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LA VIUDA Y EL JUEZ INJUSTO

Por Gino Iafrancesco V. - 24 de Marzo, 2012, 23:30, Categoría: General

LA VIUDA Y EL JUEZ INJUSTO Localidad de Teusaquillo (23 de septiembre de 2005) (Gino Iafrancesco V.) La paz del Señor Jesús sea con todos los santos. Continuando con la serie de los misterios del reino de los cielos, en las parábolas del Señor Jesucristo, vamos hoy a una parábola que solamente se encuentra en Lucas, no está en los demás evangelios canónicos, tampoco la recuerda Tomás, sólo está en Lucas, en el capítulo 18. Hace poco en la escuela de la obra cuando se leyó sobre la oración, en el libro “Mensajes para Nuevos Creyentes”, del hermano Watchman Nee, la recordábamos; y hoy vamos a recordarla de nuevo y nos confiamos en las manos y gracia del Espíritu del Señor para que Él nos pueda impulsar, para que el Señor pueda tocarnos y para que lo que Él quería producir cuando dijo esta parábola se produzca más y más en nosotros. Es la parábola de la viuda y el juez injusto; está en Lucas, capítulo 18, entre los versos 1 al 8. Voy a leer inicialmente la parábola toda, con algún pequeño comentario de crítica textual, muy leve; luego, Dios mediante, volvemos sobre nuestros pasos para masticarla un poquito mejor. “También les refirió una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar”, aquí lógicamente que se refiere al Señor Jesús y el traductor lo que estaba tácito lo hizo explícito, sin embargo, el propio Lucas no lo escribió así, no está así en el griego, en el griego está como lo leí: “También les refirió (lógicamente que es Jesús) una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? (esta frase: se tardará en responderles, es una frase en el griego muy difícil, por eso se encuentran muchas traducciones para poder ver que es lo que quiere decir aquí: ¿se tardará en responderles? Y esta fue la manera como lo tradujeron Reina y Valera) Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” ¡Parábola tremenda! sólo la lectura ya nos toca. Quisiera que leyéramos un verso epígrafe en Levítico 19, vamos a mirar allí en el versículo 15, es un verso que tiene que ver con el Señor, lo que dijo Él acá: “No harás injusticia en el juicio, ni favoreciendo al pobre ni complaciendo al grande; con justicia juzgarás a tu prójimo”, o sea que hay que honrar al Señor mismo, a la justicia, no al hombre, ni aunque sea el pobre ni aunque sea el rico; si somos teólogos de la liberación, vamos a querer honrar al pobre y si somos vendidos a la clase alta vamos a querer favorecer al rico, pero las dos cosas son injusticia; la justicia debe representar el sentir del Señor; sin embargo, en la tierra no se da esto que el Señor quiere que se dé, en la tierra si existen jueces injustos, personas que ocupan posiciones en el gobierno, en los poderes, pero que no representan lo que el Estado debe representar, porque el Estado es también una institución de parte de Dios y debe representar el Gobierno de Dios, lo más que pueda en su rama, ya sea legislativa, ejecutiva o judicial; pero hay personas que les gusta ocupar, conseguir, escalar posiciones en el Estado no para servir a Dios. La Palabra dice que el Estado, los magistrados son servidores de Dios, inclusive la Fuerza Pública con sus armas, es servidora de Dios, nuestros soldados son siervos de Dios; los capitanes, los tenientes, los generales, son siervos de Dios, así los llama Romanos; los magistrados ¡cuánto más, están para representar la justicia hasta donde mejor la conozcan! pero como digo, hay personas que no están interesadas en la justicia, sino en posiciones ventajosas, elevadas, para hacer lo que les da la gana, sin tener en cuenta a Dios, como pasa aquí con este juez, que dice el Señor acá en esta parábola; y aquí Lucas explica, desde el principio, por el Espíritu Santo, estas son palabras editoriales inspiradas de Lucas, no del Señor Jesús, que la parábola es sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar; ciertamente que esto tiene una explicación escatológica, pero tiene una aplicación diaria y eso es lo que quiere resaltar el Espíritu Santo para que no la dejemos sólo escatológica, que es orar siempre y no desmayar, ese es el objetivo de la parábola; es una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar. Ya habíamos estudiado otra parábola, la del amigo importuno, por medio de la cual, el Señor Jesús, quería instarnos a estar constantemente molestando a Dios, tocando para que se nos abra, llamando para que se nos responda y aquí en otro contexto que es el contexto que ustedes ven aquí, que venimos estudiando en estos días, aquí vuelve a hablar de esta parábola. “Les refirió una parábola sobre la necesidad de orar siempre”; a veces nosotros oímos sobre la necesidad de orar siempre, pero no oramos siempre, entonces yo quisiera para mí mismo primeramente y luego para ustedes también, detenerme un poco en otros versos que hablan de este orar siempre, ¿para qué? ¿para qué vamos a leer esos versos? Para que nos queden grabados, para que nos gobiernen, para que constantemente seamos impulsados por estos versos a volvernos al Señor constantemente, porque para eso dijo esto: la necesidad de orar siempre, luego dice: y no desmayar, porque uno desmaya. Vamos a ver unos versículos aquí. Vamos por ejemplo a Romanos capítulo 12, donde el Espíritu Santo insiste diciendo en el verso 12: “gozosos en la esperanza;” cuando tenemos esperanza tenemos gozo, “sufridos en la tribulación”, a veces las tribulaciones hay que saberlas llevar, “constantes en la oración”, constantes, constantes, constantes, en la oración, dejémonos clavar ese clavo por el Señor, dejémosle al Espíritu que haga eso con nosotros, “constantes en la oración”. Efesios capítulo 6, versículos 18 y 19, allí también nos dice lo siguiente: “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mi, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio”; este es otro motivo de oración: orando en todo tiempo, con toda oración, o sea que hay varias clases de oración, no todas son iguales y hay que darle lugar a todas, “con toda oración y súplica en el Espíritu”. Esto nos recuerda lo que también Pablo nos decía en Romanos que a veces nosotros no sabemos que es lo que conviene, a veces no sabemos orar, no sabemos que sería lo conveniente, entonces dice que el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, intercediendo por nosotros con gemidos indecibles1; a veces el Espíritu solamente puede expresarse en nosotros a través de un gemido, a veces nuestra oración no puede ser exacta, a veces necesitamos otras lenguas para que el Espíritu trate otros asuntos que sobrepasan nuestro propio entendimiento. Judas empleó esa expresión: Orar en el Espíritu. Vuestra santísima fe2, como refiriéndose a orar en otras lenguas, ese es otro de los propósitos de la oración en lenguas, es poder expresarse con el Señor de una manera más profunda, donde nosotros llegamos hasta un punto, porque nosotros no conocemos todas las cosas y muchas cosas que conocemos son apenas la apariencia de ellas, en cambio el Señor si conoce las cosas reales, de manera que el Espíritu Santo nos puede conducir a orar en relación a las realidades que Él conoce, entonces por eso oramos en el Espíritu, con toda oración y súplica en el Espíritu, o sea que cuando oramos nosotros debemos ponernos delante del Señor y delante de Él poner mucha atención al mover de su Espíritu en nuestro espíritu, porque a veces nuestras oraciones comienzan en el alma y es normal que así comiencen porque somos seres humanos que tenemos alma; recuérdese que en el lugar santo estaba el altar del incienso con el incensario y allí comenzaba la oración, allí se comenzaba a aderezar el incensario, a poner el incienso, pero luego el incensario era trasladado al lugar santísimo; por eso es que en Hebreos coloca el incensario como si fuera del lugar santísimo porque aunque realmente se inicia en el santo, el sacerdote lo introducía al lugar santísimo. Quiere decir que a veces nosotros comenzamos en nosotros mismos, tenemos que disponernos, disciplinarnos, pero ahí delante del velo, delante del Señor, el Espíritu nos traslada de lo natural a lo espiritual para que nuestras oraciones no sean basadas en lo que nosotros pensamos, en lo que nosotros queremos, sino que nosotros le pertenecemos a Él y nos confiamos a la ayuda del Espíritu Santo, para que Él sea el que nos guíe en la oración, para que la oración sea cargada por el Señor. A veces si no hacemos eso, no haríamos algunas oraciones, pero cuando tú dejas que el Espíritu Santo dirija la oración, te sorprendes a veces a qué te dirigió a orar el Señor. A veces tú no te imaginabas algo, a lo cual tú no hubieras ido, si el Espíritu no hubiera tomado la iniciativa; entonces debemos orar siempre en el Espíritu, ¿verdad? Y aquí mencionada unos casos, “velando en ello, o sea, sin desmayar, con toda perseverancia y súplica por todos los santos”, una oración por todos los santos. Perdónenme que les cuente una anécdota personal, no es para que ustedes sepan algo de mi, sino solamente para ilustrar algo. En los días cuando el Señor nos envió de Asunción a Ciudad del Este, todavía no me había dicho nada el Señor, ni a mi, ni a mi esposa, acabábamos de llegar de una gira, llegamos a Asunción a la casa comunitaria, donde vivíamos con algunos hermanos, y al llegar al portón el Espíritu me dijo: -tu tiempo aquí ya terminó-, acababa de llegar de una gira, llegué y todo estaba funcionando bien, había estado ausente como un mes, todo estaba bien, no hacía falta que yo estuviera ahí, pero si Él no me lo decía, yo hubiera seguido, pero Él me dijo: -tu tiempo aquí ya terminó-; entonces esa tarde conversé con mi esposa de disponernos al Señor, para que Él nos dijera hacia donde teníamos que irnos, porque ya nos había dicho que el tiempo ahí ya se acabó, entonces debíamos salir, pero ¿para dónde? ¿cómo? Ya hay que preguntarlo y conversamos esa tarde, ella concordó en disponerse al Señor para lo que fuera que el Señor hiciera; entonces entramos a orar en el cuarto, era el cuarto donde nos reuníamos pero estábamos solos los dos, yo estaba en un rincón y ella estaba en otro rincón. Cuando estábamos orando por el Espíritu, sucedió lo siguiente: orábamos por un lugar, por unos hermanos y el Espíritu utilizaba una lengua, cuando pasábamos a otro lugar y a otros hermanos, el Espíritu utilizaba otra lengua, o sea, orando en otras lenguas y cada vez que cambiábamos de lugar y de personas, el Espíritu usaba una lengua diferente, pero cuando llegamos a un punto que era Ciudad del Este, ahí se detuvo el Espíritu, parece que con más fuerza se detuvo, se detuvo el Espíritu en ese lugar, cuando estábamos allí, yo vi como una especie de campana así transparente que me cubrió y cuando me cubrió todo, me dijo el Señor: -múdate a Ciudad del Este, yo voy delante de ti-. No sé por qué me cubrió, seguramente para evitar algo de los demonios, alguna cosa, me cubrió y después me habló. Pero es curioso, era cuando se estaba intercediendo, cuando se estaba orando, cuando orábamos en nuestro propio idioma, lógicamente oramos lo que nosotros sabemos pero hay cosas que nosotros no sabemos pero que el Señor sabe; entonces cuando oras en el Espíritu, con toda oración en el Espíritu que incluye la oración en lenguas, el Espíritu ora acerca de la realidad que nosotros no conocemos y puede tratar asuntos a los cuales nosotros no tenemos acceso; sin embargo, tenemos participación por el Espíritu cuando oramos en el Espíritu por todos los santos. Muchas veces es allí cuando se reciben las instrucciones del Señor, les contaba esta anécdota solamente para ilustrar esto, yo creo que muchos hermanos han tenido también experiencias, en cualquier momento las pueden compartir. Entonces dice: “por todos los santos; y por mi”, yo también quisiera decir como Pablo, no que me sienta como Pablo, no soy digno ni de pedir, pero yo también quiero que oren. Yo sé que mis hermanos oran por mi, pero les ruego que oren más y les ruego que cuando oren no se guíen por su propia mente, no se guíen por sus propios pensamientos, ustedes pueden pensar que yo soy muy bueno y a lo mejor yo soy muy malo, ¿verdad? Ustedes pueden pensar que estoy por la izquierda y estoy por la derecha, pero el Espíritu Santo sí sabe, entonces oren como les guíe el Espíritu, ¿amén? La oración que les ponga el Espíritu y si es en otras lenguas y el Espíritu los dirige, oren por favor, porque el Espíritu intercede conforme a la voluntad de Dios y conociendo la realidad tal como ella es. Vamos a ver otros versos también en Colosenses capítulo 4 versículo 2, donde dice lo mismo: “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias”; vuelve otra vez el Espíritu a darnos lo mismo; nos lo dijo Pablo por medio de las epístolas a los Romanos, a los Efesios, a los Colosenses, todas estas palabras tienen como base las palabras y prácticas del Señor Jesús. También dice el versículo 3: “orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra”, noten eso, oraciones específicas, que el Señor abra puerta para la Palabra de Dios, “a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso, para que lo manifieste como debo hablar”, entonces hay que estar orando, intercediendo. Permítanme contar otra anécdota, voy a contar algunas, no estaba en mis planes, pero el Espíritu me está diciendo que se las cuente. Una vez vino el hermano Charles Simpson, algunos han oído hablar de él, un siervo de Dios muy conocido en toda la tierra, en todo el mundo, uno de los fieles de avivamiento de renovación del movimiento carismático en Estados Unidos; y él, algunas veces, vino a Colombia y en una ocasión había una reunión de pastores, como de 500, muchos, allá en el norte, en la casa anterior donde se reunía Héctor Pardo; vino y estuvo compartiendo la Palabra allá; yo no conocía al hermano en persona, era la primera vez que veía al hermano, porque yo ya lo conocía por sus escritos y lo apreciaba; y cuando el hermano vino, yo estaba sentado atrás, en los últimos lugares y había cantidad de hermanos, yo estaba escondido entre todos, pero el Señor puso en mi corazón, interceder, orar por el hermano para que el Señor fortaleciera su hombre interior, para que él ministrara la Palabra en el Espíritu; eso nadie lo sabía, sólo lo sabía yo, ni siquiera el que estaba a mi lado, porque uno lo hace es adentro y yo mientras el hermano pasó al frente, incluso antes de empezar a orar, yo empecé a interceder por él, -Señor, fortalece a mi hermano Charles Simpson-, en silencio, no pasaba nada. El hermano ministró la Palabra y tan pronto terminó la reunión y él acabó de predicar, él se bajó del púlpito y se vino directamente a donde yo estaba, en medio de una multitud como de 500 ó 600 personas, atrás, y él se vino directo, pasó por entre todas las personas, se bajó del púlpito y vino y me dijo: -muchas gracias hermano por fortalecerme en el espíritu-, el percibió el fluir del Espíritu fortaleciéndolo y el Espíritu le mostró de donde venía, uno ni se imagina eso, pero el Señor le dio percepción al hermano, terminó y se vino directo por entre todos los pastores a darme las gracias, entonces hermanos, el Señor hace eso. Hay que orar para que con denuedo podamos hablar la Palabra, para que se abran puertas, hay que interceder, porque nosotros en nuestra naturaleza somos nada, somos sólo pecadores agarrados por el Señor del borde del abismo, nos salvó, nos perdona, nos soporta, nos trabaja y necesitamos la oración constante, ¿amén hermanos? No hay mérito absoluto en nosotros, necesitamos la oración de los hermanos en el Espíritu. Vamos también al libro de los Hechos, Hechos 1:14, hablando al inicio de la iglesia, los apóstoles con sus esposas, con los hermanos del Señor Jesús y María, dice: “Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos”, así lo hizo Jesús, así lo enseñó, así lo hicieron ellos desde el inicio y así lo enseñaron. Nosotros debemos dar más lugar a orar juntos, debemos dar más lugar. Yo me alegro porque hay reuniones de damas donde se ora, las reuniones de varones han sido muy intermitentes, las hemos tenido y el Señor ha respondido esas oraciones, ¿amén? Esos eran los versos iniciales digamos, para completar esta parte de orar siempre. Ahora vamos a completar la de “no desmayar” con Gálatas capítulo 6 verso 9, vamos a Gálatas capítulo 6 verso 9, dice: “No nos cansemos, pues, de hacer bien”; o sea que hay la tendencia de uno cansarse, ¿verdad? Entonces “no desmayar” es no cansarse, “porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”, o sea que si desmayamos no terminamos de sembrar o de pedir y no vamos a cosechar. Para cosechar hay que insistir y sembrar, esta siembra en este caso es la oración. Ahora vamos a leer otros versos para ilustrar el segundo verso. Hemos visto los versos que nos ayudan a entender el primero, versos conexiones. Vamos ahora al 2, donde dice: “diciendo: (ahora es Jesús), Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre”. Ya comencé con esa diatriba, hay gente que quiere ocupar posiciones en el Estado sólo para su propio provecho, para poder mandar, pero no les importa la justicia, les importa el poder, el dinero, el prestigio. Salmos capítulo 36, versículo 1, nos dice algo importante, allí dice: “La iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos”, o sea, cuando la persona es impía y es inicua, es inicua porque no conoce a Dios, por lo tanto no teme a Dios, es una persona que está totalmente en oscuridad, una persona sin ninguna sensibilidad espiritual, personas que sólo se importan en sí mismos y aprovecharon su posición sólo para sí mismos. “No hay temor de Dios” y eso es lo que pasa aquí con este juez. Un juez que ni temía a Dios ni respetaba a hombre. Romanos 3:18 también nos ilustra este caso. Ustedes saben que Romanos nos habla de la teología natural y Romanos 3:18 nos dice: “No hay temor de Dios delante de sus ojos”, es lo último que se dice en toda esa larga fila que se habla de los impíos: “No hay justo, ni aún uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron”3, etc. etc. y llega al 18: “No hay temor de Dios delante de sus ojos” o sea que lo que la ley dice lo dice a los que están bajo la ley4. Cuando la persona no tiene en cuenta a Dios queda suelto para hacer cualquier barbaridad, cualquier locura como lo dice también Romanos en el capítulo 1, miren lo que dice el verso 28 y desde el 26: “Por esto”, es decir, por no tener en cuenta a Dios, por cambiar la gloria de Dios por el culto a las criaturas, dice: “Dios los entregó a pasiones vergonzosas”; o sea la degeneración y la depravación entra cuando la persona pierde ese punto de referencia que es el Señor, ahí cualquier cosa se vuelve válida, la persona pierde la sensibilidad. Cuando no tiene en cuenta a Dios se vuelve una locura, una locura que va contra sí mismo porque dice ahí: “los entregó a pasiones vergonzosas; pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza”, ahí empieza la depravación, la degeneración, “y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios,” tan pronto se pierde ese punto de referencia, “no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada”, todo lo entienden mal, lo entienden al revés, ahora consideran descaradamente que lo normal son los matrimonios gays, etc. todas esas cosas, “una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de” un montón de cosas, y dice el 32: “quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican”. Tan pronto se desconecta uno de Dios queda abandonado a su propia locura, a los demonios locos que le hacen hacer cualquier cosa, cada vez inventan cosas más depravadas, más locas y terminan es atormentándose, destruyéndose a sí mismos y a los que caen en sus manos. No hay temor de Dios en el impío, el que no tiene en cuenta a Dios hace cualquier cosa, ¡y pensar que gente de esta clase está en poderes del Estado! Imagínense, cuando estuve en Chile, la primera vez en mi vida, pasé por un orfanato donde había un montón de niños huérfanos, sin padre y sin madre y el encargado del orfanato era un homosexual, él era el encargado del orfanato y tenía una cantidad de niños huérfanos a su disposición, ¡terrible! Y había conseguido ese puesto con el Estado, ¿qué les parece? ¡Terrible!, ¿verdad hermanos? “La iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos”5. Ahora pasemos a lo siguiente, dice allí en el verso 3: “Había también en aquella ciudad”, en aquella polis, hay a veces el gobierno que es dispuesto por Dios, que lo recibieron de Dios, pero lo vendieron al diablo, ¿verdad? Pero el Señor también tiene una viuda. Algunos interpretan alegóricamente que esta viuda puede ser el pueblo del Señor, porque el Señor se fue y ahora estamos es por fe, no por vista; como el Señor hablaba que Él es el esposo y que la iglesia es la esposa, pero dice que un día el esposo no estaría, es como si se hubiera ido, es como si la iglesia fuera esta viuda, está a veces el Estado en manos de corruptos, pero hay una viuda, hay una viuda que está siendo víctima de injusticia, seguramente le han robado lo que le pertenece, sus derechos no han sido reconocidos. “una viuda, la cual venía a él, diciendo: hazme justicia de mi adversario”. Hermanos, la palabra del Señor habla mucho de las viudas. Hay muchos versos de las viudas que no tendríamos tiempo de ver todos, pero miremos dos o tres, que conste toda palabra por dos o tres testigos. Vamos a Éxodo capítulo 22, donde está la primera mención de las viudas, capítulo 22 versículo 22 y el siguiente 23, dice el Señor: “A ninguna viuda ni huérfano afligiréis. Porque si tú llegas a afligirles, y ellos clamaren a mi, ciertamente oiré yo su clamor; y mi furor se encenderá, y os mataré a espada, y vuestras mujeres serán viudas, y huérfanos vuestros hijos”, o sea, el Señor es serio; si se aflige a una viuda o un huérfano, el Señor dice: -ahora también los tuyos van a ser huérfanos y viuda-, delicado, ¿verdad hermanos? Miremos otro verso, Deuteronomio capítulo 10, vamos allí al versículo 18, leámoslo desde el 17: “Porque Yahveh vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas, ni toma cohecho; que hace justicia al huérfano y a la viuda; que ama también al extranjero dándole pan y vestido”. En el verso del Éxodo que habíamos leído, un verso anterior decía que nos acordemos que también vosotros (decía a Israel) vosotros fuisteis extranjero, conocéis el alma del extranjero6 y hay que tratar bien al extranjero ¿verdad? Un tercero, está en el Salmo 68 versículo 5, tres testigos que muestran la preocupación sincera de Dios por las viudas, dice de Dios, lo siguiente: “Padre de huérfanos y defensor de viudas es Dios en su santa morada. Dios hace habitar en familia a los desamparados”; o sea que los que están desamparados, Dios quiere que estén en comunidad, no estén solos, sueltos, “saca a los cautivos a prosperidad; mas los rebeldes habitan en tierra seca”. Dios padre de huérfanos y defensor de viudas, por eso en el Nuevo Testamento hay muchos versos que hablan de las viudas. Santiago dice que la religión pura y sin mancha es visitar a las viudas, los huérfanos en sus tribulaciones7 y también la iglesia por orden de Pablo, por el Espíritu Santo tiene que tener un fondo para las viudas. Dice que las viudas que en verdad son viudas8, es decir que no tienen ya más familia que las cuiden, ni hijos que las cuiden, deben estar en una lista de la iglesia, si cumplen los requisitos que dice allí Pablo y la iglesia debe ayudar a estas viudas y estas viudas deben servir al Señor dentro de la comunión de la iglesia, o sea que las viudas deben ser atendidas porque Dios cuida a las viudas. Aquí nosotros tenemos una ofrenda para los santos pobres, obviamente que de ahí tiene que ir para las viudas y los diáconos deben estar pendientes para que se cumpla. Dice que las viudas que tienen hijos, porque murió el esposo, pero hay hijos entonces ellos deben honrar a sus padres. Pero a veces sucede, como dicen los holandeses, que es más fácil para un padre pobre mantener diez hijos que para diez hijos ricos mantener a su padre, eso dicen los holandeses; a veces un padre pobre puede mantener diez hijos, pero luego esos hijos ricos no se acuerdan que pueden juntos ayudar a su padre. La Biblia dice que hay que honrar a los padres; que si hay viudas que tienen familia, esa familia aprenda primero a cuidar esa viuda, para que las que son en verdad viuda que quedaron totalmente desamparadas, sean protegidas por la iglesia para que haya lo suficiente. Entonces esa frase: que haya lo suficiente para las viudas, quiere decir que nosotros como iglesia tenemos que alimentar ese fondo, que cada domingo nos acordemos que ese fondo es para ayudar a los necesitados, lógicamente empezando por las viudas, los huérfanos, los pobres, los que tienen algún accidente o alguna cosa, todos estos versos hay que decirlos ahora porque se nos pasa la palabra “viuda” y no aprovechamos el momento de efervescencia y calor, ¿cuándo los vamos a recordar? es el momento de recordarlo. ¡Ay Señor Jesús! “Una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo”, ese es el juez injusto. El Señor está haciendo contraste para animar nuestra fe, fíjense ese perverso está ahí, en ese puesto, haciéndose pasar por autoridad y por representante de la ley y de la justicia. Dice: “después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre,” es decir, él sabía lo que él era, “sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agobie la paciencia”, o sea, un perverso de éstos hizo justicia solamente para no tener molestia, para que no lo molesten más, entonces solucionó el caso de la viuda. Verso 6: “Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto”, o sea si el mismo perverso juez fue capaz de hacer justicia para que no lo molesten, ¿Dios no hará justicia? Entonces hermanos, aquí llegamos a esto: “¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos?,” y allí aparece esa palabra “escogidos”. Entre las preguntas que hacían los jóvenes, algunos tenían preocupación por esa palabra “escogidos”, como si Dios fuera injusto cuando escoge y se preocupan de que Dios tenga escogidos, pero Dios es eternamente justo, de manera que cuando Dios escoge es justo y misericordioso; las veces que aparece la palabra “escogidos” en la Biblia como electos o predestinados, aparece junto con la palabra “presciencia” o conocimiento anticipado, “a los que antes conoció, a éstos predestinó”9, los predestinó después de conocerlos, es decir, personas que recibirían de Su gracia, y darían fruto de la gracia y habría personas que resistirían la gracia y que harían afrenta al Espíritu de gracia. No fue acaso Esaú el que por sí mismo vendió la primogenitura10, diciendo: que es esto para mí, esas cosas invisibles, así medio místicas, religiosas, las lentejas, esas sí saben rico; para la gente lo que es material, lo que se ponga, lo que se siente, el billete, la pistola, eso como que para ellos es la realidad, ¿verdad? Pero primogenitura, dice que menospreció la primogenitura y después ya aunque lloró por ella, ya la había vendido, ya no la tenía; entonces eso sucede, personas que no valoran las cosas espirituales, ya Dios sabía que Esaú iba a hacer esto. Entonces dice Dios: A Jacob amé y a Esaú aborrecí11, ¿por qué? porque Dios sabía lo que cada uno haría. En otro lugar de los profetas, dice: a mis ojos fuiste honorable y yo te amé12, así dice Dios de Jacob: A mis ojos fuiste honorable, él era tan humano y tan débil como Esaú, pero él quería al Señor a pesar de que él fuera humano y débil y dice Dios: A mis ojos fuiste honorable, él valoró. El Señor cuando le preguntaban: ¿por qué es que te vas a manifestar a nosotros y por qué al mundo no te vas a manifestar?, él les dijo: -El que me ama, guarda mi palabra13, o sea, si me amas, pones atención a lo que yo digo, pero el que no me ama, no guarda mis palabras, no le importa, no pone atención, entonces por eso el Señor da esa explicación por qué Él, no se manifestará al mundo, porque Judas Tadeo, su propio hermano dijo: ¿Señor, como es que te vas a manifestar sólo a nosotros y no al mundo?14, ¿Por qué a los escogidos y no a todos? Y el Señor explica la razón y si tú ves las dos caras de la moneda de los predestinados, dice en Romanos así, vamos a verlo mejor para no confiarme en mi memoria. Vamos a Romanos al capítulo 8 versículo 28, un pasaje bien conocido: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. Entonces noten las dos caras de la moneda, por esta cara dice: los que aman a Dios; por la otra cara dice: los que conforme a su propósito son llamados, o sea que los que son llamados conforme al propósito, son los que aman a Dios. ¿Por qué no te manifestarás al mundo? porque no me aman, ellos no quieren saber nada de mí, entonces para que les voy a hablar, ellos quieren seguir sin mí, los dejo. A los que aman a Dios, todas las cosas, no dice sólo las buenas, las agradables, todas las cosas, aún las más difíciles, si amas a Dios, te ayudan a bien; lo más difícil, si amas a Dios, se va a convertir en un bien; Dios lo va a usar a la postre para un bien, pero ¿qué es lo que hace la diferencia? Que ames a Dios. Ahora, Dios no tiene que esperar para saber de los que hizo, si le amarían o no, porque El es omnisciente, El nunca va a aprender nada nuevo, entonces dice: “a los que antes conoció, también los predestinó. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó15”. Por eso también Pedro dice: escogidos según la presciencia de Dios16, Dios cuando escoge lo hace conforme a su naturaleza, lo hace con justicia y con soberanía, Dios es soberano pero ejerce su soberanía según su carácter; su carácter es justo, cómo, decía Abraham a Dios, ¿cómo vas a hacer perecer al justo y al impío juntos, el Juez de toda la tierra no ha de hacer lo que es justo?17 Dios siempre es justo y no hace acepción de personas, que Dios escoja y predestine, no quiere decir que sea injusto porque El escoge, porque El conoce y dice que los llamados conforme a su propósito son los que le aman y si alguien ama a Dios, todas las cosas, no hay cosa que no le vaya a servir de algo, aunque en cierto momento pueda ser dolorosa, pueda ser desagradable; sin embargo, si aman a Dios por sobre todas las cosas, al fin, a la postre, todas las cosas le ayudarán a bien, a que el propósito con el cual Dios escogió, se cumpla; aún las pruebas que cada cual tiene que pasar. Dice la Palabra que Dios no nos dejará ser probados más de lo que podamos resistir, sino que dará juntamente con la tentación, la salida18. Pero ¿por qué la permite? ¿Por qué Dios nos prueba? Porque dice Dios: para que seáis probados, os traje por esos caminos, os hice pasar por esto y por esto, para que seáis probados, porque es en la prueba donde nosotros en verdad mostramos si amamos o no a Dios. Si amamos a Dios podremos pasar la prueba y salir aprobados, pero si no amamos a Dios, a lo mejor después de la prueba salimos reprobados; podemos salir aprobados o reprobados de la prueba, Dios permitió la prueba pero dice para que es la prueba, lo dice en Deuteronomio19, para ver si amáis a Yahveh vuestro Dios de todo corazón, para eso somos probados, para ver si de verdad amamos a Dios sobre todas las cosas. Entonces esta palabra, sus escogidos es bíblica, ¿cómo vamos a escaparnos de que Dios tenga escogidos? Pero Dios es justo cuando tiene escogidos y también hay réprobos; es porque Dios conoce, no es que dice que Él escogió arbitrariamente, ¡no!, a los que antes conoció, a éstos predestinó, escogidos según la presciencia de Dios. Volvamos a Lucas capítulo 18 versículo 7: “Y acaso no hará justicia a sus escogidos”, ahora ¿qué hacen los escogidos? A ellos les hacen injusticia porque tenemos todo en contra, menos la gracia de Dios, nosotros mismos en nuestra debilidad de nuestra carne, tenemos nuestra carne en contra, tenemos el mundo en contra, tenemos el diablo en contra, los demonios en contra, pero tenemos la gracia de Dios y la gracia basta. Bástate mi gracia porque mi poder se perfecciona en tu debilidad,20 o sea, cuando somos débiles, debemos decir: Señor, soy tan débil que si Tú no me sostienes desfallezco; “mi poder se perfecciona en tu debilidad”, o sea que nuestra debilidad es una ocasión para la manifestación del poder del Señor. El Señor no quita la debilidad, sino que enfrenta la debilidad con Su gracia, Su gracia es suficiente para enfrentar cualquier debilidad. Gracias al Señor y honra a Él porque ninguno es fuerte, todos somos débiles y por eso dice: “¿no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche?” constantemente la Biblia habla de esto, ¿verdad? “¿Se tardará en responderles?”, esa fue la traducción aquí de una frase rara que está en el griego. He leído muchas traducciones y todos los comentaristas más serios, reconocen la dificultad del pasaje en griego y algunos la traducen de otra manera, algunos dan a entender que esta longanimidad de Dios no es solamente con los escogidos, sino con los que están haciendo injusticia con los escogidos, porque Dios no quiere que ninguno perezca, porque realmente cuando hablamos de escogidos, no hay que pensar que Dios quiere que alguno se pierda, ¡no! Dios no quiere que ninguno perezca y Dios quiere sincera y verdaderamente que todos sean salvos y que todos vengan al pleno conocimiento de la verdad21, pero si Dios quiere, ¿por qué gente no se salva? Porque ellos no quieren, porque es que la salvación es el mismo Señor y si no aman al Señor, no aman su propia salvación ¿ven? Entonces Dios quiere unir a su pueblo. -Cuantas veces yo quise juntar a mis hijos, pero tú no quisiste, yo quise pero tú no quisiste22-; Dios es soberano pero Él no tiene que ejercer su soberanía como si fuéramos títeres, Él hizo que fuéramos personas que nos hacemos responsables de nuestro destino. Claro que necesitamos su gracia para llegar al destino pero también necesitamos recibir esa gracia, vivirla con responsabilidad. Nadie estará en el infierno porque le faltó gracia. Porque la Palabra dice, Pablo a Tito: La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres23. También dice: dando fe a todos, resucitando a Cristo de entre los muertos24, entonces algunos resisten la gracia, resisten la gracia, no es que estén predestinados a condenación y por eso Dios no les da gracia y se tienen que ir al infierno, algunos interpretan así, ultracalvinistamente estas cosas, no es así, Dios no quiere que ninguno perezca, hay millones que han perecido, aunque Dios no quiere. Ustedes recuerdan el caso cuando estos hermanos que tuvieron esa experiencia de bajar al hades, veían a aquella gente clamando y lo que la compasión del Señor hacía, que hasta la hermana sentía que la sangre del Señor volvía a fluir, el Señor ya había derramado su sangre por ellos, el Señor ya hizo todo lo que había que hacer, y Él seguía con esa compasión, derramó su sangre y ellos despreciaron esa sangre, ellos no creyeron, ellos no lo recibieron. Id y predicad el evangelio a toda criatura25, así es que este asunto de escogidos no es que Dios sea injusto, el Dios que escoge es justo, es bueno y quiere que todos se salven, no quiere la muerte del impío, sino que se convierta y viva y Dios quiere que todos sean salvos. Si alguno se pierde y no se salva no es porque Dios no quiera, sino porque ellos no quieren. El precio fue pagado, el Señor murió por todo el mundo, no sólo por los escogidos, claro que Él sabía que a la postre sólo los escogidos iban a aprovechar, pero dice Juan en su 1ª epístola en el capítulo 2, que Él murió por nuestros pecados “y es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por lo nuestros, sino por los de todo el mundo; su muerte es suficiente para salvar a cada hombre. ¿Por qué hay tantos millones perdidos? Porque ellos rechazaron, despreciaron, menospreciaron, hicieron afrenta a la gracia y Dios no tenía que esperar para saber, Él lo sabía como Dios omnisciente que es, desde la eternidad Él sabía todo. Amén. Termina diciendo: “Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” Y por esa última frase algunos han interpretado también esta parábola en el sentido escatológico, no sólo que Él nos hará justicia cada vez que le pidamos que nos haga justicia, como en el quinto sello, aquellas almas bajo el altar: Señor, ¿hasta cuando no juzgas y vengas nuestra sangre de los que moran en la tierra?26 Y se les dieron vestiduras blancas y se les dijo que descansaran, que esperasen un momento que se completara el número de los que fueran muertos como ellos y entonces vienen las copas de la ira; de hecho las copas de la ira es una respuesta a esa oración de los santos por justicia, para que su testimonio sea vindicado por Dios, que ellos no estaban mintiendo cuando hablaron de Dios; si Dios no los vindica es como si no respaldara la verdad, pero ocurre que Él espera, porque Él es longánime, no queriendo que ninguno perezca y colocó un colmo altísimo, pero cuando ese colmo se llene, el juicio llega. Entonces El dice: “Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” La palabra “fe” tiene dos connotaciones en las Escrituras; la connotación del misterio de la fe o el contenido de la verdad; también en el sentido subjetivo que es el acto de creer como creyó la viuda; la viuda insistió, insistió e insistió, entonces el Señor espera que algunos tengan esa fe y Él pregunta: “cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe?” y aquí no aparece el artículo, pero en el griego sí aparece el artículo, esta clase de fe, esta fe que manifestó la viuda de insistir hasta obtener respuesta; lo que el Señor quiere es que insistamos, creyendo que Él responderá ahora y terminará de solucionar todo cuando Él venga; ya muchas cosas las soluciona ahora, ya nos hace justicia en muchas cosas ahora, pero la justicia definitiva la realizará cuando Él venga, pero cuando Él venga, “¿hallará fe en la tierra?” Quiere decir que los que creen, seremos pocos, espero que estemos dentro de los que creemos; de hecho sí dice que habrá los que creen porque uno será tomado y otro será dejado, ¿verdad? Si habrá los que lo recibirán ¿verdad? Y si habrán, sólo que no serán muchos porque esta pregunta muestra que es una minoría. “¿hallará fe en la tierra?”, aquí no dijo que no, pero con esa pregunta nos muestra que son pocos. Hermanos, son las ocho y media, ¿qué tal si oramos diez minutos? Oremos, ya que prediqué tanto, hubiera predicado diez minutos y orado una hora, pero por lo menos oremos diez minutos. Oremos que el Señor nos haga justicia, oremos que Satanás en sus planes de estorbarnos, el Señor se los estorbe, que podamos seguir adelante colaborando con el Señor. Oremos unos por otros. Oremos por todo. Transcripción: Hermana Marlene Alzamora Revisión: Piedad Gutiérrez Durán del comité de revisión para revisión final del autor. 1 Ro 8:26 2 Jud.20 3 Ro 3:10-17 4 Ro 3:19 5 Sal. 36:1 6 Ex 22:21 7 Stg 1:27 8 1 Ti 5:3-5 9 Ro. 8:29 10 Gn. 25:32 11 Mal. 1:2,3 12 Is. 43:4 13 Jn. 14:,23 14 Jn. 14:22 15 Ro. 8:29,30 16 1P 1:2 17 Gn. 18:23,25 18 1 Co. 10:13 19 Dt. 8:2 20 2 Co. 12:9 21 1Ti 2:4, 2 Pedro 3:9 2222 Mt 23;37, Lc.13:34 23 Tit. 2:11 24 Hch 17:31 25 Mr. 16:15 26 Ap. 6:9,10

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