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LOS OBREROS DE LA VIÑA

Por Gino Iafrancesco V. - 28 de Marzo, 2012, 14:07, Categoría: General

(33) LOS OBREROS DE LA VIÑA. EL MISTERIO DEL REINO DE DIOS (33). LOS OBREROS DE LA VIÑA. Localidad de Teusaquillo. (6 de agosto de 2005). (Gino Iafrancesco V.). Querido Padre: Gracias por el Señor Jesús por medio de quien estamos delante de Ti, te agradecemos que nos hayas conservado hasta hoy la vida y que nos continúes dando oportunidades en esta tierra, concédenos Señor acercarnos a Ti y a tu Palabra, ten a bien Señor, por tu Santo Espíritu, hablarnos una vez más, concede a nuestro corazón atenderte a Ti Señor, no te canses de llamarnos y encaminarnos y reprendernos si es necesario, Señor. Ayúdanos a estar contigo. Gracias porque podemos dejarlo todo en tus manos, concédenos desaparecer mientras miramos a Ti para que Tú nos puedas hablar Señor, nos puedas dar vida, conducirnos. En el nombre del Señor Jesús. Amén. Hermanos, la parábola que vamos a considerar, Dios mediante, esta noche, no se encuentra sino en Mateo; ni Marcos, ni Lucas, ni Juan, ni tampoco el llamado evangelio de Tomás, la mencionan, solamente la menciona Mateo. Entonces vamos al libro del evangelio según Mateo y vamos a mirar el capítulo 20, los primeros 16 versículos que habla de los obreros de la viña. Mateo capítulo 20, versículos 1 al 16. Voy a hacer una primera lectura de corrido para que, con la ayuda del Señor, recibamos la primera impresión y hacer un pequeño comentario de crítica textual que es necesario hacer al principio para que toda la parábola tenga una mayor riqueza. Mateo 20:1: “Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña. Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados; y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron. Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo. Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados? Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. El les dijo: Id también vosotros a la viña.” Esa frase: “y recibiréis lo que sea justo”, es un agregado de algunos manuscritos posteriores, no se encuentra en los manuscritos más antiguos, ni tampoco en las menciones antiguas del latín, ni el copto, ni de otros idiomas antiguos, fue agregada porque en un verso anterior si aparece, entonces algún escriba pensó: aquí como que le faltó a Mateo decir lo mismo que había dicho antes, y agregó esto, y algunos manuscritos lo copiaron y entonces los manuscritos tardíos contienen esa frase, pero realmente cuando tú vas al texto griego, el verso 7 termina ahí: “Id también vosotros a la viña” y esto es significativo, como vamos a verlo después, Dios mediante, en la parte exegética. “Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros. Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario. Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia, diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día. El, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti. ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú mal ojo, porque yo soy bueno?” La palabra que aquí se tradujo envidia es mal ojo u ojo malo. “Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros.” Esa frase: “porque muchos son llamados, más pocos escogidos”. También es acrecentada en manuscritos tardíos, pero no está en los manuscritos más antiguos, ni en las traducciones más antiguas, entonces fue una explicación de algún escriba que quiso registrar esto. Bueno hermanos, hasta aquí la parábola leída. Vamos a considerar, con la ayuda del Señor, esto que en la historia de la exégesis cristiana es considerada la segunda en dificultad, después de la del mayordomo infiel; la del mayordomo infiel es considerada la más complicada de interpretar y ésta también, después de aquella, es considerada una de las más difíciles de entender, porque ustedes saben que hay distintas escuelas y a veces uno se acerca a la parábola del Señor con esas escuelas y las cosas como que no encajan con el pensamiento de las escuelas. Los reformados que hablan de la sola gracia, no entienden eso de cómo es que se paga un denario. Lutero interpretaba y otros con él, que no se refería a la venida del Señor, sino a los bienes temporales que recibimos en esta vida y otros que sí hablan del denario, lo toman como si fuese la salvación y confunden la salvación con el reino, de manera que esta parábola ha requerido un largo parto de casi 19 siglos para que, poco a poco, pueda ir siendo mejor entendida. Lógicamente que todos nosotros somos deudores y estamos sobre los hombros del resto de la iglesia que nos antecede en este proceso de tratar de entenderle al Señor, lo que el Señor nos quiere decir y aunque somos deudores a ellos, y estamos en los últimos tiempos tampoco pretendemos decir la última palabra, pero por lo menos estamos sobre los hombros de otros, ¿amén? esperamos que otros que vienen, si es que hay tiempo, estén sobre los hombros de los que anteceden. Desde el comienzo nos damos cuenta que la parábola no es una parábola aislada, sino que está en un contexto, vale la pena ver ese contexto porque la parábola comienza con la palabra “Porque”, quiere decir que el Señor va a explicar algo que había dicho antes, o sea que el contexto inmediato de la parábola comienza desde antes. Fíjense que hablando del joven rico, porque el joven rico venía a preguntar qué era necesario hacer para heredar la vida eterna y el Señor le dijo: -Bueno, tú conoces los mandamientos-, ustedes conocen toda la historia, dijo: todo esto he hecho desde mi juventud, y el Señor le dijo: -una cosa te falta, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres y tendrás tesoro en los cielos-1, entonces el Señor estaba hablando en el contexto del reino, no sólo de la salvación, sino del reino y en ese contexto es que Pedro hace una pregunta; puede ser que sea sólo de Pedro o que Pedro sea el portavoz de una inquietud general de los apóstoles o de una buena parte de ellos, o de una buena parte de las personas. Acordémonos que cuando vino el Señor Jesús, El vino bajo la ley y en aquel tiempo los judíos estaban bajo la ley de Moisés, recién el Señor Jesús estaba introduciendo el nuevo pacto. ¿Amén? Entonces, los primeros obreros estaban bajo la bandera del legalismo, bajo la bandera del mérito humano, bajo la bandera del comercio; te doy tanto por tanto y esto merece tanto, se espera que al final del negocio las cosas estén en otro espíritu, un espíritu de gracia, no en un espíritu de comercio, de legalismo, sino en un espíritu de gracia, de la soberana gracia de Dios. Miren como empieza del verso 27 del capítulo anterior, para ver el contexto. Estamos ahora en el capítulo 19 de Mateo desde el verso 27: “Entonces respondiendo Pedro”, ese entonces es a lo que el Señor le dijo a este joven rico. “Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros”, él no, él no te siguió, él se fue, él amó sus propiedades, pero nosotros sí, nosotros si pagamos el precio, nosotros tomamos la cruz, nosotros si luchamos para ser de los vencedores, nosotros sí, entonces dice: “He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué pues, tendremos?” es decir, por esta inversión, ¿cuánto da la cosecha? Entonces Pedro estaba bajo la égida del legalismo judaico, ¿se dan cuenta? Y el Señor claro, El es justo, pero es más que justo, El es también bondadoso, lleno de gracia, pero aquí Pedro está hablando de que hemos puesto esto y ¿qué vamos a tener? Entonces el Señor le dice, a todos, ya no solo a Pedro: “De cierto os digo que en la regeneración,” aquí esta palabra “regeneración”, no se refiere al nuevo nacimiento, sino al nuevo nacimiento incluido el alma y el cuerpo, es decir, la resurrección. Hay dos aplicaciones de la palabra “regeneración”, comienza por el espíritu, pero continúa pasando a nuestra alma y también a nuestro cuerpo. El propósito de que nuestro espíritu sea regenerado es también que nuestra alma lo sea y también el cuerpo; la vida de Dios comienza en el espíritu, el lugar santísimo, el río de Dios comienza a salir hacia el lugar santo y hacia el atrio y a llenar las naciones, y toda alma que entre en ese río del Espíritu, vivirá, entonces la regeneración que comienza en el espíritu, tiene la intención de llegar con su efecto pleno hasta el cuerpo, entonces aquí la palabra regeneración en este contexto, incluye la resurrección del cuerpo, por eso dice: “en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente” cuando hemos resucitado y comienza el reino, “se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel”2. Aquí el Señor hizo la promesa y por eso usted ve que cada tribu tiene su piedra y cada apóstol tiene su piedra y a través de la piedra se conoce que tribu le tocaría a cada apóstol, por lo menos a través de las tribus se asocian las tribus con los apóstoles. -En la regeneración, vosotros que me habéis seguido, también os sentaréis sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel- Aquí lógicamente que está Matías en lugar de Judas Iscariote. “Y cualquiera”, ahora no sólo ustedes doce, sino cualquiera “que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna”. Aquí cuando dice: heredará la vida eterna, es decir la vida eterna como herencia, ya tenemos vida eterna por la fe, pero la vida eterna como herencia, como le había preguntado anteriormente el joven rico, ¿qué debo hacer para tener la vida eterna? Sabemos que el inicio de la vida eterna viene por la fe, pero una cosa es creer y otra cosa es renunciar a casas, hermanos, padres hijos etc. por Su nombre. Entonces dice: “recibirá cien veces más”, eso es aquí, ¿verdad? “y heredará la vida eterna”. Noten: “Pero”. Aquí el Señor dijo: “Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, serán primeros”. O sea, muchos de los que comenzaron, al final no serán los primeros, estarán allí, pero no serán los primeros y otros de los que fueron los postreros como los de la hora undécima, los últimos que el Señor llamó, llegarían a ser primeros y tendrían un trabajo que el Señor valoraría y que el Señor no sólo recompensaría sino que añadiría gracia a la recompensa; eso es algo que tenemos que aprender también, cuando estamos tratando el asunto del reino, porque hemos visto que la salvación es por fe y que el galardón es por obra, pero tenemos que ver también junto con eso y para eso está esta parábola que aún en el galardón, el Señor es soberano, puede acrecentar según su bondad, lo que a Él le place al galardón de las personas, porque Él es soberano y tiene que tratar con la raiz legalista de nuestra envidia. ¿Amén? Hay algo en el ser humano que tiene que ser tratado y aquí con esta parábola el Señor lo trata. Pero vamos poco a poco, aquí nos damos cuenta que en el verso 30 el Señor dijo: “Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros. Porque” ese porque es para explicar esa frase: muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros, al final de la parábola de los obreros de la viña, en el capítulo 20, verso 16, dice: “Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros” , noten que el verso 19:30 dice lo mismo que el 20:16, sólo que el 20:16, dice: “Así”, quiere decir que esta parábola es para explicar lo que acaba de decir en el capítulo 19, el objetivo es precisamente explicar eso. Entonces. ahora si entremos en la explicación, eso era para entender lo que dice aquí: “Porque”, todo esto que dijimos del contexto es porque: “porque el reino de los cielos”, aquí está hablando del reino de los cielos, vamos a ubicar esta parábola junto con todas las demás que hablan del reino de los cielos, aquí no está hablando sólo de la salvación por la fe, está hablando del reino de los cielos, ya como eso se ha tratado, no voy a detenerme aquí, sólo llamo la atención, es una más de las parábolas que esclarece otro aspecto del reino de los cielos. Dice: “es semejante a un hombre, padre de familia,” aquí podemos representar al Señor mismo, a Dios mismo, Dios mismo es este padre de familia que se hizo hombre, “que salió por la mañana a contratar obreros para su viña”. Aquí aparece la palabra “viña”, que es una palabra muy importante. Siempre el Señor considera su trabajo en la tierra aún con Israel, después con la iglesia, como con una viña. Ustedes recuerdan Isaías capítulo 5, los primeros siete versos nos hablan de esa viña, como Dios consideraba a Israel como una viña, inicialmente Israel. Vamos a Isaías capítulo 5 desde el verso 1 hasta el 7. El Señor le habla así a Israel: “Ahora cantaré por mi amado”. Aquí está hablando Isaías, ese amado es el Señor, Yahvheh, “el cantar de mi amado a su viña”, o sea el pueblo del Señor, tanto Israel en el antiguo como la iglesia en el nuevo, es la viña del Señor. “Tenía mi amado una viña en una ladera fértil. La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas; había edificado en medio de ella una torre, y hecho también en ella un lagar, y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres”, o sea esas uvitas de mala calidad, que no era lo que se esperaba de una viña, uvas silvestres, es decir, no la vida nueva, sino la vieja, la natural. “Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá”, o sea, ustedes que han visto lo que ha pasado con Jerusalén, con Judá, “juzgad ahora entre mi y mi viña. ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres? Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña:” El Señor la reconoce como suya, pero dice lo que va a hacer, va a tener que barrer con ella, porque es una cosa totalmente natural y tiene que empezar de nuevo y para empezar de nuevo, tiene que barrer primero, luego a trabajar. Por eso dice aquí: “Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña: Le quitaré su vallado, y será consumida; aportillaré su cerca, y será hollada. Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aún a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella”. ¿Por qué el Señor tomó esa posición? Porque El no puede respaldar lo que tiene un origen errado, tiene que cortar de raíz para después volver a empezar de nuevo. Aquí está anotando el Señor lo que va a hacer con Israel y lo que sucedió después cuando vino Nabucodonosor y todo eso, y recién después con la vuelta del cautiverio, al retorno, ahí empezó el Señor otra vez a trabajar, ¿ven? “Ciertamente la viña de Yahveh Sabaot es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor”. El Señor no reconoció esa planta, es una planta de malos frutos, hay que cortarla para poner una que de buenos frutos. Entonces aquí Israel era su viña. En Cantar de los Cantares aparece varias veces la viña y aparece la viña en distintas etapas que ahora vamos a ver, distintas horas del llamamiento a trabajar en la viña. Vamos al Cantar de los Cantares; la primera mención de la viña, está en el capítulo 1 versículo 6 al final, dice ella cuando era nueva, cuando estaba apenas comenzando en los caminos del Señor, lo amaba y él la amaba a ella, pero ella todavía no caminaba con él, ni discernía. Entonces dice: “Me pusieron a guardar las viñas; y mi viña que era mía, no guardé.” Esa es la primera mención de la viña, o sea, no le puso cuidado a la viña, no la guardó para nada. Ya en el capítulo 2, ya está trabajando con la viña, pero deja que las zorras la dañen; las zorras son esas astucias, esas cosas que hacemos en el hombre natural, no hacemos en el espíritu, sino en nuestra propia astucia, eso es lo que representan las zorras. Capítulo 2 versículo 15, dice el Señor: “Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; porque nuestras viñas están en cierne”. O sea, ya las uvas ya están produciendo y ahí cuando ya empiezan a aparecer esos racimos, ahí mismo vienen las zorras que no quieren que esas uvas sean para el Señor, sino que las zorras las quieren para ellas. Entonces ahora hay que cazar las zorras, volverse cazador de astucias. Después pasamos un poco más adelante al capítulo 7, ya ella ha madurado y en el versículo 12, lo leo desde el 10 porque ustedes ya conocen el asunto de cómo ella primero decía: “Mi amado es mío y yo soy de mi amado”, como ella fue descentrándose de los intereses de ella y se centró en los del Señor. Ahora dice ella desde el 7:10: “Yo soy de mi amado, y conmigo tiene su contentamiento. Ven, oh amado mío, salgamos al campo,” ahora es ella, primero le decía: ve a trabajar en la viña, no, no cuidó su viña, ¡como ha madurado al final!, ya en la última página, ahora es ella la que le dice a él, esa es la oración de intercesión con la iglesia. “Salgamos al campo, moremos en las aldeas. Levantémonos de mañana a las viñas; veamos si brotan las vides, si están en cierne, si han florecido los granados, allí te daré mis amores”3. A ella al principio no le importaba nada de la viña, ahora le importa, es en la viña que ella le quiere dar sus amores y lo último que ella dice, ya estamos en el capítulo 8 desde el verso 11 y el 12, ya terminando este libro, como una síntesis del cantar, Salomón, hijo de David que es tipología de Cristo, dice: “Salomón tuvo una viña en Baal-hamón,” Baal-hamón quiere decir la multitud de baales, o sea, el mundo, el hijo de David, plantó una viña en el mundo y dice: “la cual entregó a guardas”, o sea, él encomendó personas, esos guardas son los que deben trabajar en la viña, deben guardar que las zorras no se la coman, ni los ladrones, y ni siquiera los gusanos, ni la maleza, tienen que trabajar en la viña, son los guardas, ¿verdad? “Cada uno de los cuales debía traer mil monedas de plata por su fruto.”, es decir, el equivalente a mil monedas de plata como fruto de la viña, ese fruto de la viña iba a producir plata, o sea, es el fruto de la redención, esto debe producir la viña. Y ahora, miren lo que dice ella, miren qué diferencia. Al principio dijo: “Me pusieron a guardar las viñas y la viña que era mía, no guardé”4. Ahora, miren después de la maduración dolorosa de parte del Señor, ahora dice así: “Mi viña, que es mía, está delante de mí;”5 ¡qué diferencia! “Está delante de mí”, las mil, o sea, las mil monedas que hay que traer por esa viña. “Las mil serán tuyas, oh Salomón, y doscientas para los que guardan su fruto”, es decir que las viñas producían mil doscientas monedas de plata, 1/6 era para los trabajadores y 5/6 eran para el capital, el capital era 1000 y el trabajo de los guardas era 200, vemos ahí los distintos niveles de la viña; vemos la viña descuidada totalmente al principio, luego la vemos cuidadita pero con algunas zorritas allí comiéndose las uvas, y ahora la vemos aquí trabajando en la viña y produciendo el fruto. ¿Amén? Ahora, lo mismo vamos a ver aquí en Mateo. Vamos a Mateo capítulo 20: “salió por la mañana a contratar obreros para su viña.” La viña es el pueblo del Señor y habla de contratar porque era que Pedro le había dicho: “Señor, nosotros lo hemos dejado todo, ¿qué pues, tendremos?”6 Es decir, nosotros ponemos esto y ¿Tú que pones? Entonces el Señor le dijo que iba a poner algo, y al principio aparece la palabra “contratar”, “convenir”, “llegar a un acuerdo”, al final ya no se habla así y ese espíritu de legalismo, ese espíritu de comercio, al final de la parábola no se menciona, al principio se menciona, es decir, al principio del servicio uno sirve por legalismo, por ganancia, después sirve solamente porque nos vamos pareciendo al Señor, no por querer ganar recompensa, aunque la recompensa vendrá no nos interesa la recompensa, nos interesa más llegar a ser como es el Señor. ¿Amén? Entonces dice aquí en el verso 2: “Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña”. Son enviados, son los apóstoles del principio, ahí está Pedro porque Pedro le está diciendo: “nosotros lo hemos dejado todo, te hemos seguido”, entonces estos son los primeros obreros, los de la madrugada, los obreros de las 6 de la mañana cuando recién está saliendo el sol, o sea, cuando está comenzando la era de la iglesia, pero fíjense que al principio la iglesia está bajo el régimen de la ley y hasta está saliendo apenas de la ley, estaban saliendo de ese ambiente legalista y empezando a entrar, ¿verdad? Continua en el verso 3: “Saliendo cerca de la hora tercera”, o sea, la hora tercera son las 9 de la mañana, acuérdense que las horas comienzan cuando sale el sol y termina cuando se pone el sol, es decir, más o menos doce horas, claro que en verano eran 14 horas, casi 15 y en invierno eran 9 horas y un poquito, pero digamos el promedio eran 12 horas, de la salida del sol, a la puesta del sol, entonces cuando aparecía la primera estrella se acababa el día y comenzaba la tarde del siguiente día, ¿verdad? Entonces dice aquí: “Saliendo cerca de la hora tercera”, ¿por qué? porque a la madrugada era la hora primera, es decir, las 6 de la mañana sería la hora primera, la hora tercera son las nueve de la mañana, “del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados”; o sea, estar sin trabajar en la viña del Señor es estar desocupado, perdiendo el tiempo, ocupando el tiempo en cosas sin sentido, cosas que no tendrán ningún fruto; si no se está sirviendo al Señor en la viña se está desocupado u ocupado en tonterías, como dice por Habacuc: “en vano se afanaron las naciones, para el fuego trabajaron”, ¿por qué? “porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria del Señor.”7 Luego dice en el verso 4: “Y les dijo: Id también vosotros a mi viña,” ahora noten la palabra: “y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron”. Lo primero fue un convenio, o sea, algo comercial, hasta que llegaron a un acuerdo. Realmente en aquella época el salario del trabajo del día, un denario era un salario liberal, generalmente se pagaba un poquito menos de un denario y la persona que pagaba un denario para un soldado, para un obrero, se consideraba en la época antigua un salario bueno para el día. De la palabra denario viene la palabra dinero. Entonces les dijo: “Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo”. Noten: los primeros dice: los envió a su viña, ya aparece la palabra “enviar” de una manera bien notoria, claro que también los envió, pero ya no mencionó la palabra “enviar”, son apóstoles de una categoría diferente, los primeros son fundamento, los otros ya son edificadores del cuerpo, trabajadores de la viña. “Y ellos fueron”, noten: ahí ya no hubo ningún convenio con ellos; ellos confiaron en la justicia de él, no fue una cosa tan exacta. Bueno, nosotros lo hemos dejado todo ¿y qué vamos a tener? Esa fue una cosa bien definida, ya no, a medida que pasa el tiempo y el Señor va llamando, la iglesia tiene que ir madurando, y dice: “y os daré lo que sea justo”. El Señor hará justicia, sólo que el Señor no sólo es justo, sino que Él también es bueno, su gracia es soberana y ese es otro aspecto que tenemos que reconocer del Señor para que nosotros, que estamos entendiendo el reino no caigamos en legalismo, no caigamos en comercio con Dios. ¿Amén? Verso 5: “Salió otra vez”, o sea, éstos de las 9 de la mañana, eran como decir el período patrístico, después del período apostólico viene el período patrístico, dice: “Salió otra vez cerca de las horas sexta”, o sea, eso era a mediodía, el período medieval “y novena,” o sea, a las tres de la tarde, o sea, el período de la reforma, períodos diferentes en el trabajo de la viña del Señor, la era apostólica, la era patrística, la era medieval, escolástica y la era de la reforma. Ahora, la hora sexta es mediodía, la hora novena, la hora nona cuando murió el Señor eran las 3 de la tarde, traducido a nuestro horario actual. Y dice, miren como habló primero, primero habló así: convino con los obreros en un denario al día, ya ahora lo hace más simple: “y os daré lo que sea justo”, ahora simplemente hizo lo mismo, lo dio a entender, pero ellos fueron a trabajar, aunque sea tarde, ya sobre los hombros del trabajo de todos los demás, ellos no tuvieron que empezar nada, como dijo el Señor: “Otros trabajaron y ustedes entran en su labor”8, dijo en otro contexto. Verso 6: “Y saliendo”, o sea, el Señor siempre está llamando personas a la viña, el Señor está interesado en que la viña, trabaje y produzca lo que tiene que producir, tiene que producirse algo al final de la viña. La Biblia habla de un principio del negocio y habla de un fin del negocio. Vamos a mirar esto en Eclesiastés capítulo 7, versículo 8, la primera parte, dice: “Mejor es el fin del negocio que su principio”, o sea, el Señor dice que mejor el fin del negocio que su principio, claro, ¿cuál es el principio? Invertir para sembrar, para trabajar, para arreglar, para poner insumos, etc., pero ¿cuál es el fin del negocio? Recuperar el fruto y venderlo y tener las 1000 piezas de plata, ese es el fin del negocio, o sea que el fin del negocio es mejor que el principio. El Señor tiene obreros que contrata para el principio que son primeros, no todos los primeros, pero algunos de los primeros llegarán a ser postreros y el Señor se reservó algunos de los postreros que llegarán a ser primeros, se reservó el Señor obreros para la época apostólica, para la época patrística, para la época medieval, para la época de la reforma y para la época del fin. La hora undécima, es una hora antes de las seis, es decir, las 5 de la tarde, es la última hora pero es la hora del fin del negocio, es la hora de la cosecha, es la hora por la cual todo lo demás se trabajó, todos trabajaron para esta hora, fíjense los patriarcas trabajaron para el fin; Moisés, Josué, los jueces, los reyes, los profetas trabajaron para el fin; los apóstoles del principio trabajaron para el fin, los llamados padres de la iglesia, los escolásticos, los reformadores, los grandes misioneros trabajaron para el fin, pero ¿a qué generación le tocó el fin? A la de la hora undécima, la última generación, por eso quiero animar a los jóvenes, hermanos y hermanas, vean el privilegio de haber sido reservados para la generación del fin. Los postreros serán primeros. ¿Saben cuál es la recompensa más alta que se promete a las iglesias, a la última de las iglesias? A la iglesia en Laodicea se le promete una recompensa que a ninguna otra se le promete, tú vas a Apocalipsis, comparas las recompensas, todas son muy buenas, pero a la última dice: los que vencieren, o sea, los que vencieren la condición final de Laodicea, ese espíritu mercantilista, soy rico, no tengo necesidad de nada, los que vencieren la prueba final, el lazo, que dijo el Señor Jesús que vendría como un lazo, ese afán de las riquezas, ese afán del consumismo; “los que vencieren les daré que se sienten conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me sentado con mi Padre en mi trono”9, a ningún otro se le prometió eso, sino a los finales, ¿qué les parece? “El fin del negocio es mejor que su principio.” ¿Amén? Entonces ahora llega la hora undécima: “Saliendo cerca de la hora undécima”, o sea, alrededor de las 5 de la tarde, un poquito antes, todavía no eran las 5, pero eran como las 4 o las 4 y media, a esa hora quién se va a poner a trabajar, pero el Señor tiene interés en su viña y tiene interés en ellos. ¿Qué pasa si esos hombres se quedan sin trabajar? ¿Qué van a llevar a su casa, qué va a comer su esposa, sus hijos? ¿se dan cuenta? Entonces él contrató a los desocupados. A veces decimos: Señor, ¿por qué será que no me está saliendo ningún trabajo? Se me cierran las puertas por aquí, se me cierran por acá, el mundo no lo está ocupando, pero el Señor sí tiene interés en ocuparlo, pero hermano, si las puertas se le han cerrado ¿no será que el Señor lo está llamando como obrero de la hora undécima? Dice: “Saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados;” perdiendo el tiempo, viviendo sin sentido en la vida, “y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados? Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado”. Es decir, no le servimos a nadie, ni al mundo, ni faraón quiere que le hagamos ladrillos, ¡gracias a Dios! Esa no es una mala señal. “El les dijo: Id también vosotros a la viña” y ahí está el punto. Esa frase que dice: “y recibiréis lo que sea justo”, fue agregada por escribas posteriores, no está en los manuscritos antiguos. A los primeros les habló con todo detalle, hizo un convenio, bueno, un denario, con los otros les habló que van a confiar en la justicia, ellos pensaron, a mi me dará tres cuartos, a mí me dará medio denario porque sólo trabajé mediodía; yo trabajé desde las tres puede ser que me dé un cuarto de denario y aquí a estos últimos no les dijo nada, simplemente: “Id también vosotros a la viña” y ellos fueron a la viña, fueron en el espíritu del final del negocio, en un espíritu de gracia, ellos iban a ganar poco, pero no dijeron, ¿qué voy a ganar? Mejor me quedo sin hacer nada, a última hora, ¡todo lo que hicieron los apóstoles!, yo ya me convertí muy tarde, yo ya ¿que voy a hacer? ¡No, no!, claro que tú conoces que el Señor es justo, pero además de ser justo es bueno, El no solo es justo, El es bueno ¿ven? Verso 8: “Cuando llegó la noche,” porque el Señor cumple sus propias leyes. Vamos a ver esas leyes del Señor en Levítico 19, versículo 13, la parte b y esto hay que aprenderlo aquí en esta tierra antes de irnos para la gloria, primero dice: “No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás” y la parte b) “No retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana”. Hoy es muy común, claro, un fin de semana, no le pagan el viernes por ahí le pagan el martes y hacen negocio esos días, compran y venden, cambian dinero, pero el Señor prohibe retener el salario, el salario hay que pagarlo cuando apareció la primera estrellita, ahí, al anochecer, por eso dice ahí en el verso 13: “No retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana” y Deuteronomio 24:15, allí también el Señor da esa ley que El mismo cumple, porque El no da una ley que El no cumpla: “En su día le darás su jornal”, no hay que hacer esperar a la persona a quien se le debe, hay que pagar esa misma noche, ni siquiera hay que esperar que oscurezca, tan pronto como aparece la primera estrella ahí hay que pagar, “En su día le darás su jornal, y no se podrá el sol sin dárselo”; por eso digo lo de la primera estrellita, Dios quiere que se pague diariamente lo que se trabajó, se pague ese mismo día y dice porqué: “pues es pobre, y con él sustenta su vida”, o sea, va a vivir de préstamos, pagando intereses de usura, “es pobre, y con él sustenta su vida, para que no clame contra a ti a Yavheh, y se en ti pecado”, o sea es pecado retener el salario una noche, es un pecado, tiene que ser al instante, claro como tú no eres el que está con la apretura, a ti no te importa pero el otro no tiene con qué desayunar, a él si le importa, ¿ven? el que tiene la panza llena está tranquilo, pero el otro no, entonces Dios cumple sus propias leyes. Volviendo a Mateo 20:8, dice: “Cuando llegó la noche”, a la medianoche como dice el Señor: “aquí viene el esposo”10, pero aquí todavía no es la medianoche y llegó la noche, y dice: “El señor de la viña dijo a su mayordomo”, ¿quién será este mayordomo? Será Cristo el ecónomo de Dios, el epictropos como se le llama allí en el griego. “Llama a los obreros y págales el jornal” aquí se habla de pagar, aquí no está hablando de salvación, sino del reino de los cielos, el jornal, o sea lo que hicieron porque la salvación es por gracia, pero fuimos salvos para buenas obras las cuales serán galardonadas, “he aquí vengo pronto y mi galardón conmigo para recompensar a cada uno según fuere su obra”11. La salvación es por fe, es un regalo, la dádiva de Dios es vida eterna, pero los salvos por gracia, servimos al Señor, pero ¿en qué espíritu? Como el espíritu que se manifestó en aquellos obreros primeros que empezaron a envidiar, que no conocían la gracia, que sólo conocían el comercio, que sólo conocían la justicia pero no la soberana gracia, ¿qué espíritu se manifestará en aquel día? ¿En qué espíritu fue nuestro trabajo? Porque en el espíritu en que fue nuestro trabajo se manifestará en el último día. ¿Cuál fue el espíritu de aquellos? Hacía mucho sol, arduo trabajo, en cambio a esos les tocó trabajar cuando hacía brisa fresca, ya se estaba poniendo el sol, a nosotros nos tocó el calor, ¿se da cuenta en que espíritu estaban aquellos? ¿Qué nos quiere enseñar el Señor con esta parábola? Será que cuando en alguna bibliada se quiere conceder gracia a unos, entonces dicen: ¡no, con todos tiene que ser igual! ¿no fue eso lo que hizo el diablo? ¿Saben por qué el diablo está tratando que otros le sigan al infierno? Porque él no quiere la desgracia para el sólo, como dice: mal de muchos, consuelo de tontos, ese es el diablo, él quiere que todos se vayan al infierno, que no sea uno solo el desgraciado sino que ojalá haya millones de desgraciados, ese es el espíritu del diablo, pero el Señor tiene un espíritu de gracia; lo mínimo que hace el Señor es justicia, pero la justicia es lo mínimo; el Señor no es solamente justo, sí la ley viene por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo12; lo mínimo que hace el Señor es justicia, Él no le va a quitar a nadie nada, Él nunca va a cometer injusticia, pero Él además de hacer justicia, es bondadoso, Él regala cosas para exponer la envidia de los corazones y tratarlo, si no fuera así, hubiera dado el salario cuando no lo vieran los primeros, para que los primeros no se dieran cuenta, -no, espere que salgan los otros y los otros no se den cuenta y así ellos no van a criticar; tú sólo trabajaste una hora y ellos trabajaron doce horas,- no eran ocho, sino doce en esa época, ¿ven? pero ¡no! delante de ellos, delante de los quisquillosos, delante de los legalistas les dio lo mismo que a ellos, pero a ellos no les hizo injusticia. Entonces dice, primera cosa rara para este mundo: “Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros”. El Señor quería era el fin del negocio, se terminó el negocio; los últimos fueron los que debieron terminar y esos son los primeros que lo disfrutan, ¿verdad? Los obreros de la hora undécima: “págales el jornal, comenzando desde los postreros”, o sea, así es como los postreros comienzan a ser primeros y ¿cuál fue el salario? verso 9, “Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.” Un denario, o sea, el Señor les dio un mismo denario, igual le dio a los otros, a unos como actuaron en ese plano de negocio con Dios, entonces le pagó lo que les debía, no les hizo injusticia, pero los otros trabajaron en un espíritu diferente y el Señor también actuó como es Él, El es bondadoso, nosotros no tenemos que ser de esas personas que si a mi me apretaron, yo tengo que apretar al otro, ¿por qué no voy a alegrarme de que haya gracia para otro? ¿porqué no voy a alegrarme con la soberanía del Señor?. Allí hay unos pecados escondidos en la reacción de estos, caballeros entre comillas. Miren lo que dice en el verso 10: “Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario”, o sea, lo justo, ¿por qué? porque ellos hicieron un contrato, ellos trabajaron no por el interés de la viña, no por amor al dueño, ¡no! ellos trabajaron para ellos, bueno, el Señor fue justo, no les quitó nada, les dio lo que habían convenido, con los otros no convino nada y fue bondadoso, entonces ¿en qué espíritu prefieres trabajar para el Señor? en un espíritu, bueno, si me pagan el salario de pastor voy a pastorear, si no me pagan, no voy a pastorear, ¿cómo voy a ir a visitar a los hermanos si no me pagan? ¿No es ese el espíritu mercenario? Un denario por justicia, pero el que hace un trabajo por amor, por gracia, por colaborar, por estar en el mismo espíritu, en la misma causa de su Señor, ese recibirá una recompensa según el espíritu en que trabajó, una recompensa de gracia. Hay recompensa de justicia y hay recompensa de gracia, las dos son recompensas, pero una cosa es recompensa de justicia y otra es una recompensa graciosa, abundante, también es llamada recompensa, pero una recompensa basada en la gracia, basada en la actitud bondadosa del Señor y así es el espíritu en que Él recompensa, en ese espíritu es que demos servir, no servir en el espíritu de mercadería, porque entonces el Señor nos dirá: ya tienes tu recompensa; hay que servir al Señor en otro espíritu y eso es lo que Él, nos quiere enseñar, y eso se esperará de los últimos; de los últimos se esperará un servicio al Señor en ese espíritu, con los últimos Él no hizo negocio. Vayan, trabajen, no les prometió nada, ellos no lo hicieron por promesa, por cálculos, simplemente estaban felices de tener oportunidad de trabajar por esa causa tan importante de esa viña de ese propietario, entonces Él los recompensó con gracia. ¿Amén? Dice el verso 10: “Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más;” ¿ se dan cuenta en que espíritu estaban ellos? Ellos estaban comparándose el uno con el otro; cuando nosotros nos comparamos uno con el otro, cuando queremos que al otro le pase lo mismo que a mi, que lo traten lo mismo que a mi, estamos en ese espíritu mercenario, no estamos en el espíritu correcto del evangelio. Es muy natural exigir igualdad, digamos, en el castigo por nuestros pecados, pero en lo que se da de gracia ¿cómo puede uno exigir igualdad? ¿Acaso puedo yo exigirle a Alejandro que me regale su reloj a mí, y si él se lo quiere regalar a Elsa me voy a poner bravo porque siempre me tiene que regalar a mi? Entonces ¿yo soy el único que puedo recibir todo, él no puede hacer ninguna bondad a nadie? ¿Se dan cuenta hermanos, como el Señor con esta parábola entra en lo profundo de nuestro legalismo, de nuestra justicia propia, de nuestro mercantilismo? Como Jacob, Jacob diezmó lo mismo que Abraham, pero ¡qué diferencia hay entre el diezmo de Jacob y el de Abraham! Jacob le dijo: “Mira, si tú me bendijeres, no me faltare comida, no me faltare calzado ni ropa, entonces vas (futuro) a ser mi Dios, ahora no, vas a ser mi Dios y yo te voy a dar el diezmo”13. Abraham no hizo ningún negocio, simplemente, espontáneamente lo dio, ¿ven? Dice: “Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais”14, Abraham actuaba en ese espíritu de generosidad como el Señor en el reino actúa no sólo con justicia, sino también con espíritu de generosidad, es un aspecto del reino que también es verdadero. El Señor incluye en la recompensa su espíritu de generosidad. Verso 11: “Y al recibirlo”, o sea, lo recibieron, cada uno de ellos recibió cada uno un denario, pero noten esa reacción, aunque lo recibieron lo volvieron a dejar ahí, lo recibieron y dijeron: -¡es un denario!- ¿Cómo sabemos que lo volvieron a dejar? Porque el Señor más adelante dice: -tómalo-, o sea que el que lo había recibido, lo había soltado y el Señor le tuvo que decir que lo tomara de nuevo, ¿se dan cuenta? A veces si no nos dan lo que queremos, no le queremos recibir, ¡Dios tenga misericordia de nosotros! De mi primeramente. “Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia”, pero ¿había sido injusto? ¡No! ¿Por qué murmuraban? ¿Por qué? porque era bueno, porque era soberano, entonces miren ese espíritu que el Señor está denunciando dentro de los mismos siervos a la hora del galardón, a la hora del salario, ¿ven? Verso 12: “Diciendo:” miren como murmuraban. “Estos postreros han trabajado una sola hora”, minimizando el trabajo de los otros, siempre engrandeciendo el trabajo de uno, es que mi trabajo ha sido muy arduo, muy difícil, al sol, a ustedes les tocó todo masticadito, todo facilito, ¿se dan cuenta? “y los has hecho iguales a nosotros”, ¡ah! noten, ¡iguales a nosotros!, ¡nosotros somos superiores!, nosotros somos los pioneros, los fundadores fuimos nosotros, éstos son recién llegados; no hay recién llegados hermanos, hay llamados a la hora que el Señor quiere. Es que uno no puede decir: ¡ah es que somos superiores, merecemos más! ¡No!, el Señor no les dio menos de lo que había prometido y era justo, el Señor no está haciendo injusticia. Entonces le dijeron eso: “nosotros, que hemos soportado la carga”, ahí está como ellos tomaban el trabajo, como una carga, para los otros, los de la hora undécima, era una oportunidad, pero para éstos era una carga. Se puede trabajar para el Señor considerando que nos dio una oportunidad o como una carga, ¿se dan cuenta, la diferencia de espíritu?, ellos le llamaron carga, “el calor del día”, siempre resaltaban lo peor, lo que soportaron, lo que habían sufrido ¿ven? Verso 13: “El, respondiendo, dijo a uno de ellos:”, quizá al portavoz, debía ser Pedro, yo no digo que sea, pero Pedro era el que había empezado a negociar y por eso fue que el Señor habló de que los primeros serían postreros, o sea, habrá algunos postreros con espíritu diferente al final, ¿verdad? Entonces dice: “Amigo, no te hago agravio”, o sea, tú estás murmurando, estás ofendido, pero yo no te he hecho agravio, “¿no conviniste conmigo en un denario?” Verso 14: “Toma lo que es tuyo”, ya lo había dejado, dice que lo había recibido, pero lo había soltado, “Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero”, ahí está la voluntad soberana, la soberanía de Dios, “quiero dar a este postrero, como a ti”, o sea, contigo soy justo y con él quiero ser bondadoso, ¿no tiene derecho de ser bondadoso? No dice la escritura: “¿Por qué peleas con el Altísimo?” El dice: “tengo misericordia de quien tengo misericordia, me compadezco de quien me compadezca,” 15 ¿vas a altercar con Dios, por qué hace esto así? Aquí el soberano soy yo Dios, y tú te vas a sentar en el banquillo de los acusados y yo ¿voy a ser juez de Dios? ¡No! Dios es el Señor, Él no está haciendo injusticia, lo mínimo que hace es justicia y lo demás es gracia y en el reino de los cielos habrá gracia también y por eso dice aquí: “quiero dar a este postrero, como a ti”. Verso 15: “¿No me es lícito”, o sea, ¿vamos a decirle que no le es lícito hacer lo que quiere, no puede hacer el Señor lo que quiere con lo de Él? Lo que te debe a ti te lo dio, pero lo que es de Él, ¿no puede hacer con ello lo que quiere? ¿Puede o no puede? ¡Amén hermanos!, vamos a limpiar ese espíritu de comercio, ese espíritu de legalismo de nuestro corazón, debemos aceptar esas bondades que el Señor le hace a otros, con alegría, no con envidia. “O tienes tú” esa palabra que se tradujo aquí envidia, es “mal ojo”. Dice la Biblia “que toda excelencia de obra despierta la envidia”16, ese asunto de la envidia es mal ojo, pero ¿por qué a él le dio un postre más grande? ¿Verdad que el Señor tiene que tratar con nosotros hermanos? Aquí estamos retratados y el Señor tiene que tratar con nosotros eso del mal ojo, inclusive hay por ahí ciertos lugares donde se habla del mal ojo que le echaron mal de ojo, por eso dice: “si tu ojo es malo, todo tu cuerpo estará en tinieblas; si la luz que hay en ti es tinieblas”17, o sea que debemos alegrarnos con la justicia de Dios y con la bondad soberana, El reparte como Él quiere, soberanamente, y tenemos que aprender a entrar en esa área que a veces no queremos entrar. Hermanos, es que Dios es justo, sí es justo, pero Él es soberano en su bondad, reparte como Él quiere. A éste lo hizo cucaracha y a éste lo hizo serafín. ¿Va a decir la cucaracha, por qué me hiciste cucaracha? ¿No tiene Dios derecho de hacer cien mil cucarachas, y cuatro serafines si quiere? ¿No tiene derecho? ¿Tiene o no tiene? Tiene derecho, porque Dios es soberano. Entonces dice: “¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tu envidia, porque yo soy bueno?” Esa palabra “envidia” es la palabra “mal ojo”. Hay varias cosas que se ven, voy a leer algunas por ejemplo para terminar esta parte aquí. Vamos a Proverbios capítulo 30, versículos 21 al 23: “Por tres cosas se alborota la tierra,” no puede soportar la tierra, “y la cuarta ella no puede sufrir”; miren como es la gente de la tierra, los naturales, los nativos, ¿por qué cosa se alborota la tierra? “Por el siervo cuando reina”, o sea, si reina el rey, el de sangre azul, todo el mundo está agradado, pero el proletario que reine, ¡uy! ¡No, cómo va ser, como va a reinar el proletario! Nadie quiere que el proletario reine, se alborota la tierra. Otra: “Por el necio cuando se sacia de pan” ¿no dice la escritura también que no es de los ligeros la carrera, ni de los sabios las riquezas, ni de los prudentes, ni de los elocuentes el favor, sino que tiempo y ocasión acontecen a todos, no dice así la Escritura? 18 Como lo cantamos, vanidad de vanidades, no es de los ligeros la carrera; o sea que a veces a los necios les va bien, ¿no ven a alguno que es presidente de esto y de aquello? Nacieron con cucharitas de plata, otros nacieron por allá en una barriada; la gente se alborota cuando el necio se sacia de pan. Otro: “Por la mujer odiada cuando se casa;” ¡se casó esa, me debiera casar yo, pero no ella! Eso es mal ojo también. “Y por la sierva cuando hereda a su señora”, eso no lo puede soportar la tierra, eso es el mal de ojo, ¿verdad? Ese es un ojo malo. Hermanos, Dios puede hacer bondad, de pronto hereda la sierva toda la riqueza de la señora, Dios se lo quiso dar, ¿verdad? Se alborota la tierra, porque la gente es mala, pero Dios sabe lo que hace. Por eso dice al final: “Así”, o sea lo que él había dicho en el 19:30 después de hablar que los primeros serán postreros, entonces aquí explicó como, así como lo explicó en la parábola: “Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros.” Y ahí termina Bueno hermanos, gracias al Señor. Yo les aconsejo que tomen la concordancia, busquen la palabra “envidia” y leamos cada uno con cuidado, yo ya hice ese trabajito, por eso se los aconsejo. Busquen la palabra “envidia” y lean todos los versos donde aparece la palabra “envidia” para que nosotros seamos librados de ese espíritu. ¿Amén hermanos? Vamos a dar gracias al Señor. Señor: te damos las gracias por tu infinita bondad y por tu soberanía. Tú eres Rey de reyes, Señor de señores, eres santo, eres bueno, eres justo y eres Señor. A Ti honra y gloria, concédenos honrarte, glorificarte por cada obra que haces, por cada bondad que concedes inmerecidamente a tus criaturas. No somos tus jueces, Señor, sino tus siervos. Gracias por cada bondad que has concedido a otros y que a nosotros no has concedido, gracias Señor, gracias porque Tú eres bueno, justo, soberano y te es lícito hacer lo quieres con lo que es tuyo. Gracias por tu bondad y tu soberanía. A Ti la honra y la gloria por los siglos de los siglos, amén. La paz del Señor sea con los hermanos. Transcripción: Marlene Alzamora Revisión: Piedad Gutiérrez Durán del comité de revisión para revisión final del autor. 1 Mat 19: 16-21 2 Mt 19:28 3 Cnt 7:11,12 4 Cnt 1:6 5 Cnt 8:12 6 Mt 19:27 7Hab 2:13,14 8 Jn 4:38 9 Ap 3:21 10 Mt 25:6 11 Ap 22:12 12 Jn 1:17 13 Gn 28:20-22 14 Jn 8:39 15 Ro 9:15 16 Ec 4:4 17 Lc 11:34 18 Ec 9:11

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