz el mundo nos fue crucificado a nosotros, en la cruz nosotros le somos crucificados al mundo; la cruz no son dos palos la cruz no es un colgandejo; la cruz es un corte espiritual interior con todo lo que es distinto a Dios, con todo lo que es contrario a Dios; la cruz es nuestra circuncisión, pues en base a ella podemos andar en el Espíritu por la fe en la resurrección de Cristo. La cruz es una posición espiritual de fidelidad a Dios, la cruz es renunciar a sí mismo, es renunciar a todo lo que desagrada a Dios; pero no podemos hacer esa renuncia por nuestra propia fuerza, sino en unión con la cruz de Cristo.

Por eso hablé de tres niveles de la cruz: (1) lo que Cristo hizo él mismo y (2) luego lo que él hizo para involucrarnos a nosotros; eso es también la cruz; nosotros muriendo en la cruz, el mundo siendo tratado en la cruz; el segundo aspecto, no solo Cristo en la cruz, sino el viejo hombre en la cruz; no solo Cristo en la cruz sino el ego en la cruz, no solo Cristo en la cruz sino el mundo en la cruz, no solo Cristo en la cruz sino las viejas cosas en la cruz, no solo Cristo en la cruz sino también la carne crucificada y las diferencias de raza, el clasismo, el racismo, las diferencias culturales, las simpatías naturales, todo lo viejo, las antipatías naturales, todo eso en la cruz; todo eso es la cruz. En la cruz ya no hay antipatías ni simpatías naturales; en la cruz todo eso fue crucificado.

Ahora, en la resurrección, hay  un mismo Cristo para todos. Un Cristo que nos hace uno con Dios, consigo mismo y unos con otros, en la resurrección, por el Espíritu.

Entonces el instrumento fundamental del Dios Trino para la edificación, y el instrumento de la Trinidad para enseñarnos en la guerra, es la cruz. La cruz de Cristo involucra nuestra cruz con Cristo. (3) Y un tercer nivel de la cruz, es la que nosotros tenemos que tomar cada día; pero no podemos tomar la cruz, sin su cruz; su cruz fue para posibilitar nuestra cruz con su cruz. El pasó para que podamos pasar en unión con él. Si tú quieres renunciar a ti mismo sin saber que él renunció a sí mismo para capacitarte a renunciar, no podrás renunciar a ti mismo. Renunciamos cada día a nosotros mismos, porque por la fe andamos en Él. Sería imposible sin Su ayuda, si Él no hubiera renunciado a sí mismo. Fue porque Él renunció a sí mismo, que por Él somos capacitados a renunciar a nosotros mismos con su renuncia que ya se dió.

Nosotros mismos.-

Cuando tratamos de vencernos a nosotros mismos, cuando tratamos de perdonar las ofensas, cuando tratamos de no guardar amarguras, cuando tratamos de retenernos, y lo hacemos solamente con nuestra propia fuerza, nos damos cuenta de que el gigante de nuestra maldad en la carne, de nuestra venganza, de nuestra amargura, de nuestro odio, de nuestro reclamo, de nuestra exaltación, es un gigante muy grande. Por eso nuestra cruz no puede ser tomada sino en unión con Su cruz. Es porque Él venció que esa victoria ya está completa en Él, que nosotros podemos decir, Señor, yo sé que debo renunciar a esto, y yo no podría sin ti, pero Tú ya renunciaste a esto, Tú ya venciste esto, Tú ya pasaste por aquí; por eso, en unión contigo, por la fe, muerto y resucitado contigo, cual nueva creatura, cual hijo e hija de Dios, y no solo queriendo, sino también creyendo por la fe,  nosotros también pasamos contigo victoriosos por todo esto.

O si no, vamos nosotros a tratar de matar por nuestra propia fuerza unos gigantes que no podemos tratar; pero por eso la cruz es primero de Cristo; y por eso Cristo nos unió con Él. Él se identificó con nosotros, tomó nuestra humanidad, se la puso sobre sí y la condujo a la cruz; Cristo condujo la humanidad a la cruz, y luego resucitó y condujo a la humanidad a la gloria. La humanidad, la naturaleza humana, en Cristo pasó por la cruz, y en Cristo pasó por la resurrección, y en Cristo fue glorificada. Por la fe, en unión con Cristo en el Espíritu, nosotros también podemos pasar por la cruz, y hemos pasado por la cruz en posición, y hemos de pasar cada día por la cruz en disposición, en realización efectiva, ya la potencialidad para ser libres de nosotros mismos y del mal, en la cruz, ya existe, ya es un don, ya fuimos crucificados con él; ahora debemos aplicarlo por medio de la fe, por medio de la unión con Él. No es algo que nosotros hacemos por nuestra sola fuerza; es algo que Él hizo, pero que nosotros hacemos también en unión con Él por la fe.

Entonces son 3 niveles de la cruz: (1) lo que Cristo vivió, (2) lo que posibilitó proveyendo para que nosotros vivamos, (3) y lo que nosotros mismos vivimos en Él. ¿Cómo lo posibilitó Cristo? Porque Él asumió nuestra humanidad, asumió nuestra naturaleza, y condujo nuestra naturaleza a la cruz, y la condujo, a través de la muerte, a la resurrección; y la condujo en la ascensión, y la condujo a la gloria. La naturaleza humana, en Cristo ha sido glorificada después de pasar por la cruz. Todo eso ya lo tiene el Espíritu Santo. El Espíritu Santo ya contiene todo lo que Cristo es y lo que Cristo pasó; y  ¿para qué? Para conducirnos a nosotros, a Él y a lo que Él logró. Nosotros ahora podemos usufructuarlo y podemos lograrlo porque Él lo logró. Sin Él no lo podríamos lograr, pero Él ya lo logró, y nosotros estamos con Él y en Él, y por la cruz de Cristo, y la nuestra con Cristo, es posible la edificación y la victoria en la guerra, que ya son una obra consumada en Dios (Ef.3:11; Ap.21:5). Ahora ya estamos escondidos con Cristo en Dios (Col.3:4).

El instrumento elegido.-

La cruz fue la manera escogida por Dios para realizar Su propósito. El propósito de Dios solo se realiza por la cruz. Somos reconciliados con Dios por la cruz, somos reconciliados entre nosotros por la cruz, nuestra reconciliación es la edificación del reino y de la ciudad de Dios, del cuerpo de Cristo; y eso solo se realiza por la cruz, mediante la cruz. Dice Pablo: y por la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo (Ef.2:16ª). Somos un solo cuerpo solamente por la cruz y el Espíritu; no podremos encajar unos con otros sin tomar la cruz. Cada día hay que tomar la cruz. Tomar significa apropiarse por la fe y voluntariamente de la realización de Cristo, para que sea nuestra experiencia cotidiana. Es cuando renunciamos a tomar la cruz que no podemos disfrutar del ser uno con Cristo y con los hermanos. Sin la cruz no puede haber edificación, y sin la cruz no puede vencerse en la guerra; mas Jesucristo ya logró para la humanidad todo lo que Dios esperaba. Ya Jesucristo es el hombre que Dios quería, y ahora el Espíritu tiene los valores de lo que Cristo es. El pasó por la cruz para que por la fe en él, en unión con él, por medio del Espíritu, tengamos la fuerza suficiente sobrenatural resurrecta para también pasar nosotros por nuestra cruz, la cruz que él nos compartió para con Él pasarla. Todos los días habrá una cruz que tomar y no la podríamos pasar solos; pero Él ya la pasó, y su Espíritu está con nosotros; y si tú crees y quieres, le sigues. El que quiera ser mi discípulo, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. ¿Cómo? Por medio de Cristo. Amén. Cristo ya lo hizo en su naturaleza humana. Ya fue logrado, y ahora el Espíritu toma lo que Él logró para hacerlo posible en nosotros por la fe. Somos crucificados con Él, resucitados con Él y sentados con él en lugares celestiales; a la cruz hay que tomarla por la fe, hay que quererla, creer en ella. Tomarla y ejercitarla; así realmente edificaremos y así realmente venceremos en la guerra. Amén hermanos. 
 
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