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Junio del 2009

(8) LA RENOVACIÓN

Por Gino Iafrancesco V. - 5 de Junio, 2009, 15:20, Categoría: General

LAS PR0VISIONES DE LA RESURRECCIÓN Y LA ASCENCIÓN (8):



LA RENOVACIÓN  



Localidad de Teusaquillo  

(4 de mayo  2007) 

(Gino Iafrancesco V) 
 

Vamos a dar continuidad a lo que hemos estado viendo en estos viernes sobre las provisiones de la resurrección; especialmente la parte de hoy está íntimamente entrelazada como continuidad del capítulo anterior que vimos  sobre la regeneración. Vamos a orar. 

Querido Padre: te damos gracias que  por tu infinita bondad nos has concedido llegar hasta aquí; te rogamos Señor que podamos seguir recibiendo de tu compasión, el Espíritu que brote de tu compasión para que podamos levantarnos para Ti, levantarnos de todas nuestras caídas y fracasos, levantarnos Señor de nuestros hábitos, levantarnos de nuestro nivel para un nivel más elevados; no nos dejes estancados Señor, atráenos a Ti, que podamos en Espíritu superarnos a nosotros mismos, superar al mundo y al diablo, y la carne por medio del Espíritu Santo; te pedimos que a través de su sangre seas con nosotros, con tu Espíritu, que podamos leer tu palabra con verdadero aprecio, con el verdadero deseo de caminar en el Espíritu, que no seamos solamente oidores olvidadizos, sino personas que de todo corazón quieren tu socorro para caminar contigo; en el nombre del Señor Jesús, amén! 

Entonces, hermanos, vamos a abrir de nuevo la palabra del Señor como la vez pasada, en la epístola que el apóstol Pablo le escribió a Tito, donde nos habíamos detenido en una primera expresión y ahora necesitamos pasar a la expresión siguiente. En el capítulo 3 de esta epístola de Pablo a Tito, habíamos leído desde los versos 4 hasta el 7; volvamos a leerlos para tener el contexto más inmediato y dar continuidad con la ayuda del Señor: "Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por", primero, "por su misericordia", segundo, "por el lavamiento de la regeneración" y tercero "y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna". Entonces nos habíamos detenido en este pasaje, viendo como la provisión completa del Señor tiene un desarrollo progresivo en la medida que vamos poniendo nuestro pie en ella, como los israelitas tenían que poner su pie en la tierra que el Señor les había dado; El ya les dio la tierra, pero ellos tenían que poner el pie y no ser negligentes en poner el pie en la tierra, para que la tierra efectivamente pudiera ser posesión de ellos; aunque Dios se la había dado, sólo cuando ellos la disfrutaran podían decir que efectivamente la tenían y habían aprovechado lo que Dios les había provisto, porque a veces la provisión inmensa y grande de Dios no la aprovechamos toda, a veces solamente aprovechamos un poco; por eso necesitamos ver los distintos niveles de la provisión de Dios, las provisiones de la cruz y las provisiones de la resurrección.  

Habíamos visto que habla de una salvación y vemos que esta salvación, cuando dice aquí Pablo, como leímos, "nos salvó",  no se refiere solamente al primer aspecto inicial de la salvación, al aspecto jurídico del perdón, lo cual está incluido, claro que sí, cuando dice: "nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia", entonces ahí está el perdón de Dios, ahí está la justificación por la fe, está el aspecto jurídico de la salvación; es decir que cambia nuestra posición jurídica y objetiva delante del justo juicio de Dios; pero el interés de Dios no es solamente cambiar nuestra posición objetiva exterior jurídicamente en su presencia; El también quiere cambiarnos a nosotros mismos; por eso la salvación de Dios tiene otros aspectos, por eso no se contentó Dios solamente con perdonarnos, sino que nos regeneró en el inicio de la regeneración; claro que ese inicio de la regeneración, o de la nueva vida de Dios, el Espíritu del Señor, la vida eterna, la naturaleza divina que viene de su vida, vienen a nuestro espíritu; pero eso es lo inicial; el objetivo de Dios  es que de nuestro espíritu, la vida divina pase a nuestra alma y la vida divina pase también a nuestros cuerpos mortales, y la vida divina nos dé también un cuerpo glorioso de resurrección y nos edifique como un solo cuerpo glorioso para el Señor; todo eso es parte de la gran salvación de Dios; la salvación no es sólo el perdón y que no nos vamos para el infierno definitivamente; la salvación es que somos librados también de nosotros mismos, somos librados del mundo, somos librados de Satanás, somos establecidos, trasladados al reino de su amado Hijo y estamos en ese reino en el espíritu y también ese reino toma posesión de nuestra alma y nuestra alma toma posesión de la vida y del reino y también nuestro cuerpo, y también la naturaleza será libertada de la esclavitud de corrupción para que participe con nosotros y nosotros con la naturaleza en una tierra nueva y en un cielo nuevo; o sea, la gran salvación de Dios es grande, pero comienza, la regeneración comienza en nuestro espíritu; entonces esa era la parte siguiente del aspecto orgánico después del  jurídico donde dice en segundo lugar, después del primero, "por su misericordia", el segundo "por el lavamiento de la regeneración"; o sea que la regeneración, el nuevo nacimiento, pone en nosotros la vida del Señor y la vida del Señor es una vida que fluye, la vida del Señor, como dijo el Señor Jesús, "el que a mi viene, de su interior correrán ríos de agua viva" y explica San Juan por el Espíritu Santo: esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en El; pero entonces la palabra clave en este contexto en el que estamos hablando es la palabra griega "ek", de su interior, o sea, "desde" su interior, el correr del fluir de los ríos del Espíritu, es desde el espíritu, pero es hacia el atrio también, pasando por el lugar santo; el fluir de Dios viene desde el lugar santísimo y la intención de Dios es que pase por el lugar santo, pase por el atrio y salga a las naciones; por eso no podremos morir en la consumación final del plan de Dios, de nuevo, porque aquí ya estudiamos Apocalipsis, una figura apocalíptica al final del capítulo 21 y en el 22, prácticamente comenzando el 22 vamos a llegar allí desde el verso 1, a lo que dice aquí: "Después me mostró un río limpio de agua de vida"; estas son las aguas vivas del Espíritu; ya había mostrado la gloria de Dios, había mostrado al Cordero en el trono del Padre y ahora muestra al Espíritu en el río: "me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal";  tal es la pureza que el Señor quiere dispensarnos, "que salía",  y esa palabra es el dispensarse de Dios, "salía", salía del corazón de Dios, debajo de su trono hacia nosotros, "ek", "desde", "salía del trono de Dios y del Cordero".

Quiero llamarles la atención a este fluir desde el lugar más íntimo, desde el lugar central, desde la capital del universo, desde el trono de Dios; debajo del trono fluía el río de agua limpia, ese río venía hacia la ciudad, iba pasando por en medio de la calle de la ciudad, que es una sola calle que desciende como rampas a los alrededores de esa pirámide que es la Nueva Jerusalén; la Nueva Jerusalén es como una pirámide con alto, largo y ancho iguales; es exactamente una pirámide; aquí está el trono y desciende una calle y por en medio de la calle desciende el río y el árbol de la vida que es como una vid al lado y lado del río, va descendiendo también para alimentación y luego llega y el río sale de la ciudad hacia fuera; lo mismo para el Milenio de la misma manera. 

Vamos a mirar primero estas figuras, porque las figuras exteriores nos ayudan a entender la experiencias interiores. Vamos al libro de Ezequiel, al capítulo 47; vamos a ver la figura ahora respecto del Milenio; aquella fue respecto de la Nueva Jerusalén; ahora, en el capítulo 47 de Ezequiel, donde la Sociedad Bíblica le llamó "Las aguas salutíferas", también como estas aguas que acabamos de leer en la Nueva Jerusalén, ahora en el Milenio "Me hizo volver luego a le entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa; o sea, salían era de la casa y pasaban por debajo del umbral, "hacia el oriente, porque la fachada de la casa estaba al oriente", porque el templo tenía la puerta en el oriente, porque nos orientamos por el oriente, "y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar"; o sea que ustedes imagínense allá en Jerusalén, ustedes ven el Mar Muerto,  subiendo del Mar Muerto una línea perpendicular hacia arriba al Río Jordán, subiendo un poquito donde desemboca el Río Jordán en el Mar Muerto, si usted toma hacia la izquierda, o sea hacia el mar occidental que es el Mediterráneo, el llamado el Gran Mar, entonces va subiendo, allá cerca de donde desemboca el Jordán, un poquito hacia donde está Jericó, y de Jericó se sube hacia Jerusalén y en Jerusalén está la casa de Dios; entonces el río, aunque realmente son dos ríos, pero aquí el primero está describiendo la parte que él vio, aunque él mencionó que había dos ríos, pero quien los describe es Zacarías, por cuanto Ezequiel está describiendo la parte oriental del río, el primer río que es descrito, desciende entonces desde Jerusalén y baja hacia el Arabá, baja hasta el nivel del mar muerto, porque cuando usted viene andando desde Jerusalén hasta Jericó, más o menos a mitad del camino, subiendo a la montaña es el mar occidental, el Mediterráneo, pero hacia el mar muerto sigue bajando unos 400 metros y llega por debajo del nivel del mar Mediterráneo; baja y sigue por todo el Arabá hasta descender al Mar Rojo que va a dar hacia el Océano Índico. Entonces el río desciende primero hacia el oriente hasta llegar al nivel del Arabá y limpia el Mar Muerto, va a vivificar el Mar Muerto, va a criar peces en el Mar Muerto, como lo vamos a ver ahora, y sigue bajando, bajando, y purifica el Océano Índico y el Pacífico. Y el otro río que dice Zacarías va hacia el Mar Occidental, o sea el Mediterráneo y purifica el Océano Atlántico, porque estos mares van a ser afectados en las copas de la ira; por lo tanto, en el Milenio necesitan ser purificados por los ríos que salen del trono, de la casa de Dios en Jerusalén; uno hacia el occidente y luego hacia el sur, y el otro hacia el oriente.  

Vamos a leer primero la parte del oriente que está en el capítulo 47 de Ezequiel y dice al final del verso 2: "y vi que las aguas salían del lado derecho", o sea hacia el sur, como lo dice al final del verso 2, del lado derecho de la casa, al sur del altar. "Y me sacó por el camino de la puerta del norte, y me hizo dar la vuelta por el camino exterior, fuera de la puerta, al camino de la que mira al oriente"; entonces ya está imaginando que él salió de la ciudad y subió hacia el norte por fuera, por el camino de afuera, porque la ciudad está rodeada por un camino hasta hoy, y luego en vez de seguir al norte él vio desde el oriente, entonces dice acá: "y vi que las aguas salían del lado derecho", porque si usted está mirando al oriente, entonces el lado derecho es el sur, o sea que la diestra queda al sur; al norte queda la siniestra.  

Verso 3: "Y salió el varón hacia el oriente, llevando un cordel en su mano; y midió mil codos, y me hizo pasar por las aguas hasta los tobillos. Midió otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta las rodillas. Midió luego otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta los lomos. Midió otros mil, y era ya un río que yo no podía pasar"; noten el fluir de Dios, cada vez es más fuerte, qué maravilla! "porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado". Lo  que ahora es un desierto, después del Mar Muerto, es el desierto del Arabá, es como el fondo de un río anchísimo; va a ser este río, qué maravilla! Y luego dice: "Y me dijo: ¿Has visto, hijo de hombre?" ; o sea, esto es para ver, por eso la pregunta: ¿Has visto? Esto es lo que Dios va a hacer. "Después me llevó, y me hizo volver por la ribera del río", él fue descendiendo, ahora va por la ribera, fue hasta la ribera occidental  porque la ribera oriental es la de Moab y la ribera occidental es la de Israel; en esa ribera occidental, abajo donde comienza el Mar Muerto, allí está lo que era Sodoma y Gomorra; comienza a subir un poquito y allí está lo que era Zoar desde donde después más adelante Abraham miró hacia abajo y Lot fue bajando; sigue subiendo por el borde oriental del Mar Muerto y llegamos a lo que era Masada; sigue subiendo y ya cuando está por llegar al norte, está Engadí, hoy se le llama Enguedi, pero en la Biblia se le llama Engadí; después llegando al norte mismo del Mar Muerto está cerca el Qumram y en la desembocadura está Keila; entonces leo esto para que entendamos aquí lo que vamos a leer.  

Verso 7: "Y volviendo yo", porque él vio hasta donde llegaban las aguas, el Señor le mostró hasta abajo, "vi que en la ribera del río había muchísimos árboles a uno y otro lado". Hoy es desierto, pero había muchísimos árboles; Dios le mostró la vida, eso es lo que hace el Señor, El introduce vida en el desierto, todo esto es para entender la figura de lo que quiere decir la renovación. "Y me dijo: Estas aguas salen a la región del oriente"; o sea, primero es desde Jerusalén al oriente hasta el pie del monte de los olivos, y entre el monte Moriah donde está Jerusalén y el monte de los olivos al oriente, está el valle de Cedrón o el arroyo de Cedrón; por ahí descienden las aguas que empiezan a dividirse, bajando, bajando hacia el Arabá; entonces dice aquí: "salen a la región del oriente, y descenderán al Arabá, y entrarán en el mar"; o sea, el mar muerto, y luego continúa por el Arabáhacia el mar Rojo al sur, sobre el Golfo de Akaba, donde está Eilat, donde era Ezión-Geber; allí desembocará el río para sanar las aguas; "y entrarán en el mar; y entradas en el mar, recibirán sanidad las aguas. Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ríos...", ya él dijo que habían dos ríos, pero el segundo él no lo describe; él supo que habían dos, aquí menciona a los dos, pero no describe sino uno; el otro lo describe Zacarías, él describe los dos; pero aquí nos damos cuenta de  que Ezequiel sabía que habían dos, pero está describiendo sólo uno, y dice: "vivirá" . "Toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ríos, vivirá";  entonces, cuando habla de alma viviente, digamos los animalitos, viven; pero hablando ya espiritualmente, nuestras almas son renovadas, vivificadas, o sea, esto es figura de la renovación en el Espíritu Santo. Seguimos: "Y toda alma viviente que nadare por donde quiera que entraren estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces"; ahora lo que hay es como si fuera un charco salado, que es el Mar Muerto, donde no hay ni un pez; pero dice: "habrá muchísimos peces  por haber entrado allá esta agua, y recibirán sanidad, y vivirá todo lo que entrare en este río". Que maravilla! "Y junto a él", o sea a la ribera del río, "estarán los pescadores"; ahora no hay pescadores, ahora procuran traer aguas por mangueras, y en un rinconcito del desierto, ahí donde está la montaña que sube y arriba del Arabá y a la subidita a la esquina de la montaña ahí está En-gadí donde se escondía David; y ahora hay como una especie de bases allí, con plantaciones, con agua que traen en mangueras; dice que desde ahí comenzarán los tendedores de redes de pescadores que van a pescar en ese río. Qué maravilla. Y dice: "desde En-gadi hasta En-eglaim", o sea, toda la ribera occidental desde arriba hasta abajo, desde la parte montañosa, esa montaña que va al sur, que va bajando y sigue bajando, son las montañas que son de Seir, se llaman los montes de Esaú; entonces todo eso va a ser vivificado y dice: "será su tendedero de redes, y por sus especies serán los peces tan numerosos como los peces del Mar Grande. Sus pantanos y sus lagunas no se sanearán; quedarán para salinas. Y junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas nunca caerán, ni faltará su fruto. A su tiempo madurará, porque sus aguas salen del santuario, y su fruto será para comer, y su hoja para medicina". ¿Se dan cuenta como ya en el Milenio comienza a anticiparse la Nueva Jerusalén? Lo que vimos en Apocalipsis es el cielo nuevo, la tierra nueva y la Nueva Jerusalén; lo que vemos en Ezequiel es el Milenio.  

Ahora vamos a Zacarías para completar el cuadro y luego sí pasamos a la aplicación espiritual.  Zacarías capítulo 14 versículo 8: "Acontecerá también en aquel día..."; si ustedes se dan cuenta por el capítulo, que es la introducción del Milenio,  lo que aparece al comienzo del capítulo es la séptima taza, corresponde la séptima taza de la ira, la número siete y ya para el final establecer el Milenio; los reinos del mundo vinieron a ser del Señor. "Acontecerá también en aquel día que saldrán de Jerusalén aguas vivas, la mitad de ellas hacia el mar oriental"; o sea, éstas fueron las que vio Ezequiel; "y la otra mitad...", porque Ezequiel dijo que había dos ríos, pero él no describió el otro, sólo uno; aquí está el otro: "y la otra mitad hacia el mar occidental, en verano y en invierno", no importa la estación, haga frío o haga calor, siempre habrá aguas; entonces es una figura exterior de lo que también es una experiencia espiritual interior.  

El hermano Watchman Nee interpretaba espiritual y físicamente la Nueva Jerusalén; el hermano Witness Lee interpretaba sólo espiritualmente; yo me inclino más a pensar como el hermano Watcham Nee, porque a lo espiritual Dios lo hace representar también en lo material; y las dos cosas existen, porque el hombre que Dios quiso que existiera no es sólo espíritu; es espíritu, alma y cuerpo; entonces este fluir del río de Dios es una figura del fluir del Espíritu; digamos que es la parte exterior que representa el fluir interior; entonces Jesús habló también de un río de aguas vivas interiores, porque El habló que el verdadero templo es el Señor Jesús. Acuérdense que ellos adoraban en aquel templo y la samaritana dijo: nuestros padres adoraron en este monte, pero ustedes los judíos dicen que en aquel templo; pero Jesús le dijo: Mujer, créeme, la hora viene cuando ni en este templo, ni en Jerusalén,  adoraréis al Padre, porque Dios es Espíritu, y los que le adoran es necesario que le adoren en espíritu. Entonces El mostró que hay una realidad espiritual, y la exterior simboliza la interior; pero hay una realidad interior espiritual que se corresponde, lógico, con el ambiente exterior; porque nuestro ser será integral, e incluso con cuerpos glorificados que tendrán su propio medio; ¿amén?  

Ahora vamos a ver otra tipología, para después pasar al Nuevo Testamento. Vamos al Libro de Crónicas, al Libro 2º de Crónicas, al capítulo 5, para ver otro tipo de tipología aquí en relación a este fluir del dispensarse de Dios en Espíritu a nuestro ser. En el capítulo 5 se describe el traslado del Arca por el Hijo de David al lugar santísimo en el templo; el hijo de David es Salomón, que es figura de Cristo; y una de las cosas tenía que hacer el hijo de David era construirle casa al Padre. Dios le había dicho a David: Mira David tú has derramado mucha sangre, tú no me edificarás casa, pero tu hijo que nacerá de ti, él me edificará casa; entonces Salomón le edificó casa, pero eso es apenas una figura de la edificación del cuerpo de Cristo por el verdadero Hijo de David que es el Señor Jesús, el Señor Jesús es el verdadero Hijo de David que edifica el cuerpo de Cristo que es el verdadero templo de Dios; pero aquella era la figura material de la realidad espiritual, que entonces nos sirve como sombra, como figura, como maqueta para discernir las cosas espiritual. Entonces en este capítulo 5 Salomón lidera la entronización del Arca en el lugar santísimo, que quiere decir la formación de Cristo en la iglesia, que es lo que lidera el Señor Jesús: que Él se forme en su iglesia; y en medio de todos los detalles, que son muchos y no tenemos tiempo de considerarlos en detalle hoy, vamos a detenernos un poquito desde el verso 7 y vamos a leer hasta el 9: "Y los sacerdotes..."; ahora todos nosotros somos sacerdotes y debemos colaborar con la entronización de Cristo. Dice así: "Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehová en su lugar"; o sea, el lugar del Señor es el lugar primero, el lugar central, el lugar de preeminencia; nunca debemos hacer nada que le quite a Él esa preeminencia; y cuando lo hacemos, debemos pedir perdón y desagraviar al Señor. Entonces luego dice aquí: "en el santuario de la casa"; ese es su lugar, ahí metieron el Arca, "en el lugar santísimo, bajo las alas de los querubines"; podríamos decir que esto se inicia con la regeneración. Cuando somos regenerados, el Señor viene a nuestro espíritu; pero miren el versículo 9, pero leamos desde el 8: "pues los querubines extendían alas sobre el lugar del arca"; los querubines son los guardianes que están los extremos porque Dios habla sobre el propiciatorio bajo las alas de los querubines, en el lugar santísimo; allí se declara Dios, allí es donde Dios nos habla, en el lugar más íntimo; "y los querubines cubrían por encima así el arca como sus barras".  Estas barras son las barras del Arca; o sea que el Arca tenía que tener en sus extremos abajo, unas argollas por las cuales se pasaban las barras con las cuales los levitas cargaban elArca; el peso del Arca sobre los corazones de los levitas hacía que el Arca fuera llevada; o sea que esas barras nos hablan del desplazamiento del Arca, del mover del Espíritu, del mover, de la circulación de Dios; el Arca no era estática, el Arca debía circular, el Arca debía correr, el Arca debía presidir; de hecho, cuando iba a haber una guerra, ellos llevaban el Arca, y con sólo el Arca ya los enemigos salían disparados; o sea, el Arca no está para quedarse quieta, el Arca tiene que circular; y miren donde empieza la circulación, miren el verso 9, pongan atención al verso 9 que es muy significativo: "E hicieron salir las barras, de modo que se viesen las cabezas de las barras del arca delante del lugar santísimo"; o sea, en el lugar santo, "mas no se veían desde fuera, y allí están hasta hoy";  o sea, hasta cuando Samuel con Natán y Gad completaron este libro de Crónicas, este libro se llama "Las Crónicas de Samuel, Natán y Gad"; la historia que está en el libro de Samuel, los libros que se llaman de Samuel fueron escritos por Samuel, Natán y Gad; Reyes fue escrito por Jeremías y Baruc, y Crónicas fue escrito por Nehemías, pero basado en esas crónicas anteriores que vienen desde Samuel, se repiten otra vez en Crónicas; el testimonio cercano fue el de Samuel, y las crónicas de Samuel las completó Natán y las completó Gad; y luego, basados en otros testimonios de los profetas contemporáneos a los hechos, Jeremías, con Baruk, escribió el libro de Reyes; y luego, basado en esos testimonios, Nehemías volvió a contar la historia en Crónicas; o sea, el testimonio viene desde la época de Samuel y llega hasta Nehemías. 

Dice aquí en el verso 9: "hicieron salir las barras"; o sea, las barras que representan la movilidad, la circulación, daban señal en el lugar santo, pero no se veían desde afuera porque había un velo; quiere decir que es como si las dos barras empujaran el velo un poquito y ese turupito que formaban las cabezas de las barras hacia fuera eran la señal de la presencia del Arca; esto es muy significativo, hermanos, esto todo es muy significativo, estas barras representan lo mismo que el río, porque el río representa el fluir, el dispensarse de Dios desde el lugar santísimo hacia el lugar santo, hacia el atrio, hacia el exterior; o sea, el fluir de Dios de adentro hacia fuera, es lo mismo, las dos barras representan la movilidad del Arca, el fluir del Arca, la circulación del Arca; y esas barras empujaban el velo de manera que señalaban al lugar santo la dirección del Arca, ¿me comprenden? ¿Qué dirección tenía el Arca? quiere decir que en nuestro espíritu nosotros recibimos la dirección hacia nuestra alma; por eso vamos a ver que hay un aspecto que es la regeneración inicial, que es para la regeneración total en la resurrección, y hay un aspecto que es la renovación que comienza en el espíritu, comienza en el lugar santísimo, pero tiene que pasar al alma. El objetivo de Dios es que lo que recibimos en el Señor y fluye en el espíritu, pase también al lugar santo; y por eso las barras mostraban la dirección del Arca en el lugar santísimo; no se veían, pero se discernía hacia donde se dirigía el arca; esa es una experiencia espiritual; nuestro espíritu es el que recibe la dirección, y la pasa ¿a quién? a nuestra alma; nuestra alma debe interpretar la dirección del Espíritu. A veces el Espíritu de Dios se mueve en nuestro espíritu y no sabemos que es lo que El nos está avisando, ¿por qué esa revolución?, ahí tenemos que orar hasta poder interpretar, para que el Espíritu alumbre los ojos de nuestro entendimiento, porque el entendimiento corresponde al nivel del alma y a veces no entendemos qué sucede en nuestro interior.  

A veces las hermanas van a profetizar; al principio no saben cual es la frase que tienen que decir; está el mover del Espíritu en el espíritu hasta que el alma interpreta la primera frase, la segunda, la tercera, la cuarta, y así pasó del santísimo al santo; es la circulación, es como las barras mostrando como el Señor dirige de adentro hacia fuera.  

Ahora vamos a ver eso en el Nuevo Testamento, porque primero vimos la tipología, porque la tipología está para ayudarnos. Pasemos a 1ª a los Corintios, vamos al capítulo 14, vamos a leerlo desde el versículo 9. Ya desde el  capítulo 12, pasando hasta el 14, son capítulos de tratamiento de las manifestaciones carismáticas del Espíritu. La vez pasada hicimos mención de las diferentes manifestaciones del Espíritu; y en estos capítulos, la vez pasada nos detuvimos en el 12; hoy nos detendremos en el 14, en esta sección de 1ª a los Corintios, que es una carta para poner en orden las cosas prácticas de la iglesia en la localidad; el aspecto carismático está siendo puesto en orden aquí. Leamos desde el 9, verso 9 del capítulo 14; entonces dice así: "Así también vosotros, si por la lengua no diereis palabra bien comprensible, ¿cómo se entenderá lo que decías? Porque hablaréis al aire". Está hablando del don de lenguas; o sea, hay una oración en el espíritu, hay un gemir en el espíritu, que cuando colaboramos con él, como dice la palabra: Abre tu boca y yo la llenaré, te produce otras lenguas, y tú hablas por el Espíritu en otras lenguas, y hablas a Dios; pero si no se te entiende, ni tú entiendes, es como si hablaras al aire; entonces ¿qué hay que hacer? Miren lo que sigue diciendo: "Tantas clases de idiomas hay, seguramente, en el mundo, y ninguno de ellos carece de significado. Pero si yo ignoro el valor de las palabras (o sea, el significado, el sentido espiritual) seré como extranjero para el que habla, y el que habla será como extranjero para mi. Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia. Por lo cual, el que habla en lengua extraña (o sea que el Espíritu se manifiesta en su espíritu, hasta el punto que incluso le da otro idioma, ¿qué debe hacer?) pida en oración poder interpretarla"; o sea, ¿cuál es la dirección apostólica por el Espíritu Santo? Que no se quede el dispensarse de Dios solamente en nuestro espíritu, sino que intercedamos al Señor para que ese fluir pase a nuestra alma, pase a nuestro entendimiento, para poder interpretar con la mente, que tiene sede en el alma, para poder interpretar el movimiento del Espíritu en nuestro interior y pueda iluminar los ojos de nuestro entendimiento, de manera que podamos interpretar hacia donde nos conduce el Espíritu; interpretar, o sea, abrirle espacio al río que viene desde el lugar santísimo para que corra también hacia el alma, así como aquellas dos barras salen del santísimo e indican la dirección en el lugar santo; así también, cuando el Espíritu se mueve en nuestro interior y no sabemos de qué se trata, debemos parar, interceder hasta entender que es lo que está pasando, entender al Señor; no solamente quedarnos con aquella percepción que el espíritu percibe, pero a veces la mente está engrosada, es como una cañería que está tupida, que está trabada y hay que limpiarla para que pueda fluir de adentro hacia fuera el río y pueda llevarnos a nivel de los tobillos, después de las rodillas hasta los lomos y luego nadar en el río, ser llevados por el río. Entonces sigue diciendo acá: "El que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla".  Dios quiere que nosotros le abramos espacio al fluir del Espíritu que viene desde el interior hacia el exterior; y sigue diciendo: "Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento. Porque si bendices sólo con el espíritu, el que ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias? Pues no sabe lo que has dicho. Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero otro no es edificado. Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida". El hablaba en lengua desconocida, en privado, pero en la iglesia lo importante es edificar; o sea que el fluir del Espíritu, el fluir de la vida es para edificar, para eso es la vida, para edificación, ¿amén? Entonces aquí en este pasaje nos damos cuenta del querer de Dios; el querer de Dios es que el dispensarse de Dios, el Padre en plenitud, que vino plenamente en el Hijo, la plenitud de la Deidad corporalmente, como se sintió movido nuestro hermano Manolito a leer de la plenitud de la Deidad en el Hijo, ahora el Padre y el Hijo vienen a hacer morada en nosotros; pero vienen primeramente a nuestro espíritu, pero no quieren quedarse atrapados en nuestro espíritu, así como el germen de trigo no quiere quedarse atrapado en las cáscaras duras del grano de trigo. Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, no da fruto, pero si se abre, se pudre el grano de trigo, se abre la puerta, se rasga el velo, se muere el grano de trigo, la vida empieza a florecer  y empieza a salir la plantita. Así nosotros hemos recibido al Señor, pero nadie ve la plantita porque nosotros con nuestra personalidad fuerte la tenemos encerrada; entonces hay que abrir espacio para que las riquezas que recibimos del Espíritu  pasen a través de la brecha que abre la cruz, el velo que se rasga entre el santísimo y el santo, ¿para qué? para que pueda haber una circulación de Dios, de adentro hacia fuera. Dice: "oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento"; y si no logro interpretar, voy a orar hasta poder interpretar; o sea que las cosas pasen de adentro hacia fuera; eso es lo que Jesús dijo: El que a mi viene, de su interior correrán ríos de agua viva y eso dijo el Espíritu que recibiríamos los que creyésemos; pero dice: "de", "ek", o sea, desde el interior, es decir, del espíritu.  

Ahora llegamos a una palabra nueva, que es la palabra "renovación", que tiene que ver con el paso del Espíritu de Dios desde nuestro espíritu a nuestra alma; esa es la renovación; la regeneración comienza cuando la vida divina que estaba sólo en Dios, que vino a nosotros en Cristo, y el que tiene a Cristo tiene la vida, y El sopló su Espíritu para entrar en nosotros; entonces cuando la vida divina, el Espíritu de Dios, vino a nuestro espíritu, se hizo un solo espíritu con nosotros, ahí nacimos de nuevo, del Espíritu, esa es la regeneración, o sea, el comienzo de la regeneración; fuimos regenerados en espíritu con el objetivo de que también nuestra alma, y nuestro cuerpo definitivamente en el día de la resurrección, también participen de la vida nueva de Dios; entonces por eso Jesús habla también de la regeneración como la resurrección, pero comienza en el espíritu, y tiene que pasar por el alma. Cuando comienza en el espíritu, esa es la regeneración en cuanto a nuevo nacimiento, la primera parte de la regeneración; pero cuando del espíritu pasa hacia el alma, eso se llama "renovación"; o sea que la renovación es cuando el correr del río ya pasó para el lugar santísimo; ahí es donde brota y pasa para el lugar santo, para nuestra alma, o sea para nuestra mente, para nuestro entendimiento, para nuestros sentimientos, para nuestra voluntad; ahí es cuando somos renovados, pero claro que la renovación comienza en el espíritu y vamos a ver eso en el Salmo 51, inicialmente; vamos allí y vamos a ver el comienzo de la renovación por el Espíritu Santo en nuestro espíritu.  

Vamos a leer por lo menos la primera parte de este Salmo que nos ayuda mucho porque David pecó, el título que está en letras chiquitas, que está debajo del título de las Sociedades Bíblicas, es parte del texto sagrad; a veces los hermanos van a leer un Salmo y se olvidan de leer esa letra chiquita, pueden olvidarse de leer el título; por ejemplo, las Sociedades Bíblicas dicen: "Arrepentimiento y plegaria pidiendo purificación"; bueno, eso fueron las Sociedades Bíblicas, pero el texto sagrado, el texto masorético, el texto hebreo, no lo pone en letras más chiquitas, sino en letras iguales al resto del texto, eso es inspirado también; no se salte las letritas porque esas letritas lo ubican a usted en el contexto. Y dice allí: "Al músico principal. Salmo de Vida, cuando después que se llegó a Betsabé, vino a él, Natán el profeta"; o sea, David pecó, envió a la muerte a un hombre de una manera solapada, lo puso en lo más difícil de la batalla para quedarse con su esposa, después que adulteró con ella; ese fue un pecado grave de David; él pecó y en esa ocasión cuando Natán lo reprendió y él se arrepintió, ahí fue cuando escribió este Salmo. Si usted no lee ese pedacito, no va a entender mejor el Salmo; entonces ahí dice: "Ten piedad de mi, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad (o sea, él sabía que eso es maldad) y límpiame de mi pecado";  le pone los puntos a las íes; él no dice: era que yo era debilito, no, él le llama maldad y le llama pecado. Hay que ponerle los puntos a las ies; esos arrepentimientos así a groso modo no son verdaderos; hay que confesar las cosas como son y pedir perdón, para  alcanzar entonces así misericordia. "Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, (no sólo contra Urías) contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos, para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio". Reconoce que él pecó, para honrar la palabra de Dios; la palabra de Dios le llama a eso pecado y Dios es justo en sus juicios y David no va a insistir en lo de él, sino que va a aceptar el paradigma de Dios y no va estar en el propio. "He aquí, en maldad he sido formado"; esto fue lo que vio Pablo en Romanos 7, "en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre"; como quien dice, heredé la naturaleza pecaminosa y he aquí que se manifestó en lo que yo soy y en lo que he hecho. "He aquí, tu amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. Purifícame". Aquí en el título de las Sociedades Bíblicas se refiere sólo al principio que es el aspecto jurídico; pero la oración de David va más allá del aspecto jurídico de la purificación; miren: "Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve. Hazme oír gozo y alegría (porque estaba bien abatido) y se recrearán los huesos que has abatido." Ahí es vivificado el cuerpo mortal, aún los huesos, ¿se dan cuenta? ese es el atrio. "Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades. Crea en mí", allí está, ya llegó, pasando de afuera para dentro. Cuando habla de los huesos abatidos está hablando del atrio, pero ahora va pasando al santo y al santísimo, habla del corazón y por fin llega al espíritu, entonces dice: "Crea en mi,. Oh Dios, un corazón limpio, y renueva (noten que la renovación comienza en el espíritu) un espíritu recto dentro de mi"; ese mi, es el alma, pero dentro de su alma está su espíritu. Cuando dice: renueva un espíritu recto dentro de mi, quiere decir que la renovación comienza por el espíritu, porque primero la regeneración es la base de la renovación; si Cristo no resucita, no viene el Espíritu; si no viene el Espíritu no comienza la regeneración, y mucho menos la renovación. Primero el Padre salió a nosotros en el Hijo, y el Padre y el Hijo vinieron a nosotros por su Espíritu, y su Espíritu vino a nuestro espíritu, nos hizo nacer de nuevo, y ahí comenzó la regeneración; ahí fuimos regenerados en el espíritu rumbo a la regeneración total de la resurrección, pero comenzó en el espíritu; pero ahora del espíritu tiene que fluir la renovación y dice: renueva un espíritu recto dentro de mí; esa rectitud es la función de la conciencia en el espíritu; o sea que la renovación comienza por la conciencia. Si la persona no tiene conciencia de lo que está mal, si sus paradigmas no son los mismos del Señor, el Señor le dice malo y yo le digo bueno, y a lo que El le dice bueno, yo le digo malo, entonces vamos en direcciones distintas. Arrepentirse es tomar la dirección del Señor y ver las cosas como El las ve y poner los puntos en las ies como el Espíritu los pone; ahí hay un verdadero arrepentimiento, si no, no. Entonces ¿ven donde la renovación comenzó? En el espíritu, renueva un espíritu recto, pero dice, dentro de mi, porque desde ahí es por debe pasar, tiene que pasar. Ahora miremos como el fluir pasa del espíritu a la mente. 

Vamos a la epístola a los Efesios capítulo 4, vamos a leer desde el verso 22 hasta el 25; ya en el 26 es el desglose de la esencia que está aquí; capítulo 4, versos 22 hasta el 25: "En cuanto a la pasada manera de vivir", o sea, en lo natural, en la carne, "despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme los deseos engañosos"; o sea, nuestro viejo hombre fue crucificado y por tanto en virtud de esa crucifixión con Cristo, en su nombre podemos despojarnos, nos toca despojarnos, "y renovaos;, ahora viene la renovación, ¿ven? "renovaos en el espíritu de vuestra mente", renovación tiene que ver con el paso de la vida del santo al santísimo, el río fluyendo, las barras saliendo  hacia el lugar santo, la circulación de Dios, "renovaos en el espíritu de vuestra mente"; no es solamente en el espíritu, dice: un espíritu recto me sustente dentro de mi; o sea, desde dentro, tiene que circular al alma de David; y aquí dice: el espíritu de vuestra mente; o sea que la vida del espíritu tiene que pasar a nuestra mente, como leíamos: oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; o sea que la mente, como se dice en Romanos 8, tiene que ser puesta en el Espíritu para que la mente de Cristo llega a ser poseída por nosotros; por eso dice la Escritura que tenemos la mente de Cristo; pero ¿quién pone en nuestra mente, que es vieja y sucia, la de Cristo? ¿Quién renueva nuestra mente? El Espíritu; no hay que dejar la mente en lo exterior, sino poner la mente en el interior, en el mover de Dios en tu interior. Entonces ¿ustedes ven la relación del alma con el espíritu  y del espíritu con el alma? Dice: el espíritu de vuestra mente; o sea que la vida divina que llega a nuestro espíritu tiene que pasar y permear, renovar, nuestra mente, renovarla, para que nuestra mente ahora no esté en lo natural, sino que sea una mente alumbrada, una mente iluminada porque el Señor nos da la vida; pues dice la Biblia que en Él estaba la luz de la vida; o sea que la vida tiene luz, la vida tiene luz y alumbra los ojos de nuestro entendimiento, de manera que nuestra mente llega a tener un espíritu, llega a expresar el Espíritu de Dios que vino a nuestro espíritu y circuló a nuestra mente. Por eso dice: renovaos en el espíritu de vuestra mente; o sea, la mente es la que tiene que ser renovada, pero ¿cómo? Por el Espíritu y no el espíritu seco, solo, sino el Espíritu de Dios, de Cristo, con las riquezas de Cristo, con todos los elementos de la Santa Unción viniendo a nuestro espíritu y ahí buscando espacio para circular de adentro hacia fuera, para ser renovados en el espíritu de nuestra mente; o sea que la renovación tiene que ver también con la mente; la renovación es el fluir del Espíritu al alma y en el alma está la mente y están también las emociones, y también la voluntad. Primero usted piensa, y segundo, lo que usted piense, usted lo siente; por eso dice la Escritura, hablando de Nabal, aquel esposo de Abigail, que era un insensato, dice: porque según es el pensamiento en su corazón, tal es él; o sea, la persona se convierte en lo que piensa. Si usted se pone a pensar porquerías, usted inmediatamente va a quedar demasiado caliente y si se pone a pensar en lo que hizo fulano y en lo que hizo sutano, inmediatamente va a tener rabia, y después, cuando de la mente pasa a las emociones, ahora el alma toma una decisión con su voluntad, errada, se da cuenta que lo malo circula y también lo bueno; depende de donde esté puesta la mente, si en la carne o en el Espíritu, ¿se da cuenta? Entonces la renovación tiene que ver con el fluir de Dios, del Espíritu en nuestro espíritu, hacia nuestra alma; de esto también habla 2ª a los Corintios capítulo 4 verso 16; ahí está el aspecto de la renovación en el espíritu para pasar al alma. 

Vamos a 2ª a los Corintios 4:16; dice así: "Por tanto, no desmayamos, antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva..."; la renovación del hombre interior; o sea que la renovación comienza en el espíritu, el hombre interior es el espíritu, "se renueva de día en día", renueva un espíritu recto dentro de mi, pero del espíritu ¿a dónde pasa? A la mente, al alma; entonces vamos a ver eso en Romanos capítulo 12 donde vuelve a hablar de la renovación, que es la base de la transformación, que es otra de las provisiones de la resurrección, pero ven dónde comienza, resucita, asciende, va al Espíritu, nos trae su vida, su naturaleza divina con la ley del Espíritu dentro de El y viene a nuestro espíritu e inicia la regeneración, y luego inicia también la renovación, que es para que la vida pase del espíritu al alma, circule desde debajo del trono por el río hacia el santo, hacia el atrio y hacia las naciones, amén? 

Vamos al capítulo 12 verso 2 de la epístola de Pablo a los Romanos: "No os conforméis a este siglo"; miren, hay que ser inconformistas al statu quo, hermanos; si nosotros somos manejados por el ambiente, si somos manejados por el statu quo, vamos a deshonrar, vamos a agraviar al Señor, porque dice la Escritura que el temor del hombre pone lazo; entonces nosotros nos sometemos al ambiente, ¿qué va a decir el mundo? ¿Qué va a decir el anticristo?, pero el mundo dirá de él: ¿quién como la bestia?¿ Quién podrá luchar contra ella? Dicen que hay que acomodarse a los tiempos, y así van a adorar al dragón y a la bestia. Si desde el principio no nos animamos, como los salmones, a nadar contra la corriente, hermanos, el diablo va a hacer de las suyas; él sabe, él conoce nuestras debilidades, él sabe en que medio nos coloca para que deshonremos al Señor; y tan pronto lo deshonramos, ¿usted cree que el diablo va a sentir que somos de él? no, se va a burlar de nosotros, nos va a escarnecer; no piense que contemporizando con el mundo usted se va a salvar. "No os conforméis a este siglo, sino transformaos...", aquí viene la transformación. La palabra aquí: "transformaos" en esta traducción está en una voz activa del verbo, pero en el idioma griego está en voz pasiva, "sed transformados"; no transformaos vosotros solos, eso es voz activa; "ser transformados" es voz pasiva; en el original griego está en voz pasiva: "sed transformados por medio de la renovación de vuestro entendimiento"; entonces ahora vemos la renovación relacionada con el entendimiento, o sea con el ámbito del alma, ahora ya pasó el circular de vida, del espíritu pasó al alma, pasó al alma, ¿se dan cuenta? El Señor dijo que quitaría el corazón de piedra y nos daría un corazón de carne; y el corazón es una combinación del alma con la conciencia del espíritu, porque el corazón es la puerta de la vida; por eso dice la Escrirura: Hijo, sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de él mana la vida (esa es la circulación), o sea, mana del espíritu a la mente, de la mente a la emociones, de las emociones a la voluntad y de la voluntad a los hechos; entonces fíjense en qué río nos está dirigiendo, qué soplo está moviendo nuestras velas, ¿el mundo, el espíritu de este mundo, o el Espíritu del Señor? El Espíritu del Señor ya vino a nuestro espíritu, ya se hizo uno con nuestro espíritu, nuestro espíritu es nuevo porque ya nacimos de nuevo, ya somos nuevas criaturas y tenemos la vida divina; tenemos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo en el espíritu, pero ahora tiene que circular, el Arca tiene que ser cargada, pero los ríos tienen que fluir de dentro hacia fuera, tienen que saturarnos y ¿dónde está esa vida? Está en nuestro espíritu y el velo tiene que ser rasgado porque Dios a través del velo rasgado llegó a nosotros para abrazarnos y llevarnos a nacer otra vez, Él vino a nuestro hueco oscuro de muerte y nos dio vida cuando estábamos muertos y ahora nos resucitó y nos ascendió y nos sentó junto con El en lugares celestiales; el Señor abrió, extendió la mano y nos metió, ¿amén? Vino a este mundo que está perdido, muertos estábamos y nos dio vida y nos resucitó, nos sentó con Él, nos introdujo de nuevo detrás del velo, pero el velo tuvo que ser rasgado y el velo fue la muerte de Cristo y es nuestra muerte juntamente con Cristo, morir a nosotros mismos para que la vida de Dios pueda pasar a nuestra alma, a nuestra mente, para que el Espíritu de Cristo sea el Espíritu que opera, te inspira y se expresa, también en nuestra mente. Nuestros pensamientos sean de la mente de Cristo, no los naturales, y nuestros sentimientos también, y nuestras decisiones juntamente con Cristo; entonces ahí va el Señor formándose, va circulando de adentro hacia fuera. Entonces ahí dice: "sed transformados"; está en voz pasiva en el griego "por medio de la renovación", Entonces, para que pueda haber transformación tiene que haber primero renovación, para que pueda haber renovación tiene que haber primero regeneración o nuevo nacimiento y para eso tiene que haber Espíritu y tiene que haber resurrección, son las provisiones de la resurrección, ¿se dan cuenta? Cristo resucitó, ascendió y obtuvo la promesa y envió al Espíritu  con todas las riquezas a nuestro espíritu y nos hizo nacer de nuevo, pero el objetivo es regenerar todo nuestro ser hasta la resurrección, entonces tiene que recorrer todo el camino de adentro hacia fuera, pasar del espíritu, circular, comenzar la renovación en el espíritu y pasar al alma. Ya cuando habla de renovación del entendimiento, ya estamos en el lugar santo. Oraré con el espíritu, cantaré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento, cantaré también con el entendimiento; si no logro interpretar al Espíritu intercedo para poder interpretar, o sea, abrir espacio en nuestra alma, abrir espacio en nuestros pensamientos, en nuestros sentimientos, en nuestras decisiones, para que habite Cristo por la fe, ahora también en el alma, ¿se dan cuenta? comenzando en el espíritu, ahí comienza la renovación, en el espíritu, pero circula hacia el alma; después eso tiene que seguir circulando. Después de la renovación viene la transformación, es decir, sigue circulando hacia el cuerpo hasta la resurrección plena y no sólo en lo individual, porque este Espíritu nos sumerge en un solo cuerpo, porque el cuerpo de Cristo es la espiga que brotó de la resurrección del grano único, o sea, el cuerpo es provisión de la resurrección también. 

En la cruz se acabaron las diferencias de judío, de griego, de bárbaro, de escita, de hombre, de mujer, eso se acabó; pero ahora en la resurrección Cristo es el todo y en todos, eso es provisión de la resurrección, pero vamos por etapas, y la etapa de hoy es la renovación, o sea, recibir el Espíritu de Dios desde nuestro espíritu en todos los rincones de nuestra alma. Para nacer de nuevo basta un segundo, pero para ser renovados necesitamos toda la vida, porque tiene que haber grietas para el fluir a través de las grietas; y esas grietas se llaman desgastar el hombre exterior; el hombre exterior se va desgastando ¿para qué? para que no te apoyes más en ti mismo ni en tu propia prudencia, ni en tu propia fuerza, ni naturalidad, ni nada heredado de Adán, sino que con lo que Dios te dio a través de Cristo, le haces lugar a Cristo en todo; ya no piensas solo, piensas con Cristo, ya no sientes solo, sientes con Cristo, que haya el mismo sentir que hubo en Cristo, el mismo pensar, el mismo hablar para que no haya entre vosotros divisiones ; ahí nos damos cuenta de que pasamos ya al ámbito del alma, el río divino comenzó a fluir hacia el alma y tiene que fluir a diestra y a siniestra, al oriente y al occidente, llenar los mares y sanarlo todo, amén; pero eso es desde adentro para fuera, ponga atención al fluir desde adentro hacia fuera. Gracias hermanos. 


Transcripción: Marlene Alzamora

Para revisión del autor

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