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LOS CONVIDADOS

Por Gino Iafrancesco V. - 24 de Marzo, 2012, 23:15, Categoría: General

LOS CONVIDADOS Localidad de Teusaquillo (10 de junio de 2005) (Gino Iafrancesco V.) Nuestro Dios y Padre, en el precioso nombre del Señor Jesús, nos inclinamos a tus pies y en Ti esperamos. En Ti esperamos la gracia, el Espíritu y el oportuno socorro. No estamos delante de Ti por merecerlo Señor, más bien porque Tú eres fiel a tu propio Hijo, a Ti mismo y a nosotros. Perdona nuestros pecados por la preciosa sangre del Señor Jesús, límpianos, concédenos estar sinceramente a tus pies, ten compasión de nosotros en tu infinita bondad Señor y derrama tu Espíritu sobre la sangre de tu Hijo bajo la cual nos cobijamos, que Tú puedas hablarnos una vez más, no te canses Tú de hablarnos y que nosotros te queramos escuchar y obedecer siempre, ten piedad de nosotros. En el nombre del Señor Jesús. Amén. Hermanos, en la noche de hoy estaremos considerando otra u otras de las parábolas del Señor Jesús, relativas a los misterios del reino de los cielos, y la razón por la cual dije otra u otras, es porque la parábola o las parábolas que vamos a considerar hoy, puede ser una sola o pueden ser dos muy parecidas, de manera que algunos de los siervos del Señor, la consideran una misma parábola vista desde dos ángulos: desde el ángulo de Lucas y desde el ángulo de Mateo, y otros las consideran dos parábolas diferentes; pero son tan parecidas las dos que es probable que sea una, pero no podemos ser excesivamente dogmáticos, ni decir que necesariamente es una sola contada de dos maneras o son dos tan parecidas que parecen una; de manera que dejamos esa cuestión abierta, no vamos a decir que es una ni que son dos; puede ser una, pueden ser dos, de todas maneras siendo una o siendo dos, el fondo y la lección sí es una misma, la lección espiritual que podemos aprender de ésta o estas parábolas, es una misma; por lo tanto, puesto que la lección es una misma, hice, como acostumbro hacer, la integración de las dos, teniendo el cuidado de decir, que en esta ocasión no estoy seguro porque no sé si realmente fueron dos o una parábola, o la misma parábola dicha en dos situaciones, pero realizo la integración por causa de la lección. Entonces, esa o esas parábolas se pueden encontrar en el evangelio de Lucas en el capítulo 14 y en el evangelio de Mateo en el capítulo 22. Ustedes, mientras yo leo la integración, pueden ir evaluándolas a la luz de los dos testigos: Mateo y Lucas. La de Mateo comienza desde el versículo 1 y va hasta el versículo 14 del capítulo 22 y en Lucas comienza en el capítulo 14 desde el versículo 15 hasta el versículo 24. De esta parábola también el llamado evangelio de Tomás, tiene noticias; de manera que como ya ustedes tienen las versiones separadas de Mateo y de Lucas, voy a leer la integración y luego voy a leerles los datos que aparecen en el Logión 64 del llamado evangelio de Tomás, en donde también se hace alusión a esta parábola. Voy a leer la integración. Leo despacio para que ustedes vayan evaluándola, siguiendo tanto a Mateo como a Lucas, lo leemos en la confianza del Señor, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Primero voy a leer y después vamos a comentar. “Oyendo esto”, que se refería a la parábola anterior en Lucas 14 que habíamos estudiado la vez pasada, a la parábola de los asientos reservados y el ágape, en la cual, el Señor presenta los dos lados, el lado dirigido a los que son invitados y el lado dirigido a los que invitan, una parábola muy equilibrada, los asientos reservados y los ágapes, después de escuchar esto, en esa misma ocasión. “Oyendo esto uno de los que estaban sentados con Él a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios. Entonces respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre rey que hizo fiesta de bodas a su hijo, una gran cena, y convidó a muchos. Y a la hora de la cena envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas y a decir: Venid, que ya todo está preparado; mas éstos no quisieron venir. Y todos a una comenzaron a excusarse. Volvió a enviar a otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: he aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto, venid a las bodas. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses. Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses. Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir. Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios; y otros, tomando a los siervos los afrentaron y los mataron. Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces al oírlo el rey se enojó. Entonces enojado el padre de familia, enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad. Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos. Entrad por las plazas y las calles de la ciudad y traed aquí a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos. Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar. Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena. Id, pues, a las salidas de los caminos y llamad a las bodas a cuantos halléis. Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos, y las bodas fueron llenas de convidados. Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Porque muchos son llamados, y pocos escogidos”. Antes de entrar en el comentario, para que también nos sirva, voy a leerles ahora el Logión 64 del llamado evangelio de Tomás para que ustedes vean de que manera recordó también Tomás esta parábola: “Jesús dijo: Un hombre tenía invitados y tras preparar la cena, envió a sus siervos para convidar a los comensales. Fue al primero y le dijo: Mi señor te convida, respondió: Me deben dinero unos mercaderes que vendrán esta tarde y a los cuales debo darles instrucciones, me excuso de la cena. Fue a otro y le dijo: Mi señor te convida, respondió: He comprado una casa y debo estar allí por este día, y no estaré disponible. Fue a otro y le dijo: MI señor te convida, respondió: mi amigo se casa y debo prepararle banquete, me excuso de la cena. Fue a otro y le dijo: Mi señor te convida, respondió: he comprado un alquer y voy por la renta, no podré ir, me excuso. Volvió el siervo y dijo a su señor: los convidados a la cena se han excusado. El señor dijo a su siervo: ve fuera a los caminos y a quienes encuentres, convídalos a la cena; los comerciantes y mercaderes no entrarán a las moradas de mi Padre”. Así lo recuerda Tomás en el Logión 64, de todas maneras fueron palabras con el mismo fondo. Ya sea que hagamos la exégesis separadamente de Mateo y separadamente de Lucas, vamos a encontrar de todas maneras un mismo fondo, una misma visión, así que si ustedes me permiten, vamos a hacer la exégesis de la integración de las dos, porque parece que es una misma lección la que quería decir el Señor, ya sea en una o en varias ocasiones; cada uno la estará recordando con unas palabras, otros algún aspecto u otro, ya sea que se haya dicho en una ocasión o se haya dicho en varias, porque sucede que un mismo mensaje se comparte en varios lugares y a veces, aunque se comparte en un mismo lugar, los testigos recuerdan cada uno el fondo con sus propias palabras o con las palabras que cada uno recuerda. Entonces me permití hacer la integración por causa de la unidad de la lección. Entonces, ahora sí vamos a ir paso a paso comentando esto. “Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, (cuando el Señor había dicho la parábola anterior, de los asientos reservados y del ágape) le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios”. Esta expresión era ya una expresión común en la época del Señor Jesús, incluso un poquito antes de la época de Él, porque ya los rabinos habían hablado también de que en el reino, ellos se sentarían con Abraham, con Isaac y de hecho ustedes recuerdan otros pasajes donde el Señor Jesús habla también de sentarse a la mesa con Abraham, con Isaac, con Jacob, con los profetas y que vendrían muchos del norte, del sur, del oriente, del occidente y se sentarían a cenar con los siervos de Dios, junto con el Señor y muchos de los llamados hijos del reino, aquellos a quienes conociendo Israel, se les había prometido el reino, estarían excluidos por causa de no haber recibido al Mesías, al Señor Jesús. Entonces, ese motivo de sentarse a la mesa en el reino es un motivo que viene ya desde la antigüedad, y que el Señor Jesús lo aprobó y lo usó y aquí este hombre es el que dice: “Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios”, pero entonces Jesús que conocía la verdadera idiosincrasia de las personas, la verdadera indisposición, la idolatría o amor por otras cosas más que por el Señor y las cosas del Señor, entonces, Él, introdujo esta parábola; ya sea la del rey que hace fiesta a su hijo de bodas, o la de este padre de familia que hace una cena, pero que de todas maneras están convidando a esta fiesta y todos se excusan. “Entonces respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo: (o sea que esto es una parábola), el reino de los cielos es semejante a un hombre (dice Lucas) a un rey (dice Mateo, entonces puede ser un hombre rey), que hizo fiesta de bodas a su hijo”, yo pienso que es una de las frases más profundas dicha de la manera más simple, es sencillísima esta frase: “un rey que quiso hacer fiesta de bodas a su hijo”; ahí en el querer del rey se revela el propósito eterno de Dios, ese rey representa al mismo Señor y lo que El quiso hacer, representa el propósito eterno de Dios, Dios todo lo hace para su Hijo, dice que todas las cosas son en Él, por Él y para Él, o sea que el heredero de todas las cosas es el Hijo. De hecho, antes de crear, solamente existía el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo y cuando Dios creó, dice la Palabra que creó para el Hijo, que creó con el Hijo, y que creó en el Hijo, así lo dice por ejemplo, Hebreos 1:3 ¿verdad? O sea que todo existe para el Hijo, y como el Hijo estaba figurado en Adán, porque dice Romanos 5 que Adán es figura del que había de venir y el que había de venir es el Hijo, quiere decir, que cuando leemos en Génesis, que Dios dijo: “No es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda idónea”1 no estaba hablando solamente de matrimonios naturales, aunque claro que sí, hablaba también de los matrimonios naturales, pero sabiendo que los matrimonios naturales son figura del matrimonio místico celestial, el que Dios quería hacer a su Hijo. Cuando Dios dijo de Adán: “No es bueno que el hombre esté solo”, sabiendo Dios que Adán figuraba a Cristo, está diciendo: le haré bodas a mi Hijo, quiero que mi Hijo unigénito, sea el primogénito entre muchos hermanos y ese resto de la familia que va a ser el compañero o la compañera de mi Hijo va a ser como su esposa, o sea que el objetivo de Dios es hacerle bodas a su Hijo, y el motivo de las bodas está en muchas partes en la Biblia, desde el Génesis hasta Apocalipsis. Yo pienso que todos recordamos aquel pasaje de Apocalipsis 19, donde dice: “Bienaventurados los convidados a la cena de las bodas del Cordero”2, y ahí se juntan los dos motivos: el de Mateo y el de Lucas, la cena de las bodas; uno habla de bodas, otro habla de cena y Apocalipsis habla de la cena de las bodas, realmente el motivo de las bodas y de la cena es uno solo, espiritualmente hablando, en el plan de Dios. “El reino de los cielos es semejante a un hombre rey que hizo fiesta de bodas a su hijo; una gran cena y convidó a muchos”, es decir, a todas aquellas criaturas a quienes les haya llegado el evangelio de Dios, y quiero llamarles la atención, puesto que aquí aparecen, cuando lo lees con cuidado, varios niveles de invitación; como en el oriente eso era una costumbre normal, las personas, por cierta dignidad y para comprobar si era verdad que querían que estuvieran presentes, esperaban que se les repitiera el convite; entonces, vemos que aquí convidó primero a muchos, con tiempo anterior. Mi hijo se va a casar, quiero que esté en la boda de mi hijo; pero también cuando llegó la hora de bodas, se envió a los siervos para confirmar la invitación; parece que las personas esperaban que la segunda invitación realmente confirmara la primera, porque a veces alguien podía decir por cortesía, -te invito-, pero si no le confirmaba, era solamente por cumplir, pero no era realmente en serio; los orientales tenían como ese sentido de la dignidad y esperaban esa segunda invitación. Entonces, aquí aparece la primera invitación, ¿ven? “convidó a muchos”, ya lo dice el pasaje. “Y a la hora de la cena”, o sea, fue a llamar a los convidados, ya habían sido convidados y luego volvieron a ser llamados, vemos que aquí aparecen varias llamadas. Primero, la primera invitación; luego la invitación de los primeros siervos; luego volvió a enviar otros siervos con explicaciones mayores y mostrándoles como ya todo estaba listo, ¿verdad? Y entonces volvió a mandar a llamar a los de afuera; y como todavía sobraba lugar, volvió a enviar para que le llenen la casa. Observen que este convite tuvo varios niveles. El primer nivel aparece al inicio “convidó a muchos”. Ahora viene la segunda invitación. Cuando ustedes siguen el Cantar de los Cantares, ven que también varias veces el amado le dice a la amada: Amada mía, ven3, no es una sola vez que la llama, sino varias veces, “ven, ven”. Hagan ustedes por sí mismos, una lectura del Cantar de los Cantares y tomen nota de cuantas veces ella es convidada por él, ¿verdad? Entonces, aquí quiere decir que Israel estaba siendo convidado, porque el Señor está hablando en un contexto en todo el capítulo; si lo leemos completo, tanto en Mateo como en Lucas, el Señor está hablando en el contexto de los fariseos, de personas religiosas, personas que esperaban que viniera el Mesías y que interpretaban el Cantar de los Cantares como el amor de Dios por Israel, ¿ven? entonces este primer convite es para los Israelitas, el Señor había dicho: “Id primero a las ovejas perdidas de la casa de Israel”4. “Y a la hora de la cena envió a su siervo a llamar a los convidados (ya habían sido convidados) y a decir: Venid, que ya todo está preparado”, como dijo el mismo Juan el Bautista: “el que tiene la esposa, es el esposo, el amigo del esposo está a su lado y se alegra”5, pero el amigo no es el que se casa. Juan el Bautista presentó a Jesús como el Cordero de Dios y como el esposo, es decir, ya había comenzado ese noviazgo, en ese mismo momento. “Venid, que ya todo está preparado, mas éstos, no quisieron venir. Y todos a una comenzaron a excusarse”, o sea que lo que Lucas y Tomás dicen de manera desglosada, Mateo lo resume en una sola frase que es ésta: “no quisieron venir y todos a una comenzaron a excusarse”. Luego empieza a Lucas a explicar los diferentes tipos de excusa y si ustedes comparan las de Lucas con las de Tomás nos damos cuenta que el Señor ilustró con muchas clases de excusas y Mateo solamente las resumió, Lucas las desglosó en tres niveles y Tomás en cuatro, y no son iguales las de Lucas y las de Tomás. El Señor estuvo ilustrando una producción de excusas que nosotros, que somos convidados, solemos tener, el Señor está retratando nuestra mala voluntad y es bueno hacer caso de todas las clases de excusas para ver en cual de esas somos pillados, para que podamos arrepentirnos ¿verdad? Dice Mateo: “Volvió a enviar otros siervos”, es como si los primeros siervos hubieran sido Juan el Bautista, el mismo Señor Jesús llamando a las bodas y los apóstoles de la primera generación; pero luego vienen los demás apóstoles y demás evangelistas, pastores y maestros edificadores del cuerpo de Cristo, trasladándolo de la primera generación a todas las generaciones. “Volvió a enviar otros siervos”, primero fueron doce, después setenta, después todos los que ha enviado, porque el Señor ha estado enviando siervos, “diciendo: decid a los convidados”, es decir, evangelicen, porque eso es lo que representa esto, “He aquí he preparado mi comida”, y esta palabra “mi comida” cuando ustedes van al idioma griego se refiere a una palabra diferente a cena, como quien dice aquellas bodas no duraban solo una noche, duraban varios días, se comenzaba por una comida más simple que podía ser un desayuno, que es lo que se traduce aquí comida, luego se continuaba con la cena, cenas que duraban hasta siete días; si ustedes leen, por ejemplo, el libro de Ester, cuantos días duraba un banquete de esos, cuando se casó la reina Ester con Azuero, en fin, esa no era cosa pequeña, eso eran unas fiestas grandes, “mis toros y animales engordados han sido muertos”. Allí el Señor nos está mostrando la evangelización en el primer nivel y la evangelización en un nivel más profundo, primero cuando dice: “he preparado mi comida”, es esa primera comida, ese tipo de desayuno, es como decir la evangelización primera, pero cuando habla de toros y bueyes engordados, representa varios tipos de sacrificios y nosotros en la Biblia vemos varios tipos de sacrificios, por ejemplo en Levítico, sacrificio por las transgresiones, sacrificio por el pecado, ofrenda de paz, ofrenda mecida, holocausto, etc, que todas representan distintos aspectos de la obra de Cristo. Los hermanos que siguieron la serie de las provisiones de la cruz, recordarán cuantas cosas fueron hechas en la cruz; no solamente una cosa y por eso aquí habla de toros y bueyes engordados, por eso aquellas fiestas en el Antiguo Testamento eran de millares de corderos, de vacas, mostrando la abundancia de la obra del Señor Jesús, ya todo está dispuesto, es decir, de parte del rey todo está listo, Él ha provisto todo lo que se necesita, no hay sino que venir. “Venid a las bodas. El primero dijo: y aquí comienza la primera excusa desde Lucas: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla”; ¡ah, si fuera que solamente pudiera visitar la hacienda en un día! pero no, ¿si tiene una hacienda, cuántos días tendría para visitar la hacienda? esa no es suficiente excusa, pero fíjense que la persona está afrentando al Señor; aquí en occidente no es así, pero allá en oriente eso es tan grave como pasa aquí, por ejemplo, en la Guajira, si un hombre le hace una ofensa a una chica, eso es terrible y el ofensor se tiene que casar con ella; y aquí es lo mismo cuando no se acepta una invitación, es considerado como una declaración prácticamente de guerra, es una ofensa grande y aquí éste puso una excusa boba, una hacienda; con esto el Señor nos está mostrando que por cosas que no son valederas, nosotros estamos dejando de caminar con el Señor y de participar de lo preparado y dispuesto por el Señor, así es. El segundo le dice: “He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos”, justo ese día va a probar los bueyes, ya los había comprado, ¿ven? ¿Por qué no los probaba después de la fiesta? Esa es otra excusa necia, donde se revela la desconsideración y el menosprecio con la consideración y el aprecio que había mostrado el rey; el rey mostró aprecio y consideración, teniéndolos a ellos por personas que debían estar cerca de él, pero a ellos no les importaba. Luego viene la tercera, que para las costumbres antiguas quizá podía ser una excusa más significativa. “Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir”. ¿Ustedes recuerdan cuál era la ley del casamiento? En Deuteronomio 24:5, miren conmigo la ley del casamiento, pero aún casado ¿por qué no podía asistir a una boda? ¿Qué le iba a quitar? al contrario, le iba a recordar más, era como si fuera a reforzar la suya. Deuteronomio capítulo 24, el versículo 5 dice como es que a Dios le gusta que sea la luna de miel, porque justo en estos días de tanto apuro, los matrimonios no tienen tiempo para la luna de miel, pero Dios que conoce la sicología de ella y aquí pongo primero a ella, y después a él, Dios quiere que haya una buena luna de miel, así que aprendamos la lección, especialmente los jóvenes que no se han casado, aprendan la lección. Dice: “Cuando fuere recién casado, no saldrá a la guerra, (pero esto no era una guerra, esto era sólo una boda) ni en ninguna cosa se le ocupará; libre estará en su casa por un año, (y dice para qué, esta es la luna de miel inventada por Dios, miren para qué, varones pongan atención) para alegrar a la mujer que tomó”, dice que él debe ocuparse de alegrarla a ella, por eso tiene un año de luna de miel y él tiene que alegrarla a ella, porque Dios conoce como son las cosas, porque Dios es más sicólogo que nosotros, ¿verdad? Nosotros somos sicolocos, pero Dios es sicólogo, especialista en el alma del hombre y de la mujer, así lo dice Dios. Pero fíjense que ahí dice, una guerra o una ocupación de trabajo común, se le debía conceder un año para estar dedicado a alegrar a su esposa, a su mujer, pero realmente en ese año ¿porqué no podía asistir un día o una semana a esas bodas?, ¿verdad? No era tampoco una excusa válida para las cosas de Dios; dice Pablo que primero son las cosas del Señor, pero claro que el Señor también proveyó las otras cosas, son parte de las añadiduras concedidas por Dios y se puede servir a Dios también siendo casado, también teniendo casa y también teniendo finca. ¿Acaso Abraham no sirvió a Dios? El tenía muchos bueyes; también David y ¿no sirvió a Dios? El tenía también bueyes, casas y mujeres, y sirvió a Dios, ¿verdad? En cambio aquí, esta excusa es exagerada, es una excusa como diciendo: Mira, no me importas tú nada de nada, ni siquiera si mi esposa me da unas vacaciones, no las voy a usar, eso es lo que está diciendo aquí. “Dijo: he acabado de casarme, y por lo tanto no puedo ir”. Vamos a repetir las excusas que registra Tomás, porque las de Tomás son parecidas, pero no son exactamente iguales. “Uno decía: Me deben dinero unos mercaderes que vendrán esta tarde, a los cuales debo darles instrucciones”, por eso es que Tomás es fuerte contra los comerciantes y negociantes que sólo tienen tiempo para sus negocios y no tienen tiempo para el Señor y las cosas de Dios. Posiblemente el Señor Jesús dijo muchas cosas y cada uno recordó algunas; estamos oyendo los testigos, ¿verdad? Uno decía, “unos mercaderes vendrán esta tarde”, por eso no puedo. Las cosas de Dios tienen que esperar, porque es que mamón no puede esperar; no se puede servir a dos señores, dice el Señor, a mamón o a Dios, mamón es las riquezas. La otra excusa que registra Tomás es ésta: “He comprado una casa y debo estar allí este día, y no estaré disponible”, no es la hacienda, pero es la casa. El otro, no se casó él, pero dice: “mi amigo se casa y debo preparar el banquete”, está ocupado con las situaciones de otros, por eso el Señor dijo: “el que ama más, a padre, a madre, mujer, hijos, hijas que a mí, no es digno de Mí, el que ama más, aún su propia vida, no es digno de mí”;6 por eso dijo el Señor después, que ninguno de estos convidados era digno. El último ejemplo es, “he comprado un alquer”, es como decir el de la hacienda, y voy por la renta, no puedo ir, claro, justo en ese día me pagan. Fíjense como uno mismo puede caer en esa clase de excusas. Yo les he contado a ustedes el caso de aquella persona, varias veces lo he contado. Evangelizamos en Ciudad del Este unas personas y se iban a bautizar un domingo equis y salí a avisarles que el domingo serían los bautismos; y uno me dijo: -pero es que el domingo tengo un partido de fútbol-, entonces yo le dije: -tú escogerás, no sabes si el Señor te dará otra oportunidad, tienes que saber lo que es más valioso, tú escoges-; y el hombre se fue al partido de fútbol, no fue al bautismo y con el cuerpo caliente, jugando fútbol, cayó una lluvia fría y ninguno de los otros se murió, pero él se pasmó todo, se le hincharon las venas, se empezó a torcer y a los tres días murió, despreció al Señor mismo, delicado ¿verdad? Dijo el Señor: “Ve fuera a los caminos, (muy similar a lo que dice tanto Lucas como Mateo), y a quienes encuentres, convídalos a la cena, los comerciantes y mercaderes, no entrarán a las moradas de mi Padre”, claro que también Pablo por el Espíritu Santo dice que se ocupen en sus negocios, pero sosegadamente, es decir que nunca tienen que permitir que los negocios le quiten su espacio de servir a Dios, ¡no! Tome los negocios como algo que Dios le regaló para que usted con ellos le sirva a Dios, pero no que ellos le quiten el servicio a Dios. Entonces, podemos seguir aquí el comentario. Mateo resumió, Lucas mencionó tres excusas y Tomás mencionó cuatro; y dice después resumiendo Mateo: “Mas ellos, sin hacer caso, se fueron uno a su labranza, y otro a sus negocios”. Pero una cosa que no dijo ni Tomás ni Lucas, la dijo Mateo y fue la afrenta de algunos, que no sólo lo afrentaron con la indiferencia, ¿verdad? Sino que lo afrentaron de una manera directa, de una manera activa. Dice allí: “y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron”, miren eso, los afrentaron, es como cuando David mandó también unos embajadores, incluso llevando regalos y el otro lo tomó a mal y los afrentó, y les quitó la barba ya que en ese tiempo hacerle eso a un hombre era una afrenta, era como andar sin calzoncillos por la calle, les cortaron las faldas y se le vieron las nalgas, entonces claro era una afrenta, tanto que tuvieron que quedarse afuera no sólo hasta que les crezca la barba, sino para que les pase la vergüenza; porque tan solo a partir de los libertinos de la Revolución Francesa fue que los hombres empezaron a quitarse la barba, y ahora eso es lo común, pero en la Biblia estaba prohibido quitar la punta de la barba, era una manera de afrentar a los siervos y a algunos los mataron, ¿no fue eso lo que dijo el Señor Jesús? “He aquí os envío como ovejas en medio de lobos”7, y también ¿no afrentaban a los apóstoles? ¿no mataron a Esteban, mataron a Jacobo, mataron a los apóstoles?, y a Juan lo quisieron matar metiéndolo en aceite hirviendo, y durante la historia de la iglesia ¿no han sido los siervos de Dios afrentados muchos y matados varios también? Eso ha sido, ¿y no fue eso lo que pasó con el Señor Jesús y con los apóstoles de la primera generación? Por eso lo dice Mateo, eso no lo cuenta ni Lucas ni Tomás, pero Mateo si se acordó de esta parte. “Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Al oírlo el rey, se enojó. Entonces enojado el padre de familia, enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas”. Porque es que la afrenta no fue solamente indiferencia, quizá si hubiera sido indiferencia, simplemente invita a otros, como hizo, pero no, hubo homicidio, entonces mandó sus ejércitos y ¿qué dice? Los destruyó y quemó su ciudad. ¿Qué fue lo que pasó en el año 70 con Jerusalén? Rechazaron al Mesías, lo crucificaron, mataron a los siervos de Dios, a los apóstoles, entonces ¿qué pasó en el año 70? Dios permitió que Vespasiano, enviara a través de Tito, sus ejércitos y destruyeron Jerusalén y la quemaron, o sea que esta parábola era también profética y tuvo cumplimiento. Mas aquí no se cierra el asunto con Jerusalén, porque si Dios hizo eso con su propio pueblo Israel, ¿no lo haría también con los gentiles que hagan lo mismo o peor? O sea que cualquier otro pueblo, de cualquiera otra época, que haya afrentado al Señor, que haya perseguido a los siervos del Señor, también le tocará enfrentarse con el juicio del Señor; también habrá gran tribulación, justo cuando se levante el anticristo y acontezca la peor de las persecuciones, el Señor enviará sus siete plagas y también enviará sus ángeles como policías para cazar a todos esos bandidos y traerlos al tribunal del Señor, al juicio de las naciones y al trono blanco, o sea que aquí el Señor está sintetizando el juicio que merecen los homicidas, que afrentan al Señor, que afrentan a los siervos del Señor. “Entonces dijo a sus siervos: (miren como es el Señor) las bodas a la verdad están preparadas”; habrá bodas porque Dios dijo, “habrá bodas”, si no es con éstos, éstos mismos se excluyeron, se volvieron idólatras, amaron otras cosas que les impidió caminar en bodas con mi Hijo, dice el Señor. Entonces dice: “mas los que fueron convidados no eran dignos” y fíjense que tanto Pablo como Bernabé, seguramente recordaron esta parábola del Señor porque cuando fueron a predicar ustedes recuerdan en Hechos 13, que usan estas palabras, les predicaron en la sinagoga y ellos se levantaron contra ellos y ¿qué dijo Pablo? “puesto que no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí nos volvemos a los gentiles”8, porque digamos que la clásica ciudad podía ser Jerusalén, pero en los caminos y en los vallados, era el lugar de los gentiles, de los mancos, de los cojos, de los ciegos, los que no tenían casa tenían que dormir por ahí en los vallados, quizá debajo de las plantas, y a esos fue a los que el Señor mandó a llamar. Entonces dice: “los que fueron convidados no eran dignos. Ve pronto por las plazas, la palabra “pronto”, muestra la urgencia, ¿ven? No fueron dignos los que primero recibieron la invitación, convidados una, dos, tres veces, entonces ahora el Señor se vuelve a los que ellos consideraron desechos, a los que ellos nunca hubieran invitado, ni tenido en cuenta, el Señor los convida, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos”. Esa fue la primera llamada a los gentiles. “Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar”. La preparación del Señor es algo grande, como le mostraba el Señor en visión al hermano Rick Joyner, que eran miles de personas las que habían, pero había para muchísimas más personas, ¿verdad? Entonces dice: “Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa”. Perdónenme hermanos que me atreva a decirles algo personal, pero esta misma palabra que aquí el Señor narra en esta parábola, en cuatro ocasiones en mi vida privada, el Señor me ha dicho estas palabras, cuatro veces me dijo estas palabras. La primera vez estaba en Buenos Aires, en el año 73, por ahí en enero del año 73, lo que menos me iba a imaginar era eso, yo iba caminando por la avenida José Cepaz que divide Buenos Aires del Gran Buenos Aires y me dijo el Señor, por primera vez, estas palabras: “Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar”. Yo estaba teniendo comunión con los hermanos del movimiento de renovación, aquel famoso avivamiento que hubo en Argentina en la década del 70, y estando en medio de ellos, me lo dijo el Señor, y entonces salí predicando a partir de esa primera vez que me habló, por toda Argentina, hasta que llegué a Paraguay. Cuando llegué a Paraguay, parece que paré un poco de viajar y de predicar y estando una vez orando, en casa de unos hermanos, buscando al Señor, unos poquitos hermanos, cuatro o cinco, estábamos en la sala de la casa de uno de ellos, en una colonia hacia el interior del Paraguay, estando orando allí, estaba así tirado en el piso orando y otros hermanos tirados por allá orando y me volvió a decir de nuevo, la misma palabra desde el cielo, y en lo más íntimo de mi ser. Me dijo: “ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar”. Yo dije: Señor, yo mismo necesito entrar y me dijo: ¿no te envío yo? Entonces a raíz de eso empecé a predicar por todo Paraguay, pasaron varios años y siempre el Señor me ha estado llevando de aquí para allá, viajando para aquí y para allá y en una época estábamos pasando unas pruebas bastante fuertes y justamente ese mismo año, cuando comenzaba el año, yo estaba durmiendo y al despertarme me dijo el Señor al oído: “prepárate para sufrir”, me despertó con esa frase: prepárate para sufrir. Yo le agradezco al Señor que me dijo que me preparara, así yo estaba listo y cualquier cosa que viniera, no me agarraba por sorpresa, fue uno de los años más difíciles que hemos pasado, muchas estrecheces, muchas acusaciones, problemas, eran tan difícil que yo estaba muy desanimado, pero aún así, yo acababa de evangelizar a un hermano que se llama Vicente Palacios, él era un joven y él no sabía nada de la comisión que el Señor me había dado, el Señor me ha dicho esa frase y otras frases también, pero esta me la ha dicho cuatro veces. La tercera vez fue de la siguiente manera: estaba desanimado, muy triste, estaba con ganas de ponerme a trabajar en lo secular y dejar el ministerio y el hermano un día llegó a casa, a las seis de la mañana, yo todavía no me había levantado, tocó la puerta y me dijo: -¡hermano Gino! ¡hermano Gino! - hola hermano Vicente ¿qué tal? - Anoche tuve un sueño hermano y tengo que venir a contárselo porque el Señor me dijo que se lo cuente-, y ¿cuál es el sueño? (él no sabía lo que pasaba conmigo, porque uno no acostumbra a decirle a la mayoría, y quizá a muy pocos, los problemas no se los cuento casi a nadie, a veces a nadie) y entonces dijo: -Anoche estaba soñando que usted estaba como sentado en un rincón, muy triste, muy triste, muy desanimado y vino una voz del cielo y le dijo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar- , tomó ánimo, se levantó y se fue; tercera vez, ya no por Sí, sino por otro que no sabía nada de nada. Así mismo en una cuarta ocasión, también en un momento de mucho desánimo, pidiendo la dirección del Señor: ¿Qué hago en este caso? ¿Qué hago? Me volvió a decir, cuarta vez, por eso cuando leo esto, es muy significativo, porque no es solamente una parábola, sino que esa parábola se cumple con todos nosotros y personalmente me dijo cuatro veces esta frase: “ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa”, y sigue diciendo el Señor Jesús: “Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena”. Esto si que es delicado, “ninguno gustará mi cena. Id, pues, a las salidas de los caminos y llamad a las bodas a cuantos halléis”, es como cuando el Señor dijo: “id y predicad el evangelio a toda criatura; el que creyere y fuere bautizado, será salvo, y el que no creyere, se condenará, id y haced discípulos en todas las naciones”, “id, pues, a las salidas de los caminos y llamad a las bodas a cuantos halléis”, o sea que el Señor no está excluyendo a ninguna persona. A cuantos halléis, toda criatura es convidada y entonces dice: “Y saliendo los siervos por las calles, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos”, porque el Señor dijo: A cuantos halléis, no dijo a los buenos, no, a todos, ¿acaso nosotros éramos buenos? Nosotros éramos los malos que a veces todavía seguimos siendo malos. Sin embargo el Señor nos llamó ¿verdad? Luego dice aquí, la parte que sólo cuenta Mateo, ni Lucas ni Tomás cuentan esto, pero aquí Mateo cuenta una cosa muy importante. Dice aquí: “y las bodas fueron llenas de convidados. Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda”, eso es muy raro, ¿cómo estaba allí un hombre que no estaba vestido de boda? Porque cuando los reyes orientales convidaban a las bodas, a las personas del pueblo y hacían banquete para el pueblo, ellos tenían una costumbre y esa costumbre aparece incluso en “La Odisea”, la famosa Odisea que escribió Homero, aparece la costumbre cuando los reyes convidaban al pueblo; dice que antes de entrar, había personas que los bañaban, siervas, criadas que los bañaban y les ponían las vestiduras de boda porque los pobres que vestiduras de bodas iban a tener por sí mismos. Entonces si entraba por la puerta, en la puerta se le bañaba y en la puerta se le calzaba, y en la puerta se le daba la vestidura de bodas, de manera que si alguno estaba sin vestidura de bodas era porque no había entrado por la puerta, o sea, era un colado por la ventana, ¿se dan cuenta? Entonces esto es muy significativo, que el Señor pregunte por vestidura de bodas, porque es que en la Biblia se habla de varias clases de vestiduras. Cuando nosotros recibimos al Señor, somos perdonados, somos justificados, se habla de las vestiduras blancas, dice el Señor: hay algunos que andan conmigo en vestiduras blancas, pero a esos que ya andan en vestiduras blancas, dice cuando vimos el mensaje a Sardis, dice el Señor: al que venciere será vestido de vestiduras blancas, o sea que hay unas segundas vestiduras, léanlo conmigo. Vamos por favor allí a Apocalipsis capítulo 3, dice el verso 4: “Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras”; o sea que ya tienen vestiduras que no han manchado, es decir, personas que fueron justificadas, esas primeras vestiduras son las de la justificación, cuando el Señor perdona nuestros pecados y somos salvos; pero ahora vean el futuro “y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. El que venciere será vestido de vestiduras blancas”, habla de unas segundas vestiduras blancas. Si vamos al Salmo 45 donde es el cantar de bodas, allí nos damos cuenta que habla de varias clases de vestiduras. Salmo 45. Cántico de las bodas del rey, entonces los primeros versos del 1 al 9, hablan del rey y luego desde el 9, habla de la reina. Dice: “Hijas de reyes están entre tus ilustres; está la reina (es la que se casa con el rey) a tu diestra con oro de Ofir (con la naturaleza divina que es lo que representa el oro). Oye, hija, (ahora le habla a la reina, primero le habla al rey: dirijo al rey mi canto; así empieza, esa es la cabeza, después le habla al cuerpo, la iglesia) Oye, hija, y mira, e inclina tu oído; olvida tu pueblo, y la casa de tu padre; (como le dijo a Abraham: sal de tu tierra y de tu parentela, sal de tus cosas y ve a las mías. El que ama más otra cosa que a mi, no es digno de mi) Olvida tu pueblo, y la casa de tu padre; y deseará el rey tu hermosura; e inclínate a él, porque él es tu señor. Y las hijas de Tiro vendrán con presentes; implorarán tu favor los ricos del pueblo. Toda gloriosa es la hija de rey en su morada; de brocado de oro es su vestido” y ahora miren: “Con vestidos” ahora habla en plural, primero habla del vestido de oro y ahora habla otros vestidos, mínimo dos, “Con vestidos bordados será llevada al rey; vírgenes irán en pos de ella, compañeras suyas serán traídas a ti”, noten que habla de varias vestiduras, ¿se dan cuenta? Y lo mismo aquí como lo vamos de ver en Apocalipsis 19:8, dice: “Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos”. Entonces aquí vemos otra clase de vestidura. La primera vestidura de la que habla allí en Sardis, en el mensaje a Sardis, dice: algunos andan conmigo en vestiduras blancas, es decir, no las han manchado y andarán, o sea, son las personas justificadas, son la primera vestidura de la justificación; la segunda vestidura es como dice: “revestíos del nuevo hombre”9, que es andar en el Espíritu, son las acciones justas de los santos, esas, las acciones justas de los santos que tienen que ver con el carácter y con los hechos de los redimidos, esa es la vestidura de boda, ¿ven? La vestidura de boda no es solamente la justificación, la justificación es la primera, pero noten que a los que ya estaban con vestiduras blancas y andando con El sin mancharlas, dice: “el que venciere será vestido con vestiduras blancas”, significa que hay unas terceras vestiduras blancas, las de la justificación, las de la santificación, o transformación, o configuración a Cristo, las acciones justas de los santos, que es diferente a justificación; es el vivir en santidad y luego, claro, esto mortal será vestido de inmortalidad y estaremos resurrectos en gloria como el Señor Jesús, esas serán las definitivas vestiduras, ¿verdad? si esto mortal se deshiciere, tenemos del Señor un edificio eterno en los cielos10, o sea, hay vestiduras en el espíritu, en el alma y en el cuerpo. Las del espíritu son el nuevo nacimiento; las del alma son las vestiduras de la transformación, las de ganar el alma, la de perderla para Cristo, para vivir en Cristo y esa es la transformación y luego la resurrección del cuerpo, son las tres vestiduras. Entonces, en esta parábola del Señor Jesús, cuando Él llega, el rey llega, llega ¿en qué momento? Llega en el momento de la plena boda y encuentra una persona que había sido invitada porque dijo: a cuantos encuentren ustedes, invítenlo; pero este hombre aunque era invitado no entró por la puerta, es decir, no estuvo en Cristo, no vivió en Cristo, no tenía la vestidura, inclusive podría ser un creyente, pero si no era un creyente convertido, transformado al Señor Jesús, no estaba vestido de bodas. Entonces dice el rey aquí: “¿Cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda?” porque si hubiera entrado por la puerta, hubiera sido lavado en la puerta y vestido en la puerta, porque la puerta es el mismo Señor, que nos lava y nos viste, pero éste no entró por la puerta, entró por la ventana, es como decir un nominal, un colado, un pato, como se dice aquí en Colombia, ¿ven? “Mas él enmudeció”, porque no tenía nada que decir, se quedó mudo, aterrado, fue descubierto. Sigue diciendo: “Entonces el rey dijo a los que servían” , dijo a los ángeles que son los servidores, los espíritus ministradores al servicio de los herederos de salvación,11 “atadle de pies y manos” es decir, para que no haga daño, para que no empiece a correr y hacer algún desastre allí, “Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera”, aquí no habla que es eterno, por eso pueden ser cristianos nominales, “allí será el lloro y el crujir de dientes”, especialmente, cuando aquel tiempo en invierno, en Israel, estaba la casa calientica, iluminada y afuera oscuro y con frío, tiritaban y crujían los dientes. Y dice: “Porque muchos son llamados”, y cuando el Señor dice: “Porque”, cuando dice “Porque”, lo más probable es que éste sea un llamado, un salvo, porque dice “que a los que antes conoció a éstos llamó y a los que llamó, justificó”, podría ser un salvo, pero un salvo que no participó del reino, que es la cena de las bodas del Cordero que tiene que ver con el reino. La parábola empezó: El reino de los cielos es semejante a esto, ¿ven? entonces es probable que por esta última frase este hombre haya sido un salvo no vencedor, que haya tenido una vida nominal, teniendo nombre de que vive pero viviendo en muerte, o sea, en su carne. “Muchos son los llamados y pocos los escogidos”. Cuando leemos en Romanos que dice: a los que antes conoció, a éstos llamó, a los que antes llamó, a éstos justificó y a éstos glorificó12, estamos hablando de la totalidad de los salvos, pero cuando dice que muchos son llamados y pocos escogidos, está haciendo la diferencia, los llamados pueden ser los salvos, pero los escogidos son los vencedores, porque son escogidos en el contexto del reino, en el contexto de las bodas, ¿amén hermanos? Este era el comentario que tenía. ¿Ustedes me permiten enseñarles en cinco minutos un cántico que tiene que ver con esto? "Transcripción: Hermana Marlene Alzamora Revisado: Piedad Gutiérrez Durán del comité de revisión” 1 Gn:2:18 2 Ap:19:9 3 Cnt 2:10, 13 4:8 4 Mt 10:6 5 Jn 3:29 6 Mt 10:31 7 Mt 10:16 8 Hch 13:46 9 Col 3:10 10 2Co 5:1 11 He 1:14 12 Ro 8:29,30

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