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Junio del 2008

¿DE QUÉ ESPÍRITU SOIS?

Por Gino Iafrancesco V. - 13 de Junio, 2008, 13:49, Categoría: General


¿DE QUÉ ESPÍRITU SOIS?


Vamos a 1ª a Timoteo 4:12: "Ninguno tenga en poco tu juventud, si no sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza".

Pienso que se entiende muy clara cada palabra hasta donde dice: amor: pero luego dice otra palabra, que es, de entre todas las seis, la carga del Espíritu para la presente consideración. Es la palabra "espíritu" (en minúscula); luego menciona fe y pureza. Pero hay algo que se llama "espíritu" en minúscula; y me gusta que esté en minúscula, por que está involucrando al espíritu de la persona.

¿En qué espíritu está la persona?. Hay algo que se llama aquí "espíritu".

Sé ejemplo de...espíritu. La carga específica es: sé ejemplo en espíritu. ¿ En qué espìritu estoy?, ¿en qué espìritu està la persona?. ¿Què es eso del espìritu? Sé ejemplo en espìritu.

De eso también se habla en Lucas 9:51-56.

Estas cosas se disciernen precisamente con el espirìtu. Esto existe y es precioso; pero es algo que no tiene sabor exterior, que no tiene color, pero que en el ámbito espiritual es preciosísimo. El espíritu se aprecia con el espíritu. Recibes en tu espíritu la capacidad de tocar el espíritu; el espíritu toca el espìritu; nuestro espìritu toca el espìritu de la persona, de la comunidad, de la época.

Existe, pues, algo misterioso que es el espìritu, y es de gran valor; las personas se tocan en el espìritu. No se tocan meramente en el cuerpo, la mente, la emoción, sino que se tocan en el espìritu.

Nuestro espìritu percibe en qué espìritu está la persona; si está en un espìritu luminoso, o si está en un espìrtu tenebroso.

Leemos en Lucas acerca de Jesús: "Mas no le recibieron porque su aspecto era como de ir a Jerusalén".

Por causa de ese espìritu no le recibieron. ¡Cómo se sufre cuando no se es recibido!. Pero es fàcil cuando somos recibidos. Los discípulos se enardecieron cuando vieron al Señor siendo injuriado; ellos incluso hasta tenìan fe con ardor, como para decir: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elias, y los consuma?

Pero escuchen lo que les respondió el Señor Jesús en el v.55: "Vosotros no sabéis de qué espìritu sois".

¡Que contraste de espíritu!.

¿De qué espiritu sois? ¿Qué espíritu están canalizando? ¿A qué espìritu están dando lugar en el ambiente? ¿Qué espíritu está contaminando?

Jesús les habla de tal manera, para aclararles en qué espíritu están, y también para cambiarles de espíritu.

El Señor no va a juzgar a unos con el paradigma de otros, sino que tiene en cuenta el paradigma de cada uno.

La declaración seria es: Vosotros no sabéis de qué espiritu sois. A veces uno no se da cuenta en qué espíritu está. No es cuestión meramente de palabras y apariencias; aparentemente hasta se puede ser muy "bíblico", pero muchas veces no se está en el espíritu correcto. Sé ejemplo en espíritu. Entonces, las personas que son espirituales, disciernen el espíritu. A veces se es fácilmente engañado por las apariencias; pero los que son personas que tienen el espíritu ya entrenado para discernir el espìritu de las cosas, el espìritu que se està moviendo en el ambiente, se dan perfectamente cuenta cómo y hacia dónde se están llevando el agua para el molino ajeno. A veces hay una aparente calma, pero se discierne que hay algo en el ambiente; como suele decirse: "una calma chicha".

Este asunto es de sumo valor para Dios: En qué espíritu se hacen las cosas, en qué espìritu se expresan las palabras; porque en realidad es como si uno pudiera ser de varios espíritus, según la ocasión. Cuando el Señor dice: de qué espíritu sois, es como si dijera: -ustedes no se dan cuenta la clase espíritu, tan diferente a mí, que les tocó. A veces no nos damos cuenta qué espíritu nos ha tocado y en qué espíritu estamos; y a veces no queremos darnos cuenta, aunque nuestra conciencia nos advierte muy debajito que no estamos en el espíritu correcto.

La Palabra de Dios nos dice que existen contaminaciones de carne y de espíritu.

De eso podemos leer, por ejemplo, en 2ª a Corintios 7:1. Así que las cosas de la carne nos contaminan,; pero también hay contaminación de espíritu. En el libro de Job se habla de que el paladar degusta las palabras; es como si fuese un paladar espiritual. No solamente hay, pues, contaminación de carne, sino también de espíritu. Si yo no estoy en el Espíritu de Cristo, entonces yo mismo puedo contaminar. A veces contaminamos, y a veces podemos también ser contaminados.

A veces, en cierto ambiente, se mueve determinado espíritu. Podemos decir que en cada sociedad, en cada grupo, se mueve un determinado tipo de espíritu. Por eso el Señor, en Apocalipsis, habla de los ángeles de las iglesias; pues cada iglesia y cada época está en un determinado espíritu y en una determinada tónica que se manifiesta en su respectivo liderazgo.

A veces todo esto puede ser muy sutil. Suceden las cosas, siendo influencia la clase de espíritu en que estamos. ¿De qué espíritu somos? Nuestro espíritu debe ser purificado.

Nuestro entendimiento a veces se queda corto para interpretar las cosas del espíritu.

Pero cuando tu espíritu ha sido entrenado por Dios, entonces tú puedes discernir en el espíritu.

Miremos también Efesios 4:22-24.

En el v.23 dice: "Renovados en el espìritu de vuestra mente". Nuestra mente puede ser renovada o contaminada. A veces vivimos bajo paradigmas y sentimientos de opresión. A veces somos muy duros, o a veces muy laxos.

El Señor tenía y tiene equilibrio entre la gracia y la verdad. Como necesitamos aprender a ser verdaderos, llenos de gracia y de verdad. El señor Jesús logró combinar en Él la gracia y la verdad. ¡Que espíritu tan equilibrado!, no contaminado, sino libertador.

Observemos siempre qué espíritu está circulando, y vigilemos si nuestra mente o sentimientos están siendo contaminados. ¿En qué espìritu se está actuando? Jesús dijo: vosotros no siempre lo sabeis. A Laodicea mandó escribir que no se daba cuenta de ser cuitada y miserable y de estar ciega y desnuda.

Cuando Jesús iba a Jerusalén, sabía para qué iba; por eso pudo perdonar a los samaritanos.

Si estamos en un buen espìritu, nos podemos ayudar mutuamente.

Pero Satanás es como un roedor que quiere siempre dañar el ambiente.

El enemigo quiere siempre dañarnos el espìritu; el diablo quiere dañar el espìritu de la comunidad.

Pero debemos ser como Isaak, que aunque repetidamente los filisteos le anegaron los pozos, él continuaba abriendo pozos hasta que no se los pudieron anegar más. Debemos ser como Isaac, figura de Cristo, para no permitir que Satanás nos mantenga presos de un mal espíritu.

Limpiémosnos de toda contaminación de carne y de espìritu.

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Gino Iafrancesco V., 8/VI/2008, Teusaquillo, Bogotá D.C., Colombia. Extracto.

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