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EL ESPIRITU SANTO EN EL HAGAMOS DE DIOS

Por cristianogiv - 8 de Abril, 2012, 20:07, Categoría: General

EL ESPIRITU SANTO EN EL HAGAMOS DE DIOS Localidad de Teusaquillo (27 de mayo de 2011) (Gino Iafrancesco V) Buenas noches hermanos. Oremos un momentito por la palabra del Señor, Querido Padre: te damos gracias porque tú nos has conocido y nos has amado, y has enviado a tu Hijo Jesucristo porque nos conociste Señor y sabías que solamente mereceríamos la muerte delante de ti, pero nos amaste con amor eterno y supiste que por tu gracia te recibiríamos, Padre te recibimos, como cantábamos, como el bálsamo, consuela nuestra alma y todo nuestro ser, No estamos delante de ti, Señor, por otra cosa que por esa preciosa sangre, no tenemos ni queremos tener alguna justicia propia por la cual pretender estar delante de ti, te rogamos Señor, que nos limpies, nos perdones de todo pecado del cual somos conscientes y también de aquellos en que no lo somos, tu luz nos ayude, ayúdanos Padre por tu Espíritu, en el nombre del Señor Jesús. Te rogamos que tu palabra nos hable, que tu Espíritu venga a nosotros en tu palabra, tu palabra ya fue inspirada por tu Espíritu, que el soplo de tu Espíritu por tu palabra ha llegado a nosotros y te pedimos que siga llegando, que tu Espíritu siga soplando para que tu palabra nos pueda tocar, vivificar, resucitar y conquistar para ti, atráenos a ti por lo que tú eres y deja que nuestro espíritu te conozca y te perciba, se enamore de ti y te siga a ti. Señor, déjanos conocerte para seguirte con tu socorro, atráenos Padre, encomendamos en tus manos todas las cosas, deja que tu palabra nos bañe, nos atraiga y haga resplandecer tu rostro sobre nosotros, sobre la base de tu amor eterno expresado en Jesucristo, amén. Volvamos hermanos una vez más, a Génesis, una vez más al capítulo 1 y una vez más al verso 26; nos hemos ido deteniendo en algunas de las palabras que nos dice aquí el Espíritu de Dios, en algunas de las implicaciones nos hemos demorado, pero no porque seamos exhaustivos, nos hemos demorado porque la palabra del Señor, ella misma es rica y apenas vamos tomando migajas de ella, poquito a poco. Nos habíamos detenido en el primer renglón: “Entonces dijo Elohim: hagamos” y estamos detenido en la palabra “hagamos”, en este plural divino, es el primer plural divino; ya el mismo nombre Elohim, ya está implicado en la Trinidad, en la terminación plural del nombre genérico de Dios, “El” ya quiere decir “Dios”, pero Dios también se llama “Elohim” y muchas veces habla en singular porque es un solo Dios, pero en algunas situaciones especiales Dios habla en plural y ésta es la primera vez que Él habla en plural, de manera explícita, revelada, dijo Dios: “Hagamos”, entonces aquí Dios revela la participación de las tres personas de la Trinidad Divina, participando en este propósito y es un propósito de hacer. Hay cosas que Dios crea de la nada, de manera instantánea y hay cosas en las que Dios se detiene tomándose su tiempo, el verbo ya no es “crear”. En el principio creó Dios los cielos y la tierra, esa palabra “crear”, como lo dice también en otros lugares es hacer algo de la nada, aparece “bará”, como el verbo que se traduce “crear”, allá en Hebreos dice que por la palabra de Dios entendemos ser hecho todo el universo, todo lo que se ve, de lo que no se veía; era solo Dios, no había tampoco nadie para ver a Dios, solo el propio Dios, Él hizo cosas por su palabra, pero es que un Dios que es eterno, puede tener un juego diferente al nuestro; nosotros estamos en el tiempo, Dios también creó el tiempo, Dios está en la eternidad y también se encarnó y entró en el tiempo, El puede hacer cosas y hay cosas en las que Dios se detiene. Había hecho tantas cosas pero sólo paró cuando hizo esta inicial, digo inicial en cuanto a que apenas había comenzado, ya hizo al hombre, ya el primero estaba en la tierra y también la primera mujer, el hombre y la mujer, el hombre, o sea el varón y la mujer es el hombre. Hagamos al hombre; ya los hizo varón y hembra, el hombre, el misterio y sin embargo, Él que ya sabía el fin desde el principio y sabía las etapas, Él habló en plural: “hagamos” y dio la revelación bien patente de que el Padre estaría ahí, el Hijo estaría también haciendo y el Espíritu también estaría haciendo, la frase es mucho más rica; ciertamente que Dios pudo descansar con el primero, Él descansó de la obra que hizo porque ya hizo al hombre en un sentido, lo hizo; en otro sentido, todavía no se había multiplicado ni el hombre había hecho aquello para lo cual Dios lo hizo, pero ya descansó cuando entregó al hombre la misión, la responsabilidad y Dios cuando hizo esto, Él no ignoraba que el primero, vamos a decir, como se dice aquí en la tierra: “el plan piloto”, que fallaría; nosotros los humanos, hacemos un plan piloto para saber si fallará o no, pero Dios no necesita esperar para saber, Dios sabía que desde el primero, habría una falla y por eso la Escritura nos habla de que ya el Cordero había sido inmolado en la decisión, en el corazón de Dios, en la naturaleza de Dios, desde antes de la fundación del mundo, o sea que Dios tendría ese otro trabajo, además del trabajo de la creación inicial, como lo dijo Jesús y lo recordamos siempre: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo, entonces ese trabajo del Padre, hasta ahora trabaja que dice Jesús, no es para contradecir el descanso de Dios en el primer día, sino para revelar el nuevo trabajo de la redención y de la nueva creación. Entonces cuando Dios dijo: “hagamos”, ahí está la creación inicial y está también la redención para la nueva creación, porque Dios no puede ser frustrado en su hacer. El decidió tomarse el tiempo que fuere necesario y por eso dijo: “hagamos”. Cuando Él dijo: “hagamos al hombre”, ya había diablo, no había sido para nosotros totalmente revelado, aunque hay algunos indicios aquí, que ya existía el diablo; uno de esos indicios está en el capítulo 1, en el verso 2, especialmente empieza ese inicio en la cuarta palabra de esta traducción: “Y la tierra estaba”. La palabra que en el idioma original, en el hebreo, fue traducida por Reina y corroborada por Valera: “estaba”, es la palabra “ay´tá”, ese es un verbo ya conjugado y la raíz de esa palabra con otros prefijos y sufijos, en otros contextos, es decir en otras conjugaciones aparece varias veces en la Biblia y no siempre aparece traducida como está; de hecho quienes estudian el hebreo se dan cuenta que el verbo “estar” o el verbo “ser”, casi siempre es tácito en el hebreo; nosotros debemos suponerlo cuando lo vamos a traducir y nosotros traducimos el verbo “ser” o el verbo “estar”; en el hebreo se da por sentado, no suele escribirse; sin embargo aquí en el verso 2 de Génesis 1, está escrito el verbo ay¨tá y el verbo ay´tá tiene una larga historia de traducción y de contexto, como así sucede también con otras palabras que a veces nos restringimos a un solo de esos significados y perdemos parte de lo que Dios quiere decirnos, de todo lo que está escondido en una palabra, entonces a veces un verbo tiene que estudiarse, ojalá todas las veces en que aparece para ver todas las posibilidades de traducción. El verbo “ser” o “estar”, generalmente se deja tácito, no explícito en el hebreo y al traducirlo al español, lo hacemos nosotros explícito porque quedaría para el español, necesario mencionarlo. Nosotros a veces dejamos tácito no el verbo, sino el pronombre, en cambio por ejemplo en hebreo, hay que ponerle el pronombre. Si dice: “soy”, nosotros sabemos que ya está implícito el “yo” y en el hebreo es al contrario. Si se dice “yo” está implícito el “soy”. En el librito que publicamos que se llama “Al principio”, ahí entramos en algunos versos y entramos en este verso porque estudiamos este primer toledot, que así se llama este primer documento antiguo incorporado por Moisés a su relación desde el 1:1 hasta el 2:4 a ese es el primer toledot, ahí dice, donde aquí se traduce: “Estos son los orígenes”, dice: hela toledot ha-shamayím ve-ha-erets, o sea, estas son las relaciones, que aquí se tradujo: “orígenes”, en otro lugar se dice: ésta es la historia de, éstos son los antecedentes o las generaciones de...., ya sea ascendientes, ya sea descendientes, ya sea relato, ya sea historia, todas esas son palabras variadas que se usan para traducir una sola palabra hebrea en plural: “toledot” y toledot significa: relaciones, hacer una relación, una relación de acontecimientos, una lista de nombres, ya sea antepasados, ya sea descendientes, una historia, un relato, esa es una relación y la terminación “ot”, es la terminación plural del femenino en el hebreo, entonces cuando dice: “toledot” significa “relaciones”, entonces esta palabra: “Estas son las relaciones de los cielos y la tierra”, es el final de lo que se comienza a escribir desde el verso 1, acuérdense que cuando Moisés escribió, no tenían números, estos números no son parte del texto inspirado, estos números fueron del arzobispo de Canterburry, que los incluyó en el siglo XII, para poder encontrar los pasajes, sólo que él hizo terminar el capítulo 1 antes de que terminara la perícopa o la historia, él estaba contando la creación y también la formación de los cielos y la tierra, la hechura, todo el hectameron, o sea, los siete días, y él terminó en el sexto día, luego pasó al capítulo 2 y empezó con el séptimo día, pero en la historia comenzó en el principio y terminó esa relación en el capítulo 2 verso 4, parte a, cuando tú lo ves en el hebreo, lo ves mucho más claro, cuando ves una edición en hebreo, esta frase está aislada y separada del siguiente toledot o sea, la siguiente historia que comienza a contar otra vez el sefer toledot Adan, o sea, el libro de las relaciones de Adán que comienza en el verso 4 parte b hasta el 5, verso 1, parte a, tú lo ves en el hebreo, no lo ves muy claro en las traducciones españolas porque a veces los capítulos como que cortan la idea, cortan la perícopa, antes que termine el ciclo, ya terminó el capítulo y luego en un mismo versículo donde sería necesario poner un punto aparte y comenzar otro párrafo, aquí el traductor puso una coma, no es así en el hebreo, se dan cuenta? entonces este toledot, o sea esta relación y aquí dice: “relaciones”, porque relaciona los cielos y la tierra, las distintas partes, los diferentes capítulos, allí el verbo ay´tá, del verso 2 del primer toledot del capítulo 1, donde dice: “la tierra estaba”, “la tierra ay´tá”, varias veces ese mismo verbo ya sea modificado por prefijos o sufijos, según la conjugación porque es un verbo, es traducido como “llegar a ser”, como “tornarse”, como “volverse”, ese mismo verbo está en el capítulo 19, donde cuenta la historia de la mujer de Lot que se volvió estatua de sal, ella no era estatua de sal, ella miró para atrás y se tornó estatua de sal, ese verbo cuando ella se tornó estatua de sal, es exactamente el mismo verbo que aquí dice: “y la tierra estaba”, entonces por qué aquí se tradujo: “y la tierra estaba desordenada y vacía”, cuando Dios mismo dijo en otro lugar que vamos a leer, que la tierra no estaba desordenada y vacía. Vamos a ver eso, marcamos aquí en Génesis y vamos al libro de Isaías, al capítulo 45 verso 18 y también, si tú ves este verbo y no solamente el verbo, sino los adjetivos “desordenada y vacía”, “tojú a bojú” que aparecen en el texto de Génesis, también aparece aquí en Isaías en la boca de Dios, o sea, vemos que es Dios y no Isaías, el que dice, hablando sí por Isaías, pero no es Isaías, es Dios hablando por Isaías; si lo vas a ver en el hebreo, entiendes todavía más claro. Miren lo que dice Isaías 45:18: “Porque así dijo Yahveh, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso”, aquí él utiliza cuatro verbos: crear que es cuando todavía no había nada. En el principio creó los cielos y la tierra, pero luego como si eso no hablase ya todo lo que Dios tenía que decir, Dios vuelve a usar cuatro verbos: el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso, entonces “crear”, es de la nada hacer las cosas iniciales, pero formar, ya es tomar de lo que ya había y seguir trabajando con lo que ya había y el verbo “hacer”, implica también la existencia anterior de lo que anteriormente fue creado, pero que ahora hay que formar, hacer y componer, pero todavía Dios sigue diciendo otra cosa, además de usar estos cuatro verbos: crear, formar, hacer y componer. Dice: “no la creó en vano”, esto que aquí se traduce “en vano”, dice una de esas palabras que dice también el verso 2: tojú a bojú, entonces dice que él no la creó “tojú”, vacía y sin sentido o desordenada, entonces si Él no la creó desordenada y además dice que después de crear, tuvo también que formar, hacer y componer, ahí nos damos cuenta que Dios mismo está diciendo, porque como Dios va a hacer algo desordenado, los desórdenes que entre comillas hace Dios, es cuando Dios juzga. Cuando Dios juzga, entonces resulta una desolación y ahí en otros lugares aparece esa palabra tojú a bojú, en otros versículos, o sea, desordenada y vacía o en vano, aparece en el contexto del juicio de Dios. Cuando Dios juzga una nación o un pueblo, que lo destruye por un tiempo, usa esas palabras, las cosas quedan desordenadas y vacías, que es la misma palabra que se traduce “desolada”. La palabra en el hebreo es la misma y aquí Dios dice que Él no la creó en vano, sino “para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro. No hablé en secreto, en un lugar oscuro de la tierra; no dije a la descendencia de Jacob: en vano me buscáis. Yo soy Yahveh que hablo justicia, que anuncio rectitud”. El está diciendo que no la hizo de esa manera, sólo que cuando tú ves la traducción aquí de Reina y Valera: no la creó en vano, así dice el Señor y es el Señor el que lo dice, que no la creó en vano, nosotros no asociamos crear en vano con asolada y vacía porque son traducciones distintas y no sabemos si el traductor no logró hacer la conexión de Isaías con Génesis, ese es el traductor, pero cuando tú vas al hebreo, el hebreo sí usa exactamente las mismas palabras y no dice: la tierra estaba, dice: ay´tá, si fuera estaba, no hubiera sido necesario escribir el verbo, pero está escribo el verbo ay´tá, que significa tornarse. Por ejemplo, cuando dice: sed santos, porque yo soy santo o que Dios visitó a Abraham y que tal resultó a llegar tal cosa y que las cosas resultaron en tal cosa, es el mismo verbo, como les acabó de dar el ejemplo del caso de la mujer de Lot, que es tan claro, que se tornó estatua de sal, es el mismo verbo que aquí dice: “estaba”. El mismo traductor, en el caso del capítulo 19, dice: “se tornó”, como allí traduce “se tornó” y aquí traduce: “estaba”, si el verbo es el mismo, se dan cuenta? entonces eso significa que Dios ya está explicando de manera inicial, introductoria porqué resultó desolada y vacía, porque si comparas con el detalle de la creación de Dios, Dios mismo está diciendo que no la creó en vano, o sea no la creó tojú a bojú, usa la misma palabra. Tu puedes ir al hebreo y encuentras una de esas palabras ahí. En este momento yo no me acuerdo si es tojú o si es bojú, es tojú. Entonces si Dios dice que Él no la hizo así, quiere decir que Él hace todo perfecto, algo pasó para que se tornase desolada, y se tornase vacía, cuando Dios hace al hombre, todavía ni siquiera menciona a la serpiente, sino después de hecho, pero ya la serpiente estaba, la serpiente antigua que se llama “diablo” y “satanás”, de pronto aparece en el capítulo 3 y no sabe de donde aparece, pero luego Dios revela cosas que pasaron antes, aunque las revela después en Ezequiel e incluso antes en Isaías, acontecieron antes, aquel querubín se rebeló y que fue expulsado de los cielos, pero ahora Dios hace al hombre y ni siquiera menciona la serpiente, pero si la menciona un verbo misterioso: “guardar”, pero de qué va a guardar Adán el jardín? De las espinas? Si no había espinas todavía, las espinas vinieron fue después que no guardó, de dónde aparece el mal que el Señor menciona que había un árbol de bien y del mal, dónde se había originado el mal que está en ese árbol? Porque Dios no es el creador del mal, Él solamente lo permite, pero Dios no es malo, el padre de la mentira que de suyo habla, de suyo, no es Dios el que va a hacer males, si Dios hizo al diablo, pero no lo hizo diablo, lo hizo un querubín, centro de la palabra “bueno”. Cuando Dios vio todo lo que había hecho, dijo que era bueno, pero en el segundo día, cuando aparece el lugar donde estaba el diablo en los aires y en las aguas porque apolión anda por los mares y el príncipe de la potestad del aire anda por los cielos. Cuando Dios habla en el segundo día de los cielos y de las aguas de arriba y de las de abajo, ese día, a propósito se quedó callado y no dijo que era bueno, por qué Dios no dijo que era bueno el segundo día? Porque si dice que era bueno, hubiera mentido, porque ahí estaba el malo, de él había que guardarse, se dan cuenta? Cuando tú lees cuidadosamente el Génesis, ya te das cuenta que allí está escondido el maligno y que cuando Dios dijo: “hagamos”, ya existía el maligno, porque cuando Dios dice: “hagamos al hombre y señoree”, y después tú ves en que jurisdicción pone Dios al hombre para señorear, ahí te das cuenta que ya existía el maligno, así como cuando Dios le dijo: ven a la tierra que yo te mostraré, tierra que fluye leche y miel, Dios sacó al pueblo de Egipto y lo llevó a Israel o a Canáan, todavía no se llamaba Israel y allí estaban los gigantes y los refaítas y toda esa descendencia de ángeles caídos, los neefilim, que tuvieron relaciones con seres humanos, que tomaron mujeres antes del diluvio. Para nosotros los hombres, decimos: somos con langostas delante de esos gigantes, pero para Dios, qué es? El dice: yo os daré esa tierra, yo los introduciré, ........ pero para nosotros sí, pero es que nosotros no fuimos creados para andar solos, sino para andar con Él. Entonces hermanos, todo esto lo estoy diciendo para que veamos las implicaciones de la palabra “hagamos”. Cuando Dios dice: “hagamos al hombre”, ya había diablo. Cuando Dios quiso hacer una criatura colectiva, porque no dijo “hagamos al primer hombre”, sino “hagamos al hombre”, es un hombre corporativo que tiene la misión de portar a Dios, ser configurado a su semejanza, conforme a su imagen y le es delegado el reino y la autoridad al hombre, para que ponga orden en el caos, eso lo puede hacer a Dios, por eso dijo: “hagamos”, el hombre solo no puede hacer esto, pero el Padre dijo: hagamos esto; el Padre dijo con el Hijo: hagamos esto; el Espíritu Santo dijo con el Padre: hagamos esto y Dios se propuso hacer esto en las narices de satanás, como le dijo a faraón, pero al hablarle a faraón también le está hablando al diablo, saben por qué? porque faraón era una de las cabezas y así como había otra cabeza: Asiria y había otra cabeza Babilonia; cuando Dios le habla a Babilonia, no le habla solamente al rey de Babilonia, sino al verdadero rey que está detrás de él, al príncipe de Babilonia y al diablo. Por eso cuando le está hablando en Isaías 14 al rey de Babilonia, él sabe que el verdadero rey está detrás de Nabucodonosor y de sus descendientes y le habla directamente al diablo, a Lucero: Tú eras el sello de la perfección, dechado de hermosura, pero dijiste en tu corazón: me sentaré junto a las estrellas de norte y comienza a denunciarlo, como lo ve detrás del rey de Tiro, el rey de Tiro no es simplemente un rey, pero el querubín caído expresaba su naturaleza a través de ese rey, entonces Dios no le habla solamente al humano, sino al querubín. Tú querubín protector, el que está detrás, porque detrás de los reyes de la tierra, de los imperios de la tierra, de las cabezas de la bestia o de la bestia y sus cabezas, sus siete cabezas, está el dragón y sus siete cabezas. Las siete cabezas del dragón se corresponden con las siete cabezas de la bestia, por eso en Daniel 10 había ese príncipe de Persia en los cielos, un ángel caído, aliado de satanás que cayó cuando el imperio persa cayó. Luego vino el otro, Grecia, pero también cayó, por eso Pablo habla de los gobernadores de las tinieblas de este siglo, esos principados se expresan a través de las llamadas “civilizaciones”, que somos nosotros que las llamamos civilizaciones, pero saben como las llama Dios: “Bestias”. Para Dios, las civilizaciones son unas bestias. Entonces así como el de Persia, era un principado, una de las cabezas del dragón y que Babilonia era otra de las cabezas del dragón, y cuando Dios le habla a Babilonia, le habla también a esa cabeza y le habla también al dragón, así también cuando le habla a faraón, no sólo le habla a faraón, sino al príncipe que reina en Egipto, que es un aliado del dragón, de satanás, le habla también lo mismo a satanás. Y qué le dijo Dios? Lo hemos recordado en estos días: para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder. Dice que Dios endureció el corazón de faraón, aquí tenemos que volver a estudiar, lo que ya estudiamos, que ese endurecer, no es forzarlo contra su voluntad, sino entregarlo a su propia obstinación, esa es la manera como Dios endurece, cuando deja a la persona después de insistirle en que no, la persona quiere, porque Dios no fuerza, entonces la persona es entregada a su dureza y de esa manera es hecho un escándalo y una persona de tropiezo. Entonces cuando Dios le dice a faraón: para esto te he levantado, para mostrar en ti mi poder, cuando Dios dijo: hagamos al hombre, ya estaba el diablo y cuando Dios dijo: hagamos al hombre, Dios ya sabía que ese hombre, el primero, iba a caer, primero, el hombre es inferior a los ángeles en poder, no en destino, ni en misión, pero mientras estamos en la tierra, Dios dice que es inferior a los ángeles, ya el destino del hombre en unión con el Señor es superior a los ángeles, porque Dios no delegó a los ángeles el mundo venidero, sino a la simiente de Abraham, o sea, Cristo, cabeza y cuerpo. Entonces Dios va a mostrar con la hechura del hombre colectivo, o sea, la edificación de la iglesia en medio de la guerra, Dios va a mostrar su poder. Para esto te levanté, para mostrar en ti mi poder y permitió que se enfureciera e hiciera las peores cosas, para qué? para dar ocasión a que el nombre de Dios sea conocido, la iglesia debe entender esto, que cuando Dios dijo: “hagamos al hombre”, ese hombre que será hecho glorioso y heredará el reino, sobre el enemigo, es la iglesia gloriosa, sólo la iglesia gloriosa llegará a cumplir el propósito de la Trinidad cuando habló “hagamos”, porque Dios no lo hará forzando a nadie, se demorará porque lo hará con los que quieran ponerse en sus manos para que El lo haga, porque Dios deshará lo que es por medio de lo que no es y lo que no es, somos nosotros, llenos de debilidad de la cabeza a los pies, desde la coronilla a la planta de nuestros pies, nosotros somos debilidad porque nacimos caídos, porque el primero no nació caído, pero él nos vendió al poder del pecado y cuando nacimos, ya nacimos en territorio enemigo entregados a la muerte y al engaño del enemigo de Dios y no es porque Dios sea débil, al contrario, es porque Dios es fuerte, por eso le deja que haga para después mostrar su misericordia para con los vasos de misericordia y su poder y su ira para con los malvados, para contra satanás y los suyos que hacen lo mismo que su padre, el diablo. Hermanos, todas estas cosas están incluidas en este “hagamos”. Cuando hizo al primer hombre, ahí ya colocó la base para que el hombre participe porque lo que Dios se propuso hacer fue el hombre a su imagen, a su semejanza y delegarle su gobierno, su autoridad, su reino, entonces el hombre fue diseñado conforme a esta misión y ese hombre no es solamente el primero, no es solamente Adán, es el segundo, pero no todos los seres humanos llegarán, el hombre era primero uno: Adán y Eva, los dos eran uno, pero Eva fue engañada porque ya existía el diablo, Dios quería guardarlos de ese mundo, que no abran esa puerta, quería dejarles un mundo rebelde, velado para ella, que ellos fueran inocentes y les dijo que no comieran del árbol del conocimiento del bien y del mal porque si abría esa puerta a ese mundo de demonios y de ángeles caídos, de monstruos sobrenaturales, por ahí entraría la destrucción, pero ella podía abrir la puerta, ella abrió, como se dice: la caja de Pandora porque es que Pandora en el griego, en la mitología griega y en los recuerdos de varios antiguos de los griegos, era la primera mujer, o sea que Pandora era el nombre que los griegos le daban a Eva, Eva abrió la caja de Pandora y salió toda clase de locuras, ella fue engañada, o sea que ya existía el enemigo. Dónde y cuál era la caja de Pandora? El árbol de la ciencia del bien y del mal, esa era la caja de Pandora, ahí fue que la serpiente abrió la puerta para entrar y Dios le había dicho al hombre cual era el pacto de Dios con Adán, en Génesis no aparece, pero en Oseas aparece que Adán quebró el pacto, o sea que Dios hizo un pacto con Adán y lo dice Dios por boca de Oseas; en Oseas está el pacto de Dios con Adán, el pacto Adamico y está que Adán quebró el pacto, pero Adán quebró el pacto sin ser engañado, él fue desleal y por eso dice que por Adán entró el pecado, aunque le llama “la caja de Pandora”, aunque Eva fue engañada y comió del árbol de la ciencia, ella fue engañada, pero Adán no fue engañado, Adán tomó una decisión, le dio las espaldas a Dios. Ustedes creen que cuando Dios dijo: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza y señoree sobre los peces del mar, las aves de los cielos, sobre todo lo que hay en la tierra y sobre lo que se arrastra sobre la tierra, ustedes creen que Dios no sabía que Adán se asociaría con el querubín traidor, Dios sí lo sabía; toda la miseria que vendría, acaso no lo sabía? El si lo sabía, pero Él dijo: para esto te he levantado, para mostrar en ti mi poder, o sea que hay algo que está haciendo Dios cuando permitió la caída, Él no la forzó, pero la permitió porque Él se estaba dando a conocer. Cuando Dios va salvando los pecadores, Dios está haciendo eso que dijo: para esto te he levantado, para mostrar en ti mi poder, el evangelio es poder de Dios para salvar, para libertar, para perdonar, para regenerar, para edificar no sólo personas, sino a la iglesia en medio del caos, Dios siempre se ha movido en medio del caos, aquí en ese capítulo vemos el caos: la tierra ay´tá, se tornó, se volvió, Dios no la creó así, dice Isaías 45:18, se llegó a tornar así por la caída celestial de satanás y la tercera parte de los ángeles, aquí dice: y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, pero miren, el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas y empezó a separar la luz de las tinieblas porque ... es una mezcla de las dos cosas, una mezcla de luz y una mezcla de tinieblas, entonces el trabajo del Espíritu comienza siendo luz y separando las tinieblas de la luz. Qué dijo Jesús que era el Espíritu Santo? Porque el Espíritu Santo también con el Padre y el Hijo, dijo: “hagamos”, o sea, también el Espíritu Santo tendría su parte, ya vimos la parte del Padre a grandes rasgos, vimos la parte del Hijo a grandes rasgos, estamos viendo un poquito la parte del Espíritu Santo a grandes rasgos. El Espíritu de Elohim se movía sobre la faz de las aguas que era la misma faz del abismo. Para esto te he levantado, para mostrar en ti mi poder y qué empieza a hacer el Espíritu? Separar la luz de las tinieblas, porque en el caos, las dos cosas están encerradas, entonces que se trajo el Espíritu Santo? Cuando Él venga, dice el Señor Jesús, Él convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. El pecado es las tinieblas; la justicia es la luz y el juicio es la separación y a la luz le llamó: día y a las tinieblas le llamó noche, entonces Dios empieza a hacer separación entre lo que es día y lo que es noche, él no impidió que hubiera un diablo, que hubiera rebelión en los cielos y Dios por Ezequiel nos habla de las contrataciones, las muchas alianzas porque eso es lo que hace una contratación o un contrato, una alianza, o sea, esas contrataciones se refieren a conspiración de satanás con la tercera parte de los ángeles, Dios lo sabía y callaba, hay un libro que es citado por San Judas Tadeo Lebeo, hermano del Señor Jesús, que es el libro de Enoc donde dice que el séptimo desde Adán profetizó: vino el Señor con sus santas decenas de millares para hacer juicio contra los impíos, ustedes ven ese pasaje en el libro de San Judas Tadeo Lebeo, o sea la epístola de Judas Tadeo, hermano del Señor Jesús y esa cita que es cita, proviene de ese libro de Enoc donde se cuenta como fue esa rebelión y que los ángeles fieles veían lo que estaba pasando con los otros infieles, pero Dios no decía nada porque tanto los infieles como los fieles estaban siendo probados y Dios se quedó un tiempo callado a ver como reaccionaban los fieles ante la infidelidad de los infieles entre los ángeles. Entonces cuando tú ves el resto de la historia de donde se tomó eso de Judas, dice que Dios se quedaba callado y no les decía nada y ellos no sabían que hacer, ellos veían lo que estaba pasando porque también Dios les estaba dando la oportunidad de reaccionar también ellos, de pronunciarse ellos, si por la luz o si por la oscuridad, por eso la Biblia habla de ángeles escogidos también, por el conocimiento de Dios, entonces los ángeles escogidos, cuenta de donde se tomó ese pasaje del libro de San Judas Tadeo, decían: Señor, no estás viendo lo que ha hecho Azazel y estos ángeles y estos otros, y tal cosa y tú te quedas callado y no dices nada, qué hacemos Señor? dinos tú que hacer, tú no nos dices que hacer, por qué Dios no les decía? Porque estaba esperando su pronunciamiento. Tan pronto ellos se pronunciaron en contra de la rebelión de satanás y de los ángeles caídos, se dispusieron a Dios y esperaron en Dios, entonces ahí Dios les dijo que hacer y ahí comenzó la guerra y la guerra terminó en juicio de satanás y sus ángeles. Entonces hermanos, también hay una guerra en el hagamos de Dios porque Dios cuando hizo al hombre, no lo hizo una cosa, Dios se detiene haciendo al hombre. Saben que lo que pasa en la tierra es todo un espectáculo para el cielo, esa es la película que está de moda en el cielo, la historia de la iglesia, eso no me lo inventé yo, eso lo dice 1ª a los Corintios capítulo 4, vamos a leerlo para tomar conciencia de eso. 1ª a los Corintios capítulo 4, y ellos ven desde lo profundo, ellos ven lo que pasa en los corazones porque el asunto verdadero, la guerra verdadera y la edificación verdadera es en el corazón, en lo íntimo del corazón, ahí es donde está la realidad porque Dios no se engaña con las apariencias que nosotros hacemos y nosotros estamos muy interesados en dejar las cosas aparecer de cierta manera, pero eso no lo engaña a Dios, sólo a uno mismo y algunos bobos, perdón, no debí llamar bobo a nadie, perdón. 1ª a los Corintios capítulo 4, dice así, vamos a leerlo desde el 7 porque ese es el contexto de la guerra y esto se lo dice a uno, a mi, para no jactarme y a todos nosotros, a cada uno para lo mismo: “Porque, ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido’” y ahora viene por el otro lado, primero habla a los que se jactan y después viene los adolescentes: “Ya estáis saciados (esa es la iglesia de Corinto, joven), ya estáis ricos, sin nosotros reináis (o sea, uno piensa que reina cuando no están los apóstoles, pero dice) ¡y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros! Porque según pienso, Dios nos ha exhibido (o sea que somos una exhibición, un show, somos una película que se ve desde la otra dimensión porque en la otra dimensión hay espectadores de este espectáculo) a nosotros como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo” primero al mundo, el mundo está viendo lo que pasa con nosotros y mucho más cuando nosotros mismos somos prudentes y no entendemos que le somos tropiezo al mundo, “a los ángeles (hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles) y a los hombres. Nosotros (o sea los apóstoles) somos insensatos por amor de Cristo, (o sea, así es que aparece) mas vosotros prudentes en Cristo; nosotros débiles, mas vosotros fuertes; vosotros honorables, mas nosotros despreciados”. No voy a leer el resto de este espectáculo, pero noten que dice que nosotros somos ese espectáculo. Cuando el Señor Jesús estaba en la cruz, dice allá en el evangelio de Juan, que la gente estaba viendo ese espectáculo, era un espectáculo, y cuando dice lo de la iglesia, dice que la sabiduría de Dios según el propósito eterno de manifestarse por medio de la iglesia, a principados y potestades, ellos son los fans, hay unos que son fans de un equipo y otros son fans de otro equipo. Si un hermano evangelizó a un perdido, es como si el equipo nuestro hubiera metido un gol, hay fiesta en los cielos porque se salvó uno, ellos están viendo el trabajo de evangelización, el trabajo de discipulado y también la guerra. Hermanos, es mejor que las Crónicas de Nardia y que El Señor de los Anillos, esto que está pasando es la verdadera escena del espectáculo, este es el drama de lo que pasa en el corazón de nosotros, y lo están viendo los ángeles, entonces Dios ya sabía eso, que los ángeles saben y Dios le pregunta por la película, cómo va la película, le pregunta al diablo. Dice: no has visto, porque satanás ve, no has visto a mi siervo Job? Ah! y empieza la discusión entre ellos, entre ellos empezó la apuesta como si fuera un partido, quien va ganando, por quien vota usted, por quien vota usted? Entonces Dios le dijo a Satanás: no has visto a mi siervo Job? Que no hay otro como él en la tierra y le responde satanás: porque tú lo tienes guardado, pero déjame, déjame y te lo pruebo, y tal cosa, y el Señor le dijo: hasta este punto, no puedes tocar su vida y como Jesús le dijo a Simón: Simón, satanás te ha pedido para zarandearte, Dios le da permiso al diablo de zarandear la iglesia y están todos viendo, los ángeles fieles son nuestros fans, fans de los hijos de Dios y los infieles, claro, son parte de los infieles y no solamente que ellos están viendo sino también los ángeles de Dios nos ayudan y los demonios les ayudan a los otros y todos están participando. En medio de todo eso, Dios está haciendo, porque cuando Él dijo: “hagamos”, Él sabía todo esto, El no dijo: hagamos al hombre, cuando no había diablo, ya había diablo, por eso le dijo: no comas del árbol de la ciencia del bien y del mal, no abras la caja de Pandora, no comas del árbol, pero ellos abrieron la puerta y dice que los vigilantes, o sea los ángeles del otro lado, algunos que se revelaron, les enseñaron un montón de males a los hombres, entonces Dios quiere que nosotros la iglesia, o sea, el hombre que Dios quería crear, guardara el jardín, pero en vez de guardarlo, abrió la puerta, entonces todo es una escena pero ya el Espíritu Santo mueve la escena, en medio del caos, empezaba a separar la luz de las tinieblas. Haya luz, ahí es cuando entra el Espíritu, mientras no está el Espíritu, hay tinieblas sobre la faz del abismo y no se entiende bien y hay confusión hasta que el Espíritu Santo dice: haya luz. Cuando hay luz, hay revelación, ahí empezamos a entender, cuando empezamos a entender, comienza a haber separación que es diferente de división, división es una cosa y separación es otra. Por ejemplo, Dios dice: Salid de ella, pueblo mío y no toquéis lo inmundo, separaos, que yo os recibiré, o sea, que hay que separarse de lo que no es de Dios, pero hay que estar con Dios, lo de Dios es eterno, es indivisible, lo legítimo de Dios es el Espíritu, Él es el que hace lo de Él, no se puede hacer nada de Dios sin el Espíritu. Por eso cuando se iba a restaurar la casa de Dios en el tiempo de Zorobabel, Dios manda a Zacarías y le da una visión para Zorobabel y otra visión para Josué, hijo de Josadac porque eran los dos ungidos para trabajar en la edificación de la casa, la edificación en medio de la guerra; en la mano el palustre y en la otra mano la espada, edificando por acá y guerreando por acá y hay las dos cosas: lo de Dios edifica y lo de Dios guerrea, Él es Yahveh Sabaot, Jehová de los ejércitos, es una guerra espiritual, que se percibe en el espíritu, la distancia se percibe en el espíritu a pesar de la diplomacia; a veces somos diplomáticos, pero hay la distancia, esa distancia puede acabarse; nosotros tenemos distancia con Dios y Dios tomó la iniciativa de quitar esa distancia, rasgó el velo o la pared intermedia de separación y nos vino a dar la mano de parte de Él, los que le recibieron, los reconcilió, Dios estaba en Cristo, reconciliando, esa es la naturaleza del Cristo y allí hay una reconciliación en espíritu, en espíritu estamos cerca o estamos lejos, pero cerca de quién estamos? Cerca de quién? ese es el asunto, con quién estamos? No se trata de estar con un hermano o con otro hermano. Fíjense, cuando habían las guerras, Josué estuvo en esas guerras, esas guerras eran las batallas de Jehová, así se llaman: las batallas de Jehová, en esas guerras peleaba Israel y peleaban los cerezeos, los filisteos y todos esos, y no eran las guerras de David, o eran las guerras de los jueces, eran las guerras de Jehová, eran las batallas de Jehová, así se llamaban por Moisés desde Números, se hace mención al libro de las batallas, o como decía el Señor: no es tuya la guerra, es mía, es una guerra constante porque el Señor dijo desde el principio, tan pronto satanás entró y dio su torpedo, Dios le dijo: enemistad pondré entre ti y la mujer, entre la simiente tuya y la simiente suya, o sea que entre la simiente de Dios que es Cristo, y la simiente de la serpiente, hay enemistad que el Señor puso, una separación entre lo de arriba y lo de abajo, entre lo santo y lo profano, entre el espíritu y la carne, esa es una separación legítima, pero no de Cristo, en el Espíritu no puede haber separación, la separación es entre la luz y las tinieblas, entre lo de arriba y lo de abajo, entonces primero Dios hace la luz y cuando hace la luz, separa lo del cielo de lo de la tierra, lo que es terrenal de lo que es celestial. Si incluso, nosotros no entendemos, pero lo primero que hace el Espíritu en medio del caos es hacer luz y luego poner lo de arriba, arriba y lo de abajo, y luego incluso con lo de abajo, empieza a crear con lo de abajo, una plataforma para la vida que hace florecer las plantas, pero también en la expansión de los cielos, también pone las lumbreras para que alumbren, concentra la luz en las lumbreras y después va edificando hasta que por fin dice: “hagamos al hombre”, el hombre es lo que va a traer descanso a Dios; si Él no hace lo mejor, Él no descansa. Dice Santiago, que él que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado. Si Dios por el Espíritu nos dice eso, acaso Él mismo no haría lo que es bueno? Porque no sólo hay pecado de acción, sino que hay pecado de omisión, el que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado, o sea que si Dios no hace lo mejor, Él no va a descansar, porque Dios es el primer Santo, es el Santísimo, entonces sólo cuando dijo: hagamos al hombre a nuestra imagen y conforme a nuestra semejanza y señoree, recién Él descansó. Cuando salió el primero, ya sabía que iba a seguir a satanás, que iba a vender la naturaleza humana al poder del pecado y todos los que nacieran de ahí en adelante, naceríamos pecadores y después de nacer de nuevo, seguiríamos siendo pecadores, eso es de lo que no nos hemos acordado, que el nuevo nacimiento en nuestro espíritu, nuestro espíritu nació de nuevo, pero nuestra carne no mejoró nada, pero el espíritu nació de nuevo para que empiece la guerra ahora en nosotros, la guerra ahora es en nosotros y por eso nuestras luchas interiores son parte del espectáculo, Dios la ve, los ángeles, los fieles y los caídos, la ven y hasta los hombres más infieles también la ven, tenemos una guerra, todos nosotros llevamos una guerra, la carne es contra el espíritu y el espíritu es contra la carne y Dios ve esa guerra, Dios habría podido decir: bueno, naces de nuevo y ya no tienes más la carne, no es así; antes era sólo carne, ahora que nacemos de nuevo empezó la guerra; la guerra empieza con nosotros mismos, en nuestro espíritu, con nuestra propia conciencia, ahí aprendiendo la luz en medio de la confusión, aprendiendo a seguir al Espíritu en medio del caos para que Él haga luz porque ese es el primer trabajo del Espíritu. Cuando dice: hagamos, también está el Espíritu, y qué está haciendo el Espíritu? Primer trabajo del Espíritu, primero, hacer luz, convencer al mundo de pecado, de justicia y de juicio y por eso lo primero que tú te encuentras cuando entras del mundo al atrio, el templo de Dios, es el lavacro hecho con los espejos de las mujeres de Israel, en ese tiempo los espejos no eran de nitrato de plata, eran de bronce o cobre, o sea, era una combinación de bronce y cobre que se llamaba calcolíbano, de eso se hacía el lavacro y cuando los sacerdotes entraban, incluso antes de ir al altar de bronce, tenían que pasar por el lavacro y en el lavacro donde estaba el agua del lavacro, allí es donde nos vemos a nosotros mismos. Hermanos, mientras Dios no nos muestre como nosotros somos, no vamos a saber nada, nos pueden analizar por arriba y por abajo, sólo el Espíritu puede hacerlo, sólo el Espíritu nos puede convencer de quien somos, sólo el Espíritu nos convence y ese es el primer día, ese es el atrio, allí los sacerdotes se veían, se reflejaban en el lavacro de bronce de los espejos de bronce de las mujeres de Israel y allí sólo cuando se daban cuenta de quien eran y que habían hecho, allí el Espíritu los conducía al otro mueble que había en el atrio, que es el altar de bronce del sacrificio, los conducía a poner los pecados que reconocían en el cordero, poner sus manos en el cordero y que sus pecados fueron llevados por el cordero. Después el Señor iba construyendo el templo y por eso el sexto día aparece el hombre y el séptimo día, Dios descansa, es como cuando terminó Moisés el tabernáculo , que vino la nube de gloria y descansó. Cuando terminó Salomón el templo, vino la nube y descansó, así cuando termina Dios en establecer la edificación que es el hombre colectivo, la iglesia gloriosa, ese es el tabernáculo, ese es Betel , ese es el templo, Adán y Eva, Adán figura de Cristo y Eva figura de la iglesia, ya lo vimos aquí, con la que se usa la palabra “edificación”, Dios le edificó una mujer, dice el original hebreo y se la trajo al hombre, el edificio es la compañera que Dios está buscando, Dios también le dijo a Adán lo mismo que había dicho pero con otras palabras. Cuando Génesis 1:26 dice: “hagamos al hombre”, en Génesis 2 dice Dios: “le haré ayudadora idónea”, usted piensa que eso lo dijo Dios sólo de Eva? Claro que lo dijo de Eva, pero acaso no dice Romanos que Adán es figura del que había de venir y no dice Efesios y 2ª a los Corintios, que Eva es figura, cuando dice: así como la iglesia, así la mujer, o sea que Eva es una figura de la iglesia como Adán es una figura de Cristo, entonces cuando Dios le dijo a Adán: no es bueno que el hombre esté solo, es como que Dios le dice a Cristo: te voy a hacer un regalo, sí, todo lo demás es un regalo, los cielos, la tierra, los ángeles, todo es un regalo, pero te voy a hacer otro regalo, ese apenas es el engaste donde voy a poner la piedra preciosa, la piedra preciosa no son las galaxias, ni los arcángeles, ni los 24 ancianos, ni los querubines, ese es el engaste, la piedra preciosa es la iglesia gloriosa. No es bueno que el hombre esté solo, le haré una ayudadora idónea que sea como él, que cuando él la vea a ella, él pueda decir: ésta es como yo, ésta ahora es carne de mi carne, hueso de mis huesos, ya no hay distancia de espíritu. Como una gallina, gracias por los huevos, hoy comí huevo frito con mandioca, delicioso, bueno, tomamos leche, queso, arequipe, todo eso, muy bonitas las vacas, pero casarse con una vaca, pero Eva, ésta sí, esta si es como yo, hagamos al hombre a nuestra imagen, le haré, así como Dios dijo en plural: “hagamos”, ahora dice en singular porque es un solo Dios, Trino, pero uno, “le haré”, entonces qué es lo que está haciendo Dios? Le está haciendo una ayudadora idónea a Cristo, eso es lo que está haciendo. Nosotros vemos que en la tierra están sucediendo muchas cosas, pero lo principal que sucede en la tierra, la cosa importante, aunque no salga en los periódicos, es el hacer de Dios, es el actuar de Dios, el que actuó en Mí, primero actúa Dios en; primero Él hace algo por nosotros, luego Él está haciendo algo en nosotros, para poder hacer algo con nosotros. Primero tiene que hacer algo el solo, El nos amó primero, eso es lo que Él hace por nosotros, murió por nosotros, hizo todo El solito, antes de que pecáramos y naciéramos para pecar, El ya había muerto por nosotros, eso lo hizo por nosotros, pero el hagamos de Dios, tiene la parte del Espíritu, Dios no solamente tiene que hacer por nosotros, eso ya lo hizo Cristo, ahora El tiene que hacer en nosotros y aquí está la obra del Espíritu, el hagamos, la parte del Espíritu y también no solamente hacer en nosotros, sino hacer con nosotros. Hay cosas que nosotros hacemos solos, que no las hacemos con El, entonces El tiene que limpiarnos y volver, como el niño que hoy ensucia los pañales, volver y otra vez se lo quita, justo cuando ya estaba limpiecito, otra vez, ay! ay! qué paciencia la del Señor con nosotros, limpie y limpie, pero Él dijo: hagamos, se dan cuenta? El dijo delante de su Hijo: le haré a Adán que es tipo de Cristo, ayudadora idónea, o sea, un padre quiso hacerle bodas a su hijo. Dios quiso hacerle bodas a su Hijo y la boda es con la iglesia gloriosa y quién es la iglesia gloriosa? El nuevo hombre, esa es la iglesia gloriosa. Cuando Dios dijo: hagamos al hombre, quiere decir que el primero se le volvió viejo y Dios tiene otro trabajo, la redención para hacer el nuevo y qué es lo que está haciendo Dios? El nuevo y por eso es que aparece: En el principio hizo Dios, pero resultó alguna cosa toda desordenada y ahora tiene que separar la luz de las tinieblas, lo alto de lo bajo, lo santo de lo profano y comenzar a edificar, abrir espacio para la vida y la vida va creciendo de nivel en nivel, hasta que en el último día aparece el hombre que es el inicio de Dios, que es la casa, que es la esposa del Cordero. También dijo: le haré esto a mi Hijo, todo Dios lo hace para el Hijo. Dios le quiere dar a su Hijo, una esposa, eso es lo principal y esa es la guerra, por eso es la guerra y el Señor permite que sea guerra porque como le dijo David al Señor, el Señor también es así, porque por eso David es así, porque el Señor es así. Qué dijo David? Yo no daré ofrenda que no me cueste, yo no voy a hacer para Dios una cosa que no me cueste, no, que me cueste, entonces lo que el Padre está haciendo es lo más bueno que podía hacer, aunque hay una guerra terrible, Dios está haciendo lo más bueno, Dios está haciendo a su hijo, al que sea de verdad su hijo. Si no es medio de la guerra, nosotros no entendemos, si no es porque el Espíritu Santo se mueve sobre la faz de las aguas y hace luz y hace separación entre lo santo y lo profano, y eso se demora Dios en hacerlo, Él no va hacer una esposa para su Hijo que no le cueste nada, lo que más le ha costado al Padre porque la Biblia dice que le dolió en su corazón, haber hecho al hombre, es lo que más le ha costado al Hijo, también humillarse hasta la muerte, siendo inocente de todo y no dejar que cada uno sea, como dice el hinduismo, que esa es la esperanza que da el hinduismo, que lleve cada uno su propio karma, el Señor se llevó nuestros pecados, Él pagó los platos rotos, nosotros siempre le echamos la culpa al otro, no, porqué yo, fue él, la culpa la tiene él, pero el Señor dice todo lo contrario, la culpa, nuestras culpas las llevó él, El fue tratado como si El fuera el culpable y Él aceptó ese vaso. El dijo: la copa que mi Padre me dio a beber, no la he de beber? o sea, dijo: ellos van a pecar, pero tú vas a sufrir, tú vas a pegar el pecado, ellos rompieron los platos pero tú los vas a reponer, qué le parece que misioncita esa del Padre al Hijo, qué misioncita, pero ya vemos como es Dios, el Hijo es así porque el Padre es así, así es Dios, entonces Él hace primero por acá y ahora nos dice: seguid en pos de mi, éste es el camino, no es fácil, puede ser que nos escapemos, que demos vueltas, ojalá no demos tantas vueltas, que se nos acabe el tiempo, ojalá aprovechemos el tiempo y sigamos al Señor para que Él pueda decir: ésta es como yo, ésta es carne de mi carne, hueso de mis huesos, eso es lo que está haciendo el Espíritu Santo, la obra del Espíritu Santo es hacernos luz primero, pero conducirnos al Hijo, regenerarnos por la fe, santificarnos, vivificarnos, edificarnos y conducirnos tanto en la edificación como en la guerra, para que Dios sea conocido, esto cuesta y por eso Dios no lo hace como si no le costara porque Él está dando a su Hijo, una esposa, es lo que más le ha costado, el corazón de Dios se ha dolido, Dios no se eximió del dolor, Dios asumió el dolor, voluntariamente, lo aceptó, sabía que le dolería haber hecho al hombre, pero si no lo hacía, Él no haría lo mejor, o sea, que lo que está haciendo Dios, tenemos que saber lo que significa para Dios, para Dios significa más que para nosotros, para su Hijo significa más que para nosotros, sólo el Hijo sabe porqué está haciendo, sólo el Espíritu sabe porqué está haciendo y sólo cada uno va a ir sabiendo lo que le cuesta también, porque si vamos a ser hechos a su imagen y semejanza, entonces no sólo se nos concede la fe, sino también el padecer por Él, ojalá sea por El y no por nuestra necedad, ese es otro padecimiento, ese también viene, pero ese no es el de la cruz, ese es nuestro, esa es nuestra miseria, el de la cruz es cuando tiene que padecer por otro, no por ti mismo; el padecer por nosotros mismos es solamente para que aprendamos la lección, es cuando nos toca llevar el bulto o la carga de otros, eso es lo que hizo el Señor. Entonces cuando dice: hagamos al hombre a nuestra imagen, la imagen de Dios es Cristo, pero el hombre .... de Cristo, es la iglesia, eso es lo que Dios está haciendo, nada está sucediendo en la tierra más importante que esto, aunque no salga en los periódicos ni en la televisión y lo que sale en la televisión a veces es vergonzoso, a veces ciertos canales es mejor apagarlos, sólo pidiendo dinero, no quiero criticar a nadie, perdóneme el Señor, pero ustedes me entienden; a veces somos más vergüenza que causa de gozo para el corazón de Dios, pero el Señor decidió aguantarnos. Dice: yo hice, yo soportaré hasta las canas, os soportaré. Aleluya! Voy a parar ya, son las nueve. Dios nos ayude, pongámonos en las manos de Dios. Digámosle: Señor, henos aquí, digámoselo al Señor, no le pongamos cortapisas al Señor, dejémosle a Él que ya que comenzó a hacer algo con nosotros, ya nos hizo seres humanos, ya nos perdonó, ya nos salvó, ya nos dio su Espíritu, el que comenzó la buena obra, la suprema vocación, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo, entonces vamos a decirle al Señor. Señor, como dijo María: heme aquí, hágase en mí según tu palabra. Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino y hágase tu voluntad aquí en la tierra, aquí en Teusaquillo, aquí en Bogotá, en Cundinamarca, en Colombia, en América del Sur, en todo América, en todo el planeta, en la tierra, como en el cielo. Señor: muchas veces hemos hecho esta oración, quizá la oirás, como oíste las promesas hinchadas de Pedro. Señor: mi vida pondré por ti, Pedro tú dices que tu vida pondrás por mi, pero antes de que cante el gallo, ya me negarás tres veces. Señor: tú dejaste escrito para que no confiemos en nosotros mismos. Señor: nosotros no somos confiables, haznos confiables porque tú fuiste el que dijiste: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza y dijiste: le haré, a quién? a mi Hijo, una ayudadora idónea. Señor: henos aquí, perdónanos, perdona nuestros pecados, perdona nuestras reticencias, perdona nuestra oscuridad, nuestros sentimientos caóticos, limpianos Señor, atráenos hacia ti y haznos como eres tú, esto es muy grande para nosotros pero tu dijiste que lo harías y dijiste a faraón: para esto te he levantado, para mostrar en ti, mi poder, levántate oh Jehová y sean esparcidos tus enemigos, oh Padre, Elías te dijo: dónde está el Dios de Elías y ahí estabas tú, Señor, oh Padre Dios, donde estas tú, haz tu obra, es tu obra, el compromiso con tu Hijo acerca de tu iglesia, de la esposa de tu Hijo. Tú dijiste: le haré ayuda idónea, le haré bodas a mi Hijo y nosotros somos una miseria. Señor: tú dijiste: hagamos. Eres tu Padre, eres tu Señor Jesús, eres tu Espíritu Santo, el único que puede hacer esto, sólo que no solo lo quieres hacer por nosotros, sino también en nosotros y aún mas serio con nosotros, porque si no, no seríamos seres humanos a tu imagen, todo lo hiciste con tu Hijo y ahora lo quieres hacer con la esposa de tu Hijo, con nosotros. Señor: henos acá, queremos decirte: Sí, a ese con nosotros. Queremos decirte como María: hágase en nosotros según tu palabra. Señor: ten misericordia, ayúdanos, haznos entender, atráenos a ti, abrázanos, tu diestra nos abrace y nos vuelvas a meter en el lugar de la costilla de donde nos sacaste, de la costilla de tu Hijo Jesucristo, metenos en el corazón de tu Hijo, en el nombre del Señor Jesús, amén! Gracias hermanos, la paz del Señor. Transcripción: Marlene Alzamora Para revisión del autor

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