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Mayo del 2012

LA VID VERDADERA

Por Gino Iafrancesco V. - 29 de Mayo, 2012, 13:12, Categoría: General

LA VID VERDADERA. Localidad de Teusaquillo. (13 de enero de 2006). (Gino Iafrancesco V). Hermanos, con la ayuda del Señor estaremos hoy considerando otro capítulo, otra perícopa de los misterios del reino de los cielos en las parábolas del Señor Jesús. Les ruego que vayamos entonces, al evangelio según el apóstol Juan, vamos a abrir allí en el capítulo 15. Ciertamente que esa expresión “parábola” no se encuentra en esta perícopa, y casi no se encuentra en el evangelio de Juan. Los evangelistas sinópticos: Mateo, Marcos y Lucas, citan muchas parábolas del Señor Jesús y emplean con abundancia la expresión “parábola”; no acontece así con el evangelio de Juan, pero es que el evangelio de Juan tiene unas características particulares que por eso no se agrupa con los sinópticos; Juan ya conocía los sinópticos. Una historia de la iglesia primitiva cuenta que les pidieron a los apóstoles, que así como se habían escrito los detalles externos de la vida de Jesús, fueran registrados también los detalles más íntimos e interiores de las conversaciones del Señor Jesús, los aspectos interiores de la revelación del Hijo de Dios, de la que ellos daban un testimonio oral. Entonces, oraron los apóstoles para ver a quien se le daba esa guianza de escribir ese evangelio, con esas características especiales, digamos las del Lugar Santísimo y dicen que después de haber orado los apóstoles, el Señor le avisó a Andrés, que Juan era quién debía escribir esto, entonces Andrés se lo dijo a Juan y a raíz de esto, Juan escribió un evangelio completando lo que los otros no decían; aparentes discrepancias, sólo aparentes, que había entre los tres, fueron solucionadas por Juan en su evangelio; una de ellas, por ejemplo, es lo que se dice que estaba escrito en la cruz, lo dice de una manera Mateo, de otra manera Lucas, Marcos lo dice de otra y al fin uno no sabría cual de las tres maneras es la correcta, si Juan no hubiera explicado que estaba escrito en tres idiomas; cada uno de los evangelistas lo dice en un idioma; Mateo como se dirigía al pueblo judío, lo dice en arameo, Marcos como se dirigía a los romanos lo dice en latín, Lucas como se dirigía a los griegos lo dice en griego, solamente es Juan el que cuenta que estaba en los tres idiomas; o sea que esa aparente discrepancia entre los tres evangelistas, del testimonio de lo que decía en la cruz, el cargo por el cual se había crucificado al Señor, es solucionada por Juan y no sólo en ese caso, sino en otros casos. Vemos que Juan complementa cosas que los otros no dijeron y él, como ya sabe que ellos dijeron algunas, él no las repite; por ejemplo, la cena del Señor, él no la menciona, pero menciona el lavamiento de los pies que no mencionaron los otros. Por eso nos damos cuenta, que Juan no puede agruparse con los sinópticos, sino que es un evangelio sui géneris y así como los otros citan muchas parábolas del Señor Jesús y usan la expresión “parábola”, Juan casi nunca cita la expresión “parábola”; sin embargo, en un lugar él si la citó y está en Juan capítulo 10, cuando habla del buen pastor, ahí sí usa la expresión “parábola”, entonces nos damos cuenta que esa alegoría a la cual llama “parábola” Juan, es semejante a la que vamos a estar analizando hoy. De manera que si le aplicó la palabra “parábola” a la otra y ésta es semejante, podemos también nosotros aplicarle la palabra “parábola”, aunque el texto no lo diga, pero lo dice respecto de pasajes semejantes, entonces por eso por extensión, incluimos esta consideración dentro de las parábolas del Señor Jesús, como habíamos estudiado al principio, que las parábolas se refieren al reino de los cielos, a los misterios del reino de Dios y del reino de los cielos, entonces así, esto que vamos a ver en el capítulo 15, vamos a considerarlo también como una parábola o una alegoría. Es en Juan donde aparecen las declaraciones en primera persona del Señor Jesús con mayor profusión: “Yo soy la puerta”1; “Yo soy el camino, la verdad y la vida”2; “Yo soy la resurrección y la vida3”; “Yo soy la puerta de las ovejas”4 y aquí dice: “Yo soy la vid verdadera”. Entonces, vamos a hacer una primera lectura de corrido y luego, con la ayuda del Señor, estaremos masticando un poquito más las cosas. Hasta aquí era solo una introducción para explicar por qué estamos tomando este pasaje como una parábola, aunque en el texto no aparece la palabra “parábola”. Vamos al evangelio de San Juan capítulo 15, verso 1. Cuando en el verso 31 del capítulo 14 había dicho: “Levantaos, vamos de aquí” quiere decir que ellos habían estado en el aposento alto y se levantaron del aposento alto, pero descendieron, salieron de la ciudad vieja, descendieron del valle de Cedrón e iban hacia el huerto de Getsemaní, al monte de los Olivos que está frente a Jerusalén, al oriente, entonces esta parábola se dijo en el camino, hacia la salida de Jerusalén yendo hacia el monte de los Olivos. Ya cuando llegaron al monte de los Olivos, le preguntaron: “Señor, ¿cuándo serán estas cosas?”5 Y aparece aquel pequeño Apocalipsis sinóptico que registran Mateo, Marcos y Lucas, las palabras de Él, en el monte de los Olivos, dos días antes de la pascua; pero esta parábola aquí, estas enseñanzas, fueron dichas en el camino de Jerusalén hacia el huerto de Getsemaní. Los israelitas en el tiempo de Jesús, lo dice Josefo el historiador, tenían en el templo, una figura de una vid muy grande, de oro y es posible que al pasar al frente, el Señor haya aprovechado el pensamiento de ellos, para explicarles que representaba esa vid. Vamos a leer primero de corrido y luego nos detenemos en los demás detalles: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará, y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mi, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardares mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. No me elegisteis vosotros a mí, sino que os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. Esto os mando: Que os améis unos a otros”. La conversación continúa, pero por ahora vamos a parar aquí. Regresemos entonces hermanos, al inicio del capítulo y como decíamos hace un momento, en el capítulo 13 ellos aparecen en el cenáculo para celebrar la cena del Señor, y la conversación del capítulo 14 se dio también en el cenáculo, en el aposento alto, pero por el verso 31 del capítulo 14, que dice al final: “Levantaos, vamos de aquí”, vemos que ellos se levantaron del cenáculo y salieron, pero todavía no habían llegado al monte de los Olivos, porque eso lo dice más adelante, quiere decir, que aquí Él estaba en el camino y empieza a hablarles. Él sabía que al llegar a Getsemaní iba a ser traicionado, que iban a llevarlo preso esa misma noche y que iba a morir, allí fue donde Él confesó que estaba muy triste, hasta la muerte6, de manera que estas palabras son como un testamento de Él, que revela algo que es profundo. Nosotros, generalmente, decimos las cosas definitivas cuando estamos a punto de morir, mientras tanto uno piensa que va a tener otras oportunidades y uno pierde mucho tiempo, claro que el Señor no, Él nunca perdió el tiempo, pero cuando uno está a punto de morir es cuando dice las cosas más serias. El Señor salía del cenáculo, ya había dicho: “uno de vosotros me va a traicionar”7, Él sabía a lo que iba, entonces habló estas palabras desde lo profundo de su corazón, son de las cosas más profundas que están escritas: “Yo soy la vid verdadera”, es como si dijera: las otras vides o no son verdaderas, o son solamente simbólicas, ya de Israel se había hablado que era la vid, dice en una parábola en el Antiguo Testamento, en el libro de Isaías que Israel era como una vid8, por eso los Macabeos acuñaban una moneda que tenía una vid, la vid simbolizando a Israel; a veces está simbolizado por la higuera, a veces está simbolizado por la vid y lógicamente que Dios llamó al pueblo de Israel para que diera fruto, si no lo daba todo Israel, que lo diera por lo menos el remanente de Israel, si el remanente de Israel no lo daba, el Mesías sí lo daría, entonces el Mesías es la vid verdadera, otras vides no son verdaderas; la Biblia habla de vides venenosas, a veces estamos en cosas que nos envenenan y también envenenamos a otros cuando estamos arraigados en lo venenoso, aquí el Señor se presenta como “la” y éste es un artículo definido, como decir: la única vid verdadera, es decir, la única fuente, de la cual obtendremos la savia para producir fruto para Dios, es permanecer en el Señor Jesús; entonces Él empieza a usar esta figura, por eso se le puede decir “parábola” porque podría decir: “yo soy la vid,” pero añade: “verdadera”; lo verdadero no siempre está en contraste con lo falso, a veces sí, lo falso puede ser lo contrario a lo verdadero, pero en el Nuevo Testamento a veces lo verdadero está en contraste con lo tipológico, por ejemplo, el templo era una figura del verdadero templo, no quiere decir que el tabernáculo y aquel templo que levantó Salomón eran falsos, pero no eran el definitivo, eran apenas figuras del verdadero, el verdadero es el Señor Jesús, entonces la palabra “verdadero”, puede ser contraste no sólo de lo falso, sino también de lo apenas tipológico, lo definitivo es lo que es verdadero; entonces cuando el Señor habla y dice: “Yo soy la vid verdadera”, es la vid definitiva, esta es la misma vid que aparece en Apocalipsis, si ustedes lo recuerdan, por si acaso hay alguien que no estuvo cuando estudiamos aquello, hagamos una miradita allí en Apocalipsis para ver esta vid. Vamos a Apocalipsis capítulo 22 desde los versos 1 y 2; ya desde el capítulo 21 había descrito gran parte de la Nueva Jerusalén, diciendo que su altura, anchura y largura son iguales, por lo tanto, hay dos figuras que son el cubo y la pirámide que tienen la misma altura, anchura y largura, pero cuando dice que la ciudad está sobre un monte, como habla también de piedra angular y también de que hay una sola calle y el río va por en medio de la calle, entonces, lo más probable es, que esta Nueva Jerusalén, tenga la forma de pirámide y arriba esté el trono de Dios. Dice el capítulo 22, verso 1: “Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero (ese es el río de vida que es el Espíritu) en medio de la calle de la ciudad” o sea, la calle de la ciudad es una sola, por eso es como si fuera una rampa que va subiendo o que va descendiendo alrededor de la pirámide, es “la calle”, no “las calles”, a veces cantamos: ¶las calles de la ciudad¶ , pero dice es: “la calle”; nunca en la Biblia se habla de las calles, referida a la Nueva Jerusalén, sino “la calle”, y dice: “En medio de la calle de la ciudad”, que representa a Cristo, así como el río representa al Espíritu Santo, la calle es el camino, representa a Cristo, pero dice: “y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones”. Entonces dice aquí que el árbol de vida estaba a lado y lado; si ese árbol fuera como un árbol de manzana podría estar a un lado, pero no al otro; si fuera un árbol de peras, un árbol de mangos, es difícil entender como un árbol puede estar a lado y lado del río y de la calle, excepto que sea una vid, entonces si es una vid que sale de la diestra del trono de Dios y va descendiendo entonces, ahí sí puede estar a lado y lado, es una sola calle por en medio de la calle va el río y el árbol va a lado y lado del río, entonces aquí podemos ver que lo más probable es que sea la vid, ¿amén? Volvamos al verso 1 del capítulo 15 de Juan: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador”. Esta es una figura que aquí en el griego dice: iorgos, es la palabra que se puede traducir “agricultor”. A veces el agricultor no es sólo el que trabaja, sino el dueño de la vid, a veces el dueño de la vid también trabaja en la vid; a veces un dueño de una vid puede contratar personas que trabajen en ella, como el Señor también dice: “id a trabajar en mi viña”9, pero el mismo Padre trabaja en la viña, Él no sólo delega sino que hay trabajos directos que hace Él, por eso aquí aparece el Padre como el labrador y aparece como el labrador haciendo un doble trabajo; las ramas o pámpanos, porque la palabra pámpano se puede traducir rama, ya que la palabra en griego es muy parecida a la palabra rama, algunas son prometedoras, algunas tienen señales de que van a producir racimos, entonces esas plantas se cuidan, pero otras no producen nada y se secan, entonces esas hay que quitarlas para que la vid se concentre en las ramas productivas. Entonces aquí aparece el labrador y utiliza la palabra “labrador” para mostrar el trabajo de Dios con nosotros, así como también aparece el sumo sacerdote frente a los candeleros, podemos decir que esos candeleros son como el cuerpo de Cristo, como la luz de la vida y hacía un doble trabajo el sumo sacerdote, por una parte, añadía el aceite para que hubiera combustible en las lámparas y a la vez usaba la tijerita, que era la despabiladera, para quitar el pábilo seco, o sea la parte seca del pábilo; cuando está seca, cuando no está ungida, echa humo y enrarece el ambiente, da un olor raro, entonces se necesita la tijerita para quitar esa parte seca, no va a quitar todo el pábilo; dice la Escritura que Él no quitará al pabilo que humea10, Él simplemente pone la tijerita para cortar la parte seca, o sea la parte que está en la carne y es la que tiene que ser cortada, entonces así como el sumo sacerdote añadía aceite y con la tijerita cortaba, así también aquí el Padre hace un doble trabajo. Dice el verso 2: “Todo pámpano que en mi no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto”. Ya empiezan a introducirse algunas frases, que hacen que ésta sea, una de las parábolas o perícopas más complicadas en ser entendidas en la historia de la iglesia, especialmente, por causa de la controversia o conflicto de los calvinistas y los arminianos; lógicamente que los calvinistas van a interpretar este capítulo de una manera, porque ellos dicen que la salvación no se pierde; y los arminianos van a interpretarlo de otra manera, porque ellos dicen que la salvación sí se pierde; entonces éste es un pasaje que ha estado en la plena arena del conflicto teológico y nosotros no podemos pretender decir la última palabra, pero hasta donde hemos aprendido del Señor podemos decir, sin pretender dar la última palabra. Los comentaristas, la mayoría de ellos, o están con la línea calvinista, tú puedes leer lo que dice Calvino, lo que dice por ejemplo William Hendrisem, ellos interpretan de una manera, como si estos pámpanos que van a ser quitados, realmente no fueran creyentes, sino personas que nunca lo fueron y por eso fueron sacados; sin embargo, el Señor dice aquí: “Todo pámpano que en mi no lleva fruto”, o sea que el pámpano estaba en Él y los arminianos dicen: bueno, si aquí se quitan esos pámpanos, se secan y se echan en el fuego, quiere decir que se pierden eternamente y la salvación sí se pierde, entonces ahí está el conflicto; los arminianos dicen que la salvación se pierde y los calvinistas dicen que no se pierde, pero hay algunos que se dan cuenta, que no se puede interpretar la parábola, ni desde un punto de vista calvinista, ni desde un punto de vista arminiano, sino desde un punto de vista intrabíblico, es decir, la sola Biblia y toda la Biblia, necesitamos toda la Biblia para poder interpretar estas palabras del Señor Jesús, porque Él habló con coherencia en todas las demás otras cosas que dijo, y no podemos decir que Él se ha contradicho; hay cosas en que algunos teólogos fueron sinceros y dijeron: -bueno, esto parece una paradoja, vamos a aceptar esa paradoja sin solución- y se pronuncian por decir que es una paradoja que hay que aceptar sin entenderla y sin tener que llegar a una conclusión. Ya cuando a finales del siglo XIX pasando al XX, nuestro hermano Robert Gobett, presentó una posición equilibrada acerca del castigo dispensacional, que logró traer una especie de equilibrio entre los calvinistas y los arminianos, se pudo interpretar la parábola, ya de una manera, que no es ni calvinista ni arminiana y que puede traer solución a las dos escuelas en conflicto, y aquí ya en el verso 2 se introduce la pregunta, la cuestión, porque dice: “Todo pámpano que en mi”, porque si hubiera dicho simplemente: “todo pámpano que no lleva fruto”, uno podría decir que estas personas no estuvieron en Cristo, de todas maneras, los hombres en general son considerados como árboles y el árbol se conoce por su fruto; pero aquí el Señor Jesús dijo: “Todo pámpano que en mí no lleva fruto”, o sea que es posible que nosotros hayamos nacido de nuevo, hayamos creído en el Señor, pero que no estemos viviendo por el Espíritu del Señor, sino viviendo en nuestra naturalidad, en nuestra carne, entonces somos llevados a la sequedad, o sea que esto que dice aquí es una cosa seria que hay que pensarla, porque dice: “lo quitará”, claro que los arminianos dicen: se perdió definitivamente; los calvinistas dicen: nunca nació de nuevo, pero aquí dice el Señor: “en mí”, pero no dice que lo quitará eternamente, no dice que es eternamente, sino que lo quitará, o sea que puede ser un castigo, de hecho es un castigo; la pregunta es si es eterno o no, no podemos poner el adjetivo “eterno”, porque el adjetivo “eterno” no aparece aquí, en otro lugar aparece la frase “fuego eterno”, pero aquí no aparece fuego eterno, aparece fuego, arden, los echan en el fuego y arden, pero también en 1ª a los Corintios capítulo 3 dice que la obra de algunos siervos, eran siervos, hijos de Dios, pero que se quemó su obra, ellos pasaron por el fuego, si bien fueron salvos, o sea que ese fuego es fuego, pero no eterno. Entonces nosotros debemos ser muy cuidadosos y no añadirle adjetivos donde la palabra no se los añade. Cuando la palabra dice: “fuego eterno11” no podemos decir que no es eterno, pero cuando dice sólo “fuego” no podemos hacerlo eterno, pero tampoco podemos decir que no sea eterno, entonces tenemos que procurar ese equilibrio. Cuando no había sino esas dos posiciones extremas: el calvinismo y el arminianismo, había como una paradoja sin solución, pero sí hay una posición intermedia, donde se pueden solucionar las cosas y donde todos los versículos, tanto los que hablan de castigo para hijos, como los que hablan de que ninguno se perdió de los que el Señor recibió del Padre12 y que sus ovejas no perecerán jamás13, y que a los que antes conoció, a éstos predestinó y a éstos llamó y a éstos justificó y a éstos glorificó14, a éstos, ni menos, ni más, a esos mismos, entonces se necesita tener en cuenta las dos cosas; nosotros no tenemos que seguir ni a Calvino ni a Arminio, sino a la Biblia, seguir toda la Biblia y aceptar todos los versículos que hablan por un lado, lo que parece dar la razón a uno y al mismo tiempo aceptar los que hablan por otro lado y le dan la razón a otro, ya que la concordia está en una tercera posición, no en una posición extrema. Ustedes recuerdan que en el arca, el Señor había puesto en los extremos los querubines guardianes; un querubín guardaba un extremo, el otro guardaba otro extremo, pero Dios dijo: allí bajo las alas de los querubines, en medio, en el punto medio, allí me declararé a vosotros15, o sea que el Señor no habla ni en el extremo de la derecha ni en el extremo de la izquierda, sino bajo las alas de los querubines, en el punto medio. Sigamos al verso 3: “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado”, por eso se llama el lavamiento de la regeneración16 por la palabra, la palabra de la regeneración. Verso 4: “Permaneced en mi,” o sea, Él está hablando a personas que están en Cristo, por eso Él dice: “Todo pámpano que en mi no lleva fruto”, allí el Señor está diciendo que ya ellos y los que somos de Él, estamos colocados en Cristo. Ustedes recuerdan 1ª a los Corintios 1:30 donde dice: “Mas por Él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención”. Allí dice que nosotros hemos sido puestos en Cristo, entonces hay una cosa que Dios hizo. Cuando el Señor Jesús, que antes de encarnarse era el Verbo de Dios, estaba con Dios, por medio del cual Dios hizo todas las cosas y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho17, cuando Él asumió la naturaleza humana, nosotros fuimos puestos en Él, Él nos cargó y cuando El fue a la cruz, Él nos llevó consigo a la cruz, Él murió y también dice la Biblia que nosotros morimos con Él18 porque Dios nos puso en Él, nosotros estamos en Él, cuando Él resucitó nos resucitó porque estamos en Él, cuando Él se sentó en los lugares celestiales nos sentó con Él porque estamos en Él, porque Él se vistió de nuestra naturaleza, Él se vistió de la naturaleza humana; en la carne luchó contra el pecado y venció, no permitió que el pecado lo dominara, la Biblia dice que en la carne condenó el pecado, lo dice Romanos y luego resucitó esa carne, por eso dice: “el pan que le daré a comer es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo”19, entonces Él resucitó, en Él estamos en glorificación, por eso en la Biblia, aunque va a ser en el tiempo futuro la glorificación, en la Biblia se considera como un hecho. Dice: a los que conoció antes, a éstos predestinó, a éstos llamó, a éstos glorificó, nosotros todavía no vemos que estamos glorificados, pero Pablo dice: glorificó, porque nuestra glorificación se dio en el Señor Jesús porque Él asumió nuestra naturaleza y la naturaleza humana en Él fue glorificada y ahora lo que hacemos es vivir por Él. para que lo que Él consiguió pase a nosotros por el Espíritu, y está pasando, llegó a nuestro espíritu, está permeando nuestra alma y aún vivificando nuestros cuerpos mortales y eventualmente a la final trompeta20, lo vivificará de manera definitiva, resucitará nuestros cuerpos mortales, por eso dice: "El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo lo resucitaré en el día postrero”21, es la resurrección del cuerpo, es futura, pero está basada en Cristo, que la contiene el Espíritu, que ya nuestro espíritu contiene también y que está pasando de adentro hacia fuera, es un proceso metabólico, el Señor consiguió todo en Él, vino a nosotros, mora en nosotros, somos uno con Él en el espíritu; y de allí del espíritu va pasando a nuestra alma, somos salvos, nos ocupamos de nuestra salvación con temor y temblor en el alma y seremos salvos con la salvación que será manifestada cuando Él venga, en nuestro cuerpo, entonces la salvación es un hecho en el espíritu, está pasando a nuestra alma y pasa luego a nuestro cuerpo, entonces esa es una cuestión metabólica. Él es la vid, la savia, no somos nosotros, sino fue Dios el que nos puso en Cristo Jesús, por eso debemos permanecer en Él, ¡qué precioso es saber esto, hermanos! Que Dios nos puso en Cristo Jesús, que no es algo que nosotros vamos a hacer, sino que es algo que Cristo hizo, Dios hizo esto, nos puso en Cristo, Cristo nos llevó en sí, El se vistió de nuestra naturaleza y nos llevó en Él, en su humanidad nos llevó. Cuando Él se vistió de humanidad, Él nos llevó en su humanidad, ¿qué hizo Él con la humanidad? La glorificó, nosotros ¿qué hicimos? La volvimos una miseria, habiendo recibido un hombre bueno, porque Dios hizo al hombre bueno allá en el jardín del Edén, lo vendimos, Adán lo vendió al pecado y ahora nosotros nacimos en el pecado, pero el Señor venció el poder del pecado en la carne y la victoria de Él nos la dio, nosotros estamos en Él, Dios nos puso en Él, es por la fe que nosotros podemos descansar en ese hecho. Nunca hermanos, cuando estemos experimentando una prueba, un sentimiento, nunca debemos basarnos en nuestros sentimientos, sino en lo que Dios hizo, en lo que Dios nos cuenta, Dios los puso a ustedes en Cristo, todos esos problemas que usted está pasando, todo eso tan terrible, Dios lo puso en Cristo y Cristo lo terminó en la cruz y resucitó para comenzar de nuevo y en Él tenemos una realidad nueva, así que nos basamos es en la fe por la Palabra de Dios, no en nuestra propia lucha, no en nuestro propio combate porque no combatimos con nuestra fuerza; El dijo: “separados de mí no pueden hacer nada, confiad en mi, yo he vencido el mundo22”, entonces nosotros confiamos en Él, que ya es, en Él que ya venció y estamos en Él porque Dios nos puso y el diablo nos dice: - usted no está en él-, - sí estoy en Él -, - que no -, -que sí-, porque no es por mérito, no es porque lo merezca, no es porque lo haya comprado, es porque no podía hacer nada, sino barbaridades, el Padre tuvo misericordia, nos puso en Él y estamos en Él y Él cargó todas esas barbaridades, nos puso en Él y ahora nos dice: “Permaneced en mi”, o sea que Él sí está hablando a creyentes. Desde el principio, por eso dice: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos”, ¿quiénes son estos vosotros? son los discípulos; “Todo pámpano que en mi no lleva fruto”, quiere decir que es un pámpano que está en Él, ¿ven? son creyentes. Entonces sigue diciendo en el verso 4: “Permaneced en mi y yo en vosotros” porque es que son dos aspectos: nosotros en Cristo y Cristo en nosotros, siempre hablamos de los dos remos para que la canoa avance; si usted rema sólo con un remo la canoa da vuelta para un lado, si sólo rema con el otro remo da vueltas para el otro lado, pero si usted rema con los dos remos, usted avanza. Un remo es nosotros en Él y el otro remo es Él en nosotros. Sí, Él está en nosotros, pero nosotros no estamos en Él, dice el Señor: “Yo quise, pero tú no quisiste23”, entonces Él no te va a obligar, y el otro remo es: yo quiero, pero si Él no está en mí, “el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo24”, yo no puedo hacer lo que quiero; a veces quiero hacer el bien y me pongo: - bueno, ahora me voy a arrepentir de esta locura- pero vamos a repetirlo si vamos a abrazarnos nosotros mismos, porque la imposibilidad está en nuestra carne, por eso nunca podemos en nosotros mismos ni hacer promesas acerca de nosotros mismos, nunca nuestra carne hasta el día de nuestra resurrección física mejorará, no piense que después de mucho orar, ayunar e ir a los campamentos un día su carne va a ser buena, nunca la carne será buena, aunque ayune cuarenta veces, cuarenta días cada vez, nunca será buena la carne, tiene que ser transformada, recién en la resurrección física tendremos un cuerpo glorioso semejante al cuerpo de la gloria Suya, mientras tanto nuestra carne nunca será confiable. Si 90 años andamos en el Espíritu y el primer minuto del año 91 estamos en la carne, la carne saca las garras otra vez y dice: - ahora voy a descansar de estos noventa años y me voy a demostrar quien soy-. Así que hermanos, nunca piense que su carne va a mejorar mientras esté todavía en este cuerpo, ¡no! el Señor nos dejó en este cuerpo para glorificarlo por medio de Él, por medio del Espíritu, por medio de la gracia, por medio de algo que no somos nosotros mismos sino que recibimos por la fe, nunca es algo nuestro, siempre es Él. Dice: “Permaneced en Mí y Yo en vosotros”, los dos remos, como el café con leche, el café está en la leche, la leche está en el café, café con leche, “el que se une al Señor, un espíritu es con Él”25, ahí está, solamente en unión con Él, en el nombre del Señor. Él está en nosotros y nosotros estamos en Él, así que por la fe contamos con Él y andamos en Su Nombre como colaboradores de Dios, solos no podemos, lo dice aquí. Sigue diciendo y da el ejemplo: “Como”, esa es la figura, esa es la alegoría, esa es la parábola: “Como el pámpano no puede”, aquí es una cuestión de capacidad, puede ser que quiera, pero ¿no dice la Escritura: El querer hacer el bien está en mi, pero no el hacerlo?, la carne dice no quiere ni puede agradar a Dios, pero dice en Romanos que no quiere ni puede26, el alma quiere pero no puede, la carne ni quiere ni puede; el alma quiere pero no puede porque hay otra ley mayor en la carne y “no hago el bien que quiero sino el mal que no quiero eso hago”27, entonces la carne no quiere ni puede y el alma quiere pero no puede, sólo Cristo quiere y puede, entonces sólo en unión con Él podemos querer porque Él pone en nosotros el querer y el hacer, pero Él lo pone en nosotros, no deja a Cristo hacer las cosas en el aire, ¡no! Él pone el querer en usted y usted tiene que querer y Él sostiene su querer. Usted se esfuerza en la gracia28, no está usted solo, usted está en Él y Él está en usted, si es usted solo, no puede, “separados de Mí nada podéis hacer”, pero Él en nosotros puede, pero Él no lo hace afuera, Él lo hace en nosotros, pasando a través de la plenitud de nuestro ser, en la plenitud de su ejercicio, nuestra voluntad debe ser ejercitada porque es en nosotros en los que Él pone el querer, pero Él no pone el querer en el aire, sino en nosotros, Él pone Su querer en nuestro querer. “Yo quise, pero si tú no quieres”, ¿ven? “al que quiera, le daré”. Entonces nosotros queremos porque Su querer sustenta nuestro querer y Su querer es en el nuestro, ahí están los dos remos, nosotros en Él y Él en nosotros, las dos cosas. Continúa diciendo: “Como el pámpano no puede”, aquí habla de la incapacidad humana, de la corrupción total de la naturaleza humana después de la caída, no puede, eso es incapacidad, “no puede llevar fruto por sí mismo”, es decir, basado en su propio poder, “si no permanece en la vid”, si permanece en la vid, sí puede, pero ¿por qué puede? Porque está permaneciendo en la vid, ¿cómo se permanece? Por la fe, por la fe se permanece. - Señor, tú me fuiste dado y yo fui dado a ti, soy tuyo, tú estás en mi y yo estoy en ti, cuento contigo, yo solo no puedo- pero Él si puede, Él puede a través de nosotros, en nosotros es que Él produce el querer y el hacer, no lo produce fuera , sino en, o sea, pasando a través de nosotros, es como el guante en la mano, no es el guante solo, no es la mano sola, es el guante en la mano, ¿amén? La mano en el guante y el guante en la mano. “si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mi”, quiere decir que hay una responsabilidad en el alma del hombre, es la de permanecer en el Señor. Dios nos puso en Él pero no de una manera obligada, nosotros somos responsables si no permanecemos, usted debe permanecer, usted debe también querer, ya todo te fue dado; -“Yo te fui dado” dice el Señor, “no estás solo, cuentas con mi gracia”, la gracia está ahí y dice la Escritura que “la gracia fue dada a todos los hombres”, yo sé que el calvinismo en eso no concuerda, pero es lo que dice la Escritura. Vamos a la carta de Pablo a Tito capítulo 2 versículo 11, donde dice: “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres”, aquí no habla de una gracia limitada, sino de una gracia manifestada para salvación, la intención de Dios es salvarnos como San Juan dice en su primera carta, allí cuando termina el capítulo 1 y pasa al capítulo 2, dice que Cristo murió no solamente por los pecados nuestros, o sea los de los creyentes, sino por los de todo el mundo, o sea que la muerte de Cristo alcanza para salvar a todos. Si alguno no se salva no es porque Dios no quiera, “Dios quiere que todos sean salvos”29 y lo que Él da, su gracia, se manifiesta para salvación a todos, pero si tú no quieres, si tú resistes al Espíritu Santo, amas más las tinieblas y esa es la condenación que la luz vino, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz30, entonces allí el hombre permanece en condenación, Dios sabe que el hombre por sí solo no puede, y la gracia viene para capacitar de nuevo al hombre, pero esa capacidad no es sustituir la responsabilidad del hombre, ¡no! es ayudar al hombre en su responsabilidad. La Palabra nos habla de la gracia y de la responsabilidad; sin la gracia el hombre tiene responsabilidad pero no tiene capacidad, entonces ¿qué hace la gracia? Le devuelve la capacidad para que el hombre sea responsable, no es que la gracia sustituye la responsabilidad del hombre, ¡no! la gracia capacita al hombre para su responsabilidad, pero la decisión la tiene que tomar el hombre; sin la gracia el hombre no toma sino malas decisiones y la gracia le ayuda al hombre a tomar las decisiones correctas y sin la gracia, el hombre no puede tomar ninguna decisión correcta, pero por medio de la gracia es el hombre el que tiene que tomar la decisión responsable, no la puede tomar sin la gracia, pero la gracia tampoco va a decidir por el hombre. “Yo quise, pero vosotros no quisiste31”; “el que quiera ser mi discípulo32”, “el que quiera venga y beba33”. La gracia no decide por ti, cuando decidas es con la ayuda de la gracia, pero la gracia no te anula, Dios quiere que tú existas y que tú te hagas responsable y te da la capacidad por gracia para que te esfuerces en la gracia, son los dos remos: Él en nosotros y nosotros en Él. Volvemos allí a Juan capítulo 15, había dicho: “si no permanece en la vid, así tampoco vosotros”, no podemos llevar fruto si no permanecemos en Él; Él sigue diciendo, versículo 5: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mi, y yo en él”, son dos aspectos, permanecer en Él, Dios nos puso en Él, pero a nosotros nos toca permanecer en Él, Dios nos puso en Él y nosotros debemos querer y creer en Él; ya estamos en Él, ya estamos en la gracia, por medio de la gracia podemos permanecer, nadie puede permanecer por sí solo, pero la gracia nos ayuda a permanecer. Vean conmigo la epístola de Judas, vamos a la epístola del apóstol Judas, vamos a ver hacia el final una expresión del apóstol Judas, verso 24 del único capítulo: “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén”. Entonces miren lo que dice: Él puede, guardarnos sin caída, o sea que si alguno persevera hasta el fin es porque Él lo guardó, nadie se guarda solo, pero Dios no te guarda sin ti, Él te guarda pero contigo, colaborando con Él, no puedes colaborar sin su ayuda, sin la gracia eres totalmente inútil, pero la gracia te capacita para ser responsable y tu debes ser responsable para decidir, porque la gracia está allí para ayudarte, ha sido manifestada para salvación a todos los que creen. “El que quiera, venga y beba gratuitamente del agua de la vida”; el que quiera, tú tienes que querer, “Cuantas veces yo quise juntar a tus hijos, pero tú no quisiste”; tú no puedes querer si Yo no te ayudo, pero si Yo te ayudo ahora puedes querer, pero tienes que querer tú, Yo produzco el querer como el hacer, pero en ti, en tu querer, “el querer el bien está en mi pero no el hacerlo”, necesito la gracia para querer, pero la gracia no va a querer por mi, ¿me entienden hermanos? ¿me entienden? Entonces, “Aquel que es poderoso para guardarnos sin caída”, nosotros ¿cómo nos vamos a guardar? Pero Él es poderoso, estamos confiando, no en nuestro poder, sino en Él que es poderoso, si por nosotros fuéramos nosotros caeríamos, pero Él nos guarda, Él es poderoso para guardarnos y no sólo eso, sino presentarnos sin mancha, Él nos puede presentar sin mancha delante de Él con alegría, esto es lo que Él se propuso y esto es lo que Él va a hacer y lo hace por gracia, pero con nosotros, contando con nuestra responsabilidad, claro que la responsabilidad sola no tiene la capacidad, para eso está la gracia, para capacitar por la gracia tu responsabilidad. Dice que el Espíritu que Él nos dio es de amor, de poder y de dominio propio34, tú puedes tener dominio propio, es decir, ejercicio de tu responsabilidad, eso es dominio propio, pero eso ¿quién te lo da? La gracia, pero ¿sustituye la gracia tu decisión? No, pero te ayuda en ella totalmente, es un misterio, es el café con leche, el café solo, la leche sola, ni uno, ni otro, el café en la leche y la leche en el café. “Permaneced en mí, y yo en vosotros”. Dice el verso 5 de Juan 15: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y (son dos cosas complementarias, pero distintas) yo en él, éste lleva mucho fruto;” aquí algunos exegetas también difieren en cuanto a que se refiere este fruto. Algunos piensan que este fruto solamente llega a transformar el carácter, pero por el resto del contexto, “os he puesto para que llevéis mucho fruto, en esto es glorificado mi Padre y que vuestro fruto permanezca”, quiere decir que tiene que ver no sólo con nuestro carácter tiene que ver también con la multiplicación, con la evangelización, con el discipulado, eso también es esta fructificación, no es sólo el carácter, es un fruto que se reproduce en otras personas. “éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”, y aquí vuelve a hablar de la incapacidad del hombre solo, “separados de mí nada podéis hacer”. Una vez el hermano Watchman Nee, le preguntó a un joven: - Oye, fulanito, ¿qué te ha enseñado el Señor en estos últimos tiempos?- Y le dijo el joven: - ¡Ay hermano Nee, lo que he estado aprendiendo es que no puedo hacer nada sin el Señor!- y el hermano Nee se quedó mirándolo un rato y le dijo: - pero dime la verdad, ¿no puedes hacer nada sin el Señor?- entonces el joven se dio cuenta que hacía muchas cosas por sí mismo y dijo: - si hermano, yo hago muchas cosas por mí mismo, pero el Señor las considera como nada, porque El dice: Sin mí, nada podéis hacer-, o sea que todo lo que hacemos sin Él, para el Señor es nada, o sea que todo lo que hacemos solos, sin contar con Él, sin confiar en Él, sin esperar en Él, sin creer en Él, es nada, puede ser que para nosotros sea mucho, pero el Señor dijo: ¡nada!, ¡sin Mí nada podéis hacer!, quiere decir que todo lo que hacemos sin el Señor es ¡nada!, ¡es nada!, ¡qué cosa terrible!, ¿no hermanos? pero también ¡qué cosa bendita!, terrible para la carne, pero bendita para el espíritu. Verso 6: “El que en mi no permanece” y aquí llegamos al punto álgido, “El que en mí no permanece”, o sea que estaba en Él, fue puesto en el Señor, pero no permaneció, no quiso andar por el Señor, no quiso vivir confiando en Él, contando con Él, dependiendo de Él, sino que vivió por si mismo. “El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano” ¿esto es eterno? No podemos poner ese adjetivo porque no lo dice ahí, pero ¿será echado fuera? ¿No habla de unas vírgenes que también fueron afuera?35 Pero esas vírgenes ¿no eran vírgenes? ¿no estaban esperando al esposo? ¿Y no tenían aceite en la lámpara? ¿Qué es el aceite en la lámpara que es el espíritu, pero no en la vasija que es el alma? Sí, tenían aceite y sí eran creyentes que esperaban al esposo, las vírgenes insensatas, pero fueron excluidas, pero no de la gloria eterna sino del reino, de las bodas del Cordero que es en el reino milenial. Cuando no se entiende la diferencia entre el milenio y la Nueva Jerusalén, entre lo que es un castigo dispensacional y un castigo eterno, hay mucha confusión y por eso la posición no es el extremo calvinista que niega la realidad de que estas personas estaban en Cristo, ni tampoco el extremo arminiano que dice que si eran cristianos que se perdieron eternamente, porque si decimos que se perdieron eternamente contradecimos la palabra del Señor, porque la palabra del Señor dice: “Yo conozco mis ovejas, las llamo y me siguen, y yo les doy vida eterna y nadie las arrebatará de mi mano”36, o sea que a las ovejas del Señor Jesús, nadie las arrebata de la mano del Padre, ni de la mano del Hijo, “el Padre que me las dio es mayor que todos”, el Padre me dio estas ovejas y cuando el Padre le dio las ovejas le dijo al Hijo: “Hijo, todo lo que yo te de, tú no pierdas ninguno”, ¿ustedes recuerdan eso? Vamos a leerlo, eso está también en Juan, pero está en unos capítulos antes, entonces vamos a retroceder porque es necesario tener esta palabra junto con la otra, ¿amén? Vamos al capítulo 6 de San Juan versículo 37: “Todo lo que el Padre me da” ¿cuánto? ¡Todo! o sea que si el Padre le dio una persona al Hijo, ¿usted acaso vino al Hijo sin la ayuda del Padre? “Ninguno puede venir a mi, si el Padre que me envió no le trajere37”. Usted no podría venir al Padre si el Padre no le hubiera traído, el Padre lo trajo. Ahora, los que el Padre trajo al Hijo, dice: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mi;” o sea que ninguno de los que el Padre le da, deja de venir al Hijo, todos vienen al Hijo. “y al que a mí viene, no le echo fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió:” Noten, aquí el Hijo nos está revelando un acuerdo eterno que hubo en la Trinidad, ¿cuál fue el acuerdo? Aquí lo dice: “Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero”, entonces noten esto: Todo lo que el Padre le da al Hijo se lo da para que el Hijo no lo pierda. ¿Usted cree que el Hijo va a perder algo? Dice: “Padre, de los que me diste, ninguno se perdió, sino el hijo de perdición para que la escritura se cumpliera”38, pero él no había nacido de nuevo, él era hijo del diablo. Uno de vosotros es diablo, aún antes de manifestarse Jesús sabía que era diablo, o sea que no era hijo de Dios, era una persona que estaba en lo externo, pero no estaba en lo interno, pero de los que realmente fueron dados por el Padre al Hijo, la encomienda que el Padre le hizo al Hijo es: - todos los que yo te de, tú no me pierdes ninguno y me los resucitas todos-, esa es la encomienda del Padre al Hijo y usted ¿qué cree que dijo el Hijo? “Yo voy delante de mis ovejas, yo las conozco, ellas me conocen y me siguen, y yo les doy vida -¿qué? ¿temporal, prestada o eterna?- Ahora si es una vida que se va a perder ¿será eterna? ¡No!, les doy vida eterna y no perecerán, -¿cuándo?- jamás, el Padre que me las dio es mayor que todos, nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre”, o sea que los que el Padre le entregó al Hijo, nadie se las arrebata ni al Padre, ni al Hijo, “eran tuyos y me los diste y han guardado tu palabra y han creído que tú me enviaste”, ¿ven? ¿Cuántos? Todos. “La voluntad de mi Padre es que todo lo que me diere, no pierda yo nada”, acuérdense de ese todo y ese nada; todo lo resucite, que no perezca nada, todo lo resucite y nada se pierda. No pierda Yo nada, entonces ¿qué más dice? “Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, (este verlo no es físicamente, sino que le ha sido revelado el Hijo) y cree en Él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”, esa es la voluntad de ¿quién? del Padre. “Hijo: de los que yo te de, Tú no me pierdas ninguno, todo el que te mire a Ti y crea en Tí, tiene vida eterna y no perecerá jamás”, No se puede interpretar un versículo contradiciendo otro, hay que interpretarlo de común acuerdo; si la Biblia dice que de todo lo que le dio, no pierda nada, no perderá nada. A los que antes conoció, esos eran, tuyos eran y me los diste, a los que antes conoció, a éstos, no más ni menos, a éstos, los conocidos de antemano, a éstos predestinó y a los que predestinó, a éstos también llamó y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó39, lo dice en pasado, que se va a dar en el tiempo, porque nosotros somos del tiempo, pero Dios es de la eternidad, Dios puede decir: “consumado es”40; “Yo soy, (no que yo era el Alfa y voy a ser la Omega, ¡no!), Yo soy (ahora) el Alfa y la Omega, el principio y el fin”41, Yo soy todo, Dios es eterno presente, pero nosotros si tenemos ayer, hoy y mañana, entonces nosotros seremos glorificados, pero dice: “nos glorificó” por qué? porque Cristo se vistió de nuestra humanidad y en ella nos glorificó cuando Él fue glorificado y esa glorificación de la humanidad que se dio en Cristo es la que hemos recibido, porque el Cristo que recibimos y que tenemos es un Cristo glorificado; por lo tanto, su glorificación es la nuestra. “El pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo; el que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo le resucitaré en el día postrero”42, o sea que Dios conoce esto, esto es seguro para Dios, esto es eterno, estas son palabras que no podemos decir que no son, ahí está una cosa segura, no perecerán jamás. Pero entonces ¿qué es lo que está diciendo aquí en el capítulo 15 de Juan? “El que en mi no permanece, será echado fuera”, éste será echado fuera ¿es eterno? Porque Jesús dijo: “el que a mi viene no le echo fuera”43, es en sentido eterno, ¿se dan cuenta? Pero sí puede ser castigado, porque la Biblia habla de castigos dispensacionales, dice: “Ponte de acuerdo con tu adversario, entre tanto estás con él en el camino”44, o sea, mientras estamos vivos, antes que venga el Señor o antes que nos muramos, hay que arreglar las cosas entre nosotros, no sea que tu adversario te entregue al juez. - Señor mira, yo he hecho lo posible y él sigue en lo suyo - entonces dice: “y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te eche en la cárcel”, y dice: “de cierto te digo que no saldrás de allí, pero no dice eternamente, ¡no!, hasta que haya pagado el último cuadrante”45, entonces hay un “hasta”, no saldrá de allí “hasta que”, ahora si usted ve cual es esa cárcel y ese contexto, si usted ve el sermón del monte donde eso es dicho, allí en Mateo capítulos 5, 6 y 7, allí les habla es a sus discípulos, donde habla: “si tu hermano pecare contra ti” y ahí está hablando a los discípulos, está hablando a los creyentes, vamos por favor allí a Mateo. Vengan conmigo a Mateo en el sermón del monte que es del capítulo 5 al capítulo 7, ¿amén? entonces en el capítulo 5 dice desde el 1: “Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos y abriendo su boca les enseñaba”: ¿A quiénes les está enseñando? A sus discípulos, las palabras del sermón del monte son dirigidas a sus discípulos, estaba la multitud, pero Él se fue al monte y vino no a toda la multitud, sino a los discípulos y les está hablando a los discípulos y entre las cosas que les dice, dice en el versículo 21 y siguientes del capítulo 5 de Mateo; “Oísteis que fue ficho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo“ “Yo os digo”, dice Jesús a los discípulos, ahí cabemos nosotros, “todo lo que yo les enseñé, enséñenlo ustedes a ellos”, ahí estamos nosotros. “yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio;” claro que aquí no dice: “eterno”, pero si dice juicio, ”y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio;” o sea que habrá como una especie de concilio para juzgar porque los santos juzgarán al mundo, concilio, “y cualquiera que le diga: fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego”. Y si usted va a ver si es hades o es gehena, es gehena de fuego y la gehena es el lago de fuego; y la Biblia habla del lago de fuego en totalidad y del daño de la muerte segunda. El daño de la muerte segunda es una pasada por el fuego de creyentes pecadores, que no permanecieron en el Señor, se habla de fuego y habla de fuego en la gehena pero no dice que es eterna; la gehena es eterna para los perdidos pero no para los salvos que hacen lo que hacen los perdidos, el Señor es fiel a Su Palabra y por eso va a castigar. Por eso la Biblia dice: “el que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte”46, pero el creyente que no venciere ese puede sufrir daño de la segunda muerte, que es la gehena de fuego, pero esta gehena de fuego aquí adelante es la misma cárcel. Sigamos leyendo allí, dice: “quedará expuesto a la gehena de fuego”, o sea, al daño de la segunda muerte. “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,” es al que le estás debiendo algo, no has solucionado tus pecados con ese hermano, “deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Ponte de acuerdo”, noten en que contexto es que habla de la prisión, es en el contexto del lago de fuego, es el daño de la muerte segunda, esa es la prisión, sólo que aquí es “hasta”, por eso no es el lago de fuego de la segunda muerte, sino el daño, la muerte segunda puede dañar un poco al creyente temporalmente, por eso dice así en el contexto de creyentes y de la gehena: “Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel”, aquí se habla de la cárcel. “De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta” no dice nunca, sino hasta y esa cárcel es ese mismo lago de fuego, es el daño de la muerte segunda, es la pasada temporal de un creyente por el fuego de la gehena pero no permanecerá eternamente allí. Dice el Salmo 89, vengan conmigo al Salmo 89, lo que allí está escrito, dice de la siguiente manera: Voy a leer desde el versículo 26: “Él me clamará”, el Hijo, “mi Padre eres tú,” ese es un Salmo mesiánico que habla del Mesías, entonces el Mesías que es el Hijo de Dios le clamará al Padre: “Mi Padre eres tú, mi Dios, y la roca de mi salvación”. Ahora ¿qué le dice el Padre al Hijo?: “Yo también le pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra” ese primogénito es el Señor Jesús, ¿amén? “Para siempre le conservaré mi misericordia, y mi pacto será firme con él”; Dios hizo un pacto con el Hijo; “los que Yo te de, Tú no pierdas ninguno”, Dios hizo un pacto y Dios no va a ser infiel a ese pacto, no porque uno lo merezca, siempre es por gracia, pero es por Su pacto, por Su fidelidad, nosotros somos infieles pero Él permanece fiel. Entonces dice el verso 28 y siguientes: “Para siempre le conservaré mi misericordia, y mi pacto será firme con él. Pondré su descendencia para siempre”, noten: “he aquí yo y los hijos que Dios me dio”, dice Hebreos hablando del Mesías47; “Pondré su descendencia para siempre, y su trono como los días de los cielos”. ¡Ah! pero ¿qué pasa si esos hijos se ponen de fallutos ahí a pecar? bueno, aquí dice: “Si dejaren sus hijos mi ley, y no anduvieren en mis juicios, si profanaren mis estatutos, y no guardaren mis mandamientos, entonces castigaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades”, y aquí no dice si es en la tierra, en el milenio, en el hades o en el lago de fuego, pero dice: “castigaré” ¿a quién? a los hijos fallutos, “castigaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades. Mas no quitaré de él mi misericordia, ni falsearé mi verdad. No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios”. Ahora, ¿qué ha salido de los labios del Padre? “Hijo: todos los que Yo te dé, Tú no pierdas ninguno, todo el que cree en Él tiene vida eterna, no perecerá jamás y yo lo resucitaré, no mudaré lo que ha salido de mis labios, pero lo castigaré”, sí, ese castigo puede ser aquí en la tierra como dice 1ª a los Corintios 11 que algunos aquí pasan por enfermedades, algunos tienen muerte prematura, o sea, son quitados, “todo pámpano que no lleva fruto lo quitará”. Algunos se van antes de tiempo, se van jóvenes, y aquí dice que con muerte prematura será corregido alguno, pero también dice que puede ser echado en la cárcel y por el contexto esa cárcel es la gehena, es el daño de la muerte segunda, pero no va a estar eternamente allí porque el Señor no falseará su pacto, pero como era un creyente, Dios es fiel, pero como ese creyente actuó como un impío, va a conocer un poquito lo que viven los impíos, pero porque creyó, dice Dios, no falseará su pacto, pero porque falló será corregido en esta tierra y si no fue suficiente, en el milenio no entrará a reinar. El que venciere, reinará, pero el que no venciere vendrá al tribunal de Cristo y dirá: - bueno Señor, aquí vengo a dar cuenta - y ¿qué dice? Recibirá según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo, y si hizo lo malo el creyente ¿qué va a recibir? ¿Diez ciudades? ¡No! dice que lloro y crujir de dientes, no dice eterno, pero si dice lloro, dice pérdida, pero no pérdida eterna, si dice fuego. Dice: “Si la obra de alguno se quemare, sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego”48, o sea, salvos que pasan por el fuego, no perdió la salvación, pero tuvo que chupar fuego, entonces por eso habla: “el que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte”, pero ¿el que no venciere? Sigamos leyendo aquí en el Salmo: “Entonces castigaré con vara su rebelión”, eso puede ser aquí o en el milenio “y con azotes sus iniquidades. Mas no quitaré de él mi misericordia, ni falsearé mi verdad. No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios. Una vez he jurado por mi santidad, y no mentiré a David. Su descendencia será para siempre, y su trono como el sol delante de mi. Como la luna será firme para siempre, y como un testigo fiel”. El Señor es fiel, pero no es un abuelito gordo que va a dejar que sus hijos hagan lo que quieran, ¡no!, ¡no!, Él es un Padre y lo que más quiere un padre es que sus hijos participen de Su santidad y los va a disciplinar, y la Biblia habla de disciplina aquí durante esta vida y de disciplina temporal en la prisión, hasta que pague el último cuadrante, no saldrá hasta que pague, si saldrá, pero si no paga, no sale, cuando pague todo, sale, ¿se da cuenta? Y con esa prisión, la gehena, es el daño de la muerte segunda, pero no es la muerte segunda misma, la muerte segunda es para los impíos que nunca nacieron de nuevo, por eso es que después del milenio se presentarán algunos a dar cuenta y allá no sólo en el Tribunal de Cristo, sino después del milenio, en el último juicio, en el juicio final, en el juicio del trono blanco, se sentará el juez y serán traídos los libros pero también estará el libro de la vida, quiere decir que personas van a tener su nombre en el libro de la vida. Después del milenio van a ser encontrados en el libro de la vida, el que no se halló en el libro de la vida se fue a la muerte segunda para siempre, pero el que se halló en el libro de la vida no se fue definitivamente a la muerte segunda, pero fíjese donde es que aparece ese libro de la vida, en el juicio del trono blanco, pero el juicio de los creyentes era primero en el tribunal de Cristo antes del milenio para decidir si va a reinar sobre diez ciudades, sobre cinco, sobre dos, el tribunal de Cristo es uno, el juicio de las naciones para el milenio es otro y el juicio final es otro, pero aún en el juicio final estará el libro de la vida; si no hubiere ninguno que tuviere su nombre en el libro de la vida en el juicio del trono blanco, ¿para qué iba a estar el libro allá? Pero dice: el que no se halló, pero el que se halló, le tocó pasar por ese otro juicio porque no fue un creyente fiel, por eso nunca debemos añadir la palabra “eterno” cuando no lo dice, cuando dice “fuego”, es fuego, si dice fuego eterno entonces si es eterno, ¿amén hermanos? Volvemos a Juan 15 verso 6: “El que en mi no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará”, ya uno desde aquí empieza a secarse, si uno no permanece en Cristo, anda en sí mismo, sin fuerzas “y los recogen, y los echan en el fuego, y arden”, ahí habla de vírgenes necias, siervos, siervos que dijeron: “bueno, mi Señor tarda en venir y comienza a golpear a sus consiervos”49, entonces esos eran creyentes y son creyentes que van a ser castigados con fuego, pero no dice que es eterno, pero si dice que es fuego, así que nos damos cuenta que no estamos en el extremo de Calvino, ni en el extremo de Arminio, sino tratando de tener todo lo que dice la Palabra. Verso 7: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”, porque dice que si nuestro corazón no nos acusa, confianza tenemos en Dios50. Cuando tú estás acusado no tienes confianza para pedir; dice que si nuestro corazón nos reprende mayor que nuestro corazón es Dios, pero si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios, por lo tanto, podemos pedir creyendo y recibimos lo que creamos. Verso 8. “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos”. Este fruto es la formación de Cristo, este fruto es también hacer creyentes para el Señor, evangelizar, discipular, edificar la iglesia porque en eso es glorificado el Padre y esta oración, este pedir tiene que ser en relación con el fruto que tenemos que dar, nuestra oración es pedir y Dios le dará vida. Si ves que tu hermano, por ejemplo, no ha cometido pecado de muerte, pedirás a Dios y Dios le dará vida51, pecado de muerte quiere decir que Dios lo tuvo que cortar antes de tiempo, eso es pecado de muerte, se fue temprano porque cometió pecado de muerte, pero hay pecado que no es de muerte y pedirá a Dios y Dios le dará vida, ¿ven? esa muerte no es eterna, dice: “somos castigados para no ser condenados con el mundo”, 1ª a los Corintios 11, cuando el Padre castiga, incluso con muerte física, dice que somos castigados por el Señor para no ser condenados con el mundo. ¿Recuerdan eso? 1ª a los Corintios capítulo 11, ahí está. Entonces dice: “y seáis así (dando fruto) mis discípulos.” Verso 9: “Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor”, o sea, creer en ese amor, creer en ese socorro constante. “Si guardaréis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor”. El hermano Champlin decía: qué lindo sería hacer un estudio de todos los “si” condicionales que aparecen en la Biblia, los “si” condicionales: Si, Si, Si, no si con tilde, ¡no! si condiconales, sólo con punticos, sin tilde, no afirmación, condición. “Si guardaréis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor”, Él no nos está poniendo a hacer algo que Él no hizo primero, ¿cómo es eso? Así como yo, así como yo he guardado los mandamientos, yo soy hombre y he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en Su amor, así ustedes también. ¿Amén? Verso 11: “Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros,” es decir, ¿para qué Él habló todo esto que parece tan terrible? “para que mi gozo esté en vosotros y vuestro gozo sea cumplido. Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” y ¿cuál es ese amor? “Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida” y aquí la palabra es su psiqué, o sea la vida de su alma, es decir, como decía Alejito, negar el yo, nuestro ego, “por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor, pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer”. A los siervos se le manifiestan unas cosas, pero a los amigos se le manifiestan todas las cosas y Jesús no guardó nada, como Pablo no guardó nada, “os he anunciado todo el consejo de Dios”52 y Jesús,”todas las cosas que he oído de mi Padre, os las he dado a conocer”. Verso 16: “No me elegisteis vosotros a mi, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis”, o sea que cuando dice: “para que vayáis”, nos damos cuenta que esto no es solamente perfeccionar el carácter, sino ir y hacer discípulos, “para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. Esto os mando: Que os améis unos a otros”. Vamos a parar allí, vamos a dar gracias al Señor, me disculpan que me pasé unos minutos pero era necesario. Padre: en el nombre del Señor Jesús, te agradecemos estas palabras que nos parecen asustadoras pero es para que Tú gozo sea en nosotros, Tú lo que quieres es que tu gozo se cumpla en nosotros, que Tú te formes en nosotros y nos llenes de Tí, permaneciendo en Tí. Gracias Padre porque nos has puesto en Jesucristo y estamos en Jesucristo y Jesucristo está en nosotros, contamos contigo, perdona nuestros pecados y condúcenos a arreglar nuestras deudas a tiempo, de cualquier tipo que sean, para que no seamos sorprendidos por tu corrección. ¡Oh Padre, bendice a cada uno, en el precioso nombre del Señor Jesucristo! Amén y amén. La paz del Señor sea con los hermanos. Transcripción: Marlene Alzamora Revisión: Piedad Gutiérrez Durán del comité de revisión, para revisión final del autor 1 Jn 10:9 2 Jn 14:6 3 Jn 11:25 4 Jn 10:7 5 Mt 24:3, Mr 13:14, Lc 21:7 6 Mr: 14:13, Mt: 26:38 7 Jn 13:21 8 Is 5:7 9 Mt 20:4 10 Is 42:3 11 Mt 25:41, Jud 1:7 12 Jn 17:12 13 Jn 10:28 14Ro 8:29,30 15 Ex 25:22 16 Tit 3:5 17 Jn 1:1-3 18 Ro 6:3-14 19 Jn 6:51 20 1Co 15:52 21 Jn 6:54 22 Jn 15:5, 16:33 23 Mt: 23:37, Lc 13:34 24 Ro 7:18 25 Ro 6:17 26 Ro 8: 7,8 27 Ro 7:19 28 2 Ti 2:1 29 1 Ti 2:4 30 Jn 3:19 31 Mt 23:37 32 Mt 16:24 33 Ap 22:17 34 2 Ti 1:7 35 Mt 25: 1-13 36 Jn 10:27-29 37 Jn 6:44 38 Jn 17:12 39 Ro 8:29,30 40Jn 19:30 41 Ap 1:8, 22:6 42 Jn 6:51,54 43Jn 6:37 44 Mt 5:25 45 Mt 5:26 46 Ap 2:11 47He 2:13 481 Co 3:15 49 Lc 12:45 50 1ª Jn 3:20,21 51 1ª Jn 5:16 52 Hch 20:27

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